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Temas - Lengua - 2tema Oposicions LCYL

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TEMA 11: FONETICA Y FONOLOGIA.

EL SISTEMA FONOLOGICO DEL


ESPAÑOL Y SUS VARIANTES MÁS SIGNIFICATIVAS

INTRODUCCION

Como sabemos las lenguas naturales se caracterizan por ser procedimientos


semiológicos orales. Esto quiere decir que esencialmente la actividad lingüística
tiene lugar mediante la emisión de sonidos articulados.
Todo signo lingüístico consta de dos partes interrelacionadas pero fácilmente
discernibles: el significante (realidad directamente perceptible por los sentidos) y
el significado (concepto evocado por el significante).
En este tema trataré de dos disciplinas lingüísticas que estudian el significante
desde diferentes puntos de vista: la fonética y la fonología.

DIFERENCIAS ENTRE FONETICA Y FONOLOGÍA.

Durante mucho tiempo estos dos términos fueron utilizados como sinónimos. Hoy
por hoy, entre ambas disciplinas existe una neta distinción aunque, aún es
frecuente que se los confunda. Dicha confusión no resulta extraña ya que ambas se
encuentran muy relacionadas; de hecho, se puede decir que, hasta cierto punto,
comparten objeto de estudio. Para precisar los límites entre fonética y fonología
es de gran utilidad recurrir a la distinción que establece Hjelmslev entre sustancia
de la expresión y forma de la expresión. La fonética estudiaría la sustancia de la
expresión y la fonología la forma. La fonética se interesaría por los sonidos
como fenómenos acústicos y fisiológicos, es decir, sin atender a su relación con el
significado, su pertinencia lingüística.
La fonología, por su parte, estudia el sonido desde un punto de vista funcional.
Centra su interés en los hechos fónicos susceptibles de modificar el significado de la
palabra, con el fin de reducir el infinito número de sonidos del habla a un conjunto
finito de elementos que constituyen el sistema de la lengua.
Como vemos la fonética es una disciplina más general que la fonología, también es
más empírica y se encuentra relacionada con ciencias alejadas de la lingüística
como la fisiología o la física. Dentro de la fonética se suelen distinguir tres ramas
básicas: la acústica (transmisión), la articulatoria(producción), y la auditiva
(recepción).
La fonología surge, en un principio, como ramificación de la fonética(fonética
funcional). Su sistema de trabajo es inductivo, trata de determinar los elementos
que componen el sistema virtual de la lengua partiendo de los hechos físicos
constatados por la fonética.
Pasemos a continuación a exponer cuales son el sistema de investigación y las
unidades básicas del análisis fonológico.

LA FUNCION DISTINTIVA, FONEMA, RASGO PERTINENTE.

La unidad básica en el estudio llevado a cabo por la fonología es el fonema.


Definimos el fonema como la unidad mínima distintiva perteneciente a lo que
Martinet denomina la segunda articulación de la lengua. En el plano de la lengua
escrita cada fonema se corresponde, a grandes rasgos, con una letra. Son unidades
mínimas distintivas porque por sí solos son susceptibles de diferenciar palabras.
[paso] / [peso]. En consecuencia, cada fonema se define por las diferencias que
presenta con respecto al resto de las unidades que conforman el sistema de la
lengua, es decir, por sus relaciones de oposición. Existen dos tipos fundamentales
de oposición:

1
Oposición fonológica. Es aquella de cuya realización se sigue un cambio en el
plano del contenido. [paso] / [kaso]
Oposición irrelevante. Aquella cuya realización no acarrea un cambio en el
significado de la palabra. [paso] / [pazo]

Para establecer la relevancia o no relevancia de una oposición, se utiliza la prueba


de la conmutación, que consiste, simplemente, en sustituir un elemento del
decurso por otro que podría ocupar su lugar. Si de esta operación se desprende un
cambio en la significación de la palabra nos encontraremos ante una oposición
fonológica y las unidades implicadas en el procedimiento poseerán la categoría de
fonemas. Si esto no es así, nos encontramos ante una oposición irrelevante y una
de las unidades implicadas sólo alcanzará la categoría de variante de fonema o
alófono:

Así, [paso]/ [pazo] no altera el significado. [z] no posee en español la categoría de


fonema.

De esta operación deducimos que la oposición s/z no tiene valor fonológico en


castellano, a diferencia de lo que sucede en gallego.
En definitiva, cada fonema se delimita en función de sus relaciones de oposición.
Ahora bien, el fonema no es la unidad mínima del análisis fonológico. Cada fonema
es un complejo de características fonoarticulatorias, cada fonema es un conjunto de
rasgos distintivos, y cada uno de estos rasgos puede por sí solo propiciar una
oposición fonológica entre dos unidades. Así por ejemplo:

El fonema /b/ está compuesto por los siguientes rasgos: consonante, bilabial,
oclusiva y sonora. Y sólo en virtud de uno de estos rasgos, su sonoridad, se opone
a /p/ que es consonante, bilabial, oclusiva y sorda.
Frente a los conceptos de fonema y rasgo distintivo hay que situar el de variante
expresiva o alófono. Los fonemas son entidades abstractas, y en su actualización,
en el habla se añaden a sus rasgos pertinentes, otros rasgos que no poseen valor
diferencial, es decir, que no modifican el significado de la palabra. Estas variantes
expresivas reciben el nombre de alófonos y son objeto de estudio de la fonética.
Veamos un ejemplo de este fenómeno.
Como hemos dicho, el fonema /b/ se define por los siguientes rasgos pertinentes:
consonante, bilabial, oclusivo, sonoro. Sin embargo, en el habla, cuando aparece en
posición intervocálica, tiende a pronunciarse como fricativo. Es evidente, que en
este caso se ha producido una modificación en sus rasgos constitutivos. Sin
embargo, esto no afecta a la comprensión, el oyente seguirá identificándolo con el
fonema /b/, la variación que en él se produce no es distintiva.

Hasta el momento hemos hablado de las relaciones de oposición que existen entre
los fonemas, sin embargo, tal y como constató Saussure en su Curso de lingüística
general, existen en el sistema de diferencias que es la lengua, otro tipo de
relaciones entre las unidades que la componen. Me refiero a las relaciones in
praesentia o de contraste. Las relaciones de contraste, son aquellas que se
establecen entre dos elementos presentes en la secuencia lingüística. En virtud de
estas relaciones, distinguimos en castellano dos grandes grupos de fonemas: las
vocales y las consonantes. Las vocales son los fonemas capacitados por sí solos
para constituir sílaba, son elementos nucleares, mientras que las consonantes son
elementos marginales. Al poseer diferentes funciones, no tiene sentido conmutar
en un enunciado un fonema vocálico por uno consonántico, puesto que el resultado
sería agramatical. De ello se deduce que consonantes y vocales no se oponen sino
que contrastan en la secuencia fónica. En consecuencia, el sistema fonológico del
español aparece compuesto por dos subsistemas. El de las vocales y el de las

2
consonantes. Desde el punto de vista fonético, vocales y consonantes presentan las
siguientes diferencias:

 Articulatoriamente: producción al comienzo de la cavidad bucal(cuerdas


vocales), ausencia de obstáculos/ producción en la cavidad bucal, presencia de
obstáculos.
 Acústicamente: regularidad y precisión de sus formantes de frecuencia/
irregularidad, imprecisión de sus formantes de frecuencia.
 Auditivamente: cromatismo nítido/ ausencia de cromatismo.

Desde el punto de vista fonológico se distinguen, como dijimos por su relación de


contraste, las vocales funcionan como núcleo silábico y las consonantes como
elemento marginal. Analicemos detenidamente cada uno de estos subsistemas.

SISTEMA VOCÁLICO.

Desde el punto de vista diacrónico, el sistema vocálico del castellano procede del
sistema vocálico cualitativo-itálico, que como sabemos transforma las diferencias
de cantidad del sistema del latín clásico en diferencias de timbre, a este sistema
base, cualitativo-itálico hay que añadir el influjo del sustrato vasco que según
muchos lingüistas es el causante de los procesos de diptongación.
Los rasgos pertinentes en los que se fundamentan las oposiciones entre los
constituyentes del sistema son:
 El grado de abertura: máxima (a), media (e, o) y mínima (i, u).
 La localización: palatal (e, i), velar (o, u) y central (a).

En virtud de estos rasgos nuestro sistema vocálico queda definido como un sistema
de estructura triangular de cinco unidades.

i u
e o
a
Existen otros tipos de sistemas, los lineales, que contemplan el grado de abertura
pero no el punto de articulación:
También los hay cuadrangulares, que no poseen vocal central:
Al lado de estos fonemas hay que situar a los diptongos del castellano: ie y ue,
procedentes de e y o latino-vulgares. Durante un tiempo se discutió si debían ser
considerados entidades monofonemáticas y, por consiguiente, considerarlos
unidades a incorporar al sistema vocálico. Hoy en día tal discusión parece zanjada a
favor de quienes los consideran entidades difonemáticas y las excluyen, por tanto
del sistema vocálico como fonemas.

EL SISTEMA CONSONÁNTICO.

Por lo que respecta al sistema consonántico, está compuesto por 19 unidades y


procede del sistema del latín, con la principal novedad de haber creado un orden de
fonemas palatales por influjo de la semiconsonante indoeuropea yod sobre
consonantes preexistentes en el sistema latino. Los rasgos en virtud de los cuales
se configura nuestro sistema son:

 Punto de articulación: velar, palatal, dental y labial.


 Modo de articulación: oclusiva, fricativa, nasal, sorda y sonora.

labiales dentales palatales velares

Oclusiva t c k
(sorda)

3
Oclusiva b d y g
(sonora)
fricativa f s x
nasal m n n
Liquida R/r
vibrante
Liquida lateral l l

Por lo que respecta, a las oposiciones entre los fonemas consonantes, no podemos
dejar de mencionar, el carácter neutralizable de algunas de ellas.

NEUTRALIZACIÓN Y ARCHIFONEMA.

Las oposiciones fonológicas entre las consonantes pueden ser de dos tipos según la
persistencia de la validez distintiva de los fonemas al combinarse en el decurso
para crear significantes: constantes y neutralizables.
Una oposición constante se mantiene en cualquier contexto silábico. Un ejemplo de
ello lo tenemos en la oposición entre /s/ y / /. Por el contrario, será neutralizable
aquella oposición que en un determinado contexto silábico desaparece, tal es el
caso de /r/ y /r/, que sólo se oponen en posición intervocálica, ya que en otras
posiciones es indiferente que pronunciemos uno u otro fonema ya que la diferente
pronunciación no afecta al significado. Cuando se da la neutralización los rasgos
diferenciales de los miembros de la oposición desaparecen, sólo se conservan los
comunes, la base de comparación. En el ejemplo propuesto el rasgo diferencial
floja/ tensa, desaparece. A la unidad fonológica neutralizada se le conoce con el
nombre de archifonema.
En el sistema consonántico del castellano distinguimos los siguientes archifonemas:

N, procedente de la neutralización de /n/ /m/ en posición implosiva: /kaNbio/.


R, procedente de /r/ /r/ en posición fuerte: /amoR/ /kRateR/.
B, procedente de /p/ /b/: /aBto/.
L, procedente de /l/ /l/: /pLano/.
D, procedente de /t/ /d/: /caridaD/.
G, procedente de /k/ /g/: /paGto/.

Evidentemente, el sistema que hemos expuesto es el del castellano normativo.


Como sabemos toda lengua presenta una serie de variantes internas en función de
factores geográficos, sociales o estilísticos. Por lo que respecta a la variante
dialectal andaluza presenta algunas variaciones en relación a la norma estándar,
que no podemos dejar de mencionar.

 Desfonologización de la oposición s/ . En unas zonas a favor de la s y en otras


a favor de la . Ceceo y seseo.
 El fonema s presenta unas características articulatorias diferentes. Frente a la
articulación apico-alveolar del castellano estándar, en andaluz la s suele
presentar una articulación predorsal [s].
 Desfonologización de la oposición y/l. A favor de la y, yeísmo.
 Rehilamiento de c que pasa a s.
 Existencia de e y o, con valor distintivo que marca el morfema de número tras
la aspiración de la s final.

LOS RASGOS SUPRASEGMENTALES.

Además de los fonemas, unidades discretas y sucesivas en la cadena hablada,


existen otras peculiaridades fónicas de distinta naturaleza, unidades continuas, no
discretas, que se superponen a la secuencia de fonemas y modifican el significado

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de los mensajes. Me refiero a los rasgos suprasegmentales: el acento y la
entonación. Estos rasgos suprasegmentales también son objeto de estudio de la
fonología.

El acento. No posee función distintiva en todas las lenguas ( véase el caso del
francés), en el caso del castellano, no obstante, sí la tiene. Dicha distintividad no
viene dada como sucedía con los fonemas por sus relaciones de oposición (el
paradigma sería reducidísimo, acento/ no acento), sino por el contraste que se
produce en el decurso entre sílaba tónica y átona. Como vemos en muchos casos
posee una función distintiva: término/termino/terminó.

La entonación. También es pertinente desde el punto de vista fonológico, cada


entonación posible otorga un diferente sentido al enunciado. Todo enunciado lleva
asociada una curva de entonación expresada mediante una inflexión que recibe el
nombre de tonema. Cada tonema se corresponde con una de las posibles
modalidades del enunciado:
 Tonema de cadencia: enunciado asertivo.
 Tonema de anticadencia: enunciado interrogativo.
 Tonema de suspensión: enunciado exclamativo.

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TEMA 12: LA ESTRUCTURA DE LA PALABRA. FLEXIÓN, DERIVACIÓN,
COMPOSICIÓN. LA ORGANIZACIÓN DEL LÉXICO ESPAÑOL.

INTRODUCCIÓN CRÍTICA AL CONCEPTO DE PALABRA.

Aunque el concepto de palabra es universalmente conocido y utilizado por todos,


resulta difícil dar una definición satisfactoria que se ajuste a todos los casos en los
que, intuitivamente, hablamos de palabra.
Desde el punto de vista de la gramática tradicional, que toma como base de su
análisis el concepto de palabra, esta se define como un elemento lingüístico
significativo compuesto por uno o varios fonemas. Es una secuencia lingüística
susceptible de una transcripción escrita entre dos espacios. Vista así la palabra es
una unidad meramente gráfica que no suele corresponderse con lo que entendemos
con su realización oral en la pronunciación.

Un perro y un gato (5 palabras)


Un perro y un gato (en la lengua oral la sinalefa lo puede transformar en 3
palabras)

Por otra parte, ni siquiera ciñéndonos al ámbito de la escritura son fáciles de


establecer los límites de la palabra. Un mismo enunciado puede constar de un
número diferente de palabras si lo sometemos a la prueba de la permutación.

Se les escapó de casa. (5 palabras)


Escapóseles de casa. (3 palabras)

Estas cuestiones son las que han llevado a las gramáticas estructurales a sustituir
el concepto de palabra, por el de sintagma como unidad básica del análisis
gramatical. Sin embargo, para ajustarme al enunciado del tema, en esta exposición
tomaré como base del análisis, la tradicional noción de palabra.

LA ESTRUCTURA DE LA PALABRA.

Según Martinet, todo mensaje lingüístico está doblemente articulado. Quiere ello
decir, que todo mensaje lingüístico, es susceptible de ser descompuesto en dos
niveles de unidades menores: un primer nivel compuesto por unidades mínimas
significativas; y un segundo nivel compuesto por unidades distintivas. Para el
desarrollo de este tema, sólo nos interesa el primer nivel, el de las unidades
significativas.
Las unidades mínimas significativas de la 1ª articulación reciben el nombre de
monemas. Las palabras pueden estar constituidas por un solo monema, tal es el
caso de palabras como pan o árbol, o por más de uno, como sucede con niñ-o,
amig-o.
Existen dos clases de monemas bien diferenciados como podemos deducir de las
palabras anteriormente citadas son los lexemas y los morfemas.

 Los lexemas, o monemas léxicos son unidades portadoras de una significación


plena, y aportan a la palabra su contenido referencial. Estas unidades forman
parte de paradigmas extensos y ampliables mediante la creación de
neologismos.
 Los morfemas, o monemas gramaticales, aportan a la palabra un contenido
de índole gramatical que hace referencia a su combinatoria sintáctica y, en
ocasiones añaden al lexema nuevos matices semánticos. Se inscriben en
paradigmas mucho más limitados que los lexemas.

A su vez, dentro de los morfemas distinguimos dos grupos:

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 Morfemas flexivos (constitutivos). Son imprescindibles, pues otorgan a la
palabra su valor gramatical y sus posibilidades combinatorias. Son morfemas
flexivos: el género, el número, el tiempo, el artículo (según algunos
gramáticos)...
 Morfemas derivativos (facultativos). Se diferencian de los anteriores, en que
no son imprescindibles; pueden cambiar la categoría gramatical de la palabra a
la que se añaden; suelen aportarle un contenido semántico. En función de su
situación en la palabra distinguimos: prefijos, sufijo e infijos.

En definitiva la adición de morfemas flexivos y derivativos, como su propio nombre


indica, nos ponen en contacto con varias operaciones morfológicas:

FLEXIÓN, DERIVACIÓN Y COMPOSICIÓN.

Hemos hablado de morfemas flexivos y derivativos como constituyentes de la


palabra. Por lógica, flexión y derivación serán los procedimientos lingüísticos en los
que a un lexema se le añade un morfema flexivo y derivativo respectivamente.
Pero, precisemos algo más estas cuestiones.

La flexión.

La flexión es el procedimiento morfológico consistente en dotar a una raíz o


lexema, de desinencias que expresan la valencia sintáctica y la categoría gramatical
de una palabra.
No todas las lenguas son flexivas. El chino, por ejemplo, es una lengua aislante,
esto quiere decir, que las palabras son invariables y su categoría gramatical y
relaciones sintácticas se expresan mediante un determinado orden en las palabras
o por morfemas independientes. El castellano, obviamente, es una lengua flexiva,
aunque si la comparamos con su antecesor el latín o, mismamente, con el alemán,
presenta una flexión mucho más pobre, ya que el castellano se vale a menudo de
procedimientos aislantes para expresar las funciones sintácticas, puesto que carece
del morfema de caso que había existido en el latín y sigue existiendo en el alemán.

La derivación.

La derivación es la operación consistente en añadir a un lexema, uno o más


morfemas derivativos para, de ese modo crear una nueva palabra. La derivación es
uno de los principales mecanismos de renovación del léxico con los que cuenta
nuestro idioma. Distinguimos dos tipos básicos de derivación:

 Derivación homogénea o semántica. Es la que simplemente comporta una


modificación en el significado del lexema. Un caso de derivación homogénea
sería el de la llevada a cabo por los aumentativos y los derivativos.
 Derivación heterogénea o funcional. Es aquella que conlleva, además de
una modificación semántica, un cambio de la categoría gramatical de la palabra.
Suele llevarse a cabo, mediante sufijos: mar marengo.

Los procesos de derivación pueden ser realizados mediante tres tipos de morfemas
derivativos: prefijos, sufijos e infijos.

 Prefijos. Se anteponen al lexema y sólo están capacitados para desencadenar


derivación homogénea, es decir, nunca cambian la categoría gramatical de la
palabra. Suelen proceder del griego y el latín: inhumano...
 Sufijos. Se colocan detrás del lexema, y pueden desencadenar derivación
homogénea o heterogénea: carta cartero; barba barbudo.
 Infijos. Llamamos infijos a las unidades que se insertan entre el lexema y un
sufijo. Se ha discutido el estatuto de dichas unidades pues apenas aportan

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significado ni contenido gramatical alguno a la palabra. Según algunos lingüistas
no se les puede considerar morfemas. En ocasiones resulta difícil determinar si
una palabra está compuesta por un infijo y un sufijo o, simplemente, por un
sufijo. Esto se puede averiguar mediante la siguiente prueba:
Rosaleda; rosal-eda
Frialdad; frial-dad.
Si la palabra resultante existe estamos ante un sufijo, si no, ante un infijo.

La composición.

Es otro mecanismo de creación de palabras, consistente en unir dos signos léxicos


para formar un nuevo sintagma. Una palabra compuesta es, por consiguiente,
aquella que está formada por dos o más lexemas. Cuando se unen mediante
composición, los signos léxicos en cuestión, pierden su autonomía gramatical, y
dejan de recibir los accidentes gramaticales que podrían recibir como palabras
independiente, si bien es habitual, en el registro vulgar mantener dicha autonomía:

Cubalibre; cubalibres; *cubaslibres.

Existen tres tipos básicos de palabra compuesta:


 La formada por dos lexemas liberables, es decir, dos palabras simples.
Guardiacivil
Dos lexemas no liberables o temas de origen culto.
Antropólogo
 Uno liberable y otro no liberable.
Hidroterapia

Desde el punto de vista semántico, se clasifica los compuestos en endocéntricos:


camposanto. Y exocéntricos: tiovivo.

La parasíntesis.

Es un procedimiento resultante de la mixtura entre derivación y composición. Son


palabras parasintéticas aquellas que combinan derivación y composición:
picapedrero.
También se consideran palabras parasintéticas aquellas conformadas por un sufijo y
un prefijo, en las que la eliminación de cualquiera de estos elementos conlleva una
secuencia agramatical: envejecer.

Finalmente, antes de pasar al siguiente apartado del tema: la organización del


léxico español, hay que hacer referencia a otro procedimiento de creación
morfológica de gran vitalidad en el español actual. Me refiero a la creación de
palabras mediante siglas (ONU) y acrónimos (Sida). Secuencias que con el
tiempo adquieren plena entidad lingüística resultando capacitadas, como cualquier
palabra, para ser sometidas a nuevos procesos de creación lingüística. Véase el
ejemplo del adjetivo derivado, aún no admitido: sidoso.

LA ORGANIZACIÓN DEL LÉXICO ESPAÑOL.

En toda lengua el léxico es, sin género de dudas, el nivel más variable. La evolución
de las sociedades, y los cambios que se producen en la realidad, crean,
continuamente, nuevas necesidades expresivas, a las que el acervo léxico debe
tratar de dar respuesta. El conjunto de mecanismos existentes en una lengua para
renovar su vocabulario, recibe el nombre de neología, y las palabras creadas o
introducidas en el sistema mediante dichos mecanismos son los neologismos. Los
principales tipos de neología son:

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 La neología léxica, que consiste en crear palabras mediante los
procedimientos de derivación y composición.
 La neología semántica, en la que se utilizan palabras preexistentes
confiriéndoles una nueva acepción. Una nueva acepción que viene dada por los
procesos de metáfora (establecimiento de una relación de semejanza) y los de
metonimia (establecimiento de una relación de contigüidad).
 El préstamo. Es un procedimiento muy habitual. Dentro del préstamo
diferenciamos, el barbarismo: Airbag. Y el calco: Baloncesto.

La constante interacción de nuestra lengua con otras ya en su etapa de máximo


esplendor, y el crisol de culturas sobre la que se fraguó, hace que podamos
encontrar en su léxico elementos de muy diversa procedencia. En virtud de su
procedencia, distinguimos en nuestro léxico los siguientes tipos de palabras:

 Vocabulario patrimonial.
 Vocabulario culto.
 Vocabulario de sustrato.
 Vocabulario prestado: Vasco, árabe, germano, galicismos, italianismos,
americanismos, catalanes, gallegos, alemanes, ingleses.

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TEMA 13: RELACIONES SEMÁNTICAS ENTRE LAS PALABRAS: HIPONIMIA,
SINONIMIA, POLISEMIA, HOMONIMIA Y ANTONIMIA. LOS CAMBIOS DE
SENTIDO.

INTRODUCCIÓN: EL CONTENIDO DE LA COMUNICACIÓN VERBAL.

La comunicación verbal es un proceso consistente en el intercambio de información


mediante el lenguaje. Todo proceso de comunicación comprende dos actividades
inversamente proporcionales. La codificación o actividad onomasiológica, en la
que el emisor partiendo de un concepto elige un nombre o signo que lo exprese; y
la descodificación o actividad semasiológica, en la que el receptor, partiendo de
ese nombre ha de llegar a los conceptos que dicho nombre pretende expresar.
Desde una óptica saussureana la descodificación consistiría en atribuir a un
significante un significado. Posteriormente, desde los estudios de la semiótica, este
modo de concebir la comprensión lingüística se verá sustituido por una concepción
que da cuenta de un modo más exacto a los procesos de comprensión de los
mensajes lingüísticos. Me refiero a los conocidísimos triángulos semióticos.

Sentido

Nombre Cosa

El interés de la teoría de los triángulos semióticos reside en el hecho de que den


cabida a dos fenómenos básicos en la comprensión lingüística, que en ocasiones
resultan difíciles de distinguir: el sentido y la significación. En el esquema
recogido más arriba el sentido sería la relación existente entre el nombre y la cosa.
La significación, sería la relación entre la palabra y el sentido. Esto quiere decir que
para interpretar un signo lingüístico no basta con conocer su significado, es
necesario atribuirle un referente, es decir darle un sentido. El sentido de una
palabra viene dado por su significado+la situación extralingüística en la que se
emite. Ejemplo: castaña.
En resumen, el significado es la denotación que evoca un signo aislado de su uso,
tal y como aparecería recogido en un diccionario.
El sentido es el valor exacto que ese vocablo cobra en un determinado contexto
comunicativo.
Sentido y significación son los dos elementos que componen el contenido de la
comunicación lingüística. Cada uno de estos elementos es objeto de estudio de una
disciplina diferente. El sentido es estudiado por la pragmática y la significación por
la semántica, si bien entre ambas realidades y ambas disciplinas existen constantes
interacciones. En este tema nos encargaremos de estudiar cuestiones de
semántica, cuestiones referidas al significado.

EL SIGNIFICADO.

Se puede definir el significado como una representación mental de objetos o


realidades parcialmente idénticos, categorizados en virtud de unos rasgos
comunes. Así por ejemplo en el significado de silla se incluyen una serie de objetos
que presentan unos rasgos pertinentes que podrían ser: asiento, con respaldo...

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Evidentemente, no todas las sillas son iguales, las hay de hierro, de madera, de
distintos colores, incluso las hay de tres patas. Sin embargo, todas ellas presentan
esas características pertinentes que nos permiten designarlas como sillas.
Desde el ámbito de la semántica componencial, se ha querido ver el significado
como una entidad compleja, susceptible de ser descompuesta en unidades
menores, del mismo modo que la fonología considera el fonema un complejo de
rasgos distintivos. Los componentes mínimo en los que un significado puede ser
descompuesto reciben el nombre de semas. Un significado sería desde este punto
de vista un conjunto de semas o rasgos semánticos. Se considera que un
significado está compuesto por tres tipos de semas:

 Semas constitutivos. Son de naturaleza conceptual, constituyen el núcleo del


significado. Silla: asiento, respaldo...
 Semas relacionantes. Son los que rigen la combinatoria semántica de cada
palabra en el discurso. Así por ejemplo el verbo escuchar, exige por sujeto un
sustantivo que denote a un ser animado. Así un enunciado como la pared
escucha, sería semánticamente anómalo.
 Semas connotativos. Son componentes secundarios asociadas al signo que
desencadenan determinadas asociaciones de ideas que van más allá del
significado literal del signo. Chucho: connotaciones despectivas.

Partiendo de la noción de sema o rasgo semántico, la semántica estructural se


propone sistematizar las relaciones de semejanza y diferenciación que existen entre
las palabras desde el punto de vista del significado. Dichas relaciones se
fundamentan, de modo similar a lo que sucede en la fonología, en la oposición o
coincidencia que existe entre los rasgos distintivos que configuran los significados.
Así, es evidente que existe mayor entre los significados de silla y banqueta, que
entre los de silla y elefante. Ello se debe a que los significados de silla y banqueta
presentan más rasgos semánticos en común (asiento), que silla y elefante. El único
rasgo que opondría los significados de silla y banqueta sería: +respaldo/ -respaldo.
El objetivo que, en última instancia, persigue la semántica estructural es descubrir
la estructura sistemática que, desde sus presupuestos, debe de subyacer al
vocabulario de toda lengua. Partiendo de los semas, se establecen relaciones de
oposición o coincidencia entre los significados y basándose en dichas relaciones se
establecen conjuntos de significados, agrupaciones que reciben el nombre de
campos semánticos.
Se entiende por campo semántico un conjunto de significados agrupados en virtud
de un rasgo común y con una serie de diferencias que se consideran
especificaciones de dicho rasgo común. El rasgo común que sirve para agruparlos
recibe el nombre de valor de campo o archilexema. Veamos un ejemplo.

Archilexema: temperatura.

Helado, frío, tibio, templado, caliente, ardiente...

Entre los miembros que conforman un mismo campo semántico se dan una serie de
relaciones que a continuación consignamos:

 Hiperonimia e hiponimia. Hiperonimia es la relación que se da entre el


archilexema y el conjunto de significados incluidos en el campo semántico que
dicho valor de campo configura. Un significado x es hiperónimo de un
significado y si el ámbito referencial de x es una clase que incluye a la clase que
es el ámbito referencial de y. Por ejemplo: flor sería hiperónimo de dalia, rosa,
margarita, etc... Y estos serían hipónimos de flor. Siendo entre sí co-
hipónimos.
 Sinonimia. Es una relación de semejanza semántica. Hablamos de sinonimia
cuando un mismo significado se puede expresar mediante diversos significantes.

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Dos signos serán más semejantes cuando resulten intercambiables en un mayor
número de contextos. Se discute si existe la sinonimia perfecta. Parece ser que
sólo es posible en el caso de los términos técnicos: computadora, ordenador.
Existen varios tipos de sinonimia.
1. Sinonimia conceptual. Es aquella en la que los semas constitutivos de dos
significados coinciden, se da, por consiguiente entre significados
pertenecientes a un mismo campo semántico: gélido/ helado.
2. Sinonimia contextual. Es aquella que se da entre dos términos que sólo
son sinonimos en un contexto determinado: indigesto/pesado. Es en
definitiva, más que una cuestión de significado de sentido, y se da entre
significados que pertenecen a diferentes campos semánticos.
3. Sinonimia referencial. Es un fenómeno de cohesión textual, dos signo que
nada tienen que ver desde el punto de vista del significado nos remiten a un
mismo referente. Es el caso de los fenómenos de deixis y foresis. Es también
un fenómeno de sentido, no de significación.
 Antonimia. Suele darse entre elementos de un mismo campo semántico.
Hablamos de ella cuando dos significados son opuestos o contrarios. Hay:
1. Antonimia con gradación. Existe entre ambos términos una escala
gradual de diferencias: caliente/ frío.
2. Antonimia con reciprocidad. Los términos en oposición se coimplican:
padre/hijo.
3. Antonimia con complementariedad. La presencia de uno excluye al otro:
soltero/casado.
4. Antonimia con inversión. No se da ninguna de las otras relaciones:
meter/sacar.

OTRAS RELACIONES SEMÁNTICAS.

Hasta el momento hemos hablado de relaciones que pueden tener lugar en el seno
de un mismo campo semántico. Trataremos ahora de otros dos fenómenos que
nada tienen que ver con esta noción.

Polisemia.

La polisemia consiste en que un significante posea varios significados. Es decir un


mismo signo se aplica a distintos referentes. Suele darse el hecho de que a un
signo preexistente que conserva su significado nuclear, se le van añadiendo nuevos
sentidos, de los que antes carecía, para responder a las nuevas necesidades
expresiva que con el tiempo y los cambios de la realidad se le plantean a toda
lengua. Tras esos nuevos sentidos suelen estar, como veremos procesos de
significación como la metáfora y la metonimia: diente/diente de una sierra.

Homonimia.

A pesar de ser un fenómeno bien distinto, es habitual confundirla con la polisemia.


Los homónimos son signos lingüísticos diferentes, con una etimología diferente y un
significado diferente, pero una evolución fonética convergente.

Akanzos= canto (piedra)


Cantum=canto (cantar)

Existen dos tipos de homonimia:


 Homógrafa, los significantes coinciden en la escritura: haya/haya.
 Homófona, coinciden sólo los sonidos: asta/hasta.

SEMÁNTICA DIACRÓNICA: EL CAMBIO SEMÁNTICO.

12
El léxico de una lengua es el nivel más inestable y más expuesto a la innovación. La
relación entre significante y significado, sólo es fija en un momento dado. Ante
nuevas necesidades expresivas, o por un uso desviado de los signos es habitual que
estos modifiquen su significado. Pero analicemos más detenidamente cuales son las
causas del cambio semántico.
 Causas lingüísticas. Jamás< iam magis.
 Causas históricas. Se produce un cambio en la realidad pero el signo se
mantiene modificándose por fuerza su significado. Pluma.
 Causas sociales. Existen en toda sociedad ciertos temas considerados tabú,
que deben ser designados mediante circunloquios, una designación directa sería
considerada de mal gusto. Excusado.
 Causas psicológicas. En ocasiones, el cambio viene dada por las
connotaciones que una realidad y un signo determinado suscita en el
inconsciente colectivo. Buitre.

Mecanismos del cambio:


 Ampliación del significado: artista.
 Restricción del significado: lidia, república.
 Metáfora: diente de sierra.
 Metonimia: cuello (de camisa).
 Sinestesia: color chillón.
 Etimología popular: nigromante.

13
TEMA 14: EL SINTAGMA NOMINAL.

INTRODUCCIÓN: CONCEPTO DE SINTAGMA Y PARTES DE LA ORACIÓN.

La gramática funcional ha sustituido la palabra, en el análisis gramatical, por el


concepto de sintagma. Dicha sustitución obedece a la inestabilidad de la palabra
como entidad lingüística y a la dificultad de conferirle una definición unívoca.
Como sabemos, la palabra gráfica no suele coincidir con su correlativa realización
oral. A ello hay que añadir que, ni siquiera limitándonos al ámbito de la escritura
resultan claras y definidas las fronteras de la palabra. Un mismo mensaje puede
pasar, mediante la permutación de estar constituido por 3 palabras: Se les escapó;
a estar constituido por 1: Escapóseles. Parece ser que, en este sentido, la noción de
sintagma resulta mucho más operativa.
Definimos el sintagma como la unidad más pequeña y simple que podemos utilizar
en la comunicación lingüística. Presenta la peculiaridad de aparecer siempre
asociado a una curva de entonación. Es, en resumidas cuentas, la mínima unidad
entonativa posible.1
Quedarían, por consiguiente, descartados de esta categoría elementos átonos
como el artículo, la preposición o la conjunción que serían elementos dependientes
que deben aparecer siempre acompañando al sintagma.
Atendiendo a sus relaciones sintácticas(Hjlemslev), la gramática funcional distingue
las siguientes categorías de sintagmas: sintagma verbal (núcleo) y sintagma
nominal (adyacente). En el seno de este último, que es el que nos interesa para
esta exposición, distinguiríamos, siempre en función de su relación de
subordinación las siguientes subcategorías:
 Sustantivo: capacitado para funcionar autónomamente como sujeto de la
oración.
 Adjetivo: capacitado para funcionar autónomamente como adyacente
nominal.
 Adverbio: capacitado para funcionar autónomamente como complemento
circunstancial y como término terciario del adjetivo.

A continuación analizaremos con detenimiento cada una de estas subcategorías del


sintagma nominal.

EL SUSTANTIVO.

Estructura interna.

Como hemos dicho el sustantivo se define como el sintagma capaz de funcionar


autónomamente como sujeto léxico o CD. Todo sustantivo está compuesto por un
signo léxico (lexema), que nos remite a su contenido referencial, y unos signos
gramaticales (morfemas) que nos remiten a sus posibilidades de combinatoria
sintáctica. Veamos cuáles son los morfemas propios del sustantivo.

1. El género.

Este morfema caracteriza al sustantivo frente al resto de los sintagmas pues, en


principio, es el único que lo presenta. El paradigma del género está compuesto en
español por dos miembros: masculino y femenino. Pero no todos los sustantivos
están capacitados para presentar ambas posibilidades. Son muchos los que
presentan un único género invariable: águila(epicenos). En principio el género

1
Existe otra noción de sintagma que lo define como palabra o grupo de palabras con una misma función
sintáctica, sin embargo, desde la perspectiva que en esta exposición adoptamos el grupo de palabras
recibe el nombre de grupo sintagmático.

14
viene marcado por medio de los formantes desinenciales o/a, 0/a. Sin embargo,
hay que decir que esto no es sistemático. Puede variarse el género mediante el
artículo: un ejemplo de ello es el sustantivo anteriormente citado. O mediante
heterónimos: caballo/yegua. Desde el p.v. semántico la función del género es
establecer diferencias de sexo entre las realidades denotadas. Aunque no siempre
es así, en ocasiones denota diferencias de tamaño: barco/barca; de cantidad:
tuno/tuna; o un radical cambio de significado: el pez/la pez. También en este
ámbito hay que decir con Coseriu que el masculino es el término no marcado o
extensivo de la oposición mediante el masculino se designa, no sólo a los
referentes de naturaleza masculina sino también a la totalidad de la clase: El
hombre.
Desde el p.v. sintáctico el género otorga al género una valencia combinatoria
delimitando sus posibilidades de relación, su concordancia con otros sintagmas.
Desde el punto de vista comunicativo los morfemas de género son elementos
demarcativos y redundantes que salvaguardan la comunicación en previsión de
ruidos que puedan entorpecerla.

2. El número.

El paradigma del número está compuesto por dos miembros en español, no siempre
es así, algunas lenguas, como el árabe, presentan un tercer miembro: el dual. En
castellano, no obstante los miembros son singular y plural. De ellos el singular
es el término extenso o no marcado de la oposición. En principio, dicha
oposición vendría dada por los formantes desinenciales: 0/-s, -es. Aunque como
sucedía con el género, la variación puede venir expresa mediante el artículo. En
caso de que la marcación sea desinencial, la presencia de –s o –es, vendrá
condicionada por la secuencia fónica, si la palabra acaba en vocal se selecciona –s;
si acaba en consonante, se selecciona –es. A esta regla, no obstante, también hay
excepciones: jabalíes, bueyes. Existen casos especiales de sustantivos que sólo
pueden actualizarse en singular(cenit) singularia tantum; otros solamente
aparecen en plural(exequias, añicos) pluralia tantum.

3. El artículo.

La gramática funcional considera el artículo, sólo el determinado de la gramática


tradicional, un morfema del sustantivo en construcción disjunta. Muchas han sido
las polémicas entre los expertos acerca del acierto o desacierto de considerar al
artículo un morfema. Sea o no un morfema, lo que sí resulta innegable es que se
trata de una unidad átona y dependiente que aparece estrechamente vinculada al
sustantivo.
El paradigma del artículo estaría compuesto por su presencia y su no presencia. Las
funciones del artículo son:
 Indicar el género y número de ciertos sustantivos.
 Identificar al sustantivo. Cambia su denotación. El sustantivo común sin
artículo, denota a una clase de referentes: silla. Incrementado por el artículo
pasa a designar a un elemento concreto de esa clase. Elemento conocido por los
interlocutores debido a su presencia en el contexto situacional o en el contexto
discursivo de la situación.
 En el texto presenta según Weinrich un valor anafórico constituyendo, en
consecuencia un mecanismo de cohesión.
 Por último, el artículo puede funcionar como transpositor, convirtiendo a la
categoría sustantiva, por ejemplo a un adjetivo: Me gusta la negra. Cuando
aparece en esta función el artículo puede aparecer en una variante genérica
neutra: lo. Como no existen sustantivos neutros en castellano, en estos casos
el artículo caracteriza como neutro a un grupo sintagmático o a sintagmas en
los que la variación genérica no es pertinente: Me gusta lo bueno.

15
Tipos de sustantivos.

Dejando de lado las categorías de concretos/abstractos, y colectivos que sólo


atienden a matices semánticos, distinguimos los siguientes tipos de sustantivos.

Comunes/propios. El nombre propio es equivalente a uno común incrementado


por el artículo. Sirven para individualizar un individuo perteneciente a una clase,
no tienen contenido semántico, son algo así como etiquetas.
Medibles/contables. Los primeros designan sustancias, materias o magnitudes
no discretas. Los segundos unidades aislables, discretas. Los medibles pueden
convertirse en contables mediante la adición de unidades individualizadoras,
determinantes como el artículo o los indefinidos. Tomé café/ tomé un café, el
café. En ocasiones presenta dos modos de ser designada, uno medible: tabaco y
otro contable: cigarro. Medibles y contables presentan ciertas peculiaridades en
sus posibilidades combinatorias. Los medibles pueden aparecer en función de
sujeto o CD tanto en singular como en plural: sale agua/ salen aguas. Los
contables no pueden hacerlo en singular a no ser que vayan acompañados por
el artículo. Salen perros, Sale el perro, *Sale perro.

Sintagmas equivalentes al sustantivo.

Pronombres personales.

Su contenido se refiere a la noción de persona gramatical. Dicha noción abarca


tres elementos extralingüísticos presentes en todo acto de habla: emisor,
receptor y contexto. Presentan por tanto un contenido deíctico(ligados a la
coherencia del discurso).
La 1ª y la 2ª persona hacen una referencia inequívoca, al hablante y al oyente, la
3ª a algo indefinido que no es el hablante ni el oyente, lo que Benveniste llama la
no persona, por ello se utilizan cuando se quiere ocultar el sujeto de la acción
verbal. Cuando 1ª y 2ª persona del singular aparecen de un modo explícito2
tienen un valor enfático. Los pronombres personales presentan un morfema de
número que asociado a persona presenta unas características peculiares: Nosotros
no implica yo+ yo+yo... Sino yo +otros. Existen dos tipos de pronombres
personales los átonos3 y los tónicos. En este tema sólo nos interesan los segundos,
pues son los que funcionalmente equivalen a un sustantivo, Alarcos los denomina
sustantivos personales. Son: yo, tu, el, nosotros, vosotros y ellos. Estas unidades
están capacitadas para desempeñar la función de sujeto o CD autónomamente. De
hecho rechazan al artículo por comportar ya de por sí, su valor identificador.
Acompañados de preposiciones pueden desempeñar otras funciones oracionales. En
estos casos los de 2ª y 1ª adquieren formas peculiares: conmigo, contigo.

El infinitivo.

Este derivado verbal de categoría sustantiva también puede funcionar como tal, y al
mismo tiempo, dada su naturaleza verbal, recibir los complementos que recibiría un
verbo ordinario. Me gusta vivir la vida.

EL ADJETIVO.

2
Yo y tú solamente pueden funcionar en calidad de sujeto léxico. Para desempeñar otras funciones se
utilizan sus correlatos átonos, o el equivalente tónico para cada caso(conmigo, contigo, mi, ti). Coinciden
los gramáticos en señalar que esta existencia de formas exclusivas para cada función oracional, constituye
el vestigio mejor conservado de la declinación latina en castellano.
3
Los pronombres átonos son unidades dependientes, referentes de los distintos complementos del verbo.
Su carácter dependiente y su representación de los complementos argumentales del SV ha servido para
que algunos gramáticos los consideren morfemas del verbo(enclisis, proclisis), morfemas objetivos.

16
Definición.

Es adjetivo todo sintagma capaz de funcionar autónomamente como adyacente


nominal de un sustantivo. En ocasiones el adjetivo presenta variaciones de género
y número. Ahora bien, estas variaciones no modifican la denotación léxica del
adjetivo como sucedía con el sustantivo. Esto se debe a que en sí el adjetivo no
comporta morfemas de género o número, si estas variaciones aparecen son en
realidad repercusión de las que presente el sustantivo al que acompaña, son
simples elementos redundantes que marcan la concordancia. De hecho el género
del adjetivo siempre estará en función de, el del sustantivo.

Tipos.

Existen dos tipos de adjetivos: los calificativos y los determinativos.

Calificativos4. Son signos léxicos y pertenecen a un paradigma abierto,


modificable. Siempre funcionan como adjetivos, pueden adquirir otros oficios
mediante transposición. Pueden ser sometidos a gradación: grado positivo, sin
adverbios o sufijos que indiquen intensidad: Ana es lista. Grado comparativo, se
establece un grado en su denotación mediante un cuantificador: Ana es más
lista. Grado superlativo, el ser denotado por el sustantivo posee en el más alto
grado la cualidad que denota el sustantivo: Es la más lista. Es listísima.
Distinguimos por su posición con respecto al nombre el especificativo y el
epíteto.
 Determinativos. Pertenecen a paradigmas cerrados. Presentan una menor
libertad de movimientos en su combinatoria sintáctica, en presencia de otros
adjetivos exigen ir antepuestos. Además pueden desempeñar la función de
sustantivos sin necesidad de ser transpuestos. De ahí que también sean
inventariados como pronombres. En ellos se incluyen: demostrativos(este,
ese, aquel) caracterizados por su denotación deíctica. Posesivos, los hay
átonos, que siempre funcionan como adjetivos, y tónicos que pueden funcionar
como sustantivos con o sin artículo: Es vuestro. Me gusta el mío. Indefinidos,
designan cantidad imprecisa, entre ellos se incluye el clásico artículo
indeterminado de la gramática tradicional un. Pueden adverbializarse
inmovilizándose en género y número. Numerales. Distributivos.

EL ADVERBIO.

Es la unidad capacitada para funcionar autónomamente como CC. Su categoría


gramatical es neutra. Esto quiere decir que no presenta variaciones de género ni
de número. Además puede funcionar como término terciario, es decir, como
adyacente de adjetivo: Café poco caliente.
Desde el p.v. semántico sirve para situar en el tiempo y en el espacio, la acción
denotada por el verbo. También expresa el modo en el que se desarrolla dicha
acción. Se distinguen: Modo, tiempo, lugar y cantidad. La función de CC, como su
propio nombre indica hace referencia a su carácter meramente coyuntural. Hay sin
embargo algunos cuya desaparición modifica el significado de la oración: los
aditamentos internos, sí, no.
Además de sintagmas originariamente concebidos como adverbios, la lengua
dispone de dos recursos básicos para crearlos:
 Inmovilización de adjetivos determinativos.
 Derivación con –mente.
Finalmente, habría que hacer referencia a la función de ciertos adverbios en
posición incidental. Estas unidades pertenecerían a lo que I. Bosque denomina el
nivel periférico del predicado, pues no complementan al verbo sino a todo el

4
Entre ellos claro está, se incluyen los participios.

17
enunciado. Son los adyacentes oracionales. Aunque a la hora de analizarlos es
habitual consignarlos como CC, desde el punto de vista comunicativo tienen
funciones diversas:

 Tópicos. Sirven para fijar el marco del discurso precisando en qué sentido
es pertinente lo afirmado por el predicado, aportando informaciones de
diverso tipo:(temporal) Acabada la película, se fueron a casa; (temático)
A propósito de tu madre, hace tiempo que no la veo; (de perspectiva)
Técnicamente, lo que dices es imposible.
 Modalizadores de la oración. Manifiestan léxicamente la modalidad
oracional propiamente dicha o, también, algún tipo de valoración del
hablante en torno a lo enunciado. (enunciativo) Efectivamente, estos son
tiempos difíciles. (probabilidad) A Juan, posiblemente, no le han dicho
nada.(exhortación)Por favor, puedes cerrar la puerta. (valoración
positiva) Por suerte, somos pocos los lesionados.
 Modalizadores de la enunciación(atributos del verbo enunciativo).
Manifiestan una actitud del hablante, pero en este caso no ante lo que se
dice, sino ante el mismo hecho de decirlo. De verdad, ¿tienes frío?, En dos
palabras, im presionante.
 Marcadores de relación del discurso. Establecen relaciones lógicas y
significativas entre los componentes del discurso, son esenciales para la
cohesión del texto. En primer lugar, por lo tanto, con todo.

18
TEMA 15: EL SINTAGMA VERBAL.

DEFINICIÓN Y CARACTERÍSTICAS FUNCIONALES.

Conocemos como verbo a todo sintagma capaz de funcionar autónomamente como


núcleo de la oración y, por consiguiente, capaz de constituir por sí solo una
oración.
Tradicionalmente, en toda oración se señalaba la existencia de un sintagma
nominal que funcionaba como sujeto, diferenciado de un sintagma verbal que
ejercía la función de predicado. Sin embargo, sabemos que, para que nos sea
posible hablar de oración, no es imprescindible la presencia de un sujeto explícito.
Esto se debe a que el verbo, en su estructura interna, ya comporta los dos
componentes necesarios para que se de una relación predicativa. Todo verbo en
forma personal contiene:
 Un sujeto gramatical: expresado por sus morfemas de número y persona.
 Un predicado: expresado a través de su lexema

Ambos componentes se encuentran trabados por una relación de solidaridad, y


hacen posible que un sintagma verbal aislado pueda constituir oración en
enunciados como:
Llueve. Voy. Espera.

ESTRUCTURA INTERNA DEL SINTAGMA VERBAL.

Todo sintagma verbal en forma personal, está compuesto por un lexema y unos
morfemas. Distinguimos varios tipos de morfemas:
 Morfemas subjetivos: Nº y persona.
 Morfemas propiamente verbales: tiempo, modo, aspecto, anterioridad:

Los morfemas subjetivos.

Ya hemos hablado de ellos con anterioridad, no obstante, conviene realizar un


análisis más detenido. Son indispensables, como hemos dicho, para la existencia
de la oración ya que entre ellos se establece la relación predicativa. No son, sin
embargo, exclusivos del verbo, de ahí que se opongan a los verbales propiamente
dichos. Son morfemas intensos.

Morfema de persona.

Presenta un contenido deíctico, pues hacen referencia a elementos que


intervienen en todo acto comunicativo. La 1ª persona hace referencia al emisor, la
2ª al receptor, y la 3ª a aquello que no es ni el emisor ni el receptor. A esto se
debe la división realizada por Benveniste, que distingue entre la persona: 1ª y 2ª. Y
a la no persona: 3ª persona. Esta distinción tiene cierto interés en tanto que da
cuenta de la 3ª persona como término no marcado de la oposición, término que se
emplea cuando queremos ocultar el sujeto de la oración. Ello se debe a que la 1ª y
la 2ª realizan una referencia inequívoca(si aparecen explicitadas mediante un
sujeto léxico, éste tiene un sentido enfático), mientras que la 3ª realiza una
referencia tan amplia que sólo puede ser precisada mediante la adición de un sujeto
léxico.

Morfema de número.

19
Es indisociable del de persona, tampoco es exclusivo del verbo, pues, como
sabemos, está presente en el sintagma nominal. No obstante, asociado a persona,
presenta unas características diferentes a las que presenta en el sintagma nominal.
Mientras que en ellos implica una suma de elementos de idéntica naturaleza, en el
caso del verbo o el de los pronombres personales implica la suma de un elemento +
otros de diferente naturaleza. No supone yo+yo+yo, sino yo+otros.

MORFEMAS VERBALES.

Morfema de modo.

Los modos son los procedimientos que muestran la actitud del hablante hacia los
hechos que comunica. No todas las formas de modo son compatibles con las
distintas modalidades del enunciado. Así:
Las formas de subjuntivo y de imperativo son incompatibles con la interrogación.
Las formas de indicativo son incompatibles con la apelación.
Las formas de imperativo son incompatibles con la aserción.

A la hora de establecer el paradigma de los modos han existido abundantes


discusiones entre los gramáticos. Uno de los principales puntos de esta disputa ha
sido la de la inclusión o exclusión del imperativo de dicho paradigma. La mayoría de
los estudiosos lo excluyen, pues, presenta unas características morfosintácticas
muy peculiares con respecto al resto de los modos:
 Presenta unas desinencias muy peculiares: -ad, -ed, -id.
 Da a los pronombres átonos un tratamiento diferentes, llevándolos enclíticos.
 Aparece invariablemente en formas de presente.
 No admite la negación.

Durante mucho tiempo la clasificación de los modos de Bello fue la más aceptada.
Esta, distinguía entre subjuntivo e indicativo, basándose en un criterio de
dependencia sintáctica. Posteriormente se ha pasado a incorporar un tercer
miembro al paradigma: el potencial. Quedando el paradigma distribuido de la
siguiente forma:

 Indicativo: denota los hechos que el hablante considera reales, o cuya realidad
no se plantea por ser independiente, es el término no marcado de la oposición.
 Subjuntivo: denota los hechos ficticios o cuya realidad se ignora. Es el término
marcado, aparece restringido a la subordinación. Aparece regido por
determinados adverbios(ojalá, quizá) o por la función sintáctica que
desempeña en la oración transpuesta. Es, como dijimos, incompatible con la
interrogación.
 Condicional: denota unos hechos cuya realidad efectiva, aparece supeditada al
paso del tiempo. Una realidad que está por venir, y que se cumplirá cuando la
situación reúna determinadas condiciones.

Morfema de tiempo.

El verbo presenta ciertos indicadores morfológicos que sitúan la acción denotada


por el lexema verbal, en un momento temporal determinado, son los morfemas de
tiempo. Tradicionalmente, se han distinguido en el paradigma del tiempo los
siguientes miembros: presente, pasado y futuro. Dicha clasificación se realiza
partiendo del hecho de que en nuestras experiencias distribuimos el tiempo en tres
zonas: el período en el que experimentamos y comunicamos nuestras
vivencias(presente); el período precedente, que abarca nuestros recuerdos(pasado)
y el período aún no vivido de lo que imaginamos y proyectamos(futuro). Sin
embargo, en la realidad de la comunicación, nuestros usos de los tiempos verbales,
no siempre se adecuan de un modo riguroso a estos segmentos. Así, en muchos de

20
sus usos el presente no denota simultaneidad: presente histórico, presente
gnómico... Ni el pasado denota anterioridad: Venía mañana.
En definitiva, el tiempo verbal (tense) no siempre coincide con el tiempo real
(time). Es el contexto y la situación comunicativa lo que fija los acontecimientos
comunicados en un momento cronológico preciso. Es por ello, por lo que parece
más precisa la terminología de Alarcos, que en lugar de tiempo, habla de
perspectiva, distinguiendo perspectiva de presente o participación, y
perspectiva de pasado o alejamiento. El hablante sitúa los acontecimientos que
comunica, al margen del momento real en el que hayan sucedido, bien en la esfera
de su circunstancia viva, en la que participa física o psicológicamente mediante la
perspectiva de presente; o bien los margina en lo ajeno a su círculo vital mediante
el uso de la perspectiva de pasado. La selección de unas u otras formas estará en
función de sus intenciones comunicativas: así en ciertas situaciones, el principio de
cortesía, nos obliga a adoptar la perspectiva de pasado en lugar de la de presente:
Quería pedirle unas vacaciones. En función de la perspectiva los sintagmas verbales
quedarían distribuidos, como sigue:

Perspectiva de cantas cantarás cantes


presente
cantabas cantarías cantaras
Perspectiva de cantases cantaste
pasado

Aspecto.

A la hora de aludir a acontecimientos pretéritos, existen dos posibilidades:


 Se puede aludir a ellos considerándolos en su transcurso, es decir, sin tener en
cuenta que tuvieron un final: Felipe II era rey de España.
 O bien aludiendo a su cese o finalización: Felipe II fue rey de España.

Ambas posibilidades hacen referencia al pasado, pero de un modo bien distinto en


virtud de otro de los morfemas del verbo: el aspecto. Distinguimos en el paradigma
del aspecto dos posibilidades: terminativo y no terminativo. El terminativo se
expresa con la forma cantaste y el no terminativo con la forma cantabas. Así,
cuando se comunican dos hechos coincidentes en el pasado, quedando uno
englobado en el decurso del otro, éste se expresa con cantabas y el otro con
cantaste: Cuando salí de casa hacía sol.

Anterioridad/ no anterioridad.

Opone las formas compuestas de la conjugación a las simples. Las gramáticas


tradicionales señalan que las formas compuestas representan un tiempo pasado
frente a sus respectivas simples, esto no es del todo cierto. Ambas formas se hallan
repartidas en las dos perspectivas. Lo que sucede es que las compuestas designan
hechos anteriores a los que designa su correspondiente forma simple:

Dice que ha llegado Luís.

Pero, también hay anterioridad en las formas de futuro.


Cuando yo llegue ella ya se habrá ido.
Hay que señalar que de este paradigma ha desaparecido una de las oposiciones me
refiero a cantaste/hubiste cantado. Esta forma compuesta, prácticamente, ha caído
en desuso sustituida por habías cantado. El uso de las formas simples o
compuestas, está mediatizado por la presencia de ciertos elementos lingüísticos
para la expresión del tiempo, en el decurso:

Ayer regresó de Africa.

21
Este mes ha regresado de Africa.

Tal diferenciación resulta conflictiva en ciertas áreas dialectales de España: así en


Asturias siempre se utilizan las formas simples. En Madrid, sucede lo contrario.

La voz.

Se define la voz como la línea semántica que conecta el sujeto con el predicado de
una oración. En español se distinguen dos voces:
 Activa. El sujeto de la oración hace referencia al agente de la acción denotada
por el verbo.
 Pasiva. El sujeto hace referencia al ente que padece la acción del verbo.

El estatuto de la voz como morfema del verbo ha sido objeto de múltiples


controversias. Desde el punto de vista del funcionalismo la pasividad es una
propiedad léxica más que morfológica. Formalmente no existe una voz pasiva en
español tal y como existía en la flexión latina. La estructura pasiva no se opone a la
activa. En realidad las oraciones pasivas son idénticas desde el punto de vista
formal a las activas atributivas. Así un enunciado como:
Catalina fue criada en su casa.

Puede ser interpretada como pasiva o como activa sin necesidad de transformar su
estructura.

LOS DERIVADOS VERBALES.

Son el infinitivo, el gerundio y el participio. Sus características formales los


diferencian del resto de las formas personales:
 Carecen de morfemas subjetivos.
 Carecen de morfemas verbales: sólo anterioridad en el caso de infinitivo y
gerundio.
 Funcionan como sintagmas nominales(infinitivo=sustantivo, gerundio=adverbio
y participio=adjetivo), de ahí que se les llame sustantivos verbales. Recibiendo
al mismo tiempo los complementos que recibiría un verbo en forma personal.

Aunque carecen de perspectiva temporal comportan, tal y como observó Guillaume,


un tiempo in posse, en potencia. Considerando el proceso verbal como algo lineal,
situaríamos en posición inicial al infinitivo, que representa una tensión temporal,
algo en potencia que espera a ser desarrollado: valor prospectivo.
El gerundio representaría un equilibrio entre tensión y distensión.
El participio la total distensión.
Estos valores temporales se verifican si observamos resultantes de combinar cada
uno de ellos con un verbo auxiliar en las perífrasis. Las de infinitivo expresan un
valor progresivo: Voy a comer. Las de gerundio un valor durativo: Está comiendo.
Las de participio un valor perfectivo: Está estudiado.

LAS PERÍFRASIS.

En ocasiones, el núcleo oracional consiste en una combinación de unidades que


funcionan conjuntamente, es decir, del mismo modo que lo haría un solo verbo.
Son los núcleos complejos o perífrasis verbales. Las perífrasis se componen de un
verbo personal(auxiliar) y un derivado verbal (auxiliado):
Debo recorrer varios kilómetros.
En ocasiones entre uno y otro aparece una preposición o conjunción. En definitiva,
distinguimos perífrasis de infinitivo, de gerundio y de participio.

22
En muchos casos resulta difícil determinar si nos encontramos ante una perífrasis o
ante do verbos independientes. Para determinarlo se suelen utilizar las siguientes
pruebas.
 Si el verboide puede ser conmutado por un pronombre, no hay perífrasis.
Esperamos ganar. Lo esperamos.
Puede ganar. *Lo puede.

 Si el derivado es un infinitivo y puede ser sustituido por un sustantivo, no hay


perífrasis.
Quiero comer. Quiero comida.
Debo comer. *Debo comida.
 Si el derivado es un gerundio y se puede responder a la pregunta ¿Cómo..? No
hay perífrasis.
Vivo corriendo. ¿Cómo vivo? Vivo así.
Está durmiendo. ¿Cómo está? Está así.
 Si el derivado es un participio y se puede sustituir por un adjetivo no hay
perífrasis.
Está animado. Está animoso.
Está acabado. *Está terminado.
Clasificación de las perífrasis.

 Modales. Exponen la actitud del hablante hacia los hechos. Conjetura: Debe
de ser bonito. Obligación: Debe ir a estudiar.
 Aspectuales. Ingresivas: inminente comienzo de la acción (Voy a
embarcarme). Incoativas: momento inicial de la acción (Rompió a llorar).
Durativas: desarrollo de la acción (Está durmiendo). Terminativas: final de la
acción (Está estudiado). Reiterativas: Volvió a mirarlos. Frecuentativas:
Suele llegar tarde.

CLASES DE VERBOS.

Clasificación formal.
 Irregulares: no presentan un paradigma de formas analógicas. Ser, haber.
 Defectivos: únicamente se utilizan en algunas personas y tiempos por
cuestiones de pronunciación o significado. Atañer, concernir.
 Unipersonales: sólo se usan en 3ª persona del singular, denotan fenómenos
climáticos. Llover, nevar.

Clasificación morfosintáctica.

Auxiliares.
Copulativos/predicativos.
Transitivos/intransitivos.
Pronominales/ no pronominales.
Impersonales.

23
TEMA 16: RELACIONES SINTÁCTICAS: SUJETO Y PREDICADO.

LA RELACIÓN PREDICATIVA.

Desde el punto de vista de la gramática tradicional, para que exista oración se


precisan dos elementos que desempeñen las dos funciones esenciales: el sujeto y
el predicado.
 El sujeto, es la palabra o conjunto de palabras que expresan un concepto del
que se predica algo afirmando o negando.
 El predicado, es la palabra o conjunto de palabras que predican algo del sujeto
afirmando o negando.

Sin embargo, esta concepción de la oración tropieza con ciertos usos lingüísticos en
los que aparecen oraciones constituidas sin sujeto explícito: Llueve, Nieva.
La gramática funcional ha tratado de explicarse estos hechos llegando a las
siguientes conclusiones.
La relación predicativa es condición sine qua non para la existencia de oración, ésta
consiste, grosso modo, en decir algo de algo y se establece entre un sujeto y un
predicado. Sin embargo, como hemos visto en los ejemplos citados, no es necesario
que exista un sujeto explícito para que haya oración. De ahí se deduce que la
relación predicativa es inherente a todo sintagma verbal en forma personal. El
sintagma verbal está compuesto internamente por un signo de referencia léxica
(lexema), y un signo de complejo de referencia gramatical (morfemas de tiempo,
nº y persona). Entre estos dos componentes, trabados por interdependencia, es
entre los que se establece la relación predicativa. El lexema del verbo es el
predicado (lo que se dice). Los morfemas de persona y número son el sujeto
gramatical, aquello a lo que se refiere el predicado.
En consecuecia, debemos distinguir dos tipos de sujeto: sujeto gramatical y sujeto
léxico. El sujeto gramatical es indispensable para la existencia de la oración,
mientras que el sujeto léxico es potestativo, sin él, puede existir oración. Así, si del
enunciado El niño lloró. Suprimimos el sujeto léxico con el resultante: lloró, que
bien podría aparecer aislado en un acto de habla como respuesta a la pregunta
¿Qué hizo el niño?; vemos que la oración se mantiene, puesto que sigue existiendo
el sujeto gramatical 3ª persona del singular.

EL SUJETO LÉXICO.

Definimos el sujeto léxico como el componente de la oración que puntualiza o


delimita la referencia del sujeto gramatical implícito en el verbo. Así en el caso del
verbo compra, la referencia del sujeto gramatical (3ª persona del singular) es
aplicable a infinitos entes de la realidad extralingüística, lo que hace el sujeto es
concretar dicha referencia señalando a un ente determinado de los muchos
posibles: El niño compra.
Si por el contrario, el sujeto gramatical del verbo es 1ª o 2ª persona del singular la
presencia de un sujeto léxico tiene una función enfática puesto que la referencia
de estas personas es inequívoca, su sujeto léxico sólo puede ser Yo y tu,
respectivamente.
La función de sujeto léxico siempre será desempeñada por una unidad de
categoría sustantiva (nombre o pronombre). Dicha unidad se caracteriza por
concordar en número y persona con el sujeto gramatical y por rechazar la presencia
de preposiciones. La función de sujeto léxico, contrariamente a lo que sucede con el
suplemento es apreposicional.

Tipos de sujetos.

24
Basándonos en un criterio semántico, distinguimos las siguientes clases de sujetos:
 Sujeto agente: designa al ente que realiza la acción denotada por el verbo. El
perro ladra.
 Sujeto paciente: designa al ente que padece la acción denotada por el verbo.
El perro fue apaleado.
 Sujeto seudoagente: posee la apariencia del sujeto agente pero, en rigor, no
lo es. La puerta se cerró.
 Factitivo: el referente del sujeto no realiza materialmente la acción, la propicia.
El ayuntamiento embreó las calles.
 Estativo: el sujeto no realiza ni padece la acción puesto que el verbo nos
remite a un estado. Juan yace en la cama.

Atendiendo a la naturaleza del núcleo del sujeto: sujeto pronominal y nominal.


Atendiendo a un criterio formal:
 Simple: Juan viene.
 Complejo: varios sintagmas de los cuales uno se erigen en núcleo: El hijo del
vecino es tonto.
 Compuesto: sustantivos coordinados: Pedro y Juan juegan al mus.
 Oracional: el sujeto es una oración subordinada: Me duele que te vayas.

Casos conflictivos.

Discordancias.

Hemos dicho que el sujeto léxico se caracteriza por concordar en número y persona
con el sujeto gramatical. Sin embargo, en ocasiones se dan en este sentido ciertas
irregularidades. Hay, incluso en textos literarios, secuencias, que en rigor, violan
esta regla gramatical pero que resultan aceptables, es el clásico fenómeno de la
concordancia ad sensum. Veamos tres de los ejemplos más frecuentes de estas
discordancias.
 Nombres colectivos: en principio la construcción canónica de la oración cuyo
sujeto es un nombre colectivo exige un sujeto gramatical en singular: La gente
se movía.
Sin embargo, no es extraño encontrarse con usos en los que se selecciona el
plural, este uso del plural es muy frecuente, cuando el verbo aparece muy
distanciado en el decurso del sujeto léxico: La pareja, tomando los
mosquetones con ambas manos... empezaron a empujar.
 Para sujetos compuestos por sustantivos coordinados si ambos llevan artículo o
ambos carecen de él, lo habitual es el uso del plural: Se prohiben carga y
descarga; Se prohiben la carga y la descarga. Sin embargo si es sólo uno de
ellos el que lleva el artículo es factible la construcción en singular: Se prohibe la
carga y descarga.
 Construcciones atributivas. Atributo y sujeto léxico deben concordar en género
y número, sin embargo si uno de ellos es un nombre colectivo el verbo puede
revestir bien la forma del plural, bien la del singular: Los desertores eran gente
desalmada. Los encamisados era gente medrosa. Mi infancia son recuerdos de
un patio de Sevilla.

¿Sujeto con preposición?

Hemos dicho que el sujeto es una función apreposicional. En este sentido hay
construcciones que suelen plantear serios problemas al análisis gramatical que pese
a llevar preposición presentan una apariencia similar a la del sujeto. Algunas
gramáticas tradicionales las consignaban como sujetos excepcionales.

25
 Entre tu y yo lo haremos. Pese a la comparecencia de pronombres
coordinados que concuerdan en nº y persona con el sujeto gramatical, en este
caso nos encontramos ante un complemento circunstancial o aditamento, que
puede ser conmutado por un adverbio: Así. Por otra parte este enunciado
responde a la pregunta ¿Cómo lo haremos? Y no a ¿Quiénes lo haremos? Por
otra parte en construcción ecuacional también presentaría la apariencia de un
CC. Entre tu y yo es como lo haremos.
 Más controvertido es el caso de los segmentos encabezados por hasta. Por
ejemplo Hasta los gatos quieren zapatos. A estas construcciones hay dos
explicaciones:
Quilis y Seco consideran que la preposición es equivalente a un adverbio como
incluso. Alarcos discrepa, pues hasta carece de la libertad de movimientos de un
adverbio. Mas bien habría que considerarlo equivalente a una conjunción que
indica el fin de una enumeración con un previo elemento totalizador (todo)
elíptico que sería el sujeto, siendo el hasta los gatos un término adyacente de
ese núcleo.

Sujeto con verbos impersonales.

Existen una serie de verbos catalogados como impersonales (unipersonales por


Bello), que siempre aparecen en 3ª persona y no parecen admitir la presencia de
un sujeto léxico. Suelen ser verbos que denotan fenómenos atmosféricos. Sin
embargo, en ocasiones, sobre todo en usos literarios, dichos verbos sí presentan un
sujeto léxico: Llovían puñadas y mojicones.
Ante estas situaciones cabe preguntarse si la impersonalidad de un verbo es una
cuestión inherente a cada verbo o una cuestión dependiente de las intenciones
comunicativas del hablante. Más bien parece que se trata de lo segundo, pues es
habitual que verbos que a priori no son impersonales se impersonalicen mediante el
uso de la 3ª persona(la no persona de Benveniste) y la supresión del sujeto léxico:
Decían que había muerto. O mediante el uso del reflexivo se: Se dice que ha
muerto.

EL PREDICADO.

Desde el punto de vista de la gramática tradicional, el predicado es lo que se


predica, es decir, lo que se afirma o se niega del sujeto, desde el punto de vista
funcionalista, el predicado es el lexema del verbo.

Tipos de predicados.

Tomando como referencia las relaciones entre sujeto y predicado se distingue:

 Predicado nominal. Es aquel en el que el núcleo oracional es un verbo


copulativo. Dichos verbos tienen la particularidad de presentar en su lexema
una denotación tan extensa e inconcreta, que requieren la presencia de un
sintagma nominal que rellene ese vacío denotativo. Este sintagma es el
atributo. En cierta medida, podemos considerar que la estructura verbo
copulativo+atributo no es más que el desglose de un lexema verbal no
atributivo de contenido más concreto. Así, El café es amargo, equivaldría a El
café amarga. Algunos gramáticos consideran que el núcleo de un predicado
nominal está formado por el verbo y el atributo, desde esta perspectiva el verbo
vendría a ser una especie de auxiliar del atributo, ya que únicamente comporta
un contenido gramatical, siendo el atributo el portador de la carga léxica de la
construcción. Los verbos copulativos son, como sabemos ser, estar, parecer y
quedarse. Otra posibilidad de análisis es la de aquellos que consignan como
núcleo del predicado nominal al atributo, desempeñando el verbo la función de
cópula, unión entre sujeto y predicado.

26
Hay quien habla de verbos cuasicopulativos, serían aquellos susceptibles de ir
acompañados por un predicativo. En algunos casos, estas construcciones
presentan un claro paralelismo con las puramente atributivas, requiriendo el
verbo la presencia del PVO para adquirir un significado: Juan se volvió loco
*Juan se volvió. En otras ocasiones, la situación es distinta y el PVO aparece
como un elemento del que podríamos prescindir: Vio la película sentado. En
todo caso, la cuestión parece determinada por el régimen verbal.
 Se entenderá que estamos ante un predicado verbal cuando su núcleo no es un
verbo copulativo.

La estructura del predicado.

El predicado, tal y como lo entiende la gramática tradicional, está constituido por


dos tipos de elementos que se definen en virtud de la relación sintáctica de
subordinación. Dichos elementos serían: el núcleo(verbo), elemento imprescindible
para la constitución de oración. Y los complementos, elementos adyacentes
subordinados al núcleo y por tanto prescindibles.

Complemento directo o implemento.

Es una función de categoría sustantiva cuya finalidad es concretar la significación


léxica del verbo. Si su referente es un ser animado, puede llevar la preposición a:
Llama a Juan. Si se antepone al verbo o se elide por consabido, deja como
referente los pronombres átonos: lo, los, la, las. Se suelen distinguir verbos
transitivos y verbos intransitivos en función de su disponibilidad para recibir o no
un complemento directo. Una vez más parece que la transitividad o intransitividad
de un verbo depende de las intenciones comunicativas del hablante. Pues, en
ocasiones, nos encontramos verbos canónicamente intransitivos que reciben en
determinados usos CD. Me nacieron en Zamora.

Complemento indirecto.

Función sustantiva, suele referirse al destinatario de la acción denotada por el


verbo. Si se elide por consabido, deja como referentes los pronombres átonos: le,
les, me, te, se, nos. En ocasiones aparece precedido por la preposición a.

Suplemento.

Aparece con verbos que rigen una preposición determinada. Si lo elidimos por
consabido, el resultado es la preposición más un pronombre tónico. En principio, es
incompatible con el CD, suele aparecer ligado a la reflexividad. A veces, aparecen
excepciones: Basó su investigación en una teoría falsa. En estos casos Alarcos
habla de suplemento indirecto. Es fácil confundirlo con el CC. Hay dos pruebas.
 Pregunta. ¿Cómo hablan? Hablan de corrido. ¿De qué hablan? Hablan de
política.
 Ecuacional. De corrido es cómo hablan; De política es de lo que hablan.

Aditamento.

Es una función de categoría adverbial, y como indica su nombre, es totalmente


coyuntural, es decir su supresión no afecta al significado de la frase. Hay
excepciones: el aditamento interno.

Un análisis del predicado muy interesante es el propuesto por I. Bosque, quien


establece una jerarquía entre los diversos complementos en función de su nivel de
inserción en el SV. En dicha estratificación del predicado tendríamos los siguientes
tipos genéricos de complementos:

27
 Nivel de los argumentos. Complementos que modifican directamente al
verbo. Son elementos directamente seleccionados o regidos por el verbo,
previstos por sus características léxicas, apareciendo más estrechamente
vinculados a él que ningún otro complemento. Un verbo como nacer exige la
presencia de un elemento que designe la persona o cosa que nace; tener, en
cambio, exige la presencia de dos sintagmas: uno que designe la cosa que
se tiene y otro que designe al poseedor. Formarían parte de este nivel de
inserción el CD, el CI, el C Reg, y el C Ag. La comparecencia de los
argumentos no es rigurosamente obligatoria, en determinados usos puede
prescindirse de ellos, no olvidemos que siguen siendo complementos.
 Nivel de los aditamentos. Complementos que inciden sobre el conjunto
del verbo y sus argumentos. No vienen exigidos por el núcleo verbal. A este
nivel pertenecen los CC , determinados tipos de CI como el dativo de interés
o el le expletivo, también los PVO no exigidos por el verbo.
 Nivel periférico del sintagma verbal. Complementan al conjunto formado
por todos los anteriores. Son los complementos que aparecen en posición
incidental. Mayoritariamente, tienen la función de fijar el marco o universo
de discurso en el que se produce lo expresado por el enunciado. Se
distinguen: tópicos(A propósito de tu madre, hace tiempo que no la veo),
modalizadores de la oración(Desgraciadamente, somos pocos para
concursar), modalizadores de la enunciación (De verdad, ¿tienes frío?) y
marcadores de relación del discurso(Está lloviendo, por lo tanto, es
mejor que no salgas).

28
TEMA 17: LA ORACIÓN: CONSTITUYENTES, ESTRUCTURAS, MODALIDADES.
LA PROPOSICIÓN.

INTRODUCCIÓN: SINTAGMA, ENUNCIADO Y ORACIÓN.

Tradicionalmente, se definía la oración como la unidad mínima de comunicación,


forma más pequeña de mensaje o elemento mínimo con sentido completo. No
obstante, si observamos nuestra actuación lingüística cotidiana observamos que
esta definición no se ajusta demasiado a la realidad. Continuamente utilizamos para
comunicarnos mensajes que no alcanzan el estatuto de oración y que, sin embargo,
son plenamente eficaces en los procesos de intercomprensión:
Buenas noches
¡Qué tiempos aquellos!
¡El timbre!

Partiendo de estos hechos las gramáticas estructurales, introducen junto al


concepto de oración, dos nuevas unidades de análisis: el enunciado y el
sintagma.
Es enunciado, toda secuencia de signos proferida por un hablante y acompañada
por un determinado contorno melódico o curva de entonación. Todo enunciado
posee las siguientes características:
 Son mensajes cabales en una situación dada, es decir, constituyen una unidad
de contenido.
 Son secuencias fónicas enmarcadas entre dos pausas.
 Son solidarios de una curva de entonación.

La extensión del enunciado es variable. La unidad mínima susceptible de constituir


un enunciado es el sintagma: mínima unidad entonativa posible 5. En función
de los tipos de sintagmas que conforman un enunciado distinguimos dos clases de
enunciados:
 Enunciados frásticos: aquellos constituidos exclusivamente por sintagmas
nominales.
 Enunciados oracionales: aquellos constituidos por, al menos un sintagma verbal.

En este tema nos ocuparemos del estudio de los enunciados oracionales.

CONSTITUYENTES DE LA ORACIÓN.

Como hemos dicho, la oración se caracteriza por la presencia de, al menos, un


sintagma verbal. Dicho sintagma funciona como núcleo de la oración al que se
subordinan el resto de los componentes de la oración. Tenemos, en consecuencia,
dos tipos básicos de componentes oracionales: núcleo y adyacentes.

 El núcleo, es un elemento constante e imprescindible para que exista oración.


 Los adyacentes, son elementos variables y potestativos, cuya desaparición no
conlleva la supresión de la estructura oracional.

El sintagma verbal implica en sí mismo una estructura oracional. Ello puede


observarse en la siguiente serie de oraciones que proponemos como posibles
respuestas al enunciado interrogativo ¿Qué hace el niño?

El niño escribe en su cuarto una carta a su amigo.


El niño escribe una carta a su amigo.

5
Otros planteamientos denominan incluyen en el concepto de sintagma lo que desde nuestra perspectiva
recibiría el nombre de grupo sintagmático; es decir, el grupo de palabras que cumplen unitariamente una
única función sintáctica.

29
El niño escribe una carta.
Escribe una carta.
Escribe.

Como vemos, la supresión de términos adyacentes supone la eliminación de datos


que pueden no interesar a los interlocutores, pero no modifica en lo esencial la
estructura oracional. Esta se mantiene siempre y cuando comparezca el núcleo: el
sintagma verbal.
Esto se debe a que el SV en su estructura interna, comporta los dos
componentes esenciales para que se de la relación predicativa: el sujeto y
el predicado. Todo verbo en forma personal esta formado por:
 Un lexema que expresa el predicado.
 Unos morfemas, entre los cuales se encuentran los de número y persona
que constituyen el sujeto gramatical al que ese predicado se refiere.
 Estos dos componentes se encuentran unidos por una relación de
interdependencia.

Analizado el núcleo oracional pasemos a consignar cuáles son los elementos


adyacentes que pueden aparecer en una oración.
 Sujeto léxico. Cuando no es posible identificar el referente al que nos remite el
sujeto gramatical, éste se explicita mediante un sustantivo o pronombre que
concuerda en número y persona con él, este es el sujeto léxico.
 Complemento directo. Si la amplitud referencial del lexema del verbo requiere
una especificación que lo aclare, se añade un sustantivo que suele ir postpuesto
y que al ser elidido por consabido deja los referentes pronominales átonos: lo,
los, la, las. Puede ir precedido por preposición.
 Suplemento. En ocasiones el verbo exige que el sustantivo que especifique la
referencia de su lexema aparezca precedido por una preposición, tales verbos
suelen ser pronominales, es decir verbos incrementados por la partícula se:
acordarse, arrepentirse... La función de suplemento se distingue por dejar como
referente, si la elidimos por consabido, La preposición+un pronombre tónico.
Hablan de política. Hablan de eso.
En principio las funciones de suplemento y complemento directo se excluyen en
una
Misma oración. Sin embargo, existen excepciones. Excepciones en las cuales
estas
Funciones no solo no se excluyen sino que aparecen trabadas por solidaridad.
Basó su teoría en una hipótesis errónea.
Es lo que Alarcos denomina suplemento indirecto.

 Complemento indirecto. Alude al destinatario de la acción que denota el


lexema verbal(preposición a o para). Si lo elidimos por consabido deja el
referente pronominal le, les. Es una función de categoría sustantiva.
 Complemento circunstancial. Función de categoría adverbial, añade
información acerca de las circunstancias en las que se realiza la acción
denotada por el verbo. Si se elide por consabido deja un adverbio como
referente. Eliminar un complemento circunstancial de una oración no suele
desencadenar cambios de significado, a no ser en el caso de los llamados
aditamentos internos.
 Atributo. Algunos verbos presentan un lexema de alusión tan extensa que
requieren la presencia de un adyacente para poder concretar dicha referencia.
Estos verbos son ser, estar y parecer. El adyacente que concreta su referencia
es de categoría neutra, el atributo y deja como referente al elidirlo por
consabido el referente invariable: lo. La función de atributo nos conduce al
siguiente epígrafe.

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Un análisis del predicado muy interesante es el propuesto por I. Bosque, quien
establece una jerarquía entre los diversos complementos en función de su nivel de
inserción en el SV. En dicha estratificación del predicado tendríamos los siguientes
tipos genéricos de complementos:
 Nivel de los argumentos. Complementos que modifican directamente al
verbo. Son elementos directamente seleccionados o regidos por el verbo,
previstos por sus características léxicas, apareciendo más estrechamente
vinculados a él que ningún otro complemento. Un verbo como nacer exige la
presencia de un elemento que designe la persona o cosa que nace; tener, en
cambio, exige la presencia de dos sintagmas: uno que designe la cosa que
se tiene y otro que designe al poseedor. Formarían parte de este nivel de
inserción el CD, el CI, el C Reg, y el C Ag. La comparecencia de los
argumentos no es rigurosamente obligatoria, en determinados usos puede
prescindirse de ellos, no olvidemos que siguen siendo complementos.
 Nivel de los aditamentos. Complementos que inciden sobre el conjunto
del verbo y sus argumentos. No vienen exigidos por el núcleo verbal. A este
nivel pertenecen los CC , determinados tipos de CI como el dativo de interés
o el le expletivo, también los PVO no exigidos por el verbo.
 Nivel periférico del sintagma verbal. Complementan al conjunto formado
por todos los anteriores. Son los complementos que aparecen en posición
incidental. Mayoritariamente, tienen la función de fijar el marco o universo
de discurso en el que se produce lo expresado por el enunciado. Se
distinguen: tópicos(A propósito de tu madre, hace tiempo que no la veo),
modalizadores de la oración(Desgraciadamente, somos pocos para
concursar), modalizadores de la enunciación (De verdad, ¿tienes frío?) y
marcadores de relación del discurso(Está lloviendo, por lo tanto, es
mejor que no salgas).

ESTRUCTURAS ORACIONALES.

Diferenciamos dos grandes grupos de estructuras oracionales: atributivas y


predicativas.
Las estructuras atributivas son aquellas constituidas por un verbo copulativo y un
atributo. En realidad una estructura atributiva, no es más que una construcción
predicativa disjunta:
El café es amargo.
El café amarga.

De este supuesto parte algunos gramáticos al considerar que el núcleo de un


predicado nominal está formado por el verbo y el atributo. Desde esta perspectiva
el verbo vendría a ser una especie de auxiliar del atributo, ya que
únicamente comporta un contenido gramatical, siendo el atributo el portador de
la carga léxica de la construcción. Los verbos copulativos son, como sabemos
ser, estar, parecer y quedarse.
Otra posibilidad de análisis es la de aquellos que consignan como núcleo del
predicado nominal al atributo, desempeñando el verbo la función de cópula,
unión entre sujeto y predicado.
Entre las estructuras atributivas, habría que mencionar un caso especial, el de las
construcciones focalizadas u oraciones ecuacionales. En ellas se convierte en foco
informativo un componente al que desde el punto de vista canónico no le
correspondería esa posición.
Hablan de política.
De política es de lo que hablan.
Este tipo de construcciones se suelen utilizar para verificar el estatuto funcional de
algún adyacente.
Hablan de política, Hablan de corrido.

31
De política es de lo que hablan(suplemento); De corrido es como
hablan(aditamento).

En otro orden de cosas, hay que decir que, desde el punto de vista de muchos
estudiosos, hay que considerar la existencia de unas estructuras híbridas, a medio
camino entre la predicativa y la atributiva. Son las llamadas cuasi-copulativas.
Estas se corresponden ni más ni menos que con aquellas que constan de un
predicativo del sujeto o del complemento directo. Se puede decir que estas
oraciones son el resultado de la suma de una estructura predicativa y otra
atributiva:

Pepe se casó joven.= Pepe se casó+Pepe era joven.

En algunos casos, estas construcciones presentan un claro paralelismo con las


puramente atributivas, requiriendo el verbo la presencia del PVO para adquirir un
significado: Juan se volvió loco *Juan se volvió. En otras ocasiones, la situación es
distinta y el PVO aparece como un elemento del que podríamos prescindir: Vio la
película sentado. En todo caso, la cuestión parece determinada por el régimen
verbal.

Finalmente, habría que mencionar las estructuras pasivas. Acerca de ellas ha


habido abundantes controversias. Hay quienes consideran la voz como un morfema
del verbo español. Desde el punto de vista funcionalista se defiende que la oración
pasiva equivale a una estructura atributiva ordinaria.

Catalina fue criada en su casa.

Esta oración puede ser interpretada como construcción pasiva o activa atributiva
sin necesidad de alterar su estructura.
Sin embargo, la pasividad puede ser expresada también mediante estructuras
predicativas: tal es el caso de las pasivas reflejas.

Se construyen casas.

Observemos, a continuación, las estructuras predicativas. Estas son, simplemente,


aquellas que no presentan como núcleo un verbo copulativo. Dentro de ellas se
pueden distinguir varias subcategorías:
 Transitivas. Son aquellas susceptibles de recibir un CD.
 Intransitivas. Aquellas que no presentan complemento directo.

Durante cierto tiempo, se consideró que la transitividad/intransitividad eran


propiedades inherentes al verbo, existirían sintagmas con una denotación léxica tan
específica que tenían que ser intransitivos: verbos como nacer, llover, etc... Sin
embargo, parece ser que la transitividad o intransitividad de un verbo depende,
más bien, de las intenciones comunicativas del emisor. De hecho, en determinados
usos del lenguaje, verbos canónicamente intransitivos, pueden recibir un CD:

Me nacieron en Zamora.

Otras subcategorías en las estructuras predicativas.


 Oraciones reflexivas: son aquellas en las que sujeto y objeto apuntan al
mismo ente. María se lava. Junto a ellas están las llamadas reflexivas indirectas,
en las que sujeto y complemento indirecto coinciden: María se lava el pelo.
 Oraciones impersonales. Son aquellas que ignoran u ocultan su sujeto léxico.
Se consideraba la impersonalidad algo inherente a determinados tipos de

32
verbos: unipersonales. Es cierto que estos son más proclives a aparecer sin
sujeto que otros. No obstante, en ocasiones pueden recibir un sujeto:
Llovían puñadas y mojicones.
Esto ha llevado a pensar que la impersonalidad de una oración depende en
última
instancia de la intención comunicativa de los hablantes. Cualquier verbo se
puede impersonalizar haciendo uso de la no-persona y el reflexivo se.

MODALIDADES ORACIONALES.

Al principio del tema atribuíamos al enunciado la característica esencial de aparecer


siempre asociado a una determinada curva de entonación o contorno melódico.
Dicha curva de entonación es un elemento pertinente desde el punto de vista
fonológico, en función del cual varía el significado de la secuencia. El contenido que
nos aporta la entonación hace referencia a la actitud del hablante hacia los hechos
que comunica: la modalidad del enunciado.
Existen tres modalidades esenciales como sabemos:
 Asertiva. Afirmaciones, negaciones y suposiciones. Función referencial.
Tonema de cadencia.
 Interrogativa. La modalidad interrogativa se corresponde a grandes rasgos
con la interrogación, en la que el emisor demanda información del
receptor(función apelativa), existen dos tipos de interrogativas: focalizadas, son
aquellas encabezadas por un relativo tónico. Demandan información acerca de
un elemento concreto del enunciado: ¿Cuándo llega Felipe? En las totales la
interrogación afecta a todo el enunciado: sólo pueden responderse con una
afirmación o una negación: ¿Está aquí Felipe? Hemos dicho que la interrogación
supone, a grandes rasgos, una pregunta, con esto quiero dar a entender que
esto no siempre es así, existen excepciones como las interrogaciones
retóricas que desde el punto de vista pragmático no implican una pregunta,
sino una afirmación contraria al contenido del enunciado interrogativo: ¿Vamos
a consentir que nos insulten? Por lo demás la oración interrogativa se
caracteriza por su tonema de anticadencia.
 Exclamativa. Se caracteriza por un tonema de suspensión. Mediante ella el
hablante enfatiza lo que comunica, confiriéndole bien una función expresiva,
bien apelativa.6
LA PROPOSICIÓN.

Como sabemos, la gramática funcional distingue los siguientes tipos de oraciones


atendiendo a su estructura y a las relaciones entre sus sintagmas verbales.
 Oración simple. Son aquellas que sólo presentan un núcleo oracional.
 Oración compuesta. Son las que presentan varios núcleos coordinados o
yuxtapuestos. Una oración compuesta está, en consecuencia, conformada por
varias oraciones autónomas.
 Oración compleja. Aquella en la que existe más de un sintagma verbal. De
todos ellos sólo uno se erige en núcleo del conjunto, el resto aparecen
subordinados a este sintagma nuclear mediante transposición a categoría
nominal convirtiéndose en la tradicional oración subordinada.

El término proposición que se ha optado por introducir en el enunciado de esta


tema, suele aparecer vinculado a gramáticas de corte tradicional, y procede de la
lógica. Hay que decir que se trata de un término bastante equívoco pues los
gramáticos lo utilizan con diferentes sentidos. Así, algunos gramáticos incluyen en
lo que entienden por proposición tanto a las oraciones subordinadas como a las

6
Esta es la clasificación más universalmente aceptada de los enunciados según su modalidad. Sin
embargo, la gramática tradicional establecía una tipología más nutrida de oraciones según el modus,
distinguiendo: enunciativas, interrogativas, exhortativas, dubitativas, desiderativas, exclamativas.

33
coordinadas en todas sus modalidades. Otros, y esta es la concepción más
extendida y que nosotros adoptaremos, equiparan la proposición a la oración
subordinada. Siguiendo esta línea podemos definir la proposición como aquella
oración que debido al procedimiento de la transposición, adquiere
categoría nominal y funciona, por tanto, como adyacente del núcleo verbal
del conjunto. La transposición es un mecanismo utilizado por la lengua para
suplir sus propias carencias léxicas en determinados ámbitos de referencia.
Principales proposiciones:
 Sustantivas: Que, Me molesta que llegues tarde. Si, Dime si vendrás.
Relativos tónicos, relativos con artículo sin antecedente.
 Adjetivas: Que. Especificativas y explicativas.
 Adverbiales: Propias: temporales, locativas y modales. Impropias: causales,
finales, condicionales, concesivas, consecutivas.

34
TEMA 18: ELEMENTOS LINGÜÍSTICOS PARA LA EXPRESIÓN DE LA
CUALIDAD, LA CANTIDAD Y EL GRADO.

INTRODUCCIÓN.

Uno de los bloques de contenidos establecidos por la LOGSE en el currículo de LCL


de ESO es La lengua como objeto de conocimiento. Las cuestiones que desarrollaré
en la exposición del presente tema, están relacionadas directamente con dicho
bloque de contenidos, es decir con la gramática. Aquí desarrollaremos algunas
cuestiones que, evidentemente, dados los niveles educativos en los que
trabajaremos no serán tocadas con la misma profundidad. Antes de pasar a la
exposición del tema, conviene preguntarse por qué este y los siguientes temas
centrados en el análisis gramatical presentan enunciados tan poco habituales. ¿No
hubiera sido más sencillo titular este tema el adjetivo, el grado y los
cuantificadores? Desde mi punto de vista el planteamiento que se ha dado a los
temas en el presente cuestionario de oposición responde a dos motivaciones:
En primer lugar una mayor vocación de exhaustividad.
En segundo lugar, un enfoque comunicativo al estudio de la gramática para el cual
resulta más adecuado partir de las funciones informativas del mensaje que de
categorías gramaticales preestablecidas.

Hecha esta observación pasaré a la exposición del tema.

EXPRESIÓN DE LA CUALIDAD.

Unidades sintagmáticas.

La gramática tradicional contempla como unidad lingüística básica para la expresión


de la cualidad al adjetivo. Concretamente, al adjetivo calificativo o adjetivo I en la
terminología funcionalista desarrollada por Alarcos.
Se suele definir al adjetivo como el sintagma nominal capaz de funcionar por sí
mismo como adyacente de un sustantivo.
En apariencia casi todos los adjetivos están constituidos formalmente, al igual que
los sustantivos, por un lexema y morfemas de género y número. Las casas viejas.
Sin embargo, dichos morfemas, no desempeñan a nivel semántico la misma función
que en los sustantivos. Los formantes de género y número en el adjetivo no
modifican en absoluto el valor denotativo de su lexema, en realidad son
meras repercusiones del género y número del sustantivo al que
acompañan con el que siempre ha de concordar, elementos redundantes cuya
única finalidad en el discurso es salvaguardar la comunicación en previsión de los
ruidos e interferencias que puedan entorpecerla. En consecuencia, estos morfemas
sólo sirven para indicar la conexión del adjetivo al sustantivo al que está
subordinado.
Desde el punto de vista sintáctico, el adjetivo puede desempeñar varias funciones.
 Adjetivo adjunto. Es la función definitoria del sintagma adjetivo. El adjetivo
calificativo, contrariamente a lo que sucede con el determinativo, presenta una
considerable libertad de movimientos, en lo que se refiere a su posición en el
decurso. De tal manera que puede aparecer antepuesto o pospuesto al
sustantivo. Habitualmente, se considera que cuando aparece antepuesto
comporta un valor descriptivo. En estilística se le denomina epíteto, y su única
función es poner de relieve una cualidad del sustantivo con la única intención de
destacarla. Así en el caso de secuencias como La blanca pared. En cambio
cuando el adjetivo aparece postpuesto suele implicar un valor especificativo.
Es decir, sirve para poner de relieve una cualidad del sustantivo con la intención
de diferenciarlo frente a otros. Así en La pared blanca, el adjetivo destacaría la

35
blancura de la pared con la intención de diferenciarla de otras paredes de otros
colores7.
 Atributo y predicativo. En ocasiones, el adjetivo se refiere al sustantivo e
indica su cualidad por mediación de un verbo. Si ese verbo es ser, estar o
parecer nos encontramos ante un atributo, que, como sabemos además de
hacer una referencia al nombre, precisa la denotación de estos verbos de
lexema tan difuso, casi vacío. Si por el contrario el verbo no es atributivo, nos
encontraremos ante un predicativo del sujeto o del CD, según el caso. Muchos
gramáticos consideran que la estructura con predicativo es en realidad la
mezcla de una estructura predicativa y otra atributiva: Juan comió feliz= Juan
comió+Juan era feliz. En ocasiones el predicativo puede aparecer entre comas.

Hemos hablado de las unidades sintagmáticas que denotan cualidad, pasemos


ahora a tratar unidades complejas que denotan cualidad, es decir, los segmentos
equivalentes a un adjetivo.

Segmentos equivalentes a un adjetivo.

 Sustantivo transpuestos, mediante preposición: Un hombre con barba.


 Subordinadas de relativo: El chico que está ahí. Distinguimos explicativas y
especificativas.
 Participio. Pon ahí las maletas ya hechas.
 Gerundio. Predicativo: Vieron el coche rodando por la ladera. Adyacente: Pélalo
con agua hirviendo.

Finalmente, para cerrar este apartado de elementos lingüísticos de expresión de la


cualidad, convendría mencionar ciertas unidades dependientes que añaden nuevos
significativos cualitativos a los sustantivos, comportando una función similar a la de
los adjetivos. Me refiero a los morfemas derivativos que constituyen términos
apreciativos despectivos o encarecedores: -astro, -aco, -azo. Poetastro, vinaco,
cochazo.

EXPRESIÓN DE LA CANTIDAD.

Unidades sintagmáticas.

Son dos las unidades más utilizadas para expresar la cantidad: ciertos adjetivos
determinativos y ciertos adverbios. Si la cualidad la expresaban los adjetivos
calificativos, la cantidad se expresa mediante ciertas subcategorías de los
determinativos: los indefinidos y los numerales.

Los indefinidos.

Bajo esta designación se incluye una serie de unidades cuyo común denominador
es efectuar una referencia a la cantidad, identidad o existencia, de un modo
impreciso, sin identificar a sus referentes. Mayoritariamente, estas unidades son
de categoría adjetiva, aunque también las hay, como veremos, de categoría
sustantiva. Se suelen diferenciar tres subcategorías:
 Indefinidos propiamente dichos: algo, alguien, nadie, nada: categoría
sustantiva, sin variaciones de género y número(existenciales). Uno(artículo
indeterminado). Otro(se sustantiva sin artículo). Cualquiera.
 Cuantitativos. Todo, mucho, bastante, demasiado(presentan variaciones de gº
y nº, excepto bastante, se sustantivan sin artículo, inmovilizados en gº y nº

7
Habría que mencionar construcciones lexicalizadas en las que un adjetivo calificativo no tolera cambios
de posición: coñac francés, gases nobles, mero hecho.

36
funcionan como adverbios). Más, menos, alguno y ninguno(derivados de uno se
sustantivan sin artículo).
 Distributivos. Expresan las diversas partes que componen un todo: cada y
sendos.

Los numerales.

A diferencia de los indefinidos, expresan una cantidad con precisión. Distinguimos:

 Cardinales: expresan la serie de los números naturales, son adjetivos de tipo


II, nunca pueden aparecer precedidos por un adjetivo calificativo.
 Ordinales: expresan orden en correspondencia con los números naturales,
adjetivos de tipo I. ¿Formarían parte de este tema?
 Multiplicativos: multiplican el contenido del sustantivo al que determinan:
doble, triple...
 Fraccionarios: dividen el contenido del sustantivo al que determinan: medio,
tercio.

Adverbios.

Esta es otra de las categorías sintácticas usadas por la lengua para expresar
cantidad. Como ya hemos apuntado, la mayoría de los adverbios cuantitativos
son indefinidos inmovilizados en masculino singular. Comió poco. Como
sabemos, dada su categoría adverbial no modifican la denotación de un sustantivo,
sino la del verbo.
Existen además adverbios cuantitativos construidos mediante derivación gracias al
sufijo –mente. Escasamente, parcialmente.
Para finalizar con las unidades sintagmáticas que denotan cantidad, habría que
mencionar ciertos sustantivos que en el registro coloquial de la lengua son
equivalentes a adverbios: cantidad, mogollón.

Segmentos para la expresión de la cantidad.

Existen, en nuestra lengua abundantes segmentos equivalentes a un adverbio que


expresan cantidad.
 Locuciones adverbiales: a manta, a saco, a mares, de lo lindo. Son muy
propias del habla coloquial y, como vemos, en todas ellas se repite el mismo
procedimiento, la transposición de un sustantivo a categoría adverbial mediante
preposición.
 Adjetivos transpuestos por el artículo neutro lo. Como vemos el
procedimiento es muy similar al que se utiliza en el caso de inmovilización de
los indefinidos que pasan a funcionar como adverbios. Estudia lo indecible.
 Subordinadas adverbiales de cantidad: Corre cuanto puedas, Estudia lo que
puedas.

ELEMENTOS LINGÜÍSTICOS PARA LA EXPRESIÓN DEL GRADO.

Posiblemente, lo mejor sea preguntarse, en primer lugar, que es el grado. En mi


opinión podemos considerar el grado una intersección entre la cantidad y la
cualidad, puesto que, el proceso gramatical de la gradación es la resultante de
cuantificar una cualidad atribuida a un sustantivo. Esto se demuestra en el hecho
de que en dicho proceso entran en juego las unidades a las que nos hemos referido
como expresiones de la cantidad y la cualidad. En la mayoría de los casos la
gradación se lleva a cabo, combinando un cuantificador y un adjetivo: Juan es más

37
alto que Pedro. Aunque existe gradación en el caso de algunos sustantivos y
adverbios: Hay más naranjas que plátanos. Llegó más pronto que tarde. Como
vemos, la gradación suele implicar contraste entre dos términos de idéntica
categoría sintáctica, es decir, comparación.
Según algunos gramáticos, la gradación debe considerarse un morfema del
adjetivo. Esto ha sido discutido. Es obvio, que en latín la gradación era un
morfema del adjetivo, puesto que dicha lengua constaba de unos morfemas
flexivos, mediante los cuales se expresaba el grado: -ior,-ius,-issimus. En el caso
del castellano, el estatuto morfemático de la gradación es más dudoso:
Se lleva a cabo mediante un procedimiento analítico, en el que se hallan implicadas
unidades tónicas y autónomas: cuantificadores.
Por otra parte, es un fenómeno que como dijimos no sólo afecta al adjetivo como
sucedía en latín sino también a otras categorías: adverbio y sustantivo.

Existen en el adjetivo tres grados:

 Grado positivo. Es el que se atribuye al adjetivo en su estado habitual.


 Grado comparativo. Pone en relación dos sintagmas homocategoriales,
estableciendo entre ellos, una relación de igualdad o desigualdad, en virtud de
una de sus cualidades. Juan es tan tonto como Pedro. Juan es más tonto que
Pedro. Juan es menos tonto que Pedro. Como vemos, el modo más habitual de
expresarlo, es mediante la adición de un cuantificador. Aunque existen formas
sintéticas para ciertos adjetivos que son vestigios del paradigma latino: más
bueno=mejor; menos bueno= peor; más grande=mayor; más pequeño=menor.
 Grado superlativo. Este denota la posesión de una cualidad en su más alto
grado. Existen dos posibilidades: Relativo, posesión de esa cualidad tomando a
otra entidad como referencia(artículo+cuantificador) Pepe es el más alto de la
clase. Absoluto, no se toma un punto de referencia(procedimiento sintético o
analítico) Es altísimo, super-, vulgarismos. Es muy alto.

Desde el punto de vista sintáctico, la más habitual forma de expresar el grado son
las estructuras comparativas.
Juan es más alto que Pedro.

María estudia más que su hermana.

Estas construcciones son consignadas por la gramática tradicional como


subordinadas adverbiales impropias. Un planteamiento que en la actualidad la
mayoría de los estudiosos consideran inapropiado y que afecta por igual a las
clásicas subordinadas consecutivas encarecedoras del tipo Es tan alto que
asusta.
Ni las comparativas ni las consecutivas se pueden conmutar por un adverbio, algo
que no resultaría inconsecuente con su naturaleza de adverbiales impropias según
la GT; pero es que, además, el análisis riguroso de estos segmentos descarta la
posibilidad de atribuirles la función de CC, puesto que no dependen directamente
del verbo principal.
Los elementos implicados en las construcciones comparativas son:

Un cuantificador que suele aparecer modificando a un sintagma


nominal(sustantivo, adjetivo o adverbio) y que cumple la función de
antecedente o núcleo8 de la subordinada propiamente dicha o 2º término
de la comparación.

8
Su carácter nuclear respecto del 2º término se verifica mediante conmutación por : María es más alta
que Pedro/ María es más alta/ *María es alta que Pedro.

38
El 2º término de la comparación. U oración subordinada propiamente dicha
que depende del cuantificador y que aparece encabezado por los nexos que,
como.
La base de la comparación. Un sintagma nominal de categoría sustantiva,
adjetiva o adverbial, que expresa la realidad cuantificada por la construcción
comparativa y que se erige en núcleo del conjunto.

En consecuencia, la correlación comparativa formada por cuantificador y 2º


término aparece en función suboracional, integrada en un sintagma cuyo núcleo es
el elemento cuantificado(base de la comparación) a la que complementa
cuantificándola. Así, en el ejemplo aducido más alto que Pedro funcionaría en
bloque como atributo, siendo alto el núcleo de ese Sadj y más...que Pedro la
construcción subordinada que funciona dentro del atributo en calidad de
complemento del núcleo, en este caso C adj o TT.
En ocasiones no hay base de la comparación: trabaja más que tú. En este caso el
cuantificador se convierte en núcleo del sintagma adverbial CC.
En cualquier caso parece indiscutible que considerar adverbiales estas
construcciones es inapropiado, es mucho más claro su paralelismo con las
subordinadas adjetivas, pues, al igual que ellas aparecen siempre integradas en un
sintagma nominal, en función suboracional por tanto e imposibilitadas, por no
depender directamente del verbo, para desempeñar función de CC.
A estas consideraciones habría que añadir el hecho de que ni siquiera está claro su
estatuto de oraciones. En ejemplos como el que hemos analizado, ni siquiera hay
un verbo en el segmento subordinado. A este hecho se suele responder recurriendo
a la catálisis, entendiendo que el verbo no se ha expresado por ser el mismo que el
de la oración principal. A pesar de todo, son muchos los estudiosos que consideran
que las comparativas no son puramente oraciones subordinadas sino
construcciones que pueden presentar un aspecto proposicional o meramente
sintagmático.
Casi todos estos matices que hemos explicado pueden aplicarse a las consecutivas
de tipo II o encarecedoras, construcciones muy semejantes a las comparativas.

39
TEMA 19: ELEMENTOS LINGÜÍSTICOS PARA LA EXPRESIÓN DEL TIEMPO, EL
ESPACIO Y EL MODO.

INTRODUCCIÓN.

Uno de los bloques de contenidos establecidos por la LOGSE en el currículo de LCL


para la ESO es La lengua como objeto de conocimiento. Las cuestiones que
desarrollaré en esta exposición están directamente relacionadas con dicho bloque
de contenidos.
Antes de pasar a la exposición del tema conviene preguntarse por qué este y otros
temas centrados en el análisis gramatical presentan enunciados tan poco habitual.
¿No hubiera sido más sencillo titular este tema adverbios, preposiciones...?
Desde mi punto de vista, el planteamiento de estos temas en el presente
cuestionario de oposición responde a dos motivaciones:

 En primer lugar, una mayor vocación de exhaustividad.


 En segundo lugar, la búsqueda de un enfoque comunicativo para el estudio
de la gramática. Para lograr este propósito, resulta más adecuado partir de
las funciones informativas del mensaje que de categorías gramaticales
preestablecidas.

Realizada esta observación pasemos a la exposición del tema. Para llevarla a cabo,
seguiré un criterio formal, según el cual, el desarrollo de cada apartado, seguirá un
orden ascendente, partiendo de los elementos mínimos para después analizar
segmentos complejos que expresan las nociones de las que se ocupa este tema.

EXPRESIÓN DEL TIEMPO.

Unidades dependientes: elementos morfológicos.

En este apartado incluimos elementos morfemáticos, dependientes, que añaden al


sintagma al que se unen mediante flexión unas denotaciones temporales. Entre
ellos hay que destacar, en primer lugar algunos morfemas exclusivos del verbo.
 Morfema de tiempo, rebautizado por la gramática funcional como
perspectiva. Esta terminología resulta más precisa pues como sabemos el
tiempo verbal (tense) no siempre se corresponde de un modo estricto con el
tiempo real (time), pensemos simplemente en los usos desviados de los
verbos como el presente histórico o el uso hipotético del pretérito imperfecto:
Venía mañana. Parece por ello más exacto hablar de perspectiva de presente
o participación y perspectiva de pasado o alejamiento, mediante las
cuales el hablante acerca o aleja los hechos denotados de su esfera existencial
en función de sus intenciones comunicativas y al margen del tiempo real (time),
en el que hayan tenido lugar.
 Morfema de aspecto. También expresa temporalidad. En castellano el
paradigma del aspecto presenta la oposición de las formas cantabas/cantaste.
Como se puede apreciar la forma cantaste(aspecto terminativo), presenta los
hechos atendiendo a su cese; mientras que la forma cantabas(no terminativo)
que nos remite a los hechos considerándolos en su desarrollo, sin atender a su
final. Dicha diferencia se percibe con claridad en oraciones en las que ambas
formas coexisten:
Cuando salí llovía.
La forma de aspecto terminativo aparece englobada en la otra.
 Morfema de anterioridad. Es aquel que opone las formas simples a las
correspondientes compuestas de la conjugación. Las formas compuestas
denotan una acción anterior a su correlatos simples: llega/ha llegado.

Estos son, en definitiva, los elementos lingüísticos que expresan tiempo.

40
Elementos sintagmáticos.

Principalmente, la categoría sintáctica que se encarga de expresar nociones como


las que encabezan el enunciado de este tema es el adverbio.
Morfológicamente, el adverbio se caracteriza por su invariabilidad en género y
número, es por ello una unidad de categoría neutra, que, no obstante, puede ser
sometida a procesos de derivación mediante la adición de sufijos: despacito.
Además también admiten gradación: tardísimo, más tarde que pronto. Estas
características afectan a todos los adverbios, no sólo a los de tiempo.
Desde el punto de vista funcional, el adverbio se caracteriza por su capacidad
para desempeñar autónomamente el oficio de CC, como tal, es potestativo, puede
coexistir con otros y presenta gran libertad de movimientos en la secuencia. Otra
función que puede desempeñar es la de TT o adyacente de adjetivo.
Atendiendo a sus características semánticas, Seco distingue dos tipos básicos:
 Esenciales, son los que Alarcos denomina aditamentos internos: sí, no. Su
eliminación conlleva un radical cambio de sentido en la secuencia.
 Circunstanciales: son los que nos interesan para el desarrollo de este tema
pues expresan tiempo, modo, lugar. Su eliminación no transforma el significado
de la secuencia, simplemente, le resta información.

Realizadas estas consideraciones generales acerca del adverbio, centrémosnos en


los de tiempo. Dentro de ellos conviene diferenciar, por su modo de referencia, dos
clases:
Conceptuales. Siempre tienen el mismo significado: antes, después.
Cotextuales. Su referencia está en función de la situación comunicativa, son
deícticos: hoy, mañana.

Otra clasificación basada en su contenido semántico, distingue:


anterioridad(antes), simultaneidad(ahora), posterioridad(después). Esta
clasificación toma como referencia el momento en que el discurso tiene lugar.
Hemos dicho que en la oración los adverbios pueden desempeñar la función CC o
TT. Sin embargo conviene hacer caso a ciertas situaciones en las que la unidad
adverbial no desempeña puramente ninguno de estos dos oficios básicos y más
conocidos. Me refiero a los adverbios en posición incidental del tipo:
Temáticamente, este soneto se inserta en la tradición de la poesía petrarquista. Es
muy frecuente que el adverbio aparezca como inciso, en estos casos su función no
es complementar al verbo añadiendo información acerca de cómo se realiza la
acción(CC), en estos casos la unidad en cuestión, modifica a la totalidad del
enunciado. Son lo que Alarcos llama adyacentes oracionales, unidades que
pertenecen según I. Bosque al nivel periférico del SV. Desde el punto de vista
pragmático estas unidades pueden tener varias funciones: expresar la actitud del
emisor, poner en relación los elementos del discurso, o fijar el marco o universo
aportando precisiones de diverso tipo. Precisiones entre las que se encontrarían las
que nos interesan para el desarrollo de este tema: las de carácter temporal. Entre
ellas se encontrarían las construcciones absolutas.
Junto a los adverbios propiamente dichos, hay que mencionar a ciertos
sustantivos que comportan un valor temporal y que funcionalmente equivalen a
adverbios.
Nombres de los días de la semana precedidos de artículo: Llegó el lunes.
Los sustantivos día, mes, año, semana, actualizados por un determinante: Llegó
esta semana.
El sustantivo víspera.

41
Elementos complejos.

En este apartado hay que incluir tanto oraciones subordinadas como sintagmas
transpuestos a categoría adverbial.
 Sustantivos precedidos por preposición, en la mayoría de los casos, estos
sustantivos presentan una denotación temporal. Te recogerán de madrugada.
Hay que decir que la preposición, además de ejercer de transpositor, semantiza
la secuencia: a= momento puntual, Te recojo a las diez. En= sentido durativo,
Fue feliz en su niñez. Para= sentido prospectivo, Lo dejamos para el lunes.
 Locuciones adverbiales(prep+sust/adj) a veces, de pronto.
 Oraciones subordinadas temporales. El transpositor más conocido es el
relativo cuando sin antecedente el segmento equivale a un adverbio: Cuando
llegues espérame. Hay que añadir, no obstante: Mientras, así. Así te enteres
avísame.
 Infinitivo precedido de preposición: Al llegar se marchó.
 Participio absoluto, indica anterioridad: Muerto el perro, se acabó la rabia.
 Usos arcaicos y dialectales del gerundio más preposición= posterioridad: En
cenando nos veremos.

EXPRESION DEL ESPACIO.

Elementos dependientes.

Entre ellos debemos incluir las preposiciones. A pesar de que resulta muy
complicado realizar una clasificación sistemática de los valores semánticos de las
preposiciones, se suelen distinguir dos grandes grupos:
 Posicionales: indican lugar por sí mismas frente, sobre, tras.
 Lineales: más que un lugar indican una dirección: desde, de, por.

Elementos sintagmáticos.

Como ya hemos avanzado, la categoría sintáctica esencial para la expresión de


nociones espaciales es el adverbio. No repetiremos lo dicho acerca del adverbio en
el epígrafe anterior. Centrándonos en los de lugar, R. Lenz los divide en:
 Subjetivos: presentan una referencia deíctica establecida en función de las
personas gramaticales, aquí (1ª persona), ahí (2ª persona), allí (3ª persona).
 Objetivos: hacen referencia a situación o movimiento en el espacio sin tomar
como referencia la persona gramatical, suelen aparecer ordenados en parejas
de antónimos: dentro/fuera, arriba/abajo, cerca/lejos.

Junto al adverbio otro de los elementos sintagmáticos esenciales en la expresión de


la noción de tiempo son los pronombres demostrativos. Su función es deíctica,
son unidades de referencia relativa, sólo ser les puede asignar un referente en
función de un contexto comunicativo. Su referencia se establece en función del
receptor: este, ese, aquel.

Elementos complejos.

Los principales son las subordinadas de relativo sin antecedente. Dicho transpositor
puede aparecer precedido de preposiciones que matizan su significado: de,
procedencia, a, dirección. A donde voy no hay agua corriente. De donde vengo no
hay... Ni que decir tiene que los segmentos transpuestos por donde funcionan sin
antecedente como circunstanciales. Si lo llevan serán adyacentes nominales: La
casa donde nací. Aunque seguirán expresando lugar.
La transposición también puede ser llevada a cabo mediante preposición: Te espero
en mi casa.

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EXPRESIÓN DEL MODO.

El concepto de modo en nuestra lengua implica dos acepciones.


 Modo como actitud del hablante hacia los hechos que comunica, aparece
representado por los morfemas de modo del verbo(indicativo, subjuntivo y
potencial); y por la curva de entonación de los enunciados: asertivos,
interrogativos y exclamativos.
 El modo hace también referencia a la manera en que se desarrollan los
hechos denotados por el lexema del verbo.
La unidad más empleada para expresar este segundo tipo de contenidos modales
es el adverbio. Una buena parte de los adverbios modales existentes en castellano
han sido construidos mediante derivación, añadiendo a un adjetivo el sufijo –
mente. Aunque naturalmente también existen adverbios de modo primitivos: bien,
mal. Los adverbios de modo suelen desempeñar la función de CC. Sin embargo, en
ocasiones, aparecen aislados del resto del decurso en posición incidental, esto es,
entre comas. En estos casos, el tipo de modo que se está expresando es el primero
del que hablábamos: la actitud del hablante hacia los hechos que transmite.
Felizmente, todo ha salido bien. En otros, más que una actitud del hablante, estos
adyacentes oracionales son marcadores metadiscursivos, que aclaran a lo que nos
referimos mediante el discurso: Temáticamente, estamos ante un soneto de carpe
diem. Se distinguen modalizadores de la oración (desiderativos, exhortativos, de
probabilidad) modalizadores de la enunciación ( de verdad, francamente),
tópicos modales (técnicamente)
Entre los sintagmas apropiados para expresar modo, hay que mencionar también
ciertos sustantivos, propios del habla coloquial que sin ser transpuestos equivalen
a un adverbio de modo: pipa, teta, bomba.

Elementos complejos.

 Oraciones subordinadas, transpositores: según, Me hice el sordo según me


aconsejaron. Conforme. Cual y como: Todo va como esperabamos.
 Locuciones adverbiales: a hurtadillas, a pie juntillas, a la chita callando.

43
TEMA 20: EXPRESIÓN DE LA ASERCIÓN, LA OBJECIÓN, LA OPINIÓN, EL
DESEO Y LA EXHORTACIÓN.

INTRODUCCIÓN.

Antes de pasar a la exposición propiamente dicha, me gustaría poner de manifiesto


algunas consideraciones acerca de la formulación y el título de este tema y otros
análogos en el cuestionario de oposición.
El enunciado de este tema, responde a los objetivos que se ha marcado la LOGSE
en la enseñanza de LCL. En vez de partir de categorías gramaticales
preestablecidas: oraciones interrogativas, condicionales... Se parte de las diferentes
funciones informativas del mensaje: expresión de la duda, la hipótesis, el contraste.
Esta formulación, además de resultar más exhaustiva,(pues permite hacer
referencia a otros modos menos habituales de expresar estos contenidos), es más
adecuada para imprimir al estudio de la gramática el enfoque comunicativo que la
LOGSE se ha propuesto. En el actual sistema educativo el conocimiento de la
gramática, sobre todo en la ESO, ya no constituye tanto un fin en sí mismo, cuanto
un instrumento que colabore en el desarrollo de la competencia comunicativa del
alumno. Es por ello por lo que estos temas aparecen encabezados por títulos que,
en principio, pueden resultarnos poco familiares.

DICTUM Y MODUS: LA EXPRESIÓN DE LA ASERCIÓN.

En todo acto de habla se pueden distinguir dos componentes: el dictum y el


modus.
El dictum, es lo que se dice, esto es, el contenido proposicional del enunciado.
El modus es la actitud que el hablante manifiesta hacia los hechos que comunica.

Como sabemos, atendiendo al modus o modalidad de los enunciados y en virtud de


sus características entonativas, distinguimos tres tipos básicos de enunciados:
 Enunciación, que se distingue por un tonema de cadencia, y en la que
predomina la función referencial del mensaje.
 Interrogación, que se distingue por un tonema de anticadencia, y en la que
predomina la función apelativa, pues el emisor demanda, al interrogarlo, una
información de su interlocutor.
 La exclamación, que se distingue por un tonema de suspensión, y en la que
suelen predominar la función apelativa(ordenes) y la expresiva(quejas).

La aserción aparece representada sola y exclusivamente por la modalidad


enunciativa. Mediante la aserción, el hablante nos presenta los hechos que refiere
como algo objetivo, predominando por consiguiente la función referencial del
mensaje. Desde el punto de vista pragmático la aserción es un enunciado
constatativo. Esto quiere decir que es evaluable en términos de V/F, contrariamente
a lo que sucede con los enunciados performativos como la exhortación que sólo son
evaluables en términos de éxito o fracaso. Existen dos tipos básicos de enunciados
asertivos: los negativos y los afirmativos o aseverativos.
Los enunciados afirmativos, no presentan ningún recurso gramatical especial a
parte del uso del modo indicativo(hechos reales) y el citado tonema de
cadencia.
No sucede lo mismo con los negativos. Desde el punto de vista semántico, son
mucho más complejos. Mientras los afirmativos expresan un juicio acerca de un
objeto: la silla es blanca. Los negativos presuponen un juicio afirmativo que
consideramos erroneo: La silla no es blanca. Son un juicio acerca de otro juicio.
Entre los recursos gramaticales de los que disponemos para construir enunciados
negativos, destacaremos:

44
 El adverbio negativo no, que en nuestra lengua presenta ciertas
peculiaridades como es la de admitir otro u otros elementos negativos
postpuestos: No hay nadie. No regales jamas nada a nadie. Cosa que no
sucede, por ejemplo en inglés en el que dos negaciones equivalen a una
afirmación.
 La coordinación copulativa. Es otro mecanismo muy usado en la construcción
de enunciados negativos: Ni come ni deja comer.
 Frases hechas, que formalmente equivalen a una oración afirmativa, pero que
por cuestiones semánticas y pragmáticas interpretamos como negativas: Me
importa un bledo.
 Las interrogaciones retóricas, que suponen la negación de la proposición
recogida por la interrogación: ¿Vamos a dejar que nos insulten?

LA OBJECIÓN.

El DRAE define objetar como oponer reparo a una opinión o designio; proponer una
razón contraria a lo que se ha dicho o intentado.
En otras palabras, la objeción presupone la coexistencia de dos enunciados
antagónicos. La lengua dispone de dos procedimientos esenciales para expresar la
objeción.
 La coordinación adversativa. Como sabemos, la coordinación es la
combinación entre dos o más oraciones que conservan su autonomía. Se
diferencia de la yuxtaposición en la presencia de determinados conectores
que lexicalizan la unión de los componentes del grupo. En el caso de la
adversación, la relación siempre se establece entre dos unidades son, en
consecuencia, estructuras bimembres. Existen dos tipos de coordinadas
adversativas: las excluyentes en las que los oraciones en relación expresan
realidades incompatibles mediante los correlatos no...sino. No es pobre sino
rico. Las restrictivas expresan un obstáculo no una incompatibilidad
mediante pero: Sabe cantar pero muy mal. Pero(restrictivo) y
sino(excluyente) son los nexos más habituales, pero, en ocasiones, aunque
puede constituir coordinadas adversativas, para que ello sea posible el verbo
de la subordinada ha de aparecer en indicativo, en caso contrario nos
encontraremos ante un caso de subordinación concesiva. Cuando aunque
introduce adversativas es conmutable por pero. Tiene mucho dinero aunque
es un ignorante. Habría que consignar finalmente los casos en que nos
encontramos la estructura correlativa no sólo...sino que transmiten un valor
de adición enfática: No sólo queremos el aprobado, sino que deseamos un
sobresaliente.
 Subordinadas concesivas. Son subordinadas adverbiales impropias que
desempeñan con respecto a la oración principal la función de CC. El verbo de la
subordinada admite cualquier modo, en ocasiones puede ser un derivado
verbal: Aun siendo tan alto te podrá. La oración subordinada sólo rechaza el
imperativo. El transpositor más utilizado es la conjunción aunque que equivale a
un adverbio+que2. Otros transpositores: aun cuando, por+adv/adj+que, aun.
Por más que estudio, no apruebo. Aun cuando estudió mucho, suspendió. Con lo
adj/adv: Con lo listo que es no ha conseguido aprobar.
Otra construcción habitual en la construcción de subordinadas concesivas es la
reduplicativa: Vaya o no vaya, le dedicaré una canción. Según Alarcos las
subordinadas concesivas más que como CC deben interpretarse como
modificadores o adyacentes oracionales.
 Locuciones adverbiales. Que confieren a las oraciones a las que acompañan
un sentido adversativo: Empero, no obstante, con todo. Pero no las coordinan ni
transponen, son adverbios.

45
EXPRESIÓN DE LA OPINIÓN.

Los enunciados opinativos se caracterizan por combinar la función referencial y la


expresiva. En la opinión, a diferencia de lo que sucede con la aserción, el hablante
no se limita a constatar la realidad, sino que pone de manifiesto que lo hace desde
su personal punto de vista. Trataremos de exponer cuales son los indicadores
lingüísticos que explicitan esa perspectiva personalizadora del hablante.
 En primer lugar, la opinión aparece inequívocamente vinculada a la 1ª persona
gramatical. En los enunciados opinativos es habitual explicitar el sujeto léxico
de un verbo cuyo sujeto gramatical es la 1ª persona del singular, mediante el
pronombre yo. Este recurso enfatiza la perspectiva personal del hablante,
puesto que, como sabemos un verbo en 1ª persona del singular sólo puede
tener ese sujeto léxico.
 Otro de los recursos más extendidos para construir mensajes opinativos son los
llamados verbos factitivos. Estos pueden aparecer en construcciones
oracionales simples: Me gustan las cerezas. O construcciones complejas
caracterizadas por la presencia del que1 como transpositor: Creo que fulano es
el jefe.
 Junto a los verbos factitivos habría que mencionar ciertos sintagmas verbales
performativos, que constituyen actos de habla formando enunciados sólo
evaluables en términos de éxito o fracaso: condenar, discrepar... Todos ellos
presuponen un previo enjuiciamiento de la realidad y posteriormente una
actividad aprobando o desaprobando esa realidad.
 En el registro coloquial es habitual la conmutación de estructuras Yo+verbo
factitivo, por un pronombre de 1ª persona precedido por preposición:
Para mí, que no sabe lo que dice= Yo creo que no sabe lo que dice.
 Para terminar habría que mencionar como índice gramatical de la modalidad
opinativa a ciertos marcadores del discurso, me refiero a esos adverbios
incidentales, consignados por Alarcos como adyacentes
oracionales(modalizadores de la oración y de la enunciación):
Francamente, no te creo. Estas unidades sirven para expresar la actitud del
hablante frente a los hechos que comunica.

DESEO.

Se expresa mediante lo que en la gramática tradicional se conocía como oraciones


desiderativas. El enunciado desiderativo expresa una vivencia consistente en la
proyección de la voluntad del emisor sobre un objeto. Están emparentados como es
lógico con la función expresiva.
En algunas antiguas lenguas indoeuropeas, existía un sistema modal para los
verbos que incluía además de subjuntivo e indicativo el desiderativo(apetencias y
deseos) y el optativo(posibilidad) griego. El latín fundió estos dos modos en el
subjuntivo. Esta estructuración se transmitió a nuestra lengua, en la cual el modo
extendido para la expresión del deseo es el subjuntivo. A este elemento hay que
sumar la natural existencia de verbos volitivos. Estos debido a su contenido
semántico, no requieren ser actualizados en subjuntivo: Quiero un colador. La
cuestión es que enunciados como el anterior en función de factores
pragmáticos(relación con nuestro interlocutor) o paralingüísticos (entonación),
pueden revestir el aspecto de una orden. Para que un verbo volitivo presente de un
modo inequívoco el aspecto de la expresión del deseo deberá ser actualizado
en potencial, distanciándonos de los hechos, y ciñéndonos al principio
conversacional de la cortesía: Quería un colador. Quisiera un colador. Otros
elementos lingüísticos para la expresión del deseo:
En muchos casos aparece vinculada al tonema de suspensión y la modalidad
exclamativa.
También es muy habitual el uso de ciertas unidades adverbiales e interjectivas:
ojalá, Ojalá se vaya. Así, Así te parta un rayo.

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A menudo se utiliza el relativo tónico quién, Quién tuviera 20 años.
Otra construcción muy habitual es el uso del subjuntivo, modo que suele aparecer
ligado a la subordinación, en oración independiente: Vivan los novios. También
puede aparecer precedido de la conjunción completiva que: Que te vaya bien.
En ambas construcciones se podría catalizar un verbo principal elíptico: Deseo
que te vaya bien. Este verbo se omitiría por razones expresivas.
Oraciones subordinadas finales: Vengo a que me paguen

EXHORTACIÓN.

Como hemos podido inferir de alguno de los ejemplos anteriores, en muchos casos,
es difícil distinguir entre el deseo, el ruego y el mandato. De hecho la exhortación o
el mandato no son más que expresión de un deseo.
En un sentido estricto, exhortar es inducir a alguien a que haga algo mediante la
argumentación o el ruego. No es lo mismo exhortar que mandar; sin embargo, en
este apartado incluiré también el mandato.
La exhortación y el mandato están estrechamente vinculados a la función conativa.
Este tipo de enunciados son muy interesantes desde el punto de vista pragmático.
Son actos de habla, o en la terminología de Austin enunciados performativos: son
autorreferenciales, esto quiere decir que, no pueden ser considerados desde un
punto de vista veritativo, pues no buscan tanto transmitir información cuanto
mover a la acción a nuestro interlocutor. Una orden no es verdadera o falsa, sino
exitosa o infeliz, se dice que es exitosa cuando desencadena los efectos
perlocutivos deseados, es decir, cuando es acatada por nuestro interlocutor.
Como ya hemos insinuado, la exhortación es un mandato suavizado y encubierto
mediante el lenguaje. La exhortación se caracteriza por un respeto más estricto al
principio pragmático de cortesía. Los principales recursos gramaticales que utiliza el
emisor son:
 El uso del subjuntivo: Tengamos la fiesta en paz.
 Uso del potencial o del indicativo con un verbo apropiado en función de
nuestra relación con el interlocutor y de la urgencia de nuestra demanda.
 En ocasiones la exhortación se expresa mediante actos de habla indirectos,
los más frecuentes son aquellos en los que una interrogación encubre una
exhortación: ¿No te ibas? También es frecuente el uso de enunciados
especulativos, Debes de estar deseando irte. En todos estos casos, la
transmisión de la exhortación esta más en función de aspectos contextuales que
puramente lingüísticos.
 Existe además un nutrido repertorio de formulas de cortesía encaminadas a
suavizar nuestra petición: Me haría el favor, uso de subordinadas con si
completivo: Me pregunto si

El mandato, se expresa principalmente mediante el uso del imperativo. Como


sabemos, este presenta unas características gramaticales muy peculiares con
respecto al resto de las formas verbales: incompatible con la negación, enclisis de
los pronombres, Sólo 2ª persona, siempre asociado a la exclamación. Sin embargo,
existen otros modos de expresar el mandato:
 Frases exclamativas: ¡Silencio!
 Indicativo con expresión enfática del sujeto en 2ª persona: ¡Tu te callas!
 Infinitivo y gerundio en usos informales: ¡Callarse! ¡Callándose!
 Completivas elípticas: ¡Qué te calles!
 Para expresar mandato negativo, es decir, prohibición se suele usar el
subjuntivo No estudies, o el infinitivo No molestar. Ya que el imperativo es
incompatible con la negación.

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TEMA 21: EXPRESIÓN DE LA DUDA, LA HIPÓTESIS Y EL CONTRASTE.

INTRODUCCIÓN.

Antes de pasar a la exposición propiamente dicha, me gustaría poner de manifiesto


algunas consideraciones acerca de la formulación y el título de este tema y otros
análogos en el cuestionario de oposición.
El enunciado de este tema, responde a los objetivos que se ha marcado la LOGSE
en la enseñanza de LCL. En vez de partir de categorías gramaticales
preestablecidas: oraciones interrogativas, condicionales... Se parte de las diferentes
funciones informativas del mensaje: expresión de la duda, la hipótesis, el contraste.
Esta formulación, además de resultar más exhaustiva,(pues permite hacer
referencia a otros modos menos habituales de expresar estos contenidos), es más
adecuada para imprimir al estudio de la gramática el enfoque comunicativo que la
LOGSE se ha propuesto. En el actual sistema educativo el conocimiento de la
gramática, sobre todo en la ESO, ya no constituye tanto un fin en sí mismo, cuanto
un instrumento que colabore en el desarrollo de la competencia comunicativa del
alumno. Es por ello por lo que estos temas aparecen encabezados por títulos que,
en principio, pueden resultarnos poco familiares.
Pasemos pues al desarrollo del tema, propiamente dicho.

EXPRESIÓN DE LA DUDA.

Podemos definir la duda como un estado de indeterminación. Su expresión está


a medio camino entre la afirmación y la negación. Como veremos, la duda puede
expresarse, principalmente mediante dos modalidades oracionales. Estas se
corresponden con lo que la gramática tradicional denominaba: oraciones
dubitativas e interrogativos.
La oración dubitativa, presenta las siguientes características:
 Desde el punto de vista fónico, según, N Tomás, pese a ajustarse al esquema
entonativo de la aserción, suelen presentar una menor rotundidad o
definición en su tonema de cadencia.
 Es habitual el uso de verbos de duda o temor que rigen una subordinada
completiva: Temo que no venga, Dudo que me llamen.
 Existen adverbios especializados que suelen comparecer en las dubitativas:
quizá, acaso, tal vez.
 Los modos verbales más adecuados para la expresión de la duda son el
subjuntivo y el condicional: Serán las diez. Puede ser utilizado sin que ningún
adverbio o subordinación esté presente, expresa una duda menos radical que el
subjuntivo.
 Existen además perífrasis especializadas en la construcción de enunciados
dubitativos: Deber de+infinitivo, poder que+ infinitivo o subordinada sustantiva.

El otro modo de expresión de la duda es la oración interrogativa. Esta expresa


una duda acerca del contenido total o parcial de la proposición enmarcada por el
tonema de anticadencia, y demanda información para esclarecer dicha duda. Todo
enunciado interrogativo es un acto de habla, es performativo, ello quiere decir que
es autorreferencial y, por consiguiente, no es evaluable desde un punto de vista
veritativo, más que informar, una pregunta trata de mover a la acción a nuestro
interlocutor. Por ello no tiene sentido plantearse la verdad o falsedad de un
enunciado interrogativo, sino su éxito: si desencadena el efecto perlocutivo
deseado y el otro satisface nuestra demanda informativa. O su fracaso. Como ya
hemos insinuado distinguimos desde el p.v. gramatical dos tipos básicos de
interrogativas:
 Totales. Expresan una duda acerca de la totalidad del enunciado: se pregunta
si el sujeto conviene o no al predicado, ¿Está Lulo? Sólo pueden ser respondidas
con sí o no.

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 En las parciales la duda se focaliza en un componente del enunciado. Se
solicita más información sobre un hecho que se conoce de modo incompleto.
Son fáciles de reconocer pues siempre aparecen encabezadas por una unidad
tónica en la que se focaliza la pregunta. No pueden ser contestadas con sí o no.

Hay que hablar también de las llamadas interrogativas indirectas. Oraciones


transpuestas a categoría sustantiva y regidas por un verbo dicendi o de saber.
Pueden ser de dos tipos:
 Procedentes de interrogativas parciales: No sé cuánto cuesta.
 Procedentes de interrogativas totales, en las que el transpositor es el si
completivo: No sé si Luís ha ido a la fiesta.

Finalmente, habría que mencionar dos tipos de interrogativas con unas


características comunicativas muy peculiares.
Interrogación fática o metadiscursiva, que inquiere acerca de si el proceso
comunicativo se está desarrollando de un modo satisfactorio: ¿Sabes?
¿Entiendes?
Las interrogaciones retóricas, que, pese a su apariencia, no constituyen una
pregunta desde el punto de vista pragmático, sino una afirmación de lo
contrario de lo que se enuncia, o negación: ¿Acaso vamos a consentir este
abuso? = no podemos consentir este abuso.

LA HIPÓTESIS.

El principal mecanismo de que dispone nuestra lengua son las oraciones


condicionales. Son proposiciones transpuestas a categoría adverbial por la
conjunción si y funcionan como es natural en calidad de CC. Pertenecen a lo que
Alarcos denomina subordinadas adverbiales impropias pues, pese a implicar un
contenido y función circunstanciales, no son conmutables por un adverbio. La
oración principal recibe el nombre de apódosis y la subordinada prótasis. La
prótasis expresa una condición de cuyo cumplimiento depende la realización de lo
enunciado por la principal. Atendiendo al tiempo de la prótasis y a su significado,
distinguimos:
Hipótesis de cumplimiento probable: prótasis en indicativo, apódosis: futuro. Si
esto no se arregla iremos por lo legal. Reales.
Hipótesis de cumplimiento improbable: prótasis en pretérito de subjuntivo,
apódosis condicional. Si estuviese lo invitaría. Irreales.
Hipótesis de cumplimiento imposible: prótasis en pretérito pluscuamperfecto
de subjuntivo. Si hubiera sido yo lo habría despellejado. Relación imposible.

Es importante la consecutio temporis, pues existen formas incompatibles con


determinadas formas: así con el primer tipo, si la prótasis va en presente la
apódosis debe ir en presente, futuro o condicional, nunca en pasado. La
apódosis jamás irá en pretérito anterior, pluscuamperfecto de subjuntivo.
Nexos: si, cuando(Cuando el río suena, agua lleva), como(Como no me sujetes me
caigo), a condición de que(Te lo presto a condición de que me lo devuelvas), a
menos que(No te lo daré a menos que me lo digas), siempre que(Entraréis siempre
que llevéis el carnet), siempre y cuando(Puedes salir, siempre y cuando estés en
casa a las siete).
Otros recursos para expresar hipótesis son las perífrasis modales de
probabilidad: poder que + subordinada sustantiva. Las subordinadas regidas por
una estructura atributiva cuyo predicado nominal es probable, posible: Es posible
que esté loco.
En ocasiones el transpositor como también introduce oraciones condicionales:
Como sigas bebiendo tanto, terminarás del hígado.

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La hipótesis también se puede expresar mediante oraciones interrogativas totales
que introducen si con un sentido enfático y encarecedor: ¿Si seré yo idiota?=¿Seré
yo idiota?

EXPRESIÓN DEL CONTRASTE.

Puede definirse el contraste como la contraposición o diferenciación notable entre


dos realidades. Para que el contraste sea posible es necesario que existan al menos
dos miembros semejantes en algún punto. Puesto que es esencial la existencia de
dos miembros para que haya contraste, es lógico que los principales mecanismos
para expresarlo sean la coordinación y la yuxtaposición.
1. La coordinación. Es el procedimiento gramatical consistente en enlazar dos
unidades equifuncionales que pueden ser sintagmas, grupos sintagmáticos u
oraciones, mediante un conector que lexicaliza esa unión, en función del contenido
léxico de ese conector distinguimos: copulativa, disyuntiva, adversativa.
Veamos como se expresa el contraste en algunas de esas construcciones.
1. Copulativas. En principio este modo de coordinación no indica de por sí
contraste, simplemente indica adición. Ahora bien si uno de los elementos
del conjunto reviste opuesto al del otro: por ejemplo, negación/ausencia de
negación es evidente que se estará expresando un contraste, y al fin y al
cabo esto sólo es posible gracias a que la coordinación permite que ambos
elementos estén presentes. Como sabemos los principales nexos copulativos
son: y, e, ni. Lo busco y no lo encuentro.
 Disyuntivas. Los elementos en relación presentan como realidades
alternativas. La conjunción más usada es o, u(ante vocal). Existen dos tipos
de disyuntivas: las excluyentes O te cayas o te vas. Las incluyentes: El rey o
soberano.
 Adversativas. Los segmentos enlazados aparecen contrapuestos
semánticamente: las hay restrictivas, Es fuerte pero vago. Y excluyentes: No
es inteligente sino muy petulante.

2. La yuxtaposición, consiste en enlazar dos elementos equifuncionales, que


también conservan su independencia sin que exista un conector de por
medio. En estos casos el contraste viene dado por el contenido de los
miembros yuxtapuestos, aunque en ocasiones existen elementos
iterativos que lo refuerzan y cohesionan el discurso: Unos le tenían en
mucho; otros en poco; quien por visionario; quien por loco. Las gramáticas
tradicionales las consignan como coordinadas distributivas: los correlatos
pueden ser de diferente naturaleza(adjetivos, adverbios, etc...). Otros
correlatos: Primero pasó por mentiroso, después por un líder. En una parte
lo maldecían, en otra lo vitoreaban.
3. La subordinación. Se puede decir que otro modo de expresar contraste
son las subordinadas comparativas: Juán es más alto que Raúl. Estas
oraciones se caracterizan porque el término que se compara va provisto de
un cuantificador. El segundo término de la comparación se expresa mediante
una secuencia subordinada encabezada por que, la cual confiere a la
proposición una función de adyacente del núcleo(base de la comparación) o
del cuantificador si este va solo, apareciendo integrada en el sintagma y por
tanto en función suboracional. Como podemos observar su naturaleza es
más próxima a la de las subordinadas adjetivas que a la de las adverbiales
entre las que la gramática tradicional solía incluirlas.
En conclusión, como podemos observar, la expresión de todas estas modalidades
del enunciado está en función de elementos gramaticales, pero también de factores
semánticos y aun extralingüísticos o pragmáticos. Es por esto por lo que la LOGSE
ha decidido otorgar a la enseñanza de la lengua un enfoque comunicativo en el que
se pongan de manifiesto, no sólo las características intrínsecas de los mensajes,
sino también sus condiciones de adecuación al contexto en el que se producen. Sin

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perder de vista la gran incidencia que estos elementos contextuales tienen en el
sentido último del mensaje.

TEMA 22: EXPRESIÓN DE LA CAUSA, LA CONSECUENCIA Y LA FINALIDAD.

INTRODUCCIÓN.

Antes de pasar a la exposición propiamente dicha, me gustaría poner de manifiesto


algunas consideraciones acerca de la formulación y el título de este tema y otros
análogos en el cuestionario de oposición.
Desde mi punto de vista, el enunciado de este tema, responde a los objetivos que
se ha marcado la LOGSE en la enseñanza de LCL. En vez de partir de categorías
gramaticales preestablecidas: subordinadas causales, consecutivas y finales. Se
parte de las diferentes funciones informativas del mensaje: expresión de la causa,
la consecuencia y la finalidad. Esta formulación además de resultar más exhaustiva
(pues permite hacer referencia a otros métodos menos habituales para expresar
estos contenidos), es más adecuada para imprimir al estudio de la gramática el
enfoque comunicativo que la LOGSE se ha propuesto. Un enfoque en el cual, y
sobre todo en la ESO, la gramática ya no constituye tanto un fin en sí misma,
cuanto un instrumento que colabore en el desarrollo de la competencia
comunicativa del alumno. Es por ello, por lo que estos temas aparecen encabezados
por título que, en principio, pueden resultarnos poco familiares.

LA ORACIÓN COMPLEJA.

Desde el punto de vista de la gramática funcional podemos distinguir tres tipos de


oraciones en función de los sintagmas verbales que en ellas comparecen y de las
relaciones sintácticas que existen entre ellos:
 Oración simple: un solo sintagma verbal.

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 Oración compuesta: varios sintagmas verbales independientes, y por
consiguiente varias oraciones puestas en relación mediante subordinación o
coordinación.
 Oración compleja: varios sintagmas verbales, uno de ellos se erige en núcleo
y los otros funcionan como sus adyacentes merced a la transposición a
categoría nominal. Lógicamente, en estos segmentos transpuestos los
sintagmas verbales mantienen los adyacentes propios del verbo.

Dentro de las oraciones complejas, distinguimos varios tipos de segmentos


subordinados: sustantivas, adjetivas y adverbiales. Los que nos interesan para el
desarrollo de este tema son los adverbiales. Alarcos diferencia dos grandes grupos
de subordinadas adverbiales, las propias: son aquellas conmutables por un
adverbio. Y las impropias que pese a funcionar con respecto a la principal como
CC, no pueden ser conmutadas por un adverbio.
Las nociones que conforman el enunciado de este tema, suelen ser expresadas
mediante subordinadas adverbiales impropias.

LA EXPRESIÓN DE LA CAUSA.

Entre las subordinadas adverbiales impropias se encuentran las causales. Desde el


punto de vista semántico, distinguimos dos tipos:
 Causales del enunciado. En ellas la oración subordinada expresa la causa real
que ha motivado los hechos que se enuncian en la principal. Está enfermo
porque ha cogido frío. En este caso el segmento subordinado puede servir como
respuesta a una pregunta por la causa de la oración principal: ¿Por qué está
enfermo? Porque ha cogido frío.
 Causales de la enunciación. En las que la oración subordinada expresa la
causa en la que el emisor se basa para sostener lo que se dice en la principal:
Está enfermo, porque tiene muy mala cara. No es posible responder con la
oración subordinada a una pregunta acerca de las causas de lo enunciado en la
principal: ¿Por qué está enfermo? Porque tiene mala cara. Más bien
responderían a la pregunta ¿Por qué dices que está enferma? La diferencia se
percibe, no solo por el contenido, sino también por la pausa que en las de causa
real no se da.
Funcionalmente estas oraciones pueden desempeñar el oficio de CC(gracias a
que, a causa de que, debido a que):
 Se ven afectadas por la modalidad entonativa de la oración principal:
Estoy contenta porque he aprobado/ ¿Estás contenta porque has
aprobado?/¡Estoy contenta porque he aprobado.
 Pueden ser enfatizadas como estructuras ecuacionales: Por lo que estoy
contenta es porque he aprobado.
 Suelen ir pospuestas al verbo y sin pausa.

En otros casos funcionan como adyacente oracional(puesto que, ya que, como,


pues, dado que, en vista de que, toda vez que):
 No comparten necesariamente la modalidad entonativa de la principal:
¿Estás preparado? Porque ya deberíamos estar en la carretera.
 No pueden enfatizarse en estructura ecuacional: *Por lo que hace mucho frío
es porque van abrigados.

El transpositor más frecuentemente utilizado es porque= por(transpositor a


adverbio) que(transpositor a sustantivo), se puede decir que somete al segmento a
una doble transposición. Si bien, a veces, se usan otros transpositores:
 En ocasiones el sentido causal puede venir introducido simplemente por la
conjunción que, en estos casos el responsable del sentido causal es el modo del

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verbo. Si va en subjuntivo, el sentido será final. Callaos, que me
molestais/Callaos, que no os molesten.
 Pues y como también pueden funcionar como transpositores: No puede fumar,
pues le hace mucho daño. Como ya es la hora suspenderemos la explicación.
Este como no es relativo(nunca se puede introducir antecedente), siempre se
construye con indicativo.
 Ya que. Originariamente tenía un sentido temporal= en cuanto, Ya que te
levantes, avísame.
 Locuciones: a causa de, por razón de que.
 Participio+que: Visto que, puesto que.
 Segmentos causales con por + infinitivo: Lo expulsaron por insultar.
 Oraciones con el subordinador complejo por si: He venido por si necesitas
ayuda.
 Oraciones de relativo con valor encarecedor(neutro): No quieren verlo de
(lo) antipático que es.

Otros elementos que expresan causalidad.

Además de las subordinadas causales nuestra lengua cuenta con otras estructuras
que expresan tal concepto. Es cierto que son unidades que, a diferencia de las
subordinadas, consagradas exclusivamente a este oficio, desempeñan esta función
comunicativa de modo ocasional, sin embargo conviene hacer referencia a ellas
aunque sea de modo muy abreviado.
 sustantivos en función de Creg: Se alegró de su llegada; Se quejaban de
la sequía.
 Sustantivos en función CC consignados como CC de causa, modo, o
instrumento en la gramática tradicional: Le partió los dientes de un
rodillazo.
 Adjetivo precedido por las preposiciones por/de: Lo insultaron por
cobarde. Quizá en estos casos se podría catalizar un verbo ser omitido.
 Adjetivo neutro sustantivado: Me gustó por lo original.

ORACIONES FINALES.

Las oraciones finales hacen referencia a la atención o propósito que rige los hechos
enunciados por el núcleo oracional. También son adverbiales impropias. El
transpositor más usado es: para que, otro ejemplo de doble transposición. Las
oraciones subordinadas transpuestas por esta unidad presentan ciertas
peculiaridades:
 Exigen el subjuntivo. He subido la persiana para que entre el sol.
 Si el sujeto de la principal y el de la subordinada coinciden, el verbo de la
subordinada pasa a ser un infinitivo y se elide el que: Vengo para matarte.
Otros transpositores:
 Porque+subjuntivo: Lo hice porque estuvieses orgullosa de mí.
 Que + subjuntivo: Cierra la puerta que no nos molesten.
 A+que: Vengo a que me lo expliques.
 Giros finales: a fin de que, con el objeto de que.
Mi padre trabaja mucho a fin de que todos vivamos bien.

ORACIONES CONSECUTIVAS.

Las oraciones consecutivas expresan una consecuencia de lo enunciado en la


principal. Según el Esbozo, existen dos tipos:
 Las de tipo I. Son oraciones coordinadas o yuxtapuestas, en ellas el sentido
consecutivo de la secuencia viene dada por la disposición lógica de las

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proposiciones: causa-efecto. Al dinero y al interés mira el autor; maravilla será
que acierte. La única marca formal es la pausa y la entonación, la pausa suele
ser más larga. Cuando son oraciones coordinadas se suelen utilizar marcadores
del discurso, o partículas ilativas como: con que, luego, por tanto, por
consiguiente. Muchos de ellos aparecen en posición incidental.
 Las de tipo II son las consecutivas tradicionalmente consideradas como
subordinadas adverbiales, también se les ha llamado, para diferenciarlas de las
anteriores, consecutivas de intensidad o encarecedoras.
la subordinada expresa una consecuencia de la intensidad de una cualidad,
acción o circunstancia referida por la principal: Es tan alto que llega al techo.
Formalmente están constituidas por un cuantificador(tan, tal, unas) + adj/adv +
que. El cuantificador es el que aporta el sentido encarecedor. En realidad son
construcciones más similares a las de que2, que a las adverbiales. Se puede
considerar éste un que2 cuyo antecedente sería el cuantificador. Entre este
antecedente y el segmento encabezado por el que, se establece una relación de
interdependencia. Si prescindimos de cualquiera de los dos elementos:
Es tan alto.
Deberemos añadirle un tonema de suspensión para que conserve sentido, aun
así, el sentido consecutivo desaparece.
*Es alto que llega al techo.
Naturalmente el que no es funtivo, por lo demás, el segmento por él
encabezado y el cuantificador funcionan como adyacente o término terciario del
sintagma nominal al que acompañan. Apareciendo en función suboracional
como sucede en el caso de las subordinadas adjetivas, alejadas por tanto de las
adverbiales entre las que la Gramática tradicional las cataloga.

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Common questions

Con tecnología de IA

Un predicado nominal se distingue de un predicado verbal por su núcleo, que está compuesto por un verbo copulativo y un atributo. En el predicado nominal, el verbo copulativo (ser, estar, parecer, quedarse) funciona como cópula, uniendo el sujeto al atributo que porta la carga léxica . Por otro lado, un predicado verbal tiene como núcleo un verbo que no es copulativo, implicando acciones o procesos, y puede existir sin el complemento que define a los predicados nominales . En la estructura de un predicado verbal, el verbo actúa como el elemento imprescindible y puede estar acompañado por complementos como el complemento directo o indirecto .

En la gramática tradicional, la cualidad se expresa básicamente a través del adjetivo calificativo, que concreta la naturaleza del sustantivo al que acompaña, agregando información específica sobre sus características . Este uso del adjetivo permite precisar cualidades, facilitando la descripción y expansión semántica de los textos .

Las oraciones complejas se caracterizan por tener más de un sintagma verbal, donde solo uno se erige como núcleo principal, y el resto se subordinan a este sintagma . En comparación, las oraciones simples tienen un solo sintagma verbal, mientras que las compuestas están formadas por varias oraciones independientes que se coordinan o yuxtaponen .

El sujeto léxico se integra en la estructura oracional cuando el sujeto gramatical no puede ser identificado fácilmente y se hace explícito con un sustantivo o pronombre que concuerda en número y persona. Este sujeto léxico establece una relación de interdependencia con el núcleo del predicado, especialmente a través de los morfemas de número y persona del verbo, que reflejan las concordancias necesarias .

En la gramática tradicional, los complementos en el predicado son elementos adyacentes subordinados al núcleo verbal, que es imprescindible para la constitución de la oración. Estos complementos son prescindibles y sirven para concretar la significación léxica del verbo, aportan información adicional pero no alteran la estructura esencial de la oración .

Las proposiciones sustantivas son oraciones subordinadas que adquieren categoría nominal mediante el proceso de transposición, funcionando como adyacentes del núcleo verbal en una oración compleja . Pueden introducirse a través de conjunciones como 'que' o 'si', y sirven como complemento del verbo principal o de un sustantivo en la oración .

La transposición en oraciones complejas se refiere al mecanismo por el cual una oración subordinada adquiere categoría nominal y funciona como un adyacente del núcleo verbal en la oración principal. Esto difiere de las oraciones coordinadas, donde varias oraciones autónomas están relacionadas sin que una dependa de otra, conservando cada una su estructura independiente .

Una estructura atributiva está constituida por un verbo copulativo que une el sujeto a un atributo, el cual carga el peso léxico de la oración y es esencial para expresar el estado o característica del sujeto . En contraste, las estructuras predicativas están caracterizadas por la presencia de un verbo que expresa acciones o estados, incluyendo habitualmente complementos directos e indirectos que aportan información adicional . Estas estructuras atribuyen características a un sujeto de una manera descriptiva más que una acción o estado independientes .

El dictum de un enunciado comprende el contenido proposicional, lo que se dice. El modus, en cambio, refleja la actitud del hablante hacia el contenido que comunica. Estos componentes determinan la función del mensaje: una enunciación predomina en la función referencial, proporcionando información objetiva; mientras que una interrogación enfatiza la función apelativa, solicitando información del interlocutor .

La distinción radica en el uso del tonema y la función del enunciado. La enunciación se caracteriza por un tonema de cadencia y predomina la función referencial, presentando hechos de manera objetiva . La interrogación tiene un tonema de anticadencia y predomina la función apelativa, solicitando información del interlocutor . La exclamación, con un tonema de suspensión, enfatiza funciones apelativas y expresivas, como órdenes o quejas .

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