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Comparativa: Textos Expositivos y Argumentativos

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3.

SEGUNDO BORRADOR

Diferencias y semejanzas al exponer y argumentar


Alexandra | Danilo | Derian | Iris | Ramón

Es preciso tener claro que existen varias secuencias textuales al momento de escribir en un
ámbito determinado. Estas pueden resultar confusas para algunos escritores porque obvian el
propósito con el que se redacta un texto. Ante esa realidad, este artículo se centra en resaltar las
convergencias y divergencias de las secuencias expositivas y argumentativas, tomando como
referencia los elementos que les son característicos. A continuación, se comparan los aspectos
pragmáticos-enunciativos y estructurales presentes en cada secuencia.
Generalmente, la exposición y la argumentación coinciden en su estructura, pero difieren en
sus intenciones y puntos de partida. Álvarez (2004) concibe como expositivo, “todo texto cuyo objetivo
principal es expresar información o ideas con la intención de mostrar, explicar o hacer más
comprensible las informaciones” (p. 16). Debido a esto son frecuentes en el ámbito académico. En
cambio, dicho autor considera que los textos argumentativos son “un conjunto de estrategias de un
orador que se dirige a un auditorio con vista a modificar su juicio o hacer que admitan una
determinada situación e idea” (p. 48). Este circula con mayor frecuencia en los ámbitos periodísticos y
publicitarios. Ambos textos se asemejan en su estructura canónica, compuesta por tres secciones:
introducción, desarrollo y conclusión. Sin embargo, al exponer se suelen desarrollar ideas que
responden a una pregunta, mientras que al argumentar se hace hincapié en una tesis que se va a
demostrar o refutar por medio de argumentos.
Tanto al exponer como al argumentar se utiliza un registro formal y, en ciertos casos, técnico o
especializado. No obstante, una de las diferencias marcadas entre estos es el tono que emplean para
transmitir su información. Los textos expositivos son objetivos y poseen un tono neutral,
predominando el uso de la tercera persona. Por el contrario, los textos argumentativos son subjetivos
y utilizan un tono apelativo, por lo que el autor emplea la primera persona para expresar su punto de
vista. Asimismo, en el aspecto gramatical, en ambas secuencias utilizan mayormente verbos en
presente indicativo, y se ajustan a las reglas de coherencia y cohesión, utilizando la referencialidad y
los marcadores discursivos para moldear la información.
Las dos secuencias se apoyan en recursos distintos para satisfacer sus intenciones. La
exposición emplea modos de organización de problema-solución, comparación/contraste,
secuenciación, descripción o causa-efecto para explicar ciertas informaciones (Padilla, Douglas y
López, 2010). En el caso de la argumentación, recurre a garantías basadas en la autoridad o en recursos
como las ejemplificaciones, generalizaciones, definiciones o analogías para justificar su tesis (Martínez,
2002). Aunque ambas utilizan la polifonía, la exposición está limitada a datos objetivos o validados por
la comunidad académica o científica. Por otro lado, la argumentación hace interpretaciones polémicas
de los datos contenidos en las voces ajenas a las que recurre con el propósito de demostrar sus
aseveraciones.
En definitiva, las secuencias discursivas de los textos expositivos y los textos argumentativos
poseen, por un lado, similitudes muy marcadas, y, por otro, características tan específicas que
evidentemente los separan. El uso común del registro formal o las coincidencias superestructurales
pueden ocasionalmente solapar su naturaleza y por ende confundir tanto al locutor como al
interlocutor. Sin embargo, poseer un conocimiento adecuado de sus especificidades y diferencias
—sobre todo en los ámbitos académico-pedagógico y científico— no sólo es deseable sino necesario.
Esto porque, como bien se ha evidenciado a lo largo de este artículo, sus recursos, modos, tono,
registro, y sobre todo en su intención y propósito, denotan la presencia de particularidades propias y
concretas, las cuales aseguran mejores resultados al momento de elegir una secuencia, y, por ende,
una mayor aprehensión de los diferentes niveles en los que se puede abordar un texto.

Referencias bibliográficas

Álvarez, T. (2004). Textos Expositivo-Explicativos y Argumentativos. Octaedro.


Martínez, M. (1994). Los procesos de la lectura y la escritura. Editorial Universidad del Valle.
Padilla, C. Douglas, S. y López, E. (2010). Yo expongo: Taller de prácticas de comprensión y producción
de textos expositivos. Comunic-arte.
Centro Virtual Cervantes (2020): "Texto expositivo." Diccionario de términos clave de ELE.
[Link]

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