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La Pedagogía de Jesús Es Una Pedagogía Del Diálogo

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LA PEDAGOGÍA DE JESÚS ES UNA PEDAGOGÍA DEL DIÁLOGO

JESÚS Y EL ENCUENTRO MISIONERO CON LAS PERSONAS


II
Continuando con nuestra propuesta de revisar el estilo misionero de Jesús a la luz de lo
que la Biblia nos relata, les proponemos hoy reflexionar sobre un aspecto importante de
su manera de comunicarse.
Podríamos decir que LA PEDAGOGÍA DE JESÚS ES UNA PEDAGOGÍA DEL
DIÁLOGO
El no se presenta como el gran Maestro que, desde su cátedra, dicta grandes verdades que
los alumnos deben "digerir", procesar y estudiar de memoria. Más bien, es el compañero
de camino, que transmite su mensaje a través de la fratemidad.
Los invitamos a recorrer los pasajes de la Biblia donde con más claridad aparecen los
rasgos "dialógicos" del anuncio evangelizador de Jesús. JESÚS ES EL QUE DA
SIEMPRE EL PRIMER PASO
A alguno de nosotros nos ha sucedido que, al cruzarnos por la calle con alguna persona
que no vemos desde hace algún tiempo, pasamos uno frente al otro fingiendo
indiferencia. Luego, tal vez, podemos llegar a comentar: "Viste qué maleducado Fulano,
casi nos chocamos y no me saludó", como si el gesto del saludo no fuera recíproco.
Jesús no obra de esta manera. El es quien da siempre el primer paso ofreciendo amistad:
Jn. 11, 5; 13,23; 15, 14-17.
Esa apertura de Jesús aparece claramente en las conversaciones con Nicodemo y con la
Samaritana (Jn. 3, 1-21; 4, 5-42) y en las discusiones con los judíos (Mt. 21, 28-31 ; Lc.
10, 25-37; Jn. 8, 21-59; 10, 22-39).
Jesús pide opiniones, hace preguntas y plantea problemas: Mt. 16, 13; Jn. 1, 38.
Pero, al mismo tiempo, Jesús no da soluciones anticipadas; prefiere que los suyos
resuelvan sus propios problemas: Mt. 10,5-14; 1920; 26, 31-32; Lc. 22, 35-36; Jn. 16, 32.
Les proponemos leer y comentar el siguiente texto:
"El amor comienza cuando se prefiere al otro y no a sí mismo y cuando se reconoce su
diferencia y su imprescindible libertad. Aceptar que en el otro viven otras presencias
además de la nuestra, no pretender creernos imprescindibles en sus necesidades y en sus
preocupaciones... es querer, ante todo, con la mayor prueba de amor, que el otro sea fiel a
sí mismo.
Incluso si eso nos hace sufrir, se trata de un sufrimiento fecundo porque nos lleva a
desprendernos de nosotros mismos, a vivir intensamente una desposesión enriquecedora
en el seno del abrazo más amoroso; debemos considerar que estamos abrazando a un ser
libre, lleno de posibilidades que incluso se nos escapan."
R. Garaudy, "Palabra de hombre"
JESUCRISTO SABE VALORAR LO MEJOR DE CADA PERSONA
Esa apertura de Jesús da lugar a una actitud de valoración admirativa ante los pequeños
gestos de bondad de las personas:
* Admira la fe del Centurión, de la Cananea, de la Hemorroisa, de la Pecadora: Mt. 8, 10-
12; 9, 22; 15, 20; Lc. 7, 50.
* Destaca el agradecimiento de uno de los diez leprosos: Lc. 17, 16-19.
* Alaba la generosidad de la viuda: Mc. 12, 41-44.
* Zaqueo quiere ver a Jesús y, sin tener en cuenta su categoría social, se sube a un árbol;
Jesús aprovecha este gesto para ir a su casa y convertirlo: Lc. 19, 1-10.
* Unos gentiles desean ver a Jesús y El aprovecha esta ocasión para manifestar su gloria
de Hijo de Dios: Jn. 12, 20-36.
* Velas ansias de verdad de Nicodemo y lo anima a profundizar en el misterio de la
Salvación: Jn. 3, Iss.
* Ve los deseos de grandeza de los hijos de Zebedeo y los invita a superar este
sentimiento con el deseo de la cruz: Mt. 20, 22-28.
* Jesús se alegra de los éxitos de los apóstoles y los anima a que aspiren a una mayor
rectitud de intención: Lc. 10, 17-20.
"Cuando te pido que me escuches y tú comienzas a darme consejos, no haces lo que te
pedi Cuando te pido que me escuches y tú comienzas a decirme por qué no debo sentirme
asi estás pisoteando mis sentimientos. Cuando te pido que me escuches y tú sientes que
debes hacer algo para solucionar mis problemas, me has fallado, por extraño que te
parezca. Quizás sea por eso que algunas personas buscan la oración. Porque Dios no da
consejos ni trata de arreglar las cosas, sólo escucha y confía en que tú te arreglarás por ti
mismo. Entonces, por favor, sólo escucha y óyeme; y si tú quieres hablar, espera unos
minutos que llegue tu turno y te prometo que te escucharé."
(De CIPE, Animación de Proyectos educativo-pastorales.)
No cabe duda de que el encuentro con Jesús era, para quien sinceramente lo deseaba, un
encuentro de conversión. Son muchos quienes cambiaron su vida después de conocerlo.
Y nosotros?
La gran palabra que resuena en las últimas décadas en torno al compromiso de la
evangelización es "inculturación".
La inculturación es un proceso que consta de dos aspectos indivisibles:
• por un lado, la evangelización de la cultura: esto es, la Buena Noticia que llega a
impregnar los valores, las estructuras, los criterios de 6 juicio, el estilo de una sociedad.
• por otro, la inculturación del Evangelio: es decir, la misma Buena Noticia acoge ala
cultura en su casa, la Iglesia. Por lo visto, la inculturación es un proceso recíproco y
dialógico entre una cultura y el Evangelio.
Esto no es una tarea fácil, y más de una vez hemos oído decir que "la sociedad no
entiende" a los cristianos.
No será que nos hemos olvidado que el diálogo tiene la doble dimensión del habla y la
escucha?
No hay verdadero diálogo si no aprendemos a descubrir lo que nuestro hermano tiene
para decirnos.
Nos preguntamos:
¿Cuáles son los obstáculos o las dificultades que frenan el diálogo entre sociedad e
Iglesia?
Cuando dialogamos, ¿lo hacemos con corazón abierto para descubrir la verdad en el otro?
¿Sabemos valorar los pequeños gestos de fraternidad de las personas? ¿Decimos
"gracias" a menudo?
Como Iglesia misionera ¿Qué gestos concretos podemos implementar para "abrir las
puertas" al diálogo con la sociedad y con otras religiones?
María del Buen Mate
María del Buen Mate,
del mate de las frías madrugadas,
del mate de las tardes otoña les,
del mate de las noches de estudiantes,
del mate de la espera...
María del Buen Mate,
del mate del amigo y del encuentro,
del mate que reemplaza los almuerzos,
del mate que calienta los inviernos,
del mate que reúne y que celebra...
María del Buen Mate,
del mate oportuno en la visita,
del mate silencioso en los abuelos,
del mate espumoso de la rueda,
del mate que no hace diferencias...
María del Buen Mate,
del mate que siempre está dispuesto,
del mate que nunca se resiente,
del mate que se alegra de ser usado,
del mate que se brinda a cada hora...
María del Buen Mate:
enséñanos a tomar mate,
que no sea el mate frío de la rutina,
que sea el mate del amor fraterno,
que nos deje sabor a vida nueva.
Que no sea el mate que pierde tiempo
cuando hay otro que quiere compartirlo.
Que sea el mate que celebre siempre
al amigo oportuno que se acerca.
Que sea el mate creador de espacios,
donde el otro encuentre
la paz y la confianza.
Que sea el mate que suavice las heridas
y que acorte las horas
de cansancio y soledades.
Que sea el mate una Buena Nueva,
un canto a la amistad,
un modo de amar y dar la vida. Amén
.
LA PEDAGOGÍA DE JESÚS ES UNA PEDAGOGÍA ACTIVA
JESÚS Y EL ENCUENTRO MISIONERO CON LAS PERSONAS
IV
En este número, los invitamos a reflexionar sobre un rasgo muy particular del estilo
pedagógico de Jesús, que podemos enunciar de la siguiente manera:
LA PEDAGOGÍA DE JESÚS ES UNA PEDAGOGÍA ACTIVA
El no vino al mundo a proponer una "teoría" sobre Dios, sino a comunicar la experiencia
del
amor del Padre por la humanidad.
Por eso, sus enseñanzas representan una praxis, esto es, una reflexión sobre el modo de
actuar
y de vivir de acuerdo con este amor .
La pedagogía de Jesús está fundada en la acción; es, ante todo, un testimonio de vida.
JESÚS ES UN HOMBRE DE ACCIÓN
"En el principio era la Palabra"... pero no la palabra de los hombres, vaciada de significado,
sino la Palabra con mayúsculas, la que da vida.
Una Palabra así no puede más que "hacerse carne", traducirse en acciones concretas que
transforman la historia.
Todas las parábolas y los diálogos de Jesús tienen una profunda dimensión educativa; se
basan en lo cotidiano y lo resignifican, provocan curiosidad, generan convicciones y
animan a
los discípulos a ponerse en movimiento.
Jesús educa "para" y "desde" la vida. En efecto, los Evangelios ponen en evidencia cuánto
cree en la fuerza educativa de los hechos.
Así, dejará que los apóstoles organicen la Iglesia, conforme se vayan produciendo las
distintas
situaciones.
Jesús hace actuar a los que quiere educar: Mt. 14,16; Mc. 6, 7.30-38; Lc. 5, 4ss; Jn. 6, 6
Jesús enseña a través de las acciones: Mc. 3, 1-5
Jesús invita a juzgar a partir de los hechos: Jn. 10,22-42
Jesús corrige a partir de las experiencias: Lc. 10, 18-20
Jesús plantea las acciones que va a realizar: Mt. 10, 5-15
Jesús aconseja que antes de actuar se haga una revisión de las posibilidades: Lc. 14,28-33
Jesús invita a la revisión después de la acción: Lc. 9, 10
Jesús aprovecha los hechos para orientar la acción hacia Dios: Lc. 13, lss; 14, lss; Jn. 6,
26ss;
13, 12-17; 20, 24-29
JESUCRISTO VALORA LAS CRISIS COMO MOMENNTOS DE CRECIMIENTO
Bien sabemos que a menudo, en el desempeño de nuestras tareas, los resultados no
dependen
enteramente de nosotros. No es infrecuente que un resultado adverso nos sumerja en una
profunda crisis, donde para nosotros ya nada parece tener sentido.
Por el contrario, tampoco es poco común que una victoria nos genere una reacción de
euforia,
como si el éxito sí fuera responsabilidad nuestra y el fracaso, culpa de la mala suerte.
En este sentido, Jesús enseña a no entusiasmarse con los éxitos (Lc. 10, 17-20) ni hundirse
en
los fracasos (Mc. 9, 14-29).
+ Pone aprueba a sus discípulos: Mt. 8, 23-27
+ Quiere que los suyos se den cuenta de que los fracasos son una advertencia de Dios: Lc.
13,
1-9
+ Que son necesarios, Mt. 18,7; Jn. 8, 28; 14, 24-25.32
+ Jesús enseña que la persecución y la muerte son una prueba dura, pero necesaria para sus
discípulos: Mt. 5, 10-12; 10, 17-21; Jn. 15,18-16,4
+ Pero Jesús no deja solos a los suyos en las dificultades y fracasos: Lc. 5,4-7; 24, 15-25;
Jn.
15, 26; 16, 33.
Jesús mandó a sus discípulos a que subieran a la barca y lo esperaran en Betsaida a la otra
orilla... 1: después de despedirlos, se fue al cerro a oral.
Al anochecer, estaba la barca en medio del lago, y él solo en tierra. Jesús vio que se
cansaban
remando, pues el viento les era contrario, y al amanecer fue hacia ellos, caminando sobre el
mal; como si quisiera pasarlos de largo. Ellos, viéndolo caminar sobre el mal; creyeron que
era un fantasma y se pusieron a gritar, pues todos lo habían visto y estaban asustados. Pero
él,
inmediatamente, les habló: "Animo, no tengan miedo, soy yo".
Y subió a la barca con ellos y se calmó el viento, con lo cual quedaron muy asombrados.
(Mc.
6,45-51)
La Palabra de la Iglesia
"El hombre contemporáneo cree más a los testigos que a los maestros; cree más en la
experiencia que en la doctrina, en la Vida y los hechos que en las teorías. El testimonio de
la
vida cristiana es la primera e insustituible forma de misión: Cristo, de cuya misión somos
continuadores, es el Testigo por excelencia y el modelo del testimonio cristiano. La primera
forma del testimonio es la misma vida del misionero, la de la familia cristiana y de la
comunidad eclesial, que hace visible un nuevo modo de comportarse. (...) El testimonio
evangélico, al que el mundo es más sensible, es el de la atención a las personas y el de la
caridad para con los pobres y los pequeños, con los que sufren. La gratuidad de esta actitud
y
de estas acciones que contrastan profundamente con el egoísmo presente en el hombre,
hace
surgir unas preguntas precisas que orientan hacia Dios y el Evangelio. Incluso el trabajar
por
la paz, la justicia, los derechos del hombre, la promoción humana, es un testimonio de
Evangelio, si es un signo de atención a las personas y está ordenado al desarrollo integral
del
hombre" (RM 43).
Para la reflexión:
Los invitamos a leer detenidamente el texto de la Redemptoris Missio, y a partir de allí,
discutir la veracidad de las siguientes expresiones:
"La actitud del misionero debe ser la de un testimonio silencioso."
"Encontramos a Cristo allí donde creíamos que teníamos que llevarlo."
"El primer objetivo de la misión no es demostrar sino mostrar, no es convencer sino hacer
ver."
En las fuentes de la Palabra
"Hermanos, qué provecho saca uno cuando dice que tiene fe, pero no la demuestra con su
manera de actuar? Acaso lo puede salvar su fe? Si a un hermano o a una hermana les falta
la
ropa y el pan de cada día, y uno de ustedes les dice: 'Que les vaya bien; que no sientan frío
ni
hambre', sin darles lo que necesitan, de qué les sirve? Así pasa con al fe si no se demuestra
por la manera de actuar: está completamente muerta.
Y sería fácil rebatir a cualquiera: 'tú tienes la fe y yo hago el bien, dónde está tu fe que no
produce nada? Yo por mi parte te mostraré mi fe por el bien que hago. Crees tú que hay un
solo Dios? Muy bien. No olvides que también los demonios creen y, sin embargo,
tiemblan'."
(St. 2,14-19)

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