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Geografía y relieve de España

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TEMA 1

1. El espacio geográfico
1.1. La composición del territorio
España es un estado europeo situado en la zona templada del hemisferio norte.

• La España peninsular presenta una posición original entre dos


continentes, Europa y África, y entre dos masas de agua, el océano
Atlántico y el mar Mediterráneo. Este hecho la ha convertido en lugar de
encrucijada natural entre diferentes medios físicos; y de encrucijada
geopolítica entre pueblos procedentes de Europa, África, el
Mediterráneo y el Atlántico.
• El archipiélago balear se localiza en el mar Mediterráneo. Comprende
las islas de Mallorca, Menorca, Eivissa, Formentera y Cabrera, y más de
150 islotes.
• El archipiélago canario se sitúa en e océano Atlántico. Comprende ocho
islas habitadas: La Palma, El Hierro, La Gomera, Tenerife, Gran Canaria,
Fuerteventura, Lanzarote y La Graciosa, así como algunas islas menores.
• Ceuta y Melilla están en la costa norte de África.
1.2. La diversidad geográfica
El territorio español se caracteriza por su diversidad. La diversidad natural
procede de la gran variedad geomorfológica, climática, vegetal y edáfica,
creadora de diferentes paisajes naturales y, por tanto, de las actividades
económicas y de los asentamientos. Así, según las zonas, predominan los usos
del suelo agrarios, industriales o terciarios; y el poblamiento rural o urbano,
generando una gran pluralidad de paisajes humanos.
2. El relieve peninsular
2.1. El relieve terrestre
El relieve es el conjunto de formas que presenta la superficie terrestre. Se
organiza en grandes conjuntos o unidades morfoestructurales que resultan de
la combinación de la estructura geológica y del modelado.

• La estructura geológica es la disposición del relieve. Depende de la


naturaleza de las rocas -litología- y de las fuerzas internas de la Tierra
(orogénesis o levantamiento de montañas, seísmos y volcanes), que
levantan, hunden, fracturan, pliega o desplazan bloques de la corteza
terrestre.
• El modelado es la acción realizada sobre la estructura del relieve por los
agentes externos -elementos atmosféricos, aguas y seres vivos- que
erosionan el relieve, transportan materiales y los sedimentan.
2.2. Rasgos del relieve peninsular
La configuración del relieve peninsular se caracteriza por tres rasgos:

• La forma maciza de la Península viene dada por su gran anchura de


oeste a este y por sus costas rectilíneas, sin apenas accidentes. Este
hecho limita la penetración de la influencia del mar hacia el interior.
• La elevada altitud media, solo superada en la Europa por Suiza, se debe
a la existencia de altas cordilleras y a que el interior peninsular lo ocupa
una elevada meseta, situada entre los 600 y 800 m de altitud.
• La disposición periférica del relieve montañoso en torno a la Meseta
frena la influencia del mar y causa fuertes contrastes entre el litoral y el
interior peninsular.
2.3. Tipos de unidades morfoestructurales
En la Península se encuentran presentes las grandes unidades
morfoestructurales del relieve continental: zócalos, macizos antiguos,
cordilleras de plegamiento y cuencas sedimentarias o depresiones.
a) Los zócalos son llanuras o mesetas formadas en el Precámbrico o en la
era primaria (Paleozoico), como resultado del arrastramiento por la
erosión de cordilleras surgidas en las orogénesis de estas mismas eras.
Los materiales precámbricos y paleozoicos son rocas silíceas muy
rígidas: granito, pizarra, cuarcita y esquistos. Si no son afectados por
nuevas presiones constituyen relieves predominantemente horizontales
como las de la mitad occidental de la Península. Pero si sufren nuevas
presiones, sus materiales rígidos no se pliegan, sino que se fracturan,
originando una estructura germánica de bloques levantados (horst) y de
bloques hundidos (graben o fosas tectónicas).
b) Los macizos antiguos (horst) son montañas formadas en el Terciario por
el nuevo levantamiento de un bloque de un zócalo a causa de las
presiones de la orogénesis alpina. Por tanto, sus materiales también son
paleozoicos. En la actualidad, estos macizos presentan formas
redondeadas y cumbres aplanadas, al ser superficies de erosión
elevadas. En la Península, son macizos antiguos el sistema Central y los
mondes de Toledo, el macizo Galaico y la parte occidental de la cordillera
Cantábrica.
c) Las cordilleras de plegamiento son grandes elevaciones montañosas
surgidas en la orogénesis alpina del Terciario a partir de sedimentos
depositados por el mar en la era secundaria o Mesozoico. Estos
materiales, fundamentalmente calizos, son plásticos, por lo que ante os
empujes orogénicos se pliegan. En la actualidad, estas cordilleras
presentan fuertes pendientes y formas escarpadas, ya que, por su
relativa juventud, la erosión todavía no las ha suavizado. Las cordilleras
de plegamiento son de dos tipos:
→ Las cordilleras intermedias se forman a partir de materiales
depositados por el mar en los bordes de los zócalos. Ante los
empujones orogénicos, el zócalo inferior rígido se fractura; y la
cubierta plástica de materiales depositada sobre él se pliega,
constituyendo una estructura sajónica mixta. Es el caso del
sistema Ibérico y de la parte oriental de la cordillera Cantábrica.
→ Las cordilleras alpinas se forman a partir de materiales
depositados en fosas marinas largas y profundas. Ante los
empujes orogénicos, forman una estructura plegada en la que
alteran crestas y valles. Es el caso de los Pirineos y de la cordillera
Subbética.
d) Las cuencas sedimentarias o depresiones son zonas hundidas
formadas en el Terciario, que se rellenaron con sedimentos arcillosos y
calizos. En la actualidad, al no haber sido afectadas por orogénesis
posteriores, constituyen estructuras horizontales o en cuesta. Las
cuencas sedimentarias son de dos tipos:
→ Las cuencas de zócalo se formaron por el hundimiento de un
bloque de un zócalo a causa de las presiones de la orogénesis
alpina: depresiones meseteñas del Duero, Tajo y Guadiana.
→ Las cuencas o depresiones prealpinas, localizadas a ambos
lados de las cordilleras alpinas, se formaron por la distensión que
siguió al levantamiento de las cordilleras: depresiones del Ebro y
del Guadalquivir.
2.4. La evolución geológica de la península
En la península ibérica han alternado fases orogénicas con otras de calma, en
las que han predominado la erosión y la sedimentación.
2.4.1. El Precámbrico: El nacimiento de Iberia
Iberia nació a finales del Precámbrico, como un arco montañoso volcánico
surgido en la orogénesis cadomiense. Este arco se situaba en la plataforma
continental del NO de África, perteneciente al continente de Gondwana,
ubicado entonces cerca del polo sur. Durante el Precámbrico, el arco fue
erosionado y cubierto casi totalmente por el mar.
En la actualidad, sus materiales, adosados a cordilleras posteriores y
transformados en pizarras y neis, se encuentran en Extremadura y Sierra Morena
y en puntos de los montes de Toledo, el sistema Central, Galicia y Asturias.
2.4.2. La era primaria: La orogénesis herciniana
En la era primaria o Paleozoico, el arco volcánico precámbrico se desplazó con
Gondwana hacia el norte hasta chocar con el continente de Euramérica para
formar un único supercontinente: Pangea.
Como resultado de la colisión, tuvo lugar la orogénesis herciniana que plegó los
territorios del arco volcánico y los adosó a las nuevas cordilleras hercinianas
que en el futuro formarían parte de la península ibérica, constituidas por
materiales silíceos como granito, pizarra y cuarcita.

• Al oeste se elevó el macizo Hespérico, que quedo adosado al continente


europeo, y fue arrasado por la erosión durante la misma era primaria,
convirtiéndose en zócalo inclinado hacia el este: la Meseta Central o
Meseta.
• Además, se levantaron otros territorios hercinianos, que en algunos
casos constituían islas separadas del macizo Hespérico: al noreste los
macizos de Aquitania, Catalano-Balear y del Ebro; y al sureste, el macizo
Bético-Rifeño, que entonces constituía una gran isla: el microcontinente
o bloque Mesomediterráneo. Todos estos macizos fueron también
arrasados por la erosión durante la era primaria y convertidos en zócalos.
2.4.3. La era secundaria: Calma y sedimentación
La era secundara o Mesozoico fue un periodo de calma en el que Pangea se
fracturó y se dividió en varios continentes, similares a los actuales, separados
por océanos. En este periodo ocurrieron tres hechos destacados:
a) Los territorios de Iberia constituyeron una placa independiente
delimitada por fallas.
b) La erosión continuó desgastando los relieves hercinianos.
c) La sedimentación depositó materiales, fundamentalmente calizos, en
dos zonas cubiertas por el mar. En el borde oriental de la Meseta,
inclinado hacia el este, las transgresiones marinas depositaron una
cobertera no muy potente de sedimentos. En las fosas marinas pirenaica
y bética, se depositaron, en cambio, enormes espesores de sedimentos.
2.4.4. El Terciario: La orogénesis alpina
En el Terciario tuvo lugar la orogénesis alpina por el empuje de la placa africana
contra la europea. Esta orogénesis provocó grandes cambios en el relieve
peninsular.
a) Se levantaron las cordilleras alpinas y sus depresiones prealpinas.
• Primero se formaron los Pirineos, cuando la placa de Iberia
chocó contra la europea, plegando los sedimentos de la fosa
pirenaica. Paralelamente a los Pirineos se formó la depresión del
Ebro, que inicialmente constituía un brazo del mar abierto entre el
Atlántico y el Mediterráneo; pero acabó cerrándose en el norte por
el deposito de sedimentos, y en el sur al levantarse la cordillera
Costero-Catalana.
• Luego se formaron las cordilleras Béticas, cuando el
movimiento de la placa africana hacia el norte, desplazó hacia el
oeste al bloque Mesomediterráneo, que adoptó forma de arco. Su
rama chocó con Iberia y rejuveneció, formando la cordillera
Penibética. A la vez, sus empujes plegaron los sedimentos
depositados en la fosa bética, levantando la cordillera Subbética
hasta Baleares; y paralelamente a ella, la depresión del
Guadalquivir. Por su parte, la rama sur del bloque
Mesomediterráneo chocó con el norte de África y rejuveneció,
formando la cordillera del Rift.
b) La Meseta Central se vio afectada por la orogénesis alpina.
• El zócalo de la Meseta, formado por materiales paleozoicos
rígidos, experimentó fracturas y fallas. Algunos bloques se
levantaron y formaron el reborde norte de la Meseta (macizo
Galaico y parte occidental de la cordillera Cantábrica) y sus
sierras interiores (sistema Central y Montes de Toledo). Otros
bloques se hundieron, constituyendo sus cuencas sedimentarias
interiores (la submeseta norte y sur).
• En su borde este, los sedimentos depositados por el mar se
plegaron, levantando la parte oriental de la cordillera Cantábrica
y el sistema Ibérico. Así, la Meseta pasó a inclinarse hacia el
Atlántico, determinando la orientación hacia este océano de
buena parte de los ríos peninsulares.
• Y en su borde sur, los empujes provocados por la formación de la
cordillera Subbética causaron la flexión.
c) Los demás territorios paleozoicos también sufrieron transformaciones.
El macizo de Aquitania se convirtió en el eje de los Pirineos, tras adosarse a
él en los Prepirineos surgidos de la fosa pirenaica. El macizo Catalano-
Balear se fragmentó: un sector pasó a formar parte de la cordillera Costero-
Catalana; y otros bloques se hundieron en el Mediterráneo, o quedaron
levantados sobre él, como la parte norte de Menorca. El macizo del Ebro se
hundió, pasando a constituir el zócalo de la depresión del Ebro. Y la rama
norte del macizo Bético-Rifeño se incorporó al SE peninsular,
constituyendo la cordillera Penibética.
2.4.5. El Cuaternario: El glaciarismo
En el Cuaternario, la alternancia de periodos glaciares e interglaciares ocasinó
los modelos glaciar y periglaciar y la formación de terrazas fluviales.
a) El modelo glaciar, dada la situación meridional de la Península, afectó a
las cordilleras más altas: Pirineos, cordillera Cantábrica, sistema
Central, sistema Ibérico, Sierra Nevada y cimas más altas del macizo
Galaico.
La mayoría de los glaciares fueron de circo, limitándose a la cabecera del
valle o ríos de hielo fueron menos frecuentes y alcanzaron su mayor
longitud en los Pirineos.

• La erosión del hielo ensanchó los circos y los valles glaciares,


dándoles la típica forma de U.
• La sedimentación de los materiales transportados por el hielo
creó depósitos en el frente del glaciar, en los laterales del valle y
en el lecho del glaciar.

b) El modelo periglaciar afectó a zonas menos elevadas, donde las


temperaturas pasaban frecuentemente por encima y por debajo de 0 ºC,
alternando las rocas y el suelo.
• Las rocas se rompen cuando el agua se introduce por sus fisuras
y, al helarse, aumenta de volumen, actuando como la cuña. Los
fragmentos rotos se acumulan en las vertientes formando
canchales o pedrizas, que pueden disponerse en mantos por
toda la ladera, o agruparse en conos y abanicos al pie de una
pared escarpada.
• El suelo, en las zonas llanas forma “césped almohadillado” o
montículos creados cuando el suelo absorbe agua, que al
congelarse lo abomba, permaneciendo así al derretirse el hielo.
También son típicos los suelos poligonales, formados por
grietas, que luego se rellenan con fragmentos rocosos, dibujando
polígonos.
En las zonas inclinadas, la alternancia del hielo y deshielo
produce en unos casos reptación, un movimiento superficial del
suelo extremadamente lento. En otros casos, tiene lugar
deslizamientos de suelos arcillosos, formando coladas de barro
sobre todo la vertiente; o creando pequeños escalones.
c) Las terrazas fluviales son franjas planas y elevadas situadas en los
márgenes de un río. Su origen se debe a las alternancias climáticas del
Cuaternario.
En los periodos glaciares, el caudal del río es escaso por encontrarse al
agua helado en las montañas; su fuerza erosiva disminuye y deposita
aluviones o materiales en su cauce (A) . En los periodos posglaciares, el
caudal del río aumenta al elevarse la temperatura y fundirse el hielo; su
fuerza erosiva aumenta y ahonda su cauce (B) , dejando suspendidos en
sus márgenes los aluviones depositados, que constituyen las terrazas (C).
La repetición de estos ciclos durante el Cuaternario creó terrazas
escalonadas (D). En la Península, las más características son las
formadas por los ríos Duero, Tajo, Guadiana, Guadalquivir y Ebro.

2.5. El roquedo peninsular y los tipos de relieve


La evolución geológica determina la existencia en la Península de tres áreas con
diferente tipo de roquedo o litología. En cada una de ellas la erosión crea
distintos tipos de relieve o de modelado.
2.5.1. El área silícea
Está integrada por rocas antiguas de las eras precámbrica y primaria.

• Localización: oeste peninsular, con ramificaciones hacia la parte


occidental de la cordillera Cantábrica, el sistema Central, los montes de
Toledo y Sierra Morena. Se localiza en áreas donde quedan restos
macizos antiguos: el eje de los Pirineos; algunos sectores del sistema
Ibérico y de la cordillera Costero-catalana; y en la Penibética.
• Roca predominante: granito (roca cristalina y rigida). Su alteración
origina distintos tipos de relieve granítico:
a) Alteración química del granito por el agua descompone sus
cristales y lo transforma en arenas pardoamarillentas. Pueden
alcanzar grandes espesores en los valles y zonas de escasa
pendiente.
b) Alteración a partir de las diaclasas o fracturas del granito crea
distintas formas según la altitud:
▪ En las áreas de alta montaña, el agua se filtra por las
fracturas de las rocas y, al helarse, aumenta de volumen y
las rompe. El resultado es la formación de galayos y de
acumulaciones de fragmentos de rocas rotas al pie de las
montañas.
▪ En las zonas menos elevadas, las formas dependen de la
disposición de las fracturas. Si las diaclasas son paralelas
a la superficie, el granito se descama y origina domos . Si
las diaclasas son perpendiculares, se forman bolas. En
unos casos se amontonan unas sobre otras formando
berrocales, donde son típicos los tores (apilamientos de
bolas) y las rocas caballeras. En otros casos, las bolas se
disponen en las laderas o al pie de las montañas formando
un caos granítico.

2.5.2. El área caliza


Está integrada por rocas de la era secundaria plegadas en el Terciario.

• Localización: se extiende por los Pirineos, los Montes Vascos, el sector


oriental de la cordillera Cantábrica, el Sistema Ibérico, parte de la
cordillera Costero-catalana y la cordillera Subbética.
• Roca predominante: caliza (roca dura que se fractura formando grietas o
diaclasas y que se disuelve fácilmente con el agua acidulada. Da lugar a
un relieve cárstico:
a) Los lapiaces: son surcos que se forman por las aguas de
escorrentía sobre las vertientes (lapiaz de vertiente) o sobre
superficies llanas con fisuras (lapiaz en mesa). Las cavidades se
forman en pequeñas oquedades donde se almacena el agua
(lapiaz alveolar).
b) Las gargantas: son valles estrechos y profundos, enarcados por
vertientes abruptas, causados por los ríos.
c) Los poljés son depresiones alargadas de fondo horizontal
enmarcadas por vertientes abruptas. Están recorridos
totalmente por corrientes de agua, que desaparecen por pozos
(pónors) y continúan circulando subterráneamente. El poljé
puede inundarse de forma temporal o permanente.
d) Las dolinas son grandes cavidades formadas en los lugares
donde el agua se estanca. Pueden formarse diversas y unirse con
otras vecinas, formando cavidades de trazado complicado
denominadas úvalas.
e) Las cuevas se crean al infiltrase el agua y circular
subterráneamente por las fisuras del terreno calizo, originando
galerías. En ellas se suelen formar estalactitas a partir de agua,
que gotea del techo; y estalagmitas a partir del agua depositada
en el suelo.
f) Las simas son aberturas estrechas verticales que comunican la
superficie con las galerías subterráneas.

2.5.3. El área arcillosa


Está integrada por rocas sedimentarias del Terciario y del Cuaternario.

• Localización: en las cuencas sedimentarias de las submesetas norte y


sur; en las depresiones del Ebro y del Guadalquivir; en áreas hundidas; y
en las llanuras costeras mediterráneas.
• Roca predominante: arcilla (escasa resistencia, puede aparecer con
otras rocas. Da lugar a un relieve horizontal, ya que los terrenos donde se
depositó no han sufrido plegamientos posteriores). Su rápido erosión
creo dos tipos de relieve:
a) Campiñas o llanuras suavemente onduladas. Se forman cuando
los ríos cortan y separan las estructuras horizontales de arcilla,
que se desgastan pronto debido a su escasa resistencia.
b) Cárcavas y badlands: se forman en las zonas donde alternan
largos periodos secos y calurosos con otros de lluvias cortas y
torrenciales, y no existe la protección vegetal, como en el centro
del valle del Ebro. En estas circunstancias, el agua de arroyada
desgasta intensamente las vertientes, formando cárcavas o
surcos estrechos y profundos separados por aristas.
Cuando las cárcavas se extienden por una amplia superficie
crean un paisaje abrupto peculiar, denominado badlands.
2.5.4. El relieve causado por la erosión diferencial
En cada una de las tres áreas citadas es frecuente la existencia de rocas de
distinto origen y resistencia. La erosión actúa de forma selectiva, dando lugar a
distintos relieves según la disposición de los estratos.
a) Relieve horizontal o aclinar(1): cuando los estratos son horizontales y
alternativamente duros y blandos, los ríos abren valles que separan
amplias plataformas, llamados páramos, mesas, planas o alcarrias. Los
páramos tienen una cima horizontal y un frente formado por una cornisa
dura y un flanco cóncavo. Los flancos se erosionan, de modo que los
páramos se reducen. Así se convierten primero en cerros testigo y luego
en antecerros o colinas. Paralelamente se ensancha el espacio que
separa los páramos, donde se forman llanuras suavemente onduladas o
campiñas sobre los materiales blancos.
b) Relieve en cuesta o monoclinal(2): cuando los estratos están
suavemente inclinados y alternan materiales duros y blandos, la erosión
fluvial crea un relieve en cuestas. En ellas se distinguen un dorso o
reverso, formado por el estrato duro inclinado, y un frente con una
cornisa y un flanco cóncavo en la capa blanda, donde la erosión es más
rápida. El retroceso de las cuestas por la erosión da lugar también a
cerros testigo y antecerros.
Este tipo de relieve es propio en los bordes de las grandes cuencas
sedimentarias, en las zonas de transición con las montañas que las
delimitan.

c) Relieve plegado: cuando los estratos están plegados y formados por


materiales de diferente dureza, se crean los relieves apalachense y
jurásico.
 El relieve apalachense(3) se forma a partir de una antigua
cordillera herciniana, de pliegues alternativamente duros y
blancos, arrasada y aplanada por la erosión, que experimenta un
posterior levantamiento. Entonces se reactiva la erosión, que
actúa de forma diferencial, creando un relieve en el que se
alternan crestas y valles. Las crestas, son sierras largas, paralelas
entre si y de altitud similar; y se separan por valles abiertos por la
erosión en los materiales blandos. Este tipo de relieve puede
observarse en la parte occidental de la cordillera Cantábrica, en
los montes de Toledo y en Sierra Morena
 El relieve jurásico(4) se forma en las cordilleras jóvenes
constituidas por pliegues anticlinales(A) y sinclinales(S),
alternativamente duros y blandos. La erosión diferencias
comienza por los anticlinales, creando valles paralelos y
perpendiculares a la cumbre, mientras los sinclinales acumulan
sedimentos. Una vez que la erosión perfora el estrato duro de los
anticlinales, su vaciamiento es rápido, convirtiéndose en valles
anticlinales(VA). Como resultado, quedan levantados entre ellos
los antiguos valles sinclinales colgados(SC), de modo que el relieve
se ha invertido. Posteriormente, la erosión del valle sinclinal
sacará a la superficie el anticlinal del estrato inferior y el ciclo se
reiniciará. Este tipo de relieve existe en el sistema Ibérico, la parte
oriental de la cordillera Cantábrica, los Pirineos y las cordilleras
Béticas.
2.6. Las unidades morfoestructurales del relieve peninsular
El relieve peninsular se organiza en torno a la Meseta. Es una llanura elevada
dividida en dos sectores por el sistema Central: la submeseta norte y la
submeseta sur. Rodeando la Meseta se disponen rebordes montañosos (macizo
Galaico, cordillera Cantábrica, sistema Ibérico y Sierra Morena); dos
depresiones exteriores (Ebro y Guadalquivir); y cadenas montañosas periféricas
(Montes Vascos, Pirineos, cordillera Costero Catalana y cordilleras Béticas).
2.6.1. La Meseta
Es una elevada llanura que se formo en la era primaria por la erosión del antiguo
macizo Hespérico, surgido en la orogénesis herciniana. En el Terciario, la Meseta
fue deformada y destruida en gran parte durante la orogénesis alpina, de modo
que dentro de ella pueden diferenciarse tres unidades:
a) El antiguo zócalo paleozoico. La erosión ha eliminado los materiales
terciarios que recubrían el zócalo, dejando al descubierto los materiales
silíceos primarios: granito pizarra y cuarcita.
El relieve está constituido por penillanuras o superficies de erosión muy
suavemente onduladas. Las modeladas sobre granito son más llanas
que las modeladas sobre pizarra. Las penillanuras estas accidentadas
por montes isla y afloramientos rocosos, o relieves residuales
constituidos por rocas más resistentes.
En la zona de contacto de las penillanuras con las cuencas
sedimentarias de la Meseta existen profundas gargantas creadas por los
ríos al encajarse sobre materiales duros de las penillanuras.
b) Las sierras interiores de la Meseta son el sistema Central y los montes
de Toledo. Se formaron en e Terciario por el levantamiento de algunos
bloques del zócalo de la Meseta como resultado de la orogénesis alpina.
Ambos son de roquedo primario (granito, pizarra…) y tienen formas
redondeadas y cumbres aplanadas, puesto que son superficies de
erosión levantadas.
• El sistema Central es el mas alto y divide la Meseta.
o Materiales principales: granito, cuarcito y pizarra.
• Los montes de Toledo son de menor altura y dividen en dos la
submeseta sur, separando las cuencas del Tajo y del Guadiana.
o Materiales principales: granito, cuarcito, pizarra.
o Principales formaciones: sierras, montes.
c) Las cuencas sedimentarias interiores de la Meseta son la submeseta
sur y norte. Se formaron en el Terciario por el hundimiento de bloques del
zócalo la Meseta como resultado de la orogénesis alpina.
Las cuencas constituyeron primero lagos. Luego se rellenaron con
materiales terciarios, dispuestos horizontalmente en estratos blandos
en la parte inferior (arcillas, arenas, yesos y margas) y duros en la parte
superior (calizas). El resultado fue un relieve de páramos, campiñas y
cuestas.

• Los páramos son superficies estructurales planas y elevadas


formadas por los estratos duros calizos. La erosión fluvial ha
labrado valles en “U” que los cortan y separan en mesas más
pequeñas. Los páramos se localizan en la zona norte y este de la
cuenca de la submeseta norte y en la zona este de la submeseta
sur.
• Las campiñas son llanuras bajas suavemente onduladas
recorridas por ríos. Se forman donde los páramos han sido
erosionados y afloran las arcillas y margas de los niveles
inferiores. En ellas son frecuentes los cerros testigo u oteros,
relieves residuales coronados por las calizas de los páramos.
• Las cuestas son zonas inclinadas entre los páramos y las
campiñas.
La cuenca de la submeseta norte es más alta; es más uniforme;
ya que toda ella pertenece a una sola cuenca hidrográfica (la del
Duero); y está casi totalmente encerrada por montañas.
La cuenca de la submeseta sur es más baja; está accidentada
en su parte media por los montes de Toledo, que la dividen en dos
cuencas hidrográficas, y se abre al océano Atlántico.
2.6.2. Los rebordes montañosos de la Meseta
Son el macizo Galaico-Leonés, la cordillera Cantábrica, el sistema Ibérico y
Sierra Morena. Se formaron en el Terciario por el levantamiento de bloques de la
Meseta, o por el plegamiento de los materiales depositados por el mar en el
borde oriental de la Meseta.
a) El macizo Galaico-Leonés se formó en el Terciario por el levantamiento
del ángulo noroeste del zócalo de la Meseta durante la orogénesis alpina.
Sus materiales, por tanto, son paleozoicos. El relieve presenta montañas
redondeadas de poca altura, cortadas por multitud de fallas.
b) La cordillera Cantábrica tiene dos sectores bien diferenciados:
• El sector oeste, el macizo Asturiano, se formo en el Terciario por
el levantamiento de este sector del zócalo de la Meseta durante la
orogénesis alpina. Sus materiales son paleozoicos. En su extremo
occidental, la diferente dureza de los materiales (pizarras y
cuarcitas) ha dado lugar a un relieve apalachense. En su extremo
oriental existe un gran afloramiento de calizas primarias, que
constituye los Picos de Europa.
• El sector este de la cordillera, la Montaña Cantábrica, se formó
en el Terciario por el plegamiento de materiales secundarios
depositados por el mar en el borde de la Meseta. Estos materiales
son sobre todo calizas, aunque en ciertos sectores la diferente
dureza de los materiales ha creado relieves jurásicos invertidos.
c) El sistema Ibérico es una cordillera intermedia, formada en el Terciario
por el plegamiento de materiales secundarios depositados por el mar en
el borde oriental del zócalo de la Meseta. Por tanto, sus materiales son
calizos, aunque existen sectores de roquedo paleozoico donde aflora el
zócalo de la Meseta y sectores de roquedo arcilloso rellenando fosas
internas.
d) Sierra Morena no es propiamente una cordillera sino un brusco escalón
que separa la Meseta del valle del Guadalquivir. Se ha interpretado como
una gigantesca falla, pero parece que se trata de una gran flexión
fracturada en muchos puntos. Se formo en el Terciario. El roquedo es
paleozoico. Ambas características le dan su nombre.
2.6.3. Las depresiones exteriores de la Meseta
Las depresiones exteriores de la Meseta son las recorridas por los ríos Ebro y
Guadalquivir. Ambas son cuencas o fosas prealpinas de forma triangular
formadas en el Terciario paralelamente a las cordilleras alpinas.
a) La depresión del Ebro es paralela a los Pirineos y se encuentra cerrada
por estos, por el sistema Ibérico y por la cordillera Costero-Catalana.
Ocupa el lugar donde estuvo el antiguo macizo del Ebro, que había sido
erosionado, y se hundió mientras se elevaban las cordilleras que lo
bordean. La depresión estuvo primero ocupada por el mar, pero luego se
cerró, transformándose en un gran lago hasta finales del Terciario.
• Los somontanos son tierras levemente inclinadas entre las
sierras exteriores y el centro de la depresión.
• En el centro de la depresión, los estratos son horizontales y
alternativamente de calizas duras y de arcillas, margas y yesos
blandos. El resultado es un relieve de mesas o planas donde se
conservan las calizas, y de badlands sobre los materiales
blandos.
b) La depresión del Guadalquivir tiene un relieve donde predominan las
arcillas, forma campiñas suavemente onduladas. Cuando surgen los
mantos de caliza se formas mesas y cerros testigo.
2.6.4. Las cordilleras exteriores de la Meseta
Las cordilleras exteriores de la Meseta son los Pirineos, los Montes Vascos, la
cordillera Costero-Catalana y las Cordilleras Béticas. Se formaron en la
orogénesis alpina del Terciario, por el plegamiento de materiales secundarios
cubiertos por el mar. Y todas ellas incluyen sectores de antiguos macizos
hercinianos rejuvenecidos.
a) Los Pirineos poseen una estructura compleja.
• El eje o zona axial corresponde al antiguo macizo herciniano de
Aquitania, que rejuveneció en la orogénesis alpina. Esta formado
por materiales paleozoicos y posee un relieve abrupto debido a la
acción del hielo. En esta zona se encuentran las mayores altitudes
de la cordillera.
• Los Prepirineos se encuentran al sur de la zona axial. Se formaron
en la orogénesis alpina del Terciario por el plegamiento de los
materiales secundarios depositados en la fosa pirenaica. Están
formados por calizas y poseen una relieve más suave y menos alto
que el de la zona axial. Se estructuran en dos alineaciones
paralelas al eje: las sierras interiores y las sierras exteriores.
• La depresión media pirenaica es una larga y estrecha depresión
margosa que separa las sierras interiores y las sierras exteriores
prepirenaicas.
b) Los Montes Vascos en su mayor parte prolongan los Pirineos. Por tanto,
son de roquedo calizo, formas suaves y moderada altura. También tiene
roquedo arcilloso.
c) La cordillera Costero-Catalana se separa de los Pirineos por fallas, que
han dado lugar una región volcánica. La mitad norte es de materiales
paleozoicos, restos del viejo macizo herciniano Catalano-Balear
levantados en la orogénesis alpina. La mitad sur tiene materiales calizos
secundarios depositados sobre el zócalo paleozoicos y plegados en la
orogénesis alpina.
d) Las cordilleras Béticas se estructuran en tres unidades:
• La cordillera Penibética bordea la costa. Se formó en el Terciario
al adosarse a Iberia la rama norte del antiguo macizo Bético-
Rifeño, que rejuveneció ante el empuje del continente africano.
Sus materiales son paleozoicos.
• La cordillera Subbética se localiza en el interior. Se formó en el
Terciario por el plegamiento de los materiales secundarios
depositados por el mar en la fosa bética, ante los empujes de la
cordillera Penibética y el acercamiento de la placa africana a la
ibérica. Sus materiales eran duros (calizas) y blandos (margas),
por lo que, al plegarse originaron mantos de corrimiento y
cabalgamientos, es decir, desplazamientos horizontales de
materiales a considerable distancia de su lugar de origen.
• La depresión intrabética, se rellenó con materiales terciarios,
que dan lugar a un paisaje de badlands, dada la aridez del clima.
2.7. El relieve costero peninsular
Las costas peninsulares son bastante rectilíneas, salvo las gallegas. De ahí, la
escasa penetración de la influencia del mar en el interior.
2.7.1. Las formas del relieve costero
La morfología de las cosas está condicionada por el relieve del interior. Sus
accidentes son muy variados:

• Los cabos son salientes profundos de la costa hacia el mar.


• Los golfos y bahías son entrantes profundos del mar en la costa. Las
bahías son generalmente de mayor dimensión que los golfos, pero hay
muy poca diferencia.
• Los acantilados son costas que penetran en el mar con una fuerte
pendiente. En ellos la erosión marina crea en las partes bajas, al
desgastar las zonas de menor dureza; arcos marinos, al perforar la parte
inferior del acantilado; y farallones o agujas rocosas sobre el mar, al
desprenderse la parte superior del arco.
• Las playas son extensiones planas y poco pendientes de arena, grava o
guijarros, localizadas al nivel de la costa. Están formadas por sedimentos
continentales y marinos.
• Las rasas son entrantes costeros estrechos, resultantes de la invasión
marina del último tramo de un valle fluvial. Este hecho puede deberse al
ascenso del nivel del mar o al descenso de la corteza continental.
• Las marismas son llanuras de fango. Se forman en bahías bajas, que se
rellenan con sedimentos aportados por los ríos que las atraviesan y por
el mar, que las cubre en pleamar y las deja al descubierto en bajamar.
• Las flechas litorales son barras de arena que prolongan una costa
rectilínea y arenosa hacia el interior de una bahía. Su extremo suele estar
curvado hacia tierra. Las flechas se forman por el transporte de la arena
de la costa hacia el interior de la bahía. Si la flecha llega a cerrar el frente
de la bahía se denomina cordón litoral.
• Las albuferas son lagos costeros salados separados del mar por un
cordón de arena que cierra una bahía. Suelen acabar convirtiéndose en
marismas y colmatándose por los aportes terrestres.
• Los tómbolos son barras de arena que unen islotes rocosos a la costa.
Pueden ser dobles cuando son dos las barras arenosas, quedando una
laguna entre ambas.
• Los deltas son salientes costeros formados cuando un río aporta más
sedimentos de los que puede redistribuir el mar, por tratarse de una
masa tranquila de agua, sin fuertes corrientes ni excesivo oleaje.
• Las dunas son montículos de arena típicos de las costas arenosas. Se
forman por el transporte y acumulación de arena por el viento, que queda
fijada por la vegetación. El perfil de una duna es asimétrico. Las dunas se
orientan hacia el viento predominante.
2.7.2. Las costas atlánticas
Se diferencias tres sectores:
a) La costa cantábrica es bastante rectilínea: cuenta con pocos cabos y
golfos; y las rías son cortas y estrechas. En ella son frecuentes los
acantilados y las rasas aunque también existen algunas playas arenosas
y tómbolos.
b) La costa gallega es la mas articulada de España. Por sus rías el mar
penetra en el interior a través de los valles fluviales, abiertos en las
numerosas fracturas del macizo Galaico. Además, destacan algunos
cabos.
c) La costa atlántica andaluza tiene amplios golfos y algunos cabos. Se
trata de una costa baja y arenosa donde se forman marismas en las
desembocaduras de los ríos; flechas; y campos de dunas.
2.7.3. Las costas mediterráneas
Se diferencias tres sectores:
a) La costa penibética es bastante rectilínea, a excepción de algún cabo
poco pronunciado. Presenta tramos acantilados donde las cordilleras
Béticas discurren paralelas al litoral y tramos de costa baja que forman
una estrecha llanura litoral creada por los aportes de la cordillera
Penibética. En algunos sectores existen terrazas marinas o playas
elevadas sobre el nivel del mar debido al levantamiento de la costa desde
finales del Terciario.
b) La costa levantina: sus principales accidentes son cabos; bahías y
golfos. En esta costa son frecuentes las playas amplias y arenosas; las
albuferas; los tómbolos y los pequeños deltas originados por ríos poco
caudalosos o de carácter torrencial.
c) La costa catalana presenta cabos y golfos; costas acantiladas donde el
extremo de la cordillera Costero-Catalana llega hasta el mar y playas y
pequeñas llanuras litorales entre los promontorios rocosos. También
cuenta con algunos deltas.
3. El relieve de las Islas Baleares
Las Islas Baleares son un eslabón entre las dos cordilleras alpinas del
Mediterráneo: Mallorca, Eivissa y Formentera son fragmentos emergidos de la
cordillera Subbética y Menorca está ligada a la cordillera Costero-Catalana.
a) Mallorca presenta tres conjuntos:
• La Serra Tramuntana, es de roquedo calizo, abrupto, y contiene la
mayor altura del archipiélago.
• Las Serras de Llevant, también calizas. En el extremo sur de la isla,
las sierras se sumergen para emerger después en el subarchipiélago
de La Cabrera.
• La depresión central, es de roquedo arcillosos y relieve suave.
b) Eivissa y Formentera, unidas hasta el Cuaternario tiene un relieve
montañoso calizo al norte de Eivissa, un macizo al este de Formentera y,
entre ambos, una llanura que ocupa el sur de Eivissa y casi toda
Formentera.
c) Menorca presenta dos conjuntos. La mitad norte tiene una alineación
montañosa paleozoica, de baja altura y formas suaves, que enlaza con la
parte norte de la cordillera Costero-Catalana. La mitad sur, es llana, de
materiales calizos mesozoicos, y arcillosos terciarios. Se separa de la
anterior mediante una falla.
Las costas baleares tienen algunos cabos pronunciados y profundas
bahías. Los acantilados predominan en las áreas donde los relieves
montañosos llegan hasta el mar. En el resto, alternan playas largas y
arenosas con numerosas calas abiertas por os torrentes. También existen
algunas albuferas.
4. El relieve de las Islas Canarias
Las islas Canarias son de origen volcánico. Surgieron en el Terciario, cuando la
orogénesis alpina creo fracturas en el fondo del océano Atlántico por las que
ascendieron grandes masas de rocas volcánicas que formaron islas.
a) Los tipos de relieve volcánico de Canarias son muy variados.
• Los conos volcánicos son elevaciones cónicas abiertas en la cima
originadas por el amontonamiento de materiales volcánicos
alrededor de la boca de emisión, como cenizas y lapillis o piedras
pequeñas.
• Las calderas son grandes cráteres circulares enmarcados por
abruptas pendientes. Se originan por la explosión de un volcán o por
su hundimiento.
• Los malpaíses son terrenos abruptos formados al solidificarse
rápidamente las coladas de lava en forma de ondas o de bloques.
• Los diques y los roques son conductos de emisión de magma,
rellenos de lava solidificada, que han quedado al descubierto por la
erosión diferencial. Los diques son muretes formados cuando el
conducto es una fisura horizontal. Y los roques son agujas formadas
cuando el conducto es la chimenea vertical de un cono volcánico;
aunque también pueden estar formados solo por rocas más
resistentes a la erosión.
• Los barrancos son valles estrechos, escarpados, y de corto
recorrido, creados por el encajamiento de los torrentes en e terreno
volcánico. Se formaron en una época con un clima más húmedo que
el actual, que permitía la existencia de corrientes de agua capaces de
provocar esta fuerte erosión.

b) Las costas canarias se han reformado varias veces debido a las


erupciones volcánicas. En ellas predominan los acantilados sobre las
playas.
• Los grandes acantilados, son propios de los macizos antiguos.
Los menos elevados se asientan sobre los materiales de las
erupciones recientes.
• Las playas tienen escaso desarrollo. En las islas occidentales, la
estrecha plataforma litoral no favorece la acumulación de arena.
Por tanto, las playas son franjas de cantos y bloques al pie de los
acantilados o en la desembocadura de los barrancos. En las islas
orientales, la mayor anchura de la plataforma litoral en algunos
sectores permite la existencia de playas arenosas, donde el
viento forma amplias extensiones de dunas.
5. La influencia y los riesgos del relieve
El relieve influye en otros elementos del medio natural y en las actividades
humanas; y entraña el riesgo de ocasiones catástrofes de origen geológico.
5.1. La influencia del relieve
5.1.1. Sobre el medio natural
• En el clima. El relieve influye sobre las precipitaciones, que aumentan
con la altura y las laderas expuestas al ascenso del aire; mientras que se
reducen en las cuencas encerradas por montañas y en las laderas por
las que desciende el aire. También influye en las temperaturas, que
disminuyen con la altura y en las vertientes montañosas orientadas al
norte.
• En la hidrografía. El relieve delimita las cuencas y vertientes
hidrográficas; su inclinación influye en la erosión fluvial; y su altura en el
caudal de los ríos, al incidir sobre la precipitación que reciben.
• En la vegetación. El relieve propicia la existencia de especies diferentes
según la altura y la orientación de las vertientes.
• En el suelo. Las zonas llanas acumulan suelos gruesos, mientras que las
pendientes tienen suelos delgados debido a la erosión.
5.1.2. Sobre las actividades humanas
a) El relieve continental
• Influye en el poblamiento. Así, en cada momento histórico, la
población se ha asentado en los relieves más adecuados para sus
necesidades: sobre colinas, en valles fluviales, en llanuras, etc.
• Interviene en la actividad agraria. Las zonas bajas y llanas ofrecen
mejores condiciones que las elevadas y con fuertes pendientes.
• Proporciona recursos minerales y energéticos. Los relieves
primarios aportan carbón y ciertos minerales; y las cuencas
terciarias, rocas de cantera.
• Afecta al transporte. En la Península, las montañas periféricas
dificultan las comunicaciones entre la Meseta y el litoral; y las
pendientes imponen rodeos y costosos túneles y viaductos. En
cambio, las llanuras facilitan el transporte y las infraestructuras.
b) El relieve costero no favorece la instalación de puertos ni los recursos
pesqueros. Pero impulsa el turismo donde existen extensas playas
arenosas, como el levante peninsular y las islas Baleares.
5.2. Los riesgos geológicos y su prevención
Los riesgos geológicos que afectan a España pueden ocasionar cuantiosas
pérdidas humanas y materiales. Para prevenirlos, las zonas con más riesgo han
implantado sistemas de vigilancia; han promulgado normas de ocupación del
terreno; y ha construido infraestructuras de protección. Además, se han
diseñado protocolos de actuación para asistir a la población en casos de
emergencia, coordinado por la Guardia Civil.
a) Los seísmos, en la Península se deben sobre todo a su situación en el
contacto entre las placas africana y euroasiática, por lo que amenaza
principalmente al sur y sureste. De forma secundaria afectan a los
Pirineos y a Cataluña. En Canarias se deben al empuje del magma.
b) Las erupciones volcánicas constituyen un riesgo en las islas canarias
de La Palma. Y en la Península, las áreas volcánicas que existen son
inactivas.
c) Los movimientos de ladera son rápidos desplazamientos de grandes
masas de suelo o de rocas por una vertiente. Afectan sobre todo a las
grandes cordilleras y al valle del Guadalquivir. Frente a ellos, se plantan
arboles y se refuerzan las vertientes. Los movimientos son de dos tipos:
• Los deslizamientos del suelo son propios de regiones húmedas con
fuertes pendientes cubiertas por hierba o prados, que no sujetan
suficientemente un suelo saturado por fuertes lluvias.
• Los desprendimientos de rocas ocurren en vertientes en cuya cima
tiene lugar rotura de rocas. Los fragmentos rotos ruedan por la ladera;
se acumulan en el lugar donde se suaviza la inclinación; y pueden
desprenderse si se producen tensiones locales: congelación,
infiltración de agua, etc.

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