El Problema.
El origen de un proyecto suele surgir a partir de una necesidad que se
convierte en un problema que requiere solución. Siendo el resultado de
comparar el comportamiento real con el comportamiento ideal.
Bunge, define el problema como una dificultad que no puede resolverse
automáticamente, si no que requiere una investigación. Así, viene a ser el
primer eslabón de una cadena. Así que un problema se define como una
cuestión que necesita solución o aclaración, manifestándose como una
contradicción o conflicto entre la realidad actual y lo que debería ser, así
como una dificultad que impide alcanzar un objetivo deseado, este
concepto es aplicable a diversas disciplinas, como las matemáticas,
filosofía, ecología, economía, política y sociología.
En la gestión de proyectos, los problemas suelen surgir de necesidades
identificadas, lo que hace esencial la colaboración con usuarios, directivos
y clientes para obtener información que ayude a localizar el problema y
las oportunidades asociadas. Tiene como componentes: características
cuantitativas, sistema o sistemas donde ocurre el problema, actores que
pueden ser instituciones, individuos, personalidades que se vinculan,
asociación natural entre actores o atributos o también efectos indeseados.
Posee características como:
Los problemas constituyen un desequilibrio dentro de un todo.
Los problemas se asocian a una necesidad o dificultad que requiere
solución.
Los problemas generan situación de insatisfacción.
Ellos atentan contra la eficiencia y la eficacia institucional.
Son contingentes, depende de quién los perciba y de la percepción
o capacidad de análisis del mismo.
Análisis de Problemas.
Una vez identificados el problema, la problemática, o quizás la
situación problema como también podría llamarse, es evidente que se
requiere una radiografía del mismo para tratar de llegar al nudo crítico o
prioridad.
El proceso de aplicación de la planificación implica un análisis del
problema y la identificación de variables claves, es lo que se conoce como
“Análisis Estructurales” lo cual implica el empleo de algunas técnicas
propuestas para ello, entre esas técnicas se encuentra la conocida como
MICMAC (Matriz de Impacto Cruzado Multiplicación Aplicada a una
Clasificación)
Así que implica ordenarlos según su importancia, considerando que
algunos pueden ser simples y otros complejos, y que algunos suelen estar
fuera del ámbito de acción del grupo lo que requiere la colaboración con
otros actores o la notificación a autoridades. Para seleccionar problemas,
se utilizan métodos que permiten clasificarlos en categorías de
importancia, y se aplican técnicas como:
La ponderación de criterios.
El método de Hanlon.
Escala de medidas lineales.
Árbol del problema.
Tipos de Proyectos.
Existen muchos tipos de proyectos, pero los más comunes son:
Según grado de experimentación: proyectos experimentales que exploran
áreas o campos en los que hasta el momento nadie ha realizado aportes y
proyectos normalizados que tienen una serie de normas que van
marcando las fases de ejecución.
Sector. Proyectos de construcción, energía, minería, transformación,
medioambiente, industriales, servicios y banca o finanzas.
Ámbito. Proyectos de ingeniería, económicos, fiscales, médicos,
matemáticos, artísticos, literarios, tecnológicos e informáticos.
Orientación. Proyectos productivos, educativos, sociales y de
investigación.
Área de Influencia. Supranacionales, internacionales, locales, nacionales y
regionales.
Esta diversidad permite abordar diferentes necesidades y objetivos en
múltiples contextos lo que es fundamental para la resolución efectiva de
problemas en cualquier proyecto.
Proceso para la Toma de Decisiones.
Es un proceso continuo de detección y localización de problemas y
conflictos de la organización que involucra la selección de alternativas con
la finalidad de corregir tales problemas y evitar que la institución se
desvíe de la dirección u orientación que le permite lograr sus objetivos.
Existen técnicas que facilitan la toma de decisiones, como la
identificación del problema, la recopilación de información y la evaluación
de alternativas. Existen técnicas que facilitan la toma de decisiones, como
la identificación del problema, la recopilación de información y la
evaluación de alternativas. Por lo tanto, desarrollar habilidades de
pensamiento crítico es esencial para tomar decisiones informadas y
efectivas.
Pasos de la Toma de Decisiones:
1. Reconocimiento de la situación problema que requiere solución:
Identificar, definir, diagnosticar y establecimiento de prioridades del
problema.
2. Formulación de diferentes alternativas de solución: Generar las posibles
soluciones al problema.
3. Análisis de las alternativas de solución: Estudiar y avaluar el pro y los
contras de cada alternativa.
4. Selección de alternativas de solución: Mediante criterios teóricos y
prácticos escoger la(s) más viable(s).
5. Comunicación e implementación de la alternativa (decisión----acción):
Hacer del conocimiento de todos los niveles de la institución la decisión
tomada y ejecutar la misma.
6. Seguimiento de la acción (control/evaluación) y retroalimentación de
resultados originados por la implementación.
Tomar decisiones requiere del manejo de tres conceptos fundamentales,
que son:
Maximización.
Satisfacción.
Optimización.
Maximizar: quiere decir que hay que tomar la mejor decisión posible, lo
cual significa que hay que decidir por la opción que le proporcione mayor
cantidad de beneficios con la más baja posibilidad de consecuencias o
situaciones negativas. Desde el punto de vista empresarial implicaría
decidir por la opción que genere mayores ingresos o utilidades a la
institución con el empleo de la menor cantidad de recursos financieros o
costos.
Satisfacer: Implica seleccionar la alternativa que en forma razonable
cumpla con los objetivos institucionales de la organización sin compararla
con las otras alternativas
Optimizar: Implica seleccionar la alternativa que permite cumplir con
diferentes objetivos de la institución.
Ciclo de Vida de un Proyecto.
El ciclo de vida de un proyecto es un marco estructurado que guía su
desarrollo desde la concepción hasta la finalización. Los indicadores clave
de desempeño permiten medir el progreso del proyecto y evaluar su
éxito. Al comprender las diferentes fases del ciclo de vida y utilizar las
herramientas y técnicas adecuadas, los equipos de proyecto pueden
aumentar sus posibilidades de éxito y entregar proyectos que satisfagan
las necesidades de sus clientes.
Es un proceso dinámico y evolutivo que se divide en varias fases
interconectadas. Cada fase tiene sus propios objetivos y entregables, y el
progreso de una fase sienta las bases para la siguiente, y estas son:
Inicio: Es la fase donde se concibe la idea del proyecto, se define su
alcance y objetivos, se identifican los grupos interesados y se
obtiene la aprobación inicial. Los indicadores clave en esta fase
incluyen la definición clara del alcance, la asignación de recursos
iniciales y la aprobación del acta de constitución del proyecto.
Planificación: En esta etapa se detalla cómo se llevará a cabo el
proyecto. Se elaboran los planes de trabajo, se definen las tareas,
se estima el tiempo y los recursos necesarios, y se identifican los
riesgos potenciales. Los indicadores clave incluyen la finalización del
plan de proyecto, la aprobación de los presupuestos y la definición
de los hitos principales.
Ejecución: Es la fase donde se ponen en marcha las actividades
planificadas. Se asignan las tareas a los equipos, se gestionan los
recursos y se monitorea el progreso. Los indicadores clave incluyen
el porcentaje de tareas completadas, el cumplimiento del
cronograma y el consumo de los recursos.
Control: En esta fase se monitorea el desempeño del proyecto y se
toman medidas correctivas si es necesario. Se comparan los
resultados reales con los planificados y se identifican desviaciones.
Los indicadores clave incluyen el índice de desempeño del
cronograma (SPI), el índice de desempeño del costo (CPI) y el valor
ganado (EV).
Cierre: Es la fase final donde se entrega el producto final, se
documenta la experiencia y se evalúa el éxito del proyecto. Los
indicadores clave incluyen la entrega de todos los entregables, la
satisfacción del cliente, el cumplimiento de los objetivos y la
realización de una evaluación post-proyecto.
Indicadores:
Los indicadores clave de desempeño (KPI) son métricas cuantitativas y
cualitativas que permiten medir el progreso de un proyecto y evaluar su
éxito. Estos indicadores varían según la naturaleza del proyecto, pero
algunos de los más comunes incluyen el avance del cronograma, el
cumplimiento del presupuesto, la calidad de los entregables, la
satisfacción del cliente, los riesgos identificados y mitigados, y los
cambios realizados. Un ejemplo de indicadores comunes: indicadores de
alcance, de tiempo, de costo, de calidad y de riesgo.
Metodología para el Diseño y Formulación de Proyectos.
Es un conjunto sistemático de pasos y herramientas que guían desde
la concepción inicial hasta la implementación del proyecto, comenzando
con la identificación del problema y un análisis de situaciones, seguido de
la formulación de objetivos generales y específicos, el diseño de
actividades con un cronograma y la asignación de recursos, y culminando
en la evaluación de impacto mediante indicadores de desempeño.
Esta metodología es crucial para proporcionar estructura, claridad y
eficiencia, reducir riesgos y facilitar la comunicación, aumentan do así la
probabilidad de éxito del proyecto. La elección de la metodología
adecuada dependerá en gran medida de la naturaleza del proyecto, los
recursos disponibles, el equipo y el entorno en el que se llevará a cabo.
Algunas de las metodologías más comunes utilizadas son: Metodologías
Tradicionales:
Modelo en Cascada: Esta metodología sigue una secuencia lineal de
fases (planificación, diseño, desarrollo, pruebas, implementación).
Es ideal para proyectos con requisitos bien definidos y estables.
PRINCE2: Es un método estructurado para la gestión de proyectos,
especialmente utilizado en el sector público. Ofrece un enfoque
flexible y adaptable.
PMBOK: El cuerpo de conocimientos de gestión de proyectos,
proporciona un conjunto de conocimientos y procesos
estandarizados para la gestión de proyectos.
Metodologías Ágiles:
Scrum: Divide el proyecto en iteraciones cortas llamadas "sprints".
Es ideal para proyectos complejos y cambiantes.
Kanban: Se enfoca en la visualización del flujo de trabajo y la mejora
continua. Es útil para proyectos con un volumen de trabajo variable.
Lean Startup: Combina metodologías ágiles con principios de
emprendimiento. Se centra en la validación temprana de ideas y la
adaptación rápida al mercado.
También hay factores que debemos considerar a la hora de Elegir una
Metodología, como:
Tamaño y complejidad del proyecto: Proyectos grandes y complejos
pueden requerir metodologías más estructuradas, mientras que
proyectos pequeños pueden ser más ágiles.
Equipo: La experiencia y las habilidades del equipo influirán en la
elección de la metodología.
Entorno: Las restricciones de tiempo, presupuesto y recursos
también afectarán la decisión.
Naturaleza de los requisitos: Si los requisitos son estables o
cambiantes, la elección de la metodología variará.