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Impacto de las nuevas tecnologías en el desarrollo económico nacional.

La Titulo
experiencia cubana
Castro Díaz-Balart, Fide - Autor/a Autor(es)
Universidad e investigación científica En:
Buenos Aires Lugar
CLACSO, Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales Editorial/Editor
2006 Fecha
Colección
Economia Politica; Universidades; Educacion Superior; Biotecnologia; Ciencia y Temas
Tecnologia; Nueva Tecnologia; Desarrollo Economico; Cuba;
Capítulo de Libro Tipo de documento
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Conselho Latino-americano de Ciências Sociais (CLACSO)
Latin American Council of Social Sciences (CLACSO)
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Castro Díaz-Balart, Fidel. Impacto de las nuevas tecnologías en el desarrollo económico nacional. La
experiencia cubana. En publicacion: Universidad e investigación científica. Vessuri, Hebe. CLACSO, Consejo
Latinoamericano de Ciencias Sociales, Buenos Aires. Noviembre 2006. ISBN: 978-987-1183-62-3

Disponible en la World Wide Web:


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[email protected]
Fidel Castro Díaz-Balart*

Impacto de las nuevas tecnologías en


el desarrollo económico nacional
La experiencia cubana

EN EL AÑO 2003 celebramos en mi país el 150º aniversario del natali-


cio de José Martí, el Apóstol de la Independencia. Varios eventos inter-
nacionales ese año tuvieron la oportunidad de reflejar la permanente
validez del pensamiento universal de Martí. En esta reunión latinoa-
mericana quisiera comenzar mi intervención con una cita de él: “¿Para
qué, si no para poner paz entre los hombres, han de ser los adelantos
de la ciencia?”.

EDUCACIÓN, CIENCIA Y TECNOLOGÍA


Para comprender el actual desarrollo de la ciencia y la tecnología en
Cuba, es necesario abordar los antecedentes que lo hicieron posible,
comenzando por la esfera de la educación.

EDUCACIÓN
El establecimiento de un amplio programa educacional y el surgimien-
to de un verdadero desarrollo científico en Cuba emanan de una deci-
sión política que se remonta a 1959, que dio como resultado profundas

* Físico-matemático. Académico Titular del Ejercicio 2002-2006, Sección de Ciencias


Naturales y Exactas, Academia de Ciencias de Cuba.

207
Universidad e investigación científica

transformaciones en las esferas de la educación, la ciencia y la cultura.


Como consecuencia directa de ello, surgieron diversos programas e ins-
tituciones científicas y educacionales que abarcaban un amplio espec-
tro de la ciencia y la tecnología modernas, cuyos logros han beneficiado
a amplios sectores de la población cubana.
En 1958 sólo había tres universidades públicas –una de ellas, la
Universidad de La Habana, fundada en 1782– con una matrícula total
de 15.609 estudiantes.
A mediados de la década de 1950, la población cubana ascendía
aproximadamente a 6 millones de habitantes. Un millón era analfabe-
to. El 56% de los niños asistía a la escuela primaria, y solamente el 28%
entre las edades de 13 a 19 años continuaba sus estudios en el nivel
secundario. Unos 17.400 llegaban a ser graduados universitarios, y sólo
el 3% de ellos eran mujeres.
En 1961 se llevó a cabo una campaña nacional con el objetivo de
erradicar todos los índices de analfabetismo y semi-analfabetismo que
existían en el país, condición esta que afectaba a más del 30% de la po-
blación. Dicha campaña fue complementada por otra de seguimiento
destinada a hacer que los recién alfabetizados alcanzaran el sexto grado
y, después, el noveno. Un elevado porcentaje de los que participaron
alcanzó posteriormente niveles superiores. El presupuesto destinado a
la educación se ha incrementado 22 veces con respecto al año 1958.
Estas obras nos permitieron establecer los siguientes principios
básicos de la educación en Cuba:
- Igualdad de oportunidades y posibilidades de educación gratui-
ta para todos los ciudadanos, sin importar origen social, edad,
sexo, raza, religión o lugar de residencia.
- El estudio-trabajo, que vincula la teoría con la práctica, la escue-
la con la vida, la educación con la producción.
- Participación de toda la sociedad en las tareas de la educación,
reconociendo a la sociedad como una gran escuela.

Se puede afirmar que las universidades cubanas se convierten cada vez


más en centros de investigación. Más del 50% de todo el trabajo de in-
vestigación y desarrollo en Cuba es realizado en las universidades y
sus centros de investigación, el 77% del claustro universitario participa
activamente en los proyectos nacionales y locales, y el 42% de los es-
tudiantes de pregrado de años superiores participan en actividades de
investigación científicas extracurriculares.
El 10% de todos los estudiantes matriculados en cursos de pre-
grado pertenecen al movimiento de estudiantes de alto rendimiento y
participan en trabajos investigativos de alta prioridad.

208
Fidel Castro Díaz-Balart

Hoy Cuba posee 64 centros de educación superior –53 univer-


sidades y 11 facultades independientes– con una matrícula de 300 mil
estudiantes y 82 programas curriculares. Existen más de 23.651 profe-
sores –el 28% de los cuales posee la categoría de Doctor en Ciencias– y
programas curriculares en 28 especialidades. La actual universaliza-
ción de la educación superior, que ahora se expande más allá de los
predios universitarios hacia todos los municipios del país, es el mayor
reto que se ha enfrentado desde 1959. Ello implica la creación de 400
filiales universitarias municipales en todo el país, donde cerca de 150
mil estudiantes se beneficiarán con 42 programas curriculares.
Actualmente, más de 700 mil personas –el 6,3% de la población
total– poseen nivel universitario. Miles de estudiantes de otros países
del Sur también se han beneficiado de estos programas durante varios
años –16.951 graduados, 123 de los cuales poseen el grado de Doctor
en Ciencias. En estos momentos, como un aporte de Cuba al desarrollo
de la salud pública en el Tercer Mundo, en la Escuela Latinoamericana
de Ciencias Médicas hay alrededor de 7 mil estudiantes de medicina de
diferentes países de América Latina, África y América del Norte.
En relación con la investigación y el desarrollo y su incorporación
a la educación superior, teniendo en cuenta las experiencias pasadas,
y mediante el uso de las modernas tecnologías de la información y las
comunicaciones (TICs), los expertos cubanos han desarrollado métodos
modernos y software educativos para la erradicación del analfabetismo,
que ya se están aplicando en países de América Latina, como Venezuela,
y en algunos países africanos. Por su parte, Cuba le ofreció a UNESCO la
posibilidad de disponer gratuitamente de estos programas.
En cuanto a la creación de capacidades educacionales, un ejem-
plo merece ser mencionado: las tecnologías de la información y las te-
lecomunicaciones.
El carácter interdisciplinario de las tecnologías de la información
hace que sea particularmente difícil determinar sus orígenes en Cuba.
Sin embargo, en abril de 1970, el Centro de Investigaciones Digitales,
adscripto a la Universidad de La Habana, y creado poco antes, fue ca-
paz de producir la primera microcomputadora nacional, conocida como
CID-201 –en aquel entonces, contraparte de la PDF-11 estadounidense.
A partir del curso académico 1970-1971, se comenzó a dictar
la especialidad de Cibernética en la Universidad de La Habana. Entre
1988 y 1989, la carrera de Computación comenzó a ser ofertada por las
universidades de Villa Clara y Oriente. Las carreras de Automatización
y Telecomunicaciones, entre otras, se añadieron al prospecto. Durante
el curso académico 2002-2003, un nuevo centro de educación superior
abrió sus puertas: la Universidad de las Ciencias Informáticas, que se
enorgullece de contar actualmente con un total de 4 mil estudiantes,

209
Universidad e investigación científica

y se espera que sea un pilar en la formación de estos especialistas en


nuestro país.
Desde 1970 hasta el presente, 2.366 alumnos se han graduado de
la especialidad de Ciencias de la Computación, anteriormente conocida
como Cibernética. En el mismo período, 2.589 estudiantes se han gra-
duado en la especialidad de Ingeniería de la Información.
En el caso de la enseñanza técnica de nivel medio, la matrícula
del actual curso escolar asciende a 30 mil estudiantes.
Con respecto a los esfuerzos que hace Cuba en el campo de la
educación primaria, los estudiantes de todos los grados tienen a su dis-
posición computadoras y redes de computadoras en todo el país.
Para tener una idea de la magnitud de este esfuerzo, a pesar del
bloqueo económico impuesto a Cuba desde el exterior, recientemente
condenado en las Naciones Unidas por 178 países, y que obliga al país
a erogar una mayor cantidad de dinero en las compras que efectúa en
lugares mucho más lejanos, con muchas limitaciones, se compraron
46.290 computadoras, equipadas con multimedia e impresoras, que
fueron distribuidas en todas las escuelas primarias y secundarias, in-
cluidas todas las escuelas rurales. Esta última tarea requirió la instala-
ción de paneles solares en 2.368 escuelas primarias, secundarias, poli-
técnicos y otras instituciones de educación superior en todo el país.
Antes de abordar el tema de la biotecnología, permítanme hacer
una breve referencia al impacto que han tenido la ciencia y la tecnolo-
gía en otras ramas de la industria. Cuba ha atravesado varios modelos
organizativos de políticas científicas, incluida la creación, a mediados
de la década del noventa, de un sistema nacional para las innovaciones
científicas y tecnológicas. Además, ha revitalizado las tecnologías na-
cionales, adaptando la ciencia y la tecnología importadas.
Esta práctica fue especialmente importante en la adaptación de
las plantas eléctricas del país, un proceso que le permitió a Cuba, du-
rante 2003, generar cerca del 95% de su electricidad utilizando el crudo
nacional. Las prospecciones petrolíferas en alta mar, que se llevan a
cabo con la colaboración de compañías extranjeras en profundidades
que exceden los 2.000 m –una actividad que desempeña un papel im-
portante en la asimilación de las altas tecnologías y su inserción en la
nueva economía–, constituyen una esfera en la cual Cuba tenía muy
poca experiencia en el pasado.
También quisiéramos mencionar los resultados obtenidos en la
industria del níquel. Mediante la modernización de la tecnología y las
técnicas de gestión, y con el uso intensivo de la ciencia y la técnica, esta
industria obtuvo un récord productivo de 80 mil toneladas en el año
2002, lo cual la convierte en el cuarto mayor productor a nivel mundial.

210
Fidel Castro Díaz-Balart

La introducción de las innovaciones tecnológicas y la adaptación


de las tecnologías transferidas también han beneficiado a otros sectores
de la industria:
- En 1992, sin tener ninguna experiencia previa, Cuba pudo introdu-
cir el servicio de telefonía celular con la colaboración de México.
Hoy existe un nuevo proveedor, que utiliza la tecnología GSM.
- Varios equipos de alta tecnología, diseñados y producidos en
Cuba, incluidos la tomografía por Resonancia Magnética Nuclear
(RMN), instrumentos especializados para el mapeo del cerebro y
equipos de ultrasonido con aplicaciones médicas, son utilizados
en el Sistema Nacional de Salud en Cuba y exportados a muchos
países en todo el mundo.

CIENCIA: EL DESARROLLO DE LA BIOTECNOLOGÍA


Antes de abordar nuestro principal ejemplo de creación de capacidades
científicas para el logro del desarrollo económico, la biotecnología y la
industria farmacéutica, permítanme destacar que en el año 2002 Cuba
invirtió aproximadamente el 1% de su PIB en actividades directamente
relacionadas con la ciencia y la tecnología. En Cuba existe un total de
218 instituciones dedicadas a la ciencia y la tecnología, de las cuales
118 cuentan con centros de investigación. Más de 31.400 personas tra-
bajan en institutos especializados en la esfera de la investigación y el
desarrollo. La cifra total de trabajadores vinculados a las esferas de la
ciencia y la tecnología asciende a más de 64 mil, de los cuales el 52%
son mujeres. De la población económicamente activa del país, 13,4‰
trabajan en el sector de la ciencia y la tecnología, cifra comparable con
algunos países desarrollados de Europa.
Al analizar el campo de la genética y la biotecnología, es necesario
recordar el equipo de científicos cubanos que en 1981 fueron capaces
de producir (obtener) el interferón alfa leucocitario. El hecho de que
este equipo haya podido producir lo que sólo unos pocos países desa-
rrollados habían logrado antes condujo a la idea de que la biotecnología
podía representar una línea estratégica en el desarrollo científico para
un país pequeño, desprovisto de recursos naturales.
Para lograr el objetivo de crear un sector de la biotecnología que
tuviese un impacto en la economía cubana, los conceptos que a conti-
nuación se relacionan resultaron ser de gran utilidad.
- Organizaciones en circuito cerrado. Las instituciones más impor-
tantes fueron estructuradas en organizaciones de investigación,
producción y comercialización, en las cuales todo el ciclo, desde
el dinero invertido en la investigación, el desarrollo y la produc-
ción, hasta la recuperación de las inversiones en el mercado, se

211
Universidad e investigación científica

subordinó a la misma gerencia y al mismo nivel de responsabili-


dad. Esta estrategia reforzó el compromiso de los científicos con
el destino final en la práctica del conocimiento que ellos produ-
cían, creó un impulso encaminado a la concentración de todos
los esfuerzos y permitió viabilidad económica al sector durante
el período de contracción económica de la década de 1990.
- Organizaciones orientadas hacia la exportación. En países pe-
queños como Cuba, el mercado interno no es lo suficientemente
grande como para atraer las inversiones en investigación y el in-
cremento de la producción necesarios para que los esfuerzos en
la esfera de la biotecnología sean rentables. De modo que el de-
sarrollo de los productos se efectuó con miras al mercado global.
Además, esta estrategia creó una fuerza motriz capaz de mejorar
los niveles de calidad.
- Propiedad intelectual. Aunque este es un tema polémico, todo es-
fuerzo por desarrollar productos altamente innovadores para los
mercados más importantes necesita estar protegido por patentes.
El esfuerzo por crear una plataforma de la propiedad intelectual
cobró un mayor auge tras la entrada de Cuba en la OMC en 1995.
Actualmente, las principales organizaciones de la biotecnología
en Cuba son propietarias de más de 600 patentes registradas en
el exterior. Esto también se corresponde con la decisión de no
limitarse a los productos biotecnológicos “me-too” o “biogené-
ricos”, sino de aumentar la competitividad en el campo de los
productos innovadores. Sin embargo, esta estrategia exigía una
estrecha relación entre la investigación, incluida la investigación
básica, y la estrategia industrial. La existencia de esta plataforma
de propiedad intelectual nos permite en estos momentos aspirar
a una justa recompensa por nuestras inversiones a través de las
negociaciones con compañías de países industrializados.

Cuba ha desarrollado una gran infraestructura para la industria bio-


tecnológica, cuya génesis fue la creación en 1965 del Centro Nacional
de Investigaciones Científicas (CNIC), que devino en generador de múl-
tiples avances en la ciencia cubana y centro formador de destacados
líderes científicos en el campo de la biomedicina.
La principal zona de desarrollo, que agrupa a más de 42 institu-
ciones científicas de investigación, producción y comercialización, es
el llamado Polo Científico del Oeste de La Habana, similar a un parque
tecnológico. Permítanme brindar una información general acerca de
los tres centros más modernos y mejor conocidos a nivel mundial.
El Centro de Inmunología Molecular (CIM) es una moderna
organización, tanto en términos de su equipamiento como de sus re-

212
Fidel Castro Díaz-Balart

cursos humanos. Cuenta con un personal permanente compuesto por


425 empleados y cubre un área de 15.354 m2. Su misión es utilizar y
desarrollar la biología molecular con el fin de estudiar diversos tipos
de cáncer y desarrollar vacunas contra esta enfermedad y anticuerpos
monoclonales. Como parte de su misión, el CIM cuenta con un grupo
de biofísicos teóricos que modelan antígenos y receptores celulares que
están relacionados con enfermedades específicas y con el cáncer, lo cual
constituye el objeto de su investigación. Asimismo, posee un vasto co-
nocimiento y trabaja con modernas bases de datos y técnicas bioinfor-
máticas, con las cuales se pueden llevar a cabo varias tareas, incluido el
modelaje matemático de la regulación dinámica del sistema inmune.
Por su parte, en el Instituto de Investigación Carlos J. Finlay exis-
ten dos líneas de producción para vacunas humanas, una gran opera-
ción que involucra a más de 900 empleados a tiempo completo. Sus
objetivos son la investigación y el desarrollo de nuevas vacunas contra
el meningococo tipos B y C, la vacuna trivalente contra la leptospirosis
y nuevas versiones para las vacunas regulares contra el tifus, el tétanos
y las vacunas combinadas. El uso de estas vacunas en humanos, uno
de los objetivos del Instituto Finlay, ha dado como resultado mayores
niveles de regulación, tanto a nivel nacional como internacional.
En la actualidad, la vacuna antimeningocóccica tipo B, desarro-
llada con el uso de tecnología nacional, se vende en América Latina
–principalmente en Brasil– en el orden de las 10 millones de dosis. Las
vacunas contra la hepatitis B y el dengue se encuentran en proceso de
investigación y desarrollo.
En el año 2002, el Instituto Finlay le concedió a la Glaxo Smith
Kline los derechos para producir la vacuna antimeningocóccica cubana
para territorios específicos, incluidos los Estados Unidos. El Instituto
está trabajando con dicha compañía para desarrollar una nueva versión
de su vacuna antimeningocóccica tipo B.
Por último, el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología
(CIGB) tiene un amplio mandato, el de aplicar la biología molecular,
incluidas las técnicas de ADN recombinante y otras, a los seres huma-
nos, la protección de la salud animal y la agricultura (biotecnología
agrícola), a fin de poder aislar, reproducir y manipular fragmentos ge-
néticos. Por este motivo, el CIGB cuenta con instalaciones muy moder-
nas que pueden caracterizar las propiedades físicas de las moléculas y
materiales a granel. Estas instalaciones incluyen la espectrometría de
masa iónica, la microscopía electrónica de alta resolución y los secuen-
ciadores de ADN.
El CIGB cuenta con un personal permanente de 1.245 emplea-
dos. Consta de dos edificios principales donde se encuentran las instala-
ciones dedicadas a la investigación, el desarrollo y el control de calidad,
una planta de producción y dos instalaciones para animales. Cuenta

213
Universidad e investigación científica

además con un laboratorio de bioseguridad nivel 3 (BSL-3) que opera a


un nivel de BSL-2 y trabaja en las vacunas contra el VIH y el dengue.
La instalación de producción del CIGB posee una elevada cali-
dad, y en dos ocasiones ha sido certificada por la Organización Mundial
de la Salud como aceptable para producir y suministrar vacunas con-
tra la hepatitis B según los requerimientos de Naciones Unidas y otras
organizaciones de salud. Su próxima meta será cumplir las normas de
la organización norteamericana para el control de los medicamentos
–Federal Drugs Administration (FDA)– con vistas a producir fármacos
para los mercados del Primer Mundo.
Es necesario destacar que estas tres instituciones cuentan con
modernas instalaciones de producción que poseen controles y niveles
de calidad compatibles con los que existen actualmente en el mundo.
Han instalado un conjunto de terminales –con procesadores provenien-
tes de China y otros países asiáticos– que les permiten llevar a cabo
cálculos más complicados en el campo de la bioinformática. Un aspec-
to fundamental en todos los laboratorios de producción es la impor-
tación de los productos químicos fundamentales para diversos tipos
de fermentación y procesamiento de nutrientes, muchos de los cuales
provienen de Estados Unidos. Cuba se ve obligada a encontrar las vías
para obtenerlos, sorteando las restricciones impuestas por dicho país,
a un costo tres o cuatro veces superior, lo cual constituye otro ejemplo
de las dificultades impuestas por el bloqueo.
El desarrollo de la biotecnología continúa teniendo una gran
repercusión en la esfera de la salud pública, lo cual ha dado como re-
sultado la producción de un número impresionante de productos nue-
vos, incluida la vacuna recombinante contra la hepatitis B; el PPG, un
medicamento hipocolesterolémico; la estreptoquinasa recombinante,
utilizada en el tratamiento de los ataques cardíacos; un factor de creci-
miento epidérmico recombinante, utilizado para casos de quemaduras
severas; los componentes de un kit diagnóstico para la detección preci-
sa de las cepas del virus del VIH; y los anticuerpos monoclonales, utili-
zados para diagnósticos, por ejemplo de hepatitis C, y el tratamiento de
diversas enfermedades.
Cuba es uno de los pocos países –sólo antecedido por Estados
Unidos, Francia, Suiza, Inglaterra y Japón– que trabaja en la creación
de un candidato vacunal para la prevención del SIDA. Los niveles de de-
sarrollo alcanzados por la industria de las ciencias de la salud en Cuba
concitan admiración, y contribuyen al bienestar del mundo entero.
Para tener una idea de los avances alcanzados por Cuba en esta indus-
tria de alta tecnología, con efectos significativos en el nivel de prestigio
de la salud pública cubana, baste destacar lo siguiente.

214
Fidel Castro Díaz-Balart

- De los diez productos biotecnológicos para uso humano más am-


pliamente comercializados a nivel internacional, ocho son produ-
cidos en Cuba. Además de los ya mencionados, se encuentran en
estos momentos en fase de prueba los interferones Alfa y Gamma
recombinante, el factor estimulador de colonias de granulocitos
y el factor de crecimiento interleukina 2.
- Se reportan avances en los medicamentos para la cura del cáncer
y diferentes tipos de anemia, así como en la investigación y el
desarrollo de vacunas contra la hepatitis C, la leptospirosis y el
dengue, con resultados alentadores.
- En noviembre de 2003, el equipo multidisciplinario del
Laboratorio de Antígenos Sintéticos de la Facultad de Química
de la Universidad de La Habana, en el cual participan muchos
científicos del Polo Científico del Oeste de La Habana, desarrolló
lo que se conoce como vacuna sintética para uso humano. Las
pruebas clínicas para la vacuna contra el virus Haemophilus in-
fluenzae resultaron ser exitosas. Varios millones de dosis se pro-
dujeron a principios de 2004 con el fin de ser distribuidas de
forma masiva en todo el sistema de salud nacional.
- En otra de las ramas de la industria farmacéutica, alrededor
de setenta medicamentos cubanos han sido registrados a nivel
internacional, y muchos más están en proceso de registro. En
Cuba se producen unos 900 medicamentos actualmente, incluida
una amplia variedad de medicamentos naturales, tales como la
Melagenina, utilizada para la cura del leucoderma; el Vimang,
elaborado a partir de los extractos del mango y utilizado como
antioxidante, analgésico y antiinflamatorio; y la Espirulina, utili-
zada para aliviar el estrés extremo.

Debemos señalar que Cuba posee un sistema de salud que aplica esta
nueva generación de fármacos a su población. Actualmente, cuenta con
67 mil médicos, uno por cada 165 habitantes, la más baja proporción en
todo el mundo, y una tasa de mortalidad infantil de 6,5‰ nacidos vivos.

BIOTECNOLOGÍA AGRÍCOLA
A continuación, presentamos unos breves comentarios en relación con
las aplicaciones de la biotecnología agrícola, un campo muy importan-
te y promisorio.
La biotecnología agrícola se desarrolla en el contexto de la agri-
cultura sostenible y los sistemas de producción intensiva, y se aplica
en los centros biotecnológicos de todo el país. Además del complejo
biotecnológico de La Habana, existen los siguientes centros:

215
Universidad e investigación científica

- Centro de Biotecnología de las Plantas, Universidad de Las Villas,


Santa Clara. Se encarga de la micropropagación masiva de espe-
cies vegetales y la producción de plantas resistentes a las plagas
mediante la ingeniería genética. Las especies con las cuales se
trabaja son la papa, la caña de azúcar, el café, la fruta bomba y
especies arbóreas.
- Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología de Sancti Spíritus.
Se ocupa de la investigación, el desarrollo y la producción de me-
dios de diagnóstico basados en anticuerpos monoclonales. Sus
resultados son aplicables a la salud humana, la veterinaria y los
cuidados fitosanitarios. Produce, mediante ingeniería genética,
plantas resistentes a las plagas y las enfermedades, y utiliza las
plantas como biorreactores.
- Centro de Bioplantas, Universidad de Ciego de Ávila, Ciego de
Ávila. Lleva a cabo la micropropagación masiva de especies ve-
getales. Mediante la técnica de la ingeniería genética, obtiene
plantas resistentes a las plagas. Las principales especies con las
cuales trabaja son la piña, la caña de azúcar y los cítricos.
- Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología de Camagüey.
Produce, mediante la técnica de la ingeniería genética, plantas
de boniato resistentes a los insectos. También produce en gran
escala vacunas veterinarias recombinantes, así como bioproduc-
tos para la agricultura.

En el caso de la biotecnología de las plantas, los principales campos en


los que actualmente existe actividad de investigación y desarrollo son los
siguientes: la micropropagación de plantas; los bioproductos de nueva
generación; los diagnósticos avanzados de enfermedades, basados en la
inmunodetección y la biología molecular; la transgénesis de las plantas
para incrementar su resistencia a las plagas, las enfermedades, la salini-
dad, etc.; las plantas con una mayor calidad nutricional; la genómica de
las plantas; las plantas como biorreactores; la producción de anticuerpos
terapéuticos y vacunas en plantas transgénicas.
Los principales logros relacionados con la biotecnología agrícola
en Cuba pueden ser agrupados en dos categorías.

LA BIOTECNOLOGÍA DE LAS PLANTAS


- La micropropagación de plantas. Propagación masiva in vitro de
cultivos agrícolas y plantas ornamentales, desarrollo de procedi-
mientos para la propagación clonal de especies de importancia
económica e instalación de 15 biofábricas con una capacidad

216
Fidel Castro Díaz-Balart

total de más de 60 millones de vitroplantas por año. Estas tecno-


logías desempeñaron un papel fundamental en la introducción
acelerada de nuevas variedades de cultivo cuando la agricultura
cubana se vio afectada por plagas devastadoras, por ejemplo, en
la caña de azúcar y el plátano.
- Bioproductos. Productos biológicos para la agricultura. Se apli-
can enfoques que contribuyen a la protección del medio ambien-
te para combatir las plagas y las enfermedades que afectan a la
agricultura. Se le ha prestado una gran atención al desarrollo de
nuevos bioproductos, así como al mejoramiento de los produc-
tos ya existentes. En estos momentos se encuentran en fase de
investigación y desarrollo tres líneas diferentes de bioproductos:
los biofungicidas, los bioinsecticidas y bionematocidas, y los bio-
fertilizantes.
- Plantas transgénicas. Mejoramiento genético. Las principales
líneas de desarrollo están relacionadas con el uso de la ingenie-
ría genética para la introducción de los genes responsables de la
resistencia de las plantas contra las plagas y las enfermedades.
Otros campos incluyen la modificación de los aspectos relacio-
nados con la calidad industrial.
- Uso de plantas para la obtención de fármacos. Actualmente se
encuentra en fase final de investigación un proyecto avanzado
para la expresión de un anticuerpo para uso industrial. Otras in-
vestigaciones se encuentran en curso en estos momentos, enca-
minadas a la expresión en plantas de varias moléculas para uso
farmacéutico y veterinario.

BIOTECNOLOGÍA ANIMAL
- Mejoras en la salud animal. Se han desarrollado varios medios
diagnósticos para enfermedades establecidas o cuarentenadas,
cuyo uso ha sido amplio. En estos momentos se aplican las va-
cunas obtenidas mediante las tecnologías tradicionales. En la
agricultura cubana se está aplicando en gran escala una vacuna
recombinante contra la garrapata del ganado, con lo cual se ha
reducido significativamente el uso de baños químicos para con-
trolar esta plaga, así como la infección y mortalidad causadas
por los hemoparásitos.
- Manipulación reproductiva. El uso de modernas tecnologías re-
productivas que contribuyan al mejoramiento y la consistencia
genéticas se aplica ampliamente. Se investigan tecnologías para

217
Universidad e investigación científica

el uso de animales transgénicos en la expresión de los medica-


mentos y fármacos recombinantes.
- Estimulación del crecimiento de los organismos acuáticos. Los
organismos transgénicos y sus enfoques aún se encuentran en
fase de investigación. Se estudian los procesos bioquímicos que
intervienen en el crecimiento con el fin de desarrollar tecnologías
que permitan la producción acelerada de peces y crustáceos.

Hemos visto los orígenes y propósitos del complejo biotecnológico cuba-


no, que ha tenido resultados muy interesantes que se corresponden con
el objetivo de utilizar las nuevas tecnologías para fomentar el desarrollo
económico nacional. Su importancia económica puede apreciarse a tra-
vés de los datos que se aportan. En la actualidad, este sector representa el
3% del PIB de Cuba. En el futuro, esta cifra se incrementará.

CONSIDERACIONES FINALES
Al concluir, quisiera expresar consideraciones de carácter general y
relacionar algunas de las enseñanzas específicas que se derivan de la
experiencia cubana.
El término “La Ciencia en el Sur” es, en muchos sentidos, un
término general, pero tiene que ver específicamente con la distribución
de la actividad científica en el mundo, y sus consecuencias deben pre-
ocuparnos a todos, tanto en el Norte como en el Sur.
En primer lugar, esta polarización de la actividad científica es un
“problema global”, tanto como el crecimiento poblacional, las migra-
ciones, la escasez de energía, la contaminación ambiental, el suminis-
tro de alimentos y la violencia. Es sorprendente ver con cuánta frecuen-
cia se excluye este problema de los debates sobre las preocupaciones
globales, porque la polarización de la ciencia no es sólo un problema en
sí, sino que también amenaza el surgimiento de soluciones viables para
el resto de los problemas.
La idea de que el conocimiento es diferente de otros recursos eco-
nómicos en el sentido de que cualquier persona podría apropiarse de él
libremente es en extremo “ingenua”. El uso del conocimiento –para no
hablar de la generación del conocimiento– requiere recursos humanos
competentes y abundantes, acceso a los canales de información, recursos
organizativos, vínculos funcionales entre la academia y la industria, in-
fraestructura de apoyo legal, capacidad de negociación, y muchos otros
aspectos cuya escasez en el Sur constituye una enorme barrera, más po-
derosa que cualquier arancel aduanal que pudiera existir.
El conocimiento y la ciencia son el mismo problema. En el mun-
do de hoy, la capacidad de utilizar el conocimiento está cada vez más
ligada a la capacidad de generarlo. Los modelos de transferencia del

218
Fidel Castro Díaz-Balart

conocimiento y las tecnologías ya no son funcionales. Lo que debe fo-


mentarse es la capacidad científica.
El efecto práctico de la tendencia a concentrar la ciencia, más
tarde o más temprano, obstaculizará el desarrollo de la ciencia en
todo el mundo, tanto en el Sur como en el Norte, y estas son algunas
de las razones.
La ciencia se beneficia de la diversidad de enfoques para cada
problema. La diversidad de enfoques está profundamente enraizada
en el carácter social de la actividad científica; está relacionada con la
diversidad intrínseca de las sociedades en las cuales esta se produce y
en las que se investigan los mismos problemas. La concentración de la
ciencia en pocos países reducirá su diversidad y obstaculizará la nece-
saria sustitución de paradigmas que la hacen avanzar.
La investigación científica fue, en sus inicios, un esfuerzo esen-
cialmente individual. Mucho menos requería la existencia de institu-
ciones complejas, servicios estructurados de apoyo y recursos orga-
nizativos. En la actualidad, la investigación es una empresa cada vez
más colectiva.
La ciencia moderna surgió en las naciones industrializadas, en
un ambiente de libres intercambios, publicación anticipada y coparti-
cipación altruista de los resultados. No existía nada similar a nuestro
actual sistema de protección a la propiedad intelectual, apropiación
privada del conocimiento, relación científica básica con los secretos in-
dustriales, etcétera.
Esta lista podría ser mucho más larga, pero basta para demostrar
que el intento de repetir –más de un siglo después– la experiencia del
desarrollo de la ciencia y la tecnología en las naciones industrializa-
das es una estrategia equivocada. Y esta, precisamente, es la estrategia
esencial de muchos sistemas de cooperación internacional.
Por tanto, la cooperación entre el Norte y el Sur debe compren-
derse y establecerse de la siguiente forma.
Debe proporcionar proyectos de investigación conjuntos; el in-
tercambio de personas debe ser una consecuencia de ello, y no el desa-
rrollo individual. Debe estar encaminada al desarrollo de instituciones
o, al menos, de equipos de investigación.
Generalmente, los programas de cooperación incluyen alguna
forma de coparticipación de la información. Pero dicha información
ha de ser compartida por todos los participantes a través de los canales
establecidos para ello. Por lo general, los sistemas de cooperación son
académicos, pero deben combinar los componentes académicos e in-
dustriales y ser capaces de influir en la tecnología y la economía.
Los sistemas de cooperación con los países en desarrollo no de-
ben centrarse solamente en los problemas locales. Asimismo, deben es-

219
Universidad e investigación científica

timularse los proyectos de investigación de avanzada que concitan el


interés universal.
Pero, quizás, la percepción errónea más significativa es ver la co-
operación científica entre el Norte y el Sur como una ayuda a los países
en desarrollo, en vez de como un enfoque conjunto de un problema global
que afectará a todos, y cuya solución proporcionaría ventajas a todos.
En relación con la experiencia cubana, como ya ha sido mostra-
do en la presentación, consideramos importante subrayar lo siguiente.
Una base muy importante para el uso de la ciencia y la tecnolo-
gía en el desarrollo de la economía nacional fue la posibilidad de dis-
poner de un gran número de trabajadores con una sólida educación
mínima, capaces de aprender con rapidez las nuevas tareas y participar
activamente en ellas junto a los científicos, los tecnólogos y los técnicos,
e, incluso, ser creativos en su trabajo.
En cuanto a la creación de capacidades, Cuba ha fomentado
una serie de instituciones educativas e investigativas de excelencia
que han dado un gran impulso a las ciencias básicas y la tecnología
en varios sectores.
El país ha desarrollado una masa crítica de científicos y técni-
cos, que son los recursos humanos fundamentales capaces de asimi-
lar los últimos conocimientos, siendo el Complejo Biotecnológico un
ejemplo de esto.
Finalmente, como bien se puede apreciar, Cuba, privada de la
posibilidad de importar lo más novedoso que existe en el mundo de la
ciencia y la tecnología, se ha visto obligada a modernizar su infraestruc-
tura tecnológica y seguir sus propias líneas de desarrollo, basando sus
esfuerzos en su principal y único recurso, el potencial humano. Ha sido
un esfuerzo decidido y constante, y hay muchos resultados positivos que
mostrar en el campo de las tecnologías tradicionales y modernas.
En realidad, es innegable –y al propio tiempo estimulante– que el
desarrollo de la ciencia y la tecnología en Cuba, componente esencial de
la cultura de su sociedad y resultado de su trabajo perseverante, haya te-
nido como base fundamental una idea central de José Martí, relacionada
con el desarrollo de la humanidad: “ser cultos para ser libres”.

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