Tema 2.
Aplicación de procedimientos de inmovilización y movilización
POSICIONES DE SEGURIDAD
Decúbito supino
En esta posición, el paciente descansa acostado boca arriba en un plano horizontal, con los brazos y
las piernas extendidos y alineados longitudinalmente. Suele emplearse con víctimas que presentan
fracturas en las extremidades inferiores o sufren politraumatismos. Además, es la que se usa para lle-
var a cabo la reanimación cardiopulmonar.
Omóplato Sacro Talones
Cabeza Codos
Posición de Fowler
En esta postura, la víctima estará sentada con la cabeza incorporada aproximadamente unos 45º res-
pecto al plano horizontal.
Es una posición indicada para pacientes con problemas respiratorios, ya que permite la relajación de
los músculos abdominales y facilita la función respiratoria. También beneficia esta postura a personas
afectadas de problemas cardiacos.
Existen diversas variantes como resultado de
la modificación del ángulo de inclinación de la
cabeza de la persona respecto al resto de cuer-
po: en la posición de Fowler bajo, el ángulo de
inclinación es de 30º, mientras que en la posición
de Fowler alto, el ángulo aumenta hasta los 90º.
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Primeros auxilios
Posición de Trendelenburg
En esta postura, la víctima descansa en decúbi-
to supino, pero manteniendo el cuerpo recto y la
cabeza más baja que los pies. Generalmente, se
emplea con afectados de hipotensión o hipoglu-
cemia, ya que se incrementa el aporte de sangre
a la cabeza.
Posición de anti-Trendelenburg
Existe también la posición anti-Trendelenburg,
en la que la víctima se coloca en decúbito supino,
pero con la cabeza más elevada que los pies. Se
emplea con pacientes con aumento de presión
intracraneal (por ejemplo, tras haber sufrido un
traumatismo craneoencefálico).
Posición antishock
El paciente descansa en decúbito supino con las
piernas alzadas, por ejemplo, sobre un cojín. Se
emplea como alternativa a la posición de Tren-
delenburg, especialmente en casos en que los
pacientes han sufrido una lipotimia o un shock.
Otras posturas importantes
Ante una herida penetrante en el tórax que haya
podido afectar a uno de los pulmones, coloca-
remos a la víctima semiincorporada y apoyada
sobre el lado dañado para facilitar el trabajo del
pulmón ileso.
A las víctimas con lesiones en el abdomen, es
conveniente colocarlas en decúbito supino con
las piernas flexionadas, con la intención de redu-
cir la presión en esta zona.
A las mujeres embarazadas en avanzado estado de gestación (a partir del sexto mes), las posicionare-
mos en decúbito lateral izquierdo, es decir, acostadas de lado y apoyadas sobre su lado izquierdo. De
esta forma, se evita la presión sobre la vena cava inferior y la aorta abdominal, lo que podría ocasionar
una disminución de la presión arterial.
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