1.
NATURALEZA DE LA PAREJA
De cada una de las interrelaciones que mantenemos, la interacción
de pareja es de las únicas que tenemos la posibilidad de señalar
como la más independiente, la poseemos, si la poseemos, pues
deseamos, nada nos impone a tener esta interacción, no es
fundamental para nuestra supervivencia como sujetos, no es
elemental en nuestra naturaleza gregaria.
Si seguimos analizando nuestras propias redes sociales, y viendo lo
demás de nuestras propias colaboraciones, además tenemos la
posibilidad de ver que en el campo profesional, nos tenemos la
posibilidad de hallar con interacciones subjetivamente elegidas, sin
embargo no cada una de, puede que tengamos la fortuna de poder
escoger en qué trabajamos, sin embargo puede que no, y aun de esta
forma, nos tenemos la posibilidad de topar con compañeros/as de
trabajo que sean de nuestro agrado o no, sin embargo sea como sea,
además van a ser los que van a ser, e inclusive escogiendo mi propio
trabajo, probablemente me encuentre con personas no elegidas por
mí para el desarrollo del mismo, y lo cual seguramente no tendré más
remedio que admitir es que no puedo privarse de cada una de esas
personas que no me resulten simpáticas para el manejo de mi
profesión.
Saltando a otra de nuestras propias redes sociales, como es la red de
las amistades donde sí puedo escoger a mis amigos y amigas; no
obstante me costará mucho no tener ningún amigo/a, o sea, puedo
dictaminar quiénes van a ser aquellos amigos, empero seguramente
ocupe tener amigos, probablemente no logre escoger no tener
amistades de ni una naturaleza.
• Qué persona va a ser la escogida.
Con interacción a tener pareja, nada nos ordena a tener o no una
pareja, no hay necesidad, para nuestro desarrollo en tener una
pareja, una persona se realiza por igual con o sin pareja, esto provoca
que mi desarrollo no dependa de mi pareja, o del hecho mismo de
tener o no pareja. Por consiguiente, la vida de una pareja involucra
una elección a partir de mi independencia, no a partir de mi
necesidad, la elección de estar al lado de otra persona, y aquí
estamos con la segunda elección.
Como nada me impone a tener un compañero/a, la elección de una
cierta persona, viene implantada por mi quiero, por la votación a
partir de el sentimiento, a partir del parentesco con dicha persona
definida, a partir del amor o atracción que siento por el otro.
O sea, si estoy con alguien es ya que deseo, nada me ordena, es mi
quiero el que está en escena, ni siquiera el individuo seleccionada
puede forzar mis sentimientos, dichos no parten de él sino de mí, es
por consiguiente nuestra independencia de querer estar o no la que
provoca que permanezca en el parentesco o no. En la atracción, entra
en juego:
Contemplación.
Seducción.
Acercamiento.
Amistad.
Conocimiento del otro (objeto).
Reconocimiento sentimientos afectivos.
Comunicación de sentimientos al entorno, redes...
Durante el proceso de enamoramiento, se producen:
Declaración, expresión de sentimientos al objeto de deseo.
Romance.
Inicio de relación, conocimiento exclusivo de pareja por la
propia pareja.
El entorno sospecha relación, no es oficial la relación (se
presentan como amigos).
Confirmación de relación al entorno, se presentan como pareja.
Finalmente, se les reconoce como pareja, y sin embargo, cambian
algunos aspectos:
Decepción progresiva / aburrimiento. / conflictos no resueltos.
Distancia afectiva.
Hostilidad hacia el otro.
Contemplación / Consideración separación.
Vivencia de angustia / imposibilidad / dificultad, etc. De la
separación.
Deseo de separación, cuando se piensa en ello se tiene una
sensación de libertad, de independencia.
Contemplación de la separación como solución, o salida a la
relación.
Conductas de alejamiento, independencia.
Distancia de intimidad.
Comunicación a la pareja del deseo de separación, en
amenazas, de manera explícita, con reproches, etc.
Expresión del deseo de separación de manera persistente,
sentimientos de angustia frente al abandono, sentimientos de
culpa.
Fantasía de desvinculación sin conflictos.
2. PILARES FUNDAMENTALES
DE LA RELACIÓN DE AMOR
La intimidad es el eje del mantenimiento de la interacción de pareja.
La forma de pensar, expectativas y creación de la mente de la
interacción de pareja, condiciona en cierta forma la interacción en su
mantenimiento.
El sistema de cuidados, donde se establecen colaboraciones de
incondicionalidad en la interacción de pareja, se reúne en ser
entendida como comunicación y apoyo emocional.
En las interacciones de pareja, hay determinados pilares primordiales
que van a lograr que los sentimientos y fines de la pareja se
mantengan duraderas en la época.
Confianza
La autoconfianza es fundamental pues quien puede fiar en sí mismo
reposa en sí mismo, está satisfecho con su historia y es feliz.
No obstante, como en casi todo, es mejor disponer de un grado
medio de autoconfianza, debido a que demasiada autoconfianza
puede hacernos fiar en capacidades que todavía no hemos adquirido.
Por otro lado, es bueno tener confianza en uno/a mismo/a al igual
que fiar en la otra parte de la pareja.
• La confianza es una elección, no una demostración.
• Es el lote de la votación y la voluntad de todos nosotros mismos
y, por consiguiente, no requiere ser demostrada ni sentida.
• El más grande problema para la confianza es el temor.
La confianza no es un todo dicotómico, sino que tiene 3 niveles: la
autoconfianza es el primer grado, fiar en otros y ser merecedor de
confianza son los demás 2 niveles a los que tenemos la posibilidad de
aspirar en el proceso.
Comunicación
Por su lado, los hombres son más reservados en el asunto de la
expresividad emocional, y se centran más en la averiguación de
información con el otro interlocutor y dialogar bastante más de
profesiones, deportes, etcétera.
La comunicación en pareja implica dialogar cualquier tipo de asunto
que sea primordial, sin tabúes, de manera natural e inaugurada, y
con interés en la plática.
Sinceridad
La sinceridad de el individuo hacia la pareja fomenta que el otro
sienta respeto por su pareja, acercamiento y disposición por la
interacción.
La sinceridad posibilita que los dos miembros de la pareja logren fiar
en la otra persona en todos los espacios probables, sabiendo a
ciencia cierta que las actuaciones y verbalizaciones que hace su
pareja son reales.
+ Empatía
La empatía representa la destreza de ponernos en el sitio del otro y
entender sus sentimientos.
Sin embargo, ser empáticos no desea mencionar que dejemos de
lado nuestras propias opiniones y sentimientos, sino que sepamos
entender y respetar además los de los otros.
Atención activa
+ Actividad cognitiva
Actividad emotiva
Apego
Una de las características más relevantes de las personas es
su capacidad para conformar y conservar interrelaciones, que
son primordiales para el desenvolvimiento correcto en la vida
cotidiana.
• Utilizando a su figura de apego como base segura.
La teoría del apego nació relacionada con la interacción
implantada entre el recién nacido recién nacido y la figura de
apego, principalmente la mamá.
Búsqueda de proximidad
Especificidad
Estabilidad de las actitudes de apego
No obstante, la teoría además se extrapola a las
interacciones sociales y de pareja, prácticamente, ya que el
individuo con la que se forma la interacción de pareja se
convierte en una persona de alusión a considerar.
La pareja, además llamada figura de apego, pertenece a la
vida de el individuo y le otorga seguridad, estabilidad y
afecto, tal y como ocurre en la interacción entre la madre/el
papá y el recién nacido.
Apego seguro
Apego ansioso
Apego evasivo
Dedicación
La atención en la pareja es sustancial para la percepción de las
emociones por sus miembros. O sea, si uno de los miembros de la
pareja se muestra atento con el otro, éste verá el interés hacia su
persona y el afecto que expresa, reforzando las emociones que tiene
hacia su pareja.
Afecto y cariño
Manifestar las emociones de afecto que se sienten hacia la otra
persona posibilita que ésta se sienta estimada, protegida y segura en
la interacción.
La expresión del afecto hacia la otra persona se puede hacer de
diversas maneras, como por ejemplo miradas, expresiones de cariño,
detalles materiales, caricias, besos, abrazos, hacerle la comida o la
cena, prepararle el baño tras un día de trabajo, etcétera.
Autonomía
Algunas veces, pensamos que al estar en pareja, cada una de las ocupaciones han de
desarrollarse de manera unida, y no es viable hacer ocupaciones de interés propio por no
importunar o no estar con la pareja.
No obstante, la soberanía de los miembros de la pareja resulta beneficiosa para generar un
lugar íntimo y personal en el cual implantar las propias normas.
3. DERECHOS ASERTIVOS DE LOS MIEMBROS DE LA PAREJA
Cada individuo es dueña de los derechos asertivos básicos y tiene todo el derecho a utilizarlos
en el instante en que lo tomen en cuenta atinado.
El respeto de dichos derechos asertivos en la pareja va a promover el establecimiento de
vínculos afectivos sanos, el mantenimiento de las colaboraciones afectivas y el desarrollo de
nuevos sentimientos hacia la pareja.
4. RUPTURA DE LA PAREJA:
FACTORES ASOCIADOS
La disolución de pareja se convierte en un rato amargo de la
interacción.
No obstante, la mayor parte de las veces no se crea un convenio en
el caso de separación, sino que es una de las piezas la que desea
desvincularse de la interacción, y la otra parte desea continuar
asociada.
Falta de comunicación
No obstante, una vez que hablamos de parejas conflictivas, el tono
emocional es negativo, y centran sus conversaciones en la crítica continua
del otro: amenazas, insultos, sarcasmos, silencios e indiferencias, desinterés
por la otra persona y malas interpretaciones de lo cual el otro dice, entre
otras.
Temas de conflicto
Algunas veces, la disolución de pareja viene definida por los
inconvenientes acontecidos en diferentes espacios donde se
desenvuelve la pareja.
Expectativas equivocadas
Se tiende a Idealizar al otro, negando o ignorando los deficiencias
que tiene para sobrevalorar los puntos positivos que nos atraen de el
individuo.
En dichos puntos, además se habla de una limitación en la
autorrealización de las metas habituales, pues al modificar la
percepción de el individuo, las metas establecidos en la pareja han
cambiado además, siendo “imposibles” de hacer si no “vuelven las
cosas a ser como antes”.
Infidelidad de la pareja
No obstante, no constantemente es de esta forma, y alguna vez uno
de los miembros puede buscar en una persona exterior a la
interacción común recursos que su pareja no le aporta.
La infidelidad se define como el engaño que se apoya en tener sexo
con una persona distinta a la pareja común.
Se habla de infidelidad una vez que el individuo tiene sentimientos
hacia otra persona empero continúa con la interacción de pareja
común.
• Se habla de infidelidad sexual una vez que se mantienen sexo
con otra persona que no es la pareja común, y ésta no posee
entendimiento de eso ni aporta consentimiento para eso.
REACCIONES FRENTE A LA RUPTURA
Reacciones ante la separación de la pareja
Comunmente creemos que el hecho de querer a una persona de
manera significativa, en una interacción emocional particular nos
hace pensar que va a hacer simple, divertida y afable la convivencia,
siendo ésta frecuentemente la que puede colocar a prueba nuestra
interacción de pareja.
Otro hecho fundamental es el proceso de habituación que se crea en
las colaboraciones según va pasando la era, y la convivencia permite
este proceso, de allí que relajarnos en la comunicación, en nuestras
propias prácticas y hábitos, tienen la posibilidad de situar las
colaboraciones en situaciones de crisis si no introducimos recursos
que dinamicen la interacción (nuevos proyectos compartidos,
comunicar al otro el valor que tiene para nosotros mismos, lo cual le
valoramos, estimamos y amamos) es algo que con la época se nos
olvida, o sencillamente proveemos por hecho, dichos recursos son
parte de la intimidad de la pareja y de su característica de
interacción.
La vinculación de 1
La vinculación de 2
La vinculación de 3
Necesita el esfuerzo de no abandonarse pensando que ya está todo
logrado, involucra conservar la intimidad y la comunicación a partir
de todos los miembros de la pareja sin perder la individualidad de
cada uno, respetando las necesidades de cada uno permitiendo el
desarrollo personal de cada parte y donde la interacción debe ser una
plataforma formidable para el desarrollo propio y grupo.
No obstante, en una pareja tienen la posibilidad de ofrecer 2
situaciones: que ambos miembros estén en la misma fase, y por
consiguiente, tengan una vinculación ideal, o que, sin embargo, los
dos miembros de la pareja estén en una fase distinto y tengan
vinculaciones diversas.
Al igual que la manera de encarar la interacción es distinto en cada
individuo, la forma de encarar la separación además se diferencia en
cada individuo, debido a que la experiencia de la separación es del
todo personal, aunque 2 personas se encuentren pasando por la
misma situación.
Otra forma de actitud es la obediencia frente al problema, uno de
ambos asume el problema como una responsabilidad personal,
culpabilizándose de el caso y acatando el malestar del otro como
responsabilidad propia, esto le lleva a abandonar sus propios anhelos
o necesidades o las dos cosas, y pasando a tener un malestar que
lentamente va distanciándole del otro perdiendo el interés y la
intimidad correctas para conservar la interacción de pareja, resultado
que le puede hacer proponer la interacción de pareja por sentirse
disminuido, no identificado, reducido, etcétera., por culpa de la
interacción en sí.
Divisor numerado 1
El dragón de la muerte
Enfrentarse a la soledad, sentimiento que se experimenta cuando hay
separación. Miedo a quedarse solo/a. Este miedo se experimenta
cuando la relación ha muerto, enfrentarse al sentimiento de ruptura
es enfrentarse a una pérdida. “Toda pérdida, ruptura, separación o
divorcio es una muerte”.
Divisor numerado 2
El dragón de los planes hechos añicos
Renunciar a planes y proyectos que nos habían hecho soñar en
nuestra relación, y de manera individual. Enfrentarse a la frustración
de que ya nada iba a ser igual. El sentimiento de pérdida.
Enfrentarse a todo esto nos puede ayudar a salir más reforzados/as
como personas, más honestos/as con nosotros mismos, más sabios,
sinceros y maduros.
El dragón de la libertad
“¿Y ahora qué hago con mi vida?” En esta fase, uno piensa no tener a
nadie, no tener amigos/as, estar literalmente solo, sin recursos para
recuperarse emocionalmente. Es una etapa de tristeza, fruto del
sentimiento de pérdida, de cambios, etc.
A esa sensación de vacío, le sigue la toma de conciencia de una
nueva realidad, la libertad de poder ser dueño/a de tu vida, de valorar
los propios recursos, de la valoración personal.
El dragón del perdón
Esto nos saca de la amargura que nos generaría estar
permanentemente anclados en la iniciativa de que el otro nos hizo la
vida imposible, y que nuestra felicidad es dependiente de otros, nos
percatamos de la felicidad únicamente es dependiente de nosotros
mismos, y únicamente nosotros mismos somos causantes de ella.
Esta limpieza de emociones negativas, encontradas y enfrentadas,
nos pone en el camino para volver a querer, para volver a
enamorarnos… y esta vez quizá sin volver a repetir los errores que
nos hicieron sentirnos mal en el pasado.
El dragón de la sinceridad
Ser sinceros con nosotros mismos en conocer “¿Por qué mantuve esta
relación?” “¿Qué la sostuvo?” nos brinda la oportunidad de saber de
quién o de qué nos enamoramos.
Averiguar las creencias que nos llevan a casarnos con caballeros de
armadura demasiado oxidada es fundamental. Da un repaso a tu
escala de valores y a tus creencias sobre la edad, la condición de ser
mujer, la pareja, la familia, el amor, el compromiso, la intimidad…
Hallarás cosas sorprendentes.”
El dragón de la dignidad
Ser uno/a mismo/a sin disculparse por serlo, expresarse sin caretas,
reconociendo lo que vale, no avergonzarse de lo conseguido por el
esfuerzo, no empequeñecerse permite ser cada vez no solo más
auténtico/a, sino seguir creciendo.
“Elevar la corona, estirarse en toda su real extensión y mostrárselo al
mundo es la prueba definitiva que toda mujer ha de estar dispuesta a
realizar si quiere llegar a reina de su vida, castillo y destino. Nunca
temas ser quien eres y mostrárselo al mundo”.
El dragón del coraje
Sé valiente y sé tú misma. Diseña tus propias reglas: pregúntate qué
quieres, qué harás para conseguirlo, qué estás dispuesta a realizar
para lograrlo y cuáles son tus verdaderas creencias. Dedicarte a
practicar la “referencia interna”, lo cual significa que vivas tu vida
según tus ideas, convicciones, creencias, emociones, deseos, sueños
y aspiraciones.
Recuerda que sólo tienes una vida para vivir, y que tu vida es sólo
tuya y de nadie más. Sólo tú has de escribir el guión de tu existencia.
El dragón del rey
“Y, por fin, llegó el último dragón: cuando le conoces a él, el rey.
Agárrate la corona y que no se te caiga con la emoción.
Amar a un rey no es cualquier cosa: no finge, no miente, no espera,
no manipula, no engaña, no tergiversa, no te dice lo que quieres oír
sino lo que piensa o siente; va a su aire pero cuenta contigo, te hace
preguntas directas pues quiere saber si la relación tiene
posibilidades… Igual deberías hacer tú”.
Exalta la importancia de afrontar la situación por la realidad y de
querer a una pareja tal como es, sin necesidad de cambios ni
mentiras. Tanto en la vinculación como en la desvinculación, se
ofrece la aceptación de la situación, de la persona y de la realidad.
DUELO AMOROSO
Duelo cordial
En el proceso de división, uno de los miembros de la interacción es
más proclive a la división. El que expone la división, o el que la
quiere, tiene realizado el duelo de desvinculación, es el que fantasea
o quiere una desvinculación sin conflictos.
Una vez que se dictamina dejar una interacción, el que deja se siente
responsable del dolor que va a crear en el otro/a, este dolor que
genera la culpa provoca que se interese por el estado de la otra
persona, que tutele el desamparo ocupándose y preocupándose de
que nada le falte, lo cual puede significar un desamparo progresivo
sin embargo no efectivo y real.
Podría ser algo de esta forma, anuncia su elección de dejar la
interacción sin embargo no se va jamás, se va quedando en objetos:
“Me voy sin embargo si necesitas algo cuenta conmigo”, etcétera.
Tras una división, tras un proceso de duelo cariñoso, se debe
plantear la recuperación total y liberar todos esos resentimientos que
aloja tras una separación, así como aprender de esas cosas que han
podido ser causa de la división.
Por esto, es necesario distinguir entre el duelo que experiencia el que
quiere la disolución o la desvinculación, y el individuo que vive el
desamparo o rechaza la desvinculación.
El miembro que desea la desvinculación
POr lo general, el individuo que quiere la desvinculación tiene la
sensación de que no hay solución para el problema existente en la
pareja, y quiere colocar remedio de manera definitiva.
Aparecen sentimientos de culpa, extiende el proceso, renuncia a más
cosas de las que debe, admite “el castigo” que el otro le hace, da
novedosas oportunidades, se alarga el proceso.
La culpa, en este sentido, tiene 2 salidas:
El individuo se siente responsable del dolor impropio, y admite todo
tipo de exigencias y reproches que se le hagan.
El individuo cree que su proceso de desamor se debería al otro, a su
falta de interés, a su forma de ser, a su forma de actuar, etcétera.
El miembro que no quiere la
desvinculación
Conoce los motivos y está según ellos, sin embargo no estaba dispuesto a ofrecer el paso
primero así como tampoco desear la desvinculación.
Pese a ello, tiende a culpabilizar al otro por querer la desvinculación y ocasionar el desamparo.
Prolonga el proceso sometiéndose a cualquier iniciativa del otro, admite cosas inadmisibles
para no perder el objeto de quiero, rehúsa la pérdida machacando, e inclusive busca razones
ajenas a nuestra interacción.
Castiga al otro con amenazas de tipo económico, con los/as hijos/as, no desea que nadie sepa
sobre el quiero del otro de la desvinculación, se hace la víctima intentando encontrar la
compasión y despertar sentimientos de culpa en el cual quiere la desvinculación, suplica
novedosas oportunidades, expresa persistentemente que va a modificar, y en casos extremos,
amenaza con el suicidio.