Vida y Sociedad en Planilandia Bidimensional
Vida y Sociedad en Planilandia Bidimensional
También se explica que, al igual que una moneda vista desde el borde de una mesa
parecería una línea recta, cualquier figura en Planilandia se ve como una línea desde la
perspectiva de sus habitantes. Aunque las figuras tienen diferentes formas, estas no se
distinguen visualmente, y por último el narrador promete explicar más adelante cómo los
habitantes logran diferenciarse entre sí a pesar de esta limitación visual.
En cuanto a las casas, el narrador menciona que no tienen ventanas, ya que la luz en
Planilandia es omnipresente y su origen es un misterio que ha llevado a la locura a quienes
intentaron investigarlo. Eso da miedo.
Las casas suelen tener forma pentagonal, con puertas separadas para hombres y mujeres.
Las casas triangulares y cuadradas están prohibidas por ley debido a que sus ángulos
puntiagudos representan un peligro para los transeúntes. Esta prohibición se estableció
para evitar accidentes y mejorar la seguridad pública. Con el tiempo, la construcción
pentagonal se ha convertido en la norma, incluso en las zonas rurales más remotas.
Una ley natural en Planilandia dicta que cada generación de varones tiene un lado más que
la anterior, permitiendo un ascenso gradual en la escala social. Sin embargo, esta ley no
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siempre se aplica a los triángulos isósceles, quienes rara vez logran producir un triángulo
equilátero. Aquellos que lo logran a través de generaciones de esfuerzo y matrimonios
planificados son celebrados y admitidos en clases superiores, aunque deben separarse de
sus familias.
La aristocracia utiliza esta pequeña posibilidad de ascenso para mantener el orden y evitar
revoluciones, ya que ofrece una esperanza a las clases bajas. Además, la ley natural
asegura que los miembros más brutales de la clase militar, a medida que se vuelven más
inteligentes, pierden su peligrosidad física, equilibrando así el poder. Cuando surgen
rebeliones, la aristocracia las sofoca rápidamente mediante la cooptación de los líderes más
inteligentes o fomentando luchas internas entre los rebeldes. En la historia de Planilandia,
todos los levantamientos han sido aplastados de esta manera.
El texto habla sobre las mujeres en Planilandia y describe su peligrosa existencia debido a
su forma y la cultura que las rodea. En Planilandia, las mujeres son representadas como
líneas rectas y, por lo tanto, extremadamente peligrosas, ya que son "todo punta" en sus
extremos, lo que las hace capaces de causar daño letal en caso de una colisión. Además,
tienen la capacidad de hacerse prácticamente invisibles al moverse de cierta manera, lo que
aumenta el riesgo de accidentes mortales.
Debido a estos peligros, se han implementado leyes estrictas para proteger a la población
de posibles accidentes causados por mujeres. Estas leyes incluyen la obligación de que las
mujeres entren y salgan de las casas por entradas especiales, emitan un "grito de paz"
continuo en lugares públicos y eviten el movimiento brusco que pueda llevar a una colisión
fatal.
Aunque estas leyes buscan minimizar el peligro, también se reconoce que la excesiva
represión de las mujeres puede llevar a un aumento de la violencia doméstica, ya que, al
ser confinadas o restringidas, pueden desahogar su frustración con sus esposos o hijos.
En resumen, las mujeres en Planilandia son vistas como seres extremadamente peligrosos
pero también limitados en inteligencia y memoria, lo que las convierte en una clase sin
esperanza de mejora o evolución, condenadas a una existencia regulada por leyes estrictas
para proteger a la sociedad de su peligro inherente.
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1. Audición: En Planilandia, el sentido del oído está mucho más desarrollado que en
nuestro mundo tridimensional. Este sentido permite a los habitantes reconocer a sus
amigos y conocidos por sus voces, y también les ayuda a diferenciar entre las
distintas clases sociales, especialmente entre los tres órdenes inferiores: equiláteros,
cuadrados y pentágonos. Sin embargo, la identificación por voz se vuelve más difícil
en las clases superiores, ya que las voces se asemejan más entre sí, y la habilidad
para diferenciar voces no está tan desarrollada entre la aristocracia. Además, el
narrador menciona que algunos individuos, especialmente los isósceles, pueden
imitar la voz de polígonos y hasta de círculos, lo que hace que este método no sea
completamente confiable, especialmente en situaciones donde existe el riesgo de
impostura.
2. Tacto: El segundo método, y el más común en Planilandia, es el tacto. Este método
se utiliza principalmente entre las mujeres y las clases inferiores cuando se trata de
reconocer a extraños o determinar la clase social de alguien. Al tocar los ángulos de
una persona, los habitantes de Planilandia pueden determinar a qué clase
pertenece. El narrador explica que en las ciudades y entre los hombres de negocios,
el proceso de "tocamiento" se ha simplificado con el tiempo. En las clases altas, la
expresión "tocar" puede ser utilizada en un sentido técnico, para referirse a una
presentación que implica un toque recíproco. Aunque este método podría parecer
tedioso, la larga práctica y el entrenamiento han permitido que los habitantes
diferencien con rapidez los ángulos de un pentágono, un cuadrado, o un triángulo, e
incluso el vértice de un isósceles.
Sin embargo, el uso del tacto no está exento de peligros. Si una persona se mueve
de manera inesperada durante el proceso de toque, especialmente en las clases
inferiores donde los ángulos pueden ser más agudos, puede causar daños
irreparables al tocador. Esto es particularmente peligroso entre los triángulos, ya que
su ojo está situado lejos de su vértice, lo que les impide ver lo que está sucediendo y
pueden reaccionar de manera brusca, causando accidentes que pueden ser fatales.
Un ejemplo que se menciona es el caso del antecesor del narrador, quien debido a
un movimiento brusco mientras tocaba a un polígono, causó un accidente que llevó
a la degradación social de su familia.
3. Deducción: Aunque los habitantes de Planilandia no pueden ver los ángulos
directamente, pueden deducirlos con gran precisión mediante el sentido del tacto. El
narrador explica que, aunque solo pueden ver líneas rectas, su sentido del tacto está
tan desarrollado que pueden diferenciar ángulos con mayor exactitud que lo que
podría lograr la vista con instrumentos de medición en nuestro mundo. Además,
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existe una ley natural en Planilandia según la cual el cerebro de los isósceles
comienza en medio grado y aumenta gradualmente por generación hasta alcanzar
los 60°, el ángulo que les permite entrar en la clase de los equiláteros y obtener la
libertad.
En las escuelas de Planilandia, los especímenes con ángulos más pequeños
(menores a 60°) son utilizados para educar a los jóvenes en la identificación táctil.
Estos individuos, que son considerados inferiores y no tienen derechos civiles, son
sujetos a este proceso hasta que sus ángulos se desgastan, tras lo cual son
reemplazados. Este sistema educativo ayuda a reducir el excedente de la clase
isósceles y se considera un método efectivo a largo plazo.
El narrador concluye señalando que, aunque la identificación táctil es más confiable que la
auditiva, sigue siendo un proceso que conlleva riesgos. Además, menciona que un tercer
método de identificación, más seguro y preferido por las clases superiores, será descrito en
la sección siguiente del libro.
El narrador aclara que, aunque en principio todas las figuras parecen idénticas, la niebla
crea un efecto de gradación en la claridad de las líneas, permitiendo discernir la forma y el
rango social de las figuras. En áreas sin niebla, el aire seco y transparente hace que todas
las líneas parezcan igual de nítidas, lo que impide la identificación visual. Sin embargo, en
regiones con niebla, la claridad varía según la distancia: las partes más cercanas se ven
más nítidas y las más lejanas más borrosas.
Para ilustrar cómo funciona este proceso, el narrador ofrece dos ejemplos. Un comerciante,
que es un triángulo equilátero, se observa con una línea recta que tiene un punto medio
muy brillante, mientras que los extremos se desvanecen rápidamente en la niebla, indicando
su forma triangular. En contraste, un médico, que es un pentágono, tiene una línea central
igualmente brillante, pero los extremos no se desvanecen tan rápidamente, revelando que
tiene más lados.
El narrador destaca que la identificación visual es mucho más compleja en la vida real. Por
ejemplo, si su padre, un triángulo, se presentara mostrando su lado en lugar de su ángulo,
podría confundirse con una mujer, que es representada como una línea recta. En
situaciones sociales más densas, como en un salón de baile lleno de polígonos, la
identificación se vuelve aún más complicada y requiere un alto nivel de habilidad
geométrica.
Las clases altas de Planilandia dedican gran parte de sus recursos a entrenar a sus hijos en
la identificación visual, prohibiendo el uso del tacto, que es común entre las clases bajas. En
la Universidad de Wentbridge, una institución prestigiosa, "tocar" es una ofensa grave,
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mientras que la identificación visual es vista como un arte valioso y difícil de dominar. Solo
los miembros más adinerados y nobles pueden permitirse esta educación prolongada. Los
estudiantes que no logran aprobar el riguroso examen final quedan marginados
socialmente, rechazados tanto por las clases altas como por las bajas. Estos individuos,
carentes de la precisión matemática de los polígonos y la vivacidad de los triángulos, a
menudo se convierten en líderes de tumultos y sediciones.
El narrador concluye señalando que temas como la irregularidad en la sociedad son de gran
importancia y se abordarán con mayor detalle en secciones posteriores del libro.
El narrador advierte que cualquier desvío de esta regularidad, como figuras con lados
desiguales, complicaría el proceso de identificación y socavaría la estabilidad social. Sin la
uniformidad de los ángulos, cada interacción social requeriría una tediosa evaluación de
cada ángulo, eliminando la confianza y previsibilidad en las interacciones, lo que llevaría a
un caos social y la degradación de la civilización de Planilandia.
Para ilustrar esta idea, el narrador propone un ejemplo en el que un comerciante triangular
regular podría convertirse en un peligro social si presenta una irregularidad en su figura,
como un paralelogramo irregular, que podría quedar atascado en la puerta de una casa.
Este ejemplo demuestra cómo la irregularidad física complicaría incluso las interacciones
más simples y prácticas, como invitar a alguien a comer.
El narrador menciona que en algunos estados de Planilandia, los niños que nacen con una
desviación angular mínima son destruidos de inmediato. Sin embargo, él aboga por una
"Vía Media", en la que se permita que los individuos con irregularidades menores vivan,
siempre que haya esperanza de corregirlas mediante procedimientos médicos. Solo cuando
se determine que la recuperación es imposible, propone que se elimine al "vástago
irregular" de manera misericordiosa.
La moda del color se propagó rápidamente desde los cromatistas a todos los habitantes de
Planilandia, excepto a los sectores más altos de la nobleza. En pocas generaciones, la
mayoría de los habitantes, excepto las mujeres y los sacerdotes, se unieron a la tendencia.
La teoría en boga afirmaba que "la diferenciación de lados implica diferenciación de color",
que se convirtió en una justificación para la expansión del color en la sociedad. Las mujeres,
al ser figuras unilaterales (líneas), y los sacerdotes, al ser considerados como círculos
infinitamente pequeños, no se vieron afectados por esta moda.
Durante este período, la presencia del color en la vida diaria de los habitantes de
Planilandia convirtió la existencia en una experiencia visualmente rica y placentera. Las
reuniones sociales, eventos militares y actuaciones teatrales se convirtieron en
espectáculos deslumbrantes de colores y matices. La pintura en el ejército, por ejemplo, era
tan impresionante que se cuenta que un destacado círculo, abrumado por la belleza visual,
dejó su puesto de mariscal para dedicarse al arte. El narrador sugiere que la era del color
influyó profundamente en la cultura y el lenguaje de la época. Las expresiones artísticas y
literarias de ese período reflejaban una riqueza y complejidad que aún perdura en la poesía
y el ritmo de la actualidad.
En contraste con la vibrante era pasada, el narrador describe la vida actual en Planilandia
como estéticamente aburrida. La falta de color y la monotonía de las figuras geométricas
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unicolores han reducido la vida visual a una mera cuestión de grados de luminosidad y
oscuridad. Esta pérdida de variedad y belleza ha llevado a una existencia más plana y
menos inspiradora. En resumen, el pasaje ilustra el impacto que el color tuvo en la vida de
los habitantes de Planilandia, proporcionando un contraste marcado entre una era de rica
expresión artística y una época actual de monotonía estética. La transición de un mundo
colorido y vibrante a uno carente de decoración subraya la importancia del color y la
variedad en la experiencia visual y cultural.
A medida que la pintura se convirtió en una moda universal, los artesanos y soldados
comenzaron a afirmar que el color había igualado a todos los individuos en términos de
habilidades y derechos. Argumentaron que, dado que el reconocimiento visual ya no era
necesario, las artes y estudios asociados deberían ser abolidos, y que todas las clases,
incluidas mujeres y sacerdotes, deberían ser iguales ante la ley. Se exigió que se
prohibieran las "artes monopolizadoras y aristocráticas", y se promovió una ley que obligara
a todas las clases a someterse a la pintura.
El proyecto de ley propuesto establecía que todas las personas, sin importar su clase o
género, debían ser pintadas para asegurar la igualdad. Las mujeres y los sacerdotes debían
tener la mitad frontal de su cuerpo pintada de rojo y la mitad trasera de verde. Esta
legislación tenía varios objetivos. Al igualar la apariencia de las mujeres con la de los
sacerdotes, se esperaba que las mujeres ganaran respeto y estatus. La combinación de
colores sería vista como igualitaria y podría llevar a errores de identificación, permitiendo a
las mujeres acceder a los mismos privilegios que los sacerdotes. La confusión visual creada
por la pintura similar entre mujeres y sacerdotes podría llevar a errores y malentendidos,
beneficiando a las mujeres en términos de respeto y poder.
El proyecto también tenía como objetivo desmoralizar a los círculos, la clase alta de
Planilandia que mantenía su pureza intelectual al no adoptar la moda del color. Al forzar a
los círculos a someterse a la pintura, se buscaba reducir su estatus y debilitar su capacidad
intelectual. La idea era que la introducción del color en sus vidas diarias desmoronaría su
jerarquía y debilitaría su capacidad para mantener el orden y el respeto.
La ley del color universal fue diseñada para erosionar las jerarquías al pintar a todos,
destruyendo las distinciones tradicionales entre clases y niveles de estatus, promoviendo
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una falsa igualdad. También se esperaba que al forzar a los círculos a adoptar el color, su
estatus y habilidades se deterioraran, facilitando su caída y la ascensión de otras clases. En
conclusión, el pasaje describe cómo la introducción del color en Planilandia no solo alteró la
estética y la percepción social, sino que también tuvo profundas implicaciones políticas y
culturales. La ley del color universal buscaba igualar a todas las clases sociales mediante la
pintura, crear confusión entre las clases y desmoralizar a la aristocracia, desmantelando así
las estructuras de poder establecidas y promoviendo un cambio radical en la sociedad.
Durante tres años, la ley cromática universal fue un tema candente en Planilandia. La
agitación en favor del proyecto parecía destinada a triunfar, con un ejército de polígonos
siendo aniquilado por triángulos isósceles. Los cuadrados y pentágonos se mantuvieron
neutrales, mientras que la oposición de los círculos provocó una serie de eventos
desastrosos. Las esposas de los círculos, enfurecidas por la resistencia de sus esposos,
llegaron a cometer asesinatos, resultando en la muerte de al menos veintitrés círculos
durante estas disputas domésticas.
equilibrio de clases. La ley cromática fue abolida y se prohibió el uso y la mención del color,
excepto en contextos académicos específicos.
El narrador aborda una transición importante en su relato al centrarse en los misterios del
Espacio, dejando atrás las notas discursivas sobre Planilandia. Los círculos en Planilandia
desempeñan roles clave como sacerdotes y administradores, controlando todos los
aspectos importantes de la sociedad, incluidos negocios, artes, ciencias y gobierno. Aunque
se les llama círculos, en realidad no son verdaderos círculos en el sentido matemático, sino
polígonos con un número tan alto de lados que son prácticamente indistinguibles de los
círculos al tacto.
Estos círculos tienen entre trescientos y diez mil lados, haciendo que sean casi imposibles
de distinguir táctilmente de los verdaderos círculos. El proceso de ascenso social de los
círculos no es lineal; está regulado por normas contradictorias que combinan aceleración en
el desarrollo con disminución de la fertilidad. Como resultado, los círculos de alto rango,
como los de cuatrocientos o quinientos lados, tienen menos descendencia, y algunos de sus
hijos pueden nacer con más lados que sus padres.
El rey de Linealandia está firmemente convencido de que su línea recta es la totalidad del
mundo; todo lo que está fuera de ella es considerado inexistente. La vida en Linealandia,
sumida en la monotonía de la línea, se desarrolla en un contexto donde las relaciones
conyugales no requieren proximidad física. Estas relaciones se consuman a través de
sonidos y voces. Cada individuo posee dos voces (bajo y tenor), y los matrimonios se
realizan durante una danza coral semanal en la que los individuos emiten sus tonos más
ricos. Las parejas se identifican por la armonía de sus voces, con la combinación de bajo y
tenor del hombre y soprano y contralto de las mujeres produciendo un matrimonio perfecto.
El narrador, sorprendido por la monotonía y las limitaciones del mundo lineal, se pregunta
cómo los habitantes de Linealandia encuentran satisfacción en su vida y relaciones dadas
las restricciones de su entorno unidimensional. Expresa escepticismo sobre la capacidad
del sistema de sonido para garantizar matrimonios armoniosos y plantea dudas sobre la
viabilidad de reproducción y el equilibrio dentro de este sistema.
diferenciar entre puntos y líneas, un concepto que el rey considera imposible de entender en
su percepción unidimensional. Según el rey, sólo puede distinguir las formas a través de la
audición, ya que su sentido de la vista no es suficiente para captar la complejidad de su
mundo.
El rey describe su método para medir distancias utilizando dos voces, con las que mide el
tiempo que tarda en escuchar cada una desde diferentes puntos al norte y al sur. Este
método le permite deducir la longitud de las formas en su mundo. El narrador cuestiona la
validez de este método, sugiriendo que podría haber fraudes o engaños si alguien intenta
simular voces o evitar ser detectado. El rey responde horrorizado ante la idea de que los
individuos puedan tocarse, ya que eso violaría las leyes de su mundo y destruiría las
frágiles formas de sus súbditos.
El rey no puede entender conceptos como el "tocar" o la idea de que la forma de una
persona pueda ser diferenciada a través de la vista. El narrador sugiere que el rey está
limitado por su percepción unidimensional y no puede comprender el movimiento en
direcciones distintas a su línea recta. Intenta explicar que en su propio mundo, Planilandia,
hay direcciones adicionales como la "derecha" y la "izquierda" además del movimiento en
línea recta. Sin embargo, el rey no puede imaginar cómo podría ser esto, ya que no tiene
una comprensión del movimiento en dimensiones adicionales.
Para demostrar su punto, el narrador decide salir de la línea de Linealandia, revelando que
su mundo tiene más dimensiones. El rey, incapaz de ver al narrador fuera de su línea,
asume que ha desaparecido o muerto. El narrador describe a los súbditos del rey en su
mundo de múltiples dimensiones, pero el rey sigue sin comprender, pensando que el
narrador está engañando o utilizando magia. El rey insiste en que la percepción
unidimensional es suficiente y rechaza cualquier idea de dimensiones adicionales.
Más tarde, mientras el narrador sigue pensando en el fin del milenio, empieza a sentir una
presencia extraña en la habitación. A pesar de que su esposa no percibe nada inusual, el
narrador sigue sintiendo una presencia inquietante y escuchando una voz que insinúa que
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La figura empieza a hablar, describiéndose como un círculo perfecto, pero también como
"muchos círculos en uno". A pesar de su intento de comunicación, la figura indica que tiene
un mensaje importante para el narrador, pero que no lo transmitirá en presencia de su
esposa. Para respetar la privacidad del visitante, la esposa se retira a sus aposentos,
dejando al narrador solo con la figura. Mientras el narrador observa el reloj de arena y nota
que el nuevo milenio ha comenzado, se prepara para recibir el mensaje que la figura tiene
para él, consciente de que este cambio de siglo podría traer consigo revelaciones
significativas.
El cuadrado empieza el diálogo con cautela, sintiendo una mezcla de temor y curiosidad
ante la aparición inesperada de la esfera en su casa. Consciente de la limitada percepción
del cuadrado, la esfera intenta explicarle la existencia de una tercera dimensión, algo
completamente inconcebible para un habitante de Planilandia. En su mundo bidimensional,
el cuadrado está acostumbrado a un espacio compuesto solo por dos dimensiones: altura y
anchura. Sin embargo, la esfera revela la existencia de una tercera dimensión: la longitud,
que el cuadrado no puede comprender.
A medida que avanza la conversación, el cuadrado lucha por entender los conceptos que la
esfera le presenta. Al principio, trata de relacionar los nuevos términos con sus
conocimientos previos, pensando que direcciones como "arriba" y "abajo" se refieren a
conceptos que ya conoce, como "norte" y "sur". La esfera le explica que estas direcciones
no son perceptibles para el cuadrado, quien solo puede ver y pensar en dos dimensiones.
La esfera trata de ayudar al cuadrado a imaginar cómo un objeto tridimensional podría
moverse a través de su mundo bidimensional.
Para ilustrar sus explicaciones, la esfera utiliza analogías matemáticas. Pide al cuadrado
que imagine cómo una línea que se desplaza paralela a sí misma forma un cuadrado, y
cómo un cuadrado que se mueve fuera del plano forma un cubo. Sin embargo, estas ideas
resultan extremadamente difíciles de entender para el cuadrado, quien solo puede percibir
proyecciones bidimensionales de estos movimientos.
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Finalmente, frustrada por la incapacidad del cuadrado para entender sus explicaciones, la
esfera decide usar una última analogía matemática. Explica cómo un punto se convierte en
una línea, una línea en un cuadrado, y un cuadrado en un cubo. La esfera le dice que un
cubo tiene seis lados o "sólidos", que serían las "entrañas" del cuadrado en la tercera
dimensión. Confundido y aterrado por lo que percibe como burlas y manipulaciones, el
cuadrado decide atacar a la esfera en un arrebato de furia.
Como prueba de su poder, la esfera realiza una acción que desafía toda lógica
bidimensional: desciende dentro del armario cerrado, toma uno de los cuadernos sin abrir la
puerta, y luego lo coloca en otro lugar de la habitación. El cuadrado, al comprobar que falta
un cuaderno en el armario y que reaparece en el lugar señalado, queda horrorizado y teme
haber perdido la razón.
La esfera continúa su explicación señalando que lo que el cuadrado percibe como "sólidos"
son en realidad superficies desde una perspectiva tridimensional, y que el "espacio" es solo
un plano bidimensional. La esfera afirma que desde su perspectiva superior puede ver
dentro de todo lo que el cuadrado solo puede observar desde el exterior. Además, sugiere
que el cuadrado también podría ver lo mismo si pudiera moverse hacia arriba o hacia abajo,
saliendo de su plano bidimensional.
Para reforzar su argumento, la esfera realiza una demostración adicional ascendiendo para
obtener una vista panorámica de Planilandia. Desde esa altura, describe lo que ve,
incluyendo la casa de un vecino hexágono, el interior de un teatro y un círculo en su estudio.
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Antes de que el cuadrado pueda protestar, siente un dolor agudo en su interior, como si la
esfera estuviera dentro de él. Este dolor, que proviene de una dimensión que el cuadrado no
comprende, lo deja aterrorizado y desorientado. La esfera reaparece y pregunta si el
cuadrado está ahora convencido de la existencia de una tercera dimensión. Sin embargo,
dominado por el miedo y la incredulidad, el cuadrado decide intentar nuevamente capturar a
la esfera y comienza a gritar pidiendo ayuda.
A pesar de la explicación de la esfera, el cuadrado siente una profunda admiración por ella,
considerándola un ser de gran sabiduría y belleza. La esfera lleva al cuadrado de regreso a
Planilandia con esta nueva perspectiva. Desde una altura tridimensional, el cuadrado puede
ver el interior de su propia casa y a sus habitantes, algo que antes solo podía deducir.
Observa a su esposa preocupada y a otros miembros de su familia y sirvientes en sus
respectivas habitaciones, confirmando la realidad de lo que la esfera le había descrito.
más, el cuadrado es capaz de ver más detalles, incluyendo las profundidades de las minas
y las cavernas ocultas en las montañas. Esta omnividencia le parece una cualidad divina,
pero la esfera, en tono burlón, le responde que en su país incluso los criminales comunes
tienen esta capacidad de visión, desafiando la idea del cuadrado sobre la divinidad.
La esfera le muestra al cuadrado cómo se construyen los sólidos a partir de figuras planas.
Primero, el cuadrado observa cómo la esfera apila una serie de cuadrados uno sobre otro,
no de la manera que él está acostumbrado en Planilandia, sino en una dimensión diferente,
creando así un cubo. Sin embargo, al principio, el cuadrado no comprende que está viendo
un sólido; para él, sigue siendo una figura plana e irregular que le resulta dolorosa a la vista.
La esfera le explica que su percepción limitada es el resultado de no estar acostumbrado a
la luz, la sombra y la perspectiva, conceptos que son naturales en la tercera dimensión pero
que son desconocidos en Planilandia.
Este deseo de conocimiento lleva al cuadrado a especular sobre la existencia de una cuarta
dimensión, utilizando la lógica de que un punto en movimiento genera una línea, una línea
en movimiento genera un cuadrado, y un cuadrado en movimiento genera un cubo. Por lo
tanto, concluye que un cubo en movimiento debe generar una figura en la cuarta dimensión.
Pese a que la esfera rechaza la existencia de tal dimensión, argumentando que es
inconcebible, el cuadrado persiste, sugiriendo que su maestro, la esfera, debería conocer
este reino superior, al igual que él aprendió sobre la tercera dimensión.
La esfera le explica que esta criatura no puede comprender nada fuera de sí misma, y su
complacencia es un ejemplo de ignorancia. Cuadrado intenta hacer que la criatura vea sus
limitaciones y la convenza de que hay algo más allá de su propia percepción, pero la
criatura sigue en su autocomplacencia, viendo incluso la crítica de Cuadrado como parte de
su propio pensamiento positivo.
La esfera revela que la criatura no puede ser sacada de su estado de satisfacción consigo
misma y que nada que Cuadrado pueda decir cambiará su percepción. Luego, la esfera
muestra a Cuadrado cómo avanzar hacia dimensiones aún más elevadas, como la
construcción de extrasólidos a partir de sólidos y dobles extrasólidos a partir de
extrasólidos. Esta enseñanza se presenta como algo simple y evidente, incluso para los
menos capacitados para entender las complejidades.
Cuadrado regresa a Planilandia con una nueva perspectiva y una mayor comprensión de las
dimensiones, gracias a la guía de la esfera y a la lección aprendida de la criatura en
Puntolandia.
Primero, el narrador satisface la curiosidad de su esposa con una explicación trivial sobre la
razón de su extraña conducta y la nueva ley. Luego, llama a su nieto y se prepara para
enseñarle el concepto de la tercera dimensión. Durante la lección, utiliza ejemplos
matemáticos básicos y menciona la idea de un cuadrado moviéndose "hacia arriba, pero no
hacia el norte" para formar un cubo.
Sin embargo, mientras el narrador intenta explicar el concepto, su nieto, que ha oído el
edicto del consejo, se muestra asustado y niega la validez de las ideas del abuelo,
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llamándolas disparates. A pesar de los intentos del narrador de mostrar cómo se puede
mover un cuadrado en la tercera dimensión, el joven no entiende y se ríe de los intentos
fallidos de cuadrado, saliendo de la habitación sin aceptar el nuevo concepto.
En lugar de eso, intenta demostrar su teoría de manera indirecta, pero sus intentos fallan.
Luego pasa meses escribiendo un tratado titulado “A través de Planilandia hasta
Pensamientolandia”, donde describe la tercera dimensión teóricamente. Sin embargo,
debido a las limitaciones de su mundo bidimensional, no puede representar bien la tercera
dimensión, lo que hace que su tratado sea difícil de entender.
Como resultado, es condenado a cadena perpetua. A pesar de que puede ver a su hermano
de vez en cuando, este también está en prisión y no entiende la tercera dimensión. Después
de siete años, el cuadrado se siente desalentado, pero sigue con la esperanza de que sus
escritos puedan algún día inspirar a otros a entender la tercera dimensión.
Espectro electromagnético
Frecuencia (Hz)
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