NOMBRE: Evelyn Ximena Carrasco Salazar
MATERIA: español
TEMA: Antología
PROFESORA: Dolores Anacleto Rodríguez
ESCUELA: secundaria constitución de 1917
GRADO Y GRUPO: 1°E
¿Qué es la antología y para qué sirve?
Una antología es una recopilación ordenada y justificada de distintas obras de un
género artístico (normalmente, literatura, música o cine). Se trata de
composiciones consideradas destacadas o relevantes por parte de quien lleva a
cabo la selección, denominado antólogo, antologista o antologador. El
término antología deriva del griego anthos, “flor”, y legein, “escoger”.
Son ideales para dar a conocer obras o autores nuevos, bien porque se incluyen
en las compilaciones junto a otros más reconocidos, bien porque lo que convoca al
público es el tema central, y no algún nombre específico.
Características de una antología
Son el producto de una cuidada selección. Las obras que componen
una antología son seleccionadas a partir de un conjunto amplio de
creaciones, y el antologador se encarga de aplicar criterios específicos
para priorizar unas por sobre otras.
Son diversas. Las obras reunidas en una antología pueden ser de muy
distintos autores, épocas, tendencias, estilos, géneros, nacionalidades o
contextos culturales.
Requieren un criterio central. La selección de las piezas recopiladas
se realiza a partir de un núcleo o hilo conductor específico, que justifica
la reunión de esas creaciones particulares en una sola obra.
Pueden incluir obras enteras o fragmentos. Es común que las
antologías contengan fragmentos específicos de obras mayores, como
un solo cuento, un poema o una canción que originalmente formaron
parte de un libro o un álbum.
Dependen del antologador. Las obras que comprende una antología
son escogidas por el antologador, quien figura como autor y se
responsabiliza por los criterios de selección. Así, puede haber muchas
antologías distintas del mismo tema, género o estilo, en función del
antologador.
Sus criterios son provisorios. Las antologías no son definitivas, sino
que pueden reelaborarse en ediciones posteriores, en las cuales
pueden añadirse o sustraerse obras. Son siempre una visión parcial y
circunstancial sobre una materia.
La dama enlutada
Hace algún tiempo, por el mes de noviembre, un joven taxista llamado Abel,
trabajaba a altas horas de la noche, era una noche fría y el aire sonaba muy
raro…
Abel pasaba cerca del panteón del Saucito cuando a lo lejos observó a una mujer
con un vestido negro y un velo que cubría su rostro. Abel, temeroso, dudó en
acudir a su llamado, pero decidió llevarla; al subir la mujer al coche, Abel sintió un
escalofrío que recorrió todo su cuerpo.
-¿A dónde la llevaré?, le preguntó Abel a la seria mujer.
-Quisiera visitar los templos de la ciudad.
-Disculpe dama, pero los templos a esta hora ya se encuentran cerrados, contestó
Abel.
-No importa, dijo la mujer, lo único que quiero es visitarlos y rezar una oración.
Abel aceptó llevarla.
-¿A dónde iremos primero?, preguntó Abel ya más en confianza con la dama.
-Me gustaría ir primero al Templo de San Francisco, después a la Parroquia de
San Miguelito, el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, el Templo de San
Sebastián, el Montecillo, el Templo del Apóstol Santiago y por último, me trae a la
iglesia del Saucito donde ahora nos encontramos.
-¡A sus órdenes!, contestó Abel. ¡Qué hermosos son nuestros templos!, ¿verdad,
señora? A los turistas les encantan, dicen que son mágicos, ¿cómo ve?
Pero la mujer sólo se mantuvo callada en todo el camino, transcurría la noche y
Abel la llevó a cada uno de los lugares y en todos hacía lo mismo: bajaba del taxi,
rezaba una oración hincada frente a la puerta de cada templo y así llegó hasta el
final del recorrido. Al arribar al templo del Saucito, le pidió a Abel que no se fuera,
que ya regresaba. Al volver, le pidió:
-¿Me puede llevar al lugar donde me recogió?
Sorprendido, Abel repuso: ¿Frente al panteón?, pero señora, ya es muy tarde,
¿qué hará en ese lugar, no le da miedo?, preguntó aterrado.
-No, joven, pero escuche con atención. No traigo dinero para pagarle, pero le daré
esta medalla de oro y este recado para mi hermano, él le pagará el servicio.
Abel, algo molesto por haber trabajado toda la noche y no recibir nada a cambio,
aceptó. Al recibir el papel de la mujer, sintió de nuevo el escalofrío.
Al llegar al panteón, Abel bajó del taxi para abrir la portezuela a la dama y con
asombro observó que ya no se encontraba ahí, pero la vio entrar al panteón.
Luego pensó que todo eso era parte de su imaginación.
Al día siguiente, Abel visitó al hermano de la misteriosa mujer y le contó lo
sucedido.
El hermano, con una cara de asombro, le dijo: Efectivamente joven, esta es la letra
y firma de mi hermana, en agradecimiento de su gentil trabajo le daré un poco más
de dinero de lo que costó el servicio.
-Abel aceptó, pero antes de irse, el hombre le dijo:
-Amigo, me veo en la necesidad de comunicarle algo. La mujer que usted llevó
anoche a recorrer los siete templos es mi hermana, lo que usted no sabe es que
ella hace un año murió en un accidente trágico… Antes de morir prometió que
visitaría los templos, pero ya no pudo hacerlo.
¡Abel estaba aterrado! Entregó la medalla y salió corriendo de ahí, sin el dinero.
A los tres días, Abel murió sospechosamente y nunca se conocieron las causas.
En el mes de noviembre, los taxistas temen y evitan pasar por el panteón del
Saucito por la noche… Cuenta la leyenda que una mujer vestida de negro regresa
para pagar lo que prometió y no cumplió en vida.
Leyenda de la flor de cempasúchil
En el Día de Muertos la flor cempasúchil se convierte en un componente fundamental.
Esta flor cuyo nombre proviene del náhualt “cempoalxochitl” y significa “flor de veinte
pétalos” se ha convertido en todo un símbolo de la ofrenda de este día tan importante.
Se dice que el olor de los pétalos marca el camino que tienen que recorrer las almas
de los difuntos hacia su ofrenda en el mundo de los vivos. Esta leyenda de temática
amorosa trata de explicar cuál es el origen de esta flor tan especial.
Dice la leyenda que hace mucho tiempo existieron una niña llamada Xóchitl y un niño
llamado Huitzilin. Ambos crecieron juntos y pasaron mucho tiempo unidos durante la
infancia, incluso, iniciaron una historia de amor durante la juventud. Un día, decidieron
subir a lo alto de una colina, allí donde el sol deslumbraba con fuerza, pues sabían
que allí moraba el Dios del Sol. Su intención era pedirle a Tonatiuh que les diera la
bendición para poder seguir unidos. El Dios sol acepto y bendijo su amor.
Pronto, la tragedia llegó a ellos cuando Huitzilin fue enviado a participar en una batalla
para defender a su pueblo y tuvo que separarse de Xóchitl.
Pasó un tiempo y Xóchitl se enteró de que su amado había fallecido en el conflicto. La
muchacha sintió tanto dolor que le pidió a Tonatiuh unirse con su amado en la
eternidad. El Dios del Sol, al ver a la joven tan apenada, decidió convertirla en una
hermosa flor. Así que lanzó un rayo dorado sobre ella, entonces, creció en la tierra un
botón que permaneció cerrado durante mucho tiempo. Un día, apareció un colibrí
atraído por el aroma de la flor y se posó sobre sus hojas. Fue entonces que la flor se
abrió y mostró su color amarillo, como el mismo sol. La flor había reconocido a su
amado Huitzilin, el cual ahora tenía forma de colibrí. Cuenta la leyenda que mientras
exista la flor de cempasúchil y haya colibríes, el amor de Xóchitl y Huitzilin vivirá por
siempre.
El autobús fantasma
Esta leyenda urbana tiene su origen en la ciudad de Toluca. Se trata de una historia
aterradora basada en un episodio real que tuvo lugar durante los años ochenta del
siglo XX, cuando un autobús que transitaba por una carretera nocturna jamás llegó a
su destino. El misterioso suceso dio pie a diferentes versiones sobre los
acontecimientos que hoy en día se siguen transmitiendo.
Cuenta la leyenda que, en una vieja y peligrosa carretera que unía Toluca con Ixtapan
de la Sal, un autobús circulaba de madrugada de Ixtapan de la Sal hacia Toluca. Todo
iba bien hasta que comenzó a llover, momento en que el autobús tenía que tomar
curvas muy peligrosas y pasar por un puente en el que solo cabe un vehículo.
De repente, los viajeros se asustaron al ver que el autobús había tomado más
velocidad. El conductor se percató de que los frenos estaban fallando. Pronto, en una
de las curvas, el autobús se precipitó al vacío dejando víctimas y sin sobrevivientes. El
autobús número 40 se incendió y jamás llegó a su destino.
Dice la leyenda que desde entonces, si transitas por esa carretera durante la
madrugada e intentas subirte a un autobús, posiblemente sea el número 40. Si subes
al autobús, no deberás hablar en ningún momento. Antes de bajar, jamás deberás
mirar hacia atrás en el autobús. Si lo haces no sobrevivirás.
La leyenda de los volcanes
Conocidos como “el Popo” y “la mujer dormida”, los volcanes Popocatépetl e
Iztaccíhuatl han dado lugar a diferentes leyendas, especialmente relacionadas con su
origen. En esta antigua leyenda maya el amor y la desgracia de los enamorados son
la causa del nacimiento de los volcanes. Se trata de una historia que, con el tiempo,
ha dado pie a creaciones como El idilio de los volcanes del poeta peruano José
Santos Chocano.
Dice una antigua leyenda que los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl, de los más
altos de México, representan a una doncella y un joven guerrero Tlaxcaltecas.
Iztaccíhuatl era la princesa más bella y se enamoró del guerrero Popocatépetl, uno de
los más valientes de su pueblo.
Antes de partir a la guerra en la que los Tlaxcaltecas se encontraban inmersos frente a
los aztecas, el joven guerrero pidió la mano de la doncella Iztaccíhuatl. El cacique le
concedió su deseo, a cambio de que volviera sano y salvo del conflicto.
Mientras Iztaccihuatl esperaba el regreso de su amado, un rival de Popocatépetl
engañó a la joven y le dijo que el muchacho había fallecido en la guerra. Entonces, la
princesa murió de tristeza en poco tiempo.
Cuando Popocatépetl regresó victoriosos del combate, recibió la mala noticia. Durante
días y noches el joven vagó por la ciudad pensando cómo podía honrar el gran amor
que se habían tenido. Así fue como ordenó construir una gran tumba bajo el sol
amontonando 10 cerros para levantar una enorme montaña. Entonces, tomó el cuerpo
de la princesa y la recostó en la cima de la montaña. Allí, la besó por última vez para
después, con una antorcha humeante en la mano, arrodillarse a velar por su sueño
eternamente.
Desde entonces permanecen juntos uno frente a otro y, con el tiempo, la nieve cubrió
sus cuerpos convirtiéndolos en dos enormes volcanes.
La leyenda de la Llorona
La leyenda de La Llorona ha trascendido las barreras del espacio y el tiempo
hasta llegar a ser parte de la cultura del pueblo mexicano.
“Una mujer, envuelta en un flotante vestido blanco y con el rostro cubierto con velo
cruzaba con lentitud por varias calles y plazas de la ciudad iluminada por la luna.
Levantaba los brazos con angustia y lanzaba un grito desesperado. Ese tristísimo
¡ay! se levantaba en el silencio de la noche, y luego desaparecía entre ecos
lejanos y, al final, terminaba con el grito más doliente en la Plaza Mayor. Allí se
arrodillaba esa mujer misteriosa. Se inclinaba como besando el suelo y lloraba con
un grito largo y penetrante. Después se iba ya en silencio, lentamente, hasta que
llegaba al lago, y en sus orillas se perdía. Se deshacía en el aire como la niebla, o
se sumergía en las aguas”.
La leyenda de La Llorona tiene diversos elementos simbólicos: la mujer, la
maternidad atormentada, la noche, el agua, lo blanco, la voz y el silencio, la
muerte de los hijos, la Plaza y la luna, entre otros.
Se cree que su origen proviene de los mitos prehispánicos, de hecho, en La
Llorona se funden varias representaciones de diosas madres como Tonantzin
(“nuestra madre” en lengua náhuatl), la que se adora en el cerro del Tepeyac y
que después se identificará con la Virgen de Guadalupe.
Durante la Colonia, la leyenda de La Llorona sufrió transformaciones. No podía
hablarse de una diosa o diosas prehispánicas, pues sería blasfemia y herejía, sin
embargo, su esencia indígena no pudo romperse del todo. Se mantuvieron
intactos distintos elementos: la noche, la mujer vestida de blanco con el cabello
largo y negro, el grito desgarrador de ¡Aaaay mis hijos!, y la presencia de agua,
ríos o lagos.
Existe un gran número de versiones sobre su presencia y lo que la obliga a lanzar
lamentos por la noche. La Llorona es, antes que nada, madre, pero es una madre
atormentada por el insufrible dolor de haber perdido o asesinado a sus hijos.
A veces se identifica con la Malinche, la concubina indígena de Hernán Cortés que
llora arrepentida su traición a su pueblo indígena. Parecería que es un símbolo
roto, que la antigua diosa sabía el destino de sus descendientes y nada puede
hacer para evitarlo, con lo cual destruye todo lo que una figura materna debe ser:
fuerza protectora y benigna.
Otra de las teorías sobre el origen de La Llorona cuenta que una mujer indígena
se enamora de un español con el que tiene tres hijos, pero él nunca le propone
matrimonio y la abandona para casarse con una española. La pobre mujer al
enterarse de la traición, presa del dolor ahoga a sus hijos en el río. Luego, al darse
cuenta de lo que había hecho, se suicida. Desde entonces, su fantasma vaga por
las riveras de los ríos diciendo “¡Ay, mis hijos!”.
Dependiendo de la zona, La Llorona ya no solo clama de angustia, es una mezcla
de divinidades prehispánicas y espectros de la tradición judeocristiana: es la mujer
atrayente que llama a los hombres en la noche, los seduce, los pierde o los lleva a
la locura. Puede mostrar su rostro en forma de calavera o ser una mujer bellísima
sin ojos.
Y ya por último, la presencia del mito en la canción de La Llorona, un famoso son
istmeño mexicano sin autor específico. Muchos cantantes han creado o copiado
versos que convierten a esta canción en una historia de amor y dolor. Quedan
elementos de la leyenda original: el dolor, el llanto, la muerte y la presencia de una
mujer fantasmagórica.
REFRANES
1) No hay mal que por bien no venga
2) De tal palo tal astilla
3) En casa de herrero, cuchillo de palo
4) No hay peor ciego que el que no
quiere ver
5) El que no corre, vuela.
POEMAS
El doliente - Oscar Hahn
Pasarán estos días como pasan
todos los días malos de la vida
Amainarán los vientos que te arrasan
Se estancará la sangre de tu herida
El alma errante volverá a su nido
Lo que ayer se perdió será encontrado
El sol será sin mancha concebido
y saldrá nuevamente en tu costado
Y dirás frente al mar: ¿Cómo he podido
anegado sin brújula y perdido
llegar a puerto con las velas rotas?
Y una voz te dirá: ¿Que no lo sabes?
El mismo viento que rompió tus naves
es el que hace volar a las gaviotas
El corazón que ríe - Charles Bukowski
Tu vida es tu vida
no dejes que sea golpeada contra la húmeda sumisión
mantente alerta
hay salidas
hay una luz en algún lugar
puede que no sea mucha luz pero
vence a la oscuridad
mantente alerta
los dioses te ofrecerán oportunidades
conócelas
tómalas
no puedes vencer a la muerte pero
puedes vencer a la muerte en la vida, a veces
y mientras más a menudo aprendas a hacerlo
más luz habrá
tu vida es tu vida
conócela mientras la tengas
tú eres maravilloso
los dioses esperan para deleitarse en tí.
Amo, amas - Rubén Darío
Amar, amar, amar, amar siempre, con todo
el ser y con la tierra y con el cielo,
con lo claro del sol y lo oscuro del lodo:
Amar por toda ciencia y amar por todo anhelo.Y cuando la montaña de la vida
nos sea dura y larga y alta y llena de abismos,
Amar la inmensidad que es de amor encendida
¡y arder en la fusión de nuestros pechos mismos!
Llevo tu corazón conmigo - E. E. Cummings
Llevo tu corazón conmigo
(lo llevo en mi corazón)
nunca estoy sin él.
(A donde quiera que voy vas tú mi amor;
Y donde aquello que hago yo solo
es gracias a ti, mi cielo).
No le temo al destino
(ya que tu eres mi destino, cariño).
No quiero ningún mundo (porque hermosa
tu eres mi mundo, mi bien).
Este es el secreto más profundo que nadie conoce…
(Esta es la raíz de la raíz
y el brote del brote
y el cielo del cielo de un árbol llamado vida;
que crece mas alto de lo que el alma pueda esperar… o la mente ocultar)
Es la maravilla que mantiene las estrellas separadas
Llevo tu corazón
(lo llevo en mi corazon).
Tú me quieres blanca, de Alfonsina Storni
Tú me quieres alba,
me quieres de espumas,
me quieres de nácar.
Que sea azucena
Sobre todas, casta.
De perfume tenue.
Corola cerrada .
Ni un rayo de luna
filtrado me haya.
Ni una margarita
se diga mi hermana.
Tú me quieres nívea,
tú me quieres blanca,
tú me quieres alba.
Tú que hubiste todas
las copas a mano,
de frutos y mieles
los labios morados.
Tú que en el banquete
cubierto de pámpanos
dejaste las carnes
festejando a Baco.
Tú que en los jardines
negros del Engaño
vestido de rojo
corriste al Estrago.
Tú que el esqueleto
conservas intacto
no sé todavía
por cuáles milagros,
me pretendes blanca
(Dios te lo perdone),
me pretendes casta
(Dios te lo perdone),
¡me pretendes alba!
Huye hacia los bosques,
vete a la montaña;
límpiate la boca;
vive en las cabañas;
toca con las manos
la tierra mojada;
alimenta el cuerpo
con raíz amarga;
bebe de las rocas;
duerme sobre escarcha;
renueva tejidos
con salitre y agua:
Habla con los pájaros
y lévate al alba.
Y cuando las carnes
te sean tornadas,
y cuando hayas puesto
en ellas el alma
que por las alcobas
se quedó enredada,
entonces, buen hombre,
preténdeme blanca,
preténdeme nívea,
preténdeme casta.
¿Qué le dice un jaguar a otro jaguar.
“Jaguar you”
Papá, ¿qué se siente tener un hijo tan guapo?
No sé hijo, pregúntale a tu abuelo…
¿Qué le dice una taza a otra?
¿Qué taza ciendo?
Me da un café con leche corto.
Se me ha roto la máquina, cambio.
¿Por qué lloraba el libro de matemáticas?
¡Porque tenía muchos problemas!