ESTÁNDAR 5: REINADO DE FERNANDO VII. FASES: SEXENIO ABSOLUTISTA, TRIENIO LIBERAL Y DÉCADA OMINOSA.
1. INTRODUCCIÓN
Tras la Guerra de la Independencia, el retorno de Fernando VII “el Deseado” planteaba un dilema: ¿aceptaría el papel de
monarca constitucional que le habían adjudicado las Cortes de Cádiz o reclamaría el papel de monarca absoluto que le
correspondía según la tradición del Antiguo Régimen? Fernando VII había abandonado el país como un monarca absoluto y debía
regresar ahora como un monarca constitucional.
Durante la contienda y, una vez eliminados los afrancesados que representaban las ideas de la antigua Ilustración, el país
había quedado dividido en dos grandes corrientes de pensamiento.
• Los liberales: defensores de la transformación del país según los criterios aprobados en las Cortes de Cádiz y recogidos en
la Constitución de 1812.
• Los absolutistas: conocidos como “serviles”, que eran partidarios de una vuelta al Antiguo Régimen: restablecimiento del
régimen de Consejos, de la censura, de la Inquisición, derogación de la obra desamortizadora de Godoy y recuperación del
papel privilegiados de la nobleza y del clero.
Así, el reinado de Fernando VII en lugar de traer la estabilidad y la prosperidad deseada para la nueva nación que había
surgido de la guerra, fue un periodo de inestabilidad política, de pérdida de importancia diplomática y de caos económico, que
estuvo marcado por el enfrentamiento entre absolutismo y liberalismo, lo que mostraba claramente tanto la fuerza del Antiguo
Régimen como la debilidad de las fuerzas liberales.
2. EL SEXENIO ABSOLUTISTA (1814-1820)
- Por el Tratado de Valençay (1813), Napoleón devolvía a Fernando VII los derechos al trono español. Este volvió a España,
pero, en lugar de ir a jurar la Constitución a Madrid, se dirigió a Valencia. Aquí recibió el Manifiesto de los Persas (1814), el
documento en el que los absolutistas españoles le invitaban a anular la Constitución de 1812. Esta circunstancia, junto con el
apoyo del ejército del general Elio, facilitó un golpe de Estado de Fernando VII contra las Cortes.
• Con todo ello, el rey por el Decreto de Valencia (1814) declaró nula y sin efecto la Constitución de 1812 y toda la legislación
de las Cortes de Cádiz; así, se restauró toda la legislación anterior a 1808, se restableció el régimen señorial, la Inquisición,
los gremios y se devolvieron los bienes desamortizados; en definitiva, se restableció plenamente el Antiguo Régimen.
- De manera casi inmediata se procedió a la persecución de los liberales y los afrancesados, que comenzaron a formar
Sociedades Secretas que conspiraron contra el gobierno.
- Por otro lado, se produjo la caída de la economía y la ruina de la Hacienda por los efectos de la guerra y el proceso de
independencia de las colonias americanas.
• Fernando VII se negó a emprender cualquier reforma fiscal que afectara a los grupos privilegiados.
- En cuanto a la política exterior española, se intentó una aproximación a la órbita de la Europa de la Restauración y de la Santa
Alianza con el apoyo de Rusia, una de las grandes potencias absolutistas del momento.
- Además, cundió el descontento en el ejército, especialmente entre los antiguos guerrilleros. Este descontento se expresó en
los pronunciamientos.
• Estos se iniciaban con una sublevación militar contra el gobierno, pero podían acarrear una sublevación civil y ser
utilizados por los liberales como ocurrió repetidamente: Espoz y Mina (1814), Porlier (1815), etc. → todos estos
pronunciamientos fracasaron
• Finalmente, en 1820, el levantamiento del comandante Riego en favor de la Constitución de 1812 triunfó. El ejército
acantonado en la isla de León y San Fernando (Cádiz), cuya misión era embarcar a América y aplastar a los insurrectos
americanos, obligó a Fernando VII a jurar la constitución de 1812. Así se inició el Trienio Liberal.
3. EL TRIENIO LIBERAL (1820-23)
- El Trienio Liberal fue un período en el que, aunque limitadamente pudieron llevarse a la práctica algunos de los principios de
la Constitución de 1812.
- Así, el Trienio emprendió la tarea de la modernización del Estado y de la Administración, que se concretó en la supresión de
las vinculaciones y los mayorazgos, la abolición del régimen señorial, reducción del diezmo a la mitad, desamortización de los
bienes de las órdenes religiosas suprimidas, eliminación de la Inquisición y de los jesuitas; elaboración del primer Código
Penal y creación de la Milicia Nacional, que desempeñará un papel fundamental abortando todas las intentonas de golpe de
Estado protagonizadas por la Guardia Real.
- Sin embargo, la oposición al régimen liberal fue fortísima.
• Por un lado, los propios liberales debilitaron el sistema al dividirse entre sí entre moderados o doceañistas (partidarios
de reformas limitadas que no perjudicasen los intereses de las élites sociales. Presentaban la voluntad de colaborar con
el rey. Acusaban a sus adversarios de republicanismo y radicalismo) y exaltados o veinteañistas (partidarios de reformas
más radicales favorables a las clases medias y populares y el establecimiento de un régimen plenamente liberal).
• Por otro lado, el propio rey Fernando VII utilizó todos los resortes que le daba la propia constitución (veto suspensivo),
para limitar su aplicación.
• Además, a partir de 1822 se organizó la oposición absolutista tanto interna (realistas y guerrilleros en Navarra y
Cataluña→ creación de la Regencia de Urgel, cerca de la frontera francesa, como gobierno alternativo al liberal de Madrid
que fracasó), como externa (reunión de las potencias de la Santa Alianza en el Congreso de Verona).
- El fracaso de la Regencia de Urgel hizo evidente para Fernando VII que la única forma para acabar con el régimen liberal era
la intervención de las potencias absolutistas europeas; para ello, solicitó a la Santa Alianza (la coalición militar de potencias
europeas absolutistas) la intervención en España para reinstaurar el absolutismo.
• En el Congreso de Verona de octubre de 1822, se aprobó la medida y la tarea fue encomendada a Francia.
• En abril de 1823, casi cien mil soldados comandados por el duque de Angulema, los Cien mil Hijos de San Luis, penetraron
en el territorio español donde se les unieron algunas partidas realistas. Recorrieron la Península sin apenas oposición,
derrotaron a los liberales y repusieron a Fernando VII como monarca absoluto.
4. LA DÉCADA OMINOSA (1823-33)
- Los diez últimos años del reinado de Fernando VII no se redujeron a una mera restauración como en 1814. El rey y sus
gobiernos “más ilustrados” eran conscientes de que el país había de modernizarse, eso sí, bajo las pautas de un despotismo
trasnochado.
• Así, tras la pérdida definitiva de las colonias americanas en 1824, se intentó asegurar la continuidad del régimen mediante
algunas reformas como la creación de una Junta de Fomento de la Riqueza del Reino (1825) y el código de Comercio
(1829), y la racionalización del sistema fiscal (López Ballesteros, ministro de Hacienda, trató de crear un moderno sistema
fiscal que topó de nuevo con la oposición de los reaccionarios, por tanto, se limitó a la reforma del presupuesto.
- Por otra parte, se inició la represión contra los liberales. Las conspiraciones liberales de 1826 y 1831 fracasaron y fueron
reprimidas con violencia (exilio de Espoz y Mina y fusilamiento de Torrijos).
EL PROBLEMA SUCESORIO
- Pero, a partir de 1825, el peligro mayor para el absolutismo “moderado” provino del sector más intransigente del absolutismo,
que, en 1826, publicó el Manifiesto de los realistas puros, grupo que tenía como líder al hermano del rey, Carlos María Isidro
y que compondrá la base social del futuro carlismo (clero reaccionario, campesinos de zonas de Navarra, País Vasco, Cataluña
y Aragón, etc.).
• Este grupo era partidario de Carlos María Isidro como sucesor del rey, ya que éste no tenía hijos varones.
+ Pero, en 1829, Fernando VII contrajo su cuarto matrimonio con María de Cristina de Nápoles. Un año más tarde, nació
Isabel. Su concepción provocó que el rey publicara una Pragmática Sanción, redactada por las Cortes en 1789, que
restablecía la sucesión tradicional de la monarquía hispana permitiendo reinara a las mujeres. Esto excluía del trono a
Carlos María Isidro de Borbón y significaba el triunfo de los círculos moderados y liberales encubiertos de la corte que
apoyaban a la reina María Cistina con el fin del promover una cierta apertura del régimen.
- Los años 1830-32 marcaron el momento clave de la transición hacia el liberalismo y los orígenes del levantamiento carlista.
•
En marzo de 1830 se promulgaba la Pragmática Sanción que anulaba la Ley Sálica decretada por Felipe V y que impedía el
acceso de las mujeres al trono y se restablecía la sucesión tradicional de la monarquía hispana permitiendo reinar a las
mujeres.
• En octubre de 1830 nacía Isabel con lo que se truncaba la esperanza de la sucesión en favor de Carlos María Isidro.
• En septiembre de 1832, aprovechando la grave enfermedad del rey, los partidarios de don Carlos obligaron a la reina María
Cristina, bajo la amenaza de la guerra civil, a revocar la Pragmática; pero, restablecido el rey, echó del gobierno a los
conspiradores y volvió a proclamar la Pragmática.
- El último año del reinado, presidido por Cea Bermúdez, fue el decisivo para asegurar la sucesión de la infanta Isabel. Este
adoptó ciertas medidas aperturistas (apertura de universidades cerradas desde 1830, amplia amnistía para liberales,…) Estas
medidas, resultaron insuficientes para los liberales, aunque aseguraron, a la muerte del rey (1833), su apoyo a los cristinos
(partidarios de la reina regente María Cristina y de su hija Isabel) y especialmente la fidelidad del ejército, en el momento en
que los partidarios de don Carlos alentaban abiertamente la guerra civil.