Sub-Eje Temático 2: REGIMEN PATRIMONIAL – MATRIMONIAL ARGENTINO
Definición y caracterización.
El Régimen Patrimonial del Matrimonio es una institución de derecho que, como
tantas otras, ha sufrido distintas modificaciones y embates a lo largo de
su desarrollo.
Las características del régimen patrimonial – matrimonial argentino, según Krasnow
(2014), son:
• Convencional no pleno: ya que permite que la pareja antes o en el acto de
celebración del matrimonio opte por cualquiera de las dos regímenes que
ofrece el sistema: comunidad de ganancias o separación de bienes. Ante la
falta de opción, funcionará por vía supletoria la comunidad de ganancias.
• Mutable: durante la vigencia del matrimonio, los cónyuges pueden cambiar
de régimen la cantidad de veces que lo consideren necesario, con la única
limitación que permanezcan en el mismo régimen al menos un año. Es decir
que al momento de la celebración del matrimonio pueden optar los cónyuges
por el régimen de comunidad y transcurrido al menos un año, a través de una
convención matrimonial, mutar al régimen de separación de bienes o
viceversa.
• Limitación a la autonomía de la voluntad: si bien los cónyuges tienen
autonomía de la voluntad para la elección del régimen antes o durante la
celebración del matrimonio e incluso la facultad de modificar de régimen
durante la vigencia del matrimonio, la ley impone un régimen primario que es
aplicable a ambos regímenes, en este sentido Fanzolato expresa que: Sin
perjuicio del régimen de bienes elegido, o con vigencia forzosa o supletoria,
los ordenamientos matrimoniales actualizados contienen una normativa que
rige en toda situación. Se trata de cuestiones que, por razones de equidad y
de amparo a la familia y a los terceros, la ley no debe dejar libradas a los
preceptos comunes ni al arbitrio de los esposos sino que impone soluciones
que, en conjunto, integran una plataforma jurídica mínima, que gobierna a
todos los matrimonios, cualquiera sea el particular régimen de bienes
aplicable. (2004, pág. 415)
RÉGIMEN PRIMARIO: DEFINICIÓN.
El régimen primario implica una serie de normas que se imponen por
sobre la voluntad de los esposos y que se aplican
independientemente del régimen patrimonial – matrimonial elegido, es
decir, son normas de orden público que se aplican ya sea que los
cónyuges hayan optado por el régimen de separación de bienes o se
encuentren en el régimen de comunidad.
Está constituido por el conjunto de normas, “disposiciones comunes a todos los
regímenes”.
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• Caracteres:
• Imperativas
• Inderogables: ARTÍCULO 454.- Aplicación. Inderogabilidad. Las disposiciones
de esta Sección se aplican, cualquiera sea el régimen matrimonial, y excepto que
se disponga otra cosa en las normas referentes a un régimen específico.
Son inderogables por convención de los cónyuges, anterior o posterior al
matrimonio, excepto disposición expresa en contrario.
• Permanentes
• De orden público.
r er de contribución
Debe
ARTÍCULO 455.- Los cónyuges deben contribuir a su propio sostenimiento, el del hogar y
el de los hijos comunes, en proporción a sus recursos. Esta obligación se extiende
a las necesidades de los hijos menores de edad, con capacidad restringida,
o con discapacidad de uno de los cónyuges que conviven con ellos.
El cónyuge que no da cumplimiento a esta obligación puede ser demandado judicialmente
por el otro para que lo haga, debiéndose considerar que el trabajo en el hogar
es computable como contribución a las cargas.
Objeto de la contribución:
• Hogar: hace alusión la norma a la sede de la familia. Esta puede ser el normal
o el transitorio, es decir que comprende las necesidades de una familia que
transitoriamente por cualquier causa, como ser una enfermedad, se haya
trasladado a un lugar que no es su residencia habitual. También abarca el
pago del canon locativo, dado que el hogar conyugal puede no estar en un
inmueble propio.
• Hijos
• Familiares: la manutención de los familiares, a cargo de uno de los cónyuges,
no está comprendida dentro del deber de contribución salvo en el supuesto
que por vivir en el hogar común, los gastos sean considerados del
sostenimiento del hogar.
• Los alimentos comprenden las incumbencias de alimentación, cuidado
corporal, vestido, educación, entretenimiento, etc.
Asentimiento conyugal.
El “asentimiento” significa la conformidad de un tercero que no es parte. En
la temática que nos ocupa, la calidad de tercero del cónyuge
asentidor cuando interviene como tal en un acto de disposición onerosa
practicado por su consorte, sólo tiene el sentido de que se notifica del acto
y que hasta ese momento no tiene nada que oponer, pero de ninguna manera
implica reconocer la onerosidad o la sinceridad del acto. 2
Esta conformidad del cónyuge no contratante del acto, es requerida a los fines de
la validez de ciertos actos, sea cual sea el régimen patrimonial – matrimonial bajo
el que se encuentren los cónyuges.
ARTÍCULO 456.- Actos que requieren asentimiento. Ninguno de los cónyuges puede,
sin el asentimiento del otro, disponer de los derechos sobre la vivienda familiar,
ni de los muebles indispensables de ésta, ni transportarlos fuera de ella. El que no
ha dado su asentimiento puede demandar la nulidad del acto o la restitución de
los muebles dentro del plazo de caducidad de seis meses de haberlo conocido, pero
no más allá de seis meses de la extinción del régimen matrimonial.
La vivienda familiar no puede ser ejecutada por deudas contraídas después
de la celebración del matrimonio, excepto que lo hayan sido por ambos
cónyuges
conjuntamente o por uno de ellos con el asentimiento del otro.
ARTÍCULO 457.- Requisitos del asentimiento. En todos los casos en que se requiere el
asentimiento del cónyuge para el otorgamiento de un acto jurídico, aquél debe versar
sobre el acto en sí y sus elementos constitutivos.
ARTÍCULO 458.- Autorización judicial. Uno de los cónyuges puede ser
autorizado judicialmente a otorgar un acto que requiera el asentimiento del otro, si éste
está ausente, es persona incapaz, está transitoriamente impedido de expresar su
voluntad, o si su negativa no está justificada por el interés de la familia. El acto
otorgado con autorización judicial es oponible al cónyuge sin cuyo asentimiento se lo
otorgó, pero de él no deriva ninguna obligación personal a su cargo.
Responsabilidad solidaria por deudas.
ARTÍCULO 461.- Los cónyuges responden solidariamente por las obligaciones contraídas
por uno de ellos para solventar las necesidades ordinarias del hogar o el sostenimiento y
la educación de los hijos de conformidad con lo dispuesto en el artículo 455.
Fuera de esos casos, y excepto disposición en contrario del régimen matrimonial,
ninguno de los cónyuges responde por las obligaciones del otro.
Podemos concluir que, como principio general, se consagra el principio de
separación de deudas, en el cual cada cónyuge responde con sus bienes propios
y los gananciales que administra (en el caso de el régimen de comunidad) y con
sus bienes personales (en el caso del régimen de separación de bienes) por sus
deudas personales, con la excepción de que la responsabilidad será solidaria, es
decir que el acreedor podrá atacar los bienes de cualquiera de los cónyuges,
cuando la deuda haya sido contraída para “solventar las necesidades
ordinarias del hogar o el
sostenimiento o la educación de los hijos comunes.
RÉGIMEN DE COMUNIDAD: CARÁCTER SUPLETORIO
Los cónyuges pueden optar por el régimen patrimonial – matrimonial que regulará
sus relaciones patrimoniales, pudiendo optar por el régimen de separación o de
comunidad. Asimismo, se establece un marco normativo que funcionará como
régimen supletorio a falta de opción, este es el régimen de comunidad. 3
ARTÍCULO 463.- A falta de opción hecha en la convención matrimonial, los
cónyuges quedan sometidos desde la celebración del matrimonio al régimen de
comunidad de ganancias reglamentado en este Capítulo. No puede estipularse
que la comunidad comience antes o después, excepto el caso de cambio de régimen
matrimonial previsto en el artículo 449.
Bienes propios y gananciales de los cónyuges.
En el régimen de comunidad, el sistema de calificación de los bienes según sean
propios o gananciales, reviste gran importancia sobre cuestiones impositivas, la
responsabilidad por las deudas de los cónyuges, la determinación de los bienes
que integraran el acervo hereditario y porque determina sobre qué bienes los
esposos tendrán derecho exclusivo de propiedad (bienes propios) y cuáles serán
objeto de partición por mitades una vez extinguida la comunidad (bienes
gananciales) (Herrera, 2015).
• Propios:
ARTÍCULO 464.- Son bienes propios de cada uno de los cónyuges:
a) los bienes de los cuales los cónyuges tienen la propiedad, otro derecho real o
la posesión al tiempo de la iniciación de la comunidad;
b) los adquiridos durante la comunidad por herencia, legado o donación,
aunque sea conjuntamente por ambos, y excepto la recompensa debida a la
comunidad por los cargos soportados por ésta.
Los recibidos conjuntamente por herencia, legado o donación se reputan
propios por mitades, excepto que el testador o el donante hayan
designado partes determinadas. No son propios los bienes recibidos por
donaciones remuneratorias, excepto que los servicios que dieron lugar a ellas
hubieran sido prestados antes de la iniciación de la comunidad. En caso de que el
valor de lo donado exceda de una equitativa remuneración de los servicios
recibidos, la comunidad debe recompensa al donatario por exceso.
• Gananciales
• ARTÍCULO 465.- Son bienes gananciales: los creados, adquiridos por título
oneroso o comenzados a poseer durante la comunidad por uno u otro de los
cónyuges, o por ambos en conjunto, siempre que no estén incluidos en la enunciación
del artículo 464;
a) los adquiridos durante la comunidad por hechos de azar, como lotería, juego,
apuestas, o hallazgo de tesoro;
b) los frutos naturales, industriales o civiles de los bienes propios y gananciales,
devengados durante la comunidad;
c) los frutos civiles de la profesión, trabajo, comercio o industria de uno u otro
cónyuge, devengados durante la comunidad
d) lo devengado durante la comunidad como consecuencia del derecho de
usufructo de carácter propio;.
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Según el art. 466 del CCyCN “se presume, excepto prueba en contrario, que son
gananciales todos los bienes existentes al momento de la extinción de la
comunidad”
Es decir que todo bien que no pueda calificarse como propio es ganancial,
perteneciendo a la masa ganancial.
Gestión de los bienes en la comunidad.
En nuestro ordenamiento jurídico, calificamos a la gestión de los bienes como una
gestión separada con tendencia a la gestión conjunta. Ello pues en principio cada
cónyuge tiene la libre administración y disposición de los bienes propios y
gananciales que adquiere a título legítimo, requiriéndose el asentimiento conyugal
para ciertos actos de disposición y gravamen (de ahí la tendencia a la gestión
conjunta).
• Bienes propios: ARTÍCULO 469.-. Cada uno de los cónyuges tiene la libre
administración y disposición de sus bienes propios, excepto lo dispuesto en el
artículo 456.
• Bienes gananciales: ARTÍCULO 470.-. La administración y disposición de los
bienes gananciales corresponde al cónyuge que los ha adquirido.
Sin embargo, es necesario el asentimiento del otro para enajenar o gravar:
a) los bienes registrables;
b) las acciones nominativas no endosables y las no cartulares, con excepción de las
autorizadas para la oferta pública, sin perjuicio de la aplicación del artículo 1824.
c) las participaciones en sociedades no exceptuadas en el inciso anterior;
d) los establecimientos comerciales, industriales o agropecuarios.
También requieren asentimiento las promesas de los actos comprendidos en
los incisos anteriores.
Al asentimiento y a su omisión se aplican las normas de los artículos 456 a 459.
• Bienes adquiridos conjuntamente: ARTÍCULO 471.-. La administración y
disposición de los bienes adquiridos conjuntamente por los cónyuges corresponde
en conjunto a ambos, cualquiera que sea la importancia de la parte correspondiente
a cada uno. En caso de disenso entre ellos, el que toma la iniciativa del acto puede
requerir que se lo autorice judicialmente en los términos del artículo 458.
A las partes indivisas de dichos bienes se aplican los dos artículos anteriores.
A las cosas se aplican las normas del condominio en todo lo no previsto en este
artículo. Si alguno de los cónyuges solicita la división de un condominio, el juez de
la causa puede negarla si afecta el interés familiar.
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Deudas personales y comunes de los cónyuges.
Como principio general, las deudas son personales de cada cónyuge, así el Art. 467 establece:
“cada uno de los cónyuges responde frente a sus acreedores con todos sus bienes propios y los
gananciales por él adquiridos”
Asimismo, se expresa que “por los gastos de conservación y reparación de los bienes
gananciales responde también el cónyuge que no contrajo la deuda, pero sólo con sus bienes
gananciales”
ARTÍCULO 467.- Responsabilidad. Cada uno de los cónyuges responde frente a sus acreedores con
todos sus bienes propios y los gananciales por él adquiridos.
Por los gastos de conservación y reparación de los bienes gananciales responde también el cónyuge que no
contrajo la deuda, pero sólo con sus bienes gananciales.
ARTÍCULO 468.- Recompensa. El cónyuge cuya deuda personal fue solventada con fondos gananciales,
debe recompensa a la comunidad; y ésta debe recompensa al cónyuge que solventó con fondos propios
deudas de la comunidad.
RÉGIMEN DE SEPARACIÓN DE BIENES: DEFINICIÓN.
Se caracteriza por ser un régimen en el cual la celebración del matrimonio no influye en la titularidad
de los bienes que pertenecen a cada cónyuge, conservando éstos todos los derechos de
administración y disposición, sin injerencia del otro cónyuge (Bueres 2015).
Sin embargo, debemos recordar que esta libertad que tienen los cónyuges para administrar y
disponer de sus bienes están limitados por el régimen primario, el cual, como vimos, es aplicable
sea que los cónyuges estén bajo el régimen de comunidad o bajo el de separación de bienes.
Gestión de los bienes. Prueba de propiedad de los bienes.
ARTÍCULO 469.- Bienes propios. Cada uno de los cónyuges tiene la libre administración y disposición de
sus bienes propios, excepto lo dispuesto en el artículo 456.
ARTÍCULO 470.- Bienes gananciales. La administración y disposición de los bienes gananciales
corresponde al cónyuge que los ha adquirido.
Sin embargo, es necesario el asentimiento del otro para enajenar o gravar:
a) los bienes registrables;
b) las acciones nominativas no endosables y las no cartulares, con excepción de las autorizadas para la
oferta pública, sin perjuicio de la aplicación del artículo 1824.
c) las participaciones en sociedades no exceptuadas en el inciso anterior;
d) los establecimientos comerciales, industriales o agropecuarios.
También requieren asentimiento las promesas de los actos comprendidos en los incisos
anteriores.
Al asentimiento y a su omisión se aplican las normas de los artículos 456 a 459.
ARTÍCULO 471.- Bienes adquiridos conjuntamente. La administración y disposición de los
bienes adquiridos conjuntamente por los cónyuges corresponde en conjunto a ambos,
cualquiera que sea la importancia de la parte correspondiente a cada uno. En caso de
disenso entre ellos, el que toma la iniciativa del acto puede requerir que se lo autorice
judicialmente en los términos del artículo 458. A las partes indivisas de dichos bienes se
aplican los dos artículos anteriores.
A las cosas se aplican las normas del condominio en todo lo no previsto en este artículo.
Si alguno de los cónyuges solicita la división de un condominio, el juez de la
causa puede negarla si afecta el interés familiar.
ARTÍCULO 472.- Ausencia de prueba. Se reputa que pertenecen a los dos
cónyuges por mitades indivisas los bienes respecto de los cuales ninguno de
ellos puede justificar la propiedad exclusiva.
ARTÍCULO 473.- Fraude. Son inoponibles al otro cónyuge los actos otorgados por uno
de ellos dentro de los límites de sus facultades pero con el propósito de defraudarlo.
ARTÍCULO 474.- Administración sin mandato expreso. Si uno de
los cónyuges administra los bienes del otro sin mandato expreso, se aplican las normas
del mandato o de la gestión de negocios, según sea el caso.