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INDICE

INTRODUCCION..............................................................................................................................1
El conejo en la luna........................................................................................................................2
La creación de la tierra y del hombre.............................................................................................4
Nacimiento del sol, la luna y las estrellas.......................................................................................6
La luz mala......................................................................................................................................7
El Crespín........................................................................................................................................9
La llorona......................................................................................................................................11
El autobús fantasma.....................................................................................................................12
La mulata de Córdoba..................................................................................................................13
El gauchito gil...............................................................................................................................14
El Silbón........................................................................................................................................15
El nacimiento del arcoíris.............................................................................................................17
La princesa de las alas de mariposa..............................................................................................18
El cocay.........................................................................................................................................19
Aguas profundas...........................................................................................................................20
El árbol que perdió su infancia.....................................................................................................21
Decir, hacer..................................................................................................................................22
En perseguirme mundo, ¿qué interesas?.....................................................................................25
En Paz...........................................................................................................................................26
¡Vida, nada me debes!..................................................................................................................27
El aire ya no es aire, si no aliento.................................................................................................28

1
INTRODUCCION
El presente compendio incluye algunos mitos,

leyendas, cuentos y poemas de México y del mundo

Realice este compendio para conocer mas de la cultura de


México y de algunos otros países a través de mitos, leyendas,
cuentos y poemas. También para que más gente lo pueda
leer y tenga un aprendizaje sobre las creencias de algunos
países

Los mitos son relatos que narran acontecimientos y seres


sobrenaturales o extraordinarios que a partir de lo que
crearon desde los orígenes, hicieron que el ser humano fuera
lo que es.

Las leyendas son relatos que son contados de generación en


generación y tienen partes reales e irreales

Los cuentos son textos narrativos que combinan hechos


reales o imaginarios, intervienen varios personajes

El poema es una composición literaria que expresa ideas,


sentimientos e historias de una forma bella y estética

2
El conejo en la luna
Quetzalcóatl, el dios grande y bueno, se fue a viajar una vez
por el mundo con figura de hombre. Como había caminado
todo un día, a la caída de la tarde se sintió fatigado y con
hambre. Pero todavía siguió caminando, hasta que las
estrellas comenzaron a brillar y la luna se asomó a la ventana
de los cielos. Entonces se sentó a la orilla del camino, para
descansar, cuando vio a un conejito que había salido a cenar.
-¿Qué estás comiendo?, – le preguntó.

-Estoy comiendo zacate. ¿Quieres un poco?

-Gracias, pero yo no como zacate.

-¿Qué vas a hacer entonces?

-Morirme tal vez de hambre y de sed.

El conejito se acercó a Quetzalcóatl y le dijo:-Mira, yo no soy


más que un conejito, pero si tienes hambre, cómeme, estoy
aquí.

Entonces el dios acarició al conejito y le dijo:

3
– Me emocionan tus palabras – le dijo acariciándole la cabeza
con suavidad – A partir de hoy, siempre serás recordado. Te
lo mereces por ser tan bueno.

Y lo levantó alto, muy alto, hasta la luna, donde quedó


estampada la figura del conejo

La creación de la tierra y del hombre


Antes de la existencia de todo, en una noche infinita, se
reunieron los creadores, Hurakán, Corazón del Cielo, y
Kukulkán, la Serpiente Emplumada. Luego de conversar largo
rato, decidieron crear el mundo, que surgió a través de la
Palabra. Dijeron "tierra" y se hizo la tierra, dijeron "montaña" y
desde las aguas brotaron los montes, y lo mismo sucedió con
los árboles y los ríos.

Kukulkán sintió que tenían que animar los espacios con seres
que se movieran. Por ello, crearon a los animales: venados,
jaguares, pumas, búhos, quetzales y serpientes. Les
asignaron dónde vivir y les pidieron hablar, pero no eran
capaces, sólo emitían rugidos, graznidos y aullidos.

4
Así, surgió la idea del ser humano. Tomaron tierra y los
moldearon con dos piernas, dos brazos y un rostro alargado.
Sin embargo, se derritieron y no alcanzaron a proferir ninguna
palabra. Entonces, procedieron a realizar seres de madera
que pudieron moverse y hablar. No obstante, eran criaturas
vacías y de corazón ingrato que no agradecieron haber sido
creados.

Hurakán y Kukulkán se enojaron. Enviaron fuertes vientos y


tormentas que arrasaron con todo. Los pocos que lograron
sobrevivir, se convirtieron en monos que olvidaron haber sido
humanos. Después, los dioses se retiraron, hasta que un
tiempo después llegaron un coyote, un zorro, un loro y un
cuervo para mostrarles granos amarillos que habían surgido
en la tierra. De esta manera, supieron que el maíz sería la
carne de la nueva humanidad que podría iluminar el mundo
con su lenguaje.

Nacimiento del sol, la luna y las estrellas


La diosa Coatlicue vivía en un templo ubicado en Coatepec y
era la madre de la luna (Coyolxauhqui) y las estrellas
(Centzonhuitznahua). Se encontraba un día barriendo,
cuando desde el cielo cayó una bella pluma azul que la

5
fascinó. Algunos meses después, se dio cuenta de que
estaba embarazada.

Sus hijos se opusieron a esta idea, pues temieron que su


hermano significase su fin, así que decidieron acabar con su
madre. La diosa, desesperada, pidió ayuda al hijo que se
encontraba en su vientre.

En el momento en que llegaron la luna y las estrellas,


Coatlicue dio a luz a Huitzilopochtli, el dios del sol y de la
guerra que primero se enfrentó a las estrellas. Una a una,
fueron lanzadas hacia el cielo. Luego, llegó el turno de su
poderosa hermana, a quien le cortó la cabeza que tiró tras el
monte. Así fue como surgió el día y un diminuto colibrí
extendió sus alas

La luz mala
La luz mala es uno de los mitos más famosos de los folclores
de Argentina. Algunos le decían la leyenda de la luz buena,
también conocida como el fantasma dentro del farol. Consiste
en la aparición nocturna de una luz brillante que flota a poca
altura del suelo. Esta puede permanecer inmóvil,
desplazarse, o en algunos relatos, perseguir a gran velocidad
al aterrorizado observador. Muchas veces aparece a una
distancia cercana al horizonte.

6
Estas manifestaciones son muy temidas, "la leyenda de la luz
mala" o también llamada "la leyenda de la luz buena
(preferible)" ya que se identifica comúnmente a la luz mala
como un «alma en pena», el espíritu de un difunto que no
recibió sepultura cristiana. Ante un encuentro, se
recomendaba popularmente decir una oración y luego morder
la vaina del cuchillo; como último recurso, se las debía
enfrentar con un arma blanca, ya que las armas de fuego
resultaban inefectivas.

En el noroeste argentino también se le da el nombre de luz


mala al «farol de mandinga», fosforescencia que suele verse
en cerros y quebradas durante los meses más secos,
después de ponerse el Sol.

quebradas durante los meses más secos, después de


ponerse el Sol. Se asegura que el farol de Mandinga aparece
en lugares en los que hay enterrados tesoros de oro y plata, y
que la luz es el espíritu del antiguo dueño tratando de alejar
del lugar a los extraños. La tradición dice que el 24 de agosto
(día de San Bartolomé) estas luces son más brillantes por
influencia del Satanás, ya que es el único día del año en que
este se libra de la vigilancia de los ángeles, y aprovecha para
atraer las almas.

7
Generalmente nadie cava donde sale la luz por el miedo que
la superstición les ha producido. Los pocos que observan
bajo la luz siempre han encontrado objetos metálicos o
alfarería indígena. Ésta al ser destapada se dice que despide
un gas a veces mortal para el hombre, por lo que los
lugareños aconsejan tomar mucho aire antes de abrir el
objeto encontrado, o hacerlo cubriendo nariz y boca con un
pullo (manta gruesa de lana) o con un poncho.

Cuenta Hipólito Marcial Rojas que: «La luz blanca que


aparece en la falda del cerro es buena, donde entra hay que
clavar un puñal y al otro día ir a cavar(...) va a encontrar oro y
plata. De la luz roja huyan o recen el Rosario, se dice que es
luz mala, tentación del diablo

El Crespín
Cuenta la leyenda, que hace un tiempo atrás, había un
matrimonio de campesinos que se dedicaban a labrar y
cultivar la tierra para poder vivir. Pero mientras el hombre era
trabajador, paciente y resignado, la mujer era haragana,
despreocupada, y tenía una gran fascinación por el baile.

Un año en que la cosecha era más abundante que nunca,


Crespín sesgaba su trigo bajo el sol de verano, trabajando
más horas de las que podía resistir un hombre, debiendo

8
hacerlo todo el solo, pues su mujer estaba muy ocupada
bailando.

Un día se enfermó y solicitó a su mujer que fuera al pueblo


cercano a traerle medicamentos y le recomendó que volviera
pronto pues necesitaba sanar lo antes posible para continuar
la cosecha. La mujer fue hacia el pueblo y se encontró que en
uno de los ranchos del camino estaban de fiesta, se acercó
para descansar un rato, pero se fue dejando ganar por la
alegría y comenzó a cantar y bailar. El chipá, los chamamés y
polcas despertaron en ella su aficción de siempre y se
entregó a la diversión ciegamente.

Cuando más entretenida estaba, la vinieron a llamar, pues su


marido se había agravado y reclamaba la presencia de ella,
pero lejos de correr en presencia de su moribundo marido,
dijo que la vida era corta para divertirse y larga para sufrir. Lo
mismo respondió al segundo y tercer día que la vinieron a
buscar y avisarle que su marido se moría, y cuando
finalmente le avisaron que ya había muerto, no dio
importancia y siguió bailando.

Unos vecinos piadosos y condolidos de la suerte del pobre


Crespín, lo velaron y enterraron sin que la mujer interviniera
para nada, pues estaba ocupada en divertirse.

9
Finalmente, pasados varios días y cuando ya la diversión
finalizaba, regreso la mujer a su hogar y se encontró en la
más terrible soledad. Lloró y sufrió su pena, y durante varios
días y noches deambuló por los campos, llamando a su
marido. Enloquecida de dolor, le pidió a Dios que le diera alas
para proseguir su búsqueda, y Dios la convirtió en ave.

Desde entonces, es el pájaro huraño y solitario que en las


épocas de las cosechas llama a su compañero con dolido
acento: crespín…crespín.

La llorona
Dice la leyenda que hace muchos años aparecía en
Xochimilco la figura de una mujer vestida de blanco, la cual
cruzaba las calles de la ciudad mientras lamentaba: ¡Ay, mis
hijos!

Los habitantes de la ciudad decían que se trataba de una


pobre mujer que había sufrido por un hombre que la había
abandonado. Entonces decidió ahogar a sus hijos en un río y,
arrepentida, intentó quitarse ella la vida. Pronto fue apodada
como la Llorona.

10
Dicen que, a día de hoy, el espectro sigue apareciendo por
las noches y recorre la ciudad con su vestimenta blanca. Aún
hoy se puede oír su desgarrador lamento.

El autobús fantasma
Cuenta la leyenda que, en una vieja y peligrosa carretera que
unía Toluca con Ixtapan de la Sal, un autobús circulaba de
madrugada de Ixtapan de la Sal hacia Toluca.

Todo iba bien hasta que comenzó a llover, momento en que


el autobús tenía que tomar curvas muy peligrosas y pasar por
un puente en el que solo cabe un vehículo.

De repente, los viajeros se asustaron al ver que el autobús


había tomado más velocidad. El conductor se percató de que
los frenos estaban fallando. Pronto, en una de las curvas, el
autobús se precipitó al vacío dejando víctimas y sin
sobrevivientes. El autobús número 40 se incendió y jamás
llegó a su destino. Dice la leyenda que desde entonces, si
transitas por esa carretera durante la madrugada e intentas
subirte a un autobús, posiblemente sea el número 40. Si
subes al autobús, no deberás hablar en ningún

La mulata de Córdoba
11
Cuenta la leyenda que, allá por el siglo XVII se fundó la
ciudad de Córdoba. Allí llegó sola una mujer mulata muy
hermosa. Todos los hombres quedaban prendados con ella a
su paso. Pronto, su presencia en la ciudad comenzó a tener
reacciones contrapuestas. Algunos la rechazaban, los
supersticiosos decían que tenía un pacto con el diablo; que
tenía poderes mágicos que le permitían estar en dos lugares
al mismo tiempo.

Otros la veneraban porque decían que era una virtuosa en las


artes de la medicina y era capaz de curar solo con hierbas.

Ante todos los rumores que se fraguaron, la Santa Inquisición


no tardó en apresarla y enviarla al presidio de San Juan de
Ulúa acusada de brujería. Allí esperaría al día de su muerte
en la hoguera. En su celda, encontró un trozo de carbón y
empezó a dibujar con todo lujo de detalles un barco en la
pared. Una noche, mientras el carcelero de turno dormía,
desapareció en la nave. Al día siguiente, se encontraron al
carcelero con la razón perdida aferrado a la reja del calabozo
vacío.

El gauchito gil

12
Según la leyenda, el Gauchito Gil se llamaba Antonio
Mamerto Gil Núñez, un gaucho de la ciudad de Pay Ubre, en
la provincia de Corrientes, en el norte de Argentina.
Diferentes historias circulan sobre él, pero ninguna es
totalmente aceptada. La historia más común es que a
mediados del siglo XIX, Gil, que trabajaba en el campo,
comenzó una relación romántica con Estrella Díaz de
Miraflores, una viuda adinerada de su ciudad natal. A los
hermanos de la joven y al jefe de la policía local, quien estaba
locamente enamorado de Estrella, no les gusta este vínculo
con un campesino. Puesto en una situación peligrosa, Gil no
tiene más remedio que huir y se alista como soldado en la
Guerra de la Triple Alianza (1864-1870) entre Argentina,
Brasil y Uruguay contra Paraguay. A su regreso, es llamado a
luchar junto al Partido Autonomista de Corrientes en la guerra
civil contra el Partido Liberal. Pero el Gauchito Gil es
categórico: no luchará en esta guerra. Perseguido por los
militares, finalmente fue capturado en enero de 1878.

El Silbón
La leyenda dice que el Silbón (también llamado el Silbador en
ciertas zonas de Colombia) se manifiesta precisamente a
través de un escalofriante silbido: cuando éste sonido se
escucha muy cerca significa que el ser se encuentra lejos de
13
ti. Pero cuando el silbido se percibe muy lejos a la distancia
es cuando más miedo debes tener: el ser se encuentra tan
cerca que tu vida corre peligro.

Quienes han tenido la oportunidad de escuchar el silbido de


esta criatura y vivido para contarlo se refieren a él como algo
fuera de este mundo. El aterrador silbido es capaz de hacer
sentir un frío indescriptible en la piel.

Esto es lo que hace del Silbón algo tan peligroso: su


capacidad de engaño. Según el folclor colombiano y
venezolano, la criatura se manifiesta sobre todo en el verano,
cuando los llanos están secos. El Silbón se entretiene
recogiendo el polvo entre sus manos a la espera de que un
caminante se atreva a pisar sus territorios.

Aunque también se dice que el ser, al cual se le describe


como un ser muy alto y desgarbado, puede manifestarse en
tiempos de lluvia o humedad. Como toda leyenda, circulan
diferentes versiones sobre un mismo hecho.

¿Pero por qué persigue el Silbón con sus víctimas y qué les
hace? Algunos dicen que el silbón siente predilección por los
borrachos a quienes ataca para succionarles el aguardiente
contenido en su sangre a través del ombligo.

14
Otros dicen que gusta de atacar a los mujeriegos, a quienes
tortura y despedaza para luego meter sus huesos en el saco
que siempre lleva a cuestas. Este objeto es muy
característico del Silbón y tiene una oscura historia detrás.

El nacimiento del arcoíris


Miles de años atrás, en tiempos de los zapotecas, todavía no
existía la luz. Una de las divinidades más poderosas era el
travieso Cosijogui, dios del rayo, quien pasaba los días
bailando.

Poseía cuatro ollas que guardaban las nubes, el agua, el


granizo y el viento. Un día, Cosijogui se aburría y abrió tres
de las ollas mientras bailaban. El cielo se volvió loco y los
humanos y los animales acudieron al Gran Aliento, dios de
todos los dioses, en busca de ayuda.

Este creó a Gabicha, el dios sol, para que iluminara el


universo, y el sol salió por primera vez. Cosijogui supo que la
diversión había terminado, por lo que abrió la cuarta olla en
honor del nuevo dios, y el viento llevó de vuelta las nubes, el
agua y el granizo hasta sus ollas.

—Y ahora, humanos, miren al cielo. Para conmemorar este


gran día, les regalo el arcoíris. Saldrá siempre que yo envíe la
lluvia mientras luce el astro rey.
15
Y así fue como surgió el arcoíris, el gran puente de mil
colores que da la bienvenida al sol en medio de la lluvia.

La princesa de las alas de mariposa


En tiempos del rey azteca Acamapichtli, hubo una gran
sequía. El rey fue al templo del dios de la lluvia, Tláloc, para
pedirle ayuda. Este accedió a su plegaria y, a cambio, el rey
tuvo que entregar a su hija para que sirviera en su templo
para siempre.

Pocas semanas después, un joven llamado Yariz fue al


templo y vio a la hermosa Mirra bailando. Se enamoró de ella
y comenzó a visitarla a menudo. El rey, al enterarse, le
prohibió regresar, para evitar que la sequía volviera a caer
sobre su reino.

El joven, lejos de hacerle caso, volvió, ambos se confesaron


su amor y huyeron. Lograron vivir juntos durante un año,
antes de que los guardias del rey los encontraran. Yariz murió
protegiendo a Mirra y esta fue entregada a su padre, quien la
culpó por la sequía que había causado.

La devolvió al templo y la joven se fue apagando hasta que


un día desapareció. En su lugar, vieron una bella mariposa

16
volando. Tláloc se había conmovido de su amor, la había
perdonado y convertido en una bella mariposa de alas azules
y bordes dorados.

El cocay
En el Mayab vivía un hechicero que curaba a los enfermos
con una piedra verde. Un día estaba paseando por la selva
cuando comenzó a llover. Echó a correr y perdió la piedra en
su huida. Los animales acudieron a su llamada y, juntos,
comenzaron a buscarla.

Con semejante diluvio era imposible ver nada y, horas más


tarde, continuaban sin encontrarla. De pronto, de la cabeza
del cocay surgió un misterioso resplandor que iluminó su
camino como si fuera una linterna.

—¡Qué raro! ¡Estoy brillando! ¡Qué bien se ve ahora! Eh,


¿qué es aquel destello…? ¡Es la piedra! ¡La encontré! ¡Señor
hechicero! ¡Señor hechicero! ¡La tengo!

—¡Gracias, cocay! ¡Eres un héroe! ¡Salvaste al pueblo! Y veo


que los dioses premiaron tu esfuerzo, pues te concedieron luz

17
propia. Desde ahora, por la noche, iluminarás los pasos de la
gente para que nadie se pierda.

Y desde entonces el cocay, también conocido como


«luciérnaga», brilla con luz propia.

Aguas profundas
Dicen cosas siniestras del hombre que lee en la mesa del
fondo mientras se enfría el café. Dicen que vive en aguas
profundas. Que las mujeres desaparecen en sus entrañas.
Me pregunto cómo lo saben si el hombre no determina a
nadie, si viene y se va sin avisar cuando le da la gana, como
si el resto del mundo no existiera. Huele a eucalipto. Apenas
percibo el olor, uno o dos minutos antes de su entrada,
preparo el café tal como le gusta, cargado y sin azúcar,
aunque apenas lo prueba. Nunca agradece el servicio. No me
importan sus modales ni su biografía porque deja generosas
propinas. En realidad, no hay altanería en sus gestos, como
podría pensarse. Sus suaves ademanes pretenden el olvido.
El olor se desvanece en dos o tres horas. Arrojo el café al
lavaplatos, cuelgo aparte el pocillo y luego barro las escamas
alrededor

El árbol que perdió su infancia.

18
Pinto era un pino de Oregòn, que desde pequeño soñaba con
ser grande. Su especie llegaba a alcanzar los sesenta
metros.

Le habían dicho que la vista desde las grandes alturas era


maravillosa.

Sus amigos le mostraban distintas bellezas de la naturaleza,


desde pequeñas plantas, flores, insectos, grandes animales y
hasta personas, pero no les prestaba atención; iba creciendo
y siempre sucedía lo mismo, lo único que le interesaba era
lograr una gran altura.

Cuando creció, confirmó que el panorama desde tan alto era


espectacular.

En las conversaciones con sus amigos, escuchaba cosas


muy extrañas para él, hablaban de chicos jugando a la pelota,
de perros corriendo, de abejas que se posaban sobre las
flores, y cantidades de comentarios sobre seres que no
llegaba a distinguir desde allá arriba.

Pero ya no pudo bajar para conocerlos, se los había perdido


mientras esperaba llegar bien alto.

Decir, hacer
Entre lo que veo y digo,
19
Entre lo que digo y callo,

Entre lo que callo y sueño,

Entre lo que sueño y olvido

La poesía.

Se desliza entre el sí y el no:

dice

lo que callo,

calla

lo que digo,

sueña

lo que olvido.

No es un decir:

es un hacer.

Es un hacer

que es un decir.

La poesía

se dice y se oye:

20
es real.

Y apenas digo

es real,

se disipa.

¿Así es más real?

Idea palpable,

palabra

impalpable:

la poesía

va y viene

entre lo que es

y lo que no es.

Teje reflejos

y los desteje.

La poesía

siembra ojos en las páginas

siembra palabras en los ojos.

21
Los ojos hablan

las palabras miran,

las miradas piensan.

Oír

los pensamientos,

ver

lo que decimos

tocar

el cuerpo

de la idea.

Los ojos

se cierran

Las palabras se abren.

En perseguirme mundo, ¿qué interesas?


En perseguirme, Mundo, ¿qué interesas?

¿En qué te ofendo, cuando sólo intento

22
poner bellezas en mi entendimiento

y no mi entendimiento en las bellezas?

Yo no estimo tesoros ni riquezas;

y así, siempre me causa más contento

poner riquezas en mi pensamiento

que no mi pensamiento en las riquezas.

Y no estimo hermosura que, vencida,

es despojo civil de las edades,

ni riqueza me agrada fementida,

teniendo por mejor, en mis verdades,

consumir vanidades de la vida

que consumir la vida en vanidades.

En Paz
Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, Vida,

porque nunca me diste ni esperanza fallida,

ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;

23
porque veo al final de mi rudo camino

que yo fui el arquitecto de mi propio destino;

que, si extraje las mieles o la hiel de las cosas,

fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:

cuando planté rosales, coseché siempre rosas.

Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:

¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!

Hallé sin duda largas las noches de mis penas;

mas no me prometiste tan sólo noches buenas;

y en cambio tuve algunas santamente serenas...

Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.

¡Vida, nada me debes!


¡Vida, estamos en paz!

absolutamente nada

ciento cincuenta canales

24
de televisión y nada que ver

absolutamente nada

la misma mujer el mismo

hombre los mismos

repitiendo infinitamente

el absoluto sin sentido

de sus vidas en pantalla

chica sus vidas chicas

en pantalla donde únicamente es noticia

verdadera la apariencia el control electrónico

saltando de la nada

a la sometida existencia

que muele sobre ti

El aire ya no es aire, si no aliento


El aire ya no es aire, si no aliento;

el agua ya no es agua, si no espejo,

porque el agua es apenas tu reflejo

25
y ruta de tu voz es sólo el viento.

Ya mi verso no es verso, sino acento;

ya mi andar no es andar, sino cortejo,

porque vuelvo hacia ti cuando te dejo

y es sombra de tu luz mi pensamiento.

Ya la herida es floral deshojadura

y la muerte es fluencia de ternura

que a ti me liga con perpetuos lazos:

tórnese en rosa espléndida la herida

y ya no es muerte, sino dulce vida,

la muerte que me das entre tus brazos.

26

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