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MAPA DE RUTA

“Camino que aporte Orden”

ÍNDICE

• INTRODUCCION
• Qué Problemas Vamos a Resolver

POBREZA, una gran deuda social histórica acumulada.


VIOLENCIA ESTRUCTURAL con raíces muy profundas.
SEPARACION Economía-Cultura

• Cómo Resolver los Problemas

La Educación como motor de la transformación social

Transformar la política

La Participación

• Cuál es la Fórmula para Resolver los Problemas

Dar Sentido a la vida

Construir Ciudadanía

Circulo Hermenéutico

• Dar Sentido al proceso histórico en Construcción

MAPA DE RUTA

• INTRODUCCIÓN

La incapacidad de construir una nueva narrativa y la persistencia subsidiaria del pasado tiene
un costo cultural en el ánimo público: la sociedad no haya un mapa de rutas claras para el
cambio.

El poder no puede lograr más que una sucesión de efectos fortuitos en el ambiente, a menos
que haya algún objetivo relativamente determinado. Y en realidad, preguntarse por los fines,
es el comienzo de todo cambio, de toda acción verdaderamente transformadora.

Distribución del poder, desfase en diseño de instituciones existentes y ciudadanía que


participa poco en la búsqueda del interés general han provocado desajustes e injusticias
sociales que a su vez fueron generados por inadecuadas políticas e inequitativos modelos
económicos e impidieron el ajuste dinámico de la sociedad.

El extravió de la ruta del desarrollo nos condujo, en los últimos años, a un complejo
impresionante de problemas que nos aquejan, cuyo desolador panorama lleva a calificar a la
situación actual, que la academia denomina como, una Crisis de Civilización.

Es preciso matizar que se trata de la crisis y que afecta al conjunto de conocimientos y costumbres que constituye
lo que suele definirse como civilización que se fundamenta en la quiebra del sistema de incentivos que mueve a
una sociedad. Alicientes que no son otra cosa que “el porqué del cómo” de la actividad económica.

La racionalidad en la que se basó el sistema liberal, la Teoría económica clásica y neoclásica y la idea misma de
gobierno ya no es funcional para una parte relevante y creciente de la población. El desarrollo de las formas de
producir y socializar ha modificado lentamente, en estratos cada vez más mayores, la racionalidad que puede ser
supuesta a las personas.

Una visión de conjunto permite ver que estamos avanzando hacia un colapso de la sociedad
que se está creciendo, a pesar de sus gobernantes en turno.

Mientras avanzamos por el camino trazado más se agudizan problemas y contradicciones de la


sociedad, y más nos acercamos al punto en que continuar por dicha senda resultara imposible,
simplemente porque son vías, estrategias y modelos de desarrollo que nos conducen en
direcciones de hecho contradictorias que terminan por negar y anular lo que deseamos.

Los rasgos centrales de lo antes expresado son la crisis ecológica, el hecho de que vivimos en un
mundo globalizado y la homogeneización cultural bajo la forma de occidentalización del
mundo. Nos encontramos ante un desastre ético por lo que los valores vigentes y establecidos
en nuestras sociedades han entrado en bancarrota.
En una situación como la actual, se hace necesario un camino que aporte orden: nuevos
paradigmas -ciencia, política, economía y religión- nuevos modelos de consumo y formas de
organización de la producción; configurar una sociedad, en suma, en la que las mujeres y los
hombres sean protagonistas de su historia y no víctimas de la irracionalidad que ha reinado
en los últimos años.
• ¿QUÉ PROBLEMAS VAMOS A RESOLVER?

Se precisa un método para lograr algo, todo intento, decisión, empresa que quiera alcanzarse
comienza a partir de una idea (imagen o forma) y una definición. La exigencia es aprender,
mediante un camino que aporte orden, a detectar y reconocer, para ir más allá de todo eso que
se presenta como un caos, la tendencia tan natural como automática y tramposa de creer que lo
queremos lograr detrás de la imagen o forma está clara.

Si queremos avanzar hacia la concreción estaremos obligados a ir más allá de la imagen y para
eso deberemos hacer uso del lenguaje. Todo se inicia por la palabra. Es imperioso definir lo
que queremos, pasar de una simple idea limitada a tan solo existir en nuestros pensamientos,
para atravesar la imagen y definirla poniéndola en palabras que permitan a ese pensamiento
concretarse como una cosa que habita y tiene su lugar en el mundo.

El conflicto central de nuestra sociedad es el que libra un Sujeto en lucha, por un lado, contra
el triunfo del mercado y las técnicas y por otro, contra unos poderes comunitarios
autoritarios: Nuestra cultura ya no gobierna nuestra organización social, la cual, a su vez, ya
no gobierna la actividad técnica y económica. Cultura y Economía, mundo instrumental y
mundo simbólico se separan.

1.POBREZA, una gran deuda social histórica acumulada.

El problema más grave sigue siendo la diferencia entre miserables y opulentos, como señalaba
José María Morelos en “Los sentimientos de la Nación”. Es la historia perceptible detrás de
tantas leyes obsoletas, pirámides de intereses inamovibles, poderes fácticos, ideologías y
hábitos clientelares, que forman un corazón esclerótico pero intocable.

Las comunidades viviendo a velocidades tecnológicas diferentes, con niveles muy distintos de
pericia social, están siendo lanzadas unas sobre otras sin previo aviso o mediación social y
política alguna.

La nación tiene en su seno contrastes dolorosos, la desigualdad en que se vive no es


exclusivamente económica, sino que se refleja en el goce y disfrute de todas las garantías
individuales y sociales; predominan los privilegios, no los derechos iguales para todos.

Desigualdad en el sentido de que no todos somos iguales -somos seres únicos e irrepetibles- sino en la acepción
de la variedad o diferencia, tipos de diversidad, cultural, sexual o biológica, que conlleva la falta de equilibrio
entre las partes sociales, establecimiento de jerarquías, diferencias y distinciones entre diversas clases o grupos
sociales.

La pobreza constituye una violación generalizada a los derechos y garantías sociales: aquella
situación que viven las personas y familias que carecen de lo necesario para llevar una vida
digna, y cuya insatisfacción de las necesidades básicas se ha convertido en persistente.

La inadecuada satisfacción de las necesidades fundamentales, y aún más su insatisfacción


permanente, provoca enfermedades físicas y psíquicas que inhiben el desarrollo humano. No
debemos nuestra situación actual a ninguna fatalidad divina, histórica, ni cultural. Somos
responsables de ella, y, por tanto, también podemos hacer que cambie.
Se trata, pese a las obvias limitaciones materiales y operativas del aparato estatal, de
transformar las inaceptables condiciones materiales y culturales en que subsisten los grupos
que se encuentran en la base de la pirámide social.

2. VIOLENCIA ESTRUCTURAL con raíces muy profundas.

Resulta paradójico, nos preocupamos por el grado de inseguridad alcanzado a nivel nacional,
soslayando que la mayor violencia que se sufre es la pobreza de los grupos más
desamparados, una violencia estructural ejercida por las instituciones y el sistema social,
aquella en la que se manifiesta tanto la desigualdad como la represión.

El término violencia estructural es aplicable en aquellas situaciones en las que se produce un daño en la
satisfacción de las necesidades humanas básicas como resultado de los procesos de estratificación social, es
decir, sin necesidad de formas de violencia directa. Remite a la existencia de un conflicto entre dos o más grupos
de una sociedad en el que el reparto, acceso o posibilidad de uso de los recursos es resuelto sistemáticamente a
favor de alguna de las partes y en perjuicio de las demás, debido a los mecanismos de estratificación social.

Violencia legalizada que se corresponde con las injusticias estructurales económicas, sociales,
por discriminación sexual y racial. La pobreza y la pobreza extrema han aumentado tanto en
términos del número y proporción de la población afectada como de la magnitud de las
carencias que implica en promedio.

Violencia, más lenta pero igual de mortal y destructiva que un disparo o una bomba, es la
violencia de la indiferencia, la inacción y la lenta decadencia. Es la que envenena las relaciones
entre los seres humanos. Es la que destruye el espíritu, la calidez humana. La violencia
económica y social, política, tecnológica y de la naturaleza, que a menudo se provocan o se
amplifican mutuamente, generan estrés, pánico y angustias.

En esta época de acelerada difusión de imágenes e información, los miedos se combinan con
las violencias. Y este combo es explosivo. El mundo contemporáneo nos confronta con una
verdadera madeja de angustias, y es justamente a ella que nos tenemos que enfrentar para
desenredarla y tratar de analizar las causas, consecuencias y continuaciones posibles del
malestar generalizado que parece permear la sociedad y amenazar su equilibrio.
Se trata de buscar caminos para dignificar la vida cotidiana y ampliar los horizontes de
quienes históricamente han recibido menos de lo que en justicia les corresponde por su
esfuerzo como actores en el proceso histórico en construcción.
La realidad de la violencia estructural es compleja y multidimensional. No podemos, sin más,
atribuirla a una sola causa, hacerlo sería ingenuo y nos llevaría a pretender, también con
ingenuidad, tener una única solución a una problemática tan vasta y complicada de la
ilegalidad, inseguridad e inequidad.

Por ello, convendría abordar esta complejidad, enfocándonos en tres factores:

-vivimos una crisis de legalidad.

No hemos sabido dar su importancia a las leyes en el ordenamiento de la convivencia social. Se


ha extendido la actitud de considerar la ley no como norma para cumplirse sino para
negociarse: Ilegalidad.

-se ha debilitado el tejido social

Pobreza y Desigualdad, deuda social acumulada, es un continuo histórico que ha cincelado una
comunidad resignada al estancamiento que ha emergido de las crisis económicas y de la
solución a las crisis: Inseguridad.

-vivimos una crisis de moralidad

Se han relajado las normas sociales, así como las reglas no escritas de la convivencia en la
conciencia de cualquier colectividad bajo formas de control que corrigen las conductas
desviadas y mantienen a la sociedad unida y debidamente cohesionada: Inequidad.

Cuando se debilita o relativizan creencias y cosmovisión - “saberes locales”-, se debilita la


cultura y entran en crisis las instituciones de la sociedad con sus consecuencias negativas en la
fundamentación, vivencia y educación en los valores morales.

3.La separación de la Economía y la Cultura

Se ha debilitado el tejido social, producto de continuo histórico que ha cincelado comunidad


resignada al estancamiento que emerge separación cultura-economía y pérdida control
humano sobre elementos del complejo técnico-científico vinculados a sociedad productivista y
consumista cuyo “producto” es un consumidor sin voz.

El objetivo es construir una visión de la economía que tenga como finalidad el


restablecimiento del control político y la reestructuración de las categorías sociales
correspondientes, forjadas en otro período y para responder a otros problemas.

Inauguración de un nuevo tipo de relación entre el Estado, el mercado y la sociedad que


responda al principal problema de nuestro tiempo: la pobreza. La incapacidad de la economía
resolver este problema tendría que ser el motivo de reflexión por excelencia de los
economistas, atender el compromiso de satisfacer las necesidades de la gente.

El propósito es construir una mayoría plural y participativa que cuente con el respaldo social y
político indispensable para una gestión de transformaciones. Un movimiento Histórico de
bases amplias por la renovación política y moral. Sumar fuerzas de diferentes corrientes, pero
sobre todo desde fuera de ellas, para moverse del camino de la polarización, y a su vez,
conducirse a una gobernanza estable.
Demandar que la sociedad invente su porvenir a través de sus conflictos sociales, pero
condenando a las “sociedades parciales” de los partidos políticos -grupos contrapuestos en
competencia entre ellos- por nocivas para la toma de decisiones colectivas, las cuales deben
de ser tomadas mediante la negociación de alternativas reales que terminen en acuerdos que
sirvan como instrumento de gobierno.

Estamos atrapados en la baja tasa de crecimiento del PIB y generación de empleos


productivos con cobertura de seguridad social lo cual es indispensable escapar para que la
economía, la productividad y la distribución del ingreso puedan crecer más rápidamente y, en
paralelo, extender los derechos sociales exigibles a los que hoy carecen de ellos.

Dadas las carencias de amplios segmentos de la población y las desigualdades en la distribución


del ingreso, se hace indispensable impulsar una vigorosa política social en materia de
Educación, Salud, Medio Ambiente, Cultura y Trabajo.

Es reconocido que la política económica tiene amplias repercusiones sociales; es menos


reconocido, pero no menos cierto que la política social tiene repercusiones económicas
igualmente amplias, en consecuencia, es necesario fortalecer el vínculo entre cultura y
economía.

Y terminar con la captura del Estado, las acciones de personas, grupos o empresas en los
sectores público y privado, “las criaturas del Estado”, “capitalismo de cuates”, que influyen
sobre la elaboración de leyes, regulaciones y decretos a su favor.

En suma, las anotaciones de los párrafos anteriores buscan contribuir al debate sobre el
restablecimiento del control político de la economía y la reestructuración de las categorías
sociales de la política y la economía, contrastando dos proposiciones:

1. La arquitectura jurídica de la política social, así como la estructura programática del gasto
social es la adecuada, y conviene seguir transitando en la dirección observada en los últimos
años;

2. la arquitectura jurídica de la política social, así como la estructura programática del gasto
social están lejos de responder a las necesidades de la población, y existe una alternativa que
es mejor para todos, particularmente los más pobres, que tiene mayor sostenibilidad fiscal, y
que contribuye a estimular el crecimiento de la economía, la productividad y la distribución
del ingreso.
• ¿CÓMO RESOLVER LOS PROBLEMAS?

Lo primero que alguien se pregunta cuando quiere hacer algo es ¿Cómo lo hago?, con lo cual se
cae en la trampa: ¡empezar por la forma! Cada vez que queremos empezar por el cómo por no
encontrar la “forma” de hacerlo estamos yendo contra el método. Y si la interrogación no es el
como ¿de qué se trata?

La instrucción es sobre qué cosa hacer. Ahora más que nunca en la historia, es necesario
utilizar la enorme potencialidad que tenemos, el futuro es aquí y ahora.

La realidad de la vida cotidiana se organiza alrededor del “aquí” de mi cuerpo y el “ahora” de mi presente. Yo
experimento en grados diferentes de proximidad y alejamiento, tanto espacial como temporal. Lo más próximo
es la zona de mi convivencia directamente accesible a mi manipulación corporal. Mi atención a este mundo está
determinada principalmente por lo que hago, lo que ya he hecho o lo que pienso hacer en él.

La primera condición necesaria es: La Educación como motor de la transformación social


La Educación no es sólo una función institucional ni una tarea profesional. Es la
responsabilidad global de la sociedad consigo misma.
“Un esfuerzo comparable a la creación de una religión civil” El Nigromante (seudónimo de
Ignacio Ramírez). Una creencia profunda de la población en la capacidad de transformarse, la
carta para ganarle a la tradición autoritaria el dominar mediante la ignorancia, explotar gracias
al silencio, apartar con el auxilio de la distancia a seres humanos vistos por los caciques
regionales como fieles servidores.
La Educación para todos a fin de terminar con las “dos realidades”, la primera llega a tener
niveles de desarrollo cercanos a los del Primer Mundo y tasas de crecimiento como los de las
economías emergentes exitosas, la segunda está claramente anclada en el subdesarrollo, las dos
conviven en un mismo territorio.

El propósito es lograr no dejar fuera a nadie: “educar significa incluir, integrar, darle las armas
de la ciudadanía y los fueros de la identidad a los mexicanos de todas las clases, regiones y
ocupaciones”.
La Educación para conservar y perfeccionar la continuidad de la cultura, la única constante de
nuestra historia frente a la fragmentación de la política y las crisis de la economía.

La Educación es la base de la productividad en las economías desarrolladas. Las industrias que


ocupan actualmente el lugar central de la vida económica son las productoras y distribuidoras
de conocimiento e información, más que de productos materiales. La norma de la productividad
no es ya el volumen sino el valor del producto. La calidad, a su vez, se funda en la información, y
la información en la educación.

La Educación como motor de la transformación social. La educación es un programa de todos,


de la sociedad, el objetivo: La Educación como eje fundamental y primera y más alta prioridad
para el desarrollo económico, social y cultural: evolucionar de individuo a sujeto actor con
proyecto de vida.

Todos están de acuerdo en que la naturaleza de la modernización en el Siglo XXI dependerá,


ante todo, del factor educativo. La Educación como base de conocimiento; el conocimiento
como base de información; la información como base de desarrollo.

La democracia política hace posible la alternancia, un cambio de partido. La democracia social,


un cambio cultural: Una gestión de transformaciones para producir capital social una RE-
Evolución educativa. No hay perfeccionamiento humano posible sin educación, que es ante
todo un Derecho Social.

Lo importante es fundamenta la RE-Evolución educativa en la esencia de los principios del


vocablo “ēdūcere” cuyo significado es promover al desarrollo intelectual y cultural del
educando, es decir, perfeccionar las potencialidades psíquicas y cognitivas propias del desde su
intelecto y su conocimiento haciendo en tal proceso al educando activo.

En materia del desarrollo intelectual, educar mediante un plan de estudios sin materias de
relleno, centrado en la enseñanza del lenguaje de la palabra y los números, en las tecnologías
de punta, en el aprendizaje de idiomas extranjeros, en las disciplinas del respeto a los demás y
al medio ambiente y en el adiestramiento del “cómo organizarnos para vivir juntos con
nuestras diferencias”.

En materia del desarrollo cultural, entender que cuando se debilita o relativizan las creencias,
la cosmovisión - “saberes locales”-, se debilita la cultura y entran en crisis las instituciones de la
sociedad con sus consecuencias negativas en la fundamentación, vivencia y educación en los
valores morales.

De ahí el imperativo de considerar a la cultura, como eje de integración social, transmisión,


educación y reordenamiento del vínculo social y plataforma institucional de la comunicación
entre Sujetos.

Precisamente por eso, es vital para los que existimos como población que nos han contado
cuentos de cuentos y de cuentos en toda la historia, decidir “vamos a contárnoslos nosotros”,
comenzar un proceso de empoderamiento que implique el reconocimiento de las diferencias
y la lucha contra la pobreza y la desigualdad.

El cambiar la forma como nosotros “contarnos los cuentos”, acrecienta nuestra capacidad de
aprendizaje de la temporalidad: recontarnos el pasado, reorganizar el presente, y abrir otras
posibilidades para actuar y decidir con sabiduría en el futuro.

La prosperidad de naciones, regiones, empresas e individuos depende de su capacidad para


navegar por el espacio del conocimiento. Que el saber se convierta en el primer motor, y
veremos cómo se erige frente a nuestros ojos un paisaje social desconocido, en el que son
redefinidas las reglas del juego social y la identidad de los jugadores.

Nuestro vínculo material con el mundo se mantiene por una formidable infraestructura
epistémica y lógica: instituciones de educación y de formación, circuitos de comunicación,
tecnologías intelectuales con soporte numérico, actualización y difusión de conocimientos
ininterrumpidamente.

Todo se basa a largo plazo en la flexibilidad y la vitalidad de nuestras redes de producción, de


transacción y de intercambio de conocimientos, en la producción continua de subjetividad y
en la cultura de las cualidades humanas.

Cuando cada uno entendamos que tenemos el poder de Creer y Crear, nos vamos a dar cuenta
que el paso entre la realidad que vivimos, que es consecuencia de lo de ayer, y la realidad que
queremos, es un instante para que surja el propio mundo.

La segunda condición necesaria es: transformar la política

Perfeccionar el quehacer político mediante el sometimiento de la sociedad a las reglas y


normas del derecho y la creación de instituciones al servicio de la libertad del Sujeto y la
comunicación entre Sujetos.

Los ejes fundamentales de la vida social son: credibilidad, confianza y honestidad. Si los
políticos son los que toman las decisiones más importantes de una sociedad y los que manejan
el dinero, sus virtudes más importantes deben de ser:

Democracia-eficacia y transparencia-rendición de cuentas. Una cosa es gobernar, o sea, hacer


que la vida cotidiana sea posible sin exabruptos y otra cosa es crear las condiciones para que
esa vida sea mejor. Lo primero requiere instituciones y estructuras permanentes que funcionen
al margen de cada administración. Lo segundo exige un gran liderazgo para mejorar la realidad
cotidiana.

• Llegar libre al poder. De la forma como se llega al poder así se hace la gestión pública. El
que paga para llegar llega a pagar con los recursos públicos, esto es corrupción,
poliquetería, clientelismo. Son las raíces que hacen tanto daño. No le podemos dar la
espalda a la política mal hecha. Importa cómo llegar.

• Construir confianza. El capital más grande es la confianza lo importante es convertirla en


transparencia y rendición de cuentas, los recursos públicos son sagrados. Cada peso
que entre a las arcas hay que devolverlo a la ciudadanía.
• Cambio de piel. Mantener el compromiso de sinceridad como trato básico y buena fe en
las soluciones de la transformación del espíritu de la comunidad, un cambio de piel, de
autoestima, dignidad y capacidad, para aprender lo que significa el cambio social.

• Diálogo permanente. Profesar una pedagogía ciudadana, un liderazgo didáctico, una


explicación permanente de los problemas y las políticas públicas para resolverlos, dar
puntos de referencia, entenderlos, estar sintonizados, conectados en directo y mediante
equipos de intervención social, para que el ciudadano construya un sentido de
pertenencia de cuidar lo suyo.
El desarrollo requiere la formación de nuevos comportamientos, una conducta de
responsabilidad individual y social, determinados hábitos de trabajo y métodos de conducción,
grados crecientes de organización social, procesos de aprendizaje, requeridos por la
multiplicación de las informaciones y la complejidad y pluralidad de las relaciones humanas y
del proceso histórico.

La transformación de la política, demanda de la difusión de una ética y de comportamientos


que impliquen un nuevo equilibrio en la estructura de necesidades, aspiraciones y deseos de la
gente.

La tercera condición es: La participación

Participación que tenga como finalidad el restablecimiento del control político de la economía
y la reestructuración de las categorías correspondientes, forjadas en otro período y para
responder a otros problemas

En el Artículo 39 de nuestra carta magna estipula: “La soberanía nacional reside esencial y
originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para
beneficio de éste. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar
la forma de su gobierno”.

Lo referido conlleva a concluir que somos mucho más que simples observadores
experimentando un breve lapso de tiempo de la creación de los constituyentes de 1917.
Ahora bien, para ejercer cabalmente el derecho ciudadano de “alterar o modificar la forma de
gobierno”, es necesario derrumbar el muro de la relación gobierno-gobernados, pasar al otro
lado, transformarnos en participantes en lugar de gobernados.

Comportarnos menos como unidades gobernables y proceder más como partes de un todo
mayor -Soberanía- que responde a la realidad en continuo movimiento, asegurar nuestra
supervivencia como sociedad, mediante nuestra capacidad y disposición de compartir prácticas:
afirmación de vida, integración social, que provengan de una Visión Unificada.
La clave para despertar ese poder consiste en cambiar nuestra perspectiva de la esfera política,
un cambio de forma de ver las cosas que permita usar la fuerza de la unión -del “todo”
soberano- para resolver los problemas, el cambio que necesitamos consiste en vernos como
parte integral de la soberanía en lugar de separados de ella, porque los actos de participación
son los componentes, los materiales de construcción de la Soberanía.
La teoría democrática hegemónica afirma que el poder soberano debe organizarse
democráticamente a través de instituciones que median la relación entre los intereses
privados de los individuos y el poder ejecutivo.
La legitimidad del gobierno reside en la voluntad de estos individuos organizados por el
principio de mayoría, como la posibilidad de la unanimidad que parece ser un perfecto contra
factual en las sociedades modernas.
Decisiones legítimas, por lo tanto, se construyen cuando se basa en la voluntad de la mayoría y
no todos. Con ello se pretende no sólo la legitimidad, sino también la eficiencia en el proceso
de toma de decisiones del gobierno.
Se pretende, en contraposición a esta teoría democrática, dibujar la oportunidad de justificar y
hacer operativo el ideal remoto de la soberanía popular - como una expresión de la
determinación de todos - por el concepto de Democracia Participativa.
Lo que nos conduce a reemplazar la antigua idea de democracia, definida como voluntad
general, por la nueva idea de instituciones al servicio de la libertad del Sujeto y de la
comunicación entre los Sujetos.

La democracia requiere de la integración de un círculo virtuoso: de la sensibilidad del gobierno


ante los mensajes y necesidades de un individuo o grupo de individuos y de la participación
social en la creación de respuestas favorables dentro de un lapso apropiado para integrar
opiniones conjuntas, la fuerza de la acción colectiva.
El proceso de la decisión del gobierno debe ser sostenido a través de la deliberación de los
individuos racionales en grandes foros, el debate y la negociación.
Esa decisión no es el resultado de un proceso de agregación de preferencias fijas e individuales,
sino un proceso de comunicación en el espacio público, que precede y ayuda a la formación
misma de la voluntad de los ciudadanos.
Un “diálogo social” como puente entre la democracia social y la democracia política para
conciliar la ejecución de decisiones legítimas con el proceso de deliberación pública.
Para hacer operante nuestra democracia debemos esforzarnos cada vez más en la
participación, y para ello, crear la condición básica: La capacitación para participar.

La democracia política no es sinónima de la democracia social.: vivir todos los días, con la
responsabilidad de cumplir y hacer cumplir los valores que entraña; es una renovación
constante de un estilo de vida que se finca en la búsqueda del “mejoramiento económico,
social y cultural del pueblo”.

La democracia requiere de la integración de un círculo virtuoso: por una parte, de la


sensibilidad del gobierno ante los mensajes y necesidades de un individuo o grupo de
individuos y por la otra, de la participación social en la creación de respuestas favorables dentro
de un lapso apropiado.

No se ha de olvidar que la esencia de la política es la firme coordinación de los esfuerzos y


expectativas humanas para el logro de los objetivos de la sociedad. Y en pleno siglo XXI, es
condición primera, el principio de considerar al gobierno, no tanto como un problema de
poder, sino más bien como un problema de conducción, y la conducción es,
fundamentalmente, un problema de comunicación.

La comunicación, por tanto, es vital para el proyecto económico, político y social que se inicia,
continuación y nueva etapa del proceso histórico. La comunicación es una condición necesaria
para que se haga verdadera, real y eficaz la participación del pueblo en la resolución de los
desafíos a los que se enfrenta.

Se ha de recuperar el término democracia en sentido de autogestión del gobierno por la


ciudadanía, a través de fomentar la cultura de participación política, consenso general e
integración social en vez de negociación de intereses particulares que se realiza mediante la
presión de grupos de interés y que lleva inevitablemente al beneficio de los poderosos.
• ¿CUÁL ES LA FÓRMULA PARA RESOLVER LOS PROBLEMAS?

• Dar sentido a la vida

Sin una imagen positiva de nuestro porvenir colectivo el presente no tiene sentido. Tener una
visión de futuro, una estrategia de comportamiento selectivo bajo condiciones de elevada
complejidad de a adonde queremos ir, entender la naturaleza de lo que estamos resolviendo
para poder actualizar continuamente las posibilidades y tomar posición de los grandes
problemas, le da sentido a la vida.

En el mundo existen dos tipos de propósitos:

• los propósitos biológicos. ¿Puede la vida tener propósito? A esos nos referimos
cuando decimos que el propósito del corazón es bombear sangre por todo el cuerpo o
que el de los ojos es ver. Y sabemos de dónde vienen estos propósitos: vienen de la
evolución, son producto de la selección natural.

• Entonces, ¿puede la vida tener un propósito biológico? Pues no. ¿Por qué no? Porque
debe haber vida para que haya evolución, es decir, la evolución presupone la
existencia de vida. ¿Y cuál es el otro propósito?

• Los denominados propósitos intencionales que son los que le da el diseñador de una
imagen o forma de la cosa, a lo que tiene en mente al diseñarla. ¿Puede la vida tener
este tipo de propósito? El hecho de estar vivo no tiene un propósito, pero todos
podemos tener una vida con un propósito y sentido profundos: Creer en algo más
grande, RE-Evolucionar.

La RE-Evolución requiere antes que nada inestabilidad o sea que lo pequeños cambios sean magnificados, dar
sentido a estos acontecimientos para que se produzca un cambio de estructuras, acelerar el cambio trascender
más allá de la evolución.

El prefijo RE -intensificar- se le antepone al lexema Evolucionar para formar una nueva palabra que significa ir
más allá de los límites, trascender para dar sentido a la construcción de la sociedad. Nos corresponde cerrar el
círculo de la evolución. El despertar masivo de consciencia. Hoy la verdad superior somos los ciudadanos libres e
independientes.

Todo lo que un cree, es lo que crea como realidad. Y en el sentido de que, si nosotros creamos
la realidad con todo lo que creemos, uno cambia su estatus y el ser humano pasa a ser
responsable de su propia creación. El concepto Creer es Crear dice, si tú creas una visión lo
suficientemente poderosa como para que una buena cantidad de personas, una buena mayoría
de personas, la sostengan, esa visión acaba convirtiéndose en la realidad.

Tocar fondo es la salida final del sistema de las formas. Todo tiene un propósito. Hasta el peor
de los momentos puede ser el mejor. Es cuando uno puede renacer, la vida empieza a ser
simple y se restaura la paz del ser: IN LAKESH – Yo Soy Otro Tú.

Porque todos somos uno como en el juego “un, dos, tres por mí y por todos los demás”, y que
tiene que ver con que, si yo entiendo que cada persona que llegó a mi vida, todas y cada una de
ellas, llegaron a mí por un motivo específico.

Son parte de la enseñanza, son parte de los maestros que te tocan en la vida, es parte de una
Revolución de la Fraternidad. El propósito es lograr no dejar fuera a nadie: “educar significa
incluir, integrar, darle las armas de la ciudadanía y los fueros de la identidad a los mexicanos de
todas las clases, regiones y ocupaciones”.

Hoy, tecnológicamente hablando, podemos hacer cualquier cosa que queramos, luego
necesitamos primero saber qué es lo que queremos.

No es el individuo como tal el que procure reconstituirse, reencontrar su unidad y la conciencia


de ésta; esta reconstrucción no puede realizarse más que si aquél se reconoce y se afirma como
Sujeto, como creador de sentido y de cambio, e igualmente de relaciones sociales, la
búsqueda, emprendida por el individuo, de las condiciones que le permitan se Actor de su
propia historia.

Es ese conocerse y reconocerse, en los demás, lo que permite la cooperación en razón de fines
y lo que explica la unidad, la integración social. Ese conocimiento y reconocimiento no debe
ser estático, lleva en sí, acción conjunta: actuar para conseguir fines comunes.

• Construir ciudadanía

Diseñar un círculo virtuoso, un principio de reinserción social: menos pobreza, desigualdad y


violencias, inmediatamente requiere más intervenciones sociales para disminuir la pobreza,
desigualdad y las violencias, que a su vez precisa más oportunidades.

El objetivo es cerrar la puerta de entrada a la pobreza y desigualdad disminuyendo la


violencia estructural a través de la cabal aplicación del Estado de Derecho; construir un
camino de oportunidades, capacitando a los desiguales para que puedan satisfacer sus
necesidades mediante su capacidad de trabajo.

Si queremos cambiar la realidad, la única forma en que podemos hacerlo es cambiando el


sistema de creencias. La elección que tenemos es: si quiero seguir viviendo cómodamente en el
lado donde a todo mundo le puedo echar la culpa y nunca soy responsable o tomo la decisión
de hacerme responsable.

Nos habían prohibido soñar e imaginar otra posibilidad de país.

Por eso hay que atrevernos a creer que sí. Imaginarnos qué pasaría si los ciudadanos
ganábamos la libertad de elegir el rumbo. Es imposible lograr un cambio de paradigma desde
el mismo lugar que fue creado.

Es necesario movernos del terreno de las razones políticas, para entrar esa otra dimensión: La
del aquí y ahora. El aparato es un sistema de creencias; para cambiar el estado de las cosas,
hay que creer en algo más grande.

El cambio que se debe gestionar es de conciencia, no político. Ahora, ya somos los ciudadanos
libres e independientes la verdad superior del país. Somos los que creemos que ya no
debemos seguir separados entre izquierda y derecha. El miedo divide. Somos los que ya
entendimos que el cambio viene del interior de cada uno: de construir una nueva conciencia
ciudadana. Empezar a creer en nosotros mismos.

• Aplicar el principio hermenéutico de que lo anterior no se considera inútil, sino que se le


amplía mediante cambios.

La preocupación central del enfoque es conservar, para cualquier realidad, alguna senda
abierta ilimitada, es decir, mantener la posibilidad de comunicación con un ambiente
potencialmente inagotable y un futuro potencialmente infinito.

Mantener nuestra comprensión de la realidad abierta, interpretarla como un decir inconcluso


y no acabado para transformarla; no dejarse imponer pre-disponibilidades, pre-visiones y pre-
conocimientos por parte de las opiniones comunes sino hacer que la veracidad emerja desde las
cosas mismas:

Capacidad de discernir, sentido común y sabiduría para asegurar la estabilidad y permanencia,


dar continuidad y coherencia, dar sentido al porvenir mediante una propuesta estructurada y
consensuada de la solución de los problemas.

Más allá de filosofías de gobierno y preferencias de políticas públicas lo esencial de un


gobierno no es, o no debería ser, lo que cambia de una administración a otra, sino lo que
permanece, es decir, las instituciones básicas del Estado.

Los Derechos no son sólo instrumentos de la ley; son expresiones de nuestra identidad como
personas morales. De nuestro deseo de vivir en un mundo justo. La historia enseña que la
defensa de los derechos es algo que nunca termina. Y así vuelve a la sociedad más difícil de
controlar, más confrontada, más contenciosa.

Pero la Democracia no es un deporte de espectadores, y quienes exigen derechos están en el


ruedo, provocando el conflicto para que nadie se quede afuera por su género, raza, su
preferencia sexual, su deseo o no de tener hijos.

Derechos que pueden ser consensuados para arribar a una visión compartida sobre qué tipo
de sociedad queremos ser: un nuevo acuerdo social, con base en un Estado de Derecho
Constitucional, capaz de dar sentido al proceso histórico en construcción, que reemplace al
confeccionado por los constituyentes de 1917.
• DAR SENTIDO AL PROCESO HISTORIO EN CONSTRUCCIÓN

La ruptura entre el mundo instrumental y el mundo simbólico, entre la técnica y los valores,
atraviesa toda nuestra experiencia, de la vida individual a la situación mundial. Somos a la vez
de aquí y de todas partes, es decir, de ninguna.

Se debilitaron los vínculos que, a través de las instituciones, la lengua y la educación, la


sociedad local o nacional establecía entre nuestra memoria y nuestra participación
impersonal en la sociedad de producción y consumo, y nos quedamos con la gestión, sin
mediaciones ni garantías, de dos órdenes separados de experiencia.

Nos proponen como modelo para el futuro un mundo, sociedades e individuos más
preocupados por el equilibrio y la supervivencia que por el crecimiento y el cambio. El mundo
vivido ya no puede imponer sus normas y sus valores a la acción estratégica de la globalidad,
pues ya no es más la sombra de sí mismo.

Esta ruptura cultural se asocia a un desgarramiento social. Y tenemos que enfrentarnos a


tomar una elección. Y la elección no es entre buenos y malos, ni izquierdas ni derecha, no. La
elección tiene que ver entre iluminación e ignorancia, dar a luz una nueva conciencia
ciudadana, empezar a creer en nosotros mismos y creer en algo más grande.

Tener en cuenta que historia no es lo mismo que secuencia cronológica, puesto que en el
primer caso se trata de análisis de totalidades concretas estructuradas y de los procesos en ellas
suscitadas, mientras que, en el segundo, el inventario temporal de ciertos fenómenos nada nos
dice acerca de su causación.

Lo pasado actúa sobre lo presente, somos producto de nuestras experiencias. La retroacción


viene a mostrarnos que no solamente el pasado influye sobre el presente, sino que también,
de alguna manera, el presente influye sobre el pasado: en efecto es posible “resignificar” el
pasado, desestructurarlo para volverlo a estructurar de otra manera, como si desarmáramos
un pullover y, con las mismas hebras, hacer uno nuevo.

Un pasado resignificado operaría de otra manera sobre el comportamiento actual,


supuestamente en la orientación deseable y produciendo la cura. La historia está vinculada a
la memoria, la historia es el presente, no es algo que se estudie, no es solo académico, es un
motivo para comprender.

La sociedad debe favorecer la creación de una nueva idea de sí misma que recoja las
aportaciones de los nuevos tiempos y nuevos modos de vivir. La remitificación deberá ser una
mezcla de lo nuevo y lo viejo realizada con criterios de respeto al pasado y de apertura al
futuro. Un cambio estructural dentro del sistema, que haga dar una respuesta diferente más
efectiva frente a un estímulo externo repetido.

Nos aferramos a memorias como si nos definieran, pero no es así, lo que nos define son
nuestras acciones.

Llego la hora de mantener abierta nuestra comprensión del proceso histórico en construcción
para enriquecerlo y corregirlo; de interpretar lo anterior no como falso o inútil, sino más bien
buscar el cómo ampliarlo mediante cambios, continuación y nueva etapa; de superar la
conservación del proceso de búsqueda de fines. Y en esa búsqueda de fines, creer en algo más
grande.

La identidad, el proceso de diferenciación del sistema con ayuda de los límites particulares del
sentido, articula un nexo de remisiones del mundo universales, con la conciencia de que para el
sistema se señala que es lo que pretende consigo mismo y con su entorno.

Pero el límite mismo está determinado por el sistema, de tal manera que su diferencia con el
entorno puede concebirse como un resultado, a saber, tematizado como un proceso
autorreferencial.

Así, el sentido se articula en base a la diferencia entre actualidad y potencialidad. Toda


comunicación actual de un sistema social tiene ante sí un horizonte de comunicaciones
posibles para posteriores enlaces. Este horizonte, en su unidad, se entiende como “mundo”.

La cultura puede estar dirigida al pasado o al futuro; de esa orientación depende por ejemplo
la disposición a invertir o asumir riesgos. Puede ser sedimental o estar concentrada en el
“aquí y ahora” o ser contemplativa y sin ambición o hacer gran hincapié en la acción.

Una sociedad sólo puede entenderse desde la perspectiva de su pasado, que siempre es una
síntesis incompleta de sus aspiraciones. Todo proceso de transformación implica una
combinación compleja de continuidad e innovación. Requiere actuar con inteligencia y
sensibilidad para saber qué debemos mantener y qué modificar para ¡construir realidad
propia!

El sentido dota, a la vivencia o a la acción que se realiza en la actualidad, de posibilidades


redundantes, excedente de referencias a otras posibilidades de vivencia o acción. La
redundancia tiene una función de seguridad: se puede regresar al punto de partida y escoger
otro camino. Es un retorno sin volver:

Gracias a lo que se ha aprendido del pasado, no hallarnos del todo sometidos al presente;
gracias a lo que todavía podemos aprender, no estar del todo sometidos al pasado; la acción
recíproca entre presente y pasado servirá para dar forma a los reajustes, como respuesta a
nuevos desafíos que enfrenta el proceso histórico en construcción.

Como antes mencionamos, la RE-EVOLUCIÓN requiere antes que nada inestabilidad o sea que
lo pequeños cambios sean magnificados, dar sentido a estos acontecimientos para que se
produzca una transformación de estructuras, acelerarlas ir más allá de la evolución.
El prefijo RE se antepone al lexema Evolucionar para formar una palabra que significa
trascender, dar sentido a la construcción de la sociedad.

Nos corresponde cerrar el círculo de la evolución. El despertar masivo de consciencia. Hoy la


verdad superior somos los ciudadanos libres e independientes. Cuando la noche está más
oscura es porque está a punto de amanecer.

La RE-EVOLUCIÓN ya está creada. ¡Sólo falta acabar de creerla!

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