YO NO PUEDO CAMBIAR
Estrategias de parada y modificación del pensamiento –
Hola.
Me llamo Séfora y durante años repetí esta frase. Sufría migrañas, contracturas
constantes, dolores músculo esqueléticos y estomacales, junto con una pésima gestión
emocional que me hacía sentir muy triste y deprimida. Tras tocar fondo me convencí
qué podía cambiar. Han pasado 11 años desde entonces, y mis migrañas han
desaparecido junto con todos esos síntomas molestos.
¿Me acompañas y te cuento cómo cambiar a mejor?
(Si quieres leer más sobre mi historia puedes hacerlo en [Link])
Yo no puedo cambiar
Es una expresión que habrás oído decenas de veces y, probablemente, incluso hayas
dicho tú mismo.
Como bien explica Eduardo en la parte cuarta, la última del libro “Mente, déjame vivir”,
para poder tener una mentalidad saludable es necesario cambiar.
Cuando planteo a un cliente o conocido que las dificultades por las que atraviesa no se
deben a las circunstancias externas, sino a la gestión personal de esas circunstancias,
muchas veces aparece esa resistencia y me dicen: “yo nací así, y así moriré. No
puedo cambiar, ¡qué cambien los otros!”.
YO NO PUEDO CAMBIAR
Esta frase es una excusa para evitar el trabajo y el esfuerzo que conlleva salir de
nuestra zona de confort, y comenzar a pensar y actuar de una manera diferente hasta
la fecha.
Lo que en realidad se quiere decir inconscientemente con esta frase es:
“no sé cómo cambiar y no quiero esforzarme en hacerlo, ya soy muy mayor y me
es más fácil culpabilizar a los otros de mi infelicidad”.
Lo comprendo perfectamente.
Modificar conductas y hábitos repetidos durante años no es cosa fácil, pero merece
mucho la pena, ya que uno coge la batuta de su felicidad y se responsabiliza totalmente
de lo que sucede en su vida.
Para ilustrarlo me gustaría ponerte un ejemplo. Estoy segura de que tienes un amigo o
una amiga, a la que envidias en secreto por sus éxitos. Parece que la vida le sonríe y
tiene éxito profesional y personal. Siempre está feliz y le suceden situaciones
afortunadas.
Pues deja que te descubra el secreto de ese amigo o amiga feliz. Y no, no es cuestión
de suerte o fortuna.
Es cuestión de actitud. Le pasan cosas buenas, porque su actitud es buena, al revés
de como muchos pensarían, que tiene una buena actitud como consecuencia de esas
cosas buenas.
Espero haberte convencido ya, de que el cambio es necesario y que, una vez hayas
implementado mejoras en tu gestión emocional, verás que tu realidad vital
YO NO PUEDO CAMBIAR
cambia, no porque haya cambiado nada de tu vida exterior, sino porque ha
cambiado la visión que tenías de lo que te rodea.
Pensamientos negativos
Uno de los principales cambios a realizar es la eliminación de pensamientos negativos,
que te restan energía y entorpecen el éxito de tus resultados.
Por ello voy a darte un ejercicio práctico para que puedas parar y modificar esos
pensamientos limitantes que se te presentan varias veces al día.
Pero antes permíteme que te explique brevemente cómo funciona el aprendizaje en tu
cerebro y el motivo científico de porqué SI que podemos cambiar.
Todo esto se lo debemos a la neuroplasticidad.
En nuestro cerebro tenemos diferentes tipos de células, pero hay una que destaca
especialmente: las neuronas.
Las neuronas están formadas por un núcleo y unas ramificaciones, como puedes ver
en la fotografía.
YO NO PUEDO CAMBIAR
Normalmente solemos imaginarnos estas ramificaciones como estáticas, ramas duras
que no se puede mover como si fueran árboles, pero eso no es cierto.
Las ramas son en realidad como espaguetis blandos que pueden conectarse y
reconectarse de nuevo, de manera que así se generan el entramado que nos permite
aprender cosas nuevas, como un idioma.
Repite, repite y vuelve a repetir
Para generar nuevas conexiones y aprender hay varias estrategias, pero una de las
más útiles es la repetición.
Así fue como te aprendiste las tablas de multiplicar.
Repitiendo una y otra vez: “uno por uno es uno, uno por dos es dos…”
Esto hizo que los “espaguetis” cada vez fueran más gruesos y la conexión química
entre las neuronas asignadas a recordar los números se hiciera más rápida.
Pues bien, cuando repites una y otra vez los mismos pensamientos negativos y
limitantes estos se fijan y se dan con más facilidad.
Por ello debes identificarlos, pararlos y crear un pensamiento nuevo substituto.
Y lo debes repetir tantas veces que el espagueti antiguo grueso sea reemplazado por
uno nuevo que rompa el anterior.
Te pongo un ejemplo práctico.
Imagina que repites cada día una misma frase, inconscientemente, a nivel mental.
YO NO PUEDO CAMBIAR
“No sirvo para esto, soy torpe. Siempre me pasa lo mismo. Soy un fracaso”.
Tienes este pensamiento debido a tu baja autoestima y tu alta exigencia y te hundes
cada vez que fallas en el trabajo, rompes con una pareja o comes algo insano. Y lo
repites y lo vuelves a repetir.
Dime, ¿Sabes cuál es la mejor manera de hacerte experto en algo?
Repetirlo.
Así que eso acaba formando parte de ti, pero no significa que seas tú, ni que sea para
siempre, ya que es algo que puedes desaprender y aprender algo nuevo, como cuando
comienzas a utilizar una palabra nueva o aprendes una receta por primera vez.
Así que para que aprendas a eliminar esos pensamientos limitantes que te impiden
obtener mejores resultados y disfrutar de tu vida te propongo unos ejercicios.
¡Vamos a ello!
YO NO PUEDO CAMBIAR
Ejercicios prácticos
→Parada de pensamiento
Cuando detectes un pensamiento negativo di (en voz alta si puedes), las palabras
“stop”, o “basta” o “para Marta”…o similar. Encuentra una palabra con la que tú te
sientas cómoda.
A continuación, pellízcate levemente, o date un golpecito leve, no te hagas daño, el
objetivo es llevar tu atención de la rumiación mental a lo físico.
También puedes utilizar una goma de pelo en la muñeca y estirarla.
El objetivo es llevar tu atención de la rumiación mental a la atención física.
No te preocupes, no tendrás que hacer este proceso para siempre, tan solo hasta que
elimines ese pensamiento negativo.
A continuación, debes repetir la frase elegida para substituir a la anterior.
Obviamente debe ser una frase formulada en positivo y que tenga fuerza para ti.
Por ejemplo:
Estás en el trabajo y has cometido un error leve en el trabajo que has solucionado
rápidamente, pero, en tu mente te dices: “Marta mira que eres torpe, papá siempre te
lo decía, siempre acabas fallando, nunca haces las cosas bien a la primera”. Si estás
sola dices en voz alta un seco “Stop” y a continuación te repites: “es un error leve, todo
el mundo se equivoca y no ha sucedido nada grave. Además, has sido muy eficiente
solventándolo. Lo has hecho muy bien Marta”.
YO NO PUEDO CAMBIAR
→Distracción
Cuando entramos en un bucle mental en el que no podemos dejar de pensar en lo
sucedido, como en el ejemplo anterior en el que Marta se ha equivocado en la oficina
y llega a casa y no puede dejar de pensar en ello, podemos usar la técnica de la
distracción.
Esta consiste en centrarte en un objeto y prestar atención únicamente a este objeto. A
nivel visual describe con el mayor detalle posible las características de ese objeto
(color, textura, forma, posición, tamaño…) Así introducimos un estímulo de corte y se
cambia la actividad y el discurso mental.
También puedes utilizar tu conciencia sensorial y prestar atención a todo cuanto nos
transmite nuestros sentidos (vista, oído, olfato, gusto y tacto).
Ejercicios mentales. Consiste en realizar actividades mentales absorbentes para
distraernos. Por ejemplo, contar de 7 en 7 o decir un listado de animales por orden
alfabético. Realizar pasatiempos como sudokus o crucigramas también son una opción
muy interesante.
Actividades físicas. Nadar, saltar o hacer abdominales llevaran tu atención hacia el
cuerpo.
Recuerdos y fantasías agradables, como pensar en las futuras vacaciones o algo que
ya haya sucedido rememorando todos los detalles.
Espero que te hayan gustado estas herramientas para modificar los pensamientos
negativos y evitar su repetición.
YO NO PUEDO CAMBIAR
En resumen:
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con tu migraña, y cómo evitarlos para lograr tu curación.
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Séfora Bermúdez
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