ACTUACIONES SANITARIAS
BÁSICAS INICIALES
para primeros respondientes en accidentes de tráfico
AUTORES: Barbolla García, Juan Antonio; Penín López, Mónica; Martín Picazo, Jesús; Martín Poveda,
Miguel Ángel, Castillo Ruiz de Apodaca, José María, Herrero Ruiz, Pedro Pablo y Gómez-Mascaraque
Pérez, Francisco José *.
Técnicos de Emergencias Sanitarias. * Enfermero. Jefe de División de Coordinación de Formación.
Grupo de Trabajo de Investigación de Rescate Medicalizado. SAMUR-Protección Civil de Madrid.
Primera edición, febrero 2015
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ACTUACIONES SANITARIAS BÁSICAS INICIALES
para primeros respondientes en accidentes de tráfico
Contenidos.
Prólogo.
1. Introducción.
2. Planificación de una primera respuesta.
3. Principios clave y consideraciones especiales.
4. Fases de actuación inicial.
4.1. Seguridad en la escena.
4.2. Accesibilidad.
4.3. Mecanismos específicos de lesión que provocan traumatismos de columna.
4.4. Valoración primaria y soporte vital básico de las víctimas.
5. Peligros para las víctimas.
6. Respuesta de las víctimas.
7. Vía aérea permeable con control cervical manual.
8. Calidad de la respiración.
9. Estado circulatorio.
10. Apoyo emocional.
11. Notas y bibliografía.
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Prólogo.
La prestación de una asistencia básica inicial a las víctimas atrapadas en accidentes de
tráfico, proporcionada por personal no sanitario en calidad de primer respondiente, es un
hecho que favorece la reducción de la morbimortalidad en una urgencia tiempo-
dependiente como es el politrauma.
Tales medidas persiguen los siguientes objetivos generales:
• Proporcionar unas pautas básicas en materia de prácticas sanitarias salvadoras
para los primeros respondientes en accidentes de tráfico.
• Informar al SEM sobre el tipo de accidente y el mecanismo lesional.
• Incrementar los niveles de seguridad de todos los intervinientes en la atención
inicial al accidentado.
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1. Introducción.
Los accidentes de tráfico continúan siendo una preocupación seria debido al
problema que suponen sus consecuencias: las lesiones. El desplazamiento de personas
en automóviles aumenta y, con él, la investigación, el desarrollo y la innovación como
resultado de la implicación de todo tipo de organizaciones en conseguir eliminar o
reducir el impacto negativo que conlleva para la sociedad.
Las mejoras obtenidas en todos los ámbitos son evidentes y sobradamente conocidas
por los ciudadanos ya que, continuamente, se difunden por los medios de comunicación
social, en foros de conocimiento técnico-científico y en encuentros comunitarios más o
menos especializados, ofreciendo datos estadísticos alentadores (1).
Esta actitud investigadora está produciendo unos resultados muy significativos en el
ámbito de diseño, que se proyectan al de ejecución siguiendo el principal paradigma: la
respuesta integral al accidentado de tráfico para mejorar la rapidez y la calidad de su
asistencia inicial, con unos objetivos muy claros y tremendamente obvios (2):
- Limitar la gravedad del traumatismo y el sufrimiento que ocasiona.
- Prevenir muertes y discapacidades.
- Lograr una óptima evolución de los supervivientes y su reintegración en la
comunidad.
Si de rapidez se trata, implantar un mecanismo de respuesta inmediata que cumpla
tales objetivos, resultaría satisfactorio siempre que se encadenen las actuaciones básicas
prioritarias para prestar un primer socorro de calidad hasta la llegada del Servicio de
Emergencias Médicas. El primer eslabón de respuesta serían los propios implicados y
los testigos; el segundo, los Cuerpos de Seguridad junto con los Servicios de
Emergencias y Rescate alertados mediante la llamada al 1-1-2 y, de entre estos, el
tercero, sería el Cuerpo o Servicio que más pronto llegue al lugar del suceso.
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2. Planificación de una primera respuesta.
Los Servicios Sanitarios de Emergencias, las Fuerzas y Cuerpos de seguridad, mas
los de Extinción de Incendios y Salvamento, constituyen la respuesta integral a las
emergencias. Sus funciones concretas se recogen en los Procedimientos de Actuación
Conjunta -herramientas imprescindibles para conseguir que todas esas actuaciones
especializadas confluyan en un mismo objetivo, según se vaya incorporando cada
Servicio al lugar de intervención- con contenidos básicos comunes que indican cómo
proceder cada uno hasta la llegada del otro. En este sentido, SAMUR-Protección Civil
los comparte con Bomberos, Policía Municipal y Policía Nacional, tanto de carácter
general inter-organizacionales como específicos en materias más concretas de seguridad
(atentados terroristas, por ejemplo) y de rescate (como el de víctimas atrapadas en
accidentes de tráfico, que es el que nos ocupa), dentro de las directrices estratégicas del
Plan de Incidentes Complejos del Ayuntamiento de Madrid; sin olvidar su integración
en Planes de Emergencias ante riesgos específicos de ámbito supramunicipal, siempre
con excelentes resultados.
Procedimientos de actuación conjunta.
Pero no solo responden en primer lugar los Cuerpos de Seguridad y Emergencias
propios de la Administración: otros organismos públicos y privados ofrecen sus
servicios de transporte y de ocio al ciudadano, siendo utilizados por cientos de personas
cada día, por lo que el riesgo, lamentablemente, está garantizado y asumido por
SAMUR-Protección Civil que coordina la primera respuesta e intervención general con
organizaciones tales como: Metro, Empresa Municipal de Transportes (autobuses
urbanos), ADIF, RENFE, etc., en otros tantos Procedimientos conjuntos, marcando las
funciones directas que, sobre la emergencia, deben cumplir sus empleados -
profesionalmente cualificados y grandes conocedores del entorno- sobre todo en
materias de responsabilidad ejecutiva, seguridad de todos los participantes, valoración,
alerta, colaboración y mantenimiento de las comunicaciones, hasta el final de la
intervención.
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Todos los procedimientos se mantienen revisados y actualizados puntualmente. Su
seguimiento y solución de problemas no se deriva únicamente de las actuaciones en
tiempo real; el entrenamiento formal y planificado dentro de la formación obligatoria
para todos las categorías del ámbito operativo, promueve los ensayos de nuevas
fórmulas con aportaciones directas de todos los elementos activos combinados, cuyos
métodos y resultados son observados y analizados rigurosamente, para concluir con las
modificaciones que se precisen.
No debemos olvidar la importante participación ciudadana. Su presencia en todo
momento y lugar ofrece la respuesta más inmediata –e incluso instantánea- para acceder
al Sistema de Emergencias por medio del teléfono 1-1-2 y prestar los primeros socorros.
Conscientes de esta ventaja, nuestro
Servicio imparte la debida formación a la
ciudadanía mediante la programación de
cursos “Alertante” y “Primer respondiente”
cuyos contenidos dotan de los
conocimientos y de las habilidades
necesarias para actuar en caso de presenciar
una urgencia sanitaria.
Cursos a la población.
Consideramos Primeros Respondientes a los miembros de:
• Cuerpos de Policía, Guardia Civil y Fuerzas Armadas.
• Servicios de Prevención, Extinción de Incendios y Salvamento.
• Seguridad privada.
• Equipos de primera intervención en lugares públicos o privados con Planes
de Autoprotección.
• Equipos de Rescate.
• Ciudadanos testigos de un accidente con entrenamiento en primeros
auxilios o soporte vital básico y, sin entrenamiento, cuando demuestren
una actitud colaboradora, firme, con disposición para cumplir nuestras
instrucciones.
3. Principios clave y consideraciones especiales.
El tiempo es un factor que juega a favor de aumentar la mortalidad si en la “hora de
oro” las víctimas no reciben una primera atención de urgencia orientada a mantener
permeable la vía aérea y al control de hemorragias severas, pues es en la segunda fase
de la producción del accidente de tráfico –la que transcurre desde el momento del
impacto hasta las dos primeras horas- cuando se produce el mayor porcentaje de
mortalidad (75%) principalmente por asfixia y pérdidas de volumen circulante.
El espacio en el interior de un vehículo en condiciones normales es pequeño e
incómodo para la ejecución de técnicas de inmovilización, estabilización y extracción.
Tras un accidente queda modificado hasta niveles de confinamiento y con riesgos
latentes, lo que dificulta notablemente la asistencia y el rescate.
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La posición de elección para trabajar sobre un paciente politraumatizado en
condiciones normales es el decúbito supino. Otras patologías, especialmente cardiacas o
respiratorias, pueden atenderse con el paciente sentado o en posición de Fowler más o
menos inclinado. Mantener la inmovilización en determinadas posiciones en las que se
encuentren algunas víctimas (decúbito prono, lateral; con partes del vehículo
aprisionando cabeza, tórax, abdomen, caderas, miembros inferiores), puede
desfavorecer la actitud terapéutica básica inicial por impedimento de un tratamiento
postural adecuado hasta su extracción en ángulos cercanos a 0º y paso al decúbito
supino.
La ausencia de instrumentos de diagnóstico y tratamiento caracteriza la
universalidad de las acciones básicas iniciales: la ejecución de gestos salvadores solo
necesita un “buen par de manos”.
La movilización incontrolada genera o complica lesiones medulares severas.
Por tanto, las medidas iniciales a poner en práctica deberán contemplar las premisas
que seguidamente se citan, necesarias para ayudar a resolver satisfactoriamente la
posterior respuesta más cualificada:
- Actuar ordenadamente siguiendo la “conducta PAS” (1º proteger, 2º avisar y 3º
socorrer).
- Avisar con precisión localiza el lugar de intervención con exactitud, describe los
riesgos, informa sobre el mecanismo de producción del accidente y de las
lesiones, cuantifica las víctimas y cualifica su gravedad.
- Las primeras acciones para el socorro de las víctimas deben orientarse hacia:
• La extracción de urgencia en situaciones de riesgo vital.
• La valoración primaria y el Soporte Vital Básico (SVB).
• La inmovilización completa con control cervical manual permanente.
• El confort y apoyo emocional.
• La reevaluación continua y solución de problemas con compromiso vital.
4. Fases de actuación inicial.
La actuación básica inicial debe seguir un algoritmo de estructura arborescente con
respuestas bipolares cuyas acciones ejecutivas, si no solucionan el problema, permiten
retroceder a la proposición anterior hasta conseguir su resolución o continuar por otra
rama.
Para optimizar la respuesta se prefiere la actuación simultánea complementaria en
equipo y la colaboración ciudadana, mediante el reparto de tareas: por orden de
prioridad, adecuadas a la capacitación de cada respondiente y exentas de riesgo.
4.1 Seguridad de la escena:
- Confirmar el lugar exacto del suceso añadiendo puntos de referencia y facilitar
los accesos.
- Valorar la seguridad activa del escenario y adoptar medidas de protección
individual pasiva, sin olvidar a las víctimas.
- Inspeccionar tridimensionalmente la escena, evitando la “visión en túnel” y
calcular su evolución en el tiempo.
- Si la seguridad no estuviera garantizada: determinar un punto de espera y una
zona de refugio seguro para agrupar a las víctimas.
- Observar el tipo (choque contra objetos parados, colisión entre móviles, alcance
posterior, embestida lateral, colisiones reflejas sucesivas, salidas de vía, etc.) (3);
donde y como han quedado posicionados los vehículos implicados (sobre sus
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ruedas, volcado lateral, volcado sobre su techo, sobreposicionamientos, etc.);
estructuras afectadas, mercancías peligrosas: escapes, derrames, posibilidad de
incendio, entre otras.
- Determinar al acceso más seguro y aproximarse a los vehículos.
- Estabilizarlos de forma urgente, si fuera necesario.
Estabilización primaria de urgencia.
- Agrupar a las víctimas ambulantes en un lugar seguro. Cuantificar su número.
Estimar su nivel de gravedad.
- Informar de la primera impresión y solicitar los recursos necesarios.
4.2 Accesibilidad:
- Observar si hubiera víctimas atrapadas, donde se encuentran, nivel de
atrapamiento y estimación inicial de gravedad.
- Conseguir un primer acceso al interior de los vehículos una vez estabilizados,
para confirmar la primera impresión y continuar con la valoración primaria y el
soporte vital básico.
Precintado de la ventanilla más alejada de la víctima y posterior rotura mediante golpe seco en una esquina.
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- Averiguar el número de ocupantes por vehículo para calcular la totalidad y si
esta coincide con el de afectados ilesos, lesionados, fallecidos y atrapados.
- Puede ocurrir que, por encontrarse en estado de shock, algunas víctimas
deambulen sin orientación, llegando incluso a apartarse notablemente del lugar.
Indagar sobre este supuesto y, en caso de necesidad, plantear un plan de
búsqueda.
- También, inspeccionar las cercanías por si alguna víctima hubiera sido
proyectada.
- Interrogar a viajeros ilesos y testigos sobre la mecánica de producción del
accidente (velocidad, tipo de impacto, trayectorias seguidas tras el impacto con o
sin volteos, etc.).
- Observar deformidades en las estructuras exteriores y en el habitáculo interior de
los vehículos.
Deformidad en la estructura de un vehículo accidentado por embestida (sup.) y frontal (inf.).
- Informar al Centro de Coordinación o al 1-1-2 del estado de las víctimas y del
mecanismo lesional a la mayor brevedad posible y, posteriormente, cuando se
incorpore, al equipo sanitario.
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Niveles de atrapamiento Tabla I
Mecánico Ocupantes encerrados dentro del vehículo, del que no pueden salir
debido al colapso de las puertas. Puede que las lesiones carezcan de
gravedad.
Físico I La víctima se encuentra dentro del vehículo y no puede salir debido a
sus lesiones.
Físico II La víctima se encuentra dentro del vehículo y no puede salir debido a
sus lesiones y al colapso de elementos del vehículo sobre ella.
Atrapamiento mecánico. Atrapamiento físico I
Atrapamiento físico II.
Analizar el mecanismo de producción del accidente, la estimación de energía
intercambiada y el escenario final, sirve para determinar la fisiopatología de los
traumatismos siguiendo patrones biomecánicos.
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Mecanismos específicos de lesión que provocan traumatismos de columna Tabla II
a) La carga axial: con mayor frecuencia
se produce cuando la cabeza golpea un
objeto y el peso del cuerpo, que aún
está en movimiento, se descarga contra
la cabeza detenida (ejemplos: lesión
cervical por zambullida, golpe contra el
parabrisas de un coche, precipitado
desde una altura importante que cae de
pie.
b) Una flexión excesiva (hiperflexión), una extensión excesiva (hiperextensión) y una
rotación excesiva (hiperrotación) pueden provocar una lesión ósea y un desgarro de
los músculos y ligamentos, lo que origina un atrapamiento o un estiramiento de la
médula espinal (ejemplo: latigazo cervical en accidentes de tráfico)
Hiperflexión Hiperextensión
Hiperrotación
c) Una inclinación lateral brusca o
excesiva por impacto provoca un
desplazamiento lateral del tronco y
columna dorsal, mientras que la cabeza
tiende a mantenerse en su posición
inicial hasta que la columna tira de ella
(ej.: colisión lateral)
Inclinación lateral brusca
d) Separación, alargamiento excesivo de la columna que tiene lugar cuando una parte
de la columna es estable y el resto se encuentra en movimiento longitudinal,
produciendo un estiramiento y desgarro de la médula (ej.: ahorcados y lesiones en
parques infantiles).
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Fisiopatología de los traumatismos por mecanismo lesional Tabla III
Valoración del mecanismo lesional Tipo de lesión a sospechar
Con víctimas mortales Considerar al resto de pacientes presumiblemente como graves debido a la gran
cantidad de energía producida.
Colisión o choque frontal.
Trayectoria ascendente.
• Araña en parabrisas, • Craneoencefálicas.
• deformidad volante, • Cervicales.
• cinturón (uso y • Torácicas.
pirotecnia), • Abdominales
• airbag, altas.
• compromiso del
habitáculo.
Colisión o choque frontal.
Trayectoria descendente.
• Ausencia de araña en • Faciales.
parabrisas; • Craneoencefálicas.
• deformidad del volante, • Cervicales.
• salpicadero y pedales, • Torácicas.
• cinturón (uso y • Abdominales.
pirotecnia); • Cadera y
• airbag y compromiso miembros
del habitáculo. inferiores.
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Embestida (colisión o
choque lateral)
• Rotura del cristal • Craneoencefálicas.
homolateral, • Cervicales
• cinturón (uso y contralaterales.
pirotecnia), • Torácicas.
• airbag, • Abdominales.
• compromiso del • Cadera, miembros
habitáculo por la inferiores y
deformidad de las superiores
puertas, homolaterales.
• lesiones contralaterales
de los pasajeros
contiguos.
Alcance
• Altura del • Cervicales.
reposacabezas,
• cinturón (uso y
pirotecnia),
• airbag,
• compromiso del
habitáculo.
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Refleja
• Las producidas
por colisión y
alcance.
Vuelco longitudinal (tonel)
o transversal (campana)
• Valorar todas las
anteriores.
• Posición final del • Combinación de todas las anteriores.
vehículo y de los • Dependerá de la trayectoria seguida por la víctima, así como de la eficacia de los
ocupantes. sistemas de retención y de barrera.
• Investigar la posible
proyección al exterior.
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Proyección fuera del
vehículo.
• Exposición a todo tipo de mecanismos traumáticos.
• La mortalidad se eleva significativamente.
Accidente de motocicleta
• Lesiones contra la • Impredecibles, las más específicas son:
propia motocicleta, - Quemaduras por fricción.
• contra el objeto con el - Trauma toraco-abdominal.
que choca, - Fracturas en fémur.
• proyección,
• atropello secundario.
Atropello primera fase
• Deformidad en • En miembros
parachoques. inferiores.
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Atropello segunda fase
• Craneoencefálicas.
• Deformidad en capó y • Torácicas.
parabrisas. • Abdominales.
Atropello tercera fase
• Impredecibles.
• Caída tras atropello y • El efecto látigo
choque contra otro indica mucha
objeto, además del transferencia de
suelo, así como energía y, por
atropello secundario. tanto,
presumiblemente
grave.
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Mecanismo lesional de alta energía asociado a sospecha de lesión potencialmente grave:
• Accidente de tráfico de alta energía:
- Velocidad superior a 65 km/h.
- Deformidad del vehículo de más de 50 cm.
- Deformidad del habitáculo del compartimento de pasajeros de más de 30 cm.
- Expulsión del automóvil.
- Muerte de pasajeros en el mismo vehículo.
• Accidente de moto a velocidad mayor a 30 km/h.
• Lanzamiento de peatón o atropello a más de 8 km/h.
4.4 Valoración primaria y soporte vital básico de las víctimas:
Tienen como objetivo detectar y tratar las lesiones que pueden amenazar la vida de
la víctima mediante una evaluación sistemática de:
D! (Danger! ¡Peligro!) Riesgos externos.
R. Nivel de respuesta.
A Apertura de la vía aérea con control cervical manual.
B Buena respiración.
C Circulación.
Responde a la regla nemotécnica del “Doctor ABC” (DR. A-B-C)
Las lesiones críticas y los compromisos vitales detectados en la primera valoración
deben ser tratados de inmediato: obstrucción de la vía aérea, control de hemorragias
externas y prevención del shock.
Mantener la inmovilización en bloque con control cervical manual hasta finalizar el
rescate, es fundamental para la actuación básica inicial al paciente traumático grave,
pues evita la aparición o complicación de lesiones medulares. Es necesario que se
minimicen al máximo los movimientos que modifiquen la alineación del eje cráneo-
cervico-dorsal y amortiguar las vibraciones.
Esperar la llegada de los Servicios de Emergencias para que se hagan cargo de las
víctimas supone reevaluar constantemente el estado DR. A-B-C y si se detectara alguna
anomalía, actuar inmediatamente sobre ella.
En los siguientes epígrafes ofrecemos el algoritmo de actuación básica sanitaria
inicial para su ejecución de forma ordenada.
5. Peligros para la víctima.
Los peligros manifiestos o los riesgos latentes para la víctima, fundamentalmente
son dos: el medio donde se desarrolla la actuación, por haberse modificado
notablemente con ocasión o a consecuencia del accidente, y las propias lesiones de los
accidentados.
Incendios, explosiones, colapso de estructuras, precipitación de los vehículos, son
algunas de las causas que obliguen al primer respondiente a actuar sobre la víctima, tras
valorar si tal acción: está justificada, no pone en peligro la integridad física del
rescatador y la amenaza no puede controlarse.
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Las lesiones producidas por el intercambio de alta energía: en el momento de chocar
el vehículo con un objeto o contra otro vehículo, los ocupantes en el interior del
habitáculo y los órganos internos de los ocupantes entre sí y con la pared de la cavidad
que los contiene, pueden llegar a producir asfixia o parada cardiorrespiratoria (PCR).
En tales casos se procederá, con los medios disponibles, a seguir el Plan de
Emergencia:
- Estabilizar prontamente el vehículo.
- Aprovechar el espacio disponible o abrir uno mínimo para la extracción de
urgencia.
- Extraer a la víctima con maniobra de Rautek hasta lugar seguro.
Maniobra de Rautek.
- Si fuera necesario levantarla: utilizar las técnicas del “puente holandés” o de
“levantamiento en bandeja”.
- Comprobar el nivel de consciencia y la respiración: actuar en consecuencia.
6. Respuesta de la víctima.
Tiene por objeto determinar el nivel de consciencia conforme a la escala A-V-D-N.
La víctima estará consciente si mantiene el nivel de alerta normal (A), menos o más
bajo si no está alerta y responde únicamente a la voz (V) o al dolor (D), respectivamente
e inconsciente si no responde (N) a fuertes estímulos ruidosos o dolorosos.
Mientras mantenga el estado de alerta se procederá con el Plan Seguro con
Inmovilización Controlada Permanente, consistente en:
- Mantener el control cervical manual desde posición accesible.
- Buscar lesiones evidentes.
- Control de hemorragias severas.
- Proporcionar apoyo emocional.
- Reevaluación de constantes vitales.
Intervenir del mismo modo, cuando baje su nivel de consciencia, pero extremando la
vigilancia y preparando un Plan de Extracción Rápida pues su estado bien pudiera
involucionar.
En caso de que no responda, se deberá proceder con el Plan de Emergencia.
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Plan de extracción en función de la gravedad de la víctima Tabla IV
Plan Estado clínico Espacio necesario
Seguro (A) Estable Adecuado
Rápido (B) Involuciona Mínimo
Emergencia Crítico El disponible
7. Vía aérea permeable con control cervical manual.
La prioridad en la actuación básica inicial es conseguir una vía aérea permeable
manteniendo el control cervical en todo momento.
Control cervical manual desde varias posiciones.
Para ello se debe preguntar a la víctima sobre su estado, su nombre o algo cuya
respuesta sea fácil.
- Si se comunica verbalmente, la vía aérea estará permeable.
- Si tose continuamente: animar a que lo siga haciendo hasta que se alivie.
- Pero si observa que se agarra la garganta con ambas manos, no puede hablar
bien o escucha ruidos respiratorios anormales (estridores, sibilancias, etc.):
• Abrir la vía aérea mediante la técnica frente-mentón con alineación cervical.
Esto evita la obstrucción de la hipofaringe por pérdida de la tonicidad
muscular de la lengua.
Maniobra frente-mentón.
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• Limpiar la cavidad oral manualmente con extremo cuidado para evitar la
aspiración e intentar retirar cualquier objeto visible con un solo barrido
digital.
• Iniciar maniobras de desobstrucción de la vía aérea mediante golpes en la
espalda y compresiones abdominales de Heimlich.
Maniobra de Heimlich.
- Si está inconsciente proceder con el Plan de Emergencia.
Tener siempre en cuenta el nivel de atrapamiento, la inmovilización controlada y la
máxima “vida-órgano-función” ya que, tales maniobras, deberán adaptarse “ad hoc”.
Por ejemplo: valorar la eficacia de realizar compresiones abdominales de Heimlich
desde posición ventral anterior, sobre un atrapado sentado en el asiento del copiloto,
mientras otro rescatador mantiene el control cervical manual desde atrás.
8. Calidad de la respiración.
La necesidad de un buen intercambio gaseoso es esencial para realizar cualquier
función vital del organismo. Cuando se alteran las condiciones normales, el cuerpo
humano reacciona mediante respuestas correctoras que tratan de nivelar o corregir la
anomalía. En el caso de la respiración son signos a tener en cuenta, comparándolos con
el estado normal de cualquier persona sana:
• La ausencia de respiración (comprobar la exhalación, movimientos torácicos y
abdominales).
• Frecuencia: rápida o lenta.
• Profundidad: superficial o profunda.
• Ritmo irregular.
• Movimientos respiratorios asimétricos, paradójicos, ruidosos o con gran
esfuerzo mecánico.
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• Presencia de heridas, contusiones, inflamaciones y deformidades en cuello y
tórax.
La asistencia básica inicial sugiere actuar del siguiente modo:
- Si la respiración está presente y se realiza con normalidad, continuar con la
inmovilización cervical manual hasta completar el rescate, valorando los signos
anteriormente descritos.
- Si la víctima está inconsciente pero, por el momento, respira con normalidad,
tener presente que, al ser un accidente con alto nivel de energía intercambiada,
las lesiones pueden ser graves y la involución hacia una PCR puede sobrevenir
inmediatamente. Necesariamente debe contemplarse la ejecución del Plan de
Emergencia.
- Si la respiración no es buena (boqueo agónico, “gasping”, apnea), ejecutar de
inmediato el Plan de Emergencia sin necesidad de comprobar pulsos, para tratar
la PCR alternando las compresiones torácicas con las ventilaciones de rescate,
cuando los rescatadores estén entrenados o solamente con compresiones
torácicas a falta de entrenamiento o dificultad para ventilar.
- Conseguir un desfibrilador externo automático y aplicarlo inmediatamente.
- Suspender la RCP cuando:
• La víctima recupere los signos de circulación (respiración, tos o
movimiento).
• Lo indique el DEA para análisis o descarga.
• Evitar el agotamiento planteando relevos cada dos minutos e instruir,
sobre la marcha, a potenciales reanimadores.
- Transferir al SEM cuando se incorpore a la actuación, toda la información sobre
el estado inicial de cada víctima, las acciones emprendidas y los resultados
obtenidos.
- Mantener la colaboración si fuera necesaria y si no restringe la ejecución de
tareas propias.
9. Estado circulatorio.
El objetivo es detectar la hemorragia severa y actuar sobre ella cuando sea externa y
evidente para prevenir el shock hipovolémico.
Los signos de alteración en la hemodinámica obtenidos por la toma de pulsos son:
• Ausencia de pulso radial, femoral o carotídeo. Su presencia indica una tensión
arterial sistólica mayor de 80, 70 y 60 [Link]., respectivamente.
• Simetría: cuando se tome en ambos brazos simultáneamente.
• Frecuencia rápida o lenta.
• Ritmo regular o irregular.
• Fuerza: lleno o débil (filiforme).
El estado de perfusión tisular se verifica mediante el relleno capilar y la observación
de la piel. Si la víctima presenta alteraciones en su estado circulatorio aparecerán signos
tales como:
• Taquicardia o bradicardia.
• Pulso filiforme e irregular.
• Relleno capilar retardado (más de 2 segundos).
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• Piel pálida, fría o sudorosa. Cianosis.
• Ausencia de pulsos distales (radiales o femorales).
La asistencia básica inicial para el control de hemorragias externas, siempre y
cuando no existan lesiones que lo impidan, consiste en:
- Ejercer presión directa y sostenida sobre la herida o sobre el
vaso grande que irrigue ese territorio, combinada con
elevación del miembro afecto. Esta medida suele ser
suficiente para lograr la hemostasia.
Presión directa y sostenida
sobre la herida
- Si existen otras lesiones más graves a atender, hacer un
vendaje compresivo - utilizando paños de tela- manteniendo
la presión sobre la herida.
Vendaje compresivo
- Torniquete: Si la hemorragia en una extremidad no responde a las medidas
anteriores, el miembro esté amputado, el número de urgencias vitales sobrepase al
de actuantes o la víctima entre en PCR, entonces utilizar un torniquete como medida
temporal. Para ello:
Torniquete.
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o Antes de aplicar el torniquete, elevar la extremidad lesionada facilitando
manualmente el paso de sangre hacia la circulación general.
o Aplicarlo en la base utilizando una cinta ancha (de unos 7 a 10 cm.) y larga que
permita dar una vuelta al miembro y anudarlo.
o Sin soltar el nudo sobreponer un objeto largo y resistente (palo, barra metálica),
volver a anudar doblemente el objeto a la cinta.
o Dar vueltas al palo hasta conseguir cohibir la hemorragia.
o Sujetar un extremo del palo al miembro con otra cinta ancha para impedir que se
escape.
o Anotar la hora exacta de aplicación.
o No retirarlo.
- Importante: no se presionará directamente sobre puntos de fracturas y la
elevación de miembros estará condicionada al nivel de atrapamiento o lesión que
lo impida.
Una perfusión sanguínea óptima durante la RCP solo se consigue mediante
compresiones torácicas de calidad. Esto es: sin interrupciones, comprimiendo el pecho
fuerte y rápido, permitiendo que el corazón se vuelva a llenar entre cada compresión.
Para ello, la posición del reanimador es fundamental: estando la víctima en decúbito
supino sobre una superficie plana y dura, debe arrodillarse, a la altura del pecho, a un
lado de la víctima, entrelace los dedos de ambas manos, apoyando una sobre otra, de tal
manera que el talón de la mano dominante apoye sobre el centro del tórax, entre las
mamilas, con los brazos perpendiculares totalmente extendidos.
Posición de RCP.
Resulta evidente que hasta que no se libere a la víctima de su atrapamiento no se
podrá conseguir la posición ideal de RCP, de ahí de tener siempre en mente un Plan de
Emergencia.
Existen unos dispositivos mecánicos que realizan el masaje cardiaco externo estando
la víctima en cualquier posición, incluso en movimiento durante su rescate. Pero, para
las actuaciones básicas iniciales hemos quedado en “solo manos” por lo que cualquier
posición ingeniosa del reanimador que satisfaga las necesidades de calidad de las
compresiones torácicas será bienvenida.
23
[Link] emocional.
La necesidad de disponer de intervinientes “totalmente operativos”, es condición
de la capacidad profesional, imprescindible para obtener un alto rendimiento de cada
uno. La impresión de la escena y el contacto con las víctimas pueden alterar el
comportamiento de los profesionales en un momento dado y superar el entrenamiento o
el hábito del autocontrol.
Cualquier agente estresante debe ser eliminado o reducido. Un primer conato de
ansiedad debe ser rápidamente identificado por cada profesional, su binomio o los
miembros del equipo, a fin de corregirse lo más precozmente posible.
Apoyo emocional.
Sobre las víctimas la relación debe ser especialmente delicada, tendente a dirigir el
control de la ansiedad para poder hacer una valoración más certera de lo que le está
ocurriendo en vez de ocultarse tras signos y síntomas que aporta la víctima, a modo de
cortina, y tapase un problema de salud verdaderamente serio. El primer respondiente
no debe dejarse influir por el estado de ansiedad tanto propio como de la víctima.
Hasta que se consiga su extracción, intentar mantener aislada a la víctima de
curiosos creando un entorno íntimo y protegido, convenientemente adaptado para
resolver las necesidades.
24
25
[Link] y bibliografía.
- (1) [Link]
- (2) Casado Flórez, MI; Corral Torres, E (coordinadores). Grupo de Trabajo SEMES.
“Protocolo de actuación y buenas prácticas en la atención sanitaria inicial al
accidentado de tráfico”. Ministerio de Sanidad y Política Social. Gobierno de
España. 2010.
- (3) González Rodríguez, D et als. “La valoración de la escena de un accidente de
tráfico: aunando criterios” en Rescate Vial nº14 2º Trimestre 2009.
- Varios autores. “Manual de Procedimientos SAMUR-Protección Civil”.
Ayuntamiento de Madrid. Subdirección General SAMUR-Protección Civil.
Disponible en: [Link]
- Gómez Mascaraque-Pérez, FJ. “Técnico en Emergencias Sanitarias. Evacuación y
traslado de pacientes”. ARAN 2013.
- Asín Ferrando, J. “Maniobras de rescate en vehículos accidentados” TEBAR 2010.
26
27