TEMA 12
Patologías más frecuentes del sistema gastrointestinal.
Diarrea.
La diarrea es un trastorno intestinal caracterizado por la emisión de
heces poco consistentes, generalmente con deposiciones frecuentes.
Las heces contienen más cantidad de agua que en condiciones
normales, por lo que podemos simplificar diciendo que la diarrea se
puede deber a déficit de absorción intestinal, a aumento de la
secreción o a tránsito acelerado.
- Defecto en la absorción: este mecanismo es el que se da en los
síndromes de malabsorción. Los productos que no son absorbidos en
el intestino delgado retienen agua que el colon no es capaz de
absorber y el resultado es una diarrea acuosa.
- Aumento en la secreción: es el mecanismo que ocurre en las
infecciones intestinales.
Los microorganismos responsables potencian la secreción intestinal y
se supera el mecanismo de absorción.
- Aceleración del tránsito intestinal: cuando el tránsito intestinal es
muy rápido, no da tiempo a que se complete la absorción de los
principios inmediatos, interviniendo por tanto un mecanismo mixto. El
tránsito intestinal se acelera cuando existe un problema en la
inervación de la musculatura intestinal; es decir, cuando el suministro
de fibras o impulsos nerviosos no se produce correctamente (ej.
diabetes); también se acelera cuando la pared se inflama o se
fibrosa; es decir, cuando se vuelve rígida y poco flexible como
consecuencia de una inflamación crónica.
En la evaluación de las causas de diarrea también se debe tener en
cuenta el posible papel de los medicamentos: algunos antiácidos,
diuréticos, antihipertensivos, antibióticos,
etc., pueden ocasionarla al igual que determinados suplementos
nutricionales.
Estreñimiento.
Es la evacuación infrecuente o difícil de heces. Una evacuación al día
no es necesariamente lo normal. Consideramos un hábito estreñido
cuando se producen menos de tres evacuaciones a la semana.
El estreñimiento puede ser agudo y limitado en un espacio breve de
tiempo o, por el contrario, más duradero y deberse a otras causas.
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Causas del estreñimiento
El estreñimiento puede ser causado por los viajes, los cambios en la
dieta, algunos fármacos, el sedentarismo, el estrés, la ingesta de
poca fibra o el abuso de laxantes.
Sin embargo hay trastornos propios del colon que a veces son los
causantes:
- Tránsito intestinal lento por obstáculo mecánico: es el caso de
los tumores que actúan comprimiendo y dificultando el paso a las
heces.
- Tránsito intestinal lento por disminución en la motilidad del
colon: algunos problemas de tiroides y alteraciones iónicas producen
un “colon perezoso” que enlentece la evacuación.
- Retraso en la evacuación rectal: la debilidad de la musculatura
abdominal hace que muchas veces la evacuación sea imposible. En
otras ocasiones lo que ocurre es que se ha perdido el reflejo de la
defecación porque se han reprimido en muchas ocasiones las ganas
por “falta de tiempo”, por pereza o por lesiones anales que provocan
grandes molestias.
Tratamiento del estreñimiento:
El tratamiento del estreñimiento comienza con establecer unas
medidas generales:
- Modificar la dieta: aumentar el consumo de líquidos, aumentar el
consumo de alimentos ricos en fibra y limitar el de aquéllos otros que
no contienen fibra o que endurecen las heces (azúcar, quesos
curados, arroz,...)
Hacer ejercicio físico regular, sobre todo aquél en el que intervienen
los músculos abdominales.
- Intentar mantener un hábito de acudir al baño de forma regular,
dedicando el tiempo que sea necesario. Fijaremos una hora
determinada cada día y procuraremos estar tranquilos y asegurar
nuestra privacidad. Nunca ignoraremos el deseo de vaciar nuestro
intestino.
El tratamiento farmacológico del estreñimiento deberá ser siempre
individualizado y prescrito por un médico. Se instaurará una vez se
hayan descartado causas obstructivas y hayan fracasado las medidas
no farmacológicas.
Existen diferentes clasificaciones de los laxantes. La más práctica
utiliza el mecanismo de acción como criterio de clasificación:
Laxantes formadores de masa: son aquéllos que aumentan el
volumen y ablandan las heces. El salvado de trigo (30 gramos
diarios) y la cáscara de Psyllium o Plántago Ovata (3.5-7 gramos
diarios) son algunos ejemplos.
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Laxantes osmóticos: son sustancias que se absorben muy mal y
atraen agua y secreciones a la luz intestinal. Utilizan el mismo
mecanismo que la diarrea por déficit en la absorción. Hay que usarlos
con precaución por el riesgo de deshidratación que conllevan. Son
laxantes osmóticos las sales de magnesio, sodio, lactulosa y lactitol.
Laxantes estimulantes: aumentan la secreción intestinal y la
motilidad. Destacan el bisacodil, senósidos y picosulfato sódico.
Deben usarse por periodos muy cortos de tiempo.
Laxantes emolientes o ablandadores de heces: humedecen y
ablandan las heces para que se mezclen mejor con el agua y lípidos.
También aumentan la secreción de agua. El aceite de parafina y el
ducosato son los más empleados.
Laxantes rectales: se administran como enemas o supositorios. En
general, los supositorios son menos irritantes que los enemas. El
supositorio más utilizado es el de glicerina que es efectivo cuando la
ampolla rectal está llena de heces. De los enemas, el más empleado
es el de fosfato a dosis de 125 ml. Con los enemas existe riesgo de
producir alteraciones iónicas en el paciente incluso a dosis única, por
lo que no se debe abusar de ellos.
Eliminación intestinal.
Incontinencia fecal (IF).
La incontinencia fecal (IF) consiste en la evacuación involuntaria de
gas y heces por el ano. De forma general, podemos decir que
cualquier alteración en el esfínter anal o aquellos trastornos que
provocan heces abundantes y diarreicas favorecen la incontinencia
fecal.
Clasificación.
IF por rebosamiento: está precedida por un obstáculo a la
evacuación de heces. La causa más frecuente es la presencia de un
fecaloma.
IF neurógena: se debe a alteraciones del sistema nervioso central,
como accidentes vasculares, Parkinson,...
IF por sobrecarga del esfínter: se produce en procesos diarreicos,
enfermedad inflamatoria intestinal,...
IF por alteración anorrectal: es frecuente tras cirugía anorrectal,
obstétrica, traumatismos pélvicos,...
IF funcional: incapacidad física o inapetencia para acudir al váter a
tiempo.
Al igual que la incontinencia urinaria, la fecal tiene graves
repercusiones en la vida diaria de la persona afectada. El tratamiento
médico específico dependerá de la causa que la origina. Es preciso
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educar, aconsejar y motivar al paciente y a sus familiares durante
todo el proceso
El personal de enfermería intentará mantener el mayor grado de
independencia en el paciente, así como conseguir, en la medida de lo
posible, que la evacuación se haga con normalidad. Para ello, y en
colaboración con el paciente y su familia, pondrá en marcha técnicas
de modificación de conducta:
- Control de dieta e ingesta de líquidos: la dieta debe ser rica en fibra
(verduras y fruta con piel) y al menos se han de beber 1.5 litros de
agua al día.
- Ejercicio y actividad física: la actividad es necesaria para mantener
un adecuado peristaltismo intestinal. Si es preciso, se animará al
paciente a que haga movilizaciones mientras se encuentra en la cama
(sentarse, darse la vuelta,...)
- Horario de eliminación intestinal: se debe informar al paciente y
familiares de la importancia de establecer un hábito de evacuación
regular y estable. El mejor momento es después de las comidas,
porque se aumenta la motilidad del colon y se favorece la evacuación.
- Utilización de productos absorbentes que contienen la materia fecal
una vez ha salido.
Necesitan un gran cuidado de la piel para evitar irritaciones y pérdida
de la integridad cutánea.
El objetivo del personal auxiliar será el intentar mantener el mayor
grado de independencia en el paciente y conseguir, en la medida de
lo posible, que la evacuación se haga con normalidad.
Colocación de sondas rectales y administración de enemas.
En este apartado vamos a tratar los procesos relacionados con la
actividad del personal auxiliar y la eliminación intestinal:
• Colocación de una sonda rectal.
• Administración de enemas de limpieza.
• Administración de enemas de retención.
Colocación de una sonda rectal.
Las sondas rectales tienen una longitud aproximada de unos 30 cm.
Su extremo es romo, con un orificio amplio. Se introducen a través
del recto con el fin de facilitar la evacuación de gases acumulados, de
drenar el contenido semilíquido y de administrar enemas. Es el
médico el que, tras la exploración, las indica; por ejemplo, si se prevé
que las heces están muy altas en el intestino, el enema se
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administrará con sonda para que el contenido líquido llegue más alto
y ablande las heces.
Material necesario.
- Sonda rectal.
- Lubricante.
- Guantes.
- Esparadrapo hipoalergénico.
- Gasas.
- Entremetida.
Procedimiento.
- Preparar el material necesario y lavarnos las manos.
- Explicar al paciente lo que vamos a realizar pidiéndole su
colaboración. Mientras más tranquilo y relajado se encuentre más nos
facilitará a nosotros la técnica.
- Ponernos los guantes.
- Colocar al paciente en la posición de Sims (sobre el lado izquierdo y
con la pierna superior un poco flexionada).
- Proteger la cama con la entremetida.
- Con la mano izquierda, separar los glúteos y pedir al paciente que
inspire profundamente. Con la mano derecha, introducir la sonda a
través del recto unos 8- 10 cm. haciendo movimientos giratorios.
- Fijar la sonda al muslo del paciente con esparadrapo.
- Si la indicación de la sonda era para administrar un enema, la
haremos a continuación. Si era para facilitar la expulsión de gases, la
dejamos puesta unos 12-15 minutos y, a continuación, procederemos
a su retirada.
- Una vez terminado el procedimiento, retirar la sonda con suavidad.
- Recoger los materiales y lavarnos las manos.
- Anotar la técnica realizada, así como cualquier incidencia. Si ha
habido drenaje de materia fecal debemos anotar las características de
las heces.
El personal auxiliar es el encargado de colocar la sonda rectal en
aquellos pacientes en los que el personal médico las haya prescrito.
Administración de enemas.
La administración de enemas consiste en la introducción de una
solución líquida a través del recto, siempre bajo prescripción
médica, con fines de limpieza, diagnóstico o tratamiento.
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Hay dos tipos de enemas:
Enemas evacuadores o de limpieza: son los enemas que se
utilizan para aliviar el estreñimiento, limpiar y preparar el intestino
antes de una exploración radiológica, antes de un parto, en el
preoperatorio y antes de poner un enema de retención. Se eliminan
pasados unos minutos.
Aunque se pueden preparar de forma casera (1000 ml de agua
templada y 5 ml de jabón neutro; o bien, 1000 ml de agua templada
y dos cucharadas de sal común), hoy en día los que se utilizan con
más frecuencia son los enemas comerciales. Están compuestos por
soluciones que irritan la mucosa y aumentan el peristaltismo
originando una urgencia por defecar.
Enemas de retención: estos enemas deben retenerse en el
organismo al menos unos 30 minutos tras su administración, ya que
en la solución se encuentran medicamentos, contrastes radiológicos
(enema opaco), aceites de retención,...
Administración de un enema de limpieza.
Material necesario.
- Sonda rectal.
- Solución de limpieza: agua jabonosa o agua con sal con un volumen
total entre 500 – 1500 ml; o bien, enema comercial ya preparado.
- Sistema irrigador (si no empleamos un enema comercial).
- Guantes.
- Cuña.
- Entremetida.
- Gasas.
- Lubricante.
Procedimiento.
- Comprobar la indicación de la administración.
- Comprobar la identidad del paciente.
- Explicar al paciente la técnica a realizar y solicitar su colaboración.
- Lavarnos las manos y ponernos los guantes.
- Preparar los materiales que vamos a utilizar. Tendremos dispuesta
la solución a emplear, ya sea la elaborada por nosotros o la
preparada comercialmente.
- Colocar al paciente en posición de Sims y proteger la cama con un
hule o entremetida.
- Si lo que vamos a utilizar es un enema comercial, lubricamos la
cánula para introducirla en el recto; o bien realizamos un sondaje
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rectal y conectamos la cánula al extremo de la sonda. La introducción
de la cánula del enema requiere la misma técnica que la de la sonda
rectal.
- Si lo que vamos a utilizar es una solución preparada por nosotros,
debemos verterla en la bolsa de enema manteniendo el sistema de
irrigación cerrado para así evitar que se nos derrame antes de haber
sondado al paciente. Colgamos la bolsa en un palo de suero a una
altura de unos 30-40 cm por encima del nivel de la cama del
paciente.
- Lubricar la sonda, introducirla en el recto unos 10 cm. y abrir un
poco el sistema dejando que la solución fluya lentamente por la
sonda.
- Una vez instilada la solución, pinzar y retirar la sonda.
- Mantener apretadas las nalgas del paciente hasta que desaparezcan
las ganas de defecar.
- Pedir al paciente que intente retener la solución unos 5-10 minutos.
- Poner la cuña a continuación y ofrecerle papel higiénico.
- Recoger los materiales y asear al paciente.
- Anotar el procedimiento en la historia y comunicar las incidencias al
personal de enfermería. Se debe recoger el tipo y cantidad de
solución administrada, color y consistencia de heces expulsadas, así
como la tolerancia del paciente al enema.
- Si durante el procedimiento el enfermo se quejara de dolor
abdominal detendremos el proceso temporalmente hasta que haya
recobrado la comodidad.
- Si hemos administrado un enema de limpieza a un paciente y no lo
ha expulsado en unos 30 minutos, le giramos sobre el lado derecho,
introducimos una sonda rectal lubricada y colocamos el otro extremo
de la sonda en una cuña apoyada en un taburete por debajo de la
altura del recto. El efecto de la gravedad hará que salga la solución.
Administración de un enema de retención.
Tanto la técnica como las precauciones son las mismas que para los
enemas de limpieza.
Es necesario tener presente que en este caso el paciente debe
retener el enema durante, al menos, 30 minutos para favorecer su
actuación.
Algunos de los enemas de retención empleados son:
Enema de retención de aceite: se emplea aceite de oliva y se utiliza
para reblandecer las heces y lubricar la mucosa intestinal.
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Enema de medicación: generalmente, la medicación empleada son
antibióticos y es frecuente su administración antes de la cirugía de
colon.
Enema opaco: se introduce una sustancia radiopaca (bario) para
visualizar el intestino grueso. Suele ser un preparado comercial al
que sólo hay que añadir agua.
El personal auxiliar es el encargado de llevar a cabo la
administración de enemas, siempre bajo indicación
facultativa.
REPASANDO
Explica similitudes y diferencias entre un enema de limpieza y
uno de retención.
Similitudes:
Ambos son soluciones líquidas que se introducen a través del recto
siguiendo la misma técnica.
Diferencias:
En cuanto al fin de cada uno: el enema de limpieza tiene como
objetivo aliviar del estreñimiento y limpiar el intestino, mientras que
los de retención, generalmente, están compuestos de sustancias
medicamentosas que actúan a nivel local, o bien de contrastes
radiológicos que se emplean para visualizar el intestino grueso.
El enema de retención debe aguantarse dentro del colon durante, al
menos, 30 minutos, mientras que en el de limpieza no es necesario
esperar tanto tiempo.
Pon un ejemplo de una situación en la que empleamos un
enema de limpieza, uno medicamentoso y otro de contraste.
- Enema de limpieza: estreñimiento pertinaz.
- Enema de retención medicamentoso: previo a cirugía de colon.
- Enema de contraste: previo a la prueba radiológica conocida como
enema opaco que visualiza el contorno interno del intestino grueso