Descartes era un matemático nacido en el siglo XVII, época donde las dos ideas
principales del conocimiento; la iglesia y la ciencia estaban poniéndose en duda.
René Descartes era racionalista; el racionalismo es una corriente epistemológica que
fundamenta el conocimiento en la razón y las ideas innatas.
A causa de estas revoluciones científicas y religiosas se produce una crisis escéptica
en la que igual que mucha gente apoyaba, Descartes también; el escepticismo que
consiste en poner todo en duda ya que la verdad es inalcanzable. Descartes
comenzó a pensar y sacó la conclusión de que la filosofía no avanzaba igual que la
otras ciencias; la filosofía no seguía un método riguroso y formal es decir no era
precisa, no era exacta. Descartes viendo que a la filosofía le faltaba un método
adecuado decidió proponer un método eficaz y que él ya había comprobado, el
método de los geómetras. Así fue como introdujo un método matemático en la
filosofía con el fin de dotar a la razón humana un criterio de verdad universal y
definitivo.
En cuanto surge la primera regla del método Descartes se da cuenta de que tiene
que poner en duda todo lo que hasta la fecha había admitido de manera clara y
distinta y comienza a surgir una consecuencia a este método: la duda metódica.
Primeramente la duda es metódica, porque la utilizamos para llegar a verdades
absolutas; universal ya que se aplica en dudar de todo; provisional, ya que cuando
llegamos a las ideas indudables dejamos de dudar para no caer en un bucle de
dudar infinito y por último; es teórica ya que en caso de ser puesta en práctica,la
gente cuestionaría el por qué de todo, incluyendo cuestionar las reglas morales,
como porque debemos de salir vestidos a la calle y esto formularía un caos en la
sociedad. Esta duda metódica se divide en tres fases, que al mismo tiempo son
motivos de la duda. En primer lugar la duda sobre la fiabilidad de los sentidos;
empieza dudando de los datos que nos suministran los sentidos, pues ellos son
nuestro primer contacto con el mundo exterior. A continuación la siguiente fase es la
hipótesis del sueño, no podemos diferenciar el sueño de la vigilia así que en esta
fase ponemos en duda la realidad material; debemos dudar de si lo que estamos
viviendo es un sueño o es la realidad, esto se conoce como principio de realidad y
por último la hipótesis del genio maligno; Descartes señala que podría existir una
entidad igual de todopoderosa que Dios, que se divierte engañándonos y
haciéndonos creer que algo tan básico como las matemáticas son ciertas, por lo
tanto las matemáticas también las debemos de poner en duda.
La duda de Descartes tenía un fin, llegar a una verdad indudable. Y ciertamente, la
duda cartesiana llega más allá de la duda: se autosupera. Se autosupera ya que
cuando dudo, pienso, y la acción de pensar implica la existencia de un ser que
piensa “res cogitan” (cosa pensante). Si yo estoy pensando, entonces también estoy
existiendo. “Cogito, ergo sum” pienso luego existo. Está es la primera verdad
incuestionable a la cual accede Descartes de manera clara y distinta. Descartes al
plantear la única verdad como el “cogito ergo sum” dejaba abierta la posibilidad de
que solamente existiera realmente ese ser pensante, es decir el “Yo” y que todas las
demás entidades sean una irrealidad, esto es conocido como solipsismo. Para salir
de este planteamiento Descartes se vio obligado a demostrar la existencia de Dios,
para poder argumentar que el mundo en el que estamos, es real.
El cogito pasa a cumplir una triple función; la primera verdad indudable, un criterio de
verdad que debemos aplicar a partir de este momento solo aceptaremos como
verdadero aquello que sea igual de evidente que el cogito y por último permite la
distinción entre alma y cuerpo lo que se conoce como dualismo antropológico.
En conclusión la duda metódica de Descartes consiste en cuestionar
sistemáticamente todas las creencias hasta encontrar una verdad indudable. La
conclusión es "pienso, luego existo" (cogito, ergo sum), afirmando que la existencia
como ser pensante es la única certeza indudable.