María, una joven decidida
Seguro que lo sabes, pero, ¿no crees que todo va muy deprisa en la vida? Nos
levantamos, vamos al instituto, la universidad o al trabajo, paramos para comer,
pero sin tardar mucho, porque después tenemos mil y una actividades que hacen
que cuando lleguen las 10 de la noche digas… ¿en serio? ¿Ya ha pasado un día?
Te ha pasado a ti también, seguro. Vivimos en una etapa de grandes cambios,
nuevas tecnologías, nuevas comunicaciones, nuevas perspectivas de futuro…todo
va cambiando más rápido que nunca. Y en medio estamos nosotros, ¿y Dios
también no?
Muchas veces, la rapidez de nuestro día a día hace que no le demos a Dios el gran
papel que tiene en nuestra vida. Simplemente, no caemos en ello. Pero llegado el
momento en el que paras de todo ese jaleo te das cuenta de que sí, que lo necesitas,
que es imprescindible en tu vida para crecer, para amar…para VIVIR.
Entonces, ¿cómo compaginar una vida tremendamente dinámica con un
acercamiento adecuado a Dios? Tenemos muchos, muchísimos ejemplos de
santos, personas como tú y como yo, que supieron dar respuesta a esta pregunta.
Pero hubo alguien por encima de todos ellos, que supo darnos las claves más
importantes para ello de la forma más clara posible: MARÍA.
La Virgen María, modelo para los jóvenes de hoy
✓ María, la joven de Nazaret
María fue una muchacha de su tiempo. Llevó, sin duda, la vida normal de una joven
israelita, en el seno de una familia creyente, según los usos y costumbres de su
época. Creció con las ilusiones lógicas de su edad y compartió la esperanza de su
pueblo en las promesas de Dios.
María era todavía una jovencita cuando Dios le propone la noble misión de ser la
Madre del Salvador. Dios, de esta manera, irrumpe en la vida de María cuando ella
es joven, cuando apenas empieza a abrirse al mundo, cuando su corazón está lleno
de ilusiones, de proyectos y de ideales grandes.
Y María se entrega generosamente al plan de Dios. Le dice «Sí». Firma en blanco
para el Dios sorprendente que le va a llevar por caminos insospechados y nuevos.
María con su respuesta pone de manifiesto una gran capacidad de fe, de confianza,
de entrega y disponibilidad. Pero también muestra su ESPIRITU JOVEN por aceptar
el compromiso arriesgado, por su apertura a lo nuevo y por su corazón grande.
1
✓ Las actitudes fundamentales de María
- Contemplación
María aparece en los evangelios como una mujer que medita y profundiza los
acontecimientos para descubrir en ellos la luz de la Palabra de Dios. María guarda
en su corazón palabras, gestos y actitudes, intuyendo que se encuentra ante el
hecho misterioso de la salvación de Dios.
Hoy el mundo necesita personas contemplativas que, a la luz de la fe, mediten la
presencia de Dios en nuestra historia.
- Disponibilidad absoluta a Dios
El «Sí» de María en la Anunciación es un «Sí» generoso y total que no sabe de
tacañerías, limitaciones y condiciones... María estuvo siempre de parte de Dios, al
servicio de su acción en el mundo. Ella es modelo de disponibilidad absoluta al amor
de Dios y a lo que Él nos pide para la construcción del Reino en nuestra sociedad.
- Servicio dedicado a los demás
La vida de María fue una vida de servicio. La ayuda que prestó a su prima Isabel, a
los novios de Caná y a los temerosos discípulos reunidos en el Cenáculo, son un
botón de muestra. Con esta actitud de servicio, María nos enseña que a Dios lo
encontramos en el hermano que tiene necesidad de ayuda.
- Comprometida en la tarea de la liberación
María tiene la experiencia vital de su pobreza, indigencia y necesidad de la
intervención salvadora de Dios. Ella es la primera entre los humildes y olvidados de
la tierra. Ella es la primera liberada por Dios.
María, en el canto del «Magnificat» (Lc 1, 46—55), proclama que Dios ayuda a los
humildes y cambia la situación de injusticia, de opresión y de privilegio que tratan
de mantener los poderosos para su propio provecho.
María es signo de liberación para todos nosotros. Como ella, podemos aspirar a
nuestra propia y total liberación del mal, del pecado y de las esclavitudes o
situaciones injustas, contando con la ayuda de Dios.
- Fidelidad en el sufrimiento
María, unida en todo a su hijo Jesús, conoce bien pronto el alcance de las palabras
que le dijo el anciano Simeón: «una espada te atravesará el corazón» (Lc 2, 35).
María siente esa espada de dolor a lo largo de toda su vida en forma de destierro,
angustia, persecución, incomprensión, pérdida de su Hijo, soledad...
2
El dolor de María alcanza su punto culminante en el Calvario. Ahí, de pie junto a la
cruz, ve morir a su Hijo. Tiene la experiencia más amarga de la injusticia y de su
propia impotencia.
María con su fortaleza nos descubre el sentido cristiano del dolor y nos anima a
continuar con fidelidad y esfuerzo nuestras responsabilidades de hombres y
cristianos.
- La joven María: un modelo para los jóvenes
María comprende a los jóvenes. Ella fue una mujer que vivió plenamente la etapa
de su juventud, compartió las ilusiones de los jóvenes de su tiempo y acompañó
atentamente la adolescencia y juventud de su Hijo, Jesucristo.
En María aparecen bien definidos los rasgos propios de la juventud de todo tiempo:
generosidad, entrega, compromiso arriesgado, ilusión, disponibilidad, apertura a lo
nuevo... Todo un ejemplo de cómo ser joven cristiano en el mundo actual.
Oración
Virgen María,
enséñame a confiar como tú,
dame oídos para escuchar la llamada de Dios,
dame fortaleza para aceptar tu llamada,
dame tu humildad para reconocer
que es Dios quien hace maravillas en mí.
Que pueda decir, como tú:
«Estoy a tu disposición, Señor».