TEMA 18.
EL CONCEPTO DE
DELITO
1. EL CONCEPTO DE DELITO
Para definir el delito se debe partir del Derecho penal positivo.
Desde el punto de vista jurídico, delito es toda conducta que el legislador sanciona
con una pena. Esto es una consecuencia del principio de legalidad, conocido como
nullum crimen sine lege, que impide considerar como delito toda conducta que no
haya sido previamente determinada por una ley penal.
Corresponde al jurista, a la Ciencia del Derecho penal y a la Dogmática jurídico-
penal elaborar el concepto de delito en el que estén presentes las características
generales comunes a todos los delitos.
2. ELEMENTOS Y ESTRUCTURA DEL CONCEPTO DE
DELITO
La Dogmática jurídico-penal ha llegado a la conclusión de que el delito tiene una
doble perspectiva:
a) Un juicio de desvalor que recae sobre la conducta (antijuricidad).
b) Un juicio de desvalor que se hace sobre el autor del hecho (culpabilidad).
La antijuricidad y la culpabilidad tienen una vertiente negativa, así, por ejemplo, la
existencia de una fuerza física irresistible excluye la conducta (omisión u acción).
Estos dos conceptos permiten diferenciar entre las medidas de seguridad y las
penas. Para imponer una medida de seguridad es suficiente con la comisión de un
hecho antijurídico, aunque su autor no sea culpable, y para imponer una pena,
debe haber un hecho antijurídico y que el autor sea el culpable de este.
No hay culpabilidad sin antijuricidad, pero sí hay antijuricidad sin culpabilidad.
Por ejemplo, la legítima defensa supone una agresión (conducta antijurídica),
aunque el autor de la agresión no sea culpable. Igualmente, la participación como
inductor o cómplice solo es punible cuando el hecho es, por lo menos, antijurídico,
aunque el autor no sea culpable.
No obstante, no todo hecho antijurídico realizado por un autor culpable es un
delito. Para ello, el legislador ha seleccionado una serie de conductas antijurídicas
y las castiga con una pena. A este proceso de selección se le llama tipicidad. La
tipicidad es la adecuación de un hecho cometido a la descripción que de ese hecho
se hace en la ley penal.
Por tanto, la tipicidad, la antijuricidad y la culpabilidad son las características
comunes a los delitos. Para valorar el delito, se sigue el siguiente método:
1. El punto de partida es la tipicidad, pues solo la conducta típica descrita en el
tipo legal puede servir de base a valoraciones posteriores.
2. Después sigue la antijuricidad del hecho, es decir, comprobar si la conducta
típica fue realizada o no conforme al Derecho.
3. Por último, se debe comprobar si el autor es culpable o no, es decir, si posee
las condiciones mínimas para atribuirle ese hecho, por ejemplo, si está sano
mentalmente y si conoce y comprende la antijuricidad del hecho.
Conforme a lo dicho, el delito es la conducta (acción u omisión) típica,
antijurídica, culpable y punible.
3. CLASIFICACIÓN DE LOS DELITOS
Los delitos tienen una clasificación tripartita:
o Delitos graves.
o Delitos menos graves.
o Delitos leves.
4. LA TEORÍA GENERAL DEL DELITO COMO TEORÍA
DE LA IMPUTACIÓN PENAL
El sistema de la Teoría del Delito es un sistema categorial clasificatorio y secuencial
en el que se elaboran los elementos esenciales comunes a todos los delitos.
Una Teoría del Delito que pretenda tener validez general para los delitos solo puede
elaborarse como una teoría de la imputación, es decir, como un discurso donde
una sociedad se pone de acuerdo sobre cuáles son los criterios que hay que tener
en cuenta para imputar un delito a una persona culpable e imponerle una pena o
medida de seguridad, y así restablecer la vigencia del Ordenamiento jurídico.