TEMA 9.
FORMALIDADES PARA APERTURA, PUBLICACIÓN Y PROTOCOLIZACIÓN DE TESTAMENTO
CERRADO
Testamento Cerrado
El Testamento ha sido definido como un acto jurídico solemne por excelencia y que tiene
intrínseco con si, la última voluntad del de cujus, por el cual, dispone de su patrimonio o reconoce
determinadas obligaciones, para surtir efectos después de su muerte. Sin embargo, la norma ha
establecido diversas clases de testamento, entre ellos podemos mencionar el testamento cerrado,
el cual es definido por la doctrina como aquel, en que la voluntad del testador consta en un pliego
escrito a mano o mecanografiad y que fechado o firmado puesto en un sobre cerrado en privado,
es entregado al registrador en presencia de tres testigos, para que quede constancia de que ese
pliego cerrado contiene la expresión de su ultima voluntad, nadie se entera de su contenido, lo
que constituye una ventaja, pero ofrece la desventaja de que, fallecido el testador hay que seguir
un procedimiento judicial de apertura. El procedimiento de la solicitud de Apertura y Publicación
de Testamento Cerrado, se encuentra previsto en el artículo 986 del Código Civil Venezolano y por
mandato del artículo 899 del Código de Procedimiento Civil. El referido artículo 986 del Código
Civil Venezolano establece: “Toda persona que tenga en depósito un testamento cerrado, está en
la obligación de manifestarlo ante el Juez de Primera Instancia más cercano, tan pronto como
conozca la muerte del testador, para que sea abierto y publicado”.
FORMALIDADES PARA APERTURA, PUBLICACIÓN Y PROTOCOLIZACIÓN DE TESTAMENTO
CERRADO
1. El papel en que esté escrito el testamento, o por lo menos el que le sirva de cubierta, estará
cerrado y sellado de manera que el testamento no pueda extraerse sin ruptura o alteración del
pliego, o se hará cerrar y sellar de esta misma manera en presencia del Registrador y de tres
testigos.
2. El testador, al hacer la entrega, declarará en presencia de los mismos que el contenido de aquel
pliego es su testamento.
3. El testador expresará si el testamento está o no escrito y firmado por él. Si no lo firmó porque
no pudo, lo declarará en el acto de la entrega.
4. El Registrador dará fe de la presentación y entrega con expresión de las formalidades requeridas
en los numerales 1º, 2º y 3º, todo lo cual hará constar encima del testamento o de su cubierta, y
firmarán también el testador y los testigos.
5. Si el testador no pudiere firmar en el acto en que se hace la entrega, el Registrador hará
también constar en la cubierta esa circunstancia y firmará, a ruego del testador, la persona que
éste designe en el mismo acto, la cual será distinta de los testigos instrumentales.
DIFERENCIAS ENTRE TESTAMENTOS ORDINARIOS Y TESTAMENTOS ESPECIALES
Los testamentos ordinarios deben cumplirse determinadas solemnidades, so pena de nulidad; en
cambio en los especiales, el legislador, tomando en cuenta precisamente las circunstancias
extraordinarias en que deben otorgarse, sacrifica estas formalidades para facilitar su
otorgamiento. Y de ahí también otra diferencia: Los testamentos ordinarios tienen duración
indefinida y sólo pueden revocarse o modificarse por el mismo testador; en tanto que los
especiales tienen una duración limitada y caducan, si vive el testador, cuando vence el plazo de
caducidad que ya hemos señalado en cada caso.
DISPOSICIONES COMUNES A LAS DIVERSAS CLASES DE TESTAMENTO
Las formalidades establecidas en los artículos que venimos de comentar, para cada clase de
testamento, deben observarse bajo pena de nulidad (Art. 882 C.C.). Tal sanción se aplicará tanto a
los testamentos abiertos como a los cerrados; y también a los especiales en los cuales se haya
omitido el cumplimiento de algún requisito esencial a su validez. Ya hemos dicho que el
testamento es un acto solemne y por tanto la formalidad es esencial; y si esa formalidad ordenada
por la Ley de manera imperativa, ha dejado de cumplirse, el testamento no tendrá existencia
jurídica. Sin embargo, no toca pronunciar esa nulidad o inexistencia del testamento, sino al Juez de
Primera Instancia en lo Civil de la jurisdicción, mediante sentencia. Debiendo finalmente señalar,
que los testamentos especiales, además de los plazos de caducidad a que están sometidos,
pueden igualmente ser calificados de nulos, como antes apuntamos, si adolecen de algún defecto
sustancial.