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Filosofía General: Resumen y Métodos

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UNIVERSIDAD ABIERTA PARA ADULTOS

ESCUELA
Derecho
ASIGNATURA
Filosofía General
FACILITADOR
Tania Hernández
PARTICIPANTE
Genésis D. Santos de la cruz
MATRICULA
100083428
TEMA
Trabajo Final
FECHA
09/01/2025
Introducción
Durante este periodo académico, hemos podido adentrarnos en el ámbito de la
filosofía general. Esta materia nos ha dado la oportunidad de investigar distintas
corrientes de pensamiento, ampliar nuestras convicciones y enriquecer nuestra
visión sobre la existencia, el conocimiento y la ética. Durante nuestras clases,
hemos estudiado las teorías de filósofos tanto clásicos como modernos, lo que
nos ha llevado a entender sobre cuestiones esenciales que influyen en nuestra
vida diaria. En esta entrega final, realizaremos un repaso de nuestro aprendizaje,
resaltando las ideas más significativas que hemos adquirido y las lecciones que
nos han dejado, con el propósito de comprender mejor nuestro papel en el mundo
y como la filosofía influye en nuestras elecciones y comportamientos.
Resumen de cada unidad correspondiente a su
respectiva semana
Semana I
Origen, conceptualización y desarrollo de la filosofía.
La filosofía, como área de estudio, tiene sus raíces de la curiosidad humana por entender el mundo y su
papel en él. Su origen etimológico proviene del término griego "philosophia", que significa "amor por la
sabiduría". Este concepto encapsula la constante búsqueda de conocimiento y verdad que define a la
humanidad.
En comparación a las explicaciones míticas predominantes en las civilizaciones antiguas, la filosofía se
fundamenta en el el pensamiento critico y el uso de la razón, impulsando la idea de que las cuestiones
sobre la existencia, el conocimiento y la ética pueden abordarse de manera lógica y estructurada.
Al inicio, la filosofía se distanció del mito, que ofrecía narrativas sobrenaturales para justificar los
fenómenos del entorno. Los primeros filósofos, como Tales de Mileto, Anaximandro y Heráclito,
desafiaron estas historias y comenzaron a buscar explicaciones basadas en la observación y la lógica.
Estos pioneros afincaron las bases del pensamiento filosófico al postular que el universo podía
entenderse mediante leyes naturales, sin recurrir a la intervención divina.
Durante la antigüedad, la filosofía desarrolló en Grecia, con figuras como Sócrates, Platón y Aristóteles dejaron
un legado perdurable. Sócrates introdujo el método dialéctico, que privilegiaba el diálogo y la introspección.
Platón, su alumno estableció la Academia y exploró conceptos como la justicia y la naturaleza de la realidad a
través de sus escritos. Aristóteles a su vez, organizó el conocimiento en áreas como la ética, la política y la
metafísica, construyendo un marco que influyó profundamente en el pensamiento occidental.
En la Edad Media, la filosofía estuvo marcada por la influencia de la religión, particularmente el cristianismo.
Filósofos como Santo Tomás de Aquino intentaron reconciliar la fe con la razón, sosteniendo que la verdad
podía alcanzarse tanto por medio de la revelación divina como del razonamiento humano. Este periodo también
vio el auge de la escolástica, que buscaba interpretar y sistematizar la doctrina cristiana mediante métodos
filosóficos.
La Edad Moderna trajo un resurgir del pensamiento crítico y científico. Filósofos como René Descartes, John
Locke e Immanuel Kant cuestionaron las certezas tradicionales y impulsaron el uso de la razón como
herramienta clave para alcanzar el conocimiento. Descartes, conocido por su célebre frase "pienso, luego
existo", planteó el racionalismo, mientras que Locke defendió el empirismo, argumentando que el conocimiento
surge de la experiencia sensorial. Por su parte, Kant buscó integrar ambas posturas, planteando que el
conocimiento es el resultado de la interacción entre experiencia y razón.

A lo largo de los siglos, la filosofía ha cambiado y se ha adaptado a los distintos contextos culturales y sociales,
manteniendo su esencia como búsqueda de sabiduría y comprensión. En la actualidad, sigue siendo una
disciplina vital que nos anima a cuestionar nuestras creencias y reflexionar sobre el entorno que nos rodea.
Semana II
Métodos filosóficos y sus tipos
Los métodos filosóficos son estrategias y técnicas que los filósofos utilizan para investigar, analizar y construir
argumentos sobre preguntas fundamentales de la existencia, el conocimiento, la ética, la mente y el lenguaje.
Estas herramientas nos permiten aclarar conceptos, proponer hipótesis y examinar razonamientos con precisión.

Método Mayéutico: Desarrollado por Sócrates, este enfoque se basa en el arte de formular preguntas que guían al
interlocutor hacia el descubrimiento de verdades por sí mismo. La mayéutica funciona como un proceso de
alumbramiento intelectual, donde el filósofo acompaña a la persona hasta que alcanza sus propias conclusiones.
Método Empírico-Racional: Este método integra la observación empírica con el razonamiento lógico. Se
fundamenta en que el conocimiento surge de la combinación entre experiencia sensorial y reflexión racional. Es
fundamental en las ciencias naturales y sociales.
Método Aristotélico: Desarrollado por Aristóteles, este método se dedica a la observación y clasificación
sistemática de fenómenos naturales. Emplea la lógica y el análisis para obtener conclusiones basadas en la
experiencia y la razón, destacando por su enfoque sistemático y categórico.
Método Racionalista: Este enfoque establece la razón como fuente principal del conocimiento. Filósofos como
Descartes plantearon la existencia de verdades innatas, descubribles mediante el pensamiento lógico y la
deducción, independientes de la experiencia sensorial.
Método Empirista: Contrario al racionalismo, el empirismo sostiene que el conocimiento surge principalmente
de la experiencia sensorial. Locke y Hume argumentaron que nuestras ideas y conceptos se derivan
directamente de las percepciones sensoriales.
Método Trascendental: Propuesto por Kant, este enfoque examina las condiciones que posibilitan el
conocimiento y la experiencia. Estudia las estructuras mentales fundamentales que permiten percibir e
interpretar el mundo, analizando su influencia en nuestra comprensión.
Método Fenomenológico: Creado por Husserl, este método busca describir la experiencia tal como se presenta a
la conciencia, suspendiendo prejuicios y preconcepciones. Su meta es captar la esencia de los fenómenos
mediante la reflexión sobre la experiencia directa.
Método Hermenéutico: Este enfoque se especializa en la interpretación de textos y significados. Se aplica al
análisis de obras literarias, filosóficas y religiosas, considerando tanto el contexto histórico-cultural como las
intenciones autorales.
Método Dialéctico: Este método se fundamenta en el diálogo entre ideas opuestas para alcanzar una
comprensión más profunda. Desarrollado por pensadores como Hegel y Marx, busca resolver contradicciones y
generar nuevas perspectivas mediante el proceso de tesis, antítesis y síntesis.

Estos enfoques son herramientas fundamentales de la filosofía, cada uno aportando una perspectiva única para
explorar y comprender las cuestiones más profundas sobre la existencia, el conocimiento y la realidad.
Semana III
El origen del conocimiento y sus teorías.
El origen del conocimiento es un tema extenso y complejo que ha sido abordado por múltiples disciplinas,
incluyendo la filosofía y las ciencias. Se puede analizar desde dos perspectivas principales: el empirismo y el
racionalismo.
El empirismo afirma que el conocimiento se deriva de la experiencia y la observación. Filósofos como John Locke
sostenían que al nacer, la mente humana es como una "tabula rasa" (una pizarra en blanco) y que las ideas surgen
a partir de las percepciones sensoriales. En este contexto, el aprendizaje y la experiencia desempeñan un papel
clave en la formación del conocimiento.
Por el contrario, el racionalismo sostiene que existen ideas innatas y que la razón es esencial en la adquisición del
conocimiento. René Descartes, por ejemplo, defendía que algunas verdades son evidentes por sí mismas y no
requieren validación a través de la experiencia. Desde esta perspectiva, el conocimiento puede ser alcanzado
mediante el pensamiento lógico y el razonamiento analítico.

El conocimiento también puede clasificarse en diferentes tipos:


Conocimiento proposicional (saber que), relacionado con hechos y teorías.
Conocimiento práctico (saber cómo), que implica habilidades y destrezas.
Conocimiento tácito, más difícil de expresar, basado en experiencias personales.
Teorías del conocimiento
Las teorías del conocimiento son enfoques filosóficos que buscan explicar cómo adquirimos, validamos y
aplicamos el conocimiento:

Empirismo: Esta corriente sostiene que el conocimiento surge principalmente de la experiencia sensorial.
Filósofos como John Locke y David Hume argumentaron que nuestras ideas y conceptos se forman a partir de
las percepciones que obtenemos del mundo mediante los sentidos. En esta perspectiva, la observación y la
experimentación son pilares fundamentales.
Racionalismo: A diferencia del empirismo, el racionalismo defiende la existencia de conocimientos innatos y
considera la razón como la principal fuente de conocimiento. Pensadores como René Descartes y Baruch
Spinoza afirmaban que ciertas verdades son evidentes y pueden deducirse a través del pensamiento lógico, sin
necesidad de depender exclusivamente de la experiencia sensorial.
Constructivismo: Según esta teoría, el conocimiento es construido activamente por el individuo a través de su
interacción con el entorno. El constructivismo plantea que el aprendizaje es un proceso dinámico en el que las
personas organizan y reinterpretan la información basándose en sus experiencias previas y en los contextos
sociales que las rodean.
Pragmatismo: Esta filosofía, representada por autores como William James y John Dewey, considera que el
valor del conocimiento radica en su aplicabilidad práctica. Según el pragmatismo, el conocimiento debe
evaluarse en función de su utilidad y eficacia en resolver problemas del mundo real.

Cada una de estas teorías ofrece una perspectiva particular sobre cómo entendemos y adquirimos
conocimiento, y en conjunto contribuyen a un marco más amplio para explorar la naturaleza del saber.
Semana IV
La filosofía, la ciencia y la religión.
La filosofía, la ciencia y la religión son áreas fundamentales del conocimiento humano que abordan
cuestiones esenciales sobre la existencia, el universo y el ser humano, pero cada una lo hace desde
perspectivas distinta

Filosofía: es el estudio de cuestiones abstractas y fundamentales que no siempre pueden ser


respondidas de manera concreta. Se centra en el análisis crítico y la reflexión sobre conceptos como la
verdad, la moral, la existencia y el conocimiento. La filosofía busca entender el mundo a través de la
razón, planteando preguntas profundas y explorando diferentes perspectivas. Por ejemplo, los filósofos
se preguntan sobre la naturaleza de la realidad, el significado de la vida y los fundamentos de la ética.
Su enfoque es más especulativo y teórico, lo que permite la exploración de ideas complejas y la
formulación de teorías que pueden no ser comprobables.
Ciencia: La ciencia, en cambio, se basa en la observación y la experimentación para adquirir
conocimientos sobre el mundo natural. Utiliza el método científico, que implica la formulación de
hipótesis, la recolección de datos y la verificación de resultados a través de experimentos controlados.
La ciencia busca explicar fenómenos a través de teorías que pueden ser probadas y refutadas. Este
enfoque empírico le permite avanzar en el conocimiento de manera objetiva, contribuyendo a la
tecnología y mejorando la calidad de vida. Por ejemplo, la biología, la física y la química son disciplinas
científicas que estudian diferentes aspectos de la naturaleza.
Religión: Es un sistema de creencias y prácticas que generalmente involucra la adoración de una deidad
o deidades, así como la búsqueda de significado y propósito en la vida. La religión a menudo se basa en
textos sagrados, tradiciones y experiencias espirituales. Sus características incluyen la fe, la
comunidad y la moralidad guiada por principios religiosos.
Diferencias: La filosofía se centra en el razonamiento y el análisis crítico, la ciencia en la observación
y la experimentación, y la religión en la fe y la espiritualidad. Mientras que la ciencia busca respuestas
basadas en la evidencia, la religión puede basarse en creencias que no requieren evidencia empírica.

Aportes de la filosofía a las ciencias y al ser humano:

Los contribuciones de la filosofía a las ciencias y al ser humano son profundas y variadas. Ha
desempeñado un papel crucial en el desarrollo de conceptos científicos, incluido el método científico,
que se sustenta en principios de lógica y razonamiento crítico. También ha tenido una fuerte
influencia en campos como la ética, abordando cuestiones sobre la responsabilidad moral en la
investigación científica y el impacto social de los avances tecnológicos.

Además, la filosofía promueve la reflexión en torno a temas como el significado de la vida, la


moralidad y la justicia, ofreciendo herramientas para que las personas orienten su comportamiento y
tomen decisiones informadas. En conclusión, la filosofía no solo amplía nuestra comprensión del
mundo, sino que también contribuye al desarrollo de una sociedad más consciente, reflexiva y ética.
Semana V
Filosofía y religión: tradicionalismo, fideísmo, Racionalismo, la fe y la
razón. Ética y moral.
El tradicionalismo es una corriente de pensamiento que pone énfasis en la valoración y defensa de las costumbres,
creencias y prácticas transmitidas de generación en generación. Parte de la premisa de que las tradiciones son esenciales
para preservar la cohesión social y fortalecer la identidad cultural. Entre sus principios destacan la resistencia al cambio,
la importancia de la familia y la comunidad, así como la protección de valores históricos. Sin embargo, el tradicionalismo
puede ser cuestionado por su rechazo a las innovaciones y por su posible inflexibilidad ante la evolución social.
El fideísmo sostiene que la fe es la única fuente válida para abordar cuestiones religiosas, considerando insuficiente el
uso de la razón para comprender lo divino. En esta postura, la fe debe aceptarse sin necesidad de cuestionamientos o
pruebas racionales. Por otro lado, el racionalismo es una corriente filosófica que resalta el papel de la razón como el
principal medio para adquirir conocimiento. Esta perspectiva enfatiza el uso del pensamiento lógico y crítico para
alcanzar la verdad y resolver cuestiones fundamentales relacionadas con la existencia y la moral. Los racionalistas creen
que la experiencia sensorial puede ser engañosa, por lo que confían en la razón para guiar el entendimiento y las
creencias.
La relación entre fe y razón ha sido objeto de debate a lo largo de la historia. La fe implica una creencia basada en aquello
que no puede ser demostrado empíricamente, mientras que la razón se fundamenta en la lógica, la evidencia y el análisis
crítico. Aunque a menudo se consideran opuestas, ambas pueden coexistir y complementarse. Algunos pensadores, como
Santo Tomás de Aquino, argumentaron que la razón puede ayudar a profundizar y comprender mejor la fe, mientras que la
fe aporta propósito y significado que trascienden el alcance de la razón.
En cuanto a la ética, es la rama de la filosofía encargada de estudiar los principios que rigen el
comportamiento humano y las nociones de lo correcto e incorrecto. Entre sus características están
la búsqueda de normas universales, la reflexión sobre las acciones y sus consecuencias, y la
consideración del bienestar colectivo. La ética aborda cuestiones como la justicia, la responsabilidad
y la virtud, ofreciendo un marco para evaluar nuestras decisiones y acciones.

La moral en contraste, se refiere a las normas, valores y creencias que una sociedad o individuo
considera aceptables o inaceptables. A diferencia de la ética, la moral está influenciada por factores
culturales y sociales, lo que significa que puede variar entre comunidades y épocas. Además, la moral
está más vinculada a la práctica cotidiana y refleja las convicciones personales de las personas.

Finalmente aunque ética y moral están estrechamente relacionadas, no son términos equivalentes.
La ética puede entenderse como un sistema de principios generales que guían a las sociedades,
mientras que la moral tiene un carácter más subjetivo y personal. Ambas disciplinas son
fundamentales en la filosofía porque permiten reflexionar sobre cómo debemos actuar y qué valores
deben orientar nuestras decisiones, tanto a nivel individual como colectivo.
Semana VI
Filósofos antiguos y sus aportes.
os filósofos de la antigüedad realizaron aportes significativos al pensamiento occidental, estableciendo los
cimientos de disciplinas como la metafísica, la ética y la epistemología.

Tales de Mileto: Conocido como uno de los primeros filósofos, Tales propuso que el agua era el elemento
primordial (arjé) de todas las cosas. También contribuyó al desarrollo de conceptos en geometría y
astronomía, marcando el inicio de una reflexión racional sobre el mundo natural.
Pitágoras: Además de ser conocido por el teorema que lleva su nombre, Pitágoras fundó una escuela que
integraba matemáticas, música y espiritualidad. Defendía la idea de la inmortalidad del alma y la
reencarnación, y creía que los números y las proporciones subyacían en la estructura del universo.
Heráclito: Conocido por su doctrina del cambio constante, Heráclito sostenía que "todo fluye" y consideraba
al fuego como el principio fundamental de la realidad. Su célebre frase "no se puede entrar dos veces en el
mismo río" ilustra su visión de que la existencia está en permanente transformación.
Parménides: En oposición a las ideas de Heráclito, Parménides argumentaba que el cambio es una ilusión y
que la realidad es única, inmutable y eterna. Su obra cuestionó las nociones tradicionales de percepción y
conocimiento, sugiriendo que solo puede conocerse aquello que realmente "es".
Demócrito: Filósofo asociado con el atomismo, planteó que toda la realidad está formada por átomos,
pequeñas partículas indivisibles y eternas. Su visión materialista de la naturaleza dejó una profunda huella
en el desarrollo tanto de la ciencia como de la filosofía moderna.
Sócrates: Reconocido por desarrollar el método socrático, basado en el diálogo y la mayéutica, Sócrates
destacaba la importancia del autoconocimiento y de los principios éticos. Aunque no dejó escritos propios,
sus ideas y enseñanzas fueron transmitidas por discípulos como Platón.
Platón: Como alumno de Sócrates, Platón fundó la Academia en Atenas y formuló la teoría de las Ideas o
Formas, que plantea que las realidades ideales son más auténticas que las materiales. En obras como La
República, exploró temas como la justicia, la política y la organización de la sociedad.
Aristóteles: Discípulo de Platón, Aristóteles realizó aportes trascendentales en múltiples disciplinas,
incluyendo la lógica, la ética, la política y la biología. Su enfoque basado en la observación y el análisis
sistemático estableció las bases de la ciencia moderna. Su obra Ética a Nicómaco sigue siendo una referencia
clave en la ética contemporánea.

Estos pensadores no solo marcaron su época, sino que sus ideas han resistido el paso del tiempo, constituyendo
los pilares del pensamiento filosófico y científico actual.
Semana VII
Un viaje por la filosofía moral.
Filosofía moral, epicúrea y estoica. El cinismo y el escepticismo.
La ética es una rama de la filosofía que reflexiona sobre lo que es correcto e incorrecto, así como sobre la manera en que
deberíamos vivir. A lo largo de la historia, distintas corrientes filosóficas han abordado estas cuestiones desde perspectivas
variadas.
La moral epicúrea basada en las enseñanzas de Epicuro, plantea que el propósito de la vida es alcanzar la felicidad a
través del placer y la eliminación del sufrimiento. Sin embargo, Epicuro no promovía la búsqueda desenfrenada de
placeres, sino que destacaba la importancia de los placeres sencillos y la moderación. Consideraba fundamentales el
placer intelectual y la amistad para una vida plena.
La moral estoica representada por pensadores como Séneca y Marco Aurelio, pone la virtud como el bien más elevado.
Según los estoicos, la felicidad se alcanza viviendo en armonía con la razón y la naturaleza, controlando las emociones
desbordadas. La resiliencia ante las adversidades y la aceptación del destino son principios esenciales en esta corriente.
Los cínicos, como Diógenes, defendían una existencia en sintonía con la naturaleza y rechazaban las normas sociales y
las posesiones materiales. Para ellos, la autosuficiencia y la autenticidad eran valores primordiales, y vivían de manera
austera, desafiando las convenciones de la sociedad.
Los escépticos por su parte, ponían en duda la posibilidad de alcanzar un conocimiento absoluto. Sostenían que, debido
a la falta de certezas definitivas, lo más prudente es suspender el juicio sobre creencias y opiniones, lo que conduce a un
estado de serenidad y paz interior.
Aportes filosóficos:
Aristóteles Sócrates Platón
Lógica Método Socrático Teoría de las Ideas o Formas
Metafísica Ética Ética y Moralidad La Alegoría de la Caverna
Política La búsqueda de la verdad La teoría del conocimiento
Teoría del conocimiento El papel del filósofo La República y la justicia
Biología y ciencias naturales Inmortalidad del alma

Estos legados no solo impactaron a sus contemporáneos, sino que han trascendido a lo largo de los
siglos, convirtiéndose en los pilares de numerosas corrientes filosóficas posteriores. Las
contribuciones de Aristóteles, Sócrates y Platón continúan siendo una fuente de inspiración para
filósofos, educadores y pensadores en el mundo.

Estas corrientes filosóficas ofrecen perspectivas únicas sobre cómo abordar la vida, destacando la
diversidad en las formas de entender la moral y la felicidad.
Semana VIII
PENSAMIENTO FILOSOFICO DE SAN AGUSTIN Y SANTO TOMAS DE AQUINO.
El pensamiento filosófico de San Agustín y Santo Tomás de Aquino marca dos hitos importantes en la historia de
la filosofía cristiana, aportando perspectivas diferentes sobre la relación entre fe y razón, la naturaleza divina y
la moralidad.

San Agustín (354-430 d.C.) es reconocido por su énfasis en la introspección y la subjetividad humana. En su obra
más destacada, Las Confesiones, combina elementos autobiográficos con profundas reflexiones filosóficas
sobre la búsqueda de la verdad y la conexión con Dios. Para Agustín, el conocimiento auténtico proviene de Dios,
ya que la razón humana, aunque significativa, tiene limitaciones y requiere de la iluminación divina. Plantea que
la fe precede al entendimiento, defendiendo que creer es un paso esencial para comprender. También presenta
una innovadora concepción del tiempo, definiéndolo como una extensión del alma, el pasado reside en la
memoria, el presente en la atención y el futuro en la expectativa. Además, Agustín aborda temas como el libre
albedrío, clave para la responsabilidad moral, y el problema del mal, argumentando que este es una
consecuencia de la libre elección del ser humano al apartarse de Dios.
Por su parte, Santo Tomás de Aquino (1225-1274 d.C.) representa una integración entre la filosofía
aristotélica y la teología cristiana. Su obra principal, Summa Theologica, busca organizar el conocimiento
teológico y filosófico de manera sistemática. Tomás defiende que fe y razón no son opuestas, sino
complementarias, y propone que la existencia de Dios puede demostrarse mediante la razón natural a
través de sus cinco vías (argumentos). En distinción a Agustín, Tomás destaca el papel de la ley natural
como fundamento de la moralidad, sugiriendo que los principios éticos son universales y accesibles a la
razón humana. También reflexiona sobre la felicidad, identificándola con la contemplación de Dios y la
práctica de la virtud, lo que refuerza su visión teleológica de la existencia humana.

Por el contrario San Agustín prioriza la introspección, la fe y la necesidad de la gracia divina, mientras que
Santo Tomás busca conciliar la fe con la razón, construyendo un marco filosófico que integra la tradición
cristiana con la filosofía clásica. Ambos pensadores han dejado un legado profundo que sigue influyendo
en la filosofía y la teología actuales.
Semana IX
La filosofía moderna: Descartes y el racionalismo, pensamiento de Hobbes y Locke,
Immanuel Kant: El idealismo crítico, La filosofía y El poder.
El racionalismo es una corriente filosófica que destaca la razón como la fuente principal de conocimiento. René
Descartes (1596-1650), considerado el padre del racionalismo moderno, introdujo el célebre cogito, "Pienso,
luego existo", como punto para establecer la certeza de la existencia del yo pensante. Este planteamiento sirve
como punto de partida para construir un conocimiento sólido. Descartes defiende que la razón puede alcanzar
verdades universales y que las ideas innatas desempeñan un papel esencial en el conocimiento. Además propone
un método basado en la duda sistemática, cuestionando todo lo que no sea absolutamente indudable, con el fin
de construir un saber fundamentado.
Thomas Hobbes y John Locke son figuras clave del empirismo, una corriente que contrasta con el racionalismo
de Descartes. Hobbes, en su obra Leviatán, sostiene que los seres humanos son naturalmente egoístas y que, en
ausencia de un gobierno, la vida sería "solitaria, pobre, desagradable, brutal y breve". Según él, la solución a este
caos es un contrato social que establezca un gobierno autoritario capaz de garantizar el orden y la seguridad.
Por su parte, Locke, en su Ensayo sobre el entendimiento humano, plantea que la mente humana es como una
"tabula rasa" al nacer, y que todo conocimiento deriva de la experiencia sensorial. Locke defiende la existencia
de derechos naturales y la necesidad de un gobierno limitado, sentando las bases del liberalismo político.
Immanuel Kant desarrolla el idealismo crítico, que busca unir el racionalismo y el empirismo. En su obra
Crítica de la razón pura, Kant sostiene que, aunque todo conocimiento comienza con la experiencia, la
mente humana posee estructuras innatas que organizan esa experiencia. Introduce los conceptos de
fenómenos, que son las cosas tal como las percibimos, y noumenos, que representan las cosas en sí mismas,
las cuales son inaccesibles al entendimiento humano. Kant también elabora una ética deontológica, basada
en el deber y en principios universales como el imperativo categórico, que establece que debemos actuar
conforme a máximas que puedan convertirse en leyes universales.

La relación entre filosofía y poder es profunda, ya que las ideas filosóficas han moldeado las estructuras
políticas y sociales a lo largo del tiempo. Las aportaciones de pensadores como Descartes, Hobbes, Locke y
Kant han influido en la conceptualización moderna de la autoridad, la libertad y los derechos humanos,
demostrando que la filosofía puede servir tanto como herramienta de crítica como fundamento para la
legitimación del poder.
Semana X
La filosofía en los siglos XIX y XX.
La filosofía de los siglos XIX y XX estuvo caracterizada por una notable diversidad de corrientes y enfoques,
que reflejaron las transformaciones sociales, científicas y políticas de la época. Entre las corrientes más
influyentes destaca el positivismo, desarrollado por Augusto Comte. Este propuso que el conocimiento
humano atraviesa tres etapas evolutivas: la teológica, la metafísica y la científica, siendo esta última la más
avanzada. El positivismo defiende la observación empírica y la ciencia como únicas fuentes válidas de
conocimiento, rechazando la metafísica y cualquier especulación no verificable. Esta perspectiva influyó
profundamente en las ciencias sociales y fue clave en el surgimiento de disciplinas como la sociología.
Por otra parte, el existencialismo surgió como una respuesta a las crisis de significado del mundo moderno,
especialmente tras las dos guerras mundiales. Filósofos como Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir
abordaron temas relacionados con la libertad, la angustia existencial y la responsabilidad individual. El
existencialismo sostiene que los seres humanos deben crear su propio sentido de la vida en un universo
carente de propósito inherente. Además, se enfoca en la experiencia subjetiva y en la autenticidad, resaltando
la importancia de las elecciones personales y la acción como medios para construir una existencia
significativa.
Otra corriente influyente en este periodo fue el pragmatismo, representado por pensadores como William
James y John Dewey, quienes argumentaron que el valor de las ideas radica en sus efectos prácticos y su
utilidad para la vida cotidiana. También cobraron relevancia otras posturas como el idealismo, que pone
énfasis en la primacía de las ideas; el materialismo, que resalta el papel de la materia en la realidad y el
conocimiento; y el nihilismo, que cuestiona la existencia de valores y verdades absolutas, reflejando la
creciente desconfianza en los sistemas tradicionales.
En este periodo también surgió la filosofía crítica, especialmente a través de la Escuela de Frankfurt, cuyos
representantes, como Theodor Adorno y Max Horkheimer, analizaron la influencia de la modernidad, la
cultura de masas y la tecnología en la sociedad. A partir de enfoques interdisciplinarios, desarrollaron una
crítica a la racionalidad instrumental y al capitalismo tardío, planteando cuestiones sobre la libertad y la
emancipación humana.
En conjunto, la filosofía de los siglos XIX y XX abarca un espectro amplio y complejo de corrientes que
moldearon el pensamiento contemporáneo. Desde el positivismo de Comte hasta el existencialismo, el
pragmatismo y las teorías críticas, estas ideas siguen siendo fundamentales para comprender al ser
humano y su relación con el mundo en constante transformación.
Opinion libre
Poner en práctica lo adquirido en la vida diaria es clave para el desarrollo y crecimiento
personal. Los conocimientos adquiridos pueden servir para fortalecer mis relaciones con
los demás y para mejorar mi bienestar emocional. Por ejemplo, al profundizar en el
concepto de inteligencia emocional, puedo reconocer y manejar mis emociones de forma
más eficiente, lo que facilita una comunicación más efectiva y la resolución de conflictos
de manera positiva y constructiva. También, habilidades como la organización y la
administración del tiempo son esenciales para equilibrar mis actividades diarias, dedicar
tiempo a mis intereses, descansar y cuidar mi bienestar integral.

La habilidad de trabajar en conjunto con otras personas también es relevante en la vida


personal. Al aplicar técnicas de comunicación clara y escucha atenta puedo nutrir mas
vínculos sólidos con familiares, amigos y quienes me rodean. Esto aporta a un entorno de
convivencia más equilibrado y enriquecedor. De igual manera el aprendizaje constante es
un pilar fundamental para el desarrollo personal. Estar receptivo a nuevas experiencias e
ideas nos permite ajustarnos a los cambios, superar retos imprevistos y ampliar nuestra
visión del mundo.

En conjunto incorporar lo aprendido en mi vida diaria no solo contribuye a mejorar mi


calidad de vida, sino que también me capacita para crear relaciones más sólidas, tomar
decisiones con mayor claridad y abordar los desafíos del día a día con seguridad y
efectividad.
Conclusion
Esta materia ha sido un proceso de ayuda que ha fortalecido nuestra vida y nos
ha permitido desarrollarnos en diversas áreas. Reflexionar sobre nuestras
vivencias y aplicar conscientemente las habilidades adquiridas no solo nos
capacita para enfrentar los retos de manera más eficiente, sino que también
favorece nuestras relaciones y promueve un entorno saludable. Al incorporar
estos conocimientos en nuestra rutina diaria, no solo avanzamos como
personas, sino que también generamos un impacto positivo en quienes nos
acompañan. Este compromiso con el crecimiento personal y el aprendizaje
constante es fundamental para construir una vida más completa y satisfactoria.

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