1.
Concepto de comunicación
Una primera definición de comunicación la encontramos en la Retórica de
Aristóteles quien la considera como “La búsqueda de todos los medios de persuasión
que tenemos a nuestro alcance", dejando muy claramente asentado, que la meta
principal de la comunicación es la persuasión, es decir, el intento que hace el orador
de llevar a los demás a tener su mismo punto de vista. Este tipo de enfoque del
propósito comunicativo siguió siendo popular hasta la segunda mitad del siglo XVIII,
aunque el énfasis ya no se pusiera sobre los métodos de persuasión, sino en crear
buenas imágenes del orador (Beltrán 1981). Podemos comprobar que la noción de
influencia sigue vigente todavía en la definición de comunicación de Osgood (1961):
“En el sentido más general, tenemos comunicación cuando quiera que un sistema,
una fuente, influencie a otra, al destinatario, por manipulación de señales
alternativas que pueden ser transferidas por el canal que los conecta.”
En el siglo XIX la moderna sociedad industrial que va surgiendo presta poca
atención a la comunicación pues pone más énfasis en ese nuevo elemento dinámico
y transformador que es la industria. Pero, poco a poco, se va haciendo más evidente
que el trabajo es, sobre todo, una actividad comunicativa. Es a comienzos del siglo
XX, en el periodo entre la Primera y Segunda Guerra Mundial, cuando se utilizan los
medios de comunicación de masas como instrumentos de manipulación masiva. En
este clima intelectual, político y social, se piensa en los medios de comunicación
como un “nuevo tipo de fuerza unitaria en una sociedad amorfa y con escasez de
relaciones interpersonales” (Katz y Lazarsfeld, 1979). Bajo estos presupuestos se
formularon muchos modelos de comunicación en el intento de comprenderla,
racionalizarla y explicarla.
Por otra parte puede observarse que históricamente, a nivel semántico, los
términos “comunicación” y “comunicar” sufren sensibles modificaciones pasando
progresivamente de significar “compartir” a centrarse en el significado de
“transmitir” (Wolf 1997).
El origen de los modelos Cibernéticos y de la Teoría de la Información puede
situarse en 1927, cuando Lasswell publicó Propaganda Technique in the World War,
en el que hacía un análisis de la propaganda norteamericana, francesa, inglesa y
alemana. En 1948, influenciado por la teoría de la psicología clásica del estímulo-
respuesta formula su modelo descriptivo, como lo conocemos hoy, añadiendo al
esquema de comunicación propuesto por Aristóteles de: “quién, qué, a quién”, el
“cómo” y el “para qué” y propone, para describir un acto de comunicación, dar
respuesta a las preguntas siguientes (Pastor, 2006):
¿Quién,
dice qué,
en qué canal (medio),
a quién,
con qué efectos?”
Shannon y Weaver (1.949) conciben la comunicación como un proceso lineal. "El
problema de la comunicación, consiste en reproducir en un punto, sea exacta o
aproximadamente, un mensaje seleccionado en otro punto. Frecuentemente el
mensaje tiene significado; éste se refiere o está relacionado con algún sistema, con
ciertas entidades físicas o conceptuales”, aportando más tarde la Teoría Matemática
de la Comunicación, cuya presentación hicieron con el siguiente enunciado: “La
palabra comunicación se usará aquí en un sentido muy amplio para incluir todos los
procedimientos por los cuales una mente puede afectar a otra” (Shannon y Weaver,
1971).
Bateson y Ruesch (1965) afirman en su Modelo Funcional que “El concepto de
comunicación incluye todos aquellos procesos por los cuales las gentes se influyen
mutuamente”. También explican cómo las anormalidades de conducta pueden
considerarse disturbios en la comunicación. Ruesch (1980) amplía el concepto
manifestando que “la comunicación es un principio organizador de la naturaleza que
conecta a las criaturas vivientes entre sí…”. La comunicación tiene como mediadores
tres propiedades de la materia viva: “Input” (Percepción), Funciones centrales
(Memoria y Toma de decisiones) y por último un “Output” (Expresión y acción).
Para Watzlawick, la comunicación se puede definir como un “Conjunto de
elementos en interacción en donde toda modificación de uno de ellos afecta las
relaciones entre los otros elementos” (Marc y Picard, 1992, p. 39). La comunicación
así concebida, es un proceso permanente y de carácter holístico, un todo integrado,
incomprensible sin el contexto en el que tiene lugar.
Según DeFleure (1993, p. 10) “La comunicación ocurre cuado un organismo (la
fuente) codifica una información en señales y pasa a otro organismo (el receptor)
que decodifica las señales y es capaz de responder adecuadamente”. Esta definición
es aplicable a cualquier tipo de relación, incluso las existentes en el mundo animal,
la particularidad del ser humano es su capacidad de abstracción y su mayor variedad
de señales.
Por su parte Hervás (1998, p.12) define la comunicación como “ El proceso a
través del cual una persona o personas y transmiten a otra u otras, y por cualquier
procedimiento, mensajes de contenido diverso, utilizando intencionadamente signos
dotados de sentido para ambas partes, y por el que se establece una relación que
produce unos efectos”.
Podemos considerar la comunicación, según H. Mendo y Garay (2005), como “Un
proceso de interacción social de carácter verbal o no verbal, con intencionalidad de
transmisión y que puede influir, con y sin intención, en el comportamiento de las
personas que están en la cobertura de dicha emisión”
Por otra parte, y dentro del contexto clínico, los fenómenos interactivos y
comunicativos han sido estudiados por Haley, Weakland y Bateson que junto a
Watzlawick, Beavin y Jackson (1971), estudiaron de forma sistemática la
comunicación humana y a partir de algunos principios elementales de la cibernética
y la Teoría General de Sistemas, llegaron a establecer los siguientes axiomas básicos
de la comunicación Watzlawick y col. (1997):
1. Es imposible no comunicar, por lo que en un sistema dado, todo
comportamiento de un miembro tiene un valor de mensaje para los demás.
2. En toda comunicación cabe distinguir entre aspectos de contenido o
semánticos y aspectos relacionales entre emisores y receptores.
3. La naturaleza de una interacción está siempre condicionada por la puntuación
de las secuencias de comunicación entre los participantes.
4. La comunicación humana implica dos modalidades, la digital -lo que se dice-
y la analógica -cómo se dice-. El lenguaje digital cuenta con una sintaxis lógica
sumamente compleja y poderosa pero carece de una semántica adecuada en
el campo de la relación, mientras que el lenguaje analógico posee la
semántica pero no una sintaxis adecuada para la definición inequívoca de la
naturaleza de las relaciones.
5. Los intercambios comunicacionales son simétricos o complementarios, según
que estén basados en la igualdad o en la diferencia de los agentes que
participan en ella.
El planteamiento de estos axiomas rompe con la visión unidireccional o lineal de
la comunicación. De alguna manera, los axiomas marcan el inicio para comprender
que la comunicación es algo más complejo que acciones y reacciones; y debe
pensarse desde un enfoque de intercambio. Así entonces, “La comunicación en tanto
que sistema no debe pues concebirse según el modelo elemental de la acción y la
reacción, por muy complejo que sea su enunciado. En tanto que sistema, hay que
comprenderla a nivel de un intercambio” (Birdwhistell, 1959).
2. Componentes de la comunicación
Aristóteles en su Retórica habló de tres elementos: el orador, el discurso y el
auditorio.
Según el modelo utilizado se han ido añadiendo distintos elementos constitutivos.
Para los modelos lineales las etapas básicas en el proceso de comunicación humana
son:
1. Decisión sobre el mensaje;
2. Codificación del mensaje deseado;
3. Transmisión de información;
4. Recepción del mensaje; y
5. Decodificación e interpretación del mensaje (Berlo, 1987).
Los modelos circulares añaden:
1. El role-taking y el feedback;
2. El contexto;
3. La interacción; y
4. La relación social.
Independientemente del modelo utilizado podemos considerar que los elementos
necesarios en el proceso comunicativo son: a) fuente, b) codificador/decodificador,
c) mensaje, d) canal, y e) receptor (Berlo, 1987).
Vamos a pasar a describir cada componente de forma breve.
2.1. Emisor y receptor
Podemos contemplar que, en el proceso comunicativo, las funciones de emitir y
recibir un mensaje, son funciones intercambiables entre las personas participantes
en el mismo. Emisor y receptor comparten un mismo código, en base al cual, pueden
establecer una comunicación relativa a un referente real o abstracto que puede estar
presente o ausente. Esta intercambiabilidad es marcada por el propio proceso
bidireccional de la comunicación.
Según el modelo de Shannon y Weaver (1949), el emisor es una fuente que posee
más o menos complejidad, mientras que el receptor se trata de un órgano de
llegada. De acuerdo con Berlo (1987, p. 18), la fuente es "alguna persona o personas
con un objetivo y una razón para ponerse en comunicación". Según Hervás (1998,
p. 12), el emisor es "el que emite el mensaje", mientras que el receptor es el
destinatario del mensaje".
En el campo de la etología, la función primordial de la comunicación en el polo
del emisor resulta ser la manipulación del receptor, mientras que en el polo del
receptor, la función se centra en la interpretación de aquello que el emisor pretende,
con el propósito de que éste obtenga la menor ventaja posible. Riba i Campos
(1997).
2. 2. Mensaje
Podemos considerar el mensaje como “la expresión escrita, verbal o no-verbal de
una idea, un sentimiento o una emoción relativa a un referente real o abstracto
(presente o ausente), utilizando, para ello, un código común para las personas que
participan en el acto comunicativo” (Hernández Mendo y Garay, 2005).
Para Berlo (1987) el mensaje es “La expresión de las ideas (contenido), de una
forma determinada (tratamiento) y mediante el empleo de un código. Este código
realiza la función de transferir el contenido de la información de un sistema emisor
a un sistema receptor, gracias a una transformación determinada, mediante un
mensaje.
Según Hervás (1998, p. 13), el mensaje es "La secuencia (oral o escrita, verbal o
no verbal) de elementos tomados de un repertorio de signos por el emisor para
transmitirlos al receptor". Asimismo, para esta autora el mensaje es “El "algo que
comunicar", el contenido, compuesto o cifrado por el emisor ajustándose al código”.
2.3. Codificación y descodificación
Berlo (1987, p. 33) define el código como "Todo grupo de símbolos que puede
ser estructurado, de manera que tenga algún significado para alguien". Para Hervás
(1998, p. 14), el código es "El conjunto de signos y reglas que se emplean y
combinan", o también, "El conjunto de conocimientos comunes que poseen el
emisor y el receptor".
Hay autores de modelos de comunicación que describen dos procesos, el de
"codificar" (el emisor realiza esta tarea) y el de "descodificar" (el receptor efectúa
esta labor).Así para McQuail y Windhal (1997, p. 33), la codificación se produce
cuando "El mensaje es traducido a un idioma o código adecuado para los medios de
transmisión y los destinatarios pretendidos". Para Serrano (1992 p. 38) la
codificación es " Un proceso de producción de mensaje por el emisor", mientras que
el término "descodificar" significa "La re-traducción del mensaje con el fin de extraer
su significado; es el uso del código por el receptor para interpretar el mensaje".
En una conversación entre dos personas, el mecanismo del habla es quien ejecuta
la función de codificación, mientras que en una comunicación no verbal son los
músculos que facilitan la ejecución de los gestos, etc. los que efectúan esta función.
La función descodificadora realizada por los sentidos de la vista y el oído.
Ambos procesos, codificación / decodificación son complementarios y necesarios
en el hecho comunicativo ya que permiten adecuar el código al medio físico del canal
y a los órganos de los transmisores y de los receptores.
2.4. Retroalimentación
Podemos considerar la retroalimentación como “la información consecuente a la
comunicación y que permite que el emisor original cambie, modifique o altere las
subsiguientes comunicaciones y/o comportamientos en función de las influencias ya
producidas o que se tiene intención de producir en el entorno comunicativo”. (H
Mendo y Garay 2005).
La retroalimentación o feedback es según (McQuail, 1997) " Cualquier proceso
mediante el cual el comunicador obtiene información acerca de si, y cómo, el
pretendido destinatario ha recibido de hecho el mensaje". Esta información puede
favorecer la variación de la conducta de comunicación ulterior. Para Serrano (1992,
p. 44), el feedback representa "Una información procedente del receptor como
respuesta al mensaje recibido y que tiene una influencia sobre el comportamiento
subsiguiente del emisor original".
2.5. Contexto
Según Serrano (1992), “El contexto está formado por un grupo de factores de
carácter psicológico, sociológico y físico, que conforman el entorno en que se
desarrolla el acto comunicativo (relación + transmisión)”. Dentro de él se distinguen
el contacto, el referente y el entorno ecológico, biológico, sociológico y psicológico
de la relación.
Para Hervás (1998, p.20), el contexto es "El conjunto de datos y circunstancias
que condicionan o rodean al mensaje, emisor…”
Podemos considerar por contexto de comunicación las interrelaciones que se
producen entre todos los factores y elementos presentes y que afectan a la
comunicación o son afectados por ella. (Mendo y Garay 2005).
2.6. Canal
Para Serrano (1992), “El canal es el medio físico gracias a cuya estructuración,
se transmite el mensaje, a diferencia del contexto que alude a la situación en que el
mensaje es producido por el emisor e interpretado por el receptor”
Berlo (1987) define el "canal" como, formas de encodificar y decodificar mensajes,
vehículos de mensajes, y medio de transporte. Por su parte Shannon (1949) lo
considera como "Una vía de circulación".
Hervás (1998, p.13), define el canal como "El conducto a través del cual el
mensaje circula, llega desde el emisor al receptor".
Miller (1980) realiza la suposición de tomar al ser humano como canal de
información con un INPUT (entrada) estimular y un OUPOT (salida) que son las
respuestas a esos estímulos.
Por canal de comunicación podemos considerar el medio a través del cual se
propaga la comunicación, también se podría considerar canal a las personas que
transmiten una comunicación ajena. (H Mendo y Garay 2005).
2.7. Comunicación intencionada y comunicación indicadora
Pross (1987) diferencia entre comunicación intencionada y comunicación
indicadora. Esta distinción está relacionada con el axioma de que “Es imposible no
comunicar”. Dados dos seres humanos, siempre existe comunicación entre ambos
("se dicen algo"), incluso ante la ausencia ("no se dicen nada" una persona a otra).
Este "algo" puede ser de forma intencionada o descubierta. Siguiendo a Pross, la
comunicación empírica es a la vez indicador e intención.
2.8. Otros
Otros conceptos importantes pero no imprescindibles para la comunicación son
el ruido, el referente, la fidelidad, la redundancia y la información.
El ruido para Parlebas (1977, p 152). “Es un elemento perturbador que parasita
el proceso de comunicación”. Para este mismo autor el referente es “realidad de lo
que se habla”, y se da redundancia “cuando hay repetición de la información ya
dada anteriormente”.
La fidelidad para Berlo (1987) se produce “cuando el comunicador logra lo que
desea”.