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Reflexiones sobre la paternidad y la educación

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LA BOLETA DE CALIFICACIONES

Era miércoles, 8:00 a.m., llegué puntual a la escuela de mi hijo -“No olviden
venir a la reunión de mañana, es obligatoria - fue lo que la maestra me había
dicho un día antes.
-“¡Pues qué piensa esta maestra! ¿Cree que podemos disponer fácilmente del
tiempo a la hora que ella diga? Si supiera lo importante que era la reunión que
tenía a las 8:30.

De ella dependía un buen negocio y... ¡tuve que cancelarla!


Ahí estábamos todos, papás y mamás, la maestra empezó puntual, agradeció
nuestra presencia y empezó a hablar. No recuerdo qué dijo, mi mente divagaba
pensando cómo resolver ese negocio tan importante, ya me imaginaba
comprando esa nueva televisión con el dinero que recibiría.

Juan Rodríguez!” -escuché a lo lejos -“¿No está el papá de Juan Rodríguez?”-


Dijo la maestra.
“Sí aquí estoy”- contesté pasando al frente a recibir la boleta de mi hijo.
Regresé a mi lugar y me dispuse a verla. -“¿Para esto vine? ¿Qué es esto?” La
boleta estaba llena de seises y sietes. Guardé las calificaciones
inmediatamente, escondiéndola para que ninguna persona viera las porquerías
de calificaciones que había obtenido mi hijo.

De regreso a casa aumentó más mi coraje a la vez que pensaba:

“Pero ¡si le doy todo! ¡Nada le falta! ¡Ahora sí le va a ir muy mal!” Llegue, entré
a la casa, azoté la puerta y grité: -“¡Ven acá Juan!” Juan estaba en el patio y
corrió a abrazarme. -“¡Papá!” -“¡Qué papá ni que nada!” Lo retiré de mí, me
quité el cinturón y no sé cuántos azotes le di al mismo tiempo que decía lo que
pensaba de él. “¡¡¡¡ Y te me vas a tu cuarto!!!”-Terminé.
Juan se fue llorando, su cara estaba roja y su boca temblaba.
Mi esposa no dijo nada, sólo movió la cabeza negativamente y se metió a la
cocina.
Cuando me fui a acostar, ya más tranquilo, mi esposa se acercó y
entregándome la boleta de calificaciones de Juan, que estaba dentro de mi
saco, me dijo:
-Léele despacio y después toma una decisión…”.
La leerla, vi que decía:

BOLETA DE CALIFICACIONES
Calificando a papá
Por el tiempo que tu papá dedica Calificació
n
 Para jugar contigo 6
 Para enseñarte cosas 7
 En abrazarte y besarte 6
 Para ayudarte en tus tareas. 6
 Para ver televisión contigo. 7
 Saliendo de paseo con la familia. 7
 A conversar contigo antes de dormir. 6
 Para escuchar tus dudas o problemas. 6
 En contarte un cuento antes de dormir 6
Promedio: 6.22
Los hijos habían calificado a sus papás. El mío me había puesto seis y sietes
(sinceramente creo que me merecía cincos o menos) Me levanté y corrí a la
recamará de mi hijo, lo abracé y lloré. Me hubiera gustado poder regresar el
tiempo... pero eso era imposible. Juanito abrió sus ojos, aún estaban hinchados
por las lágrimas, me sonrió, me abrazó y me dijo: -“¡Te quiero papito" Cerró
sus ojos y se durmió.
¡Despertemos papas! Aprendamos a darle el valor adecuado aquello que es
importante en la relación con nuestros hijos, ya que en gran parte, de ella
depende el triunfo o fracaso en sus vidas.

¿Te has puesto a pensar que calificaciones te darían hoy tus hijos? Esmérate
por sacar buenas calificaciones...

Como echar a perder un hijo

Comience por dar a su hijo durante la


infancia todo lo que él quiera; así crecerá
con la falsa idea de que todo mundo tiene que servirle.

Cuando aprenda malas palabras, celébrele "el chiste"; así creerá que es "muy gracioso" y lo
estimulará a aprender otras GROSERIAS que le sacarán a usted de quicio en unos años
más.

Nunca le dé educación espiritual; espere a que su "niño" cumpla 21 años para que "decida
por sí mismo".

Evite usted el uso de la palabra "malo" o "pecado"; podría crearle un complejo de


"culpabilidad".

Recoja todo lo que él deja tirado: libros, zapatos, ropa, para que "aprenda bien" a dejar toda
responsabilidad a los demás.

Déjele leer historietas, noveluchas, pornografía y cuanta cosa caiga en sus manos; así su
cerebro, lleno de inmundicia, se desarrollará sin "prejuicios".

Tenga demasiadas "juntas" por las noches y riña con su cónyuge en presencia de sus hijos;
así éstos no sentirán el "terrible choque" cuando sobrevenga el divorcio o separación.

Déle todo el dinero que le pida y cúmplale sus caprichos; al negárselos podría crearle un
complejo de "frustración".

Póngase siempre de su parte contra los vecinos, profesores y cuando venga el caso, contra
la policía; todas estas personas le tienen "mala idea" a su hijo.

Nunca se preocupe por darle buen ejemplo y cuando alguien le busque a usted y no quiera
ser interrumpido, ordénele que diga que "no está" para que desde pequeño aprenda a "salir
de apuros".

Luego de seguir estas instrucciones, prepárese para una vida "de tranquilidad". Usted se la
merece. Y cuando "su niño" sea un delincuente, apresúrese a exclamar: "¿Qué pecado habré
cometido, Dios mío, para merecer esto?".

PAPÁ, ¿CUÁNTO GANAS?

-Papi, ¿Cuánto ganas por hora? – con voz tímida y ojos de admiración, un pequeño recibía
así a su padre al término de su trabajo.

El padre dirigió un gesto severo al niño y repuso:


- Mira hijo, esos informes ni tu madre los conoce. ¡No me molestes estoy cansado!.

- Pero papá- insistía el pequeño – dime por favor, ¿Cuánto ganas por hora? – La reacción
fue menos severa. El padre solo contestó: 80 pesos por hora.

- Papi, ¿Me podrías prestar cuarenta pesos? – Preguntó el pequeño.


El padre muy enojado y tratando con brusquedad al hijo, le contesto:

- Así que esa es la razón de saber cuánto gano. ¡Vete a dormir y no me molestes,
muchacho aprovechado!.

Había caído la noche. El padre meditó sobre lo sucedido y se sentía culpable. Tal
vez su hijo necesitaba algo. En fin… como quería descargar su conciencia dolida, se asomó
al cuarto del pequeño, y con voz baja preguntó:

- ¿Duermes, hijo?

- Dime papá- aquí tienes el dinero que me


pediste.

- Gracias, papá- contesto el pequeño. Y


metiendo su manita bajo la almohada,
sacó unos billetes, y dijo:

- ¡Ahora ya completé, papi! Tengo 80


pesos. ¿Me podrías vender una hora de
tu tiempo?

Señor, quiero ser un televisor

Señor:
No quiero pedirte nada especial ni
inalcanzable, como ocurre con otros niños
que se dirigen a ti cada noche.
Tú eres bueno y proteges a todos los niños de la tierra, hoy quiero pedirte un gran favor, sin
que se enteren mis padres.

Transfórmame en un televisor, para que mis padres me cuiden como cuidan al televisor,
para que me miren con el mismo interés con que mi madre mira su telenovela preferida, o
mi padre su programa deportivo favorito.

Quiero hablar como ciertos animadores que cuando lo hacen, toda mi familia se calla para
escucharlos con atención y sin interrumpirlos.

Quiero ver a mi madre suspirar frente a mí como lo hacen cuando mira un desfile de modas,
o poder hacer reír a mi padre como lo logran ciertos programas humorísticos, o
simplemente que me crean cuando les cuento mis fantasías sin necesidad de decir ¡ es cierto
! yo lo escuche en la tele.

Quiero representar al televisor para ser el rey de la casa, el centro de atención que ocupa el
mejor lugar para que todas las miradas se dirijan a mí. Quiero sentir sobre mí la
preocupación que experimentan mis padres cuando el televisor comienza a fallar y
rápidamente llaman al técnico.

Quiero ser televisor para ser el mejor amigo de mis padres, el héroe favorito, el que más
influya en sus vidas, el que recuerde que soy su hijo y el que ojalá les mostrara mas paz que
violencia.

Señor por favor déjame ser televisor aunque sea por un día.

PRENDIENDO A CARGAR PAQUETES

Se te olvidó papá, enseñarme a llevar paquetes.

¿Cuándo se contó conmigo en casa? ¿Cuándo tuve que recoger a mis hermanos del
colegio?. Ayer mandaste al chofer a hacer mis trámites que necesitaba para la Universidad.
Se te olvidó papá, dejarme pagar mi colegiatura. ¿Cuándo tuve que lavar el coche los
domingos y arreglar el jardín, recoger las hojas y sacar al perro y bañarlo, lustrar mis
zapatos diariamente? ¿Por qué no me mandaste a comprar las medicinas a la farmacia o
recibir el gas y pagarlo?

En vacaciones, ¿por qué no fui a la fábrica a empacar zapatos?, ¿Por qué no escogía yo mi
ropa y la cambiaba si no me gustaba?, ¿Por qué no compré yo solo algo que me gustaba
cuando tenía mi propio dinero, sin que tú me dijeras que comprar?.

Mamá, ¿por qué me dejabas sin ir a comprar leche cuando yo repelaba?. ¡Se te olvidó ser
firme y mandarme mamá!. Más fácil era que el chofer y las sirvientas hicieran bien las
cosas y sin riesgos.

¿Por qué no se arriesgaron a dejarme llevar un paquete?.


Se les olvidó enseñarme a ser hombre. Ya a los 18 años se me caen las manos. A mí
también me da vergüenza. Fíjate que en la Universidad nombraron a Roberto delegado del
grupo. Dicen que tiene responsabilidad. A Juan lo nombraron coordinador de la excursión
el profesor de historia. Y recibe las cuotas y da los avisos. Y a Robles lo nombraron capitán
y está uniformando a su equipo, consiguió él mismo el 25% de descuento en los uniformes.
Pero Robles desde chico lava el coche de su casa y arregla el jardín, y Roberto recoge a sus
hermanas aunque llueva o tenga mucha flojera y tenga que entregar un trabajo y paga el gas
y él compra sus zapatos.

También a Pedro, mi amigo que tú conoces, lo hicieron jefe de tareas y las recoge y pasa
los promedios. Y a tu hijo lo dejaron sin paquete. Dicen que no tengo responsabilidad. Se te
olvidó papá enseñarme desde chico a cargar paquetes y llevarlos aunque llueva, o tuviera
flojera, o me enojara y les dijera que eran injustos. Se te olvidó contar conmigo. No quisiste
arriesgar poco.

No me diste confianza gradualmente. No me fuiste dejando paquetes a la medida de mis


años 5, 9, 12. Y no fue creciendo mi voluntad, se quedó raquítica con tantos pretextos, al
sentirme yo un niño que no debía hacer nada.

Por favor papá y mamá, enseñen a Arturo mi hermano de 8 años a llevar paquetes número 8
y a Adriana de 9 sus paquetes de 9. Y no tendrán que decirles: "Eres un niño y un
irresponsable con 18 años encima". Y llegará el momento en que ellos sepan llevar
paquetes número 25 y 40.

Dicen que son paquetes : la vida, la familia, las relaciones con los demás, el colegio, el
trabajo y la profesión. Y tantos paquete tirados en la calle. ¿Cuántos se cayeron de las
manos con vergüenza?

No se les olvide papás de entrenar a ser hombre a Arturo y mujer a Adriana. Y no es tarea
fácil, no es sólo asunto de cargar paquetes, sino saberlos llevar bien, con cuidado, amor y
responsabilidad. Para que no haya tantos paquetes tirados en la calle, porque aun sin
entrenamiento algún día tendrán que cargar sus propios paquetes del número: 20, 30 ó 50.
Carta de un hijo a los padres
Papá, Mamá
No me des todo lo que te pida.
A veces sólo pido para ver hasta cuánto puedo obtener.
No me grites, te respeto menos cuando lo haces,
y me enseñas a gritar a mí también, y yo no quiero hacerlo.
No des siempre órdenes...
Si en vez de órdenes a veces me pidieras las cosas
yo lo haría más rápido y con más gusto.
Cumple las promesas, buenas o malas...
Si me prometes un premio dámelo,
pero también si es castigo.
No me compares con nadie,
especialmente con mis hermanos.
Si tu me haces lucir mejor que los demás alguien va a sufrir,
y si me haces lucir peor que los demás seré yo quien sufra.
No cambies de opinión tan a menudo sobre lo que debo hacer:
decídete y mantén esta decisión.
Déjame valerme por mí mismo,
sí tu haces todo por mí yo nunca podré aprender.
No digas mentiras delante de mí ni me pidas que las diga por ti,
aunque sea para sacarte de un apuro...
me haces sentir mal y perder la fe en lo que me dices.
Cuando yo hago algo malo no me exijas que te diga por qué lo hice,
a veces ni yo mismo lo sé.
Cuando estés equivocado en algo admítelo
y crecerá la opinión que yo tengo de ti,
y me enseñarás a admitir mis equivocaciones también.
No me digas que haga una cosa y tu no la haces,
yo aprenderé y haré siempre lo que tu hagas aunque no lo digas,
pero nunca haré lo que tu digas y no lo hagas.
Enséñame a amar y conocer a dios,
no importa si en el colegio me quieren enseñar
porque de nada vale si yo veo que tu ni conoces ni amas a dios.
Cuando te cuente un problema mío no me digas:
no tengo tiempo para boberías o eso no tiene importancia,
trata de comprenderme y ayudarme.
Y quiéreme, y dímelo, a mí me gusta oírtelo decir
aunque tu no creas necesario decírmelo.
Trátame con la misma amabilidad y cordialidad con que tratas a tus amigos. El
hecho de que seamos familia, o quiere decir que no podamos ser amigos también.

Consejos Para Los Padres Sobre


Los Hijos
Madre: Acaricie a sus hijos.
Padre: Abrácelos firmemente.
Permitan que ellos sepan que los aman por la
mañana, al mediodía, y por la noche.
Ponga sus brazos alrededor de ellos,
sosténgalos cerca suyo, sienta el latir de sus
corazones, la vida nueva que usted formó.
Ruede por el suelo con ellos, bromee, ría y
juegue, escuche lo que tienen que decirle, ellos
tienen mucho para contarle.
Tome tiempo para conocerlos, vea el color
en sus ojos. Aprecie a esa persona tan profunda
dentro de sus pequeñas mentiras.
Permita que corran sus dedos por sus
cabellos, doble su cabeza, llene sus corazones
con palabras de alabanza, haga de su hogar su
lugar favorito.
Abracelos estrechamente en el sofá y mire un
programa de televisión, cante con ellos o
comparta la lectura de un libro y ayúdelos a
crecer en su mundo.
Tome un tiempo para caminar en el parque,
sosténgase de la mano, huela las flores,
alimente los patos, construya castillos en la
arena.
Muéstreles que ellos son un regalo, ámelos
para que se sientan bien.
El amor es para el niño lo que el sol para las
flores. No le basta pan: necesita caricias para
ser bueno y para ser fuerte.
Antes de que ellos crezcan
Hay un periodo cuando los padres quedan huérfanos de sus hijos. Es que los
niños crecen independientes de nosotros, como árboles murmurantes y pájaros
imprudentes.

Crecen sin pedir permiso a la vida. Crecen con una estridencia alegre y, a
veces, con alardeada arrogancia. Pero no crecen todos los días, de igual
manera, crecen de repente.

Un día se sientan cerca de ti en la terraza y te dicen una frase con tal


naturalidad que sientes que no puedes más ponerle pañales.

Dónde quedaron la placita de jugar en la arena, las fiestitas de cumpleaños con


payasos y los juguetes preferidos?...

El niño crece en un ritual de obediencia orgánica y desobediencia civil.

Ahora estás allí, en la puerta de la discoteca, esperando que él o ella no solo


crezca, sino aparezca.

Allí están muchos padres al volante, esperando que salgan zumbando sobre
patines y cabellos largos y sueltos.

Allá están nuestros hijos, entre hamburguesas y gaseosas en las esquinas, con
el uniforme de su generación, e incómodas mochilas de moda en los hombros.

Allí estamos, con los cabellos casi emblanquecidos.

Esos son los hijos que conseguimos generar y amar a pesar de los golpes, de
los vientos, de las cosechas, de las noticias, y observando y aprendiendo con
nuestros errores y aciertos. Principalmente con los errores que esperamos que
no repitan.

Hay un periodo en que los padres van quedando un poco huérfanos de los
propios hijos...
Ya no los buscaremos más de las puertas de las discotecas y de las fiestas.

Pasó el tiempo del piano, el ballet, el inglés, natación y el karate.


Salieron del asiento de atrás y pasaron al volante de sus propias vidas.
Deberíamos haber ido más junto a su cama al anochecer, para oír su alma
respirando conversaciones y confidencias entre las sábanas de la infancia..

Y a los adolescentes cubrecamas de aquellas piezas llenas de calcomanías,


posters, agendas coloridas y discos ensordecedores.

No los llevamos suficientemente al cine, a los juegos, no les dimos suficientes


hamburguesas y bebidas, no les compramos todos los helados y ropas que nos
hubiera gustado comprarles.

Ellos crecieron, sin que agotásemos con ellos todo nuestro afecto.

Al principio fueron al campo o fueron a la playa entre discusiones, galletitas,


congestionamiento, navidades, pascuas, piscinas y amigos..

Sí, había peleas dentro del auto, la pelea por la ventana, los pedidos de chicles
y reclamos sin fin.

Después llegó el tiempo en que viajar con los padres comenzó a ser un
esfuerzo, un sufrimiento, pues era imposible dejar el grupo de amigos y
primeros amoríos.

Los padres quedaban exiliados de los hijos. "Tenían la soledad que siempre
desearon", pero de repente, morían de nostalgia de aquellas "pestes".

Llega el momento en que solo nos resta quedar mirando desde lejos, torciendo
y rezando mucho (en ese tiempo, si nos habíamos olvidado, recordamos cómo
rezar)
para que escojan bien en la búsqueda de la felicidad, y que la conquisten del
modo más completo posible.

El secreto es esperar... En cualquier momento nos pueden dar nietos. El nieto


es la hora del cariño ocioso y picardía no ejercida en los propios hijos y que no
puede morir con nosotros.

Por eso, los abuelos son tan desmesurados y distribuyen tan incontrolable
cariño.

Los nietos son la última oportunidad de reeditar nuestro afecto.


Así somos, solo aprendemos a ser hijos después que somos padres, solo
aprendemos a ser padres después que somos abuelos...
Anónimo
Cuando pensaste que yo no estaba mirando

Cuando pensaste que yo no estaba mirando, colgaste mi primer dibujo en el


refrigerador, y deseé pintar otro.

Cuando pensaste que yo no estaba mirando, alimentaste a un gato callejero, y yo


pensé que era bueno ser amoroso con los animales.

Cuando pensaste que yo no estaba mirando, horneaste un pastel de cumpleaños para


mí, y supe que los detalles son cosas especiales.

Cuando pensaste que yo no estaba mirando, pronunciaste una oración, y creí que
había un Dios a quien siempre podría hablarle.

Cuando pensaste que yo no estaba mirando, me diste un beso de buenas noches, y


me sentí amado.

Cuando pensaste que yo no estaba mirando, vi que corrían lágrimas de tus ojos, y
aprendí que algunas veces las cosas duelen; pero que está bien llorar.

Cuando pensaste que yo no estaba mirando, sonreíste, y eso me hizo desear ser
bonita así también.

Cuando pensaste que yo no estaba mirando, me cuidaste, y deseé ser lo máximo que
pudiera llegar a ser.

Cuando pensaste que yo no estaba mirando… miré… y quise darte las gracias por
todas esas cosas que hiciste cuando pensaste que yo no estaba mirando.

María Rita Schilke


Deje a sus hijos ser
Había un padre que estaba muy preocupado por el futuro de su
hijo. Quería que él fuera ético, serio y responsable. El niño no
podía cometer errores ni excesos. No podía jugar, ensuciarse ni
hacer travesuras como todos los niños.
Cada falla, mala calificación o actitud insensible del niño era
criticada inmediatamente por el padre.
Comparaba su comportamiento con el de otros niños, lo que hacía
que el hijo se sintiera el más despreciable de los seres. Hasta llegó
a pensar en renunciar a la vida porque sus padres no lo amaban.
¿El resultado? El hijo creció y se volvió un buen hombre. Cometía
pocos errores, era serio y ético, pero infeliz, tímido y frágil.
Había un abismo entre él y sus padres.
¿Por qué? Era una familia modelo, pero triste y sin sabor. El hijo
no solo se volvió tímido, sino también frustrado. Tenía miedo de
cometer errores, así que enterró sus sueños porque no quería
correr ningún riesgo.
No critique en exceso. No compare a su hijo con sus amiguitos.
Cada niño es un ser único en el teatro de la vida. La comparación
sólo es educacional cuando es estimulante y no despreciativa.
De a sus hijos la libertad de tener sus propias experiencias, aun si
esto incluye ciertos riesgos, fracasos, actitudes tontas y
sufrimiento. De otra forma, no encontrarán su propio camino.
Educar es fácil, sólo con ejemplo y amor
Una pequeña gran guía para tener hijos prudentes: el ejemplo.

Eso es todo, si pensabas que te daría una lista de millones de consejos a


seguir, te equivocaste, sólo debes dar el ejemplo para tener hijos prudentes,
si ya sé que suena trillado, quizá hasta pienses que suena a comercial
televisivo o hasta te puede sonar a mito, pero otra vez te desilusionaré, no
es nada de eso, ¿esto es la realidad? ¿Cómo lo sé?

Bien, me críe en una familia numerosa, y desde pequeña escuchaba a mi


madre decir mentiras, si para mí era normal escuchar a mamá inventar y
mentir por todo, ya no era un asunto extraño se convirtió en algo “normal”,
sin embargo, al crecer y tomar mi propio criterio, al convertirme en una
adolescente amante de la literatura, empecé a adquirir valores que se
volvieron parte de mi personalidad…

Y sobre todo al mirar que muchas de esas mentiras causaban males a


terceros, empecé a reflexionar sobre mi propia persona y en los valores que
yo no violaría, entre ellos se encontraba “la honestidad” y no decir mentiras
era mi prioridad, así que cada vez que mi madre mentía yo sentía mucha
vergüenza, y sentimientos de inquietud hacia su conducta, pero sólo
escuchaba y callaba hasta que llegó el momento que sus mentiras me
dañaron a mí…

Quiero pensar que ella no lo hizo con ventaja sino que se trató de su
enfermedad denominada “mitomanía” así que esto cambió mi vida. Años
más tarde con mis hijos, he cambiado la historia, desde pequeños y siempre
sin forzar los enseñé a usar palabras mágicas, “por favor” “gracias”, además
los he enseñado a ser corteses y amables, amar a la gente de su alrededor
sin importar las diferencias, inculcándoles que una de las cualidades de los
seres humanos es ser diferente uno del otro…

Los he enseñado a no maltratar a ningún ser vivo, pero sobre todo les he
dado el ejemplo, siempre que me hablan de mis hijos me enorgullece, y
aunque muchos me criticaban por pedirles disculpas cuándo me
equivocaba, hoy sé que hice bien, “amistades” me llamaban loca por decir:
Sí hijo, tienes razón, recuerdo muy bien que me decían que estaba
formando a dos niños que pensarían que se merecían todo y por lo tanto
serian déspotas, pero como podrían ser déspotas mis hijos si eso yo no se
los había enseñado, ah y qué decir de las peleas con mi marido por la forma
de solucionar los problemas, él siempre decía “hay que pegarles para que
entiendan”

Pero aunque de chiquitos no me hacían mucho caso y me costaba mucho


su educación, han crecido sabiendo; que su madre los respeta y que el
mismo respeto me deben ellos a mí y no sólo verbal sino en su conducta, y
que si no los golpeo es porque sé que están aprendiendo a vivir y que todos
nos equivocamos pero de las equivocaciones se aprende.

No soy perfecta, ni mis hijos lo son, al fin y al cabo sólo somos humanos,
pero he logrado sensibilizar su corazón siendo sensible con ellos, por
último, hay algo que quiero compartir, cuándo acudíamos a las visitas
médicas yo tenía la costumbre de ceder mi asiento a personas mayores o
con bebés en brazos, un día cual fue mi asombro que mi hijo que en ese
tiempo tan sólo tenía 5 años, estaba sentado únicamente él, por ser el único
asiento disponible…

Cuando de pronto una mujer con un bebé apareció y bien es deducible, mi


hijo se levantó y le dijo “siéntate aquí” mis ojos no podían creer lo que
había presenciado, tan sólo 5 añitos y aprendió sólo de verme hacerlo, todos
los hombres que estaban cómodos en sus asientos hicieron movimientos
que demostraban lo incómodos que se sentían, y yo me sentí tan orgullosa,
como me siento cada día de mi vida por tenerlos como hijos…

Si se equivocan ellos mismos me lo dicen y me piden perdón y ayuda, no


me tienen miedo, porque saben que no voy a ser violenta y creo que lo
mejor de todo es que tengo su absoluta confianza, por eso es que les he
escrito que no se necesita más que educar con EJEMPLOS Y MUCHO
AMOR.

Leonardo, Leonel hijos son una verdadera bendición en mi vida, estoy


sumamente agradecida con Dios por el privilegio de ser su madre, los
amo que mi Dios me los bendiga y les pido que siempre recuerden algo
“no le hagan a otros lo que no quieran que les hagan a ustedes” con
amor mamá.
Factura pagada

Una tarde, un pequeño se acercó a su madre que preparaba la cena en la cocina,


entregándole una hoja de papel en la que había escrito algo. Después de secarse las manos y
quitarse el delantal, ella leyó lo que decía la nota:

- Cortar el césped del jardín… 15.00


- Limpiar mi cuarto esta semana… 5.00
- Cuidar de mi hermano… 5.00
- Ir a la panadería… 0.50
- Sacar la basura toda la semana… 2.50
- Libreta con buenas calificaciones 50.00
- Limpiar el patio… 5.00
- TOTAL ADEUDADO… 83.00

La madre lo miró con fijeza mientras él aguardaba expectante. La madre tomó un lapicero y
en el reverso de la misma hoja anotó:

- Por llevarte 9 meses en mi vientre y darte la vida… NADA


- Por tantas noches de desvelos, curarte y rezar por ti … NADA
- Por la alegría y el amor de nuestra familia… NADA
- Por temor y preocupaciones cuando enfermabas … NADA
- Por comida, ropa y educación… NADA
- Por tomar tu mano y darte apoyo… NADA

Cuando el niño terminó de leer lo que había escrito su madre, tenía los ojos llenos de
lágrimas. La miró a los ojos y le dijo: ”Te quiero mamá…”; luego tomó el lapicero y
escribió con letra muy grande: “TOTALMENTE PAGADO”.

Así somos las personas, como niños, queriendo recompensa por las buenas acciones que
hacemos. Es difícil entender que la mejor recompensa es el AMOR y, que para nuestra
suerte, es totalmente GRATIS!!!
Madres invisibles

Hay días en que se siente el peso cuando eres madre de familia; hay días en que todo
te fastidia, como cuando estás en el teléfono y uno de los chicos entra a decirte que
si lo puedes llevar a tal lado, ó que si le das esto ó aquello, como si no fuera obvio
que en ese momento estás ocupada; por dentro piensas qué no ves que estoy en una
llamada?, obviamente no, ni lo toman en cuenta; igual si estás cocinando, ó
limpiando el piso, ó poniendo la ropa en la lavadora; parece que fueras una persona
invisible; la mamá invisible.

Algunos días se siente como si fueras solo un par de manos….me arreglas esto?, me
abres esto?, me amarras acá?, me abotonas…? otros días me he sentido un reloj que
solo da la hora….ó la guía del sky…en qué canal está el Disney Channel?…

Otras veces he estado segura de que estas manos que alguna vez sostuvieron libros
entre sus manos, hicieron excelentes trabajos en la universidad, y recibieron el título
universitario se han perdido entre huevos fritos, arroz y guisados, lavadoras y el
volante del auto.

Una noche asistí a una reunión de amigas para dar la bienvenida a una de ellas que
volvía de un viaje increíble; estaba ahí sentada y en un momento empecé a comparar
mi vida con la suya y no pude dejar de compadecerme; de pronto ella se me acercó
con un paquete envuelto para regalo y me dijo: te traje este libro de las más
hermosas catedrales en Europa; de repente no entendí porqué me lo había traído;
llegué a mi casa, lo abrí y la dedicatoria era: ‘Con gran admiración, por la grandeza
de lo que estás construyendo cuando nadie lo ve.’

En los días posteriores me devoré el libro, y descubrí en él verdades que cambiaron


mi vida.
Nadie puede decir con certeza quienes construyeron estas magníficas catedrales, no
se tiene registro de sus nombres. Estos constructores trabajaron toda su vida en una
obra que nunca verían terminada; hicieron grandes esfuerzos y nunca esperaron
crédito, Su pasión por el trabajo era alimentada por su fe y por la convicción de que
nada escapa a la mirada de Dios. El libro cuenta la anécdota de un hombre poderoso
que fue a supervisar la construcción en una de estas catedrales y se encontró con uno
de los trabajadores que tallaba un pajarito en una de las vigas de madera que
sostendrían el techo, curioso le preguntó que porqué perdía su tiempo tallando esa
figurilla en una viga que nadie vería ya que sería cubierta con yeso y le respondió:
‘porque Dios si lo ve’.

Cuando terminé el libro, todo tuvo sentido; fue como si escuchara la voz de Dios
murmurando en mi oído: ‘ya ves, hijita, ningún esfuerzo ó sacrificio que haces pasa
desapercibido a mis ojos, aún cuando estés realizando tus labores en soledad; ningún
botón que pegues, ningún huevito revuelto que hagas es un acto demasiado pequeño
para que yo no lo vea y eso me haga sonreír. Estás construyendo una gran catedral,
solo que ahora no puedes ver en lo que tus esfuerzos se convertirán.’

Ahora entiendo que ese sentimiento de ‘invisibilidad’ que sentí no era una aflicción,
era el antídoto para mi egoísmo y mi orgullo; era la cura para el querer estar siempre
en el centro.

Me ha ayudado mucho a ubicarme el verme a mí misma como una constructora. El


autor de este libro dice que en la actualidad no se construyen este tipo de edificios
porque ya no hay personas con ese espíritu de sacrificio que estén dispuestas a dar
su vida en una labor que a la mejor nunca vean concluida. Cuando pienso en eso,
solo deseo que cuando mi hijo invite a sus amigos a la casa, no les diga: ‘te invito
porque mi mamá se levanta a las seis de la mañana a hacer unos jugos deliciosos,
además plancha personalmente los manteles en los que nos sirve la comida y trapea
la sala y comedor’, porque eso sería estarme construyendo un monumento a mí
misma; no, lo que deseo desde el fondo de mi corazón es que mi hijo les diga: ‘te
invito a mi casa porque ahí te la vas a pasar muy bien’, Mi meta es hacer de mi casa
un verdadero hogar, un lugar a donde mis hijos quieran llegar porque puedan estar
felices y relajados y que por esa razón, quieran traer a sus amigos.

Como madres de familia, estamos construyendo grandes catedrales; mujeres y


hombres de bien; almas que vayan al cielo y lleven entre sus manos a todos los
suyos.

Mientras laboramos no podemos estar absolutamente seguras si lo estamos haciendo


bien, pero un día, es muy posible que el mundo se maraville, no solo por lo que
habremos construido, sino por el bien y la belleza que habremos aportado por todo
el trabajo silencioso de las ‘madres invisibles’
Se busca Papá
DESCRIPCIÓN DE TRABAJO: a largo plazo, que sea jugador de equipo, que esté
dispuesto a aceptar el desafío del trabajo permanentemente en un ambiente a
menudo caótico. Los candidatos deben poseer comunicación excelente y habilidades
de la organización y estar dispuesto a trabajar horas extras, incluyendo noches y fines
de semana, listo para recibir llamadas las 24 horas del día.

¡Algunos viajes por la noche pueden ser requeridos, inclusive viajes a campings los
fines de semana lluviosos y torneos interminables de deporte en ciudades lejanas! Los
viáticos no se reembolsaran. Los deberes extensos de mensajero se le solicitaran.

RESPONSABILIDADES: El resto de su vida. Debe estar dispuesto a ser odiado, por lo


menos temporalmente, cuando alguien necesite $5. Debe estar dispuesto a morderse
lengua repetidas veces. También, debe poseer la energía física de un mulo y que sea
capaz de ir del cero a 60 kph en tres segundos en caso de escuchar gritos en el patio
de la casa.

Debe estar dispuesto a encarar los desafíos técnicos estimulantes, la reparación de


pequeños aparatos, lavabos misteriosamente lentos y cremalleras atascadas. Debe
investigar las llamadas telefónicas, mantener calendarios y coordinar la producción de
múltiples proyectos y deberes. Debe tener la habilidad de planear y organizar las
reuniones sociales para sus pequeños clientes.

Debe estar dispuesto a ser imprescindible en un minuto, e ignorado en el próximo.


Siempre debe esperar lo mejor y estar preparado para lo peor. Debe asumir final,
completa la responsabilidad para la calidad del producto final. Responsabilidades
incluyen también la conservación de piso y trabajo de portero a través de las
instalaciones.

POSIBILIDADES DE PROMOCION: Ninguna. Deberá estar en la misma posición


durante años, sin quejarse, reestrenándose constantemente y para actualizar sus
habilidades, y estar dispuesto a ser superado por aquellos a quienes sirve.

EXPERIENCIA PREVIA: Ningún requirió lamentablemente.

SUELDOS Y COMPENSACION: Cubiertos por sí mismo sin posibilidad de aumento


libre, ya que tendrá que invertir todo lo que recibe en la misma empresa.

BENEFICIOS: Ninguna en cuanto a salud, ninguna pensión, ningún reembolso de la


enseñanza, ningunas vacaciones pagadas y ninguna opción de acciones se ofrecen;
este trabajo suministra las oportunidades ilimitadas para el crecimiento personal.
Tiene derecho a reconocimiento una vez al año, en el día del Padre, pero tendrá que
cubrir los gastos ocasionados en el día de ese reconocimiento.

Si está interesado déjelo saber.


Tus hijos son tu espejo
Las relaciones padre e hijo son de las más difíciles de llevar. Es importante enseñar con el
ejemplo. Este pequeño cuento-reflexión te mostrará la importancia de enseñar a tus hijos a
amar desde sus primeros años.
Jolette discutía con Aníbal "¡Ya no te quiero! Eres insoportable".
Mientras discutían acaloradamente, la pequeña Luna María permanecía a las puertas de la
habitación, contemplando la escena. Después, se retiró solita, callada y pensativa a su cuarto.
Notaron su presencia, pero no le hicieron mucho caso.
Minutos después, Jolette fue a buscar a su pequeña de 4 años. Ella y Aníbal la llevarían a pasear.
Grande fue su sorpresa, cuando vio que Luna María jugaba con Barbie y Ken a las peleas. Ken
jalaba de los pelos a Barbie e imitaba las voces de los dos peleando.
"¡Por qué juegas tan feo!" -Le dijo Jolette- "Juega más bonito. Que Ken agarre a besitos a Barbie y
le diga que la quiere mucho. Vamos a pasear ¿Te gusta la idea?"
"¡Si mamita!" -Respondió alegre la pequeña Luna-
Era sábado y aún era de día. Salieron a caminar por la Alameda, en pleno Centro de la Ciudad de
México. Mientras ambos estaban sentados en una banca del parque y la pequeña Luna María
jugaba con otros niños cerca de la fuente, platicaban de su hija.
"Me preocupa Luna María" -Decía Aníbal-
"¿Por qué amor?" -Respondió intrigada Jolette-
"Se ha vuelto muy violenta. Juega muy feo con sus muñecos. Y constantemente pelea con los
niños ¿A qué crees que se deba?".
"No lo se" -Dijo Jolette- "Esta vez la sorprendí nuevamente jugando con Barbie a las peleas ¿Crees
que la debamos llevar con un Psicólogo?".
"¡Es muy pequeña!" -respondió Aníbal- "Pero si sigue así, tendremos que hacerlo".
Llamaron a la pequeña Luna María. Se despidió de sus amiguitos. La familia continuó caminando
cerca del Palacio de Bellas Artes, cuando observaron a una enorme muchedumbre escuchando a
alguien.
"¿Quién será?" -Preguntó curiosa Jolette-
"Debe ser alguno de esos hombres ociosos que hablan contra el gobierno y después pasan a pedir
dinero" -Respondió Aníbal-
"No lo creo" -insistió Jolette- "He visto a esos charlatanes hablar. Pero nunca había visto tal
concentración de gente".
"Acerquémonos entonces" -le dijo Aníbal-
Jolette, en su curiosidad de mujer, le preguntó a un anciano que estaba en la muchedumbre quien
era esa persona y de que hablaba.
"Es el profesor Zandoná" -le contestó el anciano- "es un sabio de la India que acaba de llegar a
México. Habla acerca de los problemas y como resolverlos. Es tan simple su forma de ver la vida,
que nos tiene intrigados. Me ha servido mucho escucharlo."
Se acercaron más para ver mejor quien era el profesor Zandoná. Tenía una presencia misteriosa.
Vestía una indumentaria color naranja y tenía una barba larga y bien cuidada. Era muy delgado. Lo
más curioso es que era un hombre sin edad. No sabías si tenía 30 o 50 años. Su sola presencia
transmitía sabiduría. Hablaba español con mucha claridad.
Aníbal y Jolette lo escucharon por unos minutos. Quedaron fascinados. Tocó temas como la
depresión y relación de pareja.
En eso, a Aníbal se le ocurrió una idea "Le voy a preguntar acerca de Luna María, así, me ahorro
llevarla al Psicólogo", pensó.
Alzó la mano. Jolette volteó sorprendida y le dijo: "¿Qué piensas hacer?"
"Nada amor" -Sonrió Aníbal-
¿Qué deseas preguntar? -le dijo Zandoná-
"Maestro, mi hermana tiene una hija de 5 años que es muy violenta. Siempre se pelea con los
niños. Y cuando juega es común que les diga 'ya no te quiero' a los muñecos. Mi hermana está
muy preocupada ¿A qué cree que se deba?".
Jolette lo miró con una sonrisa y meneando la cabeza.
El profesor Zandoná, que en un segundo puede interpretar una situación, miró a la familia con un
destello en la mirada.
"Luna María, pasa al centro" -ordenó Zandoná-
Jolette se llevó las manos a la cabeza, sorprendida "¿Cómo pudo saber el nombre de nuestra
hija?".
"No lo se" -respondió desconcertado Aníbal- "Debe tener poderes sobrenaturales".
La pequeña corrió alegre hacia el centro.
"Luna, a la cuenta de 3 vas a poner tu mano en la frente" -la instruyó Zandoná-
Siiiiii -respondió de forma divertida Luna María-
Una... Dos... ¡Tres!
Justo en ese momento, el profesor Zandoná se puso la mano en la barbilla. Y Luna María hizo lo
mismo.
"¡En la frente Lunita!" -Gritó avergonzada Jolette-
"Eso es todo pequeña, regresa con tus padres" -sonrió Zandoná-
Mientras Aníbal reprendía a Luna María por no haber seguido las instrucciones del profesor y la
pequeña ponía pucheros de llanto, Zandoná elevó la voz.
"¡Atención a todos!
Los niños tienden a imitar los que hacen sus padres, no lo que les dicen. Todo lo que hacen sus
hijos, es lo que ven en ustedes. Sus hijos son su espejo. Si algo no les gusta de sus pequeños, es
que hay algo erróneo en ustedes."
Jolette y Aníbal comenzaban a ver la luz.
"Dile a tu hermana, que debe actuar con amor en su matrimonio. Que los problemas con su
esposo los arreglen en secreto, sin la presencia de los niños. Ver las peleas de sus padres va
creando una huella muy profunda en ellos, un tatuaje emocional que después es muy difícil de
borrar en su vida. Su primera manifestación, son las peleas con los niños y en sus juegos.
Si tu hermana no hace lo que te digo, su hija crecerá con miedo al matrimonio. De forma
inconsciente, fracasará una y otra vez en el amor. Porque ella misma provocará sus fracasos.
Buscará relaciones con hombres casados, para evitar el compromiso. Y si se casa, fracasará y no
sabrá porque. Es porque no creerá en el matrimonio ¿Cómo habría de hacerlo si sus padres
peleaban todo el tiempo? Que tu hermana actúe con amor y le diga 'te quiero' a su esposo delante
de su hija. Ella verá los cambios."
Aníbal agradeció al profesor y se retiró con su esposa e hija.
"Ya se porque Luna María actúa así" respondió Jolette, de forma triste.
Mientras ella caminaba de la mano de la pequeña Luna, Aníbal detuvo a su esposa de repente. La
miró a los ojos y le dijo "te quiero mucho", un te quiero salido del alma.
Se fundieron en un beso y después se abrazaron. La pequeña Luna María se acercó a ellos, los
abrazó tiernamente de las piernas y les dijo: "¡Los quiero mucho papitos!".
Jolette y Aníbal aprendieron la lección. Y aún en ese momento, sabían porque la pequeña Luna
María los estaba abrazando y diciéndoles "te quiero". Colaboración de Edgar Martínez
UN NUDO EN LA SÁBANA

En la reunión de padres de familia de una escuela, la directora resaltaba el apoyo que los
padres deben darle a los hijos.
Ella entendía que aunque la mayoría de los padres de la comunidad eran trabajadores,
debían encontrar un poco de tiempo para dedicar y pasar con los niños.
Sin embargo, la directora se sorprendió cuando uno de los padres se levantó y explicó, que
él no tenía tiempo de hablar con su hijo durante la semana.

Cuando salía para trabajar era muy temprano y su hijo todavía estaba durmiendo y cuando
regresaba del trabajo era muy tarde y el niño ya estaba acostado.

Explicó además, que tenía que trabajar de esa forma para proveer el sustento de la familia.
Dijo también que el no tener tiempo para su hijo lo angustiaba mucho e intentaba
reemplazar esa falta dándole un beso todas las noches cuando llegaba a su casa y para que
su hijo supiera que él le había ido a ver mientras dormía, hacía un nudo en la punta de la
sábana.
Cuando mi hijo despierta y ve el nudo, sabe que su papá ha estado allí y lo ha besado. El
nudo es el medio de comunicación entre nosotros.

La directora se emocionó con aquella singular historia y se sorprendió aún más cuando
comprobó que el hijo de aquel hombre era uno de los mejores alumnos de la escuela.

Este hecho nos hace reflexionar sobre las muchas formas en que las personas pueden
hacerse presentes y comunicarse con otros.
Aquél padre encontró su forma, una forma simple pero eficiente. Y lo más importante es
que su hijo percibía a través del nudo, todo el afecto de su papá.

Algunas veces nos preocupamos tanto con la forma de decir las cosas que olvidamos lo
principal que es la comunicación a través del sentimiento.
Simples detalles como un beso y un nudo en la punta de una sábana, significaban para
aquél hijo, muchísimo más que un montón de regalos o disculpas vacías.

Es válido que nos preocupemos por las personas, pero lo más importante es que ellas sepan
y puedan sentir nuestra preocupación y cariño por ellas.

Para que exista la comunicación, es necesario que las personas “escuchen” el lenguaje de
nuestro corazón, ya que los sentimientos siempre hablan más alto que las palabras.
Es por ese motivo que un beso, revestido del más puro afecto, cura el dolor de cabeza, el
golpe de la rodilla o el miedo a la oscuridad.
Las personas tal vez no entiendan el significado de muchas palabras, pero saben distinguir
un gesto de afecto y amor, aunque ese gesto sea solamente un nudo en la sábana. Un nudo
cargado de afecto, ternura y amor.

“Vive de tal manera que cuando tus hijos piensen en justicia, cariño, amor e integridad,
piensen en ti”
La casa bonita

Aquel era un sábado como cualquier otro: el trajín de


siempre: correr, comprar rápido y escapar del tumulto y el
bullicio de la ciudad en un destartalado autobús... Me sentía
cansada y ofuscada por el inmenso calor y toda la gente a mi
alrededor transpiraba como si estuvieran sumergidos en un
mar de sudor. Abordé el autobús y me senté en el primer
asiento para refrescarme un poco con la brisa del camino.

Todo transcurrió normalmente hasta que a mitad del camino


una mujer abordó el autobús. Vestía harapos, estaba sucia y
sostenía un bebé de meses en sus brazos y a su lado llevaba
un niño de no más de cuatro años. Ella se sentó a mi lado
con el bebé, el otro niño se sentó en el asiento contiguo, al
otro lado del pasillo. Observé aquella mujer discretamente
era delgada y podría decirse que había aún restos de juventud
en su expresión; pude ver sus facciones: un rostro en el cual
aún se vislumbraba unos rasgos bonitos, ojos claros, se
notaba que aún era joven, sin embargo el peso del dolor
podía verse a través de sus arrugas prematuras. El niño
mayor se veía saludable, vivaracho y muy simpático.
El viaje se convirtió en una “excursión de silencio” en
cuanto la señora abordó el bus, todos los pasajeros la
observaban con preocupación e incluso con cierto desprecio
e incomodidad por la suciedad de sus ropas. De pronto en
medio del silencio una chispa de luz brilló en los ojos del
niño, miró sonriente por la puerta del autobús y gritó:
“¡Mire, Mami, qué casa tan bonita!”. Inconscientemente
todos los pasajeros del autobús miramos hacia donde el niño
señalaba y sólo había un pequeño rancho con unas pocas
tablas, con hendijas por todas partes, sin piso y con unas
latas herrumbradas y rotas por techo “¡ Mire, Mami, qué
bonita y hasta tiene luz! ¡mire tiene un cable!” la mujer con
ojos tristes le dijo”Si, hijo, si” y se volvió avergonzada hacia
mí y se disculpó por su pobreza diciendo “No ve que como
vivimos tan pobres y nos alumbramos con candelas, él todo
lo ve bonito” e inclinó su rostro avergonzada. En aquel
momento desee que el asiento del bus se abriera y me
ocultara, ¡cómo podría quejarme yo después de esto!.

Desee quitarme las pocas cosas valiosas que llevaba encima


y dárselas para que cubriera sus necesidades básicas. ¡Qué
vergüenza! ¡Qué derecho tengo yo a “colgarme” adornos y
alhajas de oro cuando otros no tienen con qué cubrir sus
cuerpos del frío!

En la siguiente parada la mujer bajó, pero todos en el


autobús quedamos con el corazón estrujado y un inmenso
nudo en la garganta. Y los que nos llamamos “cristianos”
con una sensación de culpa por no haber cumplido el
mandato: “lo que a uno de éstos hiciereis, a Mi me lo
hacéis”.

Descubrí que la pobreza te hace apreciar y valorar muchas


más cosas de las que a diario vemos y que la belleza esta
donde la encuentres.
Para que tenemos hijos?

Una Mujer de 55 años visitaba a su hijo de 23 en la cárcel.

Él estaba ahí por homicidio culposo, ya que había


atropellado a un niño al entrar a alta velocidad en una calle
en sentido contrario tratando de escapar de una patrulla que
lo perseguía por haberse pasado un alto.

Entró al penal completamente destrozado de los huesos y en


silla de ruedas ya que, el padre de la criatura muerta se le fue
a golpes, y el policía –que estaba justo detrás- se hizo de la
vista gorda y no lo detuvo hasta que casi lo mata...
(¿Bastante lógico no?)

El hijo le decía a la Madre:

- Sabes mamá, yo no soy un asesino premeditado ni un


maldito desalmado, sólo que ya concluí que estoy aquí
porque APRENDÍ Y ME ACOSTUMBRÉ a romper reglas y
a no cumplirlas jamás sin ningún límite.
- ¡Ay hijo!, es que de chiquito te ponías tan difícil, cada vez
que yo te daba una orden o una instrucción, me desafiabas y
hacías unos berrinches tales que yo no lo soportaba, y te
dejaba hacer y deshacer con tal de evitarme conflictos y de
que estuvieras calladito y complacido para que tu
papá no me dijera: ¡calla a ese niño !.

Desde que tenías 3 ó 4 años, cuando yo te decía:

1) Cómete tus verduras para que crezcas sano y fuerte, me


decías: Yo no quiero ser sano ni fuerte, no me importa,
¡déjame en paz!

2) Recoge tu cuarto: No voy a recoger nada, así estoy


contento, ¡si quieres recógelo tú!

3) No destruyas las cosas, cuídalas: No me importa yo quiero


jugar así, y si no me compras cosas nuevas gritaré y lloraré
hasta que me las compres.

4) En esta casa se hace lo que yo digo: No mamá, no lo haré


¡Ya no te quiero y si me hablas así, me voy a ir a otra casa!

Y así siguió la lista interminable de instrucciones y


respuestas a lo largo de la vida de este hijo rebelde y padres
pasivos.

Hasta que el hijo interrumpió a la madre gritándole….

¡Basta ya mamá! : Sólo dime ¿cómo fue que siendo adulta le


obedeciste a un niño tan chiquito?
Hoy a mis 23 años estoy destrozado, infeliz y sin futuro, de
nada sirvió que estudiara, o que no hayamos sido pobres, le
quité la vida a una criatura y de paso les arruiné el resto de la
vida a ti y a ni padre, la vida en la cárcel es una ...

Pregunta:

Si tu hijo estuviera a punto de caer en un precipicio y tú lo


estuvieras sosteniendo de la mano: ¿lo apretarías con todas
tus fuerzas o le detendrías la mano suavecito para que no le
duela?.

Lo mismo pasa con los valores, la disciplina y las reglas, sé


responsable y apriétalo fuerte y lo salvarás del precipicio de
la vida en sociedad, porque nadie a quién él dañe con su
indisciplina va a tener compasión de él.
Si tú, que le diste la vida y lo amas, no soportas sus
berrinches, ¿Qué te hace pensar que los demás lo harán?.

Un regaño a tiempo, un castigo bien impuesto sin afán de


maltratarlo o herirlo sino por su bien, tal vez deje una
pequeña huella, pero los hará sentir seguros y bien claros
sobre la diferencia entre el bien y el mal, y a la larga sabrán,
que si los cuidas y los educas bien es porque los amas y no
porque te importa más tu comodidad y tu tiempo libre.

Evítales la infelicidad de la disciplina impuesta por la


sociedad y/o la ley o hasta la muerte en mando de otro o el
suicidio por la culpa de sus propias faltas.
Carta de un Niño a su Padre

Ánimo | 248947 lecturas

Querido papá,
Mis manos son pequeñas, por favor no esperes perfección cuando tiendo la cama, hago un
dibujo, o lanzo la pelota. Mis piernas son pequeñas, por favor, camina más lento para que
pueda ir junto a ti.

Mis ojos no han visto el mundo como tú lo ves, por favor déjame explorarlo, no me limites
innecesariamente.

El trabajo siempre estará allí, pero yo seré pequeño sólo por un corto tiempo, por favor ten
paciencia para explicarme las cosas maravillosas de este mundo y hazlo con alegría.

Mis sentimientos son frágiles, te pido por favor que estés pendiente de mis necesidades, no
me regañes todo el día, a ti no te gustaría que lo hicieran contigo. Trátame como a ti te
gustaría ser tratado.

Soy un regalo especial de Dios, por favor atesórame como Él quiso que lo hicieras,
respetando mis acciones, dándome principios y valores con los cuales vivir, y enseñándome
amorosamente.

Necesito tu apoyo y tu entusiasmo, y no tus críticas para crecer. Por favor no seas tan
estricto, recuerda: puedes ser crítico con las cosas que hago sin criticarme a mí.

Por favor, dame libertad para tomar mis propias decisiones. Permite que me equivoque para
que pueda aprender de mis errores. Así algún día, estaré preparado para tomar las
decisiones que la vida requiere de mí.

Por favor, no lo hagas todo tú. Eso me hace sentir que mis esfuerzos no cumplieron con tus
expectativas.
Yo sé que es difícil, pero deja de compararme con mi hermano, yo soy yo.

No temas alejarte de mí por un corto tiempo. Los niños necesitamos vacaciones de los
padres, así como los padres necesitan vacaciones de sus hijos.

Dame ejemplos de vida espiritual, para que pueda conocer a Dios, para que en mi futuro,
pueda disfrutar y compartir el amor con mi prójimo.
Muchas gracias,

Tu hijo.

“Debemos tener nuestros oídos muy alerta cuando nos habla un niño ya que muchas
veces escucharemos cosas que jamás en nuestra vida hayamos oído. Esto es producto
no de sus conocimientos, sino de que Dios está hablándote a través de ellos”
“SER HIJO DE DOCENTE”

Un cariñoso saludo para ti que comprendes este mensaje…..

Soy hijo de docente…

Hoy estuve pensando en esto de ser hijo de docente, en realidad nunca le había prestado
atención, hasta que por casualidad encontre el significado de la palabra docente : «que
enseña // relativo a la enseñanza».

Dadas las circunstancias de vida rodeado de docentes y sobre todo con una madre docente,
puedo ayudarles a que realicemos el análisis de «el docente y su entorno, o el docente en
familia, como quieran».

Las docentes son excelentes abuelas, aunque cuando encargas a los hijos suelen decir cosas
como: «cuidé hijos ajenos toda la vida, a los tuyos cuídalos tú, yo quiero hacer yoga o
natación!».

Los hijos de docentes sabemos mucho del léxico docente, sabemos de «adaptación
curricular, planeación, reforma» así se denomina a la media hora ( si bien le va a la pobre)
en la cual tu mamá no te habla, luego de haber llegado de la escuela, no intentes hablarle
una palabra… porque la contestación termina en pelea, es como un «estado de crisis».

Los hijos de docentes, sabemos lo que es ir a guardería desde los 45 días de vida, las
maestras son nuestras primeras y segundas madres, el 90% sabemos cocinar con: «lo que
hay en el refri» y lo aprendimos a la fuerza, si no te haces algo estás frito o muerto de
hambre, ya que por lo general no ves a mamá antes de terminar su trabajo; sabemos
plancharnos la ropa, llevarla a la lavandería, pero, sobre todo, movernos solos.

Para nosotros la palabra «aguinaldo» significa: «zapatos nuevos» y una esperanza a


cualquier otro tipo de gasto porque nos dice: «cuando cobre el aguinaldo, vemos». Los
hijos de docentes esperamos el Día del Maestro como cumpleaños, seguro comemos
chocolates y dulces durante muuuuuuchos días.

No quiero olvidarme de algo esencial, los hijos de docentes pocas veces vemos a nuestra
madre estar en los actos escolares, porque ella tiene que estar al frente de los suyos… casi
siempre reconoces un hijo de docente porque a menos que su papá no sea profe también es
el que va a tus eventos…, obviamente que en la primera fila, papá (si es que no trabaja), ni
hablar si te toca hacer de Cristobal Colón el 12 de Octubre porque a mamá tambien le toca
hacer el «Acto del Día de la Raza» y entre tú disfraz y su trabajo de exhibición termina a
las 3 de la mañana y esa semana ella baja 4 kilos porque lo que menos importa en casa es:
«la comida».

Mamá docente, no sólo da clases por la mañana sino que por lo general a la tarde corrige,
planifica…revisa, prepara exámenes, diseña material didáctico…etc…..si no es que
también trabaja doble turno y es en las noches o los sábados y domingos, cuando se supone
que puede tener tiempo para la familia de casa cuando se dedica hacer esas actividades de
revisión, planeación y todas esas actividades en las que prepara su trabajo para sus
alumnos.

Señoras y señores, el ser docente no es un trabajo de medio día, es un trabajo de vida


completa.
Releo lo que escribo y pienso que esto puede sonar como una queja, lejos de eso está, las
docentes son las mejores madres del mundo, nos enseñan la palabra «independencia» , nos
hablan de arreglárnosla solos, pero cuando las necesitamos, aparte de docentes son mamás,
y las mejores que conocí, ¿cómo no van a ser las mejores? si tenemos mínimo 300
hermanos por año.

Mi mamá docente me enseñó a vivir, y cuando me preguntan ¿a qué se dedica tu mamá?


Digo: es maestra, es psicóloga, es maga, es psicopedagoga, calma pleitos, abre jugos,
abrocha zapatos, limpia mocos, barre y trapea su salón todos los días (menos en casa),
repara lesiones como raspones, picaduras de abejas, cortaduras, es científica, es deportista,
es bailarina, atiende papás molestos, canta el himno con emoción, organiza fistecitas, es
esposa, es hija, es hermana, es abuela, es mi mamá,

La mejor maestra!!………en mi vida!! (y la de un montón más)


DECÁLOGO DE TAREAS

1.- La educación de mis hijos es una responsabilidad mía y no sólo del maestro.

2.- Abstenerme de esperar la perfección de mis hijos y maestros.

3.- Establecer una comunicación con los profesores no sólo cuando haya problemas.

4.- Ser un ejemplo de limpieza y orden en el cumplimiento de tareas y responsabilidad.

5.- Estaré pendiente de lo que se necesita para hacer las tareas, materiales, consejos y
estímulo en lo que necesite.

6.- Vigilar la tarea del hijo pequeño. Guiar la tarea del hijo adolescente. Conocer la
tarea del hijo universitario.

7.- No solaparé ni inculcaré a mis hijos ningún acto que perjudique su educación como
faltar a sus deberes escolares.

8.- Estimularé los aciertos de mi hijo y estaré pen-diente de sus fracasos.

9.- Respetaré y haré respetar el horario de tareas, y yo mismo me ocuparé en ese


momento para enseñar con el ejemplo.

10.-Tener presente que no hay ni un sólo estudio, ni tarea más importante que el Amor
a mis Hijos.

LOS DIEZ MANDAMIENTOS DE LA EDUCACIÓN


I.- Corregir a nuestros hijos no es insultando ni humillando.

II.- Regañarlos, no es gritarles ni proyectar sobre ellos sentimientos de temor y culpa


exagerados o injustificados.
III.- Ordenar no es suplicar con tono lastimero, ni sugerir; a veces hay que sugerir,
respetando la autonomía; otras hay que ordenar pero con claridad y sin confusión
entre una y otra.

IV.- Mandar no significa atropellar, debe considerarse la capacidad del hijo, sus propias
limitaciones y las ocasiones en que, a pesar de haber puesto todo su esfuerzo, el
resultado no se obtuvo por causas ajenas.

VI.- Rectificar no es claudicar; si reconocemos como padres que nos equivocamos,


saber rectificar e incluso ofrecer una disculpa, no significa una abdicación del deber de
ejercer la autoridad.

VII- Mantener clara, en la práctica, la distinción entre un error y una falla, un error no
ha de ser nunca censurado ni castigado: sólo analizado para obtener el beneficio de la
experiencia; una falta ha de ser, en cambio, reprendida como una debilidad que deberá
ser superada.

VIII.- Premiar y reprender con serenidad, nunca con alteración ni con exceso.

IX.-Premiar siempre con medida y no necesariamente con beneficios o ventajas


materiales sino con el merecido reconocimiento; reprender siempre con serenidad,
justicia y brevedad, sin alargar innecesariamente las escenas desagradables que
convierten la corrección en ineficaz recriminación.

Estamos criando vagos


Nos preguntamos asombrados que esta pasando en este país?. Al ver las atrocidades que ya son
cotidianas en la noticias, y al mismo tiempo nos confortamos liberandonos comodamente de la
resposabilidad de actuar culpando siempre a nuestro gobierno de toda la inseguridad que se vive en
las calles.

Este país esta sumergido en una era delictiva generada y participada principalmente por
gente joven.
Yo me preguntaría y plantaría la siguiente pregunta: ¿Como eduque o estoy educando a mis
hijos? ¿Qué valores inculco o inculque a mis hijos?

A los jóvenes de este siglo hay que llamarlos varias veces en la mañana para "llevarlos" a la
escuela y digo llevarlos por que no tienen que tomar el camión o caminar para llegar a ella.

Se levantan generalmente irritados pues se acuestan muy tarde viendo el cable, jugando
playstation, hablando o mensajeando por teléfono o conectados a la Internet.

No se ocupan de que su ropa esté limpia y mucho menos en poner un dedo en nada que tenga
que ver con arreglar algo en el hogar.

Tienen los últimos juegos del mercado, ipods y computadoras, que cada día hay que
actualizarles.......

Idólatra a sus amigos y a los falsos personajes de los realitys de mtv, ah pero viven
poniéndoles defectos a sus padres a los cuales acusan a diario de que sus ideas y métodos
están pasados de moda.

Se cierran automáticamente a quien les hable de ideologías de moral, honor y buenas


costumbres, y mucho menos de religión pues lo consideran aburrido y que ya lo saben todo.

Nos asombramos por que los sicarios cobran cuotas sin trabajar por ellas cuando a nuestros
hijos los acostumbramos a darles todo incluso su cuota semanal o mensual sin que
verdaderamente trabajen por ella, y de la que todavia se quejan a porque 'eso no me alcanza'.

Si son estudiantes siempre inventan trabajos de equipo o paseos de campo, que lo menos que
uno sospecha, es que regresarán con un embarazo, habiendo probado éxtasis, coca,
marihuana o cuando mínimo alcoholizádos.

Y cuando les exiges lo mas mínimo en el hogar o en la escuela lejos de estar agradecidos te
contestaran: "yo no pedí nacer", "es su obligación mantenerme" o "quien les manda a mis
padres andar de calientes".

Definitivamente estamos jodidos pues la tasa de que hagan su vida independiente se aleja
cada vez más, pues aún el día que se gradúan y consiguen un trabajo, hay que seguirlos
manteniendo, pagándoles deudas, servicios y hasta los partos de sus hijos.

Con lo anterior, me refiero a un estudio que indica que este problema es mayor en chicos de
la sociedad de clase media o media alta (o de capas medias urbanas) que bien pudieran estar
entre los 14 y los 28 años, si es correcto 28 años o mas ¿lo pueden creer?, y que para
aquellos padres que tienen de dos a cuatro hijos constituyen un verdadero dolor de cabeza.

¿Entonces en que estamos fallando?


Yo se que dirán que los tiempos y las oportunidades son diferentes, pues para los nacidos en
los años cuarenta y cincuenta, el orgullo reiterado es que se levantaban de madrugada a
ordeñar las vacas con el abuelo; que tenían que ayudar a limpiar la casa; no se frustraban por
no tener vehículo, andaban a pie a donde fuera, siempre lustraban sus zapatos, los
estudiantes no se avergonzaban de no tener trabajos gerenciales o ejecutivos aceptaban
trabajos como limpiabotas y repartidores de diarios.

Lo que le pasó a nuestras generaciones, es que elaboramos una famosa frase que no dio
resultado y mando todo al diablo: '¡YO NO QUIERO QUE MIS HIJOS PASEN LOS
TRABAJOS Y CARENCIAS QUE YO PASE!' .

Nuestros hijos no conocen la verdadera escasez, el hambre. Se criaron en la cultura del


desperdicio: agua, comida, luz, ropa, dinero.

A los 10 años ya habían ido a Disney World mínimo dos veces, cuando nosotros a los 20 si
bien nos iba sabíamos lo que era tener un pasaporte.

El 'dame' y el 'cómprame' siempre fue generosamente complacido convirtiéndolos en


habitantes de una pensión con sirviente incluido y todo incluido, que después queríamos que
funcionara como un hogar.

Es alarmante el índice de divorcios que se esta generando, se marchan al exterior a la


conquista de una pareja y vuelven al hogar a los cuantos meses divorciados porque la cosa
'les aprieta' ninguno de los dos quiere servir al otro en su nueva vida y como nunca
batallaron en su pensión con sirviente incluido, a las primeras carencias en su nuevo hogar
avienta el paquete y regresan a casa para que mama y papá continúen resolviéndole la vida.

Este mensaje es para los que tienen hijos pequeños y que pueden todavía moldearlos,
eduquenlos con principios, y responsabilidades haganles el habito del ser agradecidos.

Haganles el habito de saber ganarse el dinero, la comida, la ropa, el costo de la estancia en la


casa de la cual no aportan para el pago de servicios, haganles saber lo que cuesta cada plato
de comida, cada recibo de servicio, haganles sentir en su casa como se comportarían ustedes
en casa ajena cuando van de visita.

Por ese domingo o cuota semanal o mensual pongan los sábados o domingos a lavar los
carros, limpiar la casa "no su cuarto", este debe ser obligatoriamente limpiado siempre sin
ningun pago a cambio, haganles la costumbre de limpiar sus zapatos, de que paguen
simbólicamente por todo lo que gratuitamente reciben, implantenles la ideologia de ameritar
una especie de beca escolar que ustedes pagan, y por la que ellos no pagan ni un centavo, eso
puede generar una relación en sus mentes "trabajo=bienestar".

Todos los niños deben desde temprano aprender a lavar, planchar y cocinar para que
entiendan la economía doméstica en tiempos que podrían ser más difíciles.

Cuida lo que ven y ves con ellos en la television, y evita caer en el vicio social llamado
telenovelas, los videojuegos violentos, la moda excesiva y toda la electrónica de la
comunicación, han creado un marco de referencia muy diferente al que nos tocó.

Estamos comprometidos a revisar los resultados de "si fuimos muy permisivos", o si


sencillamente hemos trabajado tanto, que el cuidado de nuestros hijos queda en manos de las
empleadas domésticas y en un medio ambiente cada vez más deformante.

Ojalá que este mensaje llegue a los que tienen muchachos pequeños y puedan cambiar o
hacer algo al respecto, pues ya los abuelos pagaron (o estamos pagando con sangre) la
transición...
Que cada quien tome lo que nos corresponda...

Puedes cambiar el mundo desde tu hogar, recuerda que para que triunfe el mal solo se
necesita que la gente buena no haga nada...

Por el Dr. César Mella (Psiquiatra)

Lo que los maestros no se atreven a decir a los padres…


A menudo se habla de las deficiencias del sistema educativo, pero los docentes también
tienen verdades que muchas veces deben callar.

 88% de los maestros desearía decirles a los padres: “A su hijo le faltan más límites en
casa”.
 84% de los maestros desearía decirles a los padres: “En su casa no hay suficiente diálogo.
Solo 15 minutos por día marcarían la diferencia”.
 85% de los maestros desearía decirles a los padres: “¡No deje tantas horas a su hijo frente
al televisor!”.
 83% de los maestros desearía decirles a los padres: “Disfruto mucho de sus trabajos, pero
es su hijo quien debe realizar la tarea”.
 79% de los maestros desearía decirles a los padres: “No se queje de que su hijo está
sobrecargado. Si no estudia ahora ¿cuándo lo hará?”.
 77% de los maestros desearía decirles a los padres: “Cuando yo era chico y hacía algo mal,
mis padres me retaban a mi. No se ponían a criticar al maestro”.
 74% de los maestros desearía decirles a los padres: “Si usted enseñase buenos modales en
su casa, mi trabajo sería mas sencillo”.
 72% de los maestros desearía decirles a los padres: “Por favor, que su hijo se bañe antes
de venir al colegio”.
 63% de los maestros desearía decirles a los padres: “¿Por qué tengo que hacer reuniones
de padres en mi tiempo libre si usted no se molesta en venir?”.

Otra cosita mas… (afirmaciones interesantes expresadas por los docentes):


No sobrecargue a su hijo de actividades extra curriculares. Eso va en contra de su
rendimiento.

 Las capacidades de su hijo son inferiores a lo que usted cree.


 ¿Usted quiere a su hijo? Déle más cariño en la familia.
 Aunque su hijo parezca grande, todavía lo necesita.
 Los padres son los primeros educadores y no pueden delegar esa responsabilidad en
terceros.
 ¡OCÚPESE DE SUS HIJOS!
Profesión: madre.

Meses atrás, cuando recogía a los niños del colegio, otra madre a la que conocía bastante
bien, se me acercó. Estaba muy indignada.

- “¿Sabes lo que tú y yo somos?” me preguntó.

Antes de que yo pudiera darle una respuesta, la cual la verdad no sabía yo cuál era, ella me
empezó a contar la razón por la cual me hizo esa pregunta.

Parece que recién venía de renovar su licencia de conducir en la oficina de tránsito .


Cuando la oficial que tomaba los datos, le preguntó cuál era su ocupación, ella no supo qué
responder.

Al percatarse de esto, la oficial que tomaba los datos le dijo: – “A lo que me refiero, explicó
la oficial, es a si usted trabaja o es simplemente una …?”

- “Claro que tengo un trabajo, le contestó, soy una mamá”.

La oficial respondió: – “No ponemos mamá como opción, vamos a ponerle ama de casa. ” –
fue la respuesta enfática de la oficial.

Yo había olvidado por completo la historia, hasta que un día me pasó exactamente lo
mismo. La funcionaria era obviamente una mujer de carrera, eficiente, de mucha postura, y
tenía un título muy despampanante que decía “Interrogadora Oficial”. – “Cuál es su
ocupación?” me preguntó ella. -

Le respondí: “Soy una Investigadora Asociada en el campo del Desarrollo Infantil y


Relaciones Humanas.”

¿Qué me hizo contestarle esto? No lo sé. Las palabras simplemente salieron de mi boca.
“La funcionaria se detuvo, el bolígrafo quedó congelado en el aire, y me miró como si no
hubiese escuchado bien.

Repetí el título lentamente, haciendo énfasis en las palabras más importantes. Luego,
observé asombrada cómo mi pomposo anuncio era escrito en tinta negra en el cuestionario
oficial. -

“Me permite preguntarle, dijo la funcionaria, con un aire de interés, ¿qué es exactamente lo
que hace usted en este campo de investigación?” Con voz calmada y pausada, contesté: -

“Tengo un programa continuo de investigación (qué madre no lo tiene) en el laboratorio y


en el campo (normalmente me hubiera referido a lo anterior como adentro y afuera).
Estoy trabajando para mi maestría (la familia completa) y ya tengo cuatro créditos (todas
mis hijas).
Por supuesto que el trabajo es uno de los que mayor demanda tiene en el campo de
humanidades (¿alguna madre está en desacuerdo?) y usualmente trabajo 14 horas diarias
(en realidad como 24).

Pero el trabajo tiene muchos más retos que cualquier trabajo sencillo, y la remuneración es
más que solamente económica, también están ligadas al área de la satisfacción personal”.
Se podía sentir una creciente nota de respeto en la voz de la funcionaria, mientras
completaba el formulario.

Una vez terminado el proceso, se levantó de la silla y personalmente me acompañó a la


puerta. Al llegar a casa, emocionada por mi nueva carrera profesional, salieron a recibirme
tres de mis asociadas del laboratorio, de 13, 7, y 3 años de edad.

Arriba yo podía escuchar a nuestro nuevo modelo experimental en el programa de


desarrollo infantil (de 6 meses de edad), probando un nuevo programa de patrón en
vocalización. ¡Me sentí triunfante! ¡Le había ganado a la burocracia!
Había entrado en los registros oficiales como una persona más distinguida e indispensable
para la humanidad que sólo:

“una madre más”

La maternidad… carrera más gloriosa. Especialmente cuando no se tiene un título en la


puerta
El vuelo de los gansos (cuento)

El próximo otoño cuando veas a los gansos dirigiéndose hacia el norte para el invierno, fíjate que
vuelan formando una "V". Tal vez te interese saber lo que la ciencia ha descubierto acerca del
porque vuelan en esa forma.
Se ha comprobado que cuando cada pájaro bate sus alas produce un movimiento en el aire que
ayuda al pájaro que va detrás de el. Volando en V la bandada aumenta por lo menos un 71% más
su poder que si cada pájaro volara solo.

Las personas que comparten una dirección común y tienen sentido de comunidad pueden llegar
a donde deseen más fácil y rápidamente porque van apoyándose mutuamente.
Cada vez que un ganso se sale de la formación siente inmediatamente la resistencia al aire, se da
cuenta de la dificultad de hacerlo solo y rápidamente regresa a su formación para beneficiarse del
poder del compañero de adelante.

Si nosotros tuviéramos la inteligencia de un ganso nos mantendríamos con aquellos que se


dirigen en nuestra misma dirección.
Cuando el líder de los gansos se cansa, se pasa a uno de los puestos de atrás y otro ganso toma su
lugar. Obtenemos mejores resultados si tomamos turnos haciendo los trabajos más difíciles.

Los gansos que van detrás graznan (producen el sonido propio de ellos) para alentar a los que van
adelante a mantener la velocidad. Una palabra de aliento produce grandes beneficios. El estímulo
motiva, reconforta.

Finalmente, cuando un ganso se enferma o cae herido por un disparo, otros dos gansos se salen de
formación y lo siguen para ayudarlo y protegerlo. Se quedan acompañándolo hasta que este
nuevamente en condiciones de volar o hasta que muere, y solo entonces los dos acompañantes
vuelven a su bandada o se unen a otro grupo.

Si nosotros tuviéramos la inteligencia de un ganso nos mantendríamos uno al lado del otro
apoyándonos y acompañándonos.

Apoya a tu Equipo, y juntos, alcanzarán todas las metas que se propongan.


EL CUENTO: “VIRTUDES CHOIQUE”

Había una vez una escuela en medio de las montañas. Los


chicos que iban a aquel lugar a estudiar, llegaban a caballo,
en burro, en mula y en patas.

Como suele suceder en estas escuelitas perdidas, el lugar


tenía una sola maestra, una solita, que amasaba el pan,
trabajaba en una quintita, hacía sonar la campana y también
hacía la limpieza.

Me olvidaba: la maestra de aquella escuela se llamaba


Virtudes Choique. Era una morocha muy linda. Y me olvidaba de
otra cosa, VIRTUDES CHOIQUE ordeñaba cuatro cabras, y encima
era una maestra llena de inventos, cuentos y expediciones.

Ella vivía en la escuela. Al final de la hilera de bancos,


tenía un catre y una cocinita. Allí vivía, cantaba con la
guitarra y allí golpeaba el bombo y la caja.

Los chicos no se perdían un solo día de clase. Principalmente


porque la Señorita Virtudes tenía tiempo para ellos. Además, sabía
hacer mimos y de vez en cuando jugaba al fútbol con ellos. En
último lugar estaba el mate cocido de leche de cabra que
Virtudes servía cada mañana.

La cuestión es que un día Apolinario Sosa volvió al rancho y


dijo a sus padres:

-¡Miren, miren...! ¡Miren lo que me ha puesto la maestra en


el cuaderno.

El padre y la madre miraron, y vieron unas letras coloradas.


Como no sabían leer, pidieron al hijo que les dijera,
entonces Apolinario leyó:

-“Señores padres les informo que su hijo Apolinario es el


mejor alumno.”

Sus padres lo abrazaron y se sintieron bendecidos por Dios.

Sin embargo, al día siguiente, otra chica llevó a su casa


algo parecido. Se llamaba Juanita Chuspas y corrió con su
mula al rancho para mostrar lo que había escrito la maestra.
-Señores padres, les informo que su hija Juanita es la mejor
alumna.

Melchorito Guare llegó a su rancho chillando como un loco de


alegría:

-¡Mira mamita! ¡Mira Tata! La maestra me ha puesto una


felicitación, vean:

-“Señores padres les informo que su hijo Melchor es el mejor


alumno.”

Así, los cincuenta y seis alumnos de la escuela llevaban a


sus ranchos una nota que aseguraba:

-“Su hijo- es el mejor alumno”.

Y así hubiera quedado todo, si el hijo del boticario no


hubiera llevado felicitación. Porque, les cuento: el
boticario Don Pantaleón Minoguye, apenas se enteró de que su
hijo era el mejor alumno, dijo:

-Vamos a hacer una fiesta. ¡Mi hijo es el mejor de toda la


región! Hay que hacer un asado con baile. El hijo de
Pantaleón Minoguye ha honrado a su padre y por eso lo voy a
celebrar como Dios manda.

El boticario escribió una carta a la Señorita Virtudes, la carta


decía:

-“Mi estimadísima y distinguidísima maestra: el sábado que


viene voy a dar un asado en honor a mi hijo. Usted es la
primera invitada, le pido que avise a los demás alumnos, para
que vengan al asado con sus padres. Muchas gracias.”

Ese día cada chico voló a su casa para avisar del convite. Y
como sucede siempre entre la gente sencilla, nadie faltó a la
fiesta. Todo el mundo bajó hasta la casa del boticario.

Enseguida se armó la fiesta. El mate iba de mano en mano


mientras la carne de cordero se iba dorando. Por fin, Don
Pantaleón dio unas palmadas y pidió silencio. Tomó un
banquito, lo puso en medio del patio, y se subió. Después
sacó un papelito y leyó:

-“Señoras y señores, los he reunido para festejar una noticia


que me llena de orgullo. Mi hijo, mi muchachito, acaba de ser
nombrado por la maestra Doña Virtudes Choique, el mejor
alumno. Por eso los invito a levantar el vaso y a brindar
conmigo.”

Contra lo esperado, nadie levantó el vaso. Nadie aplaudió.


Padres y madres se miraron uno a otros hasta que uno
protestó:

-Yo no brindo nada. Acá el único mejor es mi chico, el


Apolinario.

Ahí nomás protestó colorado de rabia el padre de Juanita


Chuspas:

-¿Qué están diciendo? Acá la única mejorcita de todos es


Juana, mi muchachita.

Empezaron los gritos de los demás, porque cada cual desmentía


al otro diciendo que no, que el mejor alumno era su hijo.

Hasta que se oyó la voz de la maestra:

-¡Basta, esto no parece una fiesta!

La gente se quedó quieta. Todos miraban fiero a la maestra.


Por fin uno dijo:

-Usted nos ha dicho mentiras, nos ha dicho a todos los mismo.

Entonces sucedió algo notable. Virtudes se rió de contenta y


dijo:

-Bueno, ya veo que ni acá puedo dejar de enseñar. Escuchen


bien y abran las orejas, pero sobretodo abran el corazón.
Porque si no entienden, adiós fiesta, yo seré la primera en
marcharme.

Todos fueron tomando asiento, entonces la señorita habló


así:
-Yo no he mentido. Cuando digo que Melchor Guare es el mejor
no miento. Melchorito no sabrá las tablas de multiplicar,
pero es el mejor arquero de la escuela.

Cuando digo que Juanita Chuspas es la mejor no miento. Porque


si bien anda floja en Historia, es la más cariñosa de
todas...

Y cuando digo que Apolinario Sosa es mi mejor alumno tampoco


miento. Porque aunque sea desordenado, es el más dispuesto a
ayudar siempre.

Tampoco miento cuando digo que aquél es el mejor en


Matemática..., pero me callo si no es tan servicial.

Y aquel otro es el más cuidadoso. Pero me callo si le cuesta


participar y contestar las preguntas.

Y aquél que es poco hábil jugando a la pelota, es mi mejor


alumno en dibujo.

Y aquella es mi peor alumna en ortografía, pero es la mejor


de todas a la hora del trabajo manual.

¿Debo seguir explicando? ¿Acaso no entendieron? Soy la


maestra y debo construir el mundo con todos estos chicos.
Pues entonces, ¿Con qué levantaré la patria? ¿Con lo mejor o
con lo peor?

Todos habían ido bajando la mirada. Cada padre fue buscar a


su hijo. Y lo miró con nuevos ojos. Porque siempre habían
visto principalmente los defectos, y ahora empezaban a
sospechar que cada defecto tiene una virtud que le hace
contrapeso.

Y que es cuestión de subrayar, estimular y premiar lo mejor,


porque con eso se construye.

Cuenta la historia que el boticario rompió el largo silencio


y dijo: ¡A comer, la carne está a punto y el festejo hay que
multiplicarlos por cincuenta y seis!

Comieron más felices que nunca. Brindaron. Jugaron al truco,


a la escoba, y bailaron hasta las cuatro de la tarde.
CARTA DEL ESPOSO DE UNA DOCENTE A LOS SEÑORES PADRES:

Señores Padres:
No soy docente, pero convivo con una, lo cual por un lado me
permite saber en qué consiste su trabajo, y por el
otro me da la ventaja de no tener compromisos con los padres
de los alumnos, por lo cual voy a decirles lo que pienso,
como es mi costumbre.
Si usted es de esos padres en vías de extinción que se
preocupan por la educación de sus hijos, entonces no lea el
siguiente texto ya que no es para usted.
En cambio si es de esa nueva generación de padres
"modernos y copados" que creen que la escuela es
un depósito de chicos para que no molesten cuando usted
chatea en Facebook, mira fútbol y novelas, o simplemente
duerme la siesta, entonces hágame el favor de leer estas
definiciones que seguramente le aclararán el panorama:
Los docentes enseñan lengua, pero enseñarle a su hijo a
no vagar por la calle a los gritos faltando el respeto a
quienes lo oyen le corresponde a usted.
Los docentes enseñan anatomía, pero enseñarle a no
embarazarse a los 13 años le corresponde a usted.
Los docentes enseñan biología, pero enseñarle a no
matar por diversión le corresponde a usted.
Los docentes enseñan informática, pero enseñarle a no
pasarse 10 horas por día en las redes sociales le
corresponde a usted.
Los docentes enseñan dibujo y pintura, pero enseñarle a
no escribir paredes y rayar autos le corresponde a usted.
Los docentes enseñan contabilidad, pero enseñarle a no
gastar la plata en alcohol, tabaco y drogas le corresponde a
usted.

Los docentes enseñan geografía, pero enseñarle a no


estar el día entero fuera de su casa le corresponde a
usted.
Los docentes enseñan ética, pero enseñarle a respetar a
los mayores y no burlarse de las personas con discapacidades
le corresponde a usted.
Los docentes enseñan gimnasia, pero enseñarle a no
correr huyendo de sus actos irresponsables le corresponde a
usted.
Los docentes enseñan historia, pero enseñarle a forjarse
una propia limpia de manchas le corresponde a usted.
Los docentes enseñan matemáticas, pero enseñarle a no
SUMAR errores, a no RESTAR esfuerzos, a no MULTIPLICARSE
antes de tiempo, y a no DIVIDIR familias, eso le corresponde a usted.
Las sociedades funcionan cuando todos hacen su aporte. Los
docentes, aunque mal pagos, hacen su trabajo con vocación.
Usted señor padre....... ¿está haciendo el suyo?

Gabriel Darío Serna

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