ANALISIS CRITICO
En la actualidad, en nuestra sociedad se presentan una diversidad de conflictos
sociales en donde las partes en conflicto, acuden al Poder Judicial como una
alternativa para dar solución al reclamo de sus derechos, generando esta
situación una sobrecarga PROCESAL en los diferentes juzgados a nivel
nacional; por tanto, la conciliación extrajudicial voluntaria se presenta como la
solución oportuna al problema en algunos casos, evitando la congestión en la
administración de Justicia ordinaria.
Frente a este problema la conciliación extrajudicial resulta a la fecha ser
obligatoria con la incorporación del Decreto Legislativo N° 1070 de acuerdo al
artículo 6° señala textualmente lo siguiente: Si la parte demandante, en forma
previa a interponer su demanda judicial, no solicita ni concurre a la Audiencia
respectiva ante un Centro de Conciliación extrajudicial para los fines señalados
en el artículo precedente, el Juez competente al momento de calificar la
demanda, la declarará improcedente por causa de manifiesta falta de interés
para obrar; contraviniendo la naturaleza de la conciliación donde según el
artículo 5° de la Ley N° 26872 Ley de Conciliación es aquella está definida
como una institución que se constituye en un mecanismo alternativo para la
solución de conflictos, por el cuál las partes acuden ante un centro de
Conciliación, a fin de qué, se les asista en la búsqueda de una solución
consensual al conflicto.
Es decir, se concibe la misma ya no como una alternativa, sino como una única
posibilidad para poder recurrir al órgano jurisdiccional; ahora bien, resultando
ser un obstáculo o limitante al derecho de acción y por ende a la tutela
jurisdiccional efectiva como un derecho constitucional que asiste a todo
justiciable o sujeto de derecho, habida cuenta que como ya se ha dejado
establecido, si el sujeto de derecho o el justiciable antes de ir al órgano
jurisdiccional en busca de tutela jurisdiccional no acudió a la conciliación
extrajudicial, su demanda será declarada improcedente
El problema se manifiesta cuando el causante muere sin dejar testamento, y
que incluso ha originado el reconocimiento judicial y/o notarial de herederos
forzosos por sucesión intestada, lo cual origina para todos los herederos una
controversia por la disposición en propiedad de los bienes que corresponden a
la herencia, por tanto, la determinación de la propiedad en esta materia
sucesoria intestada requiere de los que administran justicia formal una solución
al respecto.
El mecanismo alternativo de solución de controversias denominado conciliación
extrajudicial ha demostrado ser desde su creación eficaz en distintas materias,
especialmente relacionado al derecho civil peruano. No obstante, dicha eficacia
se ha visto mermada en asuntos donde el objeto de conflictos de intereses
requiere un proceso probatorio y una definición impositiva de la solución, como
es el de la división y partición de bienes que han sido determinado en un
proceso de sucesión intestada. Este tipo de casos comprometió la división y
participación de aquellos bienes que resultan ser copropietarios, estén o no en
posesión de ellos. Sin embargo, dicha participación se complejiza cuando
existen varios titulares en uso o posesión de los bienes que forman parte de la
masa hereditaria, especialmente si estos son inmuebles o cuyas características
dificultan la definición de partes equitativas de empleo. En efecto, la evaluación
y calificación de las pruebas, además de la determinación de una solución a
partir del examen de estas, resultando ser competencias notarial y/o propias de
un juez, que la conciliación no otorga al profesional que actúa como facilitador
en la conciliación extrajudicial, por lo que este se convierte en estos casos en
un paso previo al proceso ordinario, lo que representa un sobrecosto para las
partes en controversia y mayor tiempo empleado para una materia que
necesariamente requiere de la determinación vinculante de la solución por
parte de un tercero.