Retorno del Códice de la Cruz-Badiano
Retorno del Códice de la Cruz-Badiano
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Códice de la Cruz-Badiano
Discursos pronunciados con motivo de la ceremonia de entrega
del Códice de la Cruz-Badiano al pueblo mexicano
por el C. Presidente de la República Lic. Carlos Salinas de Gortari,
el 15 de julio de 1990
en el Museo Nacional de Antropología
fOJOGRAFIM:
~VIERHINOJOSA
•Versión estenográfica.
2
Agradezco también al señor cardenal y a los señores obispos su diligente
gestoría.
Sé que el pueblo de México guarda este reconocimiento. a la par del
entusiasmo. que envolvió a la tan bienvenida visita papal.
Haga usted llegar a Su Saniidad. señor delegado y reprc:sc.:ntantccspc.:cial.
nuestro aprecio ratificado por este gesto adicional de afecto al pueblo de
México.
El retorno a México del Códice de la Cru:-Badiano, culmina también
esfuerzos diversos. individuales y de grupos por acercar su contenido y valor al
mayor número de mexicanos. desde aquel Comité Badiano de hace medio
siglo. hasta la cuidadosa labor de edición de Efraín del Pozo. la erudición que
la transformó al español de Angel María Garibay. y la infatigable promoción
visionaria del Instituto Mexicano del Seguro Social. que permitieron. hace un
cuarto de siglo. su única publicación en México.
Es consecuente por eso. no dilatar la reedición y la más amplia difusión de
esa valiosa reproducción facsimilar. sus anexos y la contribución que nuestra
generación debe aportar.
1nstruyo a las autoridades culturales a publicarla y a que esta obra única
del pal rimo ni o nacional. hoy ya presente en este Instituto. esté también \"i\ a en
las conciencias de los mexicanos.
Toca ahora emprender un proceso amplio de apropiación de las muchas
dimensiones valiosas del Herbario de la Cru::-Badiano. En particular. hago un
llamado a la profesión médica mexicana. para extender el interés en esta pieza
propia. primer eslabón de su tradición que es también nuestro orgullo. Que la
densidad histórica que nos dejó el médico indio. resuene en la formación
humanística del médico del mañana.
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Que sea - -como dijo Diego Rivera al pintar la iconografía dd códice en
el Hospital de la Raza-. con la intención de hacer percibir al pueblo de
México lo que fue su cu hura médica en el pasad o. para así darle seguridad en el
presente. Sea éste un feliz motivo para recoger el compromiso de todos. para
asegurar una adecuada protección de nuestras tradiciones. de nuestra huella
en el mundo: de nuestra capacidad para encontrarnos con las naciones en
pleno n:acomodo. con seguridad plena en nosotros mismos.
El orgullo que inspira el esplendor y la majestuosidad de nuestra cultura
lo compartimos todos los mexicanos. sin excepción. y es nuestro donde sea
que se encuentre.
A nuestro patrimonio cultural no puede haber renuncia alguna. que las
experiencias de la lectura del Códice de la Crn::-Badiano sean como una de sus
pociones curatirns que echan muy lejos el cansancio. sacuden el temor y dan
bríos al corazón.
México nos necesita a todos con e5te ánimo para ratificar el orgullo por
nuestro pasado. dominar los retos de nuestra historia presente y para abrirles
a nuestros [Link] y a los hijos de nuestros hijos. un más promctt.'dor nuevo siglo y
nuevo milenio.
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Los resultados de tal sistema educativo se hicieron aparentes y concitaron
envidias y enconos de algunos españ[Link] principal Gerónimo l.ó[Link]-
sario de Sahagún. regidor perpetuo de la ciudad de México. quien en una carta
dirigida en 1541 al emperador escribió: "!'-.o parece suficiente d enst:ñar a lm
indios a leer y escribir. a encuadernar libros. a tocar flautas. chirimías.
trompetas e instrumentos de percusión. a ser músicos y a conocer la gramática ...
les dan tanta instrucción y con tanto cuidado que hay niños y cada día más.
que hablan el latín tan elegantemente como Cicerón ... "
La inquina hacia el colegio aunada a una epidemia de cocoliztle en 1545.
que diezmó a maestros y alumnos. pusieron en mala condición a la escuela; la
Corte suspendió la subvención anual de mil pesos y entonces se padeció gran
penuria.
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Primera: En la dedicatoria Juan Badiano menciona: " ... pues no creo que
haya otra causa de que con tal inslancia pidas este opúsculo acerca de las
hierbas y medicinas de los indios. que la de recomendar ... a los indios, aún no
siendo de ellos merecedores ... "
Segunda: No quedó en México copia del manuscrito . costumbre era
que al enviar a l:::spaña algún documento quedara otro ejemplar en nuestros
archivos. aunque bien pudiera ser que la copia haya desaparecido o exista
en algún lugar ignoto.
Tercera: De las setenta hojas están en blanco la tercera, [Link] y la
vigésimo tercera, así como las seis últimas amén de la primera de guardas.
Cuarta: Son legión las incorrecciones gramaticales. tergi\'ersaciones y omi-
siones de letras. Es posible que según la costumbre de la época el autor escribiera
la versión original y un amanuense la copiara: en este caso" ... no sabía latín o si
lo sabía . era con gran deficiencia ... " Félix Zubillaga, de la U níversidad Grego-
riana. opina que: "sería extraño que el traductor. exacto ordinariamente en
encontrar la expresión latina atinada. de matices muy peculiares y no pocas
veces dificiles. incurriese en errores gramaticales a veces de no pequei'la
monta".
Quinta: Si como cabe suponer el padre Del Grado era un buen latinista.
no tuvo tiempo de revisar y corregir la versión final del Libellus ...
El autor del libro se anuncia en la primera página como Martín de la
Cruz. un indio. médico del Colegio de la Santa Cruz. sin estudios formales
(teóricos) sino versado sólo porla experimentación. En la última página. Juan
Badiano. índio de Xochímilco, lector (profesor) en el colegio informa haber
terminado la traducción al latín el día de la festividad de María Magdalena de
1552. Es casi seguro según Somolinos d'Ardois. que Badiana haya sido
alumno fundador del colegio en 1536 y como eran admitidos entre ll y 12 años.
podría ser que su edad al traducir el códice no contara con más de 28 años.
Es evidente que la versión original fue escrita o dictada en náhuatl,
Martín de la Cruz no hablaba latín y no es lógico que un médico azteca Jo
hubiera escrito en castellano . Emmart aduce en la primera edición facsimilar
de 1940 4ue la referencia a la lepra en el índice, sin exposición ulterior y las
páginas en blanco. serían indicios de un texto original en náhuatl que no llegó
completo a Badiano. Somolinos d'A rdois se inclina por la prisa en terminar el
manuscrito.
Garibay acepta la versión original en náhuatl basado en que al describir el
hule, ollin en náhuatl. escribe: que en nuestra lengua se dice holli. Al referirse a
la tuna usa el mismo giro: frucws qui nostrate sermone dicitur nochtli.
Steck opina que el colofón fue escrito directamente en latín por el uso
común de las formas rituales laudatorias a los superi"or es. las qut probable-
mente eran familiares a los profesores indígenas del Colegio de Tlatelolco.
Cuándo 11 cómo llegó el Uhel/m ... a España. lo desconocemos. Francisco
de Mendoza, a quien está dedicado el libro, hijo del primer virrey <lela Nueva
España. había salido a Perú acompañando a su padre en 1551. Es casi seguro
que el rey emperador Carlos V no haya conocido el manuscrito: en efecto ,
desde 1543 había salido de España y volvió hasta I 556 después de abdicar.
para encerrarse en el monasterio del Yuste hasta su muerte en 1558.
A su arribo a Espana el libro debió ser visto por el p1í11l:ipeFelipe .
después rey Felipe 11,bibliófilo y admirador de dibujos indígenas. Dado que
las hierbas aztecas no existían en la península. el manuscrito pasó a ocupar un
silio en alguna biblioteca real como una curiosidad exótica, pero sin utilidad
en la práctica médica de su tiempo .
En la primera página aparece, entre los párrafos de la dedicatoria. la
inscripción: ex libris didaci Cor/avilae. Diego Cortavila y Sanabria fue un
farmacéutico madrileño, gran erudito que vivió desde fines del siglo X VI hasta
8
mediados del XVIJ; se cuenta fue boticario de Felipe IV yde la reina Margarita
de Austria. aficionado a los estudios botánicos, cultivaba un jardín. "que con
grande costa, diligencia y trabajo ha traído a él muchas plantas". Es posible
que haya tomado posesión del LiheNw ... a título de obsequio real.
En 1624 llegan a Madrid el cardenal Francesco Barberini, nuncio papal y
su secretario Casiano del Pozzo, el Libe/lus ... es adquirido por el cardenal
y se incorpora a la Biblioteca Barberini fundada en I b79. Del Pozzo con-
sigue copiarlo y en el siglo X VIII la copia es adquirida para la biblioteca de
Jorge 111.
A partir de su incorporación a la Biblioteca Barbcrini. pasan tres siglos
antes de que vuelva a la luz pública. Su transferencia a la Biblioteca Vaticana
en 1902 no dejó otra huella que los fragmentos de etiquetas en el lomo y la
primera de guardas.
Para hacer verdad el que "hay libros que salen al mundo como almas en
pena. Andan. andan y tropiezan a través de los siglos por la oscuridad y sufri-
miento, hasta que un día aparece alguien que los saca del limbo del olvido", de
pronto en 1929 se reinicia el interés por el descubrimiento prácticamente
simultáneo de tres investigadores. El primero el profesor Charles U pson Clark
al conducir investigaciones del Fondo Dawes, del Instituto Smithsoniano. lo
encuentra durante su estudio de la Biblioteca Barberini. Clark. un latinista.
profundo conocedor de la Biblioteca Vaticana desde 1898no era historiador,
tuvo visión exacta de la importancia del Uhellw ... y comunicó su hallazgo al
profesor W illiam H. Welch. uno de los fundadores de la Escuela de Medicina
de J ohns H opkins. interesado por entonces en historia de lamed icina y en una
reunión de conocedores entre los que estaba Henry Sigerist, se pidió " ... que el
manuscrito se publicara lo más pronto posible, con facsímil, transcripción,
traducción y comentarios ... "
El segundo descubridor. un bibliotecario sueco. el Dr. Lynd Thorndike.
lo encuentra al realizar el inventario de la Colección Barberini y relata el
hallazgo brevemente en su trabajo sobre manuscritos de historia de la ciencia y
de la medicina existentes en la Biblioteca Apostólica.
El mismo año el doctor Giuseppe Gabrieli, curador de la Biblioteca
Corsiniana, da cuenta de la existencia en la Biblioteca del Castillo de Windsor
de una copia italiana del manuscrito original.
En México el interés por el halla1go del manuscrito se manifestó hasta
1939. cuarto centenario del establecimiento de la imprenta en México. un
manuscrito de la primera traducción al castellano por Demetrio S. García, que
sirvió para la primera edición impresa aparecida en 1955 aunque fechada en
1952 con el propósito de celebrar el cuarto centenario del Libellus ...
Las ediciones facsimilares mejor logradas. por la calidad de la reproduc-
ción de las pinturas. la propiedad de las traducciones inglesa y castellana y los
comentarios sobre los rubros botánicos, médicos, artísticos, culturales, histó-
ricos y antropológicos. son la de Emily Walcott Emmart de 1940 y la de Efrén
C. del Pozo, en 1964.
El manuscrito ahora de vuelta definitiva a nuestro país. completa un
tercer viaje transatlántico. La primera travesía fue el envío del papel desde
Génova probablemente a España y luego a México. Las marcas de agua del
papel; un guante con las siglas BA y una flor de 5 pétalos se identifica con la
fábrica o molino genovés de Basile Acinelli y por testimonio judicial se sitúa a
principios del siglo XVI.
El envío a España. muy probablemente en 1552, no sabemos quií:n fue su
portador ni sus escalas antes de reposar por tres siglos en las bibliotecas de
Roma. El tercer viaje y retorno definitivo a la patria tiene lugar 438 años
después de su salida de la Nueva España.
¿Habrá terminado ahora e-1peregrinaje del manuscrito? ¿Será su destino
el reposo seguro en la ciudad de su origen en el siglo XVI? Ciertamente que no.
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México vuelve a tener posesión del único libro de medicina azteca del
siglo XVI. algo más que un herbario, el último gran herbario a la usanza
medieval. Segun Garibay, un recetario, apreciación que no va al fondo del
contenido.
El Uhellw ... es la descripción resumida de la prácti<:a médica dc los aztccas.
nn c;ólo por la herbolaria sino por materia mineral. animal y psicológica, mal
denominada mágica. Constituye la fuente original de prácticas y maniobras
cotidianas que no se han interrumpido desde hace más de seis siglos. Díganlo si
no. las transacciones diarias de tianguis y aun mercados modernos, las limpias
o los conceptos de frío-caliente presentes en nuestra visión de los alimentos.
Algunos capítulos tienen vigencia permanente. v. gr.: .. Arboles y ílores
contra el cansancio de los administradores y los servidores públicos".
El manuscrito nos devuelve el documento más valioso de la medicina
mexicana. la prueba irrefutable de la raíz experimental de la medicina azteca:
ausencia de dogmas. la búsqueda en la naturale,a de plantas medicinales y
la prUt:ba práctica de sus efcctos. El Lihellu.\ ... "es la sangre viva del espíritu de
un sabio médico azteca. embalsamada y atesorada con el propósito de vivir
más allá de la , ·ida".
Nos queda mucho por conocer de lo descrito por Martín de la Cruz. el
ilustre botánico don Faustino Miranda y su discípulo Javier Valdés pudieron
identificar 80% de las 185 plantas dibujadas en el libro. Emmart en 1940 pudo
clasificar a 50o/c;.Reko en 1947 agregó y corrigió otras. Es un deber de los
botánicos mexicanos continuar la búsqueda e identificación de las faltantes.
¿Acaso el nacimiento y prodigioso desarrollo actual de la industria de los
esteroides en 1950. no surgió en México del barbasco o cabeza de negro crecida
silvestre en Veracruz? ¿O hemos olvidado a Maria Sabina y sus hongos
alucinógenos que mal utilizados, superficialmente comprendidos. no han sido
objeto de un estudio psicofarmacológico más profundo y continuado? ¿Qué
hay de verdad sobre el tepexcohuite? ¿Por qué aceptamos la moderna medi-
cina psicosomática e ignoramos el enfoque azteca que asociaba o usaba el
elemento "mágico" amén del efecto farmacológico de la hierba?
La vuelta a México del Uhe/Jus ... debería sen ir ¡,ara algo más que enri-
4ut:ct:r nuestro tesoro cultural. debe ser ocasión para acercar la medicina modcr-
na. científica. con la herbolaria. empírica. de nuestros antepasados. Las ganancias
serian mutuas y los beneficiarios serían los pacientes.
Por un lado, como fuente medicamentosa, se ha explorado sólo el 2% de
las plantas existentes y por el otro. los herbolarios se limitan a informar sobre
las indicaciones y no hay control de la variabilidad en el contenido de los
principios activos.
Los estudios de pregrado en México deberían incluir la farmacología de
nuestra flora, los trabajos sobre el zoapatl, la yoloxóchitl y el gordolobo son
más que convincentes de su conveniencia y rentabilidad.
Con el retorno del Lihel/11s ... a lgunos estudiosos tendrán el privilegio de
examinar el precioso manuscrito. de admirar las espléndidas ilustraciones
coloridas del tlacuilo anónimo. digno antecesor de nuestros pintores más
ilustres. de consta ta r las preocupaciones e intenciones de los tlatamini del siglo
XVI. Los muy escasos y afortunados mexicanos que hemos hojeado con
fruición reverente el manuscrito, hemos oído la voz de sus autores lejana en el
tiempo y en el espacio. hemos percibido que nos hablan. de mente a mente. de
cora1ón a cora1.ón. U na experiencia inolvidable. una vivencia est!!tica
imaluabk.
La posesión del manuscrito. hecha posible por la autoridad moral del
presidente de México y el respeto internacional que ha infundido para nuestro
país. nos obliga como mexicanos a justipreciar la herencia de nuestros antepa-
sados indígenas. "la evidencia de la sabiduriade nuestros mayores. del fruto de
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su sagacidad y experiencia que aumenta la responsabilidad de nuestra indi-
ferencia y disimulo··. Con el Programa Nacional de Solidaridad. el jde de la
nación ha empezado a pagar la deuda social centenaria contraída con nuestros
compatriotas indígenas: una misión y un deber.
Como muestra mínima de aprecio y respeto debe existir un ejemplar del
lihc/lus ... en todas las bibliotecas de México. debe ser el primer libro adc..¡uirido
por un médico mexicano y todos los nacidos en esta tierra debemos. tenemos
que conocer cómo "en 1552. a escasos treinta años después de caída Tenoch-
titlan en la negrura de sus lagos. un nativo reúne en su lengua alada y dulce la
sabiduría curativa de sus ancestros ... y da un precioso opúsculo. en que las
galas de sus dibujos y colores se unen y se entrelazan. todo un documento de la
historia de su raza".
Ahora vuelto al hogar de sus mayores. rodeado de los mejores testimo-
nios de las culturas que le dieron origen. debemos 1:studiar más para comprender
esa raíz herbolaria de nuestra cultura que hizo escribir a Sor Juana Inés en el
siglo XVII:
El Códice de la Cruz-Badiano
Primer texto sobre herbolaria mexicana
Roberto García M oll
Director General del IN AH
9
diversas de aplicación e ingredientes, y en algunos casos se establecen también
cantidad es específicas.
Por el estilo [Link] para alcanzar las magnificas representaciones de las
plantas. cualquiera puede percibir la influencia de los que fueran escribanos
del México antiguo: los tfacuilos.
Al hojearlo con detenimiento uno podría imaginar que los autores obser-
varon otros manuscritos de la i:puca. piupiu~ y ajenos; hay ahí calidad para
trascender y fidelidad al espíritu de los artista, que años atrás realizaran
murales de gran realismo y de sublime ingenuidad.
El Códice Badiana constituye, sin duda. un documento inestimable para
la cultura de nuestros pueblos. con él se puede reconstruir una parte de lo que
fuera la conciencia de los antiguos habitantes de la cuenca y su enorme
capacidad para aprovechar en beneficio de los pueblos el entorno natural: la
magia en el uso de las plantas.
Nadie había escrito antes en tierras de América un texto de medicina
natural; de herbolaria, soporte indiscutible de lo que es hoy recurso perma-
nente de un inmenso número de pueblos en nuestro país.
Por la fecha en que fue editado puede afirmarse con certeza que treinta
años después de la caída de Tcnochtitlan. De la Cruz se asoma con humildad
hacia el futuro y escribe en su lengua un testimonio inigualable de sabiduría
que deja en quien lo lee la idea de un mundo donde la preocupación por la
salud del hombn: había surcado los caminos de la ciencia.
No es menos cierto que sus autores muestran gran capacidad para incor-
porar a la obra algunos rasgos que les son ajenos. sin embargo. fieles a su
cometido reconocen lo propio y lo tradic ional como trascendente: en 1929
cuando el códicl' es descubierto. la herbolaria mexicana seguía gozando de
buena salud en medio de las preocupaciones de occidente por encontrar otros
caminos.
No hablaré aquí de las vicisitudes en la "vida" del manuscrito hasta su
incorporación a la Biblioteca Vaticana y posterior descubrimiento en 1929.
Prefiero 5eñalar que después de esto aparecieron escritos y comentarios
que nos facilitan hoy la explicación del origen y contenido del códice. gracias
a la edición en versión castellana que publicó con gran acierto el Instituto
Mexicano del Seguro Social en 1964 y que recientemente editó en versión
facsimilar.
Hoy están de plácemes paleógrafos, lingüi,las. artistas, editores. historia-
dores y médicos. pLies tendremos ya. por decisión del señor presidente de la
República, bajo nuestra custodia y para su estudio permanente y detallado, en
la Biblioteca Naclonal de Antropología e Historia el precioso original tal y
como fue presentado en 1552 por sus [Link] autores.
Para nuestro país esto tiene un significado extraordinario. nos hace
pensar en los acuerdos de UN ESCO sobre restitución de bienes culturales a sus
países de origen.
El regreso de este códice al continente. y en particular a tierras mexica-
nas. ,ienta un precedente de gran trascendencia que abrirá posibilidades en
el futmo cercano para la concertación de acuerdos encaminados a lograr el
retorno de otros bienes culturales que forman parte indisoluble de nuestro
país.
El Códfr, Badiano. aun cuando es un bien material. puede darnos la
medida dd valor de lo intangible, porque se presenta no sólo un apunte
simbólico del pasado y de un momento preciso, es además una lectura para
inferir su comt:xto. y a partir de su estudio reconocer la sabiduria de los
antiguos pobladores de la cuenca de México.
Es, para el año 1992 que se avecina, una evidencia escrita por quienes
estuvieron ahí en el inicio de la cuenta de los últimos quinientos años y dejaron
testimonio de su tradición.
10
El Códice de la Cruz-Badiana, primer libro médico mexicano
Carlos Viesca Treviño
11
La intención del manuscrito. Es birn conocida la participación de fray
Jacobo de Grado. por ese entonces rector del Colegio de Santa Cruz de
Tlatelolco. como le llama Badiano' y guardián del convento de Santiago al
cual estaba anexo el Colegio. 1 Según afirmación expresa de Bad iano, él recibió
de fray Jacobo el encargo \:letraducir al latín el texto. lo más probablemente en
náhuatl. de Martín de la Cruz. trabajo que realizó ··no para hacer alarde de
ingenio ... sino por pura obediencia" a la que estaba obligado para con su
mentor.
La participación de fray Jacobo de Grado en la concepción y ejecución
del manuscrito ha llevado a relacionar a éste con la necesidad de hacer patente
al rey las terribles carencias a las que hábía quedado expuesto el colegio a raíz
del irregular arribo del dinero real. del d_esinterés creciente de las autoridades
novohispanas en relación con él. así como del abandono de que fue objeto por
parte de fray Juan de Zumárraga, su fundador y principal impulsor en sus
primeros años. La recomendación a los indios ante su sacra majestad que hace
Martín de la Cruz en la presentación de la obra;' ha llevado a centrar exclusi-
vamente en c:,,to la intención dd manuscrito.
No se expresa abiertamente en ninguna parte del texto. pero tampoco
debe dejarse de lado su posible papel. abogando por la racionalidad del indio
en el marco de la acre polémica que protagonizaran fray Bartolomé de las Casas
y Ginés de Sepúlveda. defendiéndola el primero y refutándola este último. a lo
largo de varias décadas.
Sin t:mbargo. un hecho que ha sido poco atendido hasta ahora. es la par-
ticipación de don Francisco de Mendo1a. híjo de don Antonio. d 4uc hasta
el año anterior a la redacción del códice fuera virrey de la Nueva España. En la
dedicatoria del libellus, Martín de la Cruz se dirige expresamente a él dedi-
cánclnle y encomencláncl nle el lihrn. pero.a 1mismo tiempo. señalando que es a
sus instancias que este ha sido escrito. Sólo Somolinos d'Ardois ha señalado
este hecho, aunque al parecer no le dio más valor que el de ser él mismo el
encargado de introducirlo ante el rey.4 Sin embargo, es de notar que no era
habitual el que un distinguido personaje de la corte virreynal se interesara por
encargar un libro sobre las formas que los indios tenían para curar y más aún,
porque se redactara a toda prisa. fuera ejecutado lujosamente y ,e llc\·arn.
como regalo al rey.
En otro texto hago relación de cómo el interés de don Francisco de
Mendoza por exportar especias y tal vez plantas medicinales de Nueva España
al Viejo Mundo lo pusieron en 1553. a poco de su arribo a España con el
códice, con un destacado médico sevillano, Nicolás Monardes, y cómo poco
tiempo después éste fundara una compañía destinada al comercio con ultra-
mar y emprendiera lo que habría de ser una larga aventura relacionada con la
obtención, estudio y empleo de plantas medicinales americanas. s Es sabido
actualmente 4ue don 1-'rancisco había culti\'ado algunas especias. entre las
cuales el gengibre se logró de muy buena calidad. así como la raíz de la China
(Smilax pseudochina), una de las plantas más empleadas en el tratamiento de
la sífílis. y que precisamente a raíz dt:I viaje en el que llevó al rey el Lih ellu.~....
12
había contratado ventajosamente en la corte. probablemente con el príncipe
Felipe, más tarde Felipe 11, la introducción de ambas a España.~
Quedan muchos puntos oscuros que quizá la búsqueda intencionada en
archivos mexicanos y españoles pueda aclarar en el futuro: desde los detalles
de los contratos obtenidos por don Francisco de Mendoza. su posible relación
con el doctor Monardes y con los Fueger. esta última directamente en razón de
los monopolios para el comercio de algunas plantas medicinales. que. como el
guayacán ( Guaíacum officinalis), estos controlaban. El hecho es que el interés
de Mendoza por las plantas medicinales que utilizaban los indios novohis-
panos no era tan desinteresado como parecía a primera vista y que tal vez la
premura con que pidió el manuscrito se debió a sus planes comerciales en gran
escala.
Los autores. Poco es lo que se sabe de las personas 4ue intervinieron en la
manufactura del códice. Martín de la Cruz fue el autor del texto. Que era
médico indio del Colegio de Santa Cruz de Tlatelolco, que nunca había estu-
diado profesionalmente y había adquirido su saber "por puros procedimien-
tos de experiencia ...' y que babia sido beneficiado en diferentes maneras cuyos
detalles se desconocen por don Antonio de Mendoza. es lo único que se sabe de
él además de que para la época en que compuso el texto del códice era ya viejo,
es lo único que se sabe a ciencia cierta de el. Ni siquiera la pretensión de que era
xochimilca está basada en ninguna evidencia documental genuina.k Es posible
que hubiera aprendido la medicina antes de la conquista. pero esto tampoco es
un hecho probado. aunque la otra alternativa es que fuera muy joven al tiempo
de ella y que aprendiera la tradición de sus mayores en los años inmediatos. De
cualquier manera, puede afirmarse que conocía bien la forma indígena de
practicar la medicina y los diagnósticos propios de ella. aun cuando en el
códice hace todos los esfuerzos por no hablar de aspectos conceptuales y se
limitó a enumerar tratamientos, cumpliendo así seguramente con la orden de
Mendoza y evitando el riesgo ele hablar de las antiguas creencias y caer en
entredicho ante sus protectores religiosos.
De Juan Badiano sabemos que era oriundo de Xochimilco y muy proba-
blementt: alumno del Colegio de Santa Cruz, ya que era esta la única institu-
ción de enseñanza superior para indígenas que existía entonces en México y
Badiana manejaba con fluidez el latín y. seguramente. el castellano. Además.
en las frases que dirige al lector en la última página delcódice, se ostenta como
profesor del dicho Colegio.~
En los archivos procedentes del colegio aparece otro Juan Badiano.
lector en él. que murió durante la epidemia de cocoli,tle de 1545 y que proba-
blemente fuera padre del que ahora nos ocupa.
Fuera de lo anterior. todo lo que se ha dicho de ambos es más producto de
la imaginación que de la investigación.
El contenido del manuscrito. [)ividido en trece capítulos. número que
4ui;,á tm-ii.:ra alguna relación con criterios astrológicos de origen prehispánico.
d Uhellus ... ofn.:n: una rdación <k buen número de tratamiento!'> comra la!',
enfermedades más comunes entre los indios que habitaban entonces la ciudad
de México. Aunque por el título e,; un herbario. y de hecho la mayor parte de
los remedios prescritos son vegetales, no faltan en las recetas partes de ani-
males o suslancias de origen animal. ni minerales de muy diversos géneros.
6 Monardes. J\'irolás. Primero y Se!{1mda y Tercera porte ., de la Hí.,wrio A-fedici11alde la., co.w,., que.,.,.
1rae11de 11ue.1,ra.1 Indias Occide111a/e.1que .l'in·e1ren Medicina. Sevilla. Alonso Escribano. 1574. fo. 161.
7
Códice de la Cru~·&diana. fo . 1r.
~ Del Pozo. Efrén ... Valor medico\' documental del manuscrito ... en M. de la_Cru1. Libel/us ... ed. cit.. p.
JJO.
9 Códiude la Cru::-Badia11"· fo. 6Jr.
13
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La relación de enfermedades se hace siguiendo un orden de cabeza a pies.
como era costumbre en textos europeos [Link] debo co11fesar que
no se sabe si éste era el mismo orden seguido por los indígenas mexicanos antes
de su contacto con los europeos.
Llama la atención la aparición de nombres de enfermedades que proceden
directamente de fuentes europeas. como son la podagra.'° el mal comicial o
epilepsia." la micropsiquia 11 o la mente de Abdera.'-' testimoniando todas y
cada una de ellas un conocimiento de textos clásicos. como el de Plinio y
Dioscórides. cuyas obras existían en ese tiempo en la biblioteca de Tlatelolco.
y tal vez de al!!unas de las obras de Galeno y Celso.
Tampoco se sabe si era Martín de la Cruz quien las conocía. lo cual no es
muy probable. o estas denominaciones proceden de mano de Badiano. quien
es muy factible que hubiera leído siquiera parcialmente esos textos. Intere-
santísimo sería el disponer del texto náhuatl original y poderlo comparar con
el resultado de la traducción. pero esto queda solamente a nivel de buenos
deseos.
Es un hecho, sin embargo. que existe una influencia europea perfecta-
mente detectable en el códice. y que el análisis detallado de ella puede conducir
a la identificación de cómo tomaron los médicos indígenas el conocimiento
clásico y ele cómo lo adaptaron de acuerdo a su propio sistema de pensamiento
médico.
Esto último no fue posible antes. dado que prácticamente no se sabía
nada acerca del pensamiento médico indígena. y los estudios sobre su me-
dicina se habían limitado a enumerar lo que conocían, siempre de acuerdo con
una visión moderna de la medicina y no buscando el comprender los mínimos
accesíbles del pensamíento índígena y ver el problema desde la óptica de su
propia cosmovisión. 14
Es paradójico que ahora hablemos del Códice de la Cruz-Badiano como
un documento demostrativo del mestizaje cultural que sufrió la medicina en
México en el siglo XVI. y que sólo a partir de esta aseveración se llegue a
10
/bid. fo. JSv.
" lbid. fo. SI v.
12
lbid. fo. 5Jr.
13 /bid. fo. 53v.
1
' López AU$1Ín. Alfredo, Cuupo Hunu,no <' ldt!ologío, 2 vol, .• Méllico. UNAM. 1984. Viesca. C .• La
m~<fiána náh~atl prthi.,pám,·a. México. Ed. Panorama. J~8ó. Vic:sca. C.. Ti.-iOII. cunct!ptm médicos de fo.,·
anuguos mexicanos. en prensa.
14
replantear el problema de la medicina indígena prehispánica. Pero el curso que
han tomado las investigaciones sobre el tema explica la situación . ya que la
evidencia de que algunos elementos del códice son de origen europeo llevó
primero a dudar acerca de lo genuino de su contenido 1s y después a afinar los
instrumentos de análisis a fin de separar ambas vertientes del conocimiento
médico que se dieron cita precisamente en México durante el siglo XVI.
En este sentido. el cód ice, además de seguir siendo un documento funda-
mental para el conocimiento de la medicina indígena. cohra nuevo valor al
manifestarse como representativo de una manera indígena de incorporar a la
ciencia médica europea y, por lo tanto, de esa medicina 1equi1qui cuya existen-
cia había llegado aun a ser puesta en duda. 16
Volviendo al tema de la medicina indígena. es indiscutible que el Códice
de la Cruz-Badiano es uno de los documentos fundamentales para su estudio y
que. contrariamente a lo que ha pretendido recientemente la escuela antro-
pológica norteamericana. 17 hay evidencias suficientes para probar y docu-
mentar no sólo la existencia sino también muchos de los detalles y criterios que
le son propios y a la vez la definen. Está hoy en día fuera de duda el que la
medicina náhuatl prehispánica estal>a basada en una visión del universo en la
que los seres y fuerzas procedentes del inframundo. de los diferentes cielos y de
los rumbos de la superficie de la tierra actuaban sobre el hombre . y en la que
todos ellos podían ser conceptuali2ados de acuerdo con su naturaleza más o
menos fria o caliente. Está también más allá de toda discusión la existencia de
un concepto de salud entendida como equilibrio entre las partes constitutivas
de cada individuo y entre éste y el universo accesible y con acceso a él.
Amén de los múltiples trabajos que se han realizado acerca de diferentes
aspectos del códice. dividiendo su contenido de acuerdo a una visión moderna
del cuerpo humano, éste se presta para intentar una interpretación de las
enfermedades que busque ubicarlas en el sentido que estas tenían para los
médicos indígenas. Es evidente y se ha discutido bastante. pero no lo suficiente
para agotar el tema. sobre las enfermedades por frío y por calor -y prefiero
expresarlo así. pues me parece más preciso que hablar de enfermedades frias o
calientes en esencia. ya que este concepto era más relacionado con la prove-
niencia , ubicación y dinámica de la enfermedad que con una propiedad que le
fuera intrínseca. Pero. adem~. pueden hacerse notar los elementos existentes
para ubicar. fuera de un orden anatómico de cabeza a pies a las enfermedades
mentales. que ahora sabemos se podían referir a entidades anímicas con
centros en el cerebro. la "mollera ...lay los cabellos de la coronilla la primera. en
el corazón y el hígado, la segunda y tercera respectivamente . En el códice.
todas ellas aparecen en el capitulo noveno. en el cual se agrupan enfermedades
en las que existe un común denominador de aumento de calor. lo cual nos
obliga a revisar el concepto de melancolía que anteriormente habíamos tomado
en una forma que resulta ser demasiado próxima al concepto galeno-hipocrático
de ella y tal vez no coincida con el que tenía realmente Martín de la Cruz; y en
el décimo. cuyo eje parece ubicarse en la presencia de un viento dañino y de
cambios en el olor. A estos deben agregarse los dos últimos incisos del capitulo
octavo. los cuales parecen estar más en relación con el contenido del noveno.
siendo la fatiga definida como caliente y tratando estas dos secciones de la
fatiga y del cansancio "del que administra la Rt'pública".
Baste por ahora con mencionar estos pocos ejemplos que permitirán al
lector darse cuenta del proceso de reconstrucciónde los sistemasprehispánicos
de clasificación de las enfermedades que se está lle\'ando a cabo actualmente.
1S
Otro punto importante y complementario del anteriores la posibilidad de
desarrollar análisis semánticos bastante completos en relación con los nom-
bres nahuas de algunas de las enfermedades mencionadas en el códice y
establecer criterios de correlación a partir de ellos y del contraste que se puede
realizar con el análisis del mismo género llevado a cabo sobre los elementos
terapéuticos citados en el texto. En un sistema de pensamiento dotado de una
gran congruencia entre sus elementos, como lo era la medicina náhuatl prehis-
pánica, el análisis de las relaciones entre ellos provee de una inmensa cantidad
de datos cuya riqueza apenas se va esbozando.
En fin, también la investigación botánica se ha enriquecido al dar cabida
al conocimiento etnobotánico y tener la posibilidad de comparar el uso
antiguo con el actual de las diferentes plantas. así como el asegurar que la
identificación que se ha hecho de estas sea la correcta.
Visto así, el Códice de la Cruz-Badiano reviste otra línea de interés, que es
la de. considerado como muestra del saber de un médico indígena del México
del siglo XVI, convertirse en modelo para ser comparado con los repertorios
terapéuticos de médicos indígenas contemporáneos nuestros y así abrir una
posibilidad real de análisis de la extensión real que alcanzó la medicina
náhuatl y la medida de su supervivencia.
Documento esencial , definitorio de la identidad cultural del mexicano así
como de lo genuino de nuestra medicina . el Libe/lus de Medicinolibus ln-
dorum Herbis se constituye actualmente como un reto a la creatividad de los
investigadores cuyas interrogántes seguramente abrirán camino a respuestas
ricas y novedosas.
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