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N.

º 318

Hombre de Aragón

José María Domínguez Moreno Tomás García Martínez


María Luján Ortega ■ Lorenzo Martínez Ángel


Luis-Manuel Mediavilla de la Gala Jorge Urdiales Yuste

Héctor Uribe Ulloa


Hay en la palabra “ronda” un componente bélico que ya
aparece en textos primitivos, como el Cantar del Cid: “Mu-
chas son las arrobdas e grande el almofalla”, es decir, mu-
chos son los ataques y grande es el ejército. Después, las Par-
tidas y otros documentos literarios van perfilando el sentido
actual de la palabra; en galaico portugués la palabra “rol-
dar” tiene, desde antiguo, el significado de “andar de noche
armado”. El Diccionario de Autoridades, finalmente, trae
en el siglo XVIII la palabra y la define en estos términos: “An-
dar de noche visitando la ciudad o plaza para estorbar los
desórdenes el que tiene este ministerio a su cargo”. A conti-
nuación da esta otra acepción: “Vale también andar de no-
che paseando las calles. Especialmente se dice de los mozos
que pasean la calle donde vive alguna mujer que galantean”.
Es probable que el “andar de noche armado” y el “galantear”
dieran origen a más de una confrontación, pues desde las
Siete Partidas ya se entendía por armas no solamente los es-
cudos, lorigas, lanzas, espadas y demás con que se lidiaba,
sino también los palos y las piedras. No podríamos pasar ade-
lante sin decir unas palabras sobre el lugar en el que se pro-
ducen las rondas, es decir la calle. Era ésta de uso común y
por tanto no perteneciente a nadie en particular, detalle que
hace más lógico ese deseo de posesión del territorio que apa-
rece bien claramente definido en alguno de los cantares que
sirven para el caso y en los que se adivina una lucha por do-
minar tal espacio. El motivo de la confrontación, se supone,
es la posesión de la voluntad de la dama a la que se corteja,
pero se puede producir por muy diversos motivos: insultos,
desaires o cualquier otro de los que se incluyen en la Parti-
da Séptima, Título IX, ley 3ª: “Ninguno podrá tampoco can-
tar canciones ni decir versos o dictados que se hubiesen com-
puesto en deshonra de alguno o por injuriarle; y el que lo ve-
rifique quedará infamado, sufrirá la pena corporal o pecu-
niaria que a su arbitrio le imponga el juez del lugar en que
tal ocurra y no será oido aunque quiera probar lo que diga,
puesto que el mal que los homes dicen unos de otros por es-
critos o por rimas es peor que aquel que dicen de otra guisa
por palabra, porque dura la remembranza de ellos para
siempre si la escritura non se pierde”.
S U M A R I O
Pág.

Capitulaciones y contratos matrimoniales en la


comarca palentina de “La Peña”, en el siglo
XVIII ............................................................... 183
Luis Manuel Mediavilla de la Gala

El retrato erótico femenino en el cancionero ex-


tremeño: 2. “Debajo de tu mandil” ............... 190
José María Domínguez Moreno

Peste negra y mentalidad popular, a propósito de


una leyenda leonesa y de Boccaccio............. 199
Lorenzo Martínez Ángel

La organología popular en el levante español ..... 201


María Luján Ortega y Tomás García Martínez

Tradiciones en Hispanoamérica: Una mirada etno-


gráfica al acervo musical del minero del car-
bón, VIII región de Chile................................ 207
Héctor Uribe Ulloa

El discurso popular-rural de Miguel Delibes en


Mi querida bicicleta ....................................... 213
Jorge Urdiales Yuste

EDITA: Obra Social y Cultural de Caja España.


Plaza Fuente Dorada, 6 y 7 - Valladolid, 2007.
DIRIGE la revista de Folklore: Joaquín Díaz.
DEPOSITO LEGAL: VA. 338 - 1980 - ISSN 0211-1810.
IMPRIME: Imprenta Casares, S. A. - Vázquez de Menchaca, 1, Nave 7 - 47008 Valladolid
CAPITULACIONES Y CONTRATOS MATRIMONIALES EN LA
COMARCA PALENTINA DE “LA PEÑA”, EN EL SIGLO XVIII
Luis Manuel Mediavilla de la Gala

“El algo que da la muger al mari- hora de exponerlos; incluso nos saltaremos el
do por razon de casamiento es llama- apartado de identificación de los comparecientes,
do dote… E lo que el varon da a la por no ofrecer mayor interés en el caso presente.
muger… es llamado proter nunçias
que quiere tanto dezir… donaçion…
dizen en España… arras”. Declaración de Intenciones
Código de las Siete Partidas Una vez identificados los comparecientes, –no-
(4ª– Titº XI – Ley 1ª) vios y padres– con nombre, apellidos, estado y do-
micilio, pasaban a manifestar la intención de con-
traer Matrimonio. Una de las fórmulas más sen-
INTRODUCCIÓN cillas que utilizaban, puede ser la que sigue, que
corresponde a dos adultos viudos e independien-
Continuando con el estudio de la documenta- tes, quienes capitulan en 1751 en Villaoliva de la
ción que se conserva de siglos pasados, sobre dis- Peña: «Parecio presente Phelipe… y dijo que por
tintos aspectos de la vida, usos y costumbres de quanto al serbizio de Dios Nuestro Señor y de su
las gentes de esta comarca de la Montaña Palen- Santtisima Madre tiene tratado de casarse segun
tina, traigo hoy a estas páginas, los acuerdos de horden de nuestra Madre la Yglesia y no resul-
boda o Capitulaciones Matrimoniales que esta- tando ympedimento y si resultare siendo dispen-
blecían y suscribían las familias, cuando llegaba sado por su Santidad u otro señor Juez competen-
el momento del compromiso formal. te, con Franzisca…».
Otro es el caso, más habitual, de dos familias
LOS DOCUMENTOS Y SUS PARTES que formalizan el compromiso matrimonial de
sus hijos, el mismo año y en Santibáñez de la Pe-
Se trata de diez escrituras de capitulación, de ña: «Parecieron presentes de la una parte Ma-
los siglos XVII y XVIII, formalizadas ante Escri- nuel… como padre y lejitimo hazministrador de
bano y depositadas en el Archivo Histórico Pro- la persona y vienes de Ana… su hija… y de la
vincial de Palencia. Estas escrituras, presentan otra Andres… como padre de Phelipe… y dijeron
una estructura común en la ordenación de sus que… dispensado que sea por Su Santidad el pa-
contenidos, que pueden agruparse en estos seis rentesco de quarto grado de consanguinidad en
apartados: Identificación de las partes contratan- que se hallan los susodichos…». Resulta curioso
tes, Declaración de intenciones, Acuerdos de dotes constatar que era relativamente frecuente en la
y concesiones, Exclusiones y prevenciones, Ratifi- comarca, un cierto grado de endogamia de paren-
caciones y renuncias legales; Testigos y firmas; y, tesco, especialmente, entre las familias de mejor
por supuesto, localización y fecha. nivel económico.
En su redacción, aparecen ciertos formalismos Estas fórmulas empleadas para declarar las
y formulismos que no por ello dejan de tener un intenciones, podían ser aún más completas, aña-
claro significado social y cultural de mucho cala- diendo otros aspectos o matices, como en este ca-
do, al traslucir pautas de comportamiento, condi- so de 1796, en el que «dijeron que el mencionado
cionantes sociales y valoraciones más o menos ex- Juan… tiene tratado casarse y belarse segun y co-
presas de las personas, de las familias y de sus mo manda Nra Santa Madre la Yglesia y prebie-
circunstancias. Merece la pena leerlas detenida- ne el santo Concilio de Trehento, precedidas o dis-
mente, porque nos informan, con gran realismo, pensadas que sean las tres canonicas monicio-
sobre detalles y materialidades de las vidas de nes…». En otra capitulación, suscrita en Recueva
las familias en esta comarca, hace trescientos de la Peña en 1687, aún incluye un par de deta-
años. Es en la parte tercera de estos documentos, lles a esta manifestación: «estta trattado y conzer-
la relativa a las dotes y concesiones, donde cobran tado en que prezediendo las tres canonicas muni-
mayor valor etnográfico sus contenidos, ofrecien- ciones (sic)… y de ellas no rresultando ynpedi-
do gran variedad y riqueza de detalles y, en con- mento alguno el dicho Juan… se haya de casar y
secuencia, será donde más nos detendremos a la belar yn facie eclessie con Maria…».

— 183 —
Otro aspecto que se contemplaba en ocasiones, bertades, muy mal vistas por la Iglesia, que se es-
era el del permiso o consentimiento paterno para forzaba en su reprensión; estas familiaridades se
el pretendido casamiento, como aparece en la ca- acusaban aún más tras la primera monición, por
pitulación celebrada en Vega de Riacos en 1797, representar ya un primer compromiso formal an-
en la que los «Padres de los contrayentes les pres- te el resto de la comunidad. «Que muchas perso-
taron respectivamente para le efectuar –el matri- nas dispues de contraidos los esponsales de futuro
monio– su consejo y lizencia prevenido por la Re- se tratan y comunican con demasiada familiari-
al Pragmatica Sancion, expedida sobre el modo y dad…», denuncia el Visitador Pastoral en Viduer-
forma de la celebracion de matrimonios y demas na de la Peña en 1726.
Reales Ordenes … sobre la materia…». Permiso y
consejo que eran preceptivos por ley para los me- Por estas fechas, no era frecuente hacer cons-
nores de edad. tar el estatus social de los novios, salvo en el su-
puesto de pertenecer al estado noble, como es el
caso de la capitulación formalizada, en 1797, en-
tre dos familias que gozaban de tal consideración,
haciendo constar tal circunstancia en el propio
documento de compromiso: «atendiendo a la hi-
gualdad que hay entre dichos contrayentes de su
Nacimiento y Nobleza y han ratificado en este ac-
to por allarse presentes los nominados Dn. y Dn. .
–los padres–». Constancia documental que habría
de serle útil, en el futuro, a la hora de demandar
y hacer valer el reconocimiento de su hidalguía.

Acuerdos de dotes y concesiones


Como digo, este es el capítulo que ofrece la
más amplia y variada gama de facetas e informa-
ciones, dependiendo principalmente del nivel eco-
nómico de las familias, del estrato social al que
pertenecen, de las singularidades de cada preten-
diente y del proyecto de vida futura que tengan
previsto. En general, se abordan en él las dona-
ciones y concesiones que acuerdan los novios o
sus familias, por vía de Dotes, Vistas, Arras y
Compensaciones por las más diversas circunstan-
cias, en particular, por los llamados compromisos
de compañía o de convivencia y asistencia con y
hacia los padres de alguno de los contrayentes.
En el primer caso citado en el apartado ante-
rior, el novio manifiesta: «Y para que dicho matri-
monio tenga cumplido efecto … en la mejor forma
que pueda y aya lugar en derecho mando a la di-
cha Francisca… mi esposa que ha de ser, aten-
diendo a que la susodicha es Hijadalgo de sangre
notorio y que a de venir a bibir a este dicho lugar
Llegados a este punto, es interesante conocer de Villaoliva, treszientos y zinquenta Reales de ve-
que era habitual, en tiempos pasados, la celebra- llon para que sean suyos propios, los que se la pa-
ción de los esponsales tras la oportuna pedida. garan despues de mis dias en lo mejor y mas vien
En este acto social o encuentro entre las dos fa- parado de mis vienes a escoje y eleczion de la su-
milias, se formalizaba el compromiso y se toma- sodicha = y asi mismo me obligo a que si llegase el
ban los primeros acuerdos sobre el mismo, tanto caso de morir yo primero que la dicha … quiero y
en lo referente a las ceremonias de la boda, como es mi voluntad que la susodicha sea usufructua-
a los aspectos económicos y domicilio del proyec- ria por sus dias de una de las dos casas que tengo
tado matrimonio. Este paso daba pie a una serie en este lugar…». Vemos que el novio valora el es-
de privilegios para los novios, en cuanto a sus re- tatus social de la novia y que tiene en cuenta, al
laciones personales, gozando de mayor facilidad y fijar la donación, el hecho de que cambiará de do-
licencia para verse, tratarse y tomarse ciertas li- micilio. Por su parte, la novia aporta diversos bie-

— 184 —
nes de su propiedad, principalmente muebles y una pequeña tierra y un colmenar. De ambos de-
ropas. Llama la atención en este caso, la ausencia talles se desprende, por el contrario, la alta valo-
de una fórmula que suele acompañar a la cláusu- ración que se daba a la manutención, el vestido y
la de los usufructos, como luego veremos, respecto los cuidados familiares.
a la duración de los mismos: “…no bolbiendo a
Cuando se daba el caso del compromiso de un
mudar de estado”; es decir, las dejan el usufructo,
viudo con una soltera, era usual, salvo excepcio-
siempre y cuando no vuelvan a casarse.
nes, que sólo el novio concediera algún tipo de do-
En el segundo ejemplo presentado en el capítu- te, como refleja la capitulación formalizada en Vi-
lo precedente, se dan varias circunstancias que le duerna de la Peña en 1796: «Atendiendo a ser el
hacen muy peculiar, aportando más luz sobre es- susodicho viudo y esta soltera, honrada y de ho-
tos contratos. Así vemos que acuerdan «para que nestas costumbres y a las demas qualidades y cir-
dicho matrimonio tenga cumplido efecto y que cunstancias de que se alla asistida, por via de do-
mas comodamente puedan llevar y sostener las te segun y en los terminos que el derecho le permi-
cargas deel, capitularon y mandaron lo siguiente ta y en donacion procter numpcias, sesenta duca-
… el dicho Manuel… se obligaba y obligo ha tener dos de vellon, los que se le hagan buenos a la so-
en su cassa y compañia a la dicha Ana… su hija y bredicha ó a sus herederos disuelto que sea el in-
al dicho Phelipe… su yerno que ha de ser, y a man- tentado matrimonio, en lo mas vien parado de sus
tenerles, vestirles y calzarles de todo lo nezesario y vienes que al presente tiene o tubiere quando lle-
a los hijos que Dios Nro. Señor les diere, asistirles gue dicho caso, a su escoje y eleccion… y ultima-
en enfermedades y pagarles la metad de la vezin- mente la manda… ademas de lo que lleba dotado
dad que dicho Phelipe ha de dar en este dicho lu- la decima parte de todos sus vienes que al presen-
gar … y que los vienes gananziales que se aumen- te tiene o tubiese quando se disuelba el referido
tasen durantte la compañia han de llebar dicho matrimonio…». Vemos que todas estas donacio-
Phelipe y su esposa de quatro partes, las tres, y la nes sólo se materializarían a la muerte del do-
otra el dicho Manuel y asimismo se obliga este a nante y tendrían preferencia sobre cualquier otra
no mejorar a otro hijo o hija, nieto o nieta en per- deuda que tuviera el finado.
juicio de la dicha Ana… Tambien se obliga a pa-
La citada capitulación de Vega de Riacos, hace
gar la mettad de las costas que tubiere la dispensa
ya referencia a uno de los conceptos clásicos de las
de quarto grado de consanguinidad… pero esto a
donaciones: «por razon de Vistas y para que la sir-
quenta de la lexitima y herenzia…= Y es condizion
va de aumento de su capital –dona el novio a la
que si… no quisieren estar en mi compañia… tam-
novia– una tierra linar … un rebociño de bayeta
bien me obligo a darles para el dia que esto llegue,
negro de zien ylos y una basquiña de sempiterna
la mettad de la casa y heredades… que yo gozo…
negra = Ygualmente la mando un pedazo de casa
con mas un par de bueyes para la labranza, un ca-
en alto y vajo por solo sus dias siempre y quando
rro… –y varios aperos– … una cama con su ro-
la susodicha le sobrebiba … el qual si llegase di-
pa… – y varios muebles y menajes– … a quenta
cho caso le goze a vita sin renta alguna y despues
de herenzia paterna y materna».
de sus dias recaiga en los hijos y herederos que tu-
«Y el dicho Andres –padre del novio– mando biesen… o en quien… deba de heredar los vienes
por bia de mejora y ademas de la herenzia… al que dejase el mencionado Manuel –el novio–». Por
dicho Phelipe… una tierra… que haze un quarto otra parte, la madre de éste, le perdonaba, por vía
de sembradura de trigo… con mas un colmenar… de mejora, cuantas deudas de gastos había hecho
con la condizion de que dicho su hijo no ha de po- por él, amen de cederle media casa, a cuenta de la
der pedir cosa alguna por razon de las soldadas herencia. A su vez, los padres de la novia, «man-
que le podria deber del tiempo que ha esttado en daron… a la nominada su hija… y por solo el
mi compañia… y a quenta de herenzia le manda tiempo que viba… dos tierras… donde poder sem-
la parte de cassas que tengo y herede de mis pa- brar tres quartos y medio de pan…(y) una tierra
dres… Y el dicho Phelipe dijo se obliga a dar las linar… (de) una fanega de sembradura…»
Vistas –no las especifica– y asimismo la manda el
En muchos casos, como en esta quinta escritu-
quarto de cassa que le lleba mandado…su padre
ra, aparece la figura de vida en común del nuevo
para que sea usufructuaria de el por sus dias si
matrimonio con alguno de los padres. Vimos ya un
llegase el caso de morir primero dicho Phelipe…».
ejemplo, pero merece la pena contemplar otro un
Aquí nos encontramos con una modalidad de poco más complejo, suscrito en Respenda de la Pe-
convivencia del nuevo matrimonio con uno de los ña en 1797, en el que también tiene presencia la
padres, a cambio de lo cual, éste ofrece diversas donación en concepto de arras. «el relacionado…
compensaciones, así como las donaciones que ha- contrayente, con licencia y espreso consentimiento
rá en caso de que se independicen. A la vez, com- de… su padre que se alla presente, mando a su es-
probamos el escaso valor que se le daba al traba- posa de futuro… atendiendo a su honradez, quali-
jo de un hijo en la casa paterna, compensado con dades y circunstancias y (ser) doncella en cabello

— 185 —
–soltera y virgen–, en arras y donacion propter se le cuente cosa alguna… y si se separase el cita-
numpcias treszientos reales de vellon… con la cali- do matrimonio de su compañia, solo le ha de dar
dad –condición– que para en pago de dichos tres- la tierra y no mas». A esta manda a cuenta de la
cientos reales la dara y entregara… la ropa de… herencia, añade otras varias por vía de mejora:
su madre (difunta) a justa tasación de un Maestro una tierra de un cuarto de sembradura, más las
sastre… a quenta de (su propia) herencia…» En es- labores de su cultivo, dos borras, tres haces de li-
ta disposición, observamos dos detalles: por un la- no en caña y mil reales de vellón «los que quiere
do, el consentimiento paterno para disponer del –el padre– se le hagan vuenos –efectivos– en lo
objeto de las arras y, por otro, el aprecio y valor mejor de los vienes que a su fallecimiento deja-
que se reconocía a las ropas de vestir, de cierta ca- se… Asi vien, se obligo el susodicho –padre– a te-
lidad, aún siendo de segunda mano. ner en su casa y compañia al nominado matrimo-
nio siempre y quando este quiera permanecer en
ella, á no ser de que no acomodase a dicho Juan
–el padre– la tal compañia, pero estando en ella, y
en el tiempo que durare les a de vestir, calzar y
alimentar, (así) como a la familia (hijos) que Dios
les diere y asistirles en todas sus enfermedades, y
en cada año que asi permanecieren, les ha de sa-
tisfazer sus soldadas arregladamente…» Además
de la compañía y las lógicas atenciones y servi-
cios esperados por el padre, el hijo se obligaba,
por su parte, a “trabajar y mirar por el caudal co-
mo corresponde”. Luego veremos que el padre
matiza aún más todo ello. En general, estos
acuerdos de compañía resultaban justos, dentro
de la austeridad que caracterizaba a la época; y,
en ellos, ambas partes quedaban libres de llevar-
lo hasta el fin o romperlo en cualquier momento,
sin más penalizaciones que las inherentes a la vi-
da en común: alimentos, vestido, medicinas…
La sexta escritura, data del mismo año de 1796
y recoge una capitulación suscrita en Congosto de
Valdavia, por la que el novio promete a la novia
«en Arras y donacion proter numpcias… la decima
parte de los vienes que al presente tiene o tubiere li-
bres al tiempo… la qual se le haga buena a la su-
sodicha o a sus herederos legitimos… sin que a ello
se la ponga el mas leve obize, ni contradiccion al-
guna…» Por su parte, el padre de la novia la
«mandó… para ayuda de que puedan soportar sus
cargas matrimoniales, una fanega de sembradura
de linares… por tiempo y espacio de seis años…
dandole la…simiente en cada año, como el hazer
las demas lavores de ararla y avonarla, adminis-
trarla en forma en cada uno de dichos seis años, en
tales terminos, que los contrayentes no tengan mas
que hazer que el hir a por el lino… despues de
arrancado y no mas…» Igualmente, la mandaba a
En cuanto a la vida en común con los padres o cuenta de la herencia, dos cabras, dos borras y dos
“en compañía”, como gustan expresarse; en este mantas. Venimos comprobando que los novios lle-
caso, se trata de convivir con el padre del novio, gaban al matrimonio con muy escasos bienes, para
obteniendo diversas ventajas, aunque un tanto iniciar la andadura de una nueva familia, salvo
condicionadas: «Item mandó el citado Juan a di- cuando se quedaban, por más o menos tiempo, en
cho su hijo donde pueda sembrar una fanega de la casa paterna, en cuyo supuesto, al menos tenían
linaza… y para sembrar en el primer año le ha- asegurada la cobertura de las necesidades básicas.
bra de dar un quarto de linaza en especie y un ca- En el caso que nos ocupa, aparece también una
rro de abono y esto a cuenta de la herencia, y asi quinta parte o persona, un Sacerdote, familiar de
vien hazerle las demas lavores para el efecto neze- ambos novios, el cual manifestó «que siendo mui
sarias inclusas las de su recoleccion, sin por estas gustoso …–de este enlace de–… su sobrino y…su

— 186 —
parienta y en consideracion a ser parientes –los no- El caso noveno, también parece corresponder a
vios entre sí– en quarto grado…de consanguini- gentes humildes y en él se comprometen los pa-
dad, se obligaba y obligo en devida forma á pagar- dres de la novia a entregarla “por quenta de la le-
les enteramente la dispensa…» xitima”, seis ovejas, una vaca y la ropa de una ca-
ma; mientras que el novio, ¿sin recursos?, se limi-
Veamos ahora un séptimo caso, ya citado en el tó a decir «que atendiendo a la calidad onestidad
capítulo anterior, en el que ambos novios perte- y buenas prendas que concurren en la dicha Ma-
necían a familias del estado noble, y en el que ria… su esposa que a de ser porque tenga consis-
comprobamos que sólo se aportan bienes mani- tenzia… se promettia y promettio por palabra de
fiestos por parte de la familia del novio, aunque futuro con la dicha Maria … y la susodicha se la
puede suponerse a la novia en propiedad de la dio y acepto». Usan el verbo prometerse, que no
herencia de su difunta madre. El propio novio la hemos visto en ningún otro documento de los es-
otorga, “en dote y Arras y donación… la decima tudiados, pero que sería utilizado de forma habi-
parte de los vienes que al presente tiene o tubiere”; tual en los tiempos recientes, por toda la comarca.
mientras que el padre, manda a su hijo, «por via
de mejora y no en otra forma, un cuarto de casa
en alto y vajo… con su patio de corral… y se obli-
go a tener en su casa y compañia a el… matrimo-
nio, y a mantenerles, vestirles, calzarles, (así) co-
mo a la familia que Dios les diese, asistirles… en
todas las enfermedades y pagarles todas las gabe-
las concejiles… (así) como la Botica que en sus
dolencias puedan gastar, soportar en igual forma
los costos de los partos y sobrepartos … sin que
por lo qual les pueda contar cosa alguna, ni me-
nos pedirselo los demas herederos».
Vuelve a aparecer en este casoun quinto otor-
gante; también sacerdote y tío del novio, como en
anterior ocasión. Más generoso o con más posibi-
lidades que aquél, le «mando… por los dias de la
vida del mandante y para que… subsista el tal
matrimonio en la casa y compañia de… su her-
mana, media carga de sembradura de linaza y
una carga de trigo en cada un año, y ha de poner
la simiente… y mandarlo administrar a sus es-
pensas de todas las labores necesarias… y tam-
bien en cada un año darle… quinientos reales de
vellon…» Puesto que esta dote dependía de la vi-
da del tío, el padre sale al paso de su posible au-
sencia y promete que, llegado el caso, les daría
cada año “por razon de soldadas… tres cargas de
pan terciado y tres haces de lino en caña…” Las
diferencias económicas con otros casos resultan
evidentes, aunque las formas y hasta las fórmu-
las, permanecen constantes.
La octava capitulación estudiada, presenta el
proyectado enlace de dos viudos, cuyo novio manda
a la novia “en arras y donacion procter numpcial,
la decima parte de los vienes livres”, a lo que añade
otro “quinto… con tal de que tenga cavimiento a Por el contrario, en el décimo documento, fe-
derecho”. El padre de ella, también tiene la consi- chado en Riosmenudos de la Peña en 1696, es so-
deración de regalarla “un carro de hierva por sola lamente el novio –su familia– quien aporta diver-
una vez, a cargar en prados que el susodicho tie- sos bienes en el acto de la capitulación; y además,
ne… –en otro pueblo próximo–” y cuyas labores y lo hace de forma un tanto singular, pues aparte de
acarreo debían realizar los contrayentes por su mandar al hijo una casa en el propio lugar, más
cuenta. Menos daba un canto; y es que cuando hay dos obradas de tierras de cultivo y un obrero de
poco, la generosidad no da para mucho. viña, se obligan «a besttir a la dicha su nuera que

— 187 —
a de ser de los bistuarios siguienttes… un ferrerue- En la capitulación que vimos suscrita en Ve-
lo de beinteno negro con su rrizo de terciopelo, un ga de Riacos, se da un caso muy curioso: los pa-
jubon de estameña, una saya de paño de color con dres de la novia la ceden, de por vida, el aprove-
un galon y sus medias, ligas y zapatos segun estilo chamiento de varias tierras, pero el linar, única-
–y aún se comprometen también a– acer el gastto mente “con la… condizion de que solo ayan de
de la boda y lo que ymporttare dicho gastto y zien sembrar dichos contrayentes… el año que corres-
reales del ymportte de dichas bisttas se lo manda- ponda cargarle de lino y no mas, pues el que co-
ba por via de mejora y se obligo a no rrebocar esta rresponda hacerlo de pan –trigo– lo ayan de
manda por testamento ni cobdicilo…». Pero no sembrar solamente los relacionados –los pa-
conformes con todo ello, todavía añaden lo más dres–”; es decir, les excluían o privaban de su
peculiar del caso, ya que el padre del novio «se disfrute un año de cada dos. Otra prevención
obligó… de le enseñar a sus espensas el oficio de que toma en este caso la madre del novio, que
Carpintero sin por ello le pedir cossa alguna y que era viuda, se refiere al respeto de la mejora que
los jornales que ganare en su compañia o con otro le hace, para que no afecte a la legítima que le
Maestro ayan de ser para el dicho su hijo…». pueda corresponder en su día por herencia; ade-
más, se compromete a no mejorar a ningún otro
hijo, familiar o persona alguna, en perjuicio del
Exclusiones y prevenciones hijo que ahora se casa.
En esta clase de documentos, suelen aparecer En la capitulación que vimos firmada en Res-
algunas cláusulas de exclusión o prevención, ante penda de la Peña, nos encontramos con que el
posibles acontecimientos futuros. Algo ya hemos padre se reserva una serie de acciones, en previ-
ido percibiendo en las redacciones de las mandas sión de que falle el acuerdo de convivencia: «En
comentadas; una de las más frecuentes, es la re- quanto a las mandas que hasta aqui llebo
ferida al supuesto de un fallecimiento del marido echas… ayan de ser y sean vajo la calidad y con-
antes que la esposa, en cuyo caso, se deja a ésta dicion… de vibir… en su casa y compañia… a no
el usufructo de todos o parte de los bienes “por ser que por su causa, motivo o querer –propios–
sus dias, no bolbiendo a mudar de estado”, suele … no quisiere permanecer y tener la tal compa-
ser la fórmula habitual. ñia o matrimonio en su casa… pues entonces
sea… no poder alterarlas ni minorarlas… pero si
Otra prevención que suelen incluir, se refiere
la tal separacion dimanase por libre antojo y
a los bienes que aporta la novia, los cuales se in-
gusto de dichos contrayentes, entonces… se reser-
ventarian, para que pueda separarlos en el mis-
baba y reserbo su derecho y arvitrio á disponer
mo supuesto anterior y evitar conflictos con los
nuebamente de todo lo que a… su hijo le lleva
herederos: «por obiar pleitos y disensiones que se
mandado… pudiendoselo quitar, alterar o mino-
pueden ofrezer declaro yo el dicho Phelipe… como
rar… sin que de ello se le pueda poner obize algu-
la dicha Francisca… entra en el matrimonio y
no, a excepcion de la manda… de los mill reales,
compañia una baca de seis años con su jato al pie,
pues esta ha de ser firme y estavle».
media carga de trigo, –etc., etc.– principalmente
muebles y ropas– todo lo qual confieso haber en- El sétimo caso expuesto en el apartado ante-
trado ya en mi poder… lo que quiero y es mi vo- rior, incluye una cláusula de salvaguardia de los
luntad se la entregue quando llegue el casso junto derechos de la novia para el caso de enviudar:
con los treszientos y cinquentta reales que la llebo «con la prevencion de que si… quedase viuda sin
mandados», manifiesta el contrayente de la pri- subcesion legitima del matrimonio la… nuera…
mera capitulación que vimos al principio. viba y disfrute dicho quarto de casa sin limita-
cion en el interin y hasta tanto permanezca en su
También era frecuente que tomaran la precau-
viudedad y no mas… sin que por lo qual se la pi-
ción de prever el caso del fallecimiento de la espo-
da renta alguna».
sa antes que el marido. En este supuesto, se ma-
nifiesta el reconocimiento del derecho de los here- Por ultimo, en el documento noveno, nos en-
deros de ésta, a percibir las dotes que recibió la contramos con otra interesante disposición, ob-
difunta en las capitulaciones del matrimonio, co- servada sólo en otro caso de los estudiados; por
mo se puede apreciar en las formalizadas en ella, los padres de uno de los contrayentes, en es-
1796: “…quando se disuelba el matrimonio, ha- ta ocasión los de la novia, «se obligaban y obliga-
ciendosela buena –la dote– en ellos –los bienes– a ron a no mejorar en terzio y quintto a ottro ningu-
su escoje y eleccion o de la de sus herederos…” no de sus hijos en perjuizio de la dicha Maria –la
Más adelante, vuelve a incidir en ello, concretan- novia– …por escriptura ni testamento y ssi lo
do aún más: “ó en su defecto –muerta ella– a sus yzieren, quieren que dicha mejora sea nula y de
hijos, herederos y subcesores”. ningun balor ni efectto…».

— 188 —
Ratificaciones y renuncias legales Testigos y firmas
En este apartado, se engloban todas aquellas La última formalidad de estas escrituras, deja
disposiciones o manifestaciones referentes a con- la constancia de que todo fue acordado ante testi-
firmar lo dicho, incluso renunciando de antemano gos, los cuales podrán dar fe en un futuro, al me-
a cualquier tipo de derecho que pudieran tener a nos con sus firmas, con las que lo avalan, junto
su favor, para proceder a modificaciones o anula- con la del Escribano que levanta el acta, da fe y
ciones de lo comprometido en la escritura que legitima el documento: «Y asi lo ottorgamos todos
ahora suscriben. Dicho de otro modo más senci- junttos ante el presentte escribano de Su Mages-
llo, tratan de garantizar, a toda costa, lo acorda- tad siendo testigos…–siguen cuatro nombres y
do, pase lo que pase en el futuro. Veámoslo: sus domicilios– … y los otorgantes a quienes yo el
escribano doy fe e conozco, lo firmaron. –siguen
«Unas y otras partes vinieron por conbeni- las firmas–». Vemos que aseguran la confirma-
das, conformadas y ajustadas y cada uno por lo ción y veracidad de lo acordado con cuatro testi-
que le toca y va obligado, se obligaron a lo cum- gos, que suelen ser personas respetables y de cré-
plir y a no rebocar esta escriptura, por testa- dito, por lo que no resulta inusual encontrar en-
mento, cobdizilo ni otra disposizion y si lo hizie- tre ellos a los Srs. Curas Párrocos, como en el ca-
ren quieren no ser oydos en juizio ni fuera del; y so de Felipe y Francisca, en el que figuran los co-
para ello dieron todo su poder cumplido a las rrespondientes a dos pueblos limítrofes.
justizias de Su Magestad de su fuero, jurisdi-
zion y dominio para que a ello les compelan y
apremien … renunciamos a todas las leyes fue- CONCLUSIONES
ros y derechos de nuestro favor…».
Aunque se trata de una pequeña muestra, a
Otra formulación de estas ratificaciones y re- modo de cata, entre los muchos documentos exis-
nuncias, la hallamos en la citada capitulación de tentes, se pueden aventurar algunas ideas, a modo
1796, en la que suscriben: «Enterados los nomina- de conclusiones, sobre el contenido de los mismos
dos otorgantes de el expreso de esta escriptura se y acerca de los fines que movían a las familias al
conformaron en su contenido en todo y por todo, y afrontar el compromiso matrimonial de los hijos.
la constituyeron con todos los requisitos, fuerzas y – En primer lugar, las escrituras de capitulacio-
circunstancias que en derecho son nezesarias para nes matrimoniales de siglos pasados, resultan
su debida balidacion; Y a su cumplimiento, dieron ser unas interesantes fuentes de información,
poder,con obligacion a sus personas y vienes mue- tanto desde el punto de vista social, como eco-
bles y raizes presentes y futuros, a las Justizias de nómico y etnográfico.
Su Magestad de su fuero competentes para que a
ello y en especial al dicho Juan…, se les compela – Salvo casos excepcionales, los recién casados
por via sumaria executada y todo rigor de derecho, contaban con muy escasos recursos para ini-
y como por sentencia pasada en autoridad de cosa ciar la andadura de la nueva familia.
juzgada, renunciaron todas leyes, fueros, y dere- – Las mujeres no solían aportar bienes inmuebles.
chos de en su favor con la general en forma…».
– Eran habituales los acuerdos de convivencia
Volviendo al caso de Vega de Riacos, nos encon- con los padres de uno de los contrayentes; nor-
tramos con que la madre de la novia, renuncia a malmente, con los del novio
«la sesenta y una –ley– de Toro con todas las de-
– También resultaban bastante frecuentes los ca-
mas leyes y privilegios que como a mujer casada sos de consanguinidad de cuarto grado entre
puedan favorecer, de que fue avisada y savidora, los novios, lo que les obligaba a pedir dispen-
por mi el escribano que se las di a entender». Va- sas. Se da en tres casos de los diez estudiados.
mos viendo que las variantes de la redacción eran
muchas, pero la intención una sola, hacer valer y – Tampoco era inusual, la presencia en ellos, de
prevalecer lo acordado. la figura de un tercer familiar –un tío Sacerdo-
te– en dos de los casos, el cual contribuía a la
Así pues, comprobamos que se esfuerzan por dote, a veces, de una manera muy significativa.
dejar atados todos los cabos de esos compromisos y
que no sólo no se pueda dudar de sus intenciones, – La posible viudedad de la mujer, gozaba del
sino que tampoco se planteen dudas y problemas usufructo de los bienes familiares o, al menos,
en el futuro, ya que también hemos visto, cómo de los más destacados, como la casa; en tanto
muchas de estas mandas quedaban pendientes de en cuanto no volviera a contraer matrimonio
la evolución de los acontecimientos a lo largo de la – Casi siempre, contienen diversas cláusulas de
vida y hasta de la muerte de los actores de tales prevención ante coyunturas futuras de
capitulaciones. diversa índole.
u u u
— 189 —
EL RETRATO ERÓTICO FEMENINO EN EL CANCIONERO
EXTREMEÑO: 2. “DEBAJO DE TU MANDIL”
José María Domínguez Moreno

En un primer trabajo (1) sobre el asunto que nos tremadura y que encierra toda una carga de simbo-
ocupa procuramos dejar claro el símil del genital fe- lismo fálico. En ello incide la cantilena que se escu-
menino con la tierra (huerta, huerto, jardín…), en la cha por la comarca de las Tierras de Granadilla:
que brota la fuente o se abren la noria y el pozo, y
Todas las mozas de Mohedas (4)
cuyas aguas propician la fertilidad. Si bien el agua,
tienen un pozo redondo
dentro del contexto de la cultura popular, pudiera
donde sólo sacan agua
relacionarse estrechamente con el elemento mas- con el zaque de los mozos.
culino, las alusiones a determinados acuíferos, en
lo que concierne a las canciones tradicionales ex- No es menos cierto que muchas de estas coplas
tremeñas, suponen unas referencias muy concre- vienen a constituir una parodia de determinadas
tas a la zona erógena de la mujer. Es algo que re- composiciones que participan de un componente lí-
sulta evidente en la siguiente cantinela recogida en rico. Veamos, por citar un ejemplo bastante popular,
Villanueva de la Sierra: el cantar de ronda recogido en Navaconcejo:
Mi abuela tenía un pozo, En el medio de la plaza
un pozo que era muy hondo, hay un pocito redondo,
en donde cayó mi abuelo donde lavan las mocitas
con las alforjas al hombro (2). los pañuelos de los novios (5).
Una mayor concreción hallamos en esta can- El remedo de la anterior tonadilla lo constituye
ción de ronda de la comarca del Valle del Jerte, en esta cantata de los pagos trujillanos, que gozaba
la que el abuelo se sustituye por un “pariente” más de cierto predicamento entre los quintos de Aldea
próximo, el hermano, y que, como aquél, participa del Obispo y de Huertas de Ánimas, y que, lógica-
del mismo significado de virilidad: mente, se lanzaba como una pulla contra las mo-
zas de una vecina población:
Debajo de tu mandil
tienes un pozo muy hondo, Las muchachas de La Cumbre
donde se ahogo mi hermano tienen un pozo muy hondo
con las alforjas al hombro (3). donde meten pa lavarse
eso que tienen los mozos.
Indudablemente, al igual que en la copla prece-
dente, el vocablo “pozo” se ciñe a tal acepción en Partiendo de las muestras anteriores parece
estos versos carnavaleros que se entonaban en evidente que el hecho de “beber del pozo” haya-
Malpartida de Plasencia y que se dedicaban a los mos de calificarlo como un eufemismo de la rela-
que en tales días visitaban la localidad “chinata”. ción sexual. Nada tiene de extraño, por consiguien-
Por medio de ella los mozos locales informaban a te, que por el norte cacereño el mozo despechado
los forasteros acerca de las cualidades físicas de la saque a flote la inquina y la descalificación de la
que consideraban una mujer perfecta: moza mediante hirientes composiciones:

Muchacho, si buscas novia, Ni peno ni penaré


procura que sea chinata, y me tiene sin cuidado,
que tenga buenos tetames que el agua que des a otro
y un buen pozo entre las patas. yo en tu pozo la he catado.

En contra de lo que pudiera parecer, son bas- Menos agresiva, aunque participando del mis-
tante frecuentes las composiciones musicales, aun- mo significado, se nos presenta esta canción de tri-
que no siempre recogidas en pentagramas por ra- lla escuchada en Ahigal. El embarazo se adivina en
zones de recato, las que nos ofrecen la asimilación esta ocasión como la consecuencia de haber sa-
ciado la sed en el “pozo” de la moza:
del pozo a la vagina. En su momento quedó refleja-
da aquélla que conjugaba el “pocito” (genital feme- Con la boca sequita
nino) con el “clavel” (miembro viril). Es la misma andaba el mozo;
concatenación que hallamos entre aquél y el “za- como agua no había cerca,
que”, voz con la que se designa al cigüeñal en Ex- bebió en mi pozo.

— 190 —
Anda resalá, ¿Qué araña sería?
que antes corrías jorra, la dejó preñada.
y ahora andas preñá. Y a los nueve meses
¡Arre mula! parió la criada
y parió un curina
Desde esta perspectiva no resulta tan incom-
con capa y sotana.
prensible una copla del Valle del Alagón, concreta-
Su madre le dice
mente escuchada en Huélaga. Con ella las jóvenes
al llegar a casa:
se dirigían a los muchachos timoratos para invitar- Llévalo al hospicio.
los a pasar a sus casas (6): No me da la gana,
Que entre ese mozo, que tengo dos tetas
que entre ese mozo, como dos campanas
porque en mi casa que me dan más leche
no hay ningún pozo (7). que doscientas cabras(9) .
En un romance de Valdecaballeros, que supone La anterior sustitución de la fuente o, en su lugar,
una crítica contra la relajación del clero y que argu- del pilón por cualquiera de los vocablos enunciati-
menta la popular relación entre el cura y la criada, vos del sexo femenino constituye un hecho que se
el pozo tampoco escapa a la tan citada asimilación rastrea de una manera esporádica en el cancionero
con el genital femenino. En los romanceados ver- extremeño. Así, por ejemplo, lo hallamos en los si-
sos que siguen halla su complemento en la rana, guientes versos que corresponden al “Dibujo” de
en clara alusión al miembro viril: Ahigal, donde la asimilación del beber al coito es
evidente una vez más:
Estando un curilla
malito en la cama, Y tienes más abajo
a la medianoche una fuente de agua,
llamó a la criada. donde yo bebiera
–Dame chocolate. si tu me dejaras.
–No tenemos agua. Idénticos planteamientos se suscitan en la ver-
–Coge el cantarillo sión del “Retrato” de Navalvillar de Pela, aunque
y vete a por agua. ahora se recurre a la metáfora del caballo (símil del
Al llegar al pozo miembro viril) apagando la sed:
la picó una rana,
la picó con gusto, Niña, tu vientre
la picó con ganas es una arboleda
que a los nueve meses que a los nueve meses
parió la criada, fruto sale de ella.
y parió un curilla Y más abajo
con capa y sotana. hay un piloncito
–Llévale a la inclusa. donde yo doy agua
–No me da la gana, a mi caballito (10).
que tengo dos tetas Y metidos en descripciones anatómicas no está
como dos manzanas (8). demás traer a colación que en ocasiones el voca-
Existe otra versión del romance, la recogida en blo “fuente” se expone como referente de la boca o
Torrequemada, en la que la rana se convierte en de los pechos, aunque también la presencia del pá-
araña, si bien se mantiene el hecho de la “picada” jaro e incluso de los labios pudiera esconder un
como significante del acto sexual. Ahora el pozo se sentido equívoco que, en muchas ocasiones, deja
transforma en fuente, sin que lógicamente pierda patente el propio intérprete de la canción. Así suce-
su alusión al sexo de la mujer: de con “El canario malherido”, de la pacense locali-
dad de Fuenlabrada de los Montes:
Estaba un curina
malito en la cama, Por cima de tu rodete
y a la media noche cantaba un canario bayo,
llama a la criada. y bajaba por tu frente
a beber agua en tus labios
–¿Qué quiere usted padre?
pensando que era una fuente (11).
que tanto me llama.
–Coge el cantarillo Más explícita es una canción de ronda del Valle
y vete a por agua. del Alagón, concretamente recogida en Torrejonci-
Y estando en la fuente llo, donde se alude a la fuente como sustituta de la
le picó una araña vagina de una manera clara:

— 191 —
Por bajo de tu cintura, Tampoco parece que le vaya muy a la zaga la
como le pasó a tu madre, cantinela que, a la vuelta de la romería de la Virgen
hay una fuente manando de los Antolines, cantaban los paisanos de Guijo
una chorrera de sangre. de Galisteo animados por los vapores del morapio:
Los versos anteriores los suponemos una paro- Por enfrente de la ermita
dia de otros más extendidos por toda la comunidad hay muchas fuentes de oro
extremeña, como refleja una de las canciones de que han limpiado las mozas
quintos de Almoharín, en los que tampoco está del para que beban los novios.
todo ausente la doble intencionalidad: Desde tales perspectivas no parece que exista
Por encima de tu ventana, la menor duda de que la pérdida de la lozanía de la
por bajo de tu balcón mujer puede expresarse metafóricamente mediante
hay una fuente que mana la sequedad de la fuente, razón por la que el hom-
sangre de mi corazón (12). bre trata de buscar otros manantiales en los que
apagar la sed. Tal asunto claramente se deja entre-
ver en estos versos que se entonan en Piornal:
Menos poesía y un gran ingrediente de aire pi- Algún día, fuentecita,
caresco presentan otras letrillas con las que los se secarán tus corrientes,
mozos de la anterior localidad tratan de remedar y ahora tendrás que beber
las conocidas representaciones físicas de la mujer. agua, por Dios, d’otra fuente (13).
La fuente, como ya hemos visto en otros ejemplos,
En la romancesca Canción de Ricarda y su aman-
es también aquí el relevo de la innominada parte
te don Mariano, ya citada en su momento, se recalca
femenina:
una y otra vez en la fuente como sinónimo del genital
Tus muslos son dos columnas femenino, lo que resulta sintomático de su gran acep-
que sostienen una fuente tación popular. He aquí los versos, demasiado maca-
que echa gotitas de sangre rrónicos, que inciden sobre el particular:
tres días todos los meses. Tengo un hermoso conejo,
La relación de la fuente que mana con el genital gordo y negro que me dió papá,
femenino es algo que se rastrea fácilmente desde una fuente muy corriente
la perspectiva costumbrista. Conocida es la estam- aquí acaba mi caudal.
pa de las mozas de Esparragosa llenando sus cán- Del oficio de fontanería
taros por medio de una caña que insertaban en las soy maestro y te arreglaré
bocas de la fuente, lo que dio lugar a una de sus si se atrancase la fuente
populares canciones: yo la puedo hacer correr.
Las mozas de Esparragosa –¿Qué le parece mi amor?
tienen todas tanta maña ¿Está bueno mi trabajo?
que hasta el agua de la fuente Mira en tu rosal la flor.
la toman con una caña. Esa fuente está bien puesta,
su corriente jamás parará;
Tal canción, variando el pueblo de referencia, se ya está florecido tu huerto
conserva en diferentes localidades de las Villuer- y el fruto pronto vendrá.
cas, donde la anterior tradición ha pervivido hasta
épocas muy cercanas. En Logrosán es la mujer re- –Tengo en mi huerto, Mariano,
medo de la fuente, como bien da a entender esta se me olvidaba decir,
cantinela: todo el cerco de la fuente
sembrado de perejil (14).
Las mozas de Logrosán
todas se dan buena maña, Ya referimos en su momento cómo en el cancio-
que cuando van a mear, nero el perejil, que crece en la “huerta” o al lado de
todas mean por una caña. la “noria”, se convierte en uno de los sustitutos del
vello púbico femenino. Es el mismo “perejil” que
Y la concepción es idéntica a la que plantean ahora humedece el “caño” de la moza en esta ron-
los mozos de Moraleja cuando salmodian letras del deña de la Alta Extremadura:
tipo de las que siguen:
La vecinita de enfrente
Cuando vino la sequía me ha meado el perejil;
y no llovió en trenta meses si no me paga el daño,
el cañito de mi novia daré cuenta al alguacil
nunca dejó de correrse. pa que le tapone el caño (15).

— 192 —
A la provincia de Badajoz, concretamente a la Dejo el cántaro quebrado
localidad de Zalamea, corresponde este cantar que vengo sin agua corrida;
abunda sobre las mismas particularidades: mi libertad es perdida
y el corazón cautivado (18).
Decía una moza de Zafra
a otra de Zalamea Partiendo de la anterior opinión considero que
que ella también se remoja idéntico parecer se expresa en una de las más po-
el perejil cuando mea. pulares canciones de Piornal:
Sin remilgos sinonímicos vamos a encontrar tal Que para ir a la fuente
consecuencia de la acción evacuante en unos ver- no se precisa ir lujosa,
sos propios de los quintos de Monroy y de otras lo- con un refajo amarillo
calidades ribereñas del Tajo: van las niñas salerosas.
Todas las mozas del Campo Todos los enamorados
y las mozas de Hinajal se enamoran en el baile;
no se libran de regarse yo me enamoré de ti
los pelitos al mear. yendo a por agua una tarde.
Una niña me dio ayer
Es algo que también se deja caer en las ronde- agua de un cántaro nuevo;
ñas de las comarcas cacereñas del Jerte y de las ella se muere por mi
Tierras de Granadilla: y yo por ella me muero (19).
Una niña muy bonita, En esta copla de Ahigal de manera desenfadada
por muy bonita que sea, se juega con el equívoco de la rotura del cántaro:
no dejará de mojarse
los pelitos cuando mea (16). ¡Ay, madre, que me lo han roto!
No digas, hija, el qué.
A lo largo de este trabajo venimos constatando el El cantarito en la fuente,
hecho de que la referencia a cualquier tipo de acuí- ¿qué es lo que se creía usté?
fero (pozo, noria, fuente, pilón…) se convierte en
enunciadora del órgano sexual femenino. Así pode- Tan explícitos como los anteriores versos son
mos observar lo que sucede con la acequia en los estos otros popularizados por toda la comunidad
versos que siguen, recogidos en Villamiel y Santibá- extremeña:
ñez el Alto, y que, con apenas variantes, también se ¡Ay de mí que me lo han roto
escuchan en otros pueblos de la Sierra de Gata: el cantarito en la fuente!,
Ya sé que estás en la cama, no siento yo el cantarito
con el dedo en la reguera, sino qué dirá la gente.
y ya sé que estás pensando: Los consejos sobre los peligros que conlleva la
¡Quién otra cosa metiera! “rotura del cántaro” no faltan en la paremilogía de
Ya hemos puesto de manifiesto que la acción de estas tierras. Muy conocidos son los refranes de
acudir al pozo o a la fuente tanto a sacar agua co- “Tanto va el cántaro a la fuente que al fin se rompe”
mo a beber, hecho que se refleja en algunas com- y “Cántaro roto no tiene remiendo”. Las mismas
posiciones ya insertadas, conlleva el significado de recomendaciones adivinamos dirigidas a la madre
la relación sexual. Y así sucede, incluso, cuando la de la “moza aguadera” en evitación de tales proble-
visita no es más que a una simple laguna, como se mas, como cabe interpretar desde esta rondeña del
recoge de manera insinuante en esta canción res- Valle del Jerte:
catada en Guijo de Coria y en La Cumbre: Déjala que vaya y venga
Esta noche con la luna con el cántaro a la fuente
y mañana con el sol, que puede ser que algún día
iremos a la laguna el cántaro se la quiebre (20).
a coger peces de amor (17). Y cuando el cántaro se rompe, es decir, la joven
En muchas ocasiones es la joven la que marcha pierde su virginidad, las consecuencias no se ha-
a por el agua provista del cántaro, vasija que cons- cen esperar. En Fuenlabrada de los Montes se deja
tituye todo un símbolo femenino y cuya rotura siem- entrever el temor al hecho consumado:
pre enuncia la pérdida de la virginidad. A tal situa-
Cantarillo, no te rompas,
ción aluden estos antiguos versos:
que te se salía el agua,
Enviábame mi madre y con el cántaro roto
por agua a la fuente fría. no puedo ir a mi casa (21).

— 193 —
En Casa de Don Pedro, en la canción recogida entre las patas encontré
por el mismo folklorista que la precedente, Bonifa- zurrón cuchara y caldero (27).
cio Gil, el descubrimiento de la quiebra conlleva la
Y la evidencia es aún mayor en la siguiente ron-
chanza por parte de los propios paisanos:
deña de Torrejoncillo, donde el elemento femenino
Moza con cántaro roto (el caldero) se contrapone con otros reconocidos
es la burla de la aldea; símbolos de la virilidad:
sus amigas le hacen fiestas
y los mozos la apedrean. Debajo de tu mandil
Déjame que te lo lleve, escondes un buen caldero;
no te mojes la cintura, déjame cocer dos huevos
ten cuidado no le rompas y un pimiento choricero.
que no tiene compostura (22). Obvio resulta, por consiguiente, que el término
Otras veces el cántaro roto se trae a colación “limpiar el caldero” que nos ofrece otro canto de
como una añoranza del pasado, de un amor que Hernán Pérez no conlleve otro significado distinto
hubo, sin que su significado se desgaje por entero que el de la relación sexual:
del concepto que venimos apuntando, como queda La puta de mi mujer
patente en esta canción de Tornavacas: como no le doy dinero
Aquel cantarito se ha buscao al señor cura
bien cumplido fue: pa que le limpie el caldero.
qué cosas diría Teniendo en cuenta tal acepción popular, queda
de nuestro querer (23). claro que las alusiones a su estreno también hay
En su momento nos referimos al significado se- que considerarlas como el eufemismo de la pérdida
xual de la siembra, que en una estrofa de Ahigal se de la virginidad. Así lo recogen unos versos carna-
potencia al máximo cuando la relación coital se lle- valeros muy extendidos por todo el norte cacereño:
va a cabo a la vera de la corriente del agua: Yo me junté con mi novia
A la orilla del río pensando que era el primero,
sembré patatas, pero resulta que alguién
y ha nacido un muchacho y’había estrenado el caldero.
con alpargatas (24). Al igual que el caldero, en el mundo tradicional
Tanto en los versos que anteceden como en los extremeño existen otros muchos recipientes estre-
que siguen, el vocablo río se constituye como un chamente relacionados con la cocina y, en conse-
claro sinónimo de la vagina: cuencia, con la elaboración de la comida. No es de
sorprender que, al igual que aquél, tales cacharros
Si tus padres no me quieren, gocen de una identificación con el aparato repro-
quiéreme tú, cielo mío, ductor de la mujer, y más concretamente con su
que pronto te enseño yo genital. Muy ilustrativa al respecto se muestra esta
las escaleras del río (25). cantinela de Tejeda de Tiétar:
Desde esta perspectiva no parece difícil la inter- Todas las mujeres tienen
pretación de “pasar el río” de la canción que sigue, entre las patas un puchero;
máxime si tenemos en cuenta el doble sentido de yo le tengo que llenar
las letras de las composiciones ligadas a las fae- de leche, chorizo y güevos.
nas de la recolección, donde intervienen hombres y
mujeres, y donde han proliferado los juegos de tin- En la siguiente canción, recogida en Carcaboso,
te erótico. la cocción en el puchero nos parece una indiscuti-
ble invitación al acto sexual:
Una vez que fui aceitunas
con unas aceituneras El día que cases conmigo
me hicieron pasar el río habrá llegado el momento
sin puente y sin pasilera (26). que tú me digas: María,
pon a cocer el puchero.
Al igual que sucediera con el cántaro, la mayor
parte de las vasijas manifiestan un claro simbolis- Idéntico planteamiento se expone en esta otra
mo de la mujer. Tal apreciación la encontramos en tonadilla del Valle del Jerte:
el caldero y de manera muy precisa lo condensa
Cuando llegará el día
esta creación musical de la Alta Extremadura:
que estemos la María y yo
Una vez que me casé sentaditos a la lumbre
con la hija de un piornalego, y el puchero: gorl, gorl, gorl (28).

— 194 —
En correspondencia con el puchero tampoco fal- Para mover esa salsa
ta aquí el oportuno juego de palabras, algo inhe- te puedo prestar un mazo.
rente a estas desenfadadas composiciones de tinte
El símil del almirez con la vagina, en referencia
erótico. Como ejemplo traemos los versos de una
a su aspecto cóncavo también está aquí represen-
muy extendida a lo largo y ancho de la comunidad
tado. La mano, al igual que el mazo, conlleva un
extremeña:
significado fálico y es causa de la rotura de la vasi-
Por la mañana temprano, ja, una clara metáfora de la pérdida de la virgini-
como es uso y costumbre, dad. Tal es esta cantata del norte cacereño:
hay más huevos junto al culo ¿No recuerdas, Inesilla,
que pucheros a la lumbre. la noche de San Miguel,
Es el mismo juego de palabras que encontra- cuándo te di con la mano
mos en los versos que siguen, partiendo de la alu- y te rompí el almirez?
dida simbolización sexual de la cocción y de la Los diferentes útiles de la cocina mantienen un
acepción popular de la palabra “olla”, como enun- componente erotizante merced a la ambivalencia o
ciadora del genital femenino, así como del doble y doble acepción que colegimos en el habla popular
conocido significado de “polla”, interpretado en es- de Extremadura. Las alusiones al genital femenino
ta ocasión como miembro viril: se hacen patente a través de los múltiples recipien-
Un día que estabas cociendo tes que suelen colocarse en las proximidades de
un pollo capón en la olla, los fogones. Tal es el caso del salero en un cantar
oí a tu madre decirte: de ronda del Valle del Jerte:
Mejor que un pollo, una polla. Ya sé que estás acostada,
Es la anterior una interpretación que hallamos dormidita a lo galero,
patente en esta canción de siega propia de la zona con una mano en las tetas,
más septentrional de Cáceres. La “sartenita” se y otra puesta en tu salero (29).
muestra como sustituta de la vagina, al tiempo que Igualmente sucede con la calvotera, un recipien-
los atributos varoniles vienen determinados por los te de vientre ancho que se utiliza para asar las cas-
huevos y la longaniza, auténticos símbolos fálicos tañas, ese fruto que, como ya apuntamos en su mo-
en el habla de la tierra. Una vez más la elaboración mento, es un claro significante del sexo de la mujer:
de la comida se convierte en la perífrasis de la
unión coital: Todas las mujeres tienen
en el ombligo una era,
Debajo de tu mandil y bajando hasta los muslos
tienes una sartenita: esconden la calvotera.
déjame freir dos huevos
y un cacho de longaniza. El vaso que se rompe, como referente de la
consumación del acto sexual, es algo que igual-
En las muestras expuestas del cancionero po- mente hemos constatado en esta coplilla de Torre-
pular hemos visto cómo todos los recipientes culi- joncillo:
narios encarnan la figura de la mujer, más siempre
en relación con sus partes pudendas. En esta can- La novia le dice al novio
ción de Tejeda de Tiétar los pechos hallan sus sus- el martes de carnaval:
titutos en las queseras, mientras que el pote supo- el vasito que me rompas
ne una clara referencia a su genital. Este último en- ya no se puede arreglar.
cuentra su contraposición o, si se desea, su com- Pero no siempre en la lírica popular las alusio-
plementariedad en el destral, útil de trabajo y en- nes al vaso, desde el punto de vista de nuestro es-
carnación del miembro viril: tudio, se manifiestan como sustitución del genital
Para el día que nos casemos femenino. Por el contrario, son más frecuentes las
ya tenemos buena dote; menciones al “vaso de cristal” en relación a la mu-
mi novio trae un destral; jer en su conjunto (30), aunque tales interpretacio-
yo, dos queseras y un pote. nes puedan estar en consonancia con cuanto veni-
mos apuntando. Así vemos en algún epitalamio,
Idéntico parecer muestran otros versos de Aldea- cual es el de Santiago de Carbajo, en el que las
nueva del Camino. Cazo y mazo suplantan a las vo- amigas de la novia se despiden de ella al tiempo
ces que se refieren a los genitales femenino y mas- que se dirigen al enamorado solicitando que en esa
culino respectivamente: noche de bodas controle sus impulsos varoniles:
Ya sé que estás en la cama, Ten cuidado con la novia
con el dedito en el cazo. cuando se vay’a’costar,

— 195 —
no se caiga de la cama, al que su uso se orienta, es decir, a calentar, máxi-
qu’es un vaso de cristal (31). me cuando tal verbo conlleva el concepto de excitar
sexualmente. Desde tales consideraciones es com-
Indudablemente menor vena pótica que los ver-
prensible que en Mohedas de Granadilla a las mo-
sos precedentes contienen aquellos que nos traen
zas demasiado enamoradizas les salmodiaran al-
un receptáculo de amasar, concretamente la arte-
guna balada de esta guisa:
sa, como sinónimo de la zona erógena de la mujer.
Tal es la cantinela que en Villanueva de la Sierra y Andas corriendo las calles,
Pozuelo de Zarzón se entonaba en las viejas car- como el perro perdiguero,
nestolendas: que andas buscándote un novio
La pastora Nicanora que te encandile el brasero.
por cima de las rodillas Y, del mismo modo, ahora resultarán más com-
lleva una artesa pringosa prensibles estos versos de gran arraigo popular en
y un criadero de ladillas. toda la comunidad extremeña:
A la vecina localidad de Hernán Pérez pertene- Ella me la meneaba,
ce otra cancioncilla en la que la vagina se transfor- ella me la meneaba,
ma en celemín, dando pie a que el miembro viril se la ceniza del brasero,
mute en el instrumento que hace posible la exacta pa que yo me calentara (33).
medición del contenido del recipiente:
El fuego de la cocina y las luminarias, especial-
Todas las mujeres tienen mente el candil, fueron hasta tiempos muy recien-
en su casa un celemín tes elementos imprescindible en la vida hogareña.
y todos los hombres guardan Y como es lógico pensar, al igual que otros reci-
el rasero de medir. pientes, también el candil ha pasado a asimilarse al
La tinaja de vientre panzudo se ha venido utili- genital femenino. Los dichos, las paremias y las
zando en Extremadura como una acertada metáfora canciones alusivas aparecen harto extendidas por
del físico femenino. Su cuerpo barrigudo desemboca toda la geografía:
en la espita, especie de canuto que sobresale del Una vieja muy revieja
agujero de la vasija y que, lejos de constituir un ele- Se lo miraba y decía:
mento con significado fálico, se asimila en su con- Este candil cuando nuevo
junto al genital de la mujer. De esta guisa lo recoge- gastaba buena torcía (34).
mos en el cancionero de las Tierras de Granadilla:
Una vieja en un corral
La mi novia bien parece se lo miraba y decía:
tinaja de una bodega, ¿Cuántas veces le habrán puesto
con la espita siempre abierta a este candil la torcía? (35)
pa que yo me acerque y beba.
Una vieja en un corral
A la misma comarca pertenece otra canción que se lo miraba y decía:
no deja dudas sobre el particular, al jugar con un ele- este candil cuando joven
mento, el higo, que en esta ocasión, a pesar de su también gastaba torcía (36).
ambivalencia (32), es la expresión del miembro viril:
Mi abuela tiene un candil
Estandu en la bodega que no le enciende
le diju el Pedru a Tomasa: por no ponerle mi abuelo
Déjami que meta el jigu, torcía y aceite (37).
no se salga la tinaja.
Y la Tomasa le diju, Si el candil en su conjunto alude al sexo femeni-
remangandu la camisa: no, es obvio que en los versos que preceden la tor-
Pos no tardis en meterlu, cida se constituye como un elemento inequívoca-
que tengu abierta la espita. mente fálico. Otro tanto sucede con la estaca de la
que siempre suele colgarse el foco de luz. En este
Junto a la lumbre de la cocina, el brasero ha cantar de Mirabel, Riolobos y Serradilla, la presen-
constituido en Extremadura el medio tradicional de cia de “mi abuelo” se convierte en una redundancia
calentamiento de las viviendas. Si tenemos en del miembro viril (38):
cuenta que su ubicación es la mesa camilla y que
tanto ésta como la mujer se cubren con faldas, no El candilón de mi abuela
es de extrañar que el brasero tenga la correspon- nunca lo pone en el suelo,
diente acepción popular de genital femenino. A ello que por de noche lo cuelga
contribuye igualmente su forma redondeada y el fin de la estaca de mi abuelo.

— 196 —
Y bajo la misma perspectiva cabe analizar la ra- la vela. Si aceptamos que la concavidad de tal ele-
ma del árbol que, en sustitución de la estaca, en- mento es factible de asimilarse al sexo femenino, la
contramos en otra sugerente composición: vela lógicamente se convierte en vocablo sustituti-
vo del miembro viril. Es algo de fácil interpretación
En los jardines del turco
en esta letra de Torrecilla de los Ángeles, que se
tiene mi amante la cama,
acompasa con la popular música del “carrascal”:
y cuando se va a acostar
cuelga el candil de una rama (39). Una nieta se metía
un velón en la candela:
Desde la anterior percepción, estimo que la si-
Saca eso y mete carne,
guiente rima, escuchada en La Cumbre, en la que
que te lo dice tu abuela.
reaparecen los citados vocablos candil y estaca
constituye una inequívoca invitación a la relación
sexual:
Vámonos a la cama,
vámonos a dormir; NOTAS
que yo ya llevo la estaca, (1) DOMÍNGUEZ MORENO, José María: “El retrato erótico fe-
no te olvides el candil. menino en el cancionero extremeño: 1. Son tus muslos dos co-
Pero también el eufemismo del contacto íntimo lumnas”, en Revista de Folklore, 307 (2006), pp. 3-16.
se presenta mediante el acto de “apagar el candil”, (2) En muchas canciones populares la voz “abuelo” se em-
que igualmente se recoge en el cancionero popu- plea como un claro referente al miembro viril. Lo mismo ocurre
lar, como evidencia esta muestra del folklore de en otras manifestaciones tradicionales: refranes, adivinanzas…
Garrovillas:
(3) FLORES DEL MANZANO, Fernando: Cancionero del Valle
Las mujeres de este pueblo, del Jerte, Cultural Valxeritense. Jaraiz de la Vera, 1996, p. 175.
cuando se quieren dormir, Tanto en este caso, las “alforjas al hombro” que porta el hermano,
le dicen al su marido: como en los versos anteriores, que también llevaba el abuelo, los
“Apaguemos el candil”. informantes siempre han asimilado a los testículos.
Tampoco se aleja del sentido expuesto la si- (4) El nombre de la localidad aludida varía dependiendo del
guiente breve composición: lugar en el que se recoja la coplilla.
Apaga el candil
(5) FLORES DEL MANZANO, Fernando: Cancionero del Valle
pasaremos las cuentas
del Jerte, 155; PEDROSA, José Manuel: “Canciones y romances de
y luego a dormir (40).
Navaconcejo del Valle (Cáceres): repertorio profano”, en Revista
Si el fin primordial del matrimonio tradicional ex- de Folklore, 160, tomo 14, 1 (1994), p. 135.
tremeño es la reproducción y la crianza de los hijos,
(6) El vocablo “casa” adquiere en este caso un matiz metafórico.
no es descaminado, aunque en ello se trasluzca un
mucho de ironía, que entre los primeros bienes pa- (7) GONZÁLEZ TOBAJAS, Ángel J.: “Cantos tradicionales de
trimoniales de los recién casados figuren la cuchara Huélaga y Moraleja (Cáceres)”, en Revista de Folklore, 218, tomo
y el candil, claros sinónimos de los atributos sexua- 19, 1 (1999), p. 68.
les del hombre y de la mujer. Así lo recoge la copla
de Malpartida de Cáceres y de Arroyo de la Luz: (8) RODRÍGUEZ PASTOR, Juan, ALONSO SÁNCHEZ, Eva y
ORTIZ BALAGUER, Carlos: “Unas notas sobre el folklore obsce-
Para cuando me case no”, en Revista de Folklore, 236, tomo 20, 2 (2000), p. 66.
ya tengo dote:
la cuchara jarreña (9) BARRIOS MANZANO, Mª Pilar y JIMÉNEZ RODRIGO, Ri-
y el candilote (41). cardo: “Fuentes y metodología para el estudio de la música de
tradición oral en Extremadura. Un núcleo del llano cacereño. Mú-
Y en parecidos términos lo expresan en Zarza la sica y tradiciones populares en Torrequemada”, en Saber Popular,
Mayor y en Castuera, población esta última a la Revista Extremeña de Folklore, 19-20 (Fregenal de la Sierra, 2004).
que pertenece la siguiente cantinela: Monográfico, 363.
El día que te cases (10) DÍAZ-MAS, Paloma: “La canción «El Retrato» y su uso
te daré la dote, ocasional”, en Revista de Folklore, 30, tomo 3, 1 (1983), p. 199. Se
la cuchara de palo la dictó Francisco Rodríguez Masa, de Navalvillar de Pela.
y el candilote (42).
(11) GIL GARCÍA, Bonifacio: Cancionero Popular de Extre-
Lo apuntado para el candil en relación con la madura. Tomo II. Excma. Diputación. Badajoz, 1956, p. 133.
zona orégena de la mujer puede en su conjunto
adaptarse a la candela o candelero, cilindro hueco (12) GUTIÉRREZ MACÍAS, Valeriano: “El paso del folklore de
que sirve para mantener verticalmente el hacha o unas parcelas a otras”, en Revista de Folklore, 40, tomo 4, 1

— 197 —
(1984), p. 131; GUTIÉRREZ MACÍAS, Valeriano: “La canción del (26) GARCIA MATOS, Manuel: Lírica popular, p. 118. Conta-
soldado extremeño”, en Antropología Cultural en Extremadura, mos con otra versión recogida en Rebollar: FLORES DEL MANZA-
Primeras Jornadas de Cultura Popular. Asamblea de Extremadura. NO, Fernando: Cancionero del Valle del Jerte, p. 227.
Editora Regional de Extremadura. Mérida, 1989, p. 626.
(27) FLORES DEL MANZANO, Fernando: Cancionero del Va-
(13) FLORES DEL MANZANO, Fernando: Cancionero del Va- lle del Jerte, pp. 164-167.
lle del Jerte, p. 113. (28) CALLE SÁNCHEZ, Angel, CALLE SÁNCHEZ, Feliciano,
(14) MADRID.- IMP. UNIVERSAL.- TRAV. DE SAN MATEO 10. SÁNCHEZ GARCÍA, Germán y VEGA RAMOS, Saturio: Entre La
Vera y El Valle…, p. 61. FLORES DEL MANZANO, Fernando: La
(15) FLORES DEL MANZANO, Fernando: Cancionero del Va- vida tradicional en el Valle del Jerte, Asamblea de Extremadura,
lle del Jerte, p. 170. Otras versiones se pueden escuchar en Navas Mérida, 1992, p. 63
del Madroño y Riolobos.
(29) FLORES DEL MANZANO, Fernando: Cancionero del Va-
(16) FLORES DEL MANZANO, Fernando: Cancionero del Va- lle del Jerte, p. 175.
lle del Jerte, p. 176.
(30) TEJADA VIZUETE, Francisco: “Temas de amor en la lírica
(17) GARCÍA MATOS, Manuel: Cancionero Popular de la Pro- popular extremeña: Cantos de Boda”, en Alminar, 19 (Badajoz,
vincia de Cáceres (Lírica Popular de la Alta Extremadua. Vol. II). 1980), pp. 4-7.
Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Barcelona, 1982.
(31) GIL, Bonifacio: Cancionero Popular de Extremadura, I,
p. 249 (Versión de Guijo de Coria). GIL GARCÍA, Bonifacio: Can-
p. 78.
cionero Popular de Extremadura. Tomo I. Excma. Diputación.
Badajoz, 1961 (Segunda Edición). p. 49, músical (Versión de La (32) El higo, según vimos en su momento, se muestra, según
Cumbre). los casos, indistintamente como expresión de los genitales mascu-
lino o femenino.
(18) DÍAZ, Joaquín: “El agua como excusa poética y legenda-
ria en la cuenca del Duero”, en Revista de Folklore, 127, tomo 11, (33) BARRIOS MANZANO, Mª Pilar y JIMÉNEZ RODRIGO, Ri-
2 (1991), pp. 9-10. cardo: “Fuentes y metodología…”, p. 321.

(19) CALLE SÁNCHEZ, Angel, CALLE SÁNCHEZ, Feliciano, (34) Don Benito.
SÁNCHEZ GARCÍA, Germán y VEGA RAMOS, Saturio: Entre La (35) Alcántara.
Vera y El Valle. Tradiciones y folklore de Piornal. Institución Cul-
tural “El Brocense”. Jaraiz de la Vera, 1995, pp. 283 y 317. (36) GONZÁLEZ NÚÑEZ, Emilio y Demetrio: “Paremias alusi-
vas al candil”, en Revista de Folklore, 90, tomo 8, 1 (1988), p. 215.
(20) FLORES DEL MANZANO, Fernando: Cancionero del Va-
(37) Talarrubias.
lle del Jerte, p. 147.
(38) Ver nota 2.
(21) GIL, Bonifacio: Cancionero Popular de Extremadura, II,
p. 177. GUTIÉRREZ MACÍAS, Valeriano: “Por la geografía cacere- (39) GONZÁLEZ NÚÑEZ, Emilio y Demetrio: “El candil en el
ña. Visión de Aldeacentenera”, en Revista de Estudios Extremeños, folklore y habla popular de Extremadura”, en Revista de Folklore,
XXXIV, II (Badajoz, 1978), p. 278, recoge otra versión de Aldea- 65, tomo 6, 1 (1986), p. 160.
centenera: Cantarito no te rompas, / mira que se sale el agua, y
(40) CHAMORRO, Víctor: Historia de Extremadura. Tomo IV:
con el cántaro roto / no puedo ir a mi casa. Desterrada (De 1900 a la Dictadura de Primo de Rivera). Edición
(22) GIL, Bonifacio: Cancionero Popular de Extremadura, II, Víctor Chamorro, Valladolid (sin año), p. 223.
p. 177. (41) GUTIÉRREZ MACÍAS, Valeriano: “Notas sobre Malpartida
(23) FLORES DEL MANZANO, Fernando: Cancionero del Va- de Cáceres”, en Revista de Folklore, 84, tomo 7, 2 (1987), p. 212.
lle del Jerte, p. 136. GUTIÉRREZ MACÍAS, Valeriano: “Notas sobre Arroyo de la Luz”,
en Revista de Folklore, 137, tomo 12, 1 (1992), p. 175.
(24) CAPDEVIELLE, Angela: Cancionero de Cáceres y su pro-
(42) GONZÁLEZ NÚÑEZ, Emilio y Demetrio: “El candil en los
vincia, Diputación Provincial de Cáceres, Cáceres, 1969, p. 282.
pueblos de Extremadura: Arte popular”, en Antropología Cultural en
(25) BARROSO GUTIÉRREZ, Félix: “Viaje al pueblo hurdano Extremadura. Primeras Jornadas de Cultura Popular. Asamblea de
de Asegur”, en Revista de Folklore, 134, tomo 12, 1 (1992), p. 66. Extremadura. Editora Regional de Extremadura. Mérida, 1989, p. 452.

— 198 —
PESTE NEGRA Y MENTALIDAD POPULAR, A PROPÓSITO
DE UNA LEYENDA LEONESA Y DE BOCCACCIO
Lorenzo Martínez Ángel

En una localidad de la montaña leonesa llama- comprobar sencillamente mediante la lectura de un


da Colle existía, al menos hasta mediados del siglo pasaje del Decamerón de Giovanni Boccaccio:
pasado, una leyenda que explicaba el hecho de
“Y es allí [en el campo], a más de esto, el
que la localidad estuviese dividida en tres barrios
aire asaz más fresco, y de las cosas que son
distintos en razón de que, por causa de una peste,
necesarias a la vida en estos tiempos hay allí
se habían edificado las casas separadas para evi-
más abundancia, y es menor el número de
tar el contagio (1).
las enojosas: porque allí, aunque también
La leyenda, cuyo análisis vamos a realizar a con- mueran los labradores como aquí los ciuda-
tinuación, es de gran interés, en opinión de quien danos, el disgusto es tanto menor cuanta
esto escribe. En primer lugar, porque achaca un he- más raras que en la ciudad son las casas y
cho geográfico como la dispersión del hábitat a una los habitantes” (6).
peste. Este término en sí no tiene necesariamente
No se trata, en efecto, de que en las zonas rura-
que identificarse con la enfermedad de igual nom-
les no hubiese contagios (ciertamente tanto estas
bre, pues ha sido utilizado para designar epidemias
pestes como otras circunstancias produjeron gran
en general. Pero tampoco debe descartarse que, en
número de despoblados tanto en la Península Ibéri-
efecto, sea un recuerdo de aquella terrible mortan-
ca como en Europa en general en el siglo XIV), si-
dad que sufrieron las tierras de la submeseta norte
no que el hábitat disperso hacía que los efectos de
en 1348 (2). Es sabido, por diversas fuentes, cómo
la epidemia fuesen menores que en las ciudades.
afectó a lugares como Sahagún (3) (núcleo de sin-
Y, de igual manera que hicieron estos personajes
gular importancia durante la Edad Media), pero
de Boccaccio huyendo de Florencia, así debió su-
apenas hay noticias referidas específicamente a la
ceder en León, migrando una parte de sus habitan-
ciudad de León. Sin embargo, la ausencia de noti-
tes a otros lugares (7). ¿Significa esto que pudo lle-
cias puede resultar, en sí, un posible indicador de
gar población al pueblo de Colle? ¿Cabría pensar
que algo pasaba. Nos explicaremos mejor. En un
que por esto pudo haber un aumento de las edifica-
fondo documental tan rico como el de la Catedral de
ciones para albergar a esas personas?
León se conservan diez documentos del año 1346,
dieciséis del siguiente y sólo uno de 1348 (4). Algo Esto nos lleva a la tercera parte de la leyenda.
debió pasar que explique esto. Y no es la única ins- ¿Se hicieron los tres barrios separados por la razón
titución leonesa en la que sucede algo parecido (5). que indica la leyenda? Nuestra respuesta tiende a
Podemos pensar en la simple casualidad de que se ser negativa, en cuanto que uno de los mismos,
perdiesen diplomas en varios centros a la vez, o en concretamente Muriellos, aparece mencionado en
que algún suceso ocasionase que las realidades documentación anterior a la Peste Negra de la que
que normalmente originan la documentación dismi- nos estamos ocupando (8). Empero, por la razón
nuyesen ostensiblemente. Coincidiendo esto con el anteriormente aducida, no sería descartable que sí
azote de la Peste Negra parece razonable, al me- significase ese suceso un reforzamiento de la ten-
nos, plantearse esta hipótesis, pues la citada epide- dencia a la creación de un hábitat relativamente dis-
mia ocasionaría una disminución evidente de la po- perso, bien por la llegada de gentes huyendo del
blación (tanto por mortandad como por emigración ámbito urbano (siendo el más cercano a Colle el de
ante el miedo al contagio) y la consecuente merma la ciudad de León), bien por la aplicación práctica
de actividades de todo tipo. Y, aunque hubo más de la mentalidad anteriormente mencionada.
epidemias de peste, lo cierto es que la del mencio- Como conclusión, la leyenda que nos ocupa re-
nado año fue la más grave de la Edad Media. Sien- sulta ser, en realidad, el recuerdo de un hecho histó-
do esto así, no sería extraño que fuese la que más rico, como una epidemia (quizá, aunque no podemos
se hubiese fijado en la mentalidad popular, perpe- asegurarlo, la misma Peste Negra de 1348), y la úni-
tuándose su recuerdo gracias a la tradición oral.
ca manera en la que la gente del medievo podía in-
El segundo elemento de la leyenda que vamos tentar evitar su contagio (9), y todo esto aplicado a la
a analizar sería el de la dispersión de las casas co- explicación de un hábitat rural relativamente disper-
mo manera de evitar la enfermedad. Es claramente so, que probablemente no tenga su causa en la en-
propio de la mentalidad medieval, lo que se puede fermedad citada, aunque no es descartable cierta in-

— 199 —
fluencia, como hemos razonado anteriormente. Y no No queremos dejar de resaltar las numerosas similitudes que
queremos finalizar sin preguntarnos cuántas leyen- el Decamerón permite descubrir entre costumbres y mentalidades
das tan interesantes por su contenido, de utilidad pa- de las Penínsulas Itálica e Ibérica durante la Edad Media. Mencio-
ra el estudio tanto de la cultura popular como de la naremos sólo dos, a modo de simple ejemplo. La primera, referi-
historia, habrán desaparecido en el proceso de pér- da al lugar de enterramiento de los fallecidos sin reconciliarse
dida de nuestro patrimonio cultural tradicional. con la Iglesia. Así, en la novela primera de la primera jornada del
Decamerón se dice (o. c., p. 83): “Por otra parte, ha sido un hom-
bre tan malvado que no querrá confesarse ni recibir ningún sacra-
mento de la Iglesia y, muriendo sin confesión, ninguna iglesia
querrá recibir su cuerpo y será arrojado a los fosos como un pe-
NOTAS
rro”. Esto recuerda algo anterior, referido a León, como el lugar
(1) Agradecemos esta información a Luisa Ángel Rodríguez, donde fue enterrado el líder albigense de León, llamado Arnaldo,
madre del autor del presente artículo, a quien tantas informacio- “en un lugar muy sucio y servía de muladar” (MENÉNDEZ PELA-
nes de cultura tradicional debe. Mencionamos esta leyenda en YO, Marcelino: Historia de los heterodoxos españoles II, Valencia,
“Estudios sobre aspectos culturales medievales del noroeste pe- 1963, p. 240, citando a Juan de Mariana). Datos similares apare-
ninsular” (en prensa). cen por toda Europa. La segunda se refiere a la presencia de ár-
(2) Puede verse una relación de las epidemias sufridas en el boles cercanos a lugares de culto. Dice así la novela segunda de
siglo XIV en VALDEÓN BARUQUE, Julio: “Crisis y recuperación la octava jornada (o. c., p. 241): “Digo, pues, que en Varlungo […]
(Siglos XIV-XV)”, Historia de Castilla y León, I, Madrid, 1993, pp. hubo un valeroso sacerdote […] que aunque leer no supiese mu-
489-697, concretamente pp. 502-504. cho, sin embargo, con mucho bueno y santo palabreo, los domin-
gos al pie del olmo recreaba a sus parroquianos”. En la edición
(3) MARTÍNEZ LIÉBANA, Evelio: “Muerte y miseria en el Saha-
citada que utilizamos hay una nota a pie de página de la traduc-
gún bajomedieval. La Peste Negra y otras mortandades en la villa de
tora que dice: “Las iglesias campesinas suelen tener a uno de los
Sahagún y en el dominio del monasterio de San Benito”, Tierras de
lados un gran olmo: allí debajo, en el verano, se reúnen los cam-
León 87-88, (1992), pp. 157-171, concretamente pp. 161-162.
pesinos a su sombra…”. Ante la presencia también en muchos
(4) Datos obtenidos de la consulta de MARTÍN FUERTES, José pueblos de León de esta asociación iglesia-árbol, nos pregunta-
Antonio: Colección documental del archivo de la Catedral de León, mos si la primigenia razón de esto cabría buscarla en la cristiani-
XI (1301-1350), León, 1995. zación de los árboles, máxime si recordamos que había zonas del
noroeste peninsular donde las comunidades iban a realizar la mi-
(5) No se conservan documentos de 1348, ni tampoco de al-
sa junto a los mismos incluso a finales del siglo XV (MARTÍNEZ
gunos años posteriores, en la documentación de instituciones co-
ÁNGEL, Lorenzo: “Reflexiones sobre el paganismo y la cristianiza-
mo, verbigracia, el monasterio benedictino de Santa María de Car-
ción”, Medievalismo. Boletín de la Sociedad Española de Estudios
vajal (ubicado en el citado momento a las afueras de León), y lo
Medievales, 8 (1998), pp. 19-33, concretamente p. 29).
mismo cabe decir por lo que se refiere a la parroquia de Nuestra
Señora del Mercado (DOMÍNGUEZ SÁNCHEZ, Santiago: Colec- (8) MARTÍNEZ ÁNGEL, Lorenzo: “Historia medieval de la zo-
ción documental del monasterio de Santa María de Carvajal na entre Colle y Primajas I”, Tierras de León 87-88, (1992), pp.
(1093-1461), León, 2000, e ÍD.: Colección documental de los Ba- 115-134, concretamente pp. 121-122.
chilleres de San Marcelo y de las parroquias de Ntra. Sra. Del Mer-
cado, Valencia de Don Juan y Valderas, León, 2001). (9) El mismo Boccaccio escribió (o. c., pp. 56-57): “Y no va-
liendo contra ella ningún saber ni providencia humana (como la
(6) BOCCACCIO, Giovanni: Decamerón, Edición y guía de
limpieza de la ciudad de muchas inmundicias ordenada por los
lectura Anna Girardi. Traducción Pilar Gómez Bedate, Madrid,
encargados de ello y la prohibición de entrar en ella a otros los
2006, p. 70, correspondiente a la primera jornada.
enfermos y los muchos consejos dados para conservar la salubri-
(7) Así actuaron, por ejemplo, en una epidemia de comienzos dad) […] Y para curar tan enfermedad no parecía que valiese ni
del siglo XVI (remitimos al respecto al trabajo citado en la nota 1). aprovechase consejo de médico o virtud de medicina alguna”.

— 200 —
LA ORGANOLOGÍA POPULAR EN EL LEVANTE ESPAÑOL
María Luján Ortega (1) y Tomás García Martínez (2)

LA ORGANOLOGÍA OBJETOS MATERIALES MÚSICALES Y FUEN-


TES DOCUMENTALES
La organología en la música popular no sólo se
refiere al uso o construcción del instrumento, co- A estos dos grupos señalados anteriormente,
mo pieza susceptible a ser descrita, con unas me- es donde fijamos los puntos a seguir, como son los
didas, una forma y unos materiales particulares, instrumentos musicales y las noticias históricas
sino que detrás de todos los detalles técnicos, hay encontradas en la prensa escrita.
una historia más o menos larga con una evolu-
ción basada en el ingenio. Así pues, también, la Los instrumentos musicales que han quedado
organología se dedica a la funcionalidad concreta, y han sido utilizados por grupos y corporaciones
como es, un repertorio, una riqueza musical que musicales populares del sureste (6) se concentran
nos acerca al concepto estético y expresivo de ca- en el siguiente esquema organológico, se puede
da comunidad, añadiendo a esta definición los observar que, algunos son coincidentes en mu-
rasgos y comportamientos de constructores e in- chas culturas y otros instrumentos son específi-
térpretes cuya observación proporciona documen- cos de la zona geográfica a tratar.
tos de gran valor antropológico. Otra finalidad de
la organología es precisar cómo se colocan los dis-
tintos instrumentos en la organización de un de- ESQUEMA ORGANOLÓGICO
terminado grupo, aportando unas credenciales INSTRUMENTOS CORDÓFONOS
identificables junto a la música no repetibles por – De acompañamiento:
otras agrupaciones. – Guitarra Española (6 cuerdas)
– Guitarra Mayor o de Ánimas (10 cuerdas)
– Guitarro Tenor (10 cuerdas)
PATRIMONIO CULTURAL INMATERIAL – Guitarro o Requinto (5 cuerdas)
– Guitarro (6 cuerdas)
Abordamos el artículo desde lo más general – Guitarro (8 cuerdas)
para introducirnos en lo más específico, con la – Guitarro (10 cuerdas)
descripción y medición pormenorizada de los ins- – Zaramangüel
trumentos (3). El sentido de la organología se en- – Melódicos:
cuadra dentro de la definición de patrimonio cul- – Laúd español (12 cuerdas)
tural inmaterial, que según las directrices de la – Bandurria (12 cuerdas)
UNESCO se anuncia como: “…los usos, represen- – Octavilla (12 cuerdas)
– Violín (4 cuerdas)
taciones, expresiones, conocimientos y técnicas
–junto con los instrumentos, objetos, artefactos y INSTRUMENTOS AERÓFONOS
espacios culturales que les son inherentes– que las – Dulzaina
comunidades, los grupos y en algunos casos los – Clarinete
– Acordeón
individuos reconozcan como parte integrante de – Caracola de mar
su patrimonio cultural. Se aplica a los siguientes
ámbitos: tradiciones y expresiones orales; a las INSTRUMENTOS MEMBRANÓFONOS
artes del espectáculo; a los usos sociales, rituales – Pandereta
– Zambomba
y actos festivos; a los conocimientos, usos de la
naturaleza y el universo; y por supuesto a las téc- INSTRUMENTOS IDIÓFONOS
nicas artesanales tradicionales…”. – Postizas o castañuelas
– Almirez
Como se puede deshilar de esta importante – Botella de Anís
definición, lo que permanece en el tiempo, a los – Triángulo
rituales, a las costumbres, a los cantos, a las tra- – Castañeta
– Campana
diciones, a las fuentes orales, son los objetos ma- – Platillos
teriales (estandartes (4), campanas, campanillas,
instrumentos musicales (5), etc.) y las fuentes do-
cumentales registradas (fotografías, etiquetas, Figura 1: Esquema organológico donde se ordenan todos los ins-
relatos periodísticos, anuncios en periódicos, gra- trumentos populares utilizados en el sureste español. (Fuente:
baciones de estudiosos e investigadores, etc.). Elaboración propia).

— 201 —
A) INSTRUMENTOS CORDÓFONOS
A continuación se exponen algunos de estos ins-
trumentos (7) como ejemplos de singular importan-
cia; el primero de ellos se trata de una Guitarra Es-
pañola fabricada en el taller de los Alcañiz. Esta
guitarra pertenece a la familia de los cordófonos y
consta de seis cuerdas, tendidas a lo largo de un
mástil y de una caja plana en forma de ocho, que se
tensan entre un clavijero y un cordal que va encola-
do en la parte más ancha de la caja. Este cordófono
pertenece al primer tercio del siglo XX y fue cons-
truida por la familia Alcañiz, una familia de maes-
tros guitarreros en la que varias generaciones se
dedicaron a la elaboración de guitarras, guitarros
de 5 cuerdas (8), violines y bandurrias teniendo
mucha fama su taller en la ciudad de Murcia. Así
mismo tiene 6 clavijeros de madera, enfatizamos la
poca profundidad que tiene, siendo su lomo o aro
muy estrecho; fue tocada en la Huerta de Murcia.
Se puede leer en su etiqueta interior:
“FÁBRICA DE ÁNGEL ORDAX CALVO
ANTES DE ALCAÑIZ
PILAR, 24”.

Foto 2: Guitarro de 10 cuerdas. (Foto: T.G.M.)

ser de diez, ocho, seis o cinco cuerdas. Los de ocho y


diez cuerdas han sido utilizados en cuadrillas del
campo de la Región de Murcia y los de cinco cuer-
das en la Vega Media. Este guitarro en cuestión, es
de diez cuerdas, en la etiqueta tiene la fecha de rea-
lización, siendo el año 1874, dispone de 10 clavijas
artesanales de madera, el puente o “la burra” está
adornado con dos lágrimas a la manera que realiza-
ban los artesanos en la zona Lorca y el Noroeste de
Murcia; cabe destacar la utilización de diferentes
cuerpos y la distinta tonalidad de la madera en la
tapa trasera, construida mediante tres piezas; el lo-
mo o aro está formado por seis piezas que interior-
mente se encuentran forradas con papel. El mástil
en la parte trasera está teñido con pintura rojiza,
característica que suelen llevar algunos instrumen-
tos de cuerda de la zona de Lorca. Este instrumento
ha sido tocado en las cuadrillas de músicos de la zo-
na de Tirieza y Henares (Lorca), Vélez Blanco y Vé-
Foto 1: Guitarra española salida de los talleres de la familia Alca- lez Rubio (Almería). En la etiqueta interior del gui-
ñiz. (Foto: T.G.M.) tarro se lee:
“Barrio San José Núm. 34
El siguiente instrumento de menor tamaño es el Por JOSÉ RESALT CONSTRUCTOR DE
Guitarro, pertenece también a la familia de los cor- GUITARRAS LORCA
dófonos, se utiliza en zonas de Aragón, Valencia, La ---
Mancha, Andalucía y Murcia. Los guitarros pueden Se venden cuerdas y bordones. Año 1874”.

— 202 —
El Guitarro Tenor (9) en comparación con el la prensa local de Murcia obteniendo noticias de
guitarro descrito anteriormente, es de mayores di- diversa índole como la que a continuación se pre-
mensiones con caja más ancha y sonido más grave, senta, una noticia de prensa donde se habla de la
siendo el guitarro de 8 y 10 cuerdas de un sonido realización de un “baile huertano”, en un jardín
medio. Este Guitarro Tenor, fechado en 1874, es de de la ciudad de Murcia en el año 1902 en la que se
cinco órdenes (10) (diez cuerdas), con clavijas de hace referencia a las guitarras y bandurrias:
madera, porta un espejo cuadrangular en el clavi-
“Esta tarde, a la hora de costumbre habrá
jero, todavía conserva las cuerdas originales que
baile huertano en el Jardín de Floridablanca.
son de tripa de animal y el puente está adornado
Asistirá una banda de guitarras y bandurrias
con dos lágrimas a los lados. El borde de la caja es-
y se rifarán un par de pollos. Con objeto de evi-
tá decorado con incrustaciones de madera. Los
tar disgustos no se bailará más que jotas y ma-
cordófonos construidos en Lorca (Murcia) se carac-
lagueñas” (11).
terizan por los diferentes cuerpos de madera em-
pleados, así en la tapa trasera se observa la conse- Para terminar con el bloque de instrumentos
cución de maderas utilizadas con un total de cinco de cuerda, agruparemos en el siguiente esquema
cuerpos. Este guitarro tenor en concreto ha sido los cordófonos de acompañamiento ordenados por
tocado por la zona de Henares (Lorca) y Vélez Ru- su sonido de más grave a más agudo.
bio (Almería). La etiqueta interior ofrece la si-
guiente información sobre el instrumento:
ORQUESTACIÓN DE LOS CORDÓFONOS
“POR JÓSE MANZANERA DE ACOMPAÑAMIENTO
PUERTA DE S. GINÉS
LORCA
MURCIA”. GRAVE Guitarra de Ánimas
Guitarro Tenor
Guitarra Española
Guitarro 10 y 8 cuerdas
Guitarro 5 cuerdas
Zaramangüel
Timple

AGUDO
Figura 2: Esquema donde se jerarquizan los instrumentos de cuer-
da según el sonido que producen. (Fuente: Elaboración propia).

B) INSTRUMENTOS AERÓFONOS
Los instrumentos aerófonos, son aquellos ins-
trumentos que el sonido se reproduce por vibra-
ción de una columna de aire, dentro o fuera del
cuerpo del instrumento. Los instrumentos popu-
lares de este tipo organológico son la dulzaina,
caracola, clarinete y el acordeón que se introdujo
en el mundo popular a finales del siglo XIX y
principios del XX.
Dentro de este grupo se va a tratar en concre-
to de la Dulzaina. Es un instrumento extendido
por gran parte de la Península Ibérica. Éste es
un aerófono de lengüeta doble soplado directa-
mente, ha recibido varios nombres como el de
charambita, chirimía, donçaina, dulzaina, gralla,
chambela, pita o algaita como se denomina en
Foto 3: Guitarro Tenor. (Foto: T.G.M.)
África. Todavía tiene mucha importancia en la
Comunidad Valenciana y antiguamente en la Re-
Como se ha dicho anteriormente, las fuentes gión de Murcia (12), produciéndose su declive ha-
documentales registradas de la época han sido es- cia 1950. En la actualidad tan sólo es usada en
tudiadas, para ello se han buscado referencias en Caravaca de la Cruz (Murcia) y algunas poblacio-

— 203 —
agua, este toque era utilizado en diferentes pun-
tos por donde discurre un cauce de agua, cuando
sonaba las primeras veces, los habitantes de la
zona se preparaban para la riada, subían los ani-
males a lugares seguros, a los niños y las cose-
chas a la cámara de la casa. Por otro lado existía
otro toque, era el de “aviso de riada”, se ejecutaba
ya cuando se aproximaba a la localidad. Con este
recorte de prensa (15) se manifiesta la importan-
cia de este elemento:
“Las caracolas de nuestros huertanos sona-
ron durante la tarde y siguieron previniendo el
peligro durante la noche pasada” (16).

C) INSTRUMENTOS DE PERCUSIÓN
El último grupo de instrumentos son los de
percusión clasificados en membranófonos e idió-
fonos. Los membranófonos son aquellos en los
que el sonido se produce a través de una mem-
brana flexible que se puede tensar. La Pandereta
Foto 4: Acordeón. (Foto: T.G.M.) ha sido y es uno de los instrumentos de percusión
más importantes y conocidos. Los idiófonos, son
los que producen el sonido debido al golpeo del
nes como Blanca, Abarán, Bullas, etc. Una noti- material con el que están hechos. Podemos encon-
cia de prensa da testimonio sobre la existencia de trarlos percutidos, entrechocados, punteados, fro-
este instrumento en tiempos pasados: tados y sacudidos. Los Hierros o también llamado
“Fiesta de San Félix mañana y pasado. Chi- Triángulo, es un idiófono percutido, se trata de
rimía acompañada de Tamboríl […]” (13). una barra de hierro, en otros casos de bronce, en
forma de triángulo golpeado por una baqueta
“Fiestas estropeadas por la lluvia, la chara- también de hierro en los extremos del mismo. La
mita ha llamado la atención” (14). Campana de pequeño tamaño formada por un
Un objeto que hemos visto muy interesante cuerpo acampanado metálico de mango metálico
tratar es la Caracola de mar. Se puntualiza como o de madera cuyo peso estaba estipulado en una
un elemento popular y tradicional pero desvincu- libra. Sobre el vaso aparecen frecuentemente ins-
lado a los instrumentos musicales con finalidad cripciones relativas al uso o al lugar donde fue
festiva. La caracola se tocaba principalmente pa- fundida o quien la ordenó fundir; tiene un peque-
ra alertar a los convecinos de una localidad a ño badajo. Las cofradías solían tener una (17) pa-
otra, del paso de ramblas, de la llegada de riadas, ra que el muñidor o hermano mayor de esta avi-
o de avenidas de aguas. Su utilización se presen- sara al resto de los hermanos, siendo la base para
cia en muchos sitios, pero en la Huerta de Murcia el ritmo en los cantos interpretados por las cam-
tuvo una especial relevancia. Se dispone de un panas de auroros en la Región de Murcia. La si-
código de sonidos para comunicarse de un lugar a guiente nota de prensa, nos ilustra sobre la utili-
otro, para alertar. Otra de sus funciones era to- zación de los hierros, la campana y la pandereta
carla cuando se casaba un viudo o una viuda; la entre otros instrumentos:
noche antes de su casamiento, se les ofrecía una “Los hombres rudos de la huerta cantarán
serenata con este peculiar instrumento, acompa- las coplas del <<aguilando>>, las cuerdas del
ñando los mozos del lugar al novio, frotando cen- violín, la guitarra, y la bandurria, los hie-
cerros y caracolas. De la misma forma se han uti- rros, la campana y la pandereta estallarán
lizado en las manifestaciones y huelgas siendo en músicas jubilosas…/…” (18).
una manera de protesta ante diversos motivos
agrícolas, como puede ser a modo de ejemplo la
adulteración del pimentón o problemas relaciona- D) ARTESANOS
dos con el agua, que no cesaban de tocarlas por el
gran ruido producido. Pero volviendo a su prime- Todos los instrumentos musicales son elabora-
ra utilización, éste peculiar instrumento de color dos y confeccionados por un luthier o artesano.
blanco, tenía dos toques, uno de “preparación” Dentro de los instrumentos populares de percu-
que avisaba a los lugareños cuando llegaba el sión, se aprecia que muchos de estos artesanos

— 204 —
son anónimos, cuyos instrumentos son realizados
y elaborados para las necesidades musicales del
grupo. Por otro lado, se encuentran los maestros
artesanos encargados de elaborar los instrumen-
tos de cuerda: guitarras, guitarros, laúdes, ban-
durrias y violines. También son constructores
anónimos pero que con el paso del tiempo su obra
adquiere realengo aunque su destino primario
haya sido para uso popular, en el siguiente esque-
ma se nombran los principales artesanos que tra-
bajaron en el Levante Español. Estos artesanos
son conocidos por aparecer su nombre en las eti-
quetas de los instrumentos y por los anuncios en-
contrados en la prensa de la época que ellos mis-
mos ponían anunciando sus instrumentos, así co- Foto 5: Anuncio de prensa. El Diario de Murcia. Fecha 4 de sep-
mo la venta de cuerdas y bordones. tiembre de 1883

ARTESANOS Y CONSTRUCTORES
Murcia:
– Familia Alcañiz:
José Alcañiz (1778) NOTAS
José Calvo Alcañiz (1863) (1) [email protected]
José Ordax Calvo
(2) [email protected]
Ángel Ordax Sánchez (1920) Artículo realizado entre Enero y Mayo de 2007.
– Pedro García(1883)
(3) Instrumentos cedidos amablemente por D. Francisco Javier
Lorca: Nicolás Fructuoso (Hermano Mayor de la Hermandad de las Ben-
José Resalt (1874) ditas Ánimas de Patiño–Murcia) y D. Pedro Cabrera Puche (Cua-
José ManzaneraCaravaca de la Cruz: drillero y miembro de diversas cuadrilla de la Región de Murcia).
Maestro López
(4) El estandarte y la campana de auroros son dos de los sím-
Valencia:
bolos de la aurora junto con el farol. Para un mayor entendimien-
Telesforo Julve (1890 - 1930) to y conocimiento sobre los auroros en el Levante Español Véase:
Granada (Baza): TOMÁS LOBA, Emilio del Carmelo: “Rasgos comunes de los Au-
Alfonso Checa Plaza (Principio siglo XX) roros de Murcia y el sur valenciano”, Revista Valenciana de Fol-
Vicente Pérez Checa (Segundo tercio siglo XX) klore, Nº 6, Alicante, 2005, pp. 245-298.
Pedro Martínez Peñalver (Finales siglo XX-Principios
(5) En el artículo GARCÍA MARTINEZ, T.: “Instrumentos tradi-
siglo XXI)
cionales en la Huerta de Murcia”, Revista de Folklore, Obra social
y cultural de Caja España, Nº 299, Valladolid, 2005, p. 178 aparece
Figura 3: Principales constructores de cordófonos. Fuente: Elabo-
una fotografía titulada “Músicos de la huerta con bandurria”; di-
ración propia).
cha fotografía fue publicada en el cartel con motivo del encuen-
tro de cuadrillas “Música tradicional en la Navidad V”, La Albata-
lía, 13 de diciembre de 1998, fotografía y cartel publicado por el
Grupo Folklórico Aljufía, La Albatalía (Murcia).

(6) Ronda, Rondalla, Cuadrilla, etc.

(7) Se propone al lector/investigador como propuesta disco-


gráfica, la audición de los siguientes documentos sonoros relacio-
nados con Murcia en los que aparecen todos los instrumentos a
tratar en el presente trabajo: GARCÍA MATOS, M.: Magna Antolo-
gía del Folklore Musical de España interpretada por el pueblo es-
pañol, Murcia / Tenerife / Cádiz / Ciudad Real / Cáceres, Volu-
men 9, Hispavox, Madrid, 1992.

LUNA SAMPERIO, M.: La cuadrilla de Puerto Lumbreras,


EDA, Barcelona, 1979.

Foto 6: Músicos y Mayordomos de Guadalupe (Murcia), hacia 1964. LUNA SAMPERIO, M.: Los animeros de Caravaca, EDA, Bar-
(Foto Archivo T.G.M.) celona, 1979.

— 205 —
(8) Guitarros de 5 cuerdas utilizados en tiempos pasados por LUJÁN ORTEGA, M. y GARCÍA MARTÍNEZ. T.: Legado Instrumen-
campanas de auroros como la Campana de Auroros del Carmen tal en el Sureste, Consejería de Educación y Cultura. Dirección
en Rincón de Seca (Murcia). General de Cultura, Murcia, 2006.
(9) Véase también el trabajo realizado por GARCÍA MARTÍNEZ, LUJÁN ORTEGA, M.: “Patrimonio instrumental musical de carácter
T. y LUJÁN ORTEGA, M.: “Estudio del guitarro tenor en la Región tradicional de la Región de Murcia”. En Sexto seminario sobre
de Murcia” en Interfolk, Nº 31, Madrid, 2007. folklore y etnografía, Ayuntamiento de Murcia, Murcia, 2006.
(10) Los órdenes son las distribución que se da a la composi- MARTÍN HERRERO, J. A.: Manual de antropología de la música,
ción de cordaje en estos instrumentos de acompañamiento, sirva Amarú, Salamanca, 1997.
como ejemplo los Guitarros Tenores o las Guitarras de Ánimas
formados por 5 órdenes (10 cuerdas) utilizadas por la Cuadrilla MUÑOZ ZIELINSKI, M.: Calendario festivo. Costumbres, usos, y
de Ánimas de Aledo (Murcia). fiestas de la Región de Murcia: 1840-1930, Murcia, 2004.

(11) En Floridablanca, Diario de Murcia, 26 de enero de 1902. REY MARCOS, J. J.: Los instrumentos de púa en España: bandu-
rria, cítola y laúdes españoles, Alianza Editorial, Madrid, 1993.
(12) En multitud de fiestas patronales celebradas a lo largo
del siglo XVIII, XIX y principios de siglo XX, se da testimonio en SCHAEFFER, P.: Tratado de los objetos musicales, Alianza Edito-
la prensa local sobre la utilización de la Dulzaina durante las fies- rial, Madrid, 1988. Colección: Alianza música.
tas en pueblos de la Huerta de Murcia como Zarandona, Cobati- TOMÁS LOBA, Emilio del Carmelo: “Rasgos comunes de los Au-
llas, Molina de Segura, El Palmar, y pueblos del Campo como Ma- roros de Murcia y el sur valenciano”. Revista Valenciana de
zarrón, Blanca, etc. Folklore, Nº 6, Alicante, 2005, pp. 245-298.
(13) Zarandona, Diario “El Tiempo”, 3 de junio de 1921. UNESCO. Convención para la salvaguarda del patrimonio cultu-
(14) Mazarrón, El Diario de Murcia, 6 de diciembre de 1902. ral inmaterial, París, 2003.

(15) Véase también la obra MUÑOZ ZIELINSKI, M.: Calenda-


rio festivo costumbres, usos, y fiestas de la Región de Murcia:
FUENTES DOCUMENTALES
1840-1930, Murcia, 2004, en la que aparece un importante apar-
tado de noticias de prensa sobre temas relacionados con la utili- Prensa Histórica consultada en el Archivo Municipal de Mur-
zación de la Caracola en manifestaciones y problemas del agua. cia (AMM). Referencias periodísticas:

(16) Amenaza de riada, Diario Murciano, 3 de febrero de 1904. En Floridablanca. Diario de Murcia. 26 de enero de 1902.
(17) Gracias a los testimonios orales de D. Francisco Nicolás Zarandona. Diario el Tiempo. 3 de junio1921.
Fructuoso, Hermano Mayor de la Hermandad de las Benditas Áni-
Mazarrón. El Diario de Murcia. 6 de diciembre 1902.
mas de Patiño (Murcia), podemos saber que las Campanas de Au-
roros solían tener un número variable de campanas, destacando Amenaza de riada. Diario Murciano. 3 de febrero de 1904.
algunas de ellas como la mencionada hermandad que en la actua-
lidad dispone de 4 campanas heredadas de la vieja hermandad. La Huerta Canta. Hoja del Lunes. 24 de diciembre de 1962.

(18) La Huerta Canta, Hoja del Lunes, 24 de diciembre de 1962. Anuncios. Diario de Murcia. 4 de septiembre de 1883.

BIBLIOGRAFÍA DISCOGRAFÍA

DIAZ, J.: La tradición musical en España, Saga, vol. 14, Urueña, GARCÍA MATOS, M.: Magna Antología del Folklore Musical de
1999. España interpretada por el pueblo español. Murcia / Tenerife / Cá-
diz / Ciudad Real / Cáceres. Volumen 9, Hispavox, Madrid, 1992.
GARCÍA MARTINEZ, T.: “Instrumentos tradicionales en la Huerta
de Murcia”, en Revista de Folklore, Obra social y cultural de LUNA SAMPERIO, M.: La cuadrilla de Puerto Lumbreras,
Caja España, Nº 299, Valladolid, 2005. EDA, Barcelona, 1979.

GARCÍA MARTÍNEZ, T. y LUJÁN ORTEGA, M.: “Estudio del guitarro LUNA SAMPERIO, M.: Los animeros de Caravaca, EDA, Bar-
tenor en la Región de Murcia” en Interfolk, Nº 31. Madrid, 2007. celona, 1979

— 206 —
Tradiciones en Hispanoamérica: Una mirada etnográfica al
acervo musical del minero del carbón, VIII región de Chile
Héctor Uribe Ulloa

INTRODUCCIÓN
Al cumplirse diez años del cierre de los yacimientos
carboníferos en Lota, uno de los últimos reductos mine-
ros de la VIII región de Chile, es necesario dar una mira-
da al legado cultural que produjo la singular forma de vi-
da y condición de trabajo del minero y su familia, legado
que se manifiesta en costumbres propias, lenguaje o jer-
ga, juegos y diversiones, cultos y devociones, leyendas,
mitos, música y danzas. Sobre estos últimos aspectos
centraremos nuestro estudio, dando una visión etnográfi-
ca de aquellas manifestaciones que con el correr del
tiempo conformaron el repertorio patrimonial de la gente
del carbón.
Conocer la importancia y valoración de la música co-
mo identidad, describiendo el repertorio musical tradi- Mina de Carbón
cional Iberoamericano aún vigente en su cultura, será
también el propósito de este escrito. mentos existentes en Gran Bretaña, Escocia, Irlanda del
Norte e Inglaterra.

ANTECEDENTES PRELIMINARES Desde los inicios de la minería, hasta 1997, fecha de


su cierre definitivo, se va creando y recreando una cultu-
La ciudad de Lota se ubica en la Octava Región de ra particular muy característica del minero, cultura que
Chile, en la provincia Concepción, a 43 Km. al sur de la tiene su génesis en su condición campesina pionera –al
ciudad de Concepción. Posee una superficie de 159 Km.2 llegar del campo a la cuidad–; El influjo extranjerizante
y tiene una población de 50.174 habitantes (1). de la cultura europea, –manifestada en la relación con la
La comuna está dividida en dos sectores: Lota Alto, jefatura de las minas– y su propia condición de trabajo y
sector residencial y barrio minero y Lota Bajo, concen- forma de vida colectiva que, al unirse los elementos an-
trando allí la mayor actividad comercial, además de hos- tes señalados, van conformando su cultura incorporándo-
pital, correo y municipalidad. se a sus necesidades cotidianas.
La fuente laboral de la zona se basa en la pesca arte-
sanal e industrial, comercio y el área forestal, cerrándose LA MÚSICA EN LA COTIDIANEIDAD
en 1997 los yacimientos carboníferos, principal fuente
de trabajo de sus habitantes. Música anterior al desarrollo industrial
El gobernador de Chile don Ángel de Peredo funda En el sector costero de la cuenca del carbón, se esta-
en 1662 la villa de Nuestra Señora de Guadalupe al sur blecieron comunidades indígenas pertenecientes a los
del río Andalicán, lugar poblado por nativos araucanos Lafkenches –gente de la costa– grupo étnico pertene-
que habitaban el “Louta” o “pequeño caserío”. ciente a la gran familia Mapuche cuya organización y es-
tructura logró resistir y dar larga lucha a los conquistado-
Con posterioridad don Matías Cousiño y otros se es- res, en la llamada guerra de Arauco.
tablecen en estas tierras ocupando las planicies litorales
para extraer carbón de piedra desde el fondo de la tierra. Estas comunidades prehispánicas, lograban sobrevivir
El documento que da inicio a la minería industrial en Lo- asentadas en valles y caseríos dedicados a la pesca, a la
ta se conoce como toma de tierra o concesión de ésta do- agricultura de maíz y cría de bovinos. Sobre su organiza-
nada por la familia Cabullanca a la compañía de Lota, el ción podemos señalar que vivían en clanes formados por
día 9 de septiembre de 1852. Un año más tarde llegan in- linajes familiares, tenían un jefe en periodos de paz llama-
genieros europeos a dar instrucción a los campesinos que do cacique y un toqui en tiempos de guerra. Cada comuni-
van a transformarse en mineros del carbón. Se va for- dad contaba con una machi, quien guiaba sus celebracio-
mando la ciudad minera de Lota al estilo de los campa- nes y rogativas, a demás de curar a los enfermos (2).

— 207 —
Sobre el encuentro de los mapuches de este sector 1650. Formas musicales cantables, danzables e instru-
con los conquistadores españoles, podemos señalar que mentales, llegadas del viejo continente, van sufriendo
en 1550 don Pedro de Valdivia fundaba la ciudad de transformaciones y van pasando de generación en gene-
Concepción. Desde allí organizó a sus tropas para con- ración, conformando la memoria colectiva musical del
quistar Arauco, siendo Lota lugar de paso obligado para pueblo minero, utilizada en diversas ocasiones y mo-
tal efecto: mentos específicos.
“…la primera vez que los españoles pisaron Las formas cantables desarrolladas por los mineros
la tierra de Lota fue en la primavera de 1550. Je- fueron en un comienzo el canto a lo humano, a través de
rónimo de Alderete al mando de sesenta hombres romances y décimas, el canto a lo divino preferentemen-
a caballo, atravesó el Bío-Bío y tomó posesión de te en canciones dedicadas a los angelitos, –costumbre de
las tierras que rodean el Golfo de Arauco, mien- dar velorio ritual a los niños muertos a temprana edad–,
tras Juan Bautista Pastene, con dos buques, pro- la Cruz de Mayo –celebración religiosa popular de ori-
tegía por mar la expedición” (3). gen hispano– y la tonada. –forma musical de diversa te-
mática, con metro octosilábico en coplas o cuarteta–.
Sabemos por historiadores que en los cerros cercanos
Posteriormente aparece el himno al minero, el cual pasa
a Lota se desarrollaron importantes batallas entre espa-
a formar parte de las canciones tradicionales mineras,
ñoles y mapuches, destacándose la batalla de Marihueñu,
canción que describiremos más adelante.
conocida también con el nombre de Villagrán (4).
Actualmente podríamos decir que poseen vigencia y
No tenemos antecedentes de cronistas que describan
por lo tanto son folklóricas la canción de la cruz de mayo
la música de los mapuches del Louta de aquel tiempo,
y el himno al minero. Existen, además, otras canciones
pero sin embargo podemos inferir que su música sería
que son creadas por folkloristas de la zona, basadas en
muy similar a la que actualmente realizan los mapuches
temática minera con ritmos tradicionales, las cuales po-
de otros sectores cercanos, principalmente en Arauco.
seen cierto grado de difusión en la cuenca del carbón.
La música Lafkenque se caracteriza por ser de carác-
Sobre la música instrumental practicada en Lota, des-
ter ceremonial y utilizarse como medio de acompaña-
tacan como instrumentos de amplio desarrollo, la guita-
miento para la rogativa y también como instrumento te-
rra y el piano. En la guitarra se interpretaba música de
rapéutico. Sobre las observaciones realizadas en terreno
carácter salonera (8) como valses, marchas, cuadrillas,
en un ritual en la comunidad indígena de Locobe, el in-
polkas y también la cueca, –danza nacional chilena–, las
vestigador y profesor Luis Torres, señala al respecto:
cuales se ejecutaban con diversas afinaciones y técnicas
“…en la noche, lo más emotivo, escucho can- de ejecución, como el rasgueado, punteado y trinado.
tar a la papay (5) junto a su cultrún y un aire de
Algunas afinaciones (9) practicadas en guitarra son
sumiso respeto aflora en el ambiente. Es un canto
las siguientes:
del alma, que pese a que muchos no entienden el
significado textual, comprendemos que habla de Afinación común: mi – si – sol – re – la – mi
su tierra y de su gente, que pide respeto y que se
Afinación por transporte en do: mi – do – sol – do –
siente orgullosa de ser mujer mapuche” (6).
sol – mi
Las danzas más representativas interpretadas en ngu-
Afinación por tercera alta: do# - la – fa# - re – la - re
llatún, –ceremonial ritual y rogativa para pedir por las co-
sechas– es el choique purrun –danza del avestruz– y las Afinación por cuadrilla: re – si – sol – re – sol - re
danzas de la machi, llamada Loncomeo o danza de la ca-
El piano aparece en la zona a comienzos del siglo
beza. Los instrumentos musicales característicos y que
veinte, siendo muy popular en las sedes sociales, ameni-
aún poseen vigencia son el kultrun –semiesfera mágica y
zando las fiestas de los obreros.
sonora de unos 50 centímetros de diámetro, cubierta por
una membrana de piel de oveja tensada por medio de Cada sede contaba con un piano denominado auto-
cuerdas también de piel–, trutruka –aerófono de caña de piano, o piano mecánico, al funcionar con un sistema de
colihue ahuecado de tamaño variable de dos a cinco me- cilindros musicales intercambiables según la pieza que se
tros con un cuerno de vacuno en su extremo que hace la deseaba escuchar, gozando de autonomía sin necesidad
función de bocina–, pifülka –aerófono de madera de un de contar con un ejecutante. La música impresa se conse-
canal de aire de diverso tamaño– y Kaskawilla –tomado guía en las casas musicales de Concepción interpretándo-
del cascabel español, de metal antiguamente de plata– (7). se mazurcas, valses, couplet y tangos entre otras.
Dentro del desarrollo musical, en Lota existía la ban-
da de músicos, llamada orfeón, formada íntegramente
Influjo Iberoamericano europeo
por obreros del establecimiento carbonífero, que recibían
El repertorio musical minero se conforma principal- instrucción especial en la Escuela de música, sostenida
mente por la música campesina de influjo europeo Ibéri- por la compañía, que proporciona profesor e instrumen-
co, practicada en Chile desde el tiempo de la colonia tal. La banda constituía la alegría del pueblo y ameniza-

— 208 —
ba todas las reuniones deportivas, cívicas y culturales. lada bufa, preparada por los mejores elementos
En la actualidad existe la banda instrumental de Lota que «bufos» de la localidad. Se pondrá en escena la
continúa el legado del antiguo Orfeón de obreros. chistosísima ópera «quovadis, ñato?». El sábado
9 del presente se efectuarán los grandes bailes de
Las organizaciones sociales contribuyeron al desarro-
llo y esparcimiento de sus asociados a través de la parti- fantasía, tanto en Lota Alto, en el mercado, como
cipación en instancias deportivas, recreativas y religio- en Lota Bajo (…). La banda de Músicos de la
sas. Destacan el club social (1895); cuerpo de bomberos Compañía amenizará el baile de máscaras en el
(1895); unión y fraternidad; artesanos y obreros; unión Mercado de Lota Alto, local que se presta para
de mineros; ex fundición de cobre; maquinistas y fogo- reuniones de esta naturaleza por su amplitud. El
neros; federación del trabajo; centro social de mayordo- domingo 10 es el día señalado para desarrollar
mos; centro San Juan de la unión nacional; sociedad de todo el programa, ya que por ser día festivo todo
señoras patria y hogar; sociedad de señoras la ilustra- el mundo podrá participar en el regocijo general.
ción; acción católica de señoras; juventud católica feme- En la mañana se realizará el concurso de murgas
nina; sociedad de la hermandad del sagrado corazón; y disfraces en el estadio de la Compañía Minera.
club deportivo Arturo Cousiño; club deportivo Carlos En el mismo sitio se llevará a cabo, a las 14 ho-
Cousiño; club deportivo Matías Cousiño; club deportivo ras, un gran partido oficial de fútbol. A las 16 ho-
Luis Cousiño; asociación de box; central sporting club; ras el corso de flores, número que por primera
asociación atlética, entre otras. vez se efectuará en Lota. Varios centros sociales
se han inscrito ya para exhibir sus comparsas y
disfrazados en los carros alegóricos, preparados
ex profeso para este objeto” (10).
Considerando la importancia de las organizaciones
sociales en el desarrollo cívico y religioso del pueblo mi-
nero, quisiéramos destacar el himno de la hermandad del
sagrado corazón de Jesús, tema musical que posee una
antigüedad de ciento tres años con vigencia actual. Sus
socias se reúnen una vez por mes a realizar sus activida-
des y entonan su himno que versa:
“Corazón el más puro y más santo / Corazón de mi
dulce Jesús / Tú eres siempre mi dicha y encanto / Tú
eres siempre mi paz y mi luz.
Ser quisiste mi fiel compañero / En el valle de llanto
y dolor / Ser mi hermano mi amigo sincero / El más puro
Banda de músicos
ideal de mi amor.
Desde el santo sagrario de mora / Me bendices do
Las fiestas de la primavera destacaron dentro de las quieras que voy / Y me dices yo soy el que adoras / Nada
celebraciones mineras al participar en ellas todas las orga- temas contigo yo estoy.
nizaciones sociales de la comunidad lotina. Cada organi- Cariñoso consuelo del triste / Del mortal desdichada
zación era representada por una candidata, elegida en el esperaza / Del que sufre total bien andanza / Del que
mes de septiembre, quien junto con un comité, realizaba llora dichosa mansión.
actividades en beneficio de su candidatura, realizando pa-
ra tal efecto, venta de votos, bailes populares y aportes en Desde el cielo las almas descifras / Y en las almas tú
dinero. Los escrutinios finales se realizaban en noviembre cielos colocas / Y del mortal que te invoca / No desoyes
coronando de esta forma a la reina de la primavera. su humilde oración.
Desde 1920 hasta la década de 1940, la fiesta gozó de Yo te busco Jesús y te llamo / Ya no quiero volver a
popularidad y brillo realizándose variadas actividades pecar / No me dejes, señor yo te amo / No permitas te
como competencias deportivas, concursos de disfraces, vuelva a olvidar” (11).
murgas, carros alegóricos y velada bufa.
“El día 7 a las 21 horas, se anunciará al pue- MÚSICA E IDENTIDAD
blo de Lota la iniciación de las fiestas primavera-
les con un gran desfile, en el que tomarán parte Texto y contexto
disfrazados, comparsas y murgas, recorriendo las
Las canciones que se crearon en la zona del carbón
principales calles de Lota Alto y Lota Bajo.
están cargadas de identidad por el contenido se sus tex-
El día 8, a la misma hora de la noche anterior tos. Quizá la más emblemática sea el himno del minero,
se efectuará en el teatro de Lota Bajo la gran ve- ya que es la que goza de mayor popularidad y es conoci-

— 209 —
da, no sólo por los mineros, sino que por toda la comuni- dos // Aquí termino estos versos / con decisión demoraza
dad lotina. Según testimonios de los propios mineros en / que el que trabaja en la mina / no tiene mucha esperan-
entrevistas efectuadas en terreno, definen esta canción za” (15).
como:
La tonada La Jornada explicita en algunos pasajes la
…“la canción más hermosa que recuerdo relación del minero con la naturaleza y con Dios:
(…), que identifica al minero en su diaria bata-
“…Es labor del minero / deber sagrado que hay que
lla” …“himno en nuestras batallas, huelgas o
cumplir / escudriñar la tierra / robarle el fruto para vivir
disputas importantes para nosotros” (12).
// El final de la jornada ha llegado ya / y se dispone a
Su texto se ordena en un estribillo y tres estrofas cu- dar gracias al Dios del cielo / elevando una plegaria de
ya autoría se le atribuye a Inés Tapia de la Rosa. corazón” (16).
“Los mineros queremos honrar / Al que sigue la ruda
labor / De extraer bajo el fondo del mar / El carbón, el
carbón, el carbón//
Trabajando las minas de Lota / Se oye el ronco y fe-
bril martilleo / Del obrero que lanza su nota / al abrir
del tenaz laboreo / No le arredra al temor y no cede / Al
peligro que pueda encontrar / El minero jamás retrocede
/ Pues su lema es siempre triunfar. //
Por el bien de su patria y hogar / Alza listo el viril
barretero/ A través del venero triunfar / Su alma noble y
su pecho de acero / A la luz de su lámpara sigue / Día a
día con su rápido afán / Tras la beta que activo persigue
/ Con la fe de valiente titán. //
Al esfuerzo y valor del minero. / Debe el mundo su
rápido andar / El carbón se convierte en dinero / Y da
impulso al vivir nacional / El carbón mueve el buque y el Minero del carbón
tren / Y en la fábrica enciende el fogón / Ya se emplee en
mover o hacer bien / Luz y avance da siempre el car-
bón” (13). La relación con Dios y lo divino es bastante fuerte, y
queda de manifiesto en villancicos como “Los Mineros
Esta canción es la que mayor vigencia tiene hoy en Van Llegando” –que hace alusión a mineros y sus fami-
día en la zona del carbón, dada su fuerza y el ánimo que lias que van a visitar el pesebre de Belén– o la misma
infunde al obrero, ya que este himno viene a solidificar el Cruz de Mayo que a pesar de tener una extensión espa-
proceso de creación del sentido de pertenencia al mundo cial mucho mayor que la zona de Lota y del Carbón y de
minero. Podemos ver en sus líneas el marcado carácter no identificarse con el trabajo ni la vida social minera, de
rudo y machista de la labor “ruda labor” o “tenaz labo- todos modos muestra la vinculación de los actores de es-
reo”; o referirse al mismo minero con las características ta cultura con sus creencias religiosas.
de valiente, de que le gusta triunfar, viril, noble, esforza-
do; ello resultaba un signo de orgullo para cualquier mi- “Aquí anda la Cruz de Mayo / visitando a sus devo-
nero, por lo cual resultaba un código de honor para ellos, tos / con un cabito de vela / y un cabito de voto / Si lo
el cual a su vez fue construido por la propia descripción tiene no lo niegue / le servirá de algún daño / por no
de su trabajo. Esta canción muestra, así, parte importante darle la limosna / a la santa Cruz de Mayo // Las estre-
a nivel discursivo acerca de las relaciones del minero co- llitas del cielo / cada una tiene su nombre donde está la
mo trabajador con el producto que extrae. Otras cancio- dueña 'e casa / que no sale ni responde //. Muchas gra-
nes hacen alusión al rol que desempeña cada integrante cias señorita / por la limosna que ha dado / pasaron las
de la familia en torno a la extracción del carbón: tres marías / por el camino sagrado //. Que bonita es la
casita / que el albañil se la hizo / por dentro tiene la glo-
“…Y este es mi pueblo, pueblo de mineros / pueblo ria / por fuera el paraíso //. Corrió la bolita // corrió la
de gente que sabe luchar / niños que corren, madres que manzana / adiós señorita / será hasta mañana//” (17).
esperan / hombres que van carbón a sacar” (14).
En las formas musicales danzables encontramos ele-
También hallamos, sobretodo en los romances, algunos mentos que configuran identidad. El “Corrido Minero”
accidentes y riesgos a los que está sometido el minero: expresión de galantería y, a la vez, de amor por las minas
de carbón por parte del minero y en general la importan-
“…Según por los comentarios / que circulan algunos
cia del trabajo de éste.
/ dicen que los muertos son / dicen que son treinta y uno
// Madres viudas con sus hijos / todas lloran reunidas / “Soy minero señorita / de las minas del carbón / tra-
al ver a sus seres queridos / que por el fuego están fundi- bajé en el pique grande / pique nuevo y el chiflón //. Yo

— 210 —
fui apir tratero / yo fui corredor / yo fui contratista / y na en este lugar. El Ser se arroja, se envía, se
disparador…” (18). transmite hasta otros escenarios futuros, en los
cuales se reconfigura, se decodifica este ser, se
El contenido de las canciones resultó entonces funda-
reinterpreta y se le otorga un sentido, para volver
mental para la construcción de identidades personales,
a lanzarlo hacia adelante en el tiempo” (21).
contextos y carácter minero en esta zona. Al respecto
Roberto Muñoz señala:
“El aporte de la música, tanto cantable como CONCLUSIONES
bailable, fue imprescindible en la configuración
El repertorio musical de la gente del carbón se confi-
del ser minero, tanto en sus rasgos históricos (es-
gura a partir de su condición campesina, con elementos
tructurales) como fenoménicos (en su construc-
de la musicalidad hispana traídos al país por los conquis-
ción de sentido de la realidad y de pertenencia).
tadores y afianzados en la colonia en Chile.
La música se crea, se inventa y se reinventa en un
proceso dialéctico, que implica también a sus Dichos elementos musicales campesinos son asumi-
productores y reproductores” (19). dos e interpretados por los mineros y sus familias en su
vida cotidiana permaneciendo hasta el día de hoy algu-
nas formas representativas, como la canción de la cruz
Identidad, corporalidad e historia de mayo y el himno al minero.
La música folklórica, como todo medio de interac- Formas musicales foráneas se van incorporando al
ción verbal y corporal, representa y configura buena par- repertorio popular: cuadrillas, jotas, polkas, valses, corri-
te de la identidad, en este caso, minera. Aquí el cuerpo dos y cumbias, siendo vigentes actualmente las tres últi-
sirve de vínculo entre la música y el trabajo, de lo cual mas señaladas.
surge una dimensión más del sello minero. Las condicio-
No existen formas musicales creadas en la zona, to-
nes de trabajo de estos hombres son a grandes rasgos co-
das aquellas que se desarrollaron –algunas que aún man-
nocidas: trabajando a oscuras, en la profundidad de las
tienen vigencia– son de carácter tradicional, adaptando y
minas y agachados, con la columna arqueada hacia de-
recreando a sus necesidades culturales.
lante. Así la forma de trabajo se presenta como un ente
que envía una configuración a la identidad social, a tra- La identidad de carácter minero en Lota fue configu-
vés de los cuerpos de los mineros. Estas maneras de bai- rada por un doble juego de creación y envío; es decir, la
lar se manifestaban en las fiestas de diversa índole, por realidad se crea contextualmente, pero a la vez se ha ido
lo cual empezaba a hacerse una “norma”, a legitimarse enviando y traspasando a través de las generaciones, las
en cuanto al modo de baile en este contexto. Esta misma cuales según sus contextos socio–históricos adecuan es-
forma de tomar la música se manifiesta en lo que escribe tos elementos transmitidos de antaño, generando cam-
Gregorio Corvalán: bios sociales dentro de la tradición.
“El estilo de los mineros está determinado En la dimensión musical–folklórica–textual, pode-
preferentemente por la posición inclinada del mos verificar que la música sirve como agente de apro-
tronco y la separación de las piernas, mantenien- piación de la identidad colectiva, tanto por el contenido
do en el rostro una expresión facial directa (…) de las canciones (que afirman y muestran valores de la
Es en los bailes sueltos donde más se manifiesta cultura minera, reflejan el orden social cotidiano y en sus
su estilo propio; particularmente en la cueca y en ideas) como por la corporalidad legitimada en la música
la refaloza, en donde la tomada del pañuelo va bailable. El pasado de este modo sirve como base, pero
asemejando la utilización de diferentes herra- dependiente de la acción e interacción humana.
mientas propias de su trabajo. Preferentemente la
Por último cabe señalar que cerrados los yacimientos
coge con ambas manos…” (20).
carboníferos desde hace diez años, aún se mantienen vi-
La raíz cultural primaria del minero es la campesina, gentes ciertas manifestaciones folklóricas musicales, y
que viene a otorgar una nueva forma de corporalidad y otras tradiciones que escapan a este estudio. Esto sobre-
expresión: pasos firmes, cuerpos cercanos, demostracio- vive por la interacción social y el traspaso familiar nu-
nes de fuerza y dominación que fueron construyendo la clear de cuarta generación.
base de esta identidad minera predominantemente pa-
triarcal y machista.
“...el habitus campesino fue enviado y arroja-
do a los diversos contextos mineros en los cuales, NOTAS
a través de la praxis, se fueron reconstruyendo
(1) Información obtenida del INE (Instituto Nacional de esta-
como habitus secundarios, quizá no con el fin de
dística) en censo nacional de 2002.
entregar mayor eficacia técnica, sino más bien
para darle un sentido mejor contextualizado y (2) GREVE, M.: Culturas indígenas de Chile: un estudio preli-
simbólicamente representativo de la vida cotidia- minar, Pehuen editores Ltda. Santiago, p.55.

— 211 —
(3) ASTORQUIZA, O.: Lota. Antecedentes históricos de la in- la Cuenca del Carbón, Universidad de Concepción, Facultad de
dustria carbonífera, soc. imprenta y litografía Concepción, 1929, Ciencias Sociales departamento de Sociología y Antropología, Ca-
p. 28. rrera de Sociología, 2006.

(4) BARROS ARANA , D.: Historia de Chile, tomo 2, citado en (20) Gregorio Corvalán , citado en Uribe, 1998, pp. 104-105.
Astorquiza O.
(21) Cf. Muñoz, R.
(5) Nombre que en lengua mapundungun se refiere a la ma-
dre, mamita o mamacita.
BIBLIOGRAFÍA
(6) TORRES, L.: Tradiciones de los lakquenches de Locobe,
Fondo de desarrollo de las artes y la cultura, Ministerio de Educa- ASTORQUIZA, O.: Lota. Antecedentes históricos con una mono-
ción, 1997, p. 77. grafía de la compañía carbonífera industrial de Lota, Socie-
dad Imprenta Litografía, Concepción-Chile, 1929.
(7) Cf. FLORES, M.: La cultura mapuche, Concepción Chile,
2003. ASTORQUIZA, O. y GALLEGUILLOS, O.: Cien años del carbón de
Lota, Ed. Zig-Zag S.A., Santiago-Chile, 1962.
(8) Término utilizado para designar la música desarrollada en
los salones de baile de las clases altas cuya influencia deriva de CORVALÁN, G.: Gente del carbón, Coronel-Chile, 1990.
las danzas cortesanas provenientes de Europa. Estas danzas son DÍAZ, R.: Finares campesinos, Temuco-Chile, 1994.
conocidas por el pueblo por medio de la servidumbre que traba-
jaba para los patrones y de ahí su traspaso y adecuación en las FIGUEROA, E. y SANDOVAL, C.: Carbón: Cien años de historia,
fiestas populares. Ed. Cedal, Santiago-Chile, 1987.

(9) Las notas musicales representan el sonido de las cuerdas GREVE, M.: Culturas indígenas de Chile: un estudio preliminar,
al aire, que van de la primera a la sexta respectivamente. Pehuen editores Ltda. Santiago, 1998.

(10) La Opinión, “Lota Alto”, 1 de noviembre de 1929. MUÑOZ, R.: La formación de la identidad minera a través de la
interacción social mediada por la música folklórica en la
(11) Información entregada por la señora Celia Vásquez , so- Cuenca del Carbón, Universidad de Concepción, Facultad de
cia secretaria del Sagrado Corazón de Lota. Ciencias Sociales, Departamento de Sociología y Antropolo-
(12) URIBE, H.: Folklore y tradición del minero del carbón, gía, Carrera de sociología, 2006.
ed. Aníbal Pinto, Concepción, p. 33. PLATH, O.: Folklore del carbón, Ediciones Tertulias Medinensis,
(13) Información entregada por la señora Josefina Millar, ex Santiago-Chile, 1991.
integrante del coro polifónico de Enacar. TORRES, L.: Tradiciones de los lakquenches de Locobe, Fondo de
desarrollo de las Artes y la Cultura, Ministerio de Educación,
(14) De la canción Este es mi pueblo, extraído de Uribe, 1998.
1997.
p. 34.
URIBE, H.: Folklore y tradición del minero del carbón, ed. Aníbal
(15) Del romance minero El día cinco de octubre, extraído de
Pinto, Concepción, 1998.
Uribe, 1998; pp. 113-114

(16) De la tonada La jornada, Extraído de Uribe, 1998; p. 117.


PERIÓDICOS:
(17) La cruz de mayo, de Uribe, 1998; pp. 72-73.
El Heraldo de Valparaíso. Valparaíso, N° 516, 5 de septiem-
(18) Del corrido Soy minero señorita, extraído de Uribe, 1998,
bre, 1889.
p. 124.
El Sur. Concepción, 26 de diciembre de 1956.
(19) MUÑOZ, R.: La formación de la identidad minera a tra-
vés de la interacción social mediada por la música folklórica en La Opinión. Lota Alto, noviembre de 1929.

— 212 —
EL DISCURSO POPULAR–RURAL DE MIGUEL DELIBES EN
MI QUERIDA BICICLETA
Jorge Urdiales Yuste

Se trata de una pieza literaria corta. Está pu- infancia, como él la conserva, es el único modo
blicada en cuarto e ilustrada con dibujos a pluma de que le comprendan a uno todos: los adultos
de Luis de Horna. Con letra de cuerpo 12, el rela- y los niños.
to del autor, tras la presentación de Corral Casta-
– En su bicicleta nos lleva al autor a lugares en-
nedo, incluidas las ilustraciones ocupa solamente
trañables, como el amor y la estima del esfuerzo.
50 páginas.
Una bicicleta puede llevarnos a muchas
partes. No sólo a una excursión con merienda,
1. ESQUEMA DE LA NOVELA sino también hacia el amor, hacia la valora-
No enumera el autor las secciones de su rela- ción del esfuerzo.
to, pero las separa con espacios. En toda ella ha- – También a la generosidad. A continuación
bla en primera persona, se dice Delibes. Cronoló- del texto anterior escribe:
gicamente coinciden las fechas del relato con los
Hacia ese triunfo consistente, no en llegar el
años que va cumpliendo el autor a partir de su
primero a la meta ni en derrotar a los demás,
nacimiento en 1920.
sino en sentirnos abrazados por nuestra pro-
El esquema es claro. En el primer capítulo o pia estimación.
sección nos cuenta el autor sus recuerdos con la
– Nos regala su relato con humor.
bicicleta con la que empezó a pedalear a los siete
años. En el segundo y tercero es un adolescente y Y lo hace pedaleando con su humor, que es
cuenta sus peripecias ciclistas con doce a catorce posiblemente la manera más seria de profun-
años. En el cuarto ya tiene 18 años, la bicicleta dizar en los acontecimientos.
ya no es para él un deporte sino un medio de loco-
– Del conjunto de la obrilla brota una lección
moción. Le resulta un vehículo eficaz en el quin-
personal que deja el autor a sus lectores: el difícil
to, pues le sirve para hacer hasta un centenar de
equilibrio y el amor a la verdad.
kilómetros que le separan de la novia. Recién ca-
sado, en el sexto, incorpora a su mujer al mundo (…) un canto a algo que ha presidido siempre
de la bicicleta. El séptimo y último capítulo expo- la manera de ser y de actuar de Miguel Delibes:
ne algunas de las habituales complicaciones me- la decisión, el no arredrarse ante ningún Tour-
cánicas con la bicicleta y, enseguida, la incorpora- malet, el mantener con firme naturalidad, en to-
ción de las nuevas generaciones familiares al do momento, la verdad desnuda, sus conviccio-
mundillo de las carreras locales de bicicleta y la nes sin cambio de piñón y el difícil equilibrio.
magnífica de Juan, el tercero de los hijos, que hu-
milla con su victoria a los federados de un club ci-
clista de Burgos, en el circuito Sedano–Covane- 3. VOCABULARIO DEL CAMPO
ra–Sedano. p. 8
El campo está presente en la ciudad con buta-
2. PRESENTACIÓN DE ANTONIO CORRAL cas de mimbre y paja para los cojines.
CASTANEDO, MARZO DE 1988 …mi padre, arrellenado en su butaca de
La obra es corta, pero valiosa. La presentación mimbre con cojines de paja…
también es breve. En ella acierta el presentador p. 11
a señalar de forma precisa el valor literario y hu-
mano de Mi querida bicicleta. A Delibes no le asalta el desasosiego que ni
irrumpe ni se apodera de él, sino que anida en su
– Es una obra que tiene la claridad que se su- corazón como las perdices, ha observado lo que
pone que es propia de la infancia. puede pasarle a la tierra mojada del campo y, pa-
Delibes posee la virtud envidiable de ver las ra decirnos que el horizonte se le rompe, echará
cosas, de contar las cosas, con esa profunda mano de la imagen de lo que ocurre en los cielos
claridad de la infancia. Conservar dentro la nublados.

— 213 —
…en mi corazón ya había anidado el desa- Entre otras cosas, gracias a la bicicleta pu-
sosiego. Las ruedas siseaban en el sendero y de cazar un poco.
dejaban su huella en la tierra recién rega- A la bicicleta debo gratas horas de espar-
da, pero la incertidumbre ponía nubes som- cimiento en el campo.
brías en el horizonte.
Nos bañábamos en la pesquera, en cuanto
p. 12 apretaba el calor.
Vuelven las nubes. Este placer de bañarnos en agua corriente.
Las nubes sombrías nublaron mi vista. Empezó la modesta industrialización (…)
En el campo castellano uno se siente solo en- se emporcó aquella zona del río.
tre el cielo y la tierra. Unamuno hizo filosofía p. 41
sobre el castellano cielo monoteísta y sobre la
palma de la mano que es la inmensa meseta. De- Elogia la comida rural con solo nombrarla.
libes apunta solamente. Refrigerio (…) me servían un par de
huevos fritos con chorizo, pan y un vaso
Y allí me dejó solo, entre el cielo y la tierra.
de vino, por una peseta diez.
p. 14 p. 43
No dejará de oírse en los libros de Delibes el Varga: parte más pendiente de una cuesta.
canto de las aves del campo. A cada canto le
da su nombre preciso. Lenguaje expeditivo del castellano que va dere-
cho a lo que quiere decir y abrevia y es conciso, si
En las enramadas se oían los gorjeos de lo aguanta el sentido. Debería decir me di cuenta
los gorriones y los silbidos de los mirlos. de que… Dice me di cuenta que…
p. 16: Al bajar la varga, me di cuenta que aque-
tiempo lo mide el sol. llo de la Vélox no era una hipérbole.

Seguí (…) hasta que el sol se puso (…). p. 52

p. 17 La vida rural tiene sus limitaciones, las


costumbres se resisten al cambio: fascina la téc-
La costumbre del campo hace distinguir lo que nica de la civilización, bicicletas de aluminio, y
en la ciudad se desconoce. Es una sabiduría. Por fastidia el que se abra el vuelo y haya que hacer
el contrario, en el campo se magnifica lo civiliza- sitio a un horizonte más allá del del propio
do que llega de fuera con algún prestigio, como la campanario y que no todo quede entre los hijos
educación francesa, que desconocen. del pueblo y veraneantes, como siempre.
Ellos decían que esa era la educación fran- Llegaron en bicicleta, custodiados por me-
cesa y que la educación francesa estaba dia docena de fans, y hasta que la prueba em-
muy bien. Que ellos no sabían (…) ni distin- pezó no cesaron de dar vueltas a la plaza para
guir un cuco de un arrendajo porque no no quedarse fríos. En el pueblo les miraban
habían recibido educación francesa y que era entre irritados y perplejos. No entraba en
un atraso. su cabeza que aquella prueba organizada
desde siempre para aficionados locales
p. 19 cobrase de repente tan altos vuelos, pero, por
otra parte se condolían de que la copa del
Expresiones de sosiego propias de la vida del triunfador no fuese a quedar en casa.
campo.
Esta carrera siempre ha sido para vera-
No todo iba a ser coser y cantar. neantes y para los hijos del pueblo.
p. 28 p. 56 y 58
Acobardarse será, como en el caso del milano, Los ciclistas forasteros, organizados, técnicos,
amilanarse. equipados, para los del pueblo serán muchachos
Yo no me amilanaba. de culotes y mocasines. Su técnica poco valdrá
ante el dominio de terreno tan sabido.
p. 33, 34 y 36
Se hallaban en la última curva antes de la
Uno de los bienes que le trae la bicicleta es meta y, entonces, los muchachos de los culo-
precisamente el de acercarle a la caza y al campo. tes y los mocasines parearon sus bicicletas

— 214 —
cerrando el paso, pero, mi hijo, que conocía La cultura popular es un sistema articulado de
la carretera como su casa… integraciones
¿Sabes? ¡Juan ha ganado a los federados! La cultura popular no es una colección fija de
¡Les ha dejado con un palmo de narices! costumbres y de creencias, sino un sistema pauta-
do integrado. Costumbres, maneras, resortes, va-
lores, etc. se relacionan entre sí. Si uno cambia, si
4. EXPLICACIONES DE FONDO cambia, por ejemplo, la edad del protagonista de
Mi querida bicicleta, cambian los demás. Se dan,
Aprendizaje de la cultura popular situacional no obstante, siempre unos valores centrales,
Se da un aprendizaje de la cultura popular claves, básicos, que integran el resto. Estas claves
individual situacional. La persona aprende, centrales permanecen o se mantienen por mucho
entonces, por su propia experiencia. Evitará el más tiempo en el individuo o en el grupo.
fuego porque comprueba que quema. El padre de La bicicleta de los siete años de nuestro prota-
Delibes quiere transmitir a su hijo la fuente de gonista no es la misma que la de los 12-14, ni la
conocimiento que él llama educación francesa, de los 18…
que consiste en que el individuo se las arregle so-
lo, sin que le den las cosas hechas o resueltas. En A los siete es una ilusión que empieza por un
el capítulo primero el padre deja a su hijo de sie- pedalear incansable, sin poder bajarse durante
te años dando vueltas con la bicicleta, no se atre- cien o doscientas vueltas y terminar aterrizando
ve a bajarse, pide inútilmente ayuda. El padre no contra un seto de boj.
se la da, ni para comer. Puesto el sol, el chavalín
Yo salí pedaleando, como si hubiera nacido
arremete contra un seto y así para la bicicleta y
con una bicicleta entre las piernas (p. 10).
puede bajarse y marchar a comer.
A los 12-14 años la bicicleta le sirve al ciclista
De adolescente, cuando me lamentaba ante para presumir, sentirse un Fausto Coppi y esca-
mis amigos de los procedimientos didácticos par del guardia de la porra.
de mi padre, ellos decían que esa era la edu-
cación francesa y que la educación france- Por aquel tiempo yo era ya una especie de
sa estaba muy bien. Que ellos no sabían na- Fausto Coppi, un ciclista consumado (p. 17).
dar, ni montar en bicicleta, ni distinguir un
A los 18 ya no es un deporte sino un medio de
cuco de un arrendajo porque no habían recibi-
locomoción. Recién casado, un precioso regalo pa-
do educación francesa. Que criar un niño
ra la novia.
entre algodones era arriesgado porque luego,
cada vez que la vida le pasa factura no sabe A partir de los dieciocho años la bicicleta
qué actitud tomar (p. 17). dejó de ser para mí un deporte y se convirtió en
un medio de locomoción (p. 33).
Pero cuando la bicicleta se me reveló como
La cultura popular somete a la naturaleza
un vehículo eficaz, de amplias posibilidades,
En ocasiones se impone la cultura a la natura- cuya autonomía dependía de la energía de mis
leza. El individuo, tras un esfuerzo, se cansa. Es piernas, fue el día que me enamoré (p. 37).
natural que así ocurra. Pero el esfuerzo lujoso
Más tarde, cuando me casé, intenté incorpo-
que el individuo se impone a sí mismo, y el es-
rar a mi mujer a mis veleidades ciclistas y en la
fuerzo sin cansancio que terminan imponiéndole
pedida, además de la pulsera, le regalé una bici-
los demás a quienes no puede defraudar porque
cleta francesa amarilla de nombre Velox (p. 43).
creen que efectivamente no se cansa, se impone a
la naturaleza. El resultado es que actúa Delibes En medio de todas esas variaciones que va im-
como si efectivamente no se cansara. poniendo la edad y la maduración al ciclista, per-
manece, entre otros valores, el del esfuerzo, como
Recuerdo que en aquellos años, adquirí, en-
uno de los ejes centrales que integran las varian-
tre mis amigos, cierta fama de escalador. Y, ¿es
tes sucesivas.
que poseía yo, en realidad, algún don para es-
calar mejor que ellos? (…)
– Claro, es que a Delibes no le cuesta– co- Los individuos utilizan la cultura popular creati-
mentaban ellos. vamente
Yo mantenía la superchería. Sonreía. Táci- Aunque las reglas de la cultura popular dicen
tamente les daba la razón, porque esa era la lo que suele hacerse y está convenido que se haga
carta que me convenía jugar: fingir que no me o resulta para determinada cultura una obliga-
cansaba (pp. 28-29). ción, dentro del grupo, no siempre los individuos

— 215 —
siguen sus dictados. Las personas aprenden por ralmente. Así, por poner unos ejemplos, mi padre
sí mismas a escapar de momentos enojosos o nunca pagó un real del fielato, ni un billete de
aprenden de los demás, en nuestro caso el Deli- andén en la estación de ferrocarril (p. 19).
bes ciclista aprende de su padre que es “enemigo
de las tasas arbitrarias”. Usan entonces, creati- También se demostró con los años que los fie-
vamente la cultura popular en la que viven in- latos y los billetes de andén y las matriculas de
mersos y no la siguen ciegamente. De este modo las bicis infantiles eran tasas arbitrarias, de
los individuos influyen en la cultura popular del acuerdo con las teorías de mi padre, porque unos
grupo y la modifican o afianzan. A veces la excep- y otras desaparecieron al poco tiempo (p. 32).
ción lleva las de ganar y se impone, como en el
caso de la tasas arbitrarias.
Mi padre era enemigo de las tasas arbitra-
NOTA
rias aunque fuesen menores. Esto formaba parte
de la educación francesa de mi padre. La ar- Edición empleada: Editorial Miñón, colección Las campanas.
bitrariedad de la tasa la determinaba él, natu- Valladolid, 1988.

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