De la Queja a la Alabanza.
(Habacuc 1-3)
Pueblo Nuevo Solistahuacán, Chiapas
Iglesia Bautista Misionera “Él es la Roca”
Serie: Predicaciones Online Fe y Esperanza
domingo 24 de mayo de 2020
Julio Carrillo
Estamos viviendo tiempos difíciles donde abundan las razones para quejarnos. De
hecho, la queja se está volviendo parte cotidiana de esta contingencia.
Algunos se quejan de que no se están tomando medidas suficientes para combatir esta
pandemia, otros, por otro lado, se quejan de que las medidas son exageradas frente a una
enfermedad con tan bajo índice de mortalidad, medidas que están quebrando la economía,
que están poniendo en aprietos, no solo a grandes empresarios, sino también a los
pequeños comerciantes.
Los pacientes o posibles pacientes con COVID-19 se quejan de la atención médica,
mientras los médicos se quejan, y con justa razón, de la falta de insumos necesarios para
hacer frente a esta pandemia.
Pero en el fondo de estas quejas, está una queja, o cuestionamiento, más profunda; un
dilema con el que seguramente todos hemos luchado, aunque no todos reconocemos;
¿Cómo es que un Dios bueno y todopoderoso permite semejante pandemia?
Habacuc luchó con la misma cuestión, y aunque no recibió las respuestas que
esperaba, si recibió la Respuesta de parte de Dios necesaria para llevarlo de la queja a la
alabanza.
Es muy poco lo que sabemos de Habacuc, incluso su nombre es un misterio, algunos
dicen que viene de una raíz hebrea que significa abrazar; otros que es más probable que
su nombre se relacione con una palabra acadia que significa árbol frutal.
Ambos posibles significados son apropiados con el escrito y mensaje de Habacuc, quien
se aferraría con fe (abrazar) a Dios a pesar de no recibir las respuestas que esperaba. A
pesar de que la higuera no floreciera ni hubiera frutos en la vid. Quizá era un cantor.
Por la situación que describe Habacuc, podemos decir que él escribió después de la
muerte del Rey Josías pero antes de que Babilonia conquistara Jerusalén, este rey había
servido a Dios y había hecho varias reformas justas que glorificaban a Dios y favorecían al
pueblo, a su muerte dichas reformas fueron pronto olvidadas.
Su hijo Joacaz. rápidamente fue destituido como rey por el faraón de Egipto: Necao,
quien derrotó a Judá y los subyugó. Y puso en su lugar por rey de Judá a Joacim, quien
básicamente era una marioneta de Egipto.
Entonces, las reformas de Josías habían quedado en el olvido, y el pueblo estaba
siendo oprimido por gobernantes corruptos, y, por otro lado, el pueblo una vez más había
caído en la idolatría.
Habacuc mira toda esta violencia, maldad e idolatría y clama a Dios y presenta su queja
delante de Dios, Dios responde y finalmente Habacuc confía y alaba a Dios
1) La Queja y Perplejidad de Habacuc. (1:1-17).
Habacuc presenta su queja ante Dios y clama: ¿Hasta cuándo? Había perdido la
paciencia, ya había estado clamando desde antes por la intervención divina para purificar
a Su pueblo y traer un avivamiento, pero parecía que Dios no respondía.
Pregunta: ¿Por qué me haces ver iniquidad? Y entonces describe el panorama sombrío
que se vivía en Judá: describe a la sociedad de Judá en cuatro términos que describen la
maldad con la que se oprime al prójimo: iniquidad, molestia, destrucción y violencia.
Habacuc estaba perplejo ante la aparente inactividad de Dios, la ley estaba siendo
ignorada y la justicia torcida de tal manera que demandaba una intervención divina, el
profeta esperaba que Dios los salvara (v. 1) quizá por medio de un juicio, una corrección
que los llevara a purificarse y un avivamiento posterior que los guiara a vivir en justicia y
rectitud.
Dios responde el clamor de Habacuc, pero la respuesta lo deja más confundido aún. Le
dice que, en efecto, va a juzgar a Judá por su pecado levantando una nación para que los
lleve cautivos, esta nación es Babilonia (los caldeos) v.5-11, Dios los describe como
escarnecedores, sanguinarios y aun ellos atribuirán su fuerza a su dios.
Cuán orgulloso e ignorante puede llegar a ser el Hombre, Dios levanta a esta nación,
pero ellos atribuyen su fuerza a sus propios ídolos; sin embargo, Dios es soberano y usa
incluso las acciones pecaminosas de los hombres para lograr Sus propósitos santos.
Habacuc, desconcertado ante la respuesta de Dios, medita en ella, y medita en lo que
ya sabe acerca de Dios, Él es eterno, autoexistente, soberano y todopoderoso, y fiel a su
pacto; por lo tanto, la conclusión es “no moriremos, es un juicio y corrección” Dios no ha
sido derrotado por los caldeos, Dios mismo los ha levantado para juicio.
Sin embargo, aun quedan muchas dificultades en el dilema, ¿Cómo un Dios santo va a
usar a una nación tan pecaminosa como instrumento de juicio? Una nación que finalmente
no dará gloria a Dios por su éxito militar, sino que dará gloria a sus ídolos. Una vez más
esta descripción encaja para la humanidad hoy, Dios en su misericordia nos dota de
inteligencia, sabiduría, fuerza, ingenio, creatividad y constantemente usamos todo eso para
negar a Dios.
Habacuc está desconcertado, perplejo, confundido; pero hace lo correcto: presentar su
queja ante Dios. Recuerdo de pequeño que escuché a varios predicadores decir “no le
preguntes a Dios el por qué sino más bien para qué” pero Habacuc si pregunta ¿Por qué?
v. 2, 13
Dios es compasivo y entiende nuestras luchas, ven a Dios con tus dudas y con tus
quejas, acércate confiadamente al trono de la gracia y hallarás misericordia.
2) La Respuesta de Dios. (2:1-20).
Habacuc no se queda en la queja, sino que decide esperar la respuesta divina, esperar
en Dios, y Dios le responde, y aunque una vez más, la respuesta no resuelve todas las
dudas de Habacuc, la respuesta no es lo que esperaríamos o deseáramos, la respuesta es
la que Habacuc necesita para afirmar su fe en Dios.
Dios afirma que ciertamente se cumplirá la visión de la manera en que Él se la ha dado
a Habacuc. Y hace un contraste entre el injusto (aquel cuya alma no es recta) y el justo,
uno se enorgullece en incredulidad atribuyendo los dones y la obra de Dios a la obra de sus
propias manos, mientras el justo vivirá por su fe.
Esta fe no es una acción aislada es una fe continua, una vida de fe, Dios está llamando
a Habacuc a creer aun cuando no tiene todas las respuestas. Aunque creer sin tener todas
las respuestas no significa que la fe es ciega, la fe no es un salto al vacío, hay buenas
razones para fiar en Dios, para creerle a Dios aun cuando no tengamos todas las
respuestas.
Dios le muestra a Habacuc que también castigará a los caldeos por su pecado, es decir,
Dios le revela al profeta que Él es soberano y justo, en Su respuesta Dios no contesta todas
las dudas de Habacuc, pero si le revela Su carácter santo y recto.
Podemos decir que el tema principal del libro de Habacuc no es el pecado de Judá, ni
el juicio sobre Judá y Babilonia, ni si quiera la confianza del creyente en momentos de
dificultad; todos esos son temas importantes, sin embargo, el tema principal del libro de
Habacuc es el carácter de Dios: Él es santo, justo, soberano en todo, y fiel a Su pacto de
amor. Él ama a Su pueblo con un amor fiel.
Dios pronuncia cinco “ayes” contra los caldeos, es decir cinco juicios por pecados
específicos que ellos habían cometido, cada expresión “ay” es mención de juicio por un
pecado particular.
Ay del que multiplicó lo que no era suyo (v.6)
Ay del que codicia ganancia para su casa (v. 9)
Ay del que edifica la ciudad con sangre (v. 12)
Ay del que da de beber a su prójimo (v. 15)
Ay del que dice al palo: “despiértate” (v. 19)
Cada juicio de Dios sobre los caldeos fue para llenar la tierra del conocimiento de la
gloria de Jehová (v. 14) tú puedes llegar a conocer a Dios en Su misericordia por medio de
la fe, la otra alternativa es que finalmente también lo conocerás, incluso si no le crees, pero
lo conocerás en Su juicio y eso será terrible parta ti. No hay escapatoria, o conoces a Dios
en Su misericordia o lo conocerás por medio del juicio. Arrepiéntete y vuélvete a Dios.
El último “ay” es la culminación, los caldeos confiaban en ídolos de madera cubiertos
de oro y plata. Hoy en día igualmente hay personas que confían en ídolos de madera o
porcelana, afirman que no los adoran pero esperan que dichas imágenes les hagan algún
“milagrito”, pero otros confían en otra clase de ídolos, la obra de nuestras manos, algunos
confían en cierta ideología política, otros ponen su confianza en su capacidad de generar
riqueza, y aunque tener convicciones políticas es algo bueno, y ser diligente en producir
riqueza también es algo bueno, esas obras de nuestras manos son incapaces de salvarnos
y el coronavirus nos lo ha demostrado.
No, nuestras obras han demostrado ser muy malas salvadoras, si entonces nuestras
obras no pueden salvarnos, ¿Cómo es que viviremos? ¿Cómo seremos salvados? El justo
por su fe vivirá. Contrario al orgullo que dice que podemos salvarnos con nuestro propio
esfuerzo, la fe, en humildad, admite que es débil que no puede salvarse a sí mismo y se
arroja a la misericordia de Dios.
En contraste con los ídolos muertos que nada pueden enseñar, y que no tienen espíritu,
Jehová está en Su santo templo, Jehová es un Dios vivo, que gobierna sobre todo, escucha
el clamor de Su pueblo, y toda la tierra calla cuando Dios habla.
3) La Oración de Habacuc. (3:1-19)
Habacuc responde con una oración que al mismo tiempo es un cántico, el término
sigianot probablemente significa canto vehemente; él no ha comprendido todo ni resuelto
todas sus dudas, pero una cosa es segura: Jehová es santo y gobierna todo aun cuando
las circunstancias sombrías parecen indicar lo contrario.
Hay buenas razones para confiar en la santidad, rectitud, soberanía y amor de Dios en
medio de las circunstancias más difíciles y aun con dudas no resueltas del todo.
v. 1-2
Habacuc recuerda como Dios los ha salvado en el pasado (v. 3-15) de manera muy
poética describe el paso por el mar rojo y el río jordán (v.8) si Dios los ha salvado así en el
pasado, Él no los va a desechar para siempre, Habacuc puede confiar en la fidelidad y amor
de Dios.
Hermanos, nosotros tenemos más motivos que Habacuc, para confiar en el amor de
Dios, Habacuc miró al pasado y vio una salvación grandiosa que Dios había obrado en favor
de Su pueblo, nosotros podemos mirar al pasado y vemos una obra aun mayor, la cruz de
nuestro Señor Jesucristo. Claro que Dios nos ama, si cuando éramos enemigos fuimos
reconciliados con Dios por la muerte de Su Hijo, mucho más estando reconciliados seremos
salvos por Su vida.
Finalmente Habacuc termina con una declaración de confianza y alabanza gozosa a
Dios, 17-19.
Conclusión.
1. La inasistencia de los cristianos a las reuniones de la iglesia
2. La injusticia social en nuestros días
3. Llamado a los pecadores a venir a Cristo