2) LOS CRONISTAS
Contexto histórico
Al terminar el siglo XV, la península ibérica se convirtió en un centro muy
importante del mundo económico y político. Los grandes comerciantes, banqueros,
navegantes, cosmógrafos, y científicos orientaron su interés hacia España y Portugal.
Estos dos países cristianos encaminaban al triunfo y la riqueza cuando las exploraciones
marítimas pusieron bajo su dominio los continentes americano y africano,
respectivamente.
Para España el siglo XVI fue la época de los conquistadores. Cuando Colón
descubrió América en 1492 —ocho años antes de empezar un nuevo siglo— por
fin se había logrado la unificación de España, en gran parte por los esfuerzos de
Fernando e Isabel1.
En esta época del lejano oriente llegaban a Europa artículos de primera necesidad
como especias (pimienta, clavo, canela, etc.), algunos productos medicinales y artículos
de lujo (como tapices, sedas, piedras preciosas, perfumes, etc.). Los comerciantes
italianos y turcos controlaban el Mediterráneo y las rutas terrestres. Ante el continuo
aumento de los precios e impuestos, los países de Europa Occidental buscaron métodos
para liberarse de todos aquellos que habían ejercido algún tipo de monopolio sobre la
actividad comercial. Así, las fuerzas de Europa Occidental empezaron a promover el
descubrimiento de una nueva ruta que los condujera hacia el oriente, ruta que podría
1
Arturo Torres Rioseco, Nueva Historia de la Gran Literatura Iberoamericana, Emece Editores, Buenos Aires,
1964, p. 9.
encaminarse por el Atlántico o bien costeando el continente de África. Esta idea cobró
mayor fuerza cuando los otomanos se apoderaron de Constantinopla y cambiaron su
nombre a Estambul en 1453. Gracias a esta conquista, los turcos controlaron en gran
medida las operaciones mercantiles realizadas con el Oriente.
La búsqueda de nuevas rutas hacia el oriente fue posible gracias a una serie de
elementos técnicos y científicos, como la convicción de la esfericidad terrestre, los
progresos en la navegación cuando la carabela desplazó la galera, o el uso de la brújula.
También es digna de mencionar la importancia del perfeccionamiento de la imprenta por
Johannes Gutenberg (?-1498) por la gran aportación a la difusión de los conocimientos.
En este periodo Portugal apoyó distintos viajes al sur de las Canarias con el fin de
encontrar una nueva ruta hacia la India que bordeara el continente de África. Por su parte
los reyes de España , Fernando e Isabel, aceptaron apoyar el proyecto de Cristóbal Colón,
que consistía en alcanzar la India atravesando el océano, una ruta distinta de la que
buscaban los portugueses.
El 3 de agosto de 1492 Cristóbal Colón inició su primer viaje a través del océano.
El viaje llegó a su fin el 11 de octubre del mismo año:
Aquella misma noche, a eso de las diez, y después de cantar la Salve que daba fin
a la jornada, Colón creyó divisar una candelita que se movía en el horizonte. La
luna todavía no había salido y habló de ello con Pedro Gutiérrez, que también dijo
haberla visto; otro compañero al que consultó dijo no haber visto nada. “En ese
momento —escribe Morales Padrón— la vio también un marinero llamado Pedro
Izquierdo, natural de Lepe (del que Oviedo dice que apostató y se fue con los
moros por no haberle dado Colón el premio prometido). Sin duda que tanto Colón
como Izquierdo habían tenido visiones. Morison afirma que en aquel momento
estaban a 35 millas de las Bahamas, distancia a la cual no se distingue hoy un faro
que hay en la isla Watling (…) Colón deseaba ser el primero en dar la voz y por
ello se adjudicó el premio —más por la gloria que por la codicia, hemos de
pensar—, y por eso su hijo Hernando asentó que el día 11 de octubre había su
padre descubierto el Nuevo Mundo.
Sin embargo, el verdadero descubrimiento no se produciría hasta las dos de la
madrugada del día 12 de octubre. La flotilla se deslizaba a dos leguas de la costa.
La Pinta iba en vanguardia y en su cofa oteaba Juan Rodríguez Bermejo, llamado
por sus compañeros Rodrigo de Triana. En un paisaje de luna menguante divisó
una “cabeza blanca de arena” y con voz potente gritó la anhelante palabra:
“Tierra>”2.
En todo caso, no se debe olvidar que el marino genovés no intentó “descubrir” a
América, su intención era encontrar una ruta alternativa hacia el Oriente. El genovés aún
en su cuarto viaje (1502-1504) pensó estar cerca de la desembocadura del río Ganges.
Este fenómeno revela muy claramente el papel fundamental e indispensable que podrían
haber jugado unos conocimientos más profundos de sociología, etnología y teología en el
proceso del descubrimiento. Por otra parte también constituye una respuesta muy clara a
aquellos que defienden la superioridad inferioridad de las ciencias sociales y hasta llegan
a discutir su necesidad.
Uno de los cronistas que expresó la singular importancia del descubrimiento y lo
subrayó de una manera muy especial es Francisco López de Gómara. El cronista relató el
fenómeno de la siguiente manera: “La mayor cosa, después de la creación del mundo,
sacando la encarnación y muerte del que lo creó, es el descubrimiento de las Indias”3.
No fue sino hasta 1507 cuando Américo Vespucci (1454-1512), destacado
navegante florentino al servicio de la corona española, reveló que las regiones exploradas
2
Gregorio Gallego, Caminos abiertos por Cristobal Colón, Ediciones Nauta, S.A., Barcelona, 1991, p. 14-15.
3
Manuel Ballesteros, Escritores de Indias, Editorial Ebro, Zaragoza, 1969, p. 7.
por Colón no eran parte del continente de Asia sino que era un continente totalmente
distinto.
Tras el descubrimiento, los monarcas españoles autorizaron a los particulares
emprender viajes al nuevo mundo, a cambio de ceder parte del botín que pudieran obtener
a la corona. Las actividades de conquista se convirtieron así en una especie de empresa
comercial integrada por banqueros, comerciantes, clérigos y marineros. El resultado de
esta fórmula fue lo siguiente:
En veinte años los españoles descubrieron la mayor parte de la costa atlántica del
continente americano sin causar gastos importantes a la monarquía española.
Desde Cuba, Hernán Cortés inició su empresa para conquistar México. Esta
conquista constituyó la punta de lanza para la exploración de América Central y
la costa del Pacífico. De Panamá partieron las expediciones de Vasco de Núñez
Balboa (1475-1519) al océano Pacífico luchando contra tribus indígenas y entre
disputas y rencillas de sus rivales españoles4.
La última empresa importante que nombraremos aquí, entre otras de menor
importancia, es la de Francisco Pizarro, quien emprendió la conquista de los incas.
El diario de Cristóbal Colón marcó el inicio de una serie de relatos sobre el mundo
natural, sobre una raza desconocida hasta entonces y sobre naufragios o empresas
militares dirigidas a diversas regiones del nuevo mundo.
Durante el siglo XVI los misioneros desarrollaron extensos estudios sobre las
culturas de las civilizaciones prehispánicas, entre ellos destacan los nombres de Fray
Toribio de Benavente y el dominico Fray Bartolomé de Las Casas. El padre de Las Casas
mostró la crueldad de los conquistadores y de los encomenderos sobre la población
indígena.
4
José Terrero, Historia de España Ilustrada, (Adaptada y puesta al día con la colaboración de Lázaro Sánchez),
Editorial Ramón Sopena, S.A., Barcelona, 1978, p. 430.
Las crónicas más conocidas de esta primera etapa de la conquista se encuentran a
continuación. Las crónicas están divididas en algunos grupos, según las ocupaciones de
sus autores:
Las primeras obras del género escritas por navegantes ilustres
Cristóbal Colón Cartas del Almirante
Diario de Abordo
Americo Vespucio Carta del 18 de Julio de 1500
El Nuevo Mundo
Conquistadores (soldados que participaron activamente en la contienda)
Hernán Cortés Cartas de Relación
Bernal Díaz del Castillo Historia verdadera de la conquista de la
Nueva España
Álvar Núñez Cabeza de Vaca Naufragios
Evangelizadores (sacerdotes misioneros)
Fray Toribio de Benavente Historia de los Indios de la Nueva España
Fray Bernardino de Sahagún Historia de las cosas de la Nueva España
Fray Bartolomé de Las Casas Brevíssima relación de la destruyción de
las Indias
Testimoniales (indígenas nobles que vivieron el conflicto y fueron educados
por los frailes)
Hernando de Alvarado Tezozómoc Crónica mexicana
Fernando de Alva Ixtlixóchitl Historia Chichimeca
Testimoniales anónimos (indígenas cuyas obras se recopilaron por medio
de otros informantes)
Diego Muñoz y Camargo Historia de Tlaxcala
Peninsulares (sabios que recibieron noticias de los sucesos pero que nunca
estuvieron en América)
Francisco López de Gómara Historia General de las Indias
Pedro Mártir de Anglería Historia del Nuevo Mundo
Literatos
Francisco Cervantes de Salazar Crónica de la Nueva España
“El Inca” Garcilaso de la Vega Historia General de Perú