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Introducción a la Filosofía Medieval

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FILOSOFÍA MEDIEVAL

Apuntes para uso del estudiante

Preámbulo

Índice
• ¿Qué es la filosofía medieval y sus características?
• Etapas de la filosofía medieval
• La Patrística dentro de la filosofía medieval
• La filosofía islámica
• La filosofía judía
• La Escolástica
• Temas fundamentales a lo largo de la filosofía medieval
• Argumentos para demostrar la existencia de Dios
• Filosofía medieval: autores y filósofos
• Filosofía medieval: contexto histórico
Definición de: Verdad, apocatástasis, rédito

A) ¿Qué es la filosofía medieval y sus características?

La filosofía medieval es un período de la historia de la filosofía y que


tradicionalmente se considera se extiende desde la época patrística, siglo ll-siglo
Vlll, hasta el comienzo del Renacimiento, en el siglo XV. Una época que se
caracteriza por la confluencia de tres tradiciones filosóficas: la filosofía cristiana,
la filosofía islámica y el pensamiento aristotélico, considerado este último como
vertebrador de todo el pensamiento occidental.

Entre las principales características de la filosofía medieval se destacan las


siguientes:
• Teocentrismo. La filosofía medieval estuvo muy influenciada por la religión,
especialmente por la religión cristiana. La concepción del universo viene
marcada por el teocentrismo, esto es, Dios es el centro de todas las cosas y
el principio y el fin de toda la realidad. La filosofía se centraba en cuestiones
relacionadas con la existencia y la naturaleza de Dios, los problemas
teológicos.
• Se llevó a cabo una síntesis de las tradiciones filosóficas. En esta época se
produjo una síntesis del pensamiento filosófico griego, especialmente de las
ideas de Aristóteles y de las de los filosófos platónicos, de la teología
cristiana y del pensamiento islámico. La confluencia de estas tres tradiciones
tuvieron como resultado una gran riqueza tanto en la producción intelectual
como en los debates teológicos que se suscitaron.
• El escolasticismo fue el método filosófico. El escolasticismo constituyó el
método filosófico que predomino en el medievo, Este método se basaba en
el análisis lógico y racional de las doctrinas religiosas, además de tratar de
armonizar la fe con la razón. Así, los escolásticos intentaron demostrar la
verdad de las creencias religiosas a través de argumentos dialécticos y
racionales.
• Los temas filosóficos destacados de la filosofía medieval son la relación
entre la fe y la razón, los problemas sobre la existencia y la identidad, la
metafísica del alma, el problema del libre albedrío y la naturaleza de Dios.
• La universidad adquirió gran relevancia como centro cultural. Las
universidades se convirtieron en centros de educación y de discusión
filosófica. Así, las universidades medievales desempeñaron un papel
fundamental en el desarrollo y la propagación del pensamiento filosófico de
la época. Las principales fueron las de París, Bolonia u Oxford.

B) Etapas de la filosofía medieval

En este resumen de la filosofía medieval comenzaremos detectando los dos


periodos diferenciados, a saber:

1. Periodo platónico
Durante este periodo todavía no existe una clara separación entre filosofía y
teología. Los autores más representativos de esta etapa son Agustín de Hipona,
Boecio, Juan Escoto Erígena, Anselmo de Canterbury y Pedro Abelardo.

2. Periodo escolástico
En esta etapa, se crean las primeras universidades, y la filosofía, se presenta más
sistematizada que durante el periodo anterior, y la escolástica, es la corriente
dominante. Destacan filósofos como Ramon Llull, Tomás de Aquino, Juan Duns
Scoto, Guillermo de Ockham y Buenaventura de Fidanza.

C) La Patrística dentro de la filosofía medieval

La patrística es el estudio del cristianismo de los padres de la Iglesia, y va desde


el fin del cristianismo primitivo hasta el siglo VIII. Su gran difusión, provoca el
desplazamiento de las religiones politeístas y es aceptado por gran parte de la
población.
Entre los principales representantes de la patrística destacan los siguientes: Mario
Victorino, Boecio, Isidoro de Sevilla, San Agustín de Hipona y Juan Escoto
Erígena.

D) La filosofía islámica

La filosofía islámica es el conjunto de doctrinas relacionadas con el mundo


islámico, y constituye una combinación de neoplatonismo y del aristotelismo con
doctrinas del Islam. Destacan autores como al-Kindi, al-Farabi, Avicena, Ibn Tufail
y Averroes, quienes harían una interpretación de la filosofía de Aristóteles, que
recogen después los pensadores judíos y cristianos.

E) La filosofía judía

Hace una introducción a la lógica aristotélica, ofreciendo, una definición clara y


precisa de los principales términos silogísticos que utiliza. Destacan filósofos
como Maimónides, muy influenciado por el árabe, Al-Farabi.

La Guía de los Perplejos, de Maimónides, demuestra que no puede existir


contradicción entre fe y la razón, ya que la primera tiene como fundamento la
revelación, y la segunda, el conocimiento derivado de Diso. Pronto sería conocida
por los filósofos cristianos como Alberto Magno o Tomás de Aquino.

F) La Escolástica

La escolástica significa “aquel que pertenece a la escuela”, y es una corriente


teológica y filosófica, que recoge parte de la tradición grecolatina clásica y cuyo
tema central es el de la revelación, y es la corriente dominante de la filosofía
medieval, junto a la patrística, que se centraba en la cuestión de la relación entre
razón y fe.

No constituye un conjunto homogéneo de corrientes, sino que recoge distintas


filosofías, como la clásica, la árabe o la judía. Defendían que la razón debía
someterse al principio de autoridad, y toda fuente de conocimiento estaban en los
textos bíblicos, pero al mismo tiempo, construye un sistema lógico y un esquema
de discurso fuertemente estructurado.

G) Temas fundamentales a lo largo de la filosofía medieval

Para poder entender mejor la filosofía medieval es importante que conozcamos


cuáles eran las cuestiones centrales de esta filosofía. Destacan las siguientes:
• La relación entre razón y fe
• La existencia de Dios y sus atributos
• El mal
• El libre albedrío
• La causalidad
• Los límites del conocimiento
• El problema de la substancia
• La lógica aristotélica

El tema fundamental de la filosofía es Dios y la relación entre razón y fe, y ya no


el ser humano, la sociedad o la naturaleza. La filosofía se convierte en un
instrumento de la fe, en su sierva, quedando subordinada a la misma.
La filosofía medieval es inseparable de la filosofía cristiana, influenciada a su vez
por la filosofía islámica y la judeo-islámica y a los textos de filósofos árabes como
Al-Kindi, Al-Farabi, Alhazen, Avicena, Al-Ghazali, Avempace y Averroes, o judíos
como Maimónides y Gersónides.

H) Argumentos para demostrar la existencia de Dios

Tomamos como ejemplo el argumento cosmológico de Tomás de Aquino; para


demostrar la existencia de Dios, parte de que todo lo que existe tiene una causa,
debe haber pues, una causa primera de todo, que es Dios, que equivale al primer
motor de Aristóteles. Las cinco vías de la demostración de la existencia de Dios,
las expone el filósofo en su "Suma Teológica":

• Primera. Vía del movimiento: todo lo que se mueve es movido por otro, y al
no ser posible una serie infinita de causas, se ha de concluir que existe un
primer motor inmóvil, que sería Dios.
• Segunda. Vía de la eficiencia: existen causas eficientes que no pueden ser
causa de sí mismas, y al ser imposible una serie infinita de causas eficiente,
tiene que existir una primera causa eficiente incausada, que es Dios.
• Tercera. Vía de la contingencia: existen seres que no son necesarios, por lo
que debe hacer un primer ser necesario, al no ser posible una serie causal
infinita de seres contingentes, que es Dios.
• Cuarta. Vía de los grados de perfección: existen en la naturaleza diferentes
grados de perfección, lo que implica la existencia de un ser supremo,
absolutamente perfecto, que es Dios.
• Quinta. Vía de la finalidad: todos los seres naturales se dirigen a un fin, y por
lo tanto, han de estar dirigidos por un ser inteligente, que es Dios.

El argumento ontológico de Anselmo de Canterbury es otro importante intento de


demostrar la existencia de Dios, y puede resumirse en lo siguiente: Dios, es lo
máximo que se puede llegar a pensar, no siendo posible pensarse algo más
grande que él. Este argumento, fue empleado posteriormente por autores como
Duns Scoto o Descartes.
I) Filosofía medieval: autores y filósofos

La filosofía medieval abarca un amplio período de tiempo y cuenta con una


variedad de autores destacados que contribuyeron significativamente al
pensamiento filosófico de esa época. Entre los principales filósofos medievales
se encuentran los siguientes.

San Agustín de Hipona (354-430)


Este filósofo está considerado uno de los padres de la Iglesia, siendo el más
influyente filósofo y teólogo cristiano. Sus obras, como "Confesiones" y "La
Ciudad de Dios", abordaron temas como el mal, la verdad, la naturaleza del alma,
la relación entre fe y razón y la naturaleza de Dios.

Boecio (480-524)
Boecio fue un filósofo y estadista romano que contribuyó al desarrollo del
pensamiento aristotélico y platónico en la Edad Media. Sus obras más destacadas
son "Consolación de la filosofía", libro donde explora temas como el problema del
mal y la relación entre la providencia divina y el libre albedrío humano.

Anselmo de Canterbury (1033-1109)


Este autor fue un arzobispo y filósofo benedictino conocido por su famoso
argumento ontológico sobre la existencia de Dios, siendo su obra más destacada
"Proslogion".

Pedro Abelardo (1079-1142)


Este filósofo y teólogo francés destacó por sus estudios sobre lógica y su enfoque
en la importancia del uso de la razón en la teología.

Averroes (1126-1198)
Averroes, también conocido como Ibn Rushd, fue un destacado filósofo y jurista
islámico de Al-Andalus. Se dedicó a comentar y reinterpretar las obras de
Aristóteles y se convirtió en una figura central en lo que a la difusión de la filosofía
aristotélica en Europa.

Santo Tomás de Aquino (1225-1274)


Fue un fraile dominico y teólogo católico, siendo uno de los filósofos más
influyentes de la Edad Media. Su obra más conocida es la "Summa Theologica",
donde buscó armonizar la fe cristiana con la filosofía aristotélica, destacando el
papel de la razón en la comprensión de la religión.
Guillermo de Ockham (1285-1349)
Es un fraile franciscano y filósofo inglés famoso por el principio de la "Navaja de
Ockham", principio que defiende la simplicidad en la explicación de fenómenos y
que ha influido en la filosofía y ciencia modernas.

J) Filosofía medieval: contexto histórico

El contexto histórico de la filosofía medieval es fundamental para comprender su


desarrollo y sus características particulares. La filosofía medieval se desarrolló en
Europa entre los siglos ll y XV, durante un período marcado por una serie de
eventos históricos y sociales significativos, teniendo como puerta de inicio el
periodo patrístico:

Caída del Imperio Romano


Un acontecimiento acaecido en el año 476 d.C y que marcó el inicio de la Edad
Media. Un momento de vacío de poder político y cultural en Europa, dando paso
a una nueva época en las que las instituciones de época romana se
desintegraron, surgiendo los reinos germánicos y otras entidades políticas.
La cristianización de Europa
El cristianismo se convierte en la religión predominante en Europa tras convertirse
el emperador Constantino en el siglo IV.

Las Cruzadas
Entre los siglos XI y XIII hubo una serie de campañas militares encabezadas por
los monarcas cristianos y la Iglesia cristiana al objeto de conseguir recuperar los
territorios de Oriente Próximo conocidos como Tierra Santa.

La síntesis de culturas
La interacción entre diversas tradiciones filosóficas y culturales como la filosofía
grecoromana, la filosofía aristotélica y platónica, así como la filosofía árabe e
hispano-musulmana. Una confluencia que enriqueció el pensamiento medieval.

La formación de las universidades


En esta época surgen importantes centros de conocimiento y aprendizaje como
las universidades de París, Oxford, Bolonia y Salamanca, entre otras. Todas
fueron espacios para el estudio, el debate filosófico y teológico.

Bibliografía
Rafael Ramón Guerrero (1996). Historia de la filosofía medieval. Madrid: Ediciones Akal
CAPÍTULO I

EL ESPLENDOR DE LA FILOSOFÍA PATRÍSTICA: DE NICEA (325) AL


DERRUMBAMIENTO DEL IMPERIO ROMANO DE OCCIDENTE (476)

§ 1.1 La filosofía patrística después de Nicea

Desde el 313, hasta su fallecimiento en el 337, el emperador Constantino el


Grande tomó una serie de medidas de apoyo a la causa cristiana, comenzando
por otorgar la libertad a los cristianos y restituirles los bienes confiscados,
convocar el Concilio de Nicea (legitimado posteriormente por el Papa) y batallar
contra Licinio, que en Oriente había reanudado sus persecuciones contra los
cristianos, a quien apresó y mandó ejecutar. Los distintos decretos y disposiciones
se conocen con el nombre genérico de Edicto de Milán. En un clima de paz, y a
partir de la sanción conciliar del dogma de la consubstancialidad del Padre y el
Hijo (Concilio Ecuménico de Nicea, 325), el pensamiento cristiano se orientó cada
vez más hacia la fundamentación positiva y especulativa de la Revelación. Así
surgió la Edad de Oro de la Patrística, cuyas principales figuras en Oriente fueron:
San Basilio (hacia 330-379), San Gregorio Nacianceno (329-389), íntimo amigo
del anterior, San Gregorio Niseno (hacia 333-395), hermano de Basilio, y San
Atanasio (295-373). Los tres primeros se adscriben a la Escuela de Cesarea de
Capadocia. El cuarto, a la Escuela de Alejandría. En Occidente destacaron San
Ambrosio De Milán (339-379), San Jerónimo (347-419) y San Agustín (354-430).

§ 1.2 San Gregorio de Nisa (ca.333-395)

a) Vida y obras

Nació hacia el 333. Su padre fue el célebre retórico Basilio de Cesarea (en
Capadocia, en la actual península de Anatolia). En su familia se respiraba una
sólida piedad cristiana. Su madre, su abuela, sus hermanos Basilio (el Grande),
Macrina y Pedro se veneran entre los santos. Se dedicó primero a la retórica y
después buscó el retiro como anacoreta. Su hermano Basilio lo consagró obispo
de Nisa, que aceptó no de buen grado. No estuvo siempre a la altura de las
dificultades prácticas de la vida eclesiástica (por ejemplo, se le acusó de ser mal
administrador de los bienes eclesiásticos). Fue depuesto por el Sínodo de Nisa
del 376. El año 378 fue repuesto en su sede episcopal. Asistió al primer Concilio
Ecuménico de Constantinopla, del 381, donde tuvo una actuación muy destacada
y se le aclamó como “columna de la ortodoxia”. Murió hacia el 395.

La edición de sus obras completas (Gregorii Nysseni Opera) está sin terminar.
Werner W. Jaeger comenzó su trabajo crítico en 1908 (hasta ahora han
aparecido, bajo la dirección de Hermann Langerbeck, Heinrich Dörrie, Hadwig
Hörner, Günther Heil y H. Mann, continuadores de la labor de Jaeger, catorce
volúmenes). La edición de Migne ocupa tres volúmenes, pero es muy
insatisfactoria (PG 44-46). Hay excelentes versiones críticas de algunas obras
sueltas. De especial interés son sus escritos: Oratio catechetica magna (hacia el
385); Dialogus de anima et resurrectione qui inscribitur Macrina (hacia el 379,
réplica del platónico Fedón); De hominis opificio (después del 379); De vita Moysis
(hacia el 390-392).

b) Relaciones fe-razón

Gregorio Niseno fue el temperamento más especulativo de la Escuela de


Capadocia (en el centro-este de Anatolia, la Turquía asiática), especialmente en
las cuestiones relacionadas con la antropología y la escatología. No obstante, por
encima de su cultura y de su sabiduría filosófica, destacó como hombre de Iglesia,
empeñado en enseñar y conservar la fe del pueblo, lo cual no fue óbice para que
advirtiera con claridad la distinción entre el ámbito de la fe y el campo propio de
la razón natural.

Establecida la línea divisoria entre ambos órdenes, el de la fe y el de la razón


natural, se dio cuenta de la importancia de la razón en la explicitación del Dogma
revelado. Por ello consideró que la razón, iluminada por la fe, debía aplicarse con
todas sus fuerzas al estudio de las verdades ofrecidas por la Revelación divina,
empleando en esa tarea los recursos conceptuales y metodológicos que la
filosofía antigua había elaborado a lo largo de los siglos, en la medida en que
pudieran ser realmente útiles: “Hay algo en la filosofía pagana –escribió– que no
debe rechazarse y que merece que nos lo apropiemos con el propósito de
engendrar la virtud. En efecto, la filosofía ética y natural puede convertirse en
esposa, amiga y compañera de la vida superior, con tal de que sus partos no
traigan una mancha extraña”.

Al aplicar la razón al misterio revelado comprobó que se puede demostrar


racionalmente la existencia de Dios a partir del orden cósmico. Utilizando para su
filosofía lo que se ha dado en llamar: -razones de conveniencia-.

Animado por tal descubrimiento, intentó también ilustrar el misterio de la


Santísima Trinidad a partir de argumentos de conveniencia tomados de las
operaciones inmanentes del alma humana (la inteligencia y la volición). Dios no
puede ser menos que el hombre, decía, en quien hay un verbo o palabra interior.
Pero, lo que es accidental en el hombre debe ser substancial en Dios, porque en
Él no hay nada accidental. Por tanto, el Verbo de Dios debe de ser uno en
naturaleza con el Padre, y por esto es un solo Dios. Además, de la misma forma
que la respiración procede de la unidad del cuerpo y del alma, así el Espíritu Santo
procede del Padre y del Hijo. (Pocos años después, y con independencia de San
Gregorio, San Agustín seguirá también la vía de las operaciones inmanentes para
ilustrar el misterio trinitario).
No pretendía el Niseno, como es obvio, una estricta demostración del misterio
trinitario. Como ya hemos señalado, sólo intentaba ilustrar al máximo, por medio
de argumentos de conveniencia, la condición de las tres divinas Personas. Su
metodología adelantó, quizá, en varios siglos el proceso dialéctico de las “razones
necesarias”, que popularizaría San Anselmo a finales del siglo XI. Como todo
precursor, los argumentos de conveniencia del Niseno tenían todavía una
formulación muy rudimentaria y se orientaban fundamentalmente hacia la
catequesis. En San Anselmo, sin embargo, la argumentación de conveniencia
adquirirá un relieve inusitado, con una cuidadosa discusión sobre sus condiciones
de posibilidad y una sutil valoración sobre su evidencia demostrativa. (De las
“razones necesarias” anselmianas trataremos extensamente en § 39b).

c) Naturaleza del hombre

La influencia del primer Orígenes, el Orígenes del De principiis, fue muy notable
en la antropología del Niseno, yendo incluso más lejos que su maestro
alejandrino. Sostuvo, por ejemplo, la doctrina de la apocatástasis, porque no pudo
sustraerse por completo al influjo del neoplatonismo, que postula una forma
radical del exitus-reditus, una salida y regreso de todo cuanto existe al Uno,
entendido tal movimiento no sólo en sentido ascético, sino en sentido ontológico.
Quizá por eso, al reflexionar sobre el origen del hombre apeló a la curiosa doctrina
del “hombre ideal”, asegurando que inicialmente –con una distinción de
anterioridad y posterioridad puramente lógica– no existía la diferenciación sexual
en el modelo humano presente en la mente divina; y que tal distinción sexual fue
ideada por Dios, en un segundo momento, en previsión del pecado original. De
todo lo cual concluía: “Toda naturaleza humana, desde los primeros hasta los
últimos hombres, es única y verdadera imagen del que es, y la distinción de sexos
fue algo añadido, según pienso, al final de la obra hecha”. Es muy probable que
San Gregorio redactase el citado pasaje al contemplar la creación retardada de
la mujer, según aparece en el segundo relato del Génesis (Gen 2, 22). En todo
caso, la perfección del hombre estaría por encima y más allá –continúa– de la
distinción sexual. Para lo cual se apoya en un conocido pasaje de la Sagrada
Escritura: “[En Cristo], no hay varón o hembra, porque todos sois uno en Cristo
Jesús” (Gal 3, 28).

En este punto de su análisis, Gregorio de Nisa debía preguntarse forzosamente


por la causa íntima de la caída del hombre, que en algún sentido había incluso
“obligado” a Dios a modificar, en su previsión, su plan sobre la misma naturaleza
humana. La causa del pecado en cuanto pecado ha de buscarse –dirá– en la
libertad humana, respetada por la liberalidad divina, pues, el hombre y todo cuanto
existe surgió por creación, cuya razón última es precisamente la pura liberalidad
de Dios. Por consiguiente, el hombre, que es imagen del Altísimo, fue creado
también libre. Pero, por su libertad, pudo elegir el mal. Fue al principio, casi al
término de la obra de los seis días, cuando Dios, previendo el pecado original,
estableció idealmente la división de sexos, para asegurar la perpetuidad del
género humano. Por tanto, si no hubiese habido pecado, el hombre, en su
condición de hombre ideal, se habría multiplicado al modo como se multiplican los
Ángeles.

Sin embargo, la situación del hombre sexualmente escindido no es definitiva, pues


al fin de los tiempos todas las cosas serán restauradas en el ideal primigenio, y el
hombre volverá a su condición de “hombre ideal”, imagen de Dios. Tal reditus a
Dios, que presupone la apocatástasis y que tiene sabor neoplatónico, no aclara
si la restauración del hombre ideal exigirá la desapa-rición de los individuos de la
especie humana, disolviéndose estos en una especie de humanidad universal e
hipostasiada; o bien si cada una de las individualidades alcanzará la condición del
hombre ideal. Es cierto que la doctrina nisena sobre el reditus parece tener en
cuenta las palabras de Jesu-cristo a los saduceos: “Pues en la resurrección ni se
casarán ni se darán en casamiento, sino que serán como ángeles en le cielo” (Mt
22, 30); pero también lo es que la exégesis resulta un tanto arbitraria y, sobre
todo, des-contextualizada. En todo caso, su influencia posterior fue notable, sobre
todo en Juan Escoto Eriúgena, traductor latino del De hominis opificio, a mediados
del siglo IX.

d) Naturaleza del alma

El largo diálogo Sobre el alma y la resurrección, redactado con ocasión de la


muerte de su hermana Macrina, constituye uno de los primeros intentos de
resolver sistemáticamente las cuestiones filosóficas que la Revelación sobre la
inmortalidad y subsistencia del alma planteaban al filósofo cristiano. Las dudas y
vacilaciones del Niseno sobre temas tan importantes no son sólo resultado de un
estado todavía embrionario de la herramienta filosófica, sino consecuencia del
carácter en sí mismo misterioso del alma humana.

Para el Niseno está claro que el alma no es algo material, entendiendo por
material algo que es físico y perceptible por los sentidos. “Si se piensa que no es
lo que es perceptible por los sentidos, ni color, ni figura, ni la dureza, ni la
gravedad, ni la cantidad, ni lo que se divide en tres dimensiones, ni posición en
lugar, ni nada de lo que se aprecia en la materia, conoces que es algo distinto de
todas estas cosas”. Así pues, es lógico que él mismo exclamase: “No sé cómo, si
quitamos todo esto en su descripción se puede evitar que desaparezca y se
suprima a la vez con ello el objeto mismo de que tratamos”.

Parece que la descripción negativa que ha ofrecido del alma exige negar su
existencia; o bien, como alternativa, identificarla con Dios. Ni una ni otra solución
son obviamente satisfactorias. Luego había que intentar una definición de
carácter positivo. Y ésta es la que ofreció el Niseno: “El alma es una substancia
producida, viviente, intelectual, que comunica por sí a un cuerpo orgánico y
sensible, mientras sea capaz de ello la naturaleza de tal cuerpo”.
Entendida el alma como substancia intelectual que comunica con el cuerpo,
queda sin resolver la cuestión de su exacta naturaleza, a no ser que se la compare
a las substancias intelectuales simples, que son los ángeles, en cuyo caso el
Niseno habría abocado de lleno en el platonismo y debería explicarnos cómo
comunica el alma con el cuerpo constituyendo una verdadera unidad humana.

Aquí se detuvo, sin embargo, la especulación nisena, y aquí la retomarían tantos


pensadores posteriores, hasta que Tomás de Aquino pudo ofrecer un análisis
convincente de la noción positiva de “espíritu”, ya intuida por los neoplatónicos,
pero insatisfactoriamente descrita por ellos.

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