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Tramo 4.

El y la docente desde la perspectiva integral

Organización en colectivo

Lean en voz alta el fragmento de la narrativa de la maestra Mariana Smith, egresada del
Instituto Superior de Formación Docente, en Buenos Aires, Argentina, en el que narra su
experiencia al estar frente a un grupo de estudiantes por primera vez. Al finalizar la lectura,
reflexionen sobre las situaciones que ella vivió y la forma en la que las enfrentó.

¿desafíos que encontró? ¿Cómo los superó?


No tener a su profesora de
Mariana asumió la responsabilidad de liderar el grupo, apoyándose
residencia debido a una
en su intuición y en lo que había aprendido previamente.
licencia inesperada.
Falta de experiencia para
Investigó de manera autodidacta, utilizando las herramientas
desarrollar un proyecto
disponibles y ajustando sus expectativas para adaptarse a la
educativo y sentirse "a la
realidad del aula.
deriva."
Al no recibir instrucciones claras sobre el grupo, Mariana observó
Falta de orientación inicial atentamente las dinámicas y características de los estudiantes.
para manejar un grupo Ajustó sus estrategias pedagógicas para alinearse con las
por su cuenta.. necesidades del aula, priorizando la conexión emocional con los
niños sobre los objetivos estrictamente académicos
Mariana abandonó el enfoque rígido y estructurado de sus
Enfrentar un grupo planeaciones iniciales. Se centró en lo que los niños pedían,
alborotado y con conectando con ellos desde sus intereses y necesidades. Su enfoque
conductas desafiantes. empático y su disposición para bajar al nivel de los niños le
permitieron generar orden desde la confianza y el respeto mutuo.
Mariana aceptó sus emociones en lugar de reprimirlas. Reconoció su
Nervios e inseguridades
miedo como parte del proceso y lo transformó en energía para
internas, junto con la
enfocarse en las soluciones. Al ir enfrentando cada pequeño desafío,
sensación de soledad.
fue ganando confianza y encontrando calma en el caos.
Lograr ganarse la
Con paciencia, Mariana utilizó actividades prácticas y accesibles
atención, respeto y
para captar la atención de los niños. Su constancia y su forma de
confianza de un grupo
relacionarse con cada estudiante la llevaron a ganarse su confianza,
inicialmente caótico y
mostrando firmeza, empatía y coherencia en su rol como docente
distante.

Organización individual

A partir de los tres relatos que redactaste a lo largo de la sesión, realiza una reflexión sobre
la forma en la que se relacionan las esferas en la formación de tu identidad, ¿qué te dicen
de la persona que eres? Articula una narrativa que dé cuenta de tu esencia y existencia
como persona y docente.

Mi identidad, tanto como persona como docente, no es un ente fijo ni un destino


alcanzado; es un entretejido de vivencias, aprendizajes y emociones que se van hilando
a lo largo del tiempo. Al reflexionar sobre los relatos que he escrito, puedo ver con
claridad cómo las distintas esferas de mi vida —la personal, la profesional y la docente—
se entrelazan y se nutren mutuamente para dar forma a la persona que soy hoy.

©MUNDODECARAMELO
Mi identidad como persona y como docente es un tejido construido con hilos que se
entrelazan, cada uno representando una experiencia, un aprendizaje, un desafío. A lo
largo de los años, he comprendido que no puedo separar mi vida personal de mi labor
profesional, porque ambas me forman, me moldean, me enseñan y me retan
constantemente. Cuando reflexiono sobre quién soy, los momentos clave de mi vida
emergen como piezas esenciales que, juntas, dibujan el rostro de una maestra
apasionada, una madre entregada y una persona en constante aprendizaje.

El nacimiento de mi hijo fue una de esas experiencias que marcó profundamente mi


esencia. Convertirme en madre me mostró el amor más puro, me enseñó paciencia y
resiliencia, y me hizo entender la importancia de ser un pilar para alguien más. Esa
entrega incondicional que aprendí en mi vida personal la llevo al aula, donde cada niño
que entra a mi salón encuentra un espacio seguro, lleno de amor y comprensión. Como
madre, aprendí a celebrar los pequeños logros, y como docente, ese aprendizaje se
refleja en cada sonrisa, cada "¡lo logré!" y cada paso que mis estudiantes dan hacia su
desarrollo.

Pero también he conocido la pérdida, la ausencia de un ser querido que deja un vacío
que nunca se llena del todo. Esa experiencia me recordó la importancia de valorar el
tiempo que compartimos con los demás y de construir vínculos significativos. En mi
labor docente, esto se traduce en el esfuerzo constante por ser más que una maestra
para mis alumnos; quiero ser alguien que los escuche, los entienda y los motive a ser su
mejor versión, incluso en los momentos más desafiantes.

Mi camino profesional ha estado lleno de retos que, al superarlos, me han mostrado la


fuerza que no sabía que tenía. Recuerdo claramente mi primer día frente a un grupo de
estudiantes, con un plan perfectamente estructurado que en minutos se desmoronó
ante la realidad de un aula viva y llena de energía. Los niños no se ajustaban a mis
expectativas, pero me enseñaron que la flexibilidad es una de las herramientas más
poderosas de un docente. Aprendí a soltar el control rígido y a conectarme con ellos
desde su curiosidad, desde sus necesidades, desde sus sueños. Ese día comprendí que
enseñar no es solo transmitir conocimientos; es construir puentes, derribar barreras y
guiar con empatía.

Cada experiencia en el aula me ha enseñado algo nuevo sobre mí misma. Diseñar


actividades como el "Árbol de los Sueños", donde los niños expresaron sus deseos y
emociones, me recordó por qué elegí esta profesión. Ver cómo un niño tímido y
reservado participaba con entusiasmo, cómo las familias se unían al proyecto, cómo el
aula se transformaba en un espacio de colaboración, reafirmó mi convicción de que la
educación no es solo enseñar, sino también inspirar y transformar vidas.

Mi vida personal, profesional y docente están intrínsecamente


entrelazadas. Ser madre me enseñó a ser paciente y compasiva; enfrentar
desafíos profesionales me mostró mi capacidad de adaptarme y crecer; y
mi labor docente me dio la oportunidad de impactar en las vidas de otros
de una manera que jamás imaginé. No soy perfecta, pero cada día en el
aula es una oportunidad para aprender y ser mejor. Ser docente no es solo
lo que hago, es quien soy. Es mi manera de dejar una huella, de construir
un mundo más empático, más humano, más lleno de posibilidades. Y
aunque el camino no siempre es fácil, lo recorro con la certeza de que
cada paso vale la pena.
Organización en pares

Al finalizar, en pares lean su narrativa o comenten la forma en la que se relacionan las


esferas en la formación de tu identidad; asimismo, escuchen lo que su par quiera
compartir sobre su relato.

Las esferas personal, profesional y docente están profundamente entrelazadas en la


formación de mi identidad, ya que cada una influye y nutre a las demás. Mi vida
personal aporta las experiencias y valores que dan sentido a mi labor como docente. Por
ejemplo, ser madre me ha enseñado a ser más empática y paciente, cualidades que
reflejo en el aula al interactuar con mis estudiantes. A su vez, mi experiencia profesional
me ha brindado herramientas para manejar desafíos y construir relaciones
significativas, tanto en el aula como en mi entorno personal.

Mi esfera docente, en particular, es un espacio donde convergen mis creencias y


aprendizajes de las otras áreas de mi vida. Las lecciones que aprendo en mi práctica
diaria no solo impactan mi desarrollo profesional, sino que también enriquecen mi
perspectiva personal, enseñándome la importancia de la resiliencia, la creatividad y el
trabajo en equipo. Por otro lado, los retos personales que enfrento me motivan a ser una
guía más comprensiva para mis estudiantes, demostrando que las dificultades pueden
transformarse en oportunidades de crecimiento.

En esta interacción constante, las tres esferas se complementan y fortalecen


mutuamente. Mi identidad se construye y redefine a través de estas conexiones, en un
proceso continuo de aprendizaje y adaptación. Esto me permite ser más consciente de
mi propósito como docente y de mi impacto como persona, tanto dentro como fuera del
aula. En esencia, soy un reflejo de estas experiencias entrelazadas, que juntas dan forma
a quién soy y a cómo contribuyo al mundo que me rodea.

Para tener una mayor comprensión de tu identidad, en especial como docente, es


necesario generar descripciones históricas de tu yo, escribir y narrar las distintas
experiencias que tienes a lo largo de tu vida profesional, para identificar
cómo se ve influida por el contexto y la prospectiva que tienes sobre ti, sobre tu “yo ideal” y
de cómo esta va cambiando a lo largo de los años.
Como señala Suárez (2006), cuando las maestras y los maestros escriben, cuando
cuentan historias sobre ellos mismos y lo que acontece en sus aulas, no sólo hablan de sí
mismos, sino también de sus sueños, proyecciones y realizaciones, hablan de una escuela
que parece oculta, pero que podemos conocer a través de sus letras.

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