¿TIENES IDEA
DE LO QUE
ESTÁS HACIENDO
como padre?
Hijos plenos hoy,
adultos sanos
mañana
Cómo crear conexiones reales con
los hijos, dinámicas familiares fluidas y
cómo poner en práctica las más recientes
técnicas para mejorar su relación consigo
mismo y con sus hijos
ANA MARÍA FRANCO VILLEGAS
MENTORA DE PADRES
CONTENIDO
Introducción
Capítulo 1: Hablemos de crianza consciente,
¿Qué es?, ¿Para qué sirve? y beneficios
Capítulo 2: Pilares y bases de la crianza consciente
Capítulo 3: Diferencias entre la crianza consciente
y la crianza tradicional
Capítulo 4: Puntos a tener en cuenta sobre la
crianza consciente
Capítulo 5: Derribando mitos y creencias limitantes
sobre la crianza consciente
Capítulo 6: La crianza consciente como herramienta
de sanación para adultos y niños
Capítulo 7: Paso a paso para comenzar a
implementar la crianza consciente en la dinámica
familiar
Capítulo 8: Historia personal: Así fue como la crianza
consciente cambió mi vida y mi rol como madre
Capítulo 9: Ejercicios de crianza consciente
Conclusiones
Introducción
INTRO-
DUCCIÓN
TODOS LOS PADRES COINCIDIMOS EN
UNA COSA: educar hoy es un reto.
.
La crianza de los hijos supone obstáculos, contratiempos,
temores, miedos a flote y por supuesto, algo de caos. Pero la
crianza también tiene otra cara de la moneda, una más
amable y amorosa, donde los padres nos damos cuenta que
nuestros hijos no solo son la responsabilidad más grande que
la vida ha puesto en nuestras manos sino que son nuestro
espejo, son esos grandes maestros, en cuerpo de niños, que
nos vienen a dar valiosos aprendizajes de vida. Los hijos
también son nuestros maestros.
Me gusta partir de este concepto porque antes de entrar a
enseñarte técnicas de crianza o educación es necesario que
interiorices el respeto que los niños merecen y el gran valor
que los hijos agregan a la vida. Los hijos son milagros que
nos son prestados para que los acompañemos a crecer:
como padres somos educadores pero también aprendices. ¿o
tienes tu vida resuelta?
Si te relacionas con tus hijos solo desde la autoridad, la
imposición o los regaños excusándote en la idea de
“cualquier cosa que haga es válida porque soy adulto”
déjame decirte que seguramente estás intoxicando la
relación con tus pequeños.
A través de este e-book quiero que comprendas el rol tan
poderoso que tenemos los padres en la vida de nuestros
hijos, pero ese poder no se nos fue dado para abusar de él
bajo ningún escenario, más bien es una herramienta que
puedes poner al servicio de tu familia. En especial si ves la
crianza como un campo de entrenamiento para la vida real,
donde el abuso, la violencia, la intimidación y la amenaza
están totalmente prohibidos.
-6-
Lo que te diré a continuación es la esencia de todo lo que
aprenderás a lo largo de estas páginas y espero no lo olvides
jamás: al criar niños felices hoy estás creando los adultos
sanos del mañana.
Todo en el universo funciona bajo la ley de causa y efecto y
la crianza no es la excepción.
Actualmente las nuevas olas de crianza permiten a los
padres como tú formar a sus hijos bajo una mirada
consciente y actualizada de lo que es hoy el mundo.
Pienso que mientras más transcurren los años la crianza
consciente deja de ser una opción rara y exclusiva y se
convierte en una necesidad latente de las nuevas
generaciones.
Al escoger este método de crianza y aplicarlo en tu núcleo
familiar el día de mañana no solo verás los increíbles seres
humanos que formaste sino la transformación que tú
lograste en el proceso porque después de la crianza
consciente nadie vuelve a ser el mismo: ni padres ni hijos.
Entender las dinámicas del mundo del liderazgo -ya no del
autoritarismo- te ayudará a mejorar la relación con tus hijos
pero también, cualquier relación interpersonal.
1
Capítulo
Hablemos de crianza consciente,
¿qué es?, ¿para qué sirve?
y beneficios
La crianza consciente es un entrenamiento de
transformación de tu realidad y la de tu hogar. Y acá quiero
enfatizar en la palabra entrenamiento porque lo primero que
debes entender antes de embarcarte en este viaje es que la
crianza consciente es un proceso.
No se trata de magia ni mucho menos de una fórmula
perfecta que podrán replicar todas las familias con exactitud,
es un poco más complejo que eso. Pero claro, no es
imposible.
Y esto me gusta dejarlo claro porque con la velocidad de vida
que hoy llevamos, es normal que queramos ver resultados
con rapidez. Soy creyente de que, por nuestra salud mental,
es bueno que dejemos de vivir en esa fantasía donde todo es
inmediato, “a un click”, y que el largo plazo cause frustración
porque vamos perdiendo la habilidad de sentirnos a gusto
transitando procesos necesarios para nuestro desarrollo
como seres humanos. No hay “metas que cruzar”, hay pasos
gratificantes y frutos que recoger, pero la crianza toma
tiempo.
Respóndeme algo, si tú no tienes la paciencia para caminar
con calma a través de tus propios procesos, ¿cómo le vas a
enseñar a tus hijos a hacerlo?
¿Cómo vas a guiarlos para tener los resultados que esperas
ver de una crianza consciente?
Uno de los aspectos más interesantes de ser mentora de
padres es encontrarme con adultos que aseguran con total
convicción que sus hijos son el problema y que las soluciones
también se encuentran por fuera de la dinámica familiar.
En parte, esto puede ser cierto, a veces no estamos
entrenados para identificar soluciones puntuales porque
hacemos parte del problema y esto nos abruma tanto que
impide movernos más allá de lo que nos está incomodando.
-6-
Pero por otra parte, el 99% de las veces, los padres
también son el problema y los hijos son simplemente
el reflejo de todos los miedos internos sin resolver
que sus padres han cargado a través de los años.
El primer paso que debes hacer para sumergirte de lleno en
el mundo de la crianza consciente es estar dispuesto a sanar.
Cada paso de este proceso conlleva una responsabilidad y si
esperas poder transformar la relación con tus hijos primero
hay que voltear la mirada hacia adentro y hacer un par de
cambios profundos.
¡Quiero que mi hijo deje de frustrarse! Mientras el padre
expresa su frustración…
¡Quiero que deje las pantallas apenas se lo diga! Mientras el
padre no puede parar de ver su móvil…
¡Quiero que mi hijo coma saludable y deje las chucherías!
Mientras el padre tiene sobrepeso y poca actividad física…
¡Quiero que mi hijo tenga relaciones sanas con sus amigos!
Mientras el padre no sabe poner límites con su entorno…
¡Quiero que mi hijo entienda las normas! Mientras el padre es
autoritario en su empresa, o se siente inhábil para poner sus
puntos de vista sobre la mesa…
¡QUIERO QUE MI HIJO SEA TODO LO QUE YO NO SOY CAPAZ
DE SER!
Ponemos en los niños las expectativas que nosotros, ni de
adultos, somos capaces de alcanzar.
Llegados a este punto es preciso entender que el mundo
cambió las relaciones de poder por las de liderazgo, así que
tus hijos no esperan un dictador en casa sino una figura
sabia que pueda conectar con ellos de la manera más
genuina posible. Esperan un mentor, un ejemplo, un apoyo
que DISFRUTE la vida junto a ellos y los guíe.
-6-
Claro está, debes establecer límites, no olvides que las
normas y los valores del hogar los defines tú gracias a que
eres quien cuenta con la madurez cerebral para entender las
consecuencias de tus actos, y la experiencia en navegar este
mundo y sus dinámicas; y estos límites que pones, de forma
consciente, son innegociables.
Muchos padres, antes de estudiar la crianza consciente de mi
mano, solían preguntarme cosas cómo:
Ana, ¿entonces debo dejar que mis hijos sean los jefes
del hogar?
¿Y si al criarlos así como dices pierdo mi autoridad y
comienzan a hacer lo que quieren?
Mis papás no necesitaron nada de eso y sobreviví, ¿por
qué mis hijos lo necesitan?
Si me vuelvo amigo de ellos entonces cuando estén más
grandes pasarán por encima de mí, ¿quién los va a
controlar?
Si te fijas en todos estos cuestionamientos se puede ver con
facilidad los miedos que habitan en la mayoría de los padres,
miedos que han encontrado un lugar muy cómodo al interior
de cada papá y mamá. La única forma de sacar fuera estos
temores es… sí, adivinaste. ¡Incomodarse!
-6-
Solo podrás librarte de lo que no te deja avanzar cuando
tengas la valentía de cambiar y de cuestionarte todo. Cuando
estés dispuesto a desaprender lo que hasta hoy sabes para
darle la bienvenida a la información que te permitirá criar
hijos felices que viven en armonía con el mundo y con sus
padres.
La pregunta que debes hacerte no es ¿para qué sirve la
crianza consciente? sino ¿por qué no serviría la crianza
consciente?
Te cuento algunos de los beneficios que este tipo
de crianza traerá a tu familia:
Podrás sanar a nivel personal los miedos que se
arraigaron en ti desde que eras pequeño.
Liberarás a tus hijos de repetir patrones tóxicos de
generaciones pasadas.
Disfrutarás de una dinámica familiar fluida y armoniosa.
Dejarás de cargar con creencias limitantes que te
impiden conectar con tus hijos.
Le entregarás al mundo un tesoro invaluable para su
progreso y desarrollo: hijos felices y buenos seres
humanos.
Cuando sientas ganas de tirar la toalla con tus hijos o
durante el proceso que implica criar conscientemente,
devuelvete a estas páginas y lee nuevamente los beneficios.
Sé que siempre serán una motivación para ti.
-6-
2
Capítulo
Pilares y bases de
la crianza consciente
Cada día compruebo que los adultos vamos a mil y más con
el actual ritmo de vida donde todo parece aumentar de
velocidad.
AHORA TE PREGUNTO, ¿QUIERES CRIAR A
TUS HIJOS CON PRISA?
Una de las decisiones que debí tomar desde el comienzo de
esta aventura llamada crianza consciente fue dejar los afanes
a un lado, porque gran parte de la disciplina positiva es estar
presente.
¡Debes salir del piloto automático si quieres
que este proceso dé frutos!
No hay otra forma de hacer que la crianza consciente
funcione que renunciar al ritmo vertiginoso en el que nos
vemos envueltos la mayor parte de nuestros días. Y no, no se
trata de parar el mundo o vivir en un país nórdico del primer
mundo o privilegiado; se trata más de la atención que
prestamos a las cosas que hacemos en nuestra vida diaria, en
los momentos (pocos o muchos) que los tenemos en frente,
en lo importante: la calidad y no la cantidad.
Tus hijos necesitan que te detengas a conocer cómo son, su
verdadera esencia y no ese ideal de niños perfectos que los
papás creamos en nuestra mente. Muchos de los padres de
hoy no sabemos cuál es el color favorito de nuestro hijo, sus
verdaderos gustos, qué les desagrada de nosotros, cómo se
sienten cómodos. Vamos resolviendo su comida, los
“incendios” sin atender lo esencial.
Es por eso que uno de los primeros pilares, y el punto de
partida, de la crianza consciente es la observación.
Presta atención a sus frustraciones, la forma en que se
relacionan con el mundo, contigo y con otros niños. Pero
¡ojo!, no le evites el fracaso ni le facilites el éxito,
simplemente observa.
Comprueba su reacción frente a diversos estímulos y
entiende sus ritmos. Una vez hayas dominado el arte de la
observación con tus hijos, entonces podremos avanzar al
segundo pilar, el acompañamiento.
Acompañar es esencial para descubrir las necesidades de los
niños sin entrar en desespero por querer intervenir en todo
lo que hacen o facilitarles cada cosa que piden. Claro, debes
satisfacer los requerimientos de tus hijos pero dentro de
unos límites sanos para ellos y para ti.
Acá entra la errónea creencia que nos han inculcado
desde que éramos pequeños y que quizás vivimos
con nuestros papás: ser padre es un sacrificio.
Quiero que hagas una pausa y pienses en 3 situaciones, si
puedes escribirlas mucho mejor, en donde tus papás
mencionaron que tu crianza fue un sacrificio. Puede que este
sea un ejercicio que necesites hacer más de una vez, porque
por lo general esos recuerdos están escondidos en algún
lugar de tu subconsciente aferrándose al eterno olvido en el
que tú mismo los has puesto al no hacer el esfuerzo de
traerlos a tu mente consciente y así, estos recuerdos
olvidados siguen formando creencias profundamente
arraigadas que afectan tu presente, tu futuro, y en el peor de
los casos, si no lo solucionas ya también afectarán la vida de
tus hijos.
¿SABES POR QUÉ?
Acá disfruto definir las creencias limitantes como
parásitos mentales porque pueden vivir años dentro
de ti hasta que son el detonante de una enfermedad
grave o un síntoma doloroso.
Así como nuestra microbiota intestinal o nuestra barrera
cutánea son un hogar para miles de colonias parasitarias, así
lo es también nuestra mente. ¿Y qué haces para erradicar a
estos intrusos malignos? Exacto, fortalecer tu flora intestinal
y tu microbioma de la piel.
Lo mismo debes hacer con tus creencias limitantes
heredadas de tus padres o de las vivencias que tuviste en la
infancia. Hay que fortalecer la mente, hacer conscientes los
patrones tóxicos, las emociones y los traumas que se
quedaron alojados en el inconsciente. Te sorprenderías al
saber lo fácil que se forman estas creencias que años más
tarde son las causantes de la estrechez mental que impiden
criar a los hijos desde un lugar de total libertad, amor y
comprensión.
Recuerda que así como los parásitos las creencias
limitantes pueden alojarse en tu mente por años,
sin que tú apenas lo notes. Pero créeme, están allí
causando estragos.
¿Por qué te pongo este ejemplo? Bueno, muchos padres
piensan que el tema de creencias limitantes no tiene
fundamentos y que es un cuento chino. Pero desde mis años
de experiencia como mentora de crianza puedo asegurarte
que todo parte de allí y que no vas a poder ver resultados
extraordinarios si primero no haces tu parte, es decir, trabajo
interior intensivo.
Unos hijos plenos vienen como consecuencia de haberse
comprometido con el propio proceso, son un reflejo de tu
expansión o de tus limitantes internos, debes escoger
sabiamente que les estás transmitiendo.
¿Qué es la autoridad?
¿Cómo es una madre?
¿Qué es el dinero?
¿Cuál es el rol de un padre?
Estas preguntas las contestarás con “tu verdad”, una verdad
que posiblemente hayas vivido de niño y solo es tuya. Es
decir, tus “filtros” mediante los cuales ves la vida son esas
creencias limitantes o potenciadoras, que se forman en los
años de infancia. ¿Te has tomado el tiempo de analizar bajo
qué filtros miras la realidad? ¿Sabes las implicaciones que
tienes hoy como padre y lo que estás transmitiendo
“parasitariamente” a tus hijos?
El hogar es el primer gobierno. Es la eterna referencia de lo
que “debería ser”. Si existen malos tratos, hostilidad, o amor,
tus hijos crecerán pensando que eso es lo que deberían
buscar para siempre. Por eso no obstante queremos cambiar
y “no ser como nuestros padres”, recorremos una y otra vez
los mismos ciclos. Porque nuestro inconsciente conoce el
camino y nos ata, nos llama, nos invita a no ensayar nada
nuevo: solo a repetir esos patrones o a huirles en extremo, sin
que podamos decidir CON LIBERTAD.
El último pilar de la crianza consciente es el aprendizaje por
medio del juego. Si te dijera que sientes a tus hijos todos los
días a hablarles de teorías, técnicas y el deber ser,
inmediatamente intuirás que algo va mal porque en vez de
crear cambio estarías creando resistencia.
La forma más eficiente de enseñarles disciplina positiva a tus
hijos es adaptando todos estos conocimientos al lenguaje y
la perspectiva de vida que ellos tienen.
No olvides que los niños son descubridores de tiempo
completo, son imaginativos, creativos, enérgicos, y lo más
importante, están en su propio mundo.
El reto es conectar con tus hijos desde la autenticidad y el
liderazgo, no desde la imposición y el miedo. Piensa como te
hubiese gustado que tus padres te educaran durante cada
etapa de tu crecimiento y ahí siempre vas a poder encontrar
la mejor respuesta.
Y por juego no me refiero a que debas sentarte en el suelo
durante muchas horas a hacer vocecillas falsas e incómodas.
Me refiero a conseguir que sigan los lineamientos ofreciendo
opciones, con sus gustos o intereses, en su vocabulario, de la
forma más sencilla o cotidiana posible, no hay que fingir ser
alguien distinto a quien eres.
OBSERVACIÓN
3 pilares fundamentales
ACOMPAÑAMIENTO que bien aplicados
transformarán
tu dinámica familiar.
JUEGO
3
Capítulo
Diferencias entre
la crianza consciente y
la crianza tradicional
Conocer la diferencia entre estos dos tipos de
crianza es vital para:
No caer en el error de estar criando conscientemente
bajo la estructura de la crianza tradicional, no se trata
solo de “no ser malo” con tus hijos sino de aplicar de
forma sensata las técnicas de la disciplina positiva.
No crear un mix de crianzas que solo te llevará a la
confusión.
Decidir cuál tipo de crianza es mejor para tus hijos y
para tu familia, no escojas por fácil o difícil sino por la
que te conectará con tus hijos de manera genuina y
sólida.
La crianza tradicional es básicamente la que recibimos de
nuestros padres, se centra en lo que el niño hace más no en
lo que el niño es. Acá entra la dinámica de acción - reacción,
causa - efecto. Si el niño hace x cosa entonces los padres
inmediatamente reaccionan según las emociones
dominantes del momento.
Sí, este es el cóctel perfecto para las peleas, los regaños, los
gritos y las lágrimas.
Este tipo de crianza no va al fondo ni a la raíz de los
problemas porque detener el comportamiento y conseguir
cambiar la actitud del niño no elimina la causa real que le
llevó a comportarse así. Al final del día, no cambia lo que el
niño siente o necesita.
La crianza consciente busca más bien el por qué de la
necesidad de ese comportamiento, la causa originaria de tal
actitud y el vacío no satisfecho, prioriza el sentir del niño.
-6-
Como padres nunca hay que olvidar que los niños, en la
mayoría de los casos, tienen un motivo válido para hacer lo
que hacen aunque no siempre nos gusten sus reacciones ni
sepamos su causa ni cómo acompañarlos.
La crianza tradicional es un tira y afloje de poderes. El poder
del padre o la madre al identificarse con su rol únicamente
desde la autoridad y el poder del niño para excusarse bajo la
premisa de “todo lo que hago está bien porque soy
pequeño”.
Otra de las diferencias bastante marcadas de estos dos tipos
de crianza, y esto me encanta explicarlo, es que contrario a lo
que se cree la crianza tradicional es unidireccional: todo sale
de los padres hacia los niños (desde la imposición): los roles,
las normas, las dinámicas, los castigos, etc.
Mientras que la crianza consciente es bidireccional, se trata
de una construcción equilibrada entre padres e hijos, aquí
nadie está en piloto automático. Los hijos dejan de ser
espectadores para convertirse en co creadores y tú
abandonas el rol de control para comenzar a comprender a
tus hijos como seres individuales, diferentes a ti, que están
intentando descubrir cómo funciona el mundo e incluso
cómo funcionas tú.
Una de las cosas que encuentro increíble es la alta
capacidad, desafortunadamente, que tenemos los adultos
para no darnos cuenta que más allá de la responsabilidad
que tenemos con nuestros hijos, ser padres es una de las
oportunidades más grandes para crear una relación desde
cero con un ser humano.
Quiero decir, estás conociendo a una versión de ti desde el
primer día de su vida y esa pequeña vida también está
descubriendo quién eres tú. ¿No es esto algo maravilloso?
No por el simple hecho de venir al mundo con el título de hijo
quiere decir que nos olvidaremos de conectar, conocer y
descubrir a esa personita con total asombro, amor y respeto.
Es normal que en la crianza consciente te preguntes cosas
cómo: ¿Entonces se acaban los límites? por supuesto que
no, las normas siguen existiendo solo que esta vez desde un
lugar libre de tensiones y excesivo control.
Creo que en la crianza consciente tenemos incluso una figura
más activa que en la crianza autoritaria pues mientras que
en ésta esperamos a ver cómo se comporta el niño para
saber actuar, en la crianza consciente siempre sabemos
cómo actuar, sin importar cómo se porte el niño.
Gracias a toda la evidencia científica sobre cómo se
desarrolla el cerebro de niño y lo que es esperable o no
según su edad, podemos tener una guía certera de cómo ser
los padres que nuestros hijos necesitan, según su etapa.
Pregúntate con cuál de estos dos tipos de crianza
tus hijos alcanzarían su mejor versión y luego,
una vez tengas la respuesta, destina toda
tu energía, esfuerzos y habilidades en brindarles a
tus hijos el modelo de crianza que resuena contigo
en el corazón.
4
Capítulo
Puntos a tener en cuenta
sobre la crianza consciente
Mi propósito con este ebook es que puedas
interiorizar que la crianza consciente es una crianza a
favor de la familia. Es una puerta donde todos
pueden entrar y transformar sus vidas.
No es algo exclusivo para tus hijos, porque como te he
explicado con anterioridad, el primer paso para criar
conscientemente es revisarte, cuestionar tus creencias,
miedos, traumas y patrones para luego derrumbarlos y
reemplazarlos por unos nuevos, unos que hagan tu vida más
liviana.
No necesariamente debe ser un proceso lineal porque es
válido seguir descubriéndote y mejorando mientras crías a
tus hijos, nunca vas a estar tan listo como deseas para ser el
mejor papá o mamá pero tampoco es necesario.
Acá no buscamos de forma obsesiva la perfección, que al
final del día, es igual de tóxico que ser un padre inconsciente.
Tus hijos no necesitan un robot, necesitan un padre humano
que cometa errores como ellos, pero que sepa repararlos.
Que sienta todas sus emociones y pueda transitarlas sin herir
a otros. Que pueda ser ejemplo tanto de amor y contención,
como de perdón y humildad.
-6-
Teniendo esto claro me gustaría resaltar algunos puntos
que deberás tener en cuenta durante tu viaje hacia una
crianza consciente:
LAS RUTINAS SON NECESARIAS
Si quieres dejar de batallar con tus hijos por cosas simples
del día a día entonces debes comenzar a cultivar hábitos,
porque la disciplina como el motor de cualquier cosa que
queramos lograr, se basa en un hábito, que se alimenta de
rutinas. La clave para que tus hijos no se resistan a las rutinas
es la anticipación, a nadie le gusta sentir que otra persona
dispone del 100% de su tiempo así que crea rutinas fáciles de
seguir no solo para tus hijos sino para ti, de esta forma
podrás brindarles acompañamiento constante evitando que
abandonen sin lograr adquirir el hábito.
LA COMUNICACIÓN
Enseñarles a tus hijos a expresarse es importante para evitar
conductas que indisponen a todos los miembros de la
familia. ¿Tus padres te enseñaron a pedir las cosas, dar tu
opinión o hablar con tranquilidad sin esperar un regaño
como respuesta? Seguramente no, lo más normal era que
nosotros como niños fuéramos descubriendo a través de
regaños cuáles eran esos comportamientos o palabras
detonantes que hacían explotar a nuestros padres. ¿Era esto
sano? claro que no. Por eso es vital que te tomes el tiempo
para decirles a tus hijos que pueden expresar sus
necesidades con confianza y que si él o ella saben esperar
con calma tú podrás darles una solución. Este pilar es un
gran aliado para entrenar la paciencia de tus hijos.
Enseñarles a nombrar lo que realmente necesitan es muy útil
para hacerles saber que no tienen que comportarse de
manera negativa para llamar tu atención porque ya la tienen
garantizada.
LA COMPRENSIÓN
Siempre ponte en los zapatos de tu hijo, tú también fuiste
niño, ¡tienes una ventaja!
Acércate a tus hijos con atención plena y presente para así
saber cómo están, cómo se sienten, incluso en ese momento
donde tienen algún comportamiento con el que no estás de
acuerdo, ahí tienes un reto. Lo haces con tus amigos, ¿no?
¿Por qué te es tan difícil hacerlo con tus hijos que son,
indudablemente, tus mayores tesoros?
Piensa, si al ser adultos todavía nos cuesta gestionar
nuestras emociones, ahora imagínate en un niño. Es por eso
que tus hijos necesitan que los acompañes a procesar
información, emociones, aprendizajes y frustraciones.
Además ellos no cuentan con la capacidad de
autorregularse hasta los 21 años: te necesitan.
No intentes juzgarlos si primero no has hecho el esfuerzo de
comprenderlos desde sus vivencias y experiencias. Algo que
es muy útil es revivir lo que experimentaste de niño:
¿repetirás tu historia?
LA CONFIANZA
En una relación, la que sea, es necesario que haya confianza
para que prospere. En tu relación de pareja si no hay
confianza simplemente no sería viable. Si en tu trabajo no
confiaran en ti, entonces lo más seguro es que ya no estarías
haciendo parte de esa empresa o proyecto. Si tu no confiaras
en ti mismo y dudaras hasta de tu sombra, sería muy difícil
levantarte todos los días a perseguir tus sueños o alcanzar
objetivos, ¿para qué? Si ni tú mismo sabes lo que estás
haciendo.
Si en todas estas áreas y relaciones sabemos que la confianza
es necesaria, ¿por qué creemos que se va a dar por arte de
magia con nuestros hijos? La confianza es un músculo y si no
se trabaja, se atrofia.
No esperes a que tus hijos sean perfectos y hagan todo bien
para confiar en ellos. La confianza también da espacios para
errores.
La confianza es libertad, es vulnerabilidad pero también es
seguridad, es amor.
¿Qué tanto confías en ti? Confiar en tus hijos es confiar en ti,
en la crianza que les has dado. ¿Ves que termina siendo la
cara de una misma moneda?
5
Capítulo
Derribando mitos y
creencias limitantes sobre
la crianza consciente
Aquí llegamos a lo que llamo yo, arena movediza.
Las creencias limitantes y los miedos actúan como
inmovilizadores si no tienes las herramientas para
combatirlos. Si te desesperas, te angustias y comienzas a
querer salir de ellos sin estrategias, quedarás más y más
cansado hasta que ya hayas agotado toda tu energía para
escapar.
Sé que luchar contra estos dos enemigos es difícil,
desgastante y a veces, un poco frustrante. Porque así como
te hablaba de aquellos parásitos en capítulos anteriores, el
cerebro humano es tan inteligente para ahorrar energía que
decide no deshacerse de lo que no le sirve (traumas,
recuerdos bloqueados, carencias) sino almacenar toda esta
información en un lugar recóndito (subconsciente) para
hacer más espacio y así poder procesar estímulos nuevos.
Es por esto que la mayoría de padres no son conscientes de
que el problema parte de ellos.
Estas creencias se han alojado en lo más profundo de su
subconsciente y para sacarlas de ahí se necesita que la
persona que posee la llave para ingresar esté dispuesto a
hacerlo.
Sí, tú.
-6-
Pero esa llave puedes usarla con la información que te daré
en este capítulo. Así que ponte unos guantes de boxeo y
empecemos a noquear todo lo que no te ha dejado aplicar la
crianza consciente en tu familia:
MITO # 1
La disciplina positiva da como resultado a una
generación de cristal.
¡Hazle un knock out a esta creencia limitante!
Los niños que crecen bajo la crianza respetuosa de sus
padres, tendrán más confianza en su núcleo, y también en
ellos mismos. A través de la disciplina positiva estarás
creando en ellos habilidades de vida esenciales para cuando
salgan a relacionarse con el mundo. Los buenos tratos se
deben dar desde la infancia.
A menos de que quieras que tus hijos tengan más confianza
en sus pares (iguales de inexpertos) que en ti, despídete de
esta creencia.
La Generación de cristal no es aquella que habla sobre lo que
siente, establece límites sanos sin importar si es o no una
autoridad (evita todos los abusos), tiene iniciativa y sigue las
normas preestablecidas. Generación de cristal era la nuestra,
en la que se desconocían todas nuestras necesidades para
no incomodar a los adultos, en donde no había espacio para
pensar, proponer o sentir.
MITO # 2
En la crianza consciente, no se establecen límites
firmes.
¡Vamos, un golpe más a este mito!
Ser respetuoso para nada es sinónimo de que tus hijos
podŕan hacer lo que se les venga en gana. Las normas del
hogar las seguirás estableciendo tú, los límites son
innegociables.
Bajo ésta mirada, puedes establecer límites desde la
amabilidad y el amor.
De hecho, en la crianza consciente y respetuosa sabemos
que soltar los límites y no establecer acuerdos claros y
mantenerlos, tampoco es respetuoso para el desarrollo de los
niños. Los límites nos protegen y son vitales para
relacionarnos. Son tan importantes los límites para nosotros,
que ¡son innegociables! es decir, se cumplen o se cumplen,
sin importar si el niño tiene la voluntad de hacerlo o no.
MITO # 3
Si no pongo un castigo o regaño ante una conducta
inapropiada, no aprenderá.
¿Todavía tienes los guantes? ¡Vamos, uno más!
Por qué será que los adultos pensamos que debe existir un
castigo para todo en la vida. Bueno, seguramente eso fue lo
que nos enseñaron desde niños, pero ya es hora de dejarlo
atrás.
Acá vemos la importancia de sembrar habilidades de vida en
los niños, estos recursos son de gran ayuda para enseñar a
nuestros hijos a encontrar soluciones a sus equivocaciones y
lograr aprendizajes significativos.
¡Quiero que te imagines en la siguiente situación: ingresas a
un nuevo trabajo, pero resulta que la capacitación no fue lo
que esperabas, en el día a día debes sortear problemas que
nadie te enseñó a resolver así que decides hacer lo que
intuitivamente crees es lo correcto pero resulta que te
equivocas, no en una, sino en varias cosas. Llega tu jefe, se
enfurece contigo e inmediatamente, sin ninguna explicación,
te despide.
Dime, ¿no te hubiera gustado saber en qué fallaste y la
manera correcta de hacerlo? por supuesto, pero nadie se
detuvo a enseñarte.
El castigo no aporta en nada realmente, pues no permite
descubrir alternativas para mejorar conductas, acciones o
procesos.
En la crianza consciente se le da a los hijos espacio para el
error y la equivocación. Así lograrán, bajo tu
acompañamiento, descubrir nuevas rutas de hacer las cosas
de una mejor forma.
MITO # 4
La crianza consciente y respetuosa evita a toda costa
la frustración o el llanto, haciéndolos menos
resilientes.
¡Ufff, yo te ayudo con el knock out de esta creencia limitante!
Si bien como padres intentamos que nuestros hijos no pasen
por situaciones difíciles o muy confrontadoras, no podemos
controlar absolutamente todo lo que viven.
Así apliquemos la crianza consciente seguirán existiendo
momentos donde las emociones intensas y fuertes broten en
los niños. Esto es parte inherente de la vida y no hay método
de crianza que lo impida.
En este enfoque lo que sí podemos hacer es acompañar a
nuestros hijos a transitar por dichas emociones fuertes y
enseñarles qué hacer con ellas saludablemente.
La resiliencia surge a partir de la capacidad de afrontar la
vida como es, con sus distintos sabores y matices.
En esta crianza elegimos “preparar al niño para el camino, no
preparar el camino para el niño”. Confiamos plenamente en
que el niño, con nuestro acompañamiento, tendrá
habilidades valiosas para navegar el mundo.
MITO # 5
La crianza respetuosa es solo para papás o mamás
que sean muy pacientes.
¡Un golpe más y habrás acabado de derribar las creencias
limitantes más difíciles!
Todos los padres, sin importar sus rasgos de personalidad,
están en la capacidad para educar en positivo y generar
recursos que faciliten conectar con la calma y la empatía.
Esto no quiere decir que te convertirás en un postre
sonriente 24/7. Es más, no conozco a ningún padre o madre
al que la crianza consciente le resulte fácil y salga de manera,
por lo menos no al comienzo.
Yo era una de esas personas que las demás clasifican como
“brava”; “frentera”, “dura”, “ofuscada”. Cuando empecé a
empaparme sobre este tema pensaba “esto no puede ser
para mí”. Pero en estos ocho años puedo evidenciar el
cambio tan grande y bonito que he tenido, al punto de que
otros me clasifiquen como “pacífica”, “tierna”, “amorosa”. No
es un milagro, o sí; es trabajo decidido y disciplinado para no
herir a los que amo. Es un trabajo que elegí con todas mis
fuerzas hacer y hoy disfruto de sus frutos.
No tienes que cambiar de personalidad, yo sigo
siendo fuerte y hablo con un tono de voz alto. La
diferencia es que no caigo en la falta de respeto o la
violencia, ni daño a quienes amo.
6
Capítulo
La crianza consciente como
herramienta de sanación
para adultos y niños
¿Sabes cuál es la clave para
criar niños auténticos?
SANAR TU NIÑO INTERIOR.
Algo que debemos tener en cuenta como padres es que
nunca dejamos de proyectar, carencias o habilidades, en
nuestros hijos. Las relaciones de intimidad, como las que
formamos con nuestra pareja o hijos, contienen gran carga
emocional. Nos muestran con mayor claridad nuestros
miedos y anhelos más profundos. ¿Qué estás decidiendo
proyectar en ellos?
Y bueno, seguro te preguntarás… pero, Ana, ¿cómo sano mi
niño interior?
La mejor respuesta a esa pregunta que te puedo dar es:
ocupate de tu historia y si es necesario, patérnate y
matérnate como te hubiera gustado que lo hicieran tus
padres en su momento.
El trabajo de sanar nuestro niño se fundamenta básicamente
en la comprensión y reinterpretación de todas aquellas
experiencias que nos han herido. Se trata de revivirlas en
nuestra mente sacando todo nuestro dolor y otorgándoles
un nuevo significado con nuestra mirada de adulto.
Si nos acostumbramos a mirar dentro cada vez que sentimos
incomodidad podremos descubrir qué tema no resuelto
escondemos debajo de cada emoción.
Estoy segura, como madre que soy, que ninguno de nosotros
queremos pasarle los dolores que no hemos sanado a
nuestros hijos.
¿Estás dispuesto a revisar las capas de las que estás
hecho, sanarlas y así dejar de reaccionar y hacerles
daño a ellos?
No se sana sin confrontación.
Revalúa tus creencias, tus prejuicios, revisa tu infancia.
Esto es lo que pasa cuando decides criar conscientemente,
comienzas un proceso que tiene frutos para todos. Las ramas
de esta crianza crecen hacia todas las direcciones: tus hijos,
tu pareja, tu familia y hacia ti. Logrando beneficiar a todos los
que decidieron emprender este viaje.
Eso sí, ya sabes que para conseguir frutos de alguna semilla
es indispensable dedicarle tiempo, conocer sus necesidades
específicas de agua y luz, ayudarla a crecer, a expandirse y a
encontrar el ambiente adecuado para que pueda florecer.
Y si piensas que este paso de sanar a tu niño interior no tiene
mucho impacto pues te contaré lo siguiente:
Todos tenemos un niño interior que arrastra dolores, traumas
o carencias aunque no seamos conscientes de ello. Cuando
somos pequeños somos vulnerables, dependientes y muy
sensibles a la influencia de nuestros padres y de nuestro
entorno. También hay que tener en cuenta que absorbemos
casi todo lo que vemos o escuchamos y que no tenemos la
estructura mental totalmente fortalecida para afrontar
situaciones complejas. Por eso, nuestros padres son nuestro
escudo ante el mundo.
Aquellos malestares y sentimientos que vivimos de
pequeños, al no saber gestionarlos, se van depositando en
nuestro inconsciente, contribuyendo a construir nuestra
concepción sobre nosotros mismos y manifestándose una y
otra vez en nuestra vida adulta.
¿Ves? el niño interior nunca deja de acompañarte en ningún
momento de la vida porque hace parte de ti. Así que si
quieres criar hijos plenos es esencial sanar al niño que llevas
dentro. El niño interior es quien reacciona ante un detonante,
ante un estímulo: ¿Cómo son tus reacciones?
Por eso aplico y enseño la crianza consciente porque es una
herramienta tan poderosa que es capaz de transformar a
padres, niños, familias y eventualmente al mundo.
Vamos a tomar acción.
No más “quisiera ser mejor padre/madre”.
No más “quisiera dejar de gritar/pegar”.
No más “quisiera actuar diferente”.
Tu compromiso es lo más importante, ¿estás dispuesto a
detener el ruido de tu mente y comenzar a darle a tus hijos
un futuro diferente?
Si la respuesta es SÍ, continúa leyendo porque en el próximo
capítulo te daré un paso a paso práctico para que puedas
implementar la crianza consciente desde hoy mismo.
-6-
7
Capítulo
Paso a paso para comenzar a
implementar la crianza consciente
en la dinámica familiar
YA ESTÁ, A PARTIR DE
ESTE CAPÍTULO,
¡NO HAY MÁS EXCUSAS!
Con la información que te brindaré podrás
comenzar a aplicar en tus hijos, y en el interior de
tu hogar, la crianza consciente.
PASO 1:
TÚ ERES EL MEJOR PUNTO DE PARTIDA,
HORA DE SANAR.
Durante este paso necesito que pongas todo de ti, aquí
comenzarás el proceso de sanar tu niño interior, derrumbar
tus creencias limitantes y liberarte de todos los miedos que
cargas contigo.
Te dejaré unas herramientas que me ayudaron en mi proceso
de sanación:
AFIRMACIONES
Una de las claves para transformar tu identidad es repetir
conscientemente el tipo de cosas con las que ahora quieres
identificarte. Por ejemplo:
“Puedo conectar con mis hijos fluidamente”.
“Mi hogar es un templo de calma y felicidad”.
“Logro hacer conscientes mis miedos más profundos y
dominarlos”.
“Escucho a mis hijos con atención plena y puedo pasar
más tiempo con ellos”.
“Ninguna situación del pasado tiene el poder de
condicionar mi futuro”.
“Agradezco la labor de mis padres pues entiendo que
hicieron lo mejor que pudieron”.
“Perdono a mis padres y me libero de toda atadura
mental”.
Lo ideal es que puedas escribir en un lugar visible las
afirmaciones que quieres trabajar a profundidad todos los
días. Mi consejo es que lo hagas sin miedo, es decir,
pensando que no se cumplirán porque suenan “irreales”, solo
confía en el proceso y deja que la magia ocurra.
Si te gustan las prácticas más dinámicas, te dejo por aquí
algunos videos que te ayudarán a realizar este primer paso.
VER VIDEO 1 VER VIDEO 2 VER VIDEO 3
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MEDITACIONES
Esta es una de mis herramientas preferidas para sanar todo
lo que nuestro subconsciente ha acumulado. La clave para
que funcionen es la constancia y la disciplina. Mi consejo es
que puedas buscar un espacio tranquilo, donde solo puedas
estar tú, y dedicar por lo menos unos 10 minutos diarios a
meditar, a respirar conscientemente y a buscar dentro de ti
esa sanación que necesitas.
Un tip extra: intenciona tu meditación, haz que esos
minutos del día sean de total provecho y
transformación para tratar algún problema específico.
Por ejemplo: heridas de abandono, inseguridades de
la infancia, miedos o fobias no resueltas, etc.
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Te dejo mis favoritas para que comiences a regalarte ese
espacio de evolución.
VER VIDEO 1 VER VIDEO 2 VER VIDEO 3
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TERAPIA
Que liberador es cuando nos damos la oportunidad de
buscar ayuda. Hay gente allá afuera que ha estudiado, se ha
capacitado y ha dedicado su vida entera para servir a los
demás por medio de sus conocimientos. Quiero que sepas
que nunca estás solo, incluso cuando los problemas se
sienten gigantes. incluso cuando piensas que nadie podrá
comprenderte. No caigas en esa trampa del ego y ábrete a
buscar la sanación en todas sus formas. La terapia es
medicina para la mente, el cuerpo y el espíritu, no dudes en
buscarla si sientes que la necesitas.
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PASO 2:
VACIA TU MENTE, HORA DE RESIGNIFICAR.
Dicen que en una mente clara, todo fluye con naturalidad.
Crea espacios donde puedas conversar contigo mismo y
pensar. Quiero que esta vez vayas muy adentro de ti y
empieces a buscar todas esas creencias, limitaciones e
información que te impusieron personas externas a ti, una
vez las hayas encontrado escríbelas, sácalas de tu mente y
cuestiónalas. Ponlas en el papel para que puedas tomar
distancia de tus pensamientos.
Este paso es sumamente liberador porque te va a permitir
pensar con claridad y deshacerte de la neblina mental que
puede entorpecer tu proceso hacia la crianza consciente.
Piensa en tu infancia y anota todas esas cosas que te hubiera
gustado aprender de otra manera, con más
acompañamiento y comprensión.
Piensa en tus padres, escríbeles una carta y libérate de todas
esas emociones que no te dejan pensar con claridad.
Recuerda, intenta recordar y después decide con total
autonomía con que quieres quedarte y con que no.
Una vez tengas esto claro, puedes escribir una carta personal
para ti, de cómo te sueñas la relación con tus hijos y el
ambiente familiar, de cómo te gustaría criarlos y los
comportamientos específicos que te gustaría cambiar en ti
como padre o madre y en tus hijos.
Aterriza todo y deja que el ruido mental desaparezca.
PASO 3:
TEN CLARO LOS RESULTADOS QUE QUIERES,
HORA DE DISEÑAR.
Aquí es vital no entrar en la toxicidad de las expectativas.
Pregúntate muy bien qué quieres lograr con la crianza
consciente, ¿por qué estás tomando este camino?
La crianza consciente no te dará hijos perfectos porque esto
es un proceso de continuo aprendizaje. Lo que sí puedes
hacer es diseñar estrategias, con acciones específicas, que te
permitan implementar la crianza consciente de la forma más
orgánica posible, te doy algunos ejemplos:
SI TU OBJETIVO ES AYUDARLES A GESTIONAR SUS EMOCIONES
Cada conflicto será una oportunidad para brindarles
acompañamiento. Aprovecha esos momentos donde las
emociones están a flor de piel.
¿La táctica? Haz preguntas específicas para ayudarlos a
reconocer lo que están sintiendo y cómo pueden manejarlo,
sin hacer de la situación un drama. Sentir no es sufrir y
nuestros hijos pueden aprender a transitar sus emociones sin
indisponer toda la dinámica familiar.
SI TU OBJETIVO ES PODER CONVERSAR MÁS CON ELLOS
Los niños son imaginativos, y una conversación de adultos no
les interesa en lo más mínimo. No te comuniques con ellos
como si les estuvieras haciendo un cuestionario o entrevista
y déjate sorprender por su forma de contar las cosas.
¿La táctica? Si deseas respuestas animadas, haz preguntas
divertidas. Demuestra auténtico interés por saber qué fue lo
mejor, lo peor, lo más genial o lo menos genial que sucedió
en su día. Compárteles tu día a día.
SI TU OBJETIVO ES QUE SEAN MÁS DISCIPLINADOS
Establece rutinas pero sin presión. A los niños les encanta
aprender sin sentir que lo está haciendo.
¿La táctica? Comparte con ellos las actividades diarias del
día, pero hazlo de una forma tranquila, no como si cada
momento fuera un examen que ellos deben aprobar.
Anticipa las actividades con una agenda visual.
No he escuchado de ningún padre que haya logrado
establecer hábitos saludables en sus hijos mediante la
imposición.
Como puedes ver, es esencial identificar los cambios que
quieres ver en tus hijos y diseñar una estrategia con acciones
específicas que te permitirán alcanzar estos objetivos.
PASO 4: CONOCE A LOS COEQUIPEROS
DEL PROCESO: TUS HIJOS.
HORA DE TRABAJAR.
Si estabas acostumbrado a hacer todo tú, ese no es el caso
de la crianza consciente.
Aquí necesitamos la participación, tiempo completo, de
nuestros hijos.
Involúcralos, cuéntales lo que deseas para ellos y comunícate
abiertamente. Los niños entienden todo lo que les
comuniques asertivamente.
Nunca olvides que la crianza consciente se trata de criar
niños independientes, libres y con confianza en ellos mismos.
Esto no se logra haciendo todo por ellos ni evitándoles cada
conflicto de la vida.
Es por esto que en la crianza consciente nos enfocamos en
sembrar habilidades de vida, porque realmente la labor de
padre y madre es preparar a los hijos para el mundo, no
esconderlos de él o pretender que el mundo se acomode a
ellos.
PASO 5: MANTENTE FLEXIBLE,
HORA DE ACEPTAR.
No caigas en frustración si tus hijos tienen épocas donde
pelean constantemente, se vuelven un poco rebeldes o no
logran conectar contigo. La crianza consciente, ni ningún
método de crianza, garantiza que todo será color de rosa
durante toda la vida.
Por eso, mi mejor consejo es: flexibilízate.
No cargues con presiones que no te llevarán a ningún lugar.
Al final del día, los niños son niños y están descubriendo el
mundo.
Acompáñalos, pero dales esa libertad para encontrarse con la
vida.
Recuerda que todo lo rígido termina por romperse.
Cuando aceptas que puedes ayudar, acompañar pero no
controlar, puedes vivir este proceso plenamente.
Alguna vez leí que el universo es entrópico, es decir, tiende al
caos. Así que no tires la toalla si sientes que retrocediste dos
pasos para avanzar uno. No eres tú, es el universo,
literalmente.
No pretendas que tu hogar sea la representación de una
perfección que no existe.
No obligues a tus hijos a vivir condicionados, limitados.
Dales la libertad de explorar
todas sus posibilidades,
teniendo la absoluta
confianza de que hiciste el
mejor trabajo en su crianza.
Y mientras…sigue
descubriéndote a ti mismo,
porque este proceso nunca
termina.
8
Capítulo
Historia personal:
Así fue como la crianza consciente
cambió mi vida y mi rol
como madre
Mi historia, no tiene mucha diferencia de la tuya. Al igual que
tú, cuando fui madre por primera vez, sentí incertidumbre,
miedo y algo de ansiedad. Era muy joven y, claramente, no
sabía ni la mitad de lo que sé ahora.
Me esforcé en investigar, leer y aprender toda la información
que circulaba sobre crianza. Inmediatamente supe que
aplicar a mi realidad, lo que muchos autores enseñaban, iba
a ser un reto casi que imposible. Simplemente todo me
parecía muy teórico.
No había tiempo que perder, así que empecé a formarme en
temas de crianza consciente, disciplina positiva y las nuevas
olas de crianza. Sentí dentro de mi corazón, que ese era el
camino correcto.
Toda la información que descubrí me pareció tan aterrizada,
fluida y novedosa que entré a un mundo totalmente nuevo.
Digo nuevo porque, al igual que la mayoría de adultos, yo
también fui criada bajo los preceptos de la crianza
tradicional. Aún sentía que debía sanar muchos asuntos con
mis padres y que tenía heridas de la infancia las cuáles no
estaban 100% curadas.
Pero lo interesante de este camino es que no nos pide ser
perfectos, es por eso que siempre recalco en que no hay por
qué esperar para ser un padre consciente.
Nada tiene tanto poder como el accionar con lo que sabes,
mientras mejoras en el camino.
Aquí aplica la frase de “haciendo se aprende”.
Pero, ¡ojo! esto no es una excusa para no ser el padre o
madre que tus hijos necesitan.
La crianza consciente me permitió seguir aprendiendo
mientras sanaba y conocía a mis hijas.
Elisa y Mariana son dos mundos totalmente diferentes, y esto
es clave que lo sepamos los padres de múltiples hijos porque
la crianza no es un copy paste lo que hicimos con el primer
hijo para aplicarlo con el segundo.
La crianza consciente me permitió liberarme, dejar de
tratarme tan duro, perdonarme y lo más importante,
rescatarme.
Salvarme a mí misma, de todo lo que me condicionaba, fue el
acto de valentía más grande que he hecho en mi vida. Y acá
viene un punto muy importante, no importa si esos
limitantes fueron creados por tus padres, tus hermanos, los
adultos que estuvieron a cargo de ti, los profesores o los
amigos. Siempre eres tú el que tiene el poder de decidir
cómo quieres vivir.
Lo único que hubiera hecho diferente sería haber conocido la
crianza consciente mucho antes, incluso antes de ser madre,
porque este proceso te invita a un viaje interior tan
transformador que puedes crecer como persona, mejorar
como ser humano y, de esta forma, aportar a un mundo
mejor.
Cuando sanas tu mundo interior puedes salir y expandir esa
luz a los demás, que aún están batallando en la sombra.
Y eso, es lo que estoy haciendo con este ebook, facilitandote
el camino que alguna vez me hubiera gustado transitar sin
tanto peso.
Porque de eso se trata la crianza consciente: de
expandirte, mientras ayudas a expandirse a los
demás. De compartirte de la forma más honesta
contigo. De re-conocerte. Y CRECER junto a tus hijos,
mientras les enseñas cómo se navega el mundo y
cómo se diseña y se vive una vida bonita, DESDE EL
EJEMPLO.
¿Te gusta tu vida?
¿Sabes hacia dónde vas?
¿Puedes ser guía?
Si ellos estuvieran destinados a repetir tu historia, ¿te
asustarías? o ¿Se alivianaría tu incertidumbre frente al
futuro?
Ser todo eso que queremos que sean… ahí hay un gran
punto.
9
Capítulo
Ejercicios
de crianza consciente
QUIERO HACERTE UN
REGALO, EJERCICIOS
PRÁCTICOS DE CRIANZA
CONSCIENTE QUE
CONSIDERO UN TESORO.
Esto no solo te ayudará a aplicar este tipo de
crianza sino a conectar con tus hijos.
Además, podrás encontrar soluciones eficaces
para retos del día a día a los que todos los padres
nos hemos visto enfrentados en algún momento.
¡Empecemos!
EJERCICIO #1
Validar las emociones
Sí, todos sabemos que la vida actual va a un ritmo
desenfrenado. Sentimos que, con tanto por hacer,
no tenemos tiempo para “contemplaciones”; sin
embargo, las emociones de los niños importan.
Por ejemplo, si tienes que ir a hacer algo urgente y
tu hijo se resiste, tómate un momento para
escuchar cómo se siente, validarlo y hacerle saber
que lo comprendes.
“Sé que quieres seguir jugando y quisieras quedarte
aquí, ¿verdad?; lo entiendo, a mí tampoco me gusta
que algo termine cuando estoy pasando bien. Pero
tenemos que ir a hacer estas vueltas. ¿Qué te parece
si de camino en el carro ponemos tu canción
favorita?”.
Lo más normal es que tu hijo sienta rabia o se
enfade, pero permítele que se exprese. Esto le dejará
saber que sus sentimientos son vistos y tenidos en
cuenta.
EJERCICIO #2
Permitir que lleguen a sus propias
conclusiones
Cuando un niño hace algo mal, el primer impulso de
los padres es corregir a modo de regaño, no hay
espacio para el error. Pero, si en vez de esto,
permitimos que el niño llegue a la conclusión por sí
mismo la interacción será mucho más positiva y
efectiva.
Por ejemplo, en lugar de decir: “tienes toda la casa
hecha un desorden, recoge tus juguetes”, puedes
preguntar: “con tantas cosas no podemos jugar
cómodos, ¿qué crees que podríamos hacer?”. O, en
otro caso, si ha tenido una pelea con su hermano,
podemos ayudarle a reflexionar: “¿cómo crees que
se ha sentido tu hermanito?, ¿qué podemos hacer
para que se sienta mejor?”
EJERCICIO #3
Implicarlo en la toma de decisiones
Si quieres que tu hijo cumpla con alguna norma, no
hay nada más efectivo que involucrarlo en el
proceso de toma de decisiones. Muchas veces, los
padres olvidamos que los pequeñitos también
tienen capacidad de decisión.
Por ejemplo, si quieres comenzar a asignarle
pequeñas responsabilidades en el hogar, una
manera de hacerlo es utilizar recursos visuales que
los estimulen y activen su interés. Puedes dibujar
con ellos sus nuevas responsabilidades (tender la
cama, recoger los juguetes, ordenar su habitación,
pasear al perro) mientras les explicas (o le cuentas
una historia) de qué se trata.
Así, tu hijo sentirá que construyó esa decisión
contigo y que no fue impuesta. De esta manera,
estará más involucrado en el cumplimiento.
EJERCICIO #4
Dar libertad para escoger
En la crianza consciente las opiniones del niño
tienen una importancia fundamental. En lugar de
trata de imponerte y obtener obediencia, plantea un
escenario de varias opciones donde tu hijo pueda
escoger.
Por ejemplo, si a la hora de dormir tu hijo no quiere
lavarse los dientes, puedes plantearle lo siguiente:
“es hora de acostarse. Puedes jugar con tus juguetes
cinco minutos más o podemos ir ya a cepillarnos los
dientes y leer un cuento en la cama antes de
dormir”.
Esto le abre el panorama a tu hijo y lo pone en la
posición de escoger sin necesidad de hacer del
momento de acostarse o lavarse los dientes una
batalla campal.
Puedes practicar este ejercicio con diversas
situaciones del día a día y adaptarlo. Y ¡cuidado! Las
opciones se dan según la porción de libertad que
debe tener un niño de su edad. Es decir, el niño no
decide o no si lavarse los dientes.
EJERCICIO #5
Salir de la cárcel del “NO”
Decir “no” es necesario en algunos casos pero no
debería convertirse en la palabra que reina en la
comunicación con tus hijos.
En la mayoría de momentos es posible redirigir el
comportamiento sin utilizar esta palabra. Proponer
alternativas en positivo resulta mucho más
fructífero.
Así, en lugar de decir: “no grites”, “no andes
descalzo” o “no mires la televisión tan de cerca”
puede reformularse como: “habla más bajito”,
“ponte tus zapatos” o “aléjate un poquito de la
pantalla, por favor”. Este pequeño matiz evita la
necesidad de rebelarse y genera un clima más
agradable.
La disciplina positiva hace a un lado la tremenda
normalización del no que existe actualmente en la
educación.
Conclusiones
CONCLU
SIONES
En definitiva, la crianza consciente busca acompañar,
motivar e incentivar en lugar de imponer. Se trata de hacer
un trabajo introspectivo totalmente necesario para la
correcta crianza de nuestros hijos.
Sí, requiere un alto nivel de compromiso, pero sé que el
esfuerzo de este proceso es mucho más gratificante que
llegar al futuro llenos de culpa por no haber hecho lo mejor
por nuestros hijos cuando pudimos hacerlo.
Nadie te enseña a ser padre o madre, es un camino de
aprendizajes y descubrimiento pero, en definitiva, sí existen
herramientas para formarnos como líderes y guías de
nuestros hijos.
Ha sido un placer poder conectarte con esta información, mi
más grande retribución como mentora de crianza es que
comiences hoy mismo a aplicar todo lo que leíste en estas
páginas digitales.
No hay mejor momento que ahora para educar, en el más
amplio sentido de la palabra, a tus hijos. No hay mejor
momento para ayudarles a integrar valores y habilidades de
vida que les permitan forjarse un lugar en el mundo, desde
una visión de cooperación y una sólida autoestima.
Espero saber de ti pronto y seguir compartiendo espacios
que nos hagan crecer como madres y personas.
Te envío un abrazo enorme.
Gracias por leerme.