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Arte Griego

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TEMA 1: EL ARTE GRIEGO

1. INTRODUCCIÓN.

1. 1. FUNDAMENTOS DE LA CIVILIZACIÓN Y EL ARTE GRIEGOS.

La península griega está atravesada por cadenas montañosas que dificultan las comunicaciones
y fragmentan el territorio en valles de difícil acceso. A este territorio se suman infinidad de islas. Esto
dio lugar desde fechas muy tempranas (siglo VIII a. C.) a la formación de polis independientes. La
ciudad, estructurada en torno a dos espacios fundamentales como eran la plaza - mercado (ágora),
con las funciones política y económica, y la ciudadela (acrópolis) como lugar de refugio y de
congregación con fines religiosos, fue el marco en el que se desarrollaron diferentes sistemas
políticos, desde la monarquía y la oligarquía a la democracia, pasando por la tiranía.

La mencionada tendencia a la fragmentación política será una constante en la historia de Grecia


pero, a pesar de ello, puede hablarse también de una cierta conciencia colectiva de pertenencia a
una misma comunidad cultural basada en una lengua y creencias religiosas comunes).

El mundo griego fue creando desde el mencionado siglo VIII a. C. algunos de los conceptos que
se hallan en los cimientos mismos del mundo occidental, y que siguen teniendo plena vigencia en la
actualidad. Nos referimos fundamentalmente a cuatro elementos:

• El antropocentrismo, formulado a partir de la máxima de Protágoras "el hombre es la medida


de todas las cosas". El ciudadano griego ideal pudo formarse al gozar de una libertad e
individualidad que desconocieron otras civilizaciones antiguas. La escultura plasmó ese ideal
humano que acabó impregnado a los héroes literarios e incluso los dioses, afectados por
sentimientos y por pasiones humanas.

• El racionalismo, es decir, la negación del mito como argumento válido para la explicación de
los fenómenos naturales y su sustitución por la especulación racional. Supone la raíz de la
ciencia y la filosofía.

• La democracia (etimológicamente “el gobierno del pueblo”), entendida como la tendencia a


establecer unas relaciones de poder en la sociedad basadas en el acuerdo entre los hombres
libres.

• La belleza, entendido su logro ideal como resultado del seguimiento de unas reglas que
implican el respeto de la proporción, el equilibrio y la armonía, y que va a ser el fundamento de
su arte.

En la evolución de la civilización y el arte griegos se pueden distinguir tres periodos o épocas:

1. Época Arcaica (siglos VII - VI a. C.). Es el periodo de formación de la civilización y el arte


griegos, a través del contacto con otros pueblos del Mediterráneo mediante el proceso de
expansión colonizadora que protagonizaron las polis.

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2. Época Clásica (siglos V - IV a. C.). Es el periodo de plenitud, que se desarrolla tras la


victoria en la Guerras Médicas contra los persas.

3. Época Helenística (siglos III - I a. C.). Es el periodo final de la cultura y arte griegos,
resultado de su expansión a raíz de las conquistas de Alejandro Magno y su fusión con
elementos orientales.

1. 2. LOS ÓRDENES GRIEGOS.

Frente a los colosales edificios de otras civilizaciones antiguas, los griegos proyectaron
construcciones basadas en la proporción, simetría, equilibrio y armonía. Por ello crearon los
llamados órdenes arquitectónicos. Un orden arquitectónico es un conjunto de normas precisas que
determinan la forma, la proporción y la decoración de cada una de las partes del edificio. Fueron
tres: el orden dórico, el orden jónico y el orden corintio.

a) El orden dórico. Se trató del más antiguo de los tres, apareciendo en el siglo VII a. C., y
extendiéndose su uso por las regiones del Peloponeso y la Magna Grecia. Presenta un
carácter sobrio y robusto, tal vez simbolizando la virilidad.

En este orden los elementos sustentantes los constituyen:

- Un basamento (estilobato) dividido en gradas.


- Sobre él la columna que arranca sin basa y con un fuste, de perfil ligeramente
convexo (éntasis), se encuentra decorado con aristas longitudinales vivas. En la parte
superior de la columna el capitel consta de dos partes: el equino, especie de
“almohadilla”, y el ábaco, pieza prismática sobre la que se asienta el arquitrabe.

En cuanto a los elementos sustentados (entablamento) se distingue:

- Un arquitrabe, gran viga horizontal lisa (dintel) que se apoya sobre el ábaco.
- El friso, decorado con metopas (espacios cuadrados con relieves escultóricos) y
triglifos (tres acanaladuras verticales).
- Una cornisa, remate del edificio consistente en una moldura saliente.
- La techumbre, con vertiente a dos aguas. En el frente o fachada el perfil logrado es
triangular, originando un espacio, el frontón, que es un lugar idóneo para la decoración
escultórica.

b) El orden jónico. Es coetáneo del dórico, se extendió por Asia Menor y las islas del mar
Egeo. Su aspecto es más esbelto y elegante, aludiendo quizá al carácter femenino.

En este orden los elementos sustentantes los constituyen:

- Un basamento (estilobato) con gradas de menor altura.


- Sobre él la columna que es de proporciones más esbeltas. Dispone de una basa con
molduras cóncavas y convexas y un fuste sin éntasis y acanalado. En la parte superior
de la columna el capitel consta de una almohadilla que al enroscarse en espiral da
lugar a las volutas.

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En cuanto a los elementos sustentados (entablamento) se distingue:

- Un arquitrabe, gran viga horizontal o dintel dividida en tres listones.


- El friso, corrido y normalmente decorado con relieves escultóricos.
- Una cornisa, remate del edificio consistente en una moldura saliente.
- La techumbre, con vertiente a dos aguas, dando lugar, al igual que en el dórico, al
frontón de la fachada.

c) El orden corintio. Apareció más tardíamente (finales del siglo V a. C.) y, siendo en realidad
poco utilizado por los griegos, sin embargo los romanos lo usaron con gran profusión. En
realidad se trata de un orden muy similar al jónico, pero adoptando un carácter más
decorativo, como suele corresponder a la fase de madurez en la evolución de los estilos
artísticos. La principal diferencia se encuentra en el capitel, que está constituido por dos
hileras de hojas de acanto y unas reducidas volutas (caulículos) en los ángulos.

2. LA ARQUITECTURA GRIEGA.

2. 1. CARACTERÍSTICAS GENERALES.

La arquitectura griega se guía por objetivos distintos a los de otros pueblos de la antigüedad,
como los egipcios, ya que antepone la belleza al colosalismo, es decir, las construcciones no son de
proporciones gigantescas, sino bellas y adecuadas a las necesidades del ser humano. Para los
griegos la arquitectura se debía guiar por la proporción numérica para el logro de la armonía. Sólo
en la época helenística, y por influjo de otros ideales se construyeron edificios grandiosos, y como
fruto de un cambio en los conceptos estéticos.

El material de construcción preferido por los arquitectos, sobre todo a partir de la época clásica,
fue el mármol pentélico1, que se policromaba en tonos vivos, predominando los rojos y azules.

Utilizaron como sistema constructivo el adintelado2, en el que el elemento sustentante principal


era la columna, cuya forma y perfil varía en función del orden empleado, y del que se conocieron las
tres variantes (dórico, jónico y corintio) ya mencionadas.

La arquitectura griega presentó toda una tipología de edificios que tuvieron a la ciudad como su
marco privilegiado. Entre ellos destacaron las stoas, pórticos que formaban en ocasiones
verdaderas galerías y que, situadas en los laterales del ágora servían para proteger a los
ciudadanos de las inclemencias meteorológicas, teatros, como espacios de ocio para el desarrollo
de la tragedia y la comedia, como el teatro de Epidauro (construido a mediados del siglo IV a. C. en
un santuario dedicado al dios Asclepio), estadios y palestras como los de Olimpia, donde se
desarrollaban las competiciones deportivas, y los templos, que eran la morada de las divinidades.

1 El Monte Pentélico se encuentra situado al noreste de Atenas. Desde la antigüedad es famoso por el mármol que de él se extrae, de una
blancura uniforme, con un ligero matiz que le confiere un brillo dorado a la luz del sol. Hoy la antigua cantera está protegida por el
gobierno griego y se usa exclusivamente para obtener material para la restauración de la Acrópolis.

2 También llamado arquitrabado se trata de un sistema de arquitectura, o construcción que utiliza elementos horizontales (dinteles) sobre
soportes verticales para cubrir los espacios en los edificios.

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2. 2. EL TEMPLO GRIEGO: EL PARTENÓN.

El templo griego era morada de la divinidad. Únicamente tenían acceso a ellos los sacerdotes y
sacerdotisas y era, por tanto, lugar vedado a los fieles en la religión politeísta griega. Por ello en
estos edificios se ignora el espacio interno, sus dimensiones no son colosales y están pensados
para ser vistos desde fuera, a modo de armónica silueta que domina la ciudad desde un lugar
elevado a ser posible.

La planta del templo griego parece haber evolucionado a partir de la del megarón prehelénico,
que era el núcleo principal del palacio micénico, y consta de tres partes:

• El pronaos, vestíbulo que precede a la sala principal.


• La naos o cella, sala rectangular que cobija la estatua de la divinidad.
• El opistodomos, situado en la parte posterior, era donde se guardaba el tesoro del templo.

Los templos más importantes poseían pórticos de columnas que se disponen de distintas formas
dando lugar a toda una tipología de templos:

• Si el pronaos prolonga sus muros laterales terminando en pilastras y entre ellas encontramos
columnas, tenemos el tipo de templo "in antis”.
• Si las columnas se reducen a la fachada principal tenemos un templo próstilo.
• Si las columnas se sitúan en la fachada principal y en la posterior el templo es anfipróstilo.
• Si el templo está rodeado de una fila de columnas por los cuatro frentes se denomina
períptero. Si lo está con una doble fila se denomina díptero.
• Atendiendo al número de columnas de su fachada el templo puede ser tetrástilo (4),
hexástilo (6), octástlio (8), etc.

Además del templo rectangular se dará, después del siglo V a. C., el de planta circular (tholos)
que suele estar rodeado de columnas.

El principal templo griego es sin duda el Partenón de Atenas, edificado en la época del gobierno
de PERICLES en la Acrópolis de la ciudad como expresión del agradecimiento que sentían los
atenienses hacia la diosa Atenea que les había conducido a la victoria sobre los persas. Sus
arquitectos fueron ICTINO y CALÍCRATES quienes iniciaron las obras en el 447 a. C. y las
finalizaron 15 años más tarde (432 a. C.), dentro de un programa constructivo más amplio en el
lugar. Es por tanto un templo de época clásica, de orden dórico, períptero y octástilo de
proporciones perfectas, incluyendo toda una serie de refinamientos que corrigen los defectos
perceptivos de la visión humana. Se construyó en mármol blanco del Pentélico y estaba recubierto
por una policromía muy viva en tonos azules y rojos.

Tan importante como el diseño arquitectónico fue la decoración escultórica con que se dotó al
edificio. En su cella se hallaba la estatua crisoelefantina, es decir, en oro y marfil, de la diosa Atenea
Partenos (“Atenea la Virgen”) realizada por FIDIAS. Las esculturas de los dos frontones
representaban dos acontecimientos importantes de la historia de la diosa Atenea: su nacimiento de
la cabeza de Zeus en el frontón oriental y su disputa con Poseidón para conseguir el dominio del
Ática, en el occidental.

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Si en las zonas más elevadas del templo las historias que aparecen son protagonizadas por las
divinidades, a medida que descendemos, los temas se van humanizando. De esta manera, en los 92
recuadros de las metopas aparecen, con enorme dinamismo, la lucha de los lapitas con los
centauros (Centauromaquia), de los griegos con las Amazonas (Amazonomaquia), de los dioses
olímpicos con los gigantes (Gigantomaquia) y, por último, la lucha de griegos y troyanos (Guerra de
Troya).

Por último, rodeando el friso de la cella, aparece una escena muy conocida por los atenienses ya
que se repetía cada cuatro años, la procesión de la fiesta religiosa de las Panateneas, en la que se
hacía entrega a la diosa de un rico manto (peplo) tejido y bordado por doncellas vírgenes, así como
bueyes y ovejas para el sacrificio. Los altos dignatarios la acompañaban por toda la ciudad que se
convertía así en protagonista de una de las historias representadas en el Partenón.

El edificio que hoy vemos es fruto de una dilatada historia de despropósitos. Durante casi
mil años el Partenón se conservó bastante bien, hasta que, con la expansión del Cristianismo las
esculturas de desnudos se destruyeron para transformar el edificio en iglesia, añadiéndose un
campanario, que pasó a ser alminar cuando los turcos la transformaron en mezquita en el siglo XV.
En el XVII un ataque de los venecianos hizo estallar el polvorín que los turcos habían instalado en su
interior, viéndose destruída la cella y parte del peristilo de columnas. Ya en el siglo XIX el embajador
británico Lord Elgin despojó al templo de gran parte de las esculturas que aún permanecían en su
lugar original y fueron trasladadas al Museo Británico. Desde el siglo XX la contaminación
atmosférica se ha convertido en la principal amenaza del Partenón y la Acrópolis, que se han
convertido en el centro de todas las reflexiones teóricas sobre los principios que debe seguir la
restauración moderna.

De orden jónico, y también de época clásica (siglo V a. C.), hay que destacar otras dos obras
maestras de la arquitectura griega edificadas igualmente en la Acrópolis de Atenas dentro del
programa de reconstrucción ideado por PERICLES y bajo la supervisión de FIDIAS. La primera es el
templo de Atenea Niké (“Atenea la Victoriosa”), de reducidas dimensiones, tetrástilo y anfipróstilo, y
cuyo interior queda reducido a una minúscula cella. En su friso se representa en relieve la lucha de
los atenienses contra los persas. La segunda es el Erecteion, dedicado al mítico rey ateniense
Erecteo y donde se guardaban reliquias sagradas para los atenienses. Se trata de un templo de
planta irregular, hexástilo en uno de sus frentes, tetrástilo en otro, y en un tercero presenta la
llamada tribuna de las Cariátides, donde las columnas han sido sustituidas por figuras femeninas.

3. LA ESCULTURA GRIEGA.

3. 1. CARACTERÍSTICAS GENERALES.

Se da una doble problemática para el estudio y conocimiento de la escultura griega. Por un lado
nos encontramos con la escasez de piezas originales conservadas, lo que provoca que su
conocimiento sea por copias en mármol de época romana, y por otro el que la policromía que
solía complementar las obras de mármol se haya perdido, así como le ocurre a los detalles de otros
materiales en las esculturas en bronce, lo que nos ofrece, por tanto, una imagen distorsionada del
efecto estético que causaban en el espectador.

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Los materiales que principalmente emplearon los escultores griegos fueron el mármol,
policromado con vivos colores, y el bronce sobre el que se aplicaban “postizos” de cobre o vídrio
para ojos, labios, etc. Las llamadas esculturas crisoelefantinas se realizaban con oro, marfil y otros
materiales preciosos.

En cuanto a los temas escogidos se extraían de los pasajes de la religión mitológica griega, así
como de las epopeyas heróicas (la Ilíada y la Odisea, fundamentalmente), o bien se esculpían obras
para inmortalizar las gestas deportivas, bélicas, etc. de algún personaje, siendo el resultado la
representación de divinidades, héroes mitológicos, atletas, guerreros… Por tanto se puede concluir
que el tema central y casi exclusivo fue la figura humana del hombre desnudo y, en menor medida,
la mujer que se representa normalmente vestida, ya que sólo al final época clásica (siglo IV a. C.) se
la representa desnuda.

El estilo de las formas se caracteriza por el naturalismo idealizado, es decir, por la búsqueda de
la belleza ideal partiendo de la observación de la naturaleza pero tendiendo al logro de la perfección
anatómica. De este modo los escultores fueron superando la representación de los rasgos del
individuo concreto hasta representar el arquetipo de “ser humano perfecto”. Se valieron para ello de
tres normas o principios fundamentales:

La armonía de proporciones, es decir, el equilibrio y correspondencia adecuada entre las


diferentes partes de un conjunto. Algunos artistas llegaran a fijar estas proporciones
mediante un canon.
El principio de diartrosis, regla por la cual se acentúa, en la representación del cuerpo
humano, la división entre el tronco y las extremidades.
El contraposto, o movimiento que rompe con la frontalidad al adelantar ligeramente una
pierna y un brazo, y girar levemente el cuello, sin pérdida de equilibrio en la figura.

3. 2. EVOLUCIÓN DE LA ESCULTURA GRIEGA.

En la evolución de la escultura griega se distinguen tres periodos, de los que en este apartado
estudiaremos los dos primeros, dejando el tercero para su estudio en el apartado cuatro:

A) EL PERIODO ARCAICO (siglos VII - VI a. C.).

Las esculturas griegas de esta etapa inicial de formación evidencian las influencias de la
estatuaria egipcia y como en ella domina el concepto de estatua-bloque, visible en la geometría
cilíndrica o prismática de las figuras, así como en la ley de la frontalidad3.

La representación del cuerpo humano está muy simplificada, la anatomía desproporcionada,


muy poco trabajada y el tratamiento del cabello es geométrico, poco naturalista. La composición es
muy rígida, a menudo con los brazos pegados al cuerpo, los puños cerrados y únicamente el avance
de la pierna izquierda insinúa algún movimiento. En cuanto a la expresión de las figuras los
escultores, aún poco experimentados, tallan unos ojos prominentes y almendrados, y arquean los
labios hacia arriba dando lugar a la denominada “sonrisa arcaica”, tan característica de este periodo.

3 Principio escultórico primitivo por el que las estatuas se realizan para ser vistas de frente y en las que domina una estricta simetría en
torno a un eje vertical. Entre los egipcios este principio se mantuvo inalterable durante unos tres mil años.

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Dos temas ocuparon la atención del escultor: la representación del “Kuros” (en plural Kuroi) o
atleta desnudo y de la “Koré” (en plural Korai) o joven vestida. Los Kuros eran normalmente estatuas
conmemorativas de vencedores en las competiciones deportivas que aparecen erguidos, como es el
caso del Kuros de Anavyssos, o portando alguna ofrenda como ocurre con el Moscóforo. Las Koré
eran jóvenes portadoras de ofrendas que aparecen envueltas en una serie de vestimentas que
forman pliegues. Alguna de las más primitivas son la Hera de Samos o la Dama de Auxerre. En la
llamada Koré del Peplo, datada alrededor del 540 a. C. los rasgos arcaicos empiezan a suavizarse.
Está ataviada con una larga túnica que apenas deja percibir los detalles del cuerpo femenino, lo que
contrasta con la minuciosa y refinada ejecución del peinado, a base de largas trenzas. Conserva
además restos de policromía que debieron aumentar la fuerza de la imagen.

A comienzos del siglo V a. C. la escultura evoluciona hacia el clasicismo en lo que se conoce


como "estilo severo": se avanza hacia el naturalismo en la representación del movimiento, el
modelado de la anatomía, el tratamiento del pelo, de los pliegues de los vestidos, la expresión del
rostro... Una de las obras más significativas de este periodo es El auriga de Delfos. Está realizada
en bronce a la cera perdida4 y, pese a tener aún el cabello plano, el naturalismo del rostro se hace
evidente, expresando una vivacidad que es aumentada por la adición de ojos de cristal. El resultado
final es de mayor realismo.

B) EL PERIODO CLÁSICO (siglos V - IV a. C.).

1. LOS GRANDES MAESTROS DEL SIGLO V a. C. MIRÓN, POLICLETO Y FIDIAS.

MIRÓN es cronológicamente la primera personalidad del periodo. Su modelo más logrado es


el Discóbolo, donde elige la representación del atleta lanzando el disco en movimiento, lo que
supone una novedad. Pese a ello la escultura conserva características arcaizantes: el cabello sin
modelado, el rostro permanece impasible, sin acompañar psicológicamente a la acción física y
cierta frontalidad. Por todo ello, Mirón significa una búsqueda, un primer paso hacia la conquista
plena del clasicismo.

POLICLETO fue un gran teórico del arte de la escultura. Sus ideas estéticas quedaron
recogidas en un libro titulado Canon hasta hoy perdido. El cuerpo humano es para él
fundamentalmente proporción: cada una de sus partes debía tener unas medidas adecuadas
para componer un conjunto armónico ideal. Sus dos modelos más logrados

Su modelo más logrado es el Doríforo considerado la encarnación más pura de su canon (la
altura de la figura debía corresponder a 7 cabezas) y por tanto prototipo del cuerpo varonil
perfecto. En él se subraya el "principio de la diartrosis", según el cual el cuerpo humano debe
mostrar con máxima claridad las líneas definitorias de la anatomía, separando las articulaciones
del tronco (pectorales, abdomen, pliegues inguinales, etc.). También comienza a romper la ley de
la frontalidad al adoptar la figura el “contraposto”, o contrabalanceo, donde una pierna actúa de
sostén y la otra se flexiona desnivelando así la línea recta de las caderas.

Su otra gran obra es el Diadumenos, joven atleta captado en el momento de ceñirse a la


cabeza la cinta de los vencedores. Es una obra de madurez en la que el autor suavizó la
anatomía, dotó a la figura de un movimiento más alegre al acentuar la curvatura del torso y de

4 Procedimiento escultórico que permite obtener figuras de metal (generalmente bronce) por medio de un molde que se elabora a partir de
un prototipo modelado en cera.

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una expresión más dulce en su rostro. También destacar la Amazona herida que realizó para un
famoso concurso celebrado en Éfeso, en el que resultó vencedor, y en el que participaron otros
grandes escultores como Fidias.

Con FIDIAS culminan los esfuerzos de la escultura clásica por la conquista de la belleza ideal.
Consejero artístico de PERICLES (supervisó la remodelación de la Acrópolis) desarrolló, por
tanto, sus obras en la segunda mitad del siglo V a. C. Entre ellas destacaron tres esculturas de la
diosa de Atenea: Promakos, Lemnia y Partenos. Ninguna se conservó siendo conocidas por
copias y descripciones literarias.

La Atenea Promakos se erigió en la Acrópolis de Atenas para conmemorar la victoria sobre los
persas en las Guerras Médicas. Era una figura gigantesca de 15 metros de altura, con el
propósito de que los viajeros que se acercaban al puerto del Pireo pudieran divisarla. En la
Atenea Lemnia fijó los rasgos característicos de la faz clásica de la diosa: barbilla pequeña, labios
menudos, nariz recta, mejillas lisas... En la composición del pelo, Fidias introduce una cinta que
sujeta el pelo, lo que permite elevar la frente y acentuar la plasticidad del cabello. Su rostro irradia
serenidad e idealismo. Finalmente la Atenea Parthenos, un coloso de 12 metros labrado en marfil
y oro (estatua crisoelefantina), presidía la naos del Partenón, como ya se comentó en su
momento, y junto a los frontones, las metopas y el friso, conformaron la labor de Fidias y su taller
para el gran templo ateniense.

2. LOS GRANDES MAESTROS DEL SIGLO IV a. C. PRAXÍTELES, SCOPAS Y LISIPO.

Durante este siglo el creciente escepticismo de los griegos para con sus divinidades determinó
un cambio en la forma artística de representarlos apareciendo más humanizados, perdiendo parte
de su dignidad divina. Por fin el arte se libera de los últimos lazos del geometrismo y desaparecen
las últimas huellas de frontalidad. El naturalismo invade las esculturas al perder la heroica y
aristocrática rigidez, al cargarse de dinamismo, lo que fuerza al espectador a cambiar
constantemente de punto de vista, y al aparecer el juego lumínico del claroscuro.

PRAXÍTELES modela sus figuras suavizando las líneas, con curvas delicadas. Sus
divinidades aparecen entretenidas en sus juegos y disfrutando de su despreocupada vida
cotidiana. Así ocurre con la Afrodita de Cnido donde por vez primera un escultor se atreve a
representar en plena desnudez a una divinidad femenina, utilizando además un pretexto trivial, el
momento de la salida del baño. En sus figuras masculinas arquea abiertamente el cuerpo (curva
praxiteliana) dotándole de gran dinamismo, como en el Apolo Sauróctonos, donde representa a
un joven dios Apolo cazando una lagartija.

Su modelo más logrado es el Hermes de Olimpia, donde representa al dios jugando con
Dionisos niño. En él se aprecia claramente un nuevo tratamiento de la anatomía: los planos se
enlazan suavemente y las líneas se difuminan, los mechones de cabello y sus labios
entreabiertos acentúan el claroscuro. Se utiliza en esta obra el recurso del soporte disimulado
(tronco), para arquear abiertamente la figura.

SCOPAS es el creador de una escultura cargada de patetismo5. Se le considera como un gran


caracterizador de las interioridades del alma (sensualidad, desesperación, nostalgia, amor...). En
su Ménade danzante la pasión comienza a superar al equilibrio (pathos), al representar a la
sacerdotisa de Dionisos en pleno delirio, agitada por movimientos convulsos.

5 Del griego “pathos”. Angustia o padecimiento moral grandes, capaces de conmover profundamente y agitar el ánimo con violencia.

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LISIPO fue un gran renovador de la escultura griega al superar el canon de Policleto alargando
los miembros, y reduciendo el tamaño de la cabeza que supone 1/8 parte de la altura. En
consecuencia sus obras resultan más esbeltas. Además sus esculturas ganan en movimiento,
dan mayor impresión de profundidad y aportan diversidad de puntos de vista al estar concebidas
para ser rodeadas.

Su modelo más logrado es el Apoxiomeno, que representa a un atleta desnudo y cansado en


el momento nada heroico de quitarse con el rascador (estrígilo) el polvo y aceite que cubre su
cuerpo tras la competición. El claroscuro se advierte en la profundidad de los ojos y en la forma
entreabierta de la boca. Otra de sus obras más conocidas es el Hércules Farnesio del que se
conserva una copia romana en el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles.

Otra faceta importante de su arte fue el retrato, llegando a convertirse en retratista oficial de
Alejandro Magno, del que hizo varios ejemplares, destacando el del museo del Louvre.

4. EL PERIODO HELENÍSTICO.

El periodo helenístico (siglos III – I a. C.) viene determinado por la expansión de la cultura
griega por Asia y Egipto. Esta expansión fue promovida por las campañas militares de Alejandro
Magno (336 - 323 a. C.), así como por el asentamiento de nuevos centros políticos y culturales lejos
de la Grecia continental, como Alejandría en Egipto, o Antioquía, Rodas, Pérgamo, Mileto y Éfeso en
Asia Menor, que compiten entre ellos. En este nuevo periodo los ideales de armonía y proporción
van a ser sustituidos por otros valores que tienden a lo barroco.

4. 1. EL URBANISMO Y LA ARQUITECTURA HELENÍSTICA.

A la muerte de Alejandro la división de su imperio en distintos reinos favoreció el desarrollo de


nuevas ciudades planificadas con grandes complejos urbanísticos concebidos según el llamado
plano hipodámico, es decir, en calles anchas que se cruzaban en ángulos rectos, siguiendo los
preceptos del teórico y urbanista HIPODAMO DE MILETO. Estos complejos se concebían con una
tendencia a lo grandioso y colosal e incluían lugares de esparcimiento como teatros, bibliotecas,
jardines, etc.

Pérgamo, en particular, fue un ejemplo típico de urbanismo y arquitectura helenísticos. Varios


reyes de la dinastía Atálida erigieron un gran complejo con edificios que se desplegaban en abanico
en torno a la Acrópolis teniendo en cuenta la naturaleza del terreno. En la parte reservada a los
santuarios destacó el llamado Altar de Zeus (siglo II a. C.), o “de los dioses y gigantes”, por el tema
escultórico con el que estaba decorado. Dedicado al dios Zeus se concibió como un altar a cielo
abierto, con planta en forma de U, que se elevaba sobre un gran podio, al cual se accedía a través
de una escalinata monumental que desemboca en un pórtico de orden jónico, que continua en los
cuerpos laterales.

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4. 2. LA ESCULTURA HELENÍSTICA.

Parte de las conquistas logradas en el siglo IV a. C. e inicia a su vez nuevos caminos.

En cuanto a los temas que se representan se observa un cambio hacia aquellos que son más
cotidianos y triviales. Por ejemplo la infancia o la vejez son tratados de forma espontánea y, en
ocasiones, con crudeza. Consecuencia de ello es el desarrollo del retrato que expresa la
individualidad del retratado, su aspecto físico real (realismo), representando incluso los rasgos
grotescos, feos o monstruosos.

El dominio de la técnica escultórica permite representar el perfecto conocimiento de la anatomía


alcanzado en este periodo, como también el tratamiento del movimiento, a menudo convulso y
violento, de cuerpos y vestimentas (paños) que se agitan acentuando el claroscuro, posibilitado por
el uso del trépano6. Se hace común la composición de grupos escultóricos de varias figuras.

En cuanto al estilo se sustituye el idealismo de época clásica y se le da más importancia a la


expresión, es decir, si hasta ahora las estatuas no reflejaban ningún sentimiento determinado
(arrugar la frente o mostrar el movimiento de las facciones del rostro hubiera roto la "regularidad
clásica" de la cabeza) en adelante se explora toda la gama de emociones humanas (amor,
sufrimiento, ternura, etc.). Se observa una tendencia progresiva hacia el barroquismo patente en el
dramatismo de las escenas.

Durante la etapa helenística adquieren importancia una serie de escuelas artísticas entre las
que destacamos:

1. LA ESCUELA DE PÉRGAMO, donde los Atálidas encargaron perpetuar la victoria lograda


sobre los celtas. La representación de guerreros de este pueblo “bárbaro” supone una
novedad típicamente helenística, como también lo es el dramatismo de los momentos
escogidos (Galo moribundo, Galo suicidándose).

La otra gran obra de esta escuela son los altorrelieves7 que, en una serie continua, decoran
el basamento del Altar de Zeus, con el tema de la Gigantomaquia, expresado con enorme
violencia (Detalle de Atenea venciendo al gigante Alcioneo).

2. LA ESCUELA DE RODAS, a la que pertenece la Victoria de Samotracia, escultura que


apoyada en la proa de un barco, enfrenta dramáticamente el viento y el oleaje. Los pliegues
mojados del vestido se ciñen al cuerpo manifestando nítidamente la anatomía de la diosa.

La otra obra maestra de esta escuela es el grupo de Laoconte y sus hijos, que representa el
tema mitológico en el que el sacerdote troyano Laoconte y sus hijos son atacados por dos
serpientes enviadas por los dioses. Supone la representación del dolor, no sólo físico, sino
también moral, al ver morir a sus hijos. El movimiento retorcido provoca la tensión de los

6 Herramienta de escultor que permite taladrar, profundizando en la piedra más que el cincel y el martillo con idea de conseguir un efecto
de claroscuro, sobretodo en los cabellos y los paños.

7 El relieve, a diferencia de las esculturas de bulto redondo (que se esculpen reproduciendo todo su contorno), está integrado en un muro.
Hablamos de altorrelieve si las figuras resaltan más de la mitad de su grosor sobre el muro.

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músculos del tronco, brazos y piernas, llegando a límites insospechados. La ausencia de


simetría y la composición diagonal hacen de esta obra la máxima representación del
barroquismo en la escultura griega.

3. LA ESCUELA DE ALEJANDRÍA, a la que pertenece la Alegoría del río Nilo, representado


como un anciano recostado y dieciséis niños jugando a su alrededor que corresponden a los
codos que debía tener el río durante su inundación para conseguir una buena cosecha.

4. LA ESCUELA DE ATENAS, con el llamado Torso del Belvedere, obra que pese a encontrase
gravemente mutilada tuvo una gran influencia en los artistas posteriores del Renacimiento.

Otras obras destacadas de este periodo, aunque de difícil asignación a una escuela en concreto,
son El niño de la espina o la Venus de Milo. Esta última, fechada a finales del siglo II a. C., posee un
estilo característico del final de la época helenística, que retoma el interés por los temas y las formas
del periodo clásico.

OBRAS SIGNIFICATIVAS

1. Teatro de Epidauro.
2. Partenón (Acrópolis de Atenas).
3. Templo de Atenea Niké (Acrópolis de Atenas).
4. Tribuna de las Cariátides del Erecteion (Acrópolis de Atenas).
5. Kuros de Anavyssos.
6. Auriga de Delfos.
7. Discóbolo, de Mirón.
8. Doríforo, de Policleto.
9. Hermes con Dionisos niño, de Praxíteles.
10. Apoxiomeno, de Lisipo.
11. Victoria de Samotracia.
12. Friso del altar de Zeus en Pérgamo.
13. Laoconte y sus hijos.
14. Venus de Milo.

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