UNIVERSIDAD DE MONTERREY
“Ensayo Final”
Alumna: Karen Rosario Olvera Hurtado
Matricula: 617783
Maestro: Carlos Alberto Estrada Zubia
Materia: Herramientas para el análisis de proyectos de edificación sustentable
Fecha: 28 de Noviembre del 2024
El estudio de la arquitectura ha evolucionado para abordar no solo las necesidades
estéticas y funcionales de las edificaciones, sino también para enfrentar los retos
medioambientales del siglo XXI. La búsqueda de eficiencia energética y sustentabilidad
ha dejado de ser un lujo o una simple tendencia para convertirse en una necesidad
impostergable. Durante el semestre, reflexionamos sobre la importancia de diseñar
espacios que logren confort con un menor consumo energético, la influencia de los
materiales y formas de los edificios en su desempeño, y las estrategias radicales para
reducir el impacto ambiental. Este ensayo explora los temas clave vistos en clase,
intercalando observaciones y aprendizajes con mis propias reflexiones.
1. Importancia del Estudio del Clima para el Confort con Menores Recursos
Energéticos
El diseño arquitectónico eficiente comienza con el análisis del clima local. Esta etapa
preliminar permite a los arquitectos tomar decisiones informadas que maximizan el
aprovechamiento de los recursos naturales y reducen la necesidad de tecnologías
mecánicas que consumen energía. Durante el curso, aprendimos cómo herramientas
como las cartas solares, los diagramas de vientos y los estudios de temperatura y
humedad relativa ayudan a diseñar edificaciones adaptadas al entorno.
Un ejemplo práctico es la orientación de los edificios. En climas cálidos, como el de
Monterrey, las fachadas principales deben evitar la exposición directa al sol,
especialmente durante las horas más intensas del día. En clase discutimos casos de
edificios diseñados con patios interiores o celosías que reducen la radiación solar sin
comprometer la ventilación natural. Reflexioné sobre cómo estos elementos pasivos
pueden ser clave en viviendas de interés social, donde el acceso a sistemas de aire
acondicionado es limitado.
Otra estrategia analizada fue el uso de techos verdes o jardines verticales, que no solo
reducen la temperatura superficial de los edificios, sino que también mejoran el
microclima urbano. Este tipo de soluciones, aunque inicialmente más costosas, pueden
implementarse de forma escalable para maximizar su impacto en ciudades con climas
extremos.
Finalmente, comprendí que el estudio del clima no solo busca eficiencia energética, sino
también confort humano. Al diseñar espacios donde las personas se sientan cómodas
de manera natural, se fomenta una calidad de vida superior mientras se minimiza el
impacto ambiental.
Historia del diseño climático
Las civilizaciones antiguas construyeron edificaciones adaptadas al clima:
• Casas de adobe en el desierto: Usaban barro y paja por sus propiedades térmicas,
manteniendo el interior fresco durante el día y cálido en la noche.
• Torres de viento en Persia: Estas estructuras tradicionales canalizaban el aire
fresco hacia el interior de los edificios, actuando como un sistema de aire
acondicionado natural.
• Construcciones mayas y aztecas: Orientaban sus edificios para aprovechar el sol
y la sombra, maximizando el confort térmico sin depender de recursos adicionales.
Relación con el cambio climático
• Los eventos climáticos extremos y las temperaturas fluctuantes plantean nuevos
desafíos.
• El diseño arquitectónico debe prever futuros escenarios climáticos, como períodos
de sequía o inundaciones, y ser adaptable.
2. Efectos de la Forma y Materiales de los Edificios en la Eficiencia Energética
La forma y los materiales de los edificios son determinantes para su desempeño
energético. Este tema me permitió entender cómo cada decisión de diseño afecta el
balance térmico y, en consecuencia, la demanda energética. Uno de los aspectos más
fascinantes fue cómo la compactación de la forma arquitectónica reduce las pérdidas de
calor en climas fríos y el ingreso de calor en climas cálidos.
Un caso estudiado fue el diseño de edificios en regiones áridas, donde las formas cúbicas
y compactas predominan para minimizar la exposición al sol. Estas edificaciones,
además, suelen utilizar materiales con alta inercia térmica, como el adobe, que
almacenan calor durante el día y lo liberan lentamente durante la noche. Reflexioné sobre
cómo estas prácticas ancestrales pueden combinarse con tecnologías modernas, como
pinturas reflectantes o fachadas ventiladas, para optimizar su desempeño.
Otro aspecto crucial fue la selección de materiales. Aprendí que materiales como el vidrio
requieren un uso cuidadoso, ya que pueden ser tanto una solución como un problema
según el contexto. Por ejemplo, en climas fríos, el vidrio de doble acristalamiento ayuda
a capturar calor solar; sin embargo, en climas cálidos, sin un control adecuado, puede
generar un efecto invernadero indeseado. Esto subraya la importancia de los
recubrimientos especializados y la integración de elementos de sombreado.
Finalmente, reflexioné sobre el impacto ambiental de los materiales. Optar por recursos
locales y reciclados no solo reduce la huella de carbono del transporte, sino que también
fomenta la economía circular. Por ejemplo, el uso de madera certificada o concreto
reciclado representa un avance significativo hacia la construcción sostenible.
Casos de estudio
Bosco Verticale, Milán: Dos torres residenciales cubiertas con más de 20,000 plantas y
árboles.
• Las plantas reducen la temperatura del aire, filtran partículas contaminantes y
actúan como aislamiento acústico y térmico.
Museo del Mañana, Río de Janeiro: Diseñado para aprovechar al máximo la luz natural
y la ventilación, con una estructura inspirada en la sostenibilidad y la forma orgánica.
Impacto social
• El uso de materiales locales fortalece la identidad cultural y reduce costos de
transporte, disminuyendo la huella de carbono.
• Por ejemplo, el barro comprimido en África o el bambú en Asia son ejemplos de
materiales sostenibles que también aportan belleza estética.
3. Oportunidades para la Eficiencia en Edificios Basadas en Parámetros de Confort
y Patrones de Uso
El confort humano es el objetivo principal del diseño arquitectónico. Sin embargo, lograrlo
de manera eficiente requiere comprender cómo interactúan los parámetros físicos, como
la temperatura, la humedad y la ventilación, con los hábitos de los usuarios. Este tema
me permitió explorar cómo los edificios pueden adaptarse dinámicamente a las
necesidades de sus ocupantes.
Uno de los temas más interesantes fue el uso de sensores y sistemas automatizados.
Estos dispositivos ajustan la iluminación, la ventilación o la climatización según la
ocupación y las condiciones ambientales. Reflexioné sobre cómo esta tecnología podría
democratizarse en viviendas económicas, utilizando alternativas más simples como
sistemas de ventilación natural controlados por persianas automatizadas.
Además, analizamos cómo los patrones de uso influyen en el consumo energético. Por
ejemplo, los espacios comerciales suelen tener picos de ocupación durante horas
específicas del día, lo que permite implementar sistemas que regulen el uso de energía
de manera más eficiente. En el caso de los hogares, cambios en los hábitos, como
apagar dispositivos en espera o ajustar los termostatos, pueden generar ahorros
significativos.
Por último, este tema me llevó a cuestionar cómo los edificios pueden fomentar
comportamientos más sostenibles. Un ejemplo sería diseñar espacios que promuevan la
iluminación natural o la ventilación cruzada, reduciendo así la dependencia de
tecnologías mecánicas.
Conexión con el diseño inclusivo
Diseñar edificios eficientes también significa garantizar accesibilidad: Espacios que
optimizan el confort térmico y lumínico para adultos mayores o personas con movilidad
reducida.
Ejemplo: Centros comunitarios con ventilación natural y diseño ergonómico.
Comparación internacional
Edificios residenciales en Japón: Utilizan madera tratada para el aislamiento y grandes
ventanas corredizas para ventilación.
4. Estrategias Radicales para la Reducción del Consumo de Energía
Las estrategias radicales representan una oportunidad para redefinir el diseño
arquitectónico en función de la eficiencia energética. Durante el semestre, aprendimos
sobre propuestas innovadoras que, aunque desafiantes, ofrecen soluciones viables para
enfrentar la crisis climática.
Un ejemplo inspirador es el concepto de edificios de energía cero, que generan toda la
energía que consumen. Estos proyectos integran tecnologías como paneles solares,
sistemas de captación de agua de lluvia y aislamiento térmico avanzado. Reflexioné
sobre cómo estos principios pueden adaptarse a contextos locales, aprovechando las
políticas de incentivos para reducir los costos iniciales.
Otra estrategia radical discutida fue la rehabilitación de edificios existentes. Este enfoque
me pareció particularmente relevante en ciudades densamente pobladas, donde la
construcción de nuevas estructuras puede ser limitada. Reutilizar y modernizar
edificaciones no solo conserva recursos, sino que también reduce los residuos de
construcción, un problema significativo en la industria.
Finalmente, exploramos la idea de repensar los estándares de confort. Este concepto
sugiere que los usuarios pueden adaptarse a condiciones térmicas más amplias,
reduciendo la necesidad de calefacción o aire acondicionado extremos. Reflexioné sobre
cómo esta perspectiva puede implementarse mediante campañas educativas que
sensibilicen a las personas sobre los beneficios ambientales y económicos de un
consumo energético más consciente.
Uso de energías renovables
• Paneles solares: Instalaciones eficientes como el proyecto Solar Decathlon, que
integra techos solares en viviendas sostenibles.
• Turbinas eólicas urbanas: Diseñadas para ser silenciosas y compactas, estas
turbinas pueden instalarse en tejados de edificios altos.
5. Importancia de las Certificaciones de Sustentabilidad en Edificaciones
Las certificaciones de sustentabilidad, como LEED, BREEAM o EDGE, son herramientas
fundamentales para garantizar que las edificaciones cumplan con altos estándares
ambientales. Durante el semestre, discutimos cómo estas certificaciones promueven
prácticas responsables y generan beneficios tanto para los desarrolladores como para
los usuarios.
Un aspecto destacado fue el análisis de los beneficios económicos asociados a las
certificaciones. Los edificios certificados suelen tener menores costos operativos y un
mayor valor de mercado, lo que los convierte en una inversión atractiva. Reflexioné sobre
cómo estas certificaciones también pueden ser una herramienta para educar a los
usuarios sobre la importancia de la sostenibilidad.
Sin embargo, también debatimos las limitaciones de estas certificaciones. En algunos
casos, pueden percibirse como un lujo inaccesible, especialmente en países en
desarrollo. Esto me llevó a reflexionar sobre la necesidad de adaptar los criterios a
diferentes contextos socioeconómicos, promoviendo soluciones sostenibles y
asequibles.
Finalmente, comprendí que las certificaciones no deben ser vistas como un fin en sí
mismas, sino como un medio para garantizar el cumplimiento de metas ambientales. Más
allá del sello, es crucial que los edificios certificados realmente representen un
compromiso genuino con la sustentabilidad.
Certificaciones específicas
• LEED (Leadership in Energy and Environmental Design): Evalúa sostenibilidad en
aspectos como ahorro energético, agua y calidad ambiental.
• WELL Building Standard: Prioriza el bienestar humano, incluyendo la calidad del
aire, agua y nutrición.
• Living Building Challenge: Certifica edificios que generan más energía de la que
consumen y tienen un impacto positivo en el entorno.
Barreras para su implementación
• Costos iniciales altos: Aunque las certificaciones ahorran dinero a largo plazo, los
costos de obtenerlas pueden ser prohibitivos para desarrolladores pequeños.
• Falta de conocimiento: En algunos países, las empresas y los gobiernos no
comprenden los beneficios a largo plazo de estas certificaciones.
Conclusión
A lo largo del semestre, el estudio de temas relacionados con la eficiencia energética, el
diseño sustentable y las estrategias arquitectónicas enfocadas en el confort humano y el
cuidado del medio ambiente ha ampliado mi perspectiva sobre el rol fundamental de la
arquitectura en la construcción de un futuro más sostenible. Reflexionar sobre estos
temas me ha permitido comprender que la sostenibilidad no es solo una tendencia o una
exigencia normativa, sino un imperativo ético y profesional que debe estar en el centro
de cada decisión de diseño.
Uno de los aprendizajes más significativos fue entender que la arquitectura tiene la
capacidad de adaptarse al clima y al contexto local para lograr el confort con recursos
mínimos. La relación entre la orientación, los materiales y el diseño pasivo no solo tiene
el potencial de reducir el consumo energético, sino también de mejorar significativamente
la calidad de vida de los usuarios. Este enfoque me ha hecho apreciar aún más los
ejemplos históricos de construcción climáticamente adaptada, como las casas de adobe
y las torres de viento, al tiempo que resalto la necesidad de integrar estas estrategias
con tecnologías modernas como edificios inteligentes y sistemas domóticos.
Además, la reflexión sobre los materiales y las formas de los edificios como herramientas
clave para la eficiencia energética fue reveladora. Comprender cómo los materiales
locales y avanzados, como los ladrillos bioreactivos o el concreto que captura CO₂,
pueden transformar la industria me ha inspirado a explorar más sobre su implementación.
Esta visión no solo aborda la eficiencia energética, sino que también conecta la
arquitectura con problemáticas sociales, como el acceso a viviendas asequibles y la
preservación de identidades culturales.
Por otro lado, analizar cómo los patrones de uso y los parámetros de confort influyen en
la eficiencia me permitió reconocer la importancia de incluir al usuario en las soluciones
arquitectónicas. Este enfoque centrado en las personas destaca la necesidad de educar
y empoderar a los usuarios para que sean conscientes del impacto de sus hábitos y
decisiones. Reflexioné sobre cómo la arquitectura puede ser inclusiva, no solo en
términos de accesibilidad física, sino también al promover un entorno que respete las
necesidades energéticas y ambientales de cada comunidad.
Las estrategias radicales para la reducción del consumo energético fueron otro tema que
provocó un cambio en mi mentalidad. Estas estrategias no solo representan una
oportunidad para innovar, sino que también desafían las prácticas tradicionales de diseño
y construcción. Integrar sistemas de energía renovable, como paneles solares y turbinas
eólicas urbanas, junto con tecnologías inteligentes, me motivó a considerar cómo estos
avances pueden escalarse para beneficiar a comunidades enteras y no solo a proyectos
de alta gama.
Finalmente, el análisis de certificaciones de sostenibilidad, como LEED, WELL y Living
Building Challenge, reafirmó la importancia de los estándares en la construcción. Estas
certificaciones no solo garantizan edificaciones más eficientes y responsables, sino que
también fomentan un cambio cultural hacia una industria más consciente y ética. Sin
embargo, también reflexioné sobre los retos de implementarlas en países en desarrollo,
lo que subraya la necesidad de cerrar las brechas de acceso al conocimiento y los
recursos.
En términos generales, este semestre me dejó con una visión más integral y crítica de la
arquitectura como disciplina. La arquitectura no solo construye espacios físicos, sino que
también tiene la capacidad de influir en la vida de las personas y el medio ambiente. Este
aprendizaje me ha llevado a cuestionar cómo puedo contribuir a un diseño más
consciente en mi práctica futura, ya sea mediante la implementación de estrategias
sostenibles, la elección de materiales innovadores o la creación de espacios que
respondan a las necesidades tanto del entorno como de los usuarios.
En el futuro, espero seguir desarrollando proyectos que reflejen este compromiso con la
sostenibilidad y el bienestar social. La arquitectura, como profesión, tiene el poder de ser
un agente de cambio, y este curso me ha recordado que cada decisión de diseño importa.
Estoy más convencido que nunca de que la eficiencia energética y la sostenibilidad no
son solo objetivos deseables, sino también esenciales para garantizar un futuro habitable
para las próximas generaciones.