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04.

Kate Millet

La estratificación de las clases sociales origina peligrosos espejismos acerca de la situación


de la mujer en el patriarcado, debido a que, en ciertas clases, la posición sexual se
manifiesta bajo un cariz muy equívoco. En una sociedad en la que la posición depende de
factores económicos, sociales y educacionales, puede arecer que algunas mujeres ocupan
una posición superior a la de determinados varones. Y, sin embargo, un análisis detenido de
esta cuestión demuestra que no ocurre así. Recurramos a una analogía sencilla: un médico o
un abogado de color goza de una posición social más elevada que la de un pobre labrador
blanco. Sin embargo, la conciencia racial – sistema de castas que engloba las distintas clases
– logra convencer a este último de que pertenece a una categoría vital superior, mientras
que, por el contrario, oprime espiritualmente al primero, cualesquiera que sean sus éxitos
materiales. De modo bastante similar, un camionero o un carnicero siempre pueden
respaldarse en su “virilidad” y, en caso de sentirse ofendidos en su vanidad masculina, idear
algún método violento para defenderla.

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