Introducción a la Investigación Histórica – Final.
Unidad 4.
Investigación Histórica.
La “historia” es la re-creación intelectual de un pasado específicamente humano,
mediante una pesquisa de “res gestae”, y la exposición congruente de sus resultados.
(CASSANI y PÉREZ AMUCHÁSTEGUI)… Historiografía.
Si la historia es la ciencia que versa sobre los hechos ocurridos al ser humano en
épocas pasadas, la historiografía puede definirse como el arte o la ciencia de escribirla.
El debate sobre si la escritura de la historia ha de ser considerada como ciencia o como
arte, y si puede incorporar juicios de valor, es antigua y permanente en la teoría de la
historia. Y dicho debate surge a partir del carácter objetivo o subjetivo de la historia…
Los partidarios de la postura positivista-historicista le han otorgado al historiador un
carácter imparcial, un simple recopilador; mientras hay quienes descartan la posibilidad
de un tratamiento objetivo del pasado… El historiador es quien ordenada y plasma en su
obra una determinada construcción histórica partiendo de elementos objetivos (otorgada
por las fuentes: los documentos y sus datos), pero impregnándolos de una subjetividad
conceptual innegable; y dando ciertas características que hacen a la profesión y marcan
la escritura, desde el estilo, el marco de una escuela de pensamiento o de una teoría.
En su empeño de estudiar verazmente los sucesos pasados de la humanidad, la
historia ha de regirse por un método científico. Aunque esta noción de metodología de
la historia tiene sus raíces en la Grecia Clásica, la historia empezó a perfilarse como
saber independiente y teórico en el s. XIX. (AGORRETA). La investigación histórica es
un proceso metódico y sistemático que busca estudiar al hombre en el tiempo. Este
pasado el historiador lo construirá en base a datos y evidencia (reliquias del pasado),
que criticará. La investigación surge de la insatisfacción con el conocimiento existente.
(MIRANDA).
Método Histórico.
La investigación es sencillamente el proceso de búsqueda del conocimiento
epistémico basado en materiales comprobables, sobre criterios de veracidad y crítica…
Se basa en una serie de operaciones:
1) La fase preliminar: objeto de la investigación… La investigación debe tratar
sobre algo concreto sobre lo que se desee arrojar luz: tratará de responder una cuestión
que ignora, sobre la que hay un debate no concluyente o sobre la que se propone una
solución distinta. Además hay que reparar en la posibilidad de encontrar fuentes para un
trabajo de investigación. Y, hay que considerar la propia preparación del investigador a
la hora de emprender una u otra tarea.
También, en los inicios del trabajo de investigación se debe incluir: introducción
(plantear el problema y las hipótesis); cuestionario (que proporcione un panorama del
tema a tratar y las fuentes utilizadas); y la metodología (la parte teórica-metodológica,
donde se informe el proceder científico del análisis que se pretende realizar).
2) La fase heurística: recopilación y sistematización de fuentes… A la búsqueda
y recopilación de fuentes le sigue la organización de los datos.
3) La fase hermenéutica: análisis, crítica e interpretación de fuentes… El método
histórico-crítico requiere una hermenéutica detallada de las fuentes para su valoración
crítica. En esta fase el historiador crítica las fuentes a través de dos planos, externo e
interno, y dos niveles, inferior y superior: 1) Localización de la fuente en el tiempo; 2)
Localización de la fuente en el espacio; 3) Determinación de la autoría de la fuente y los
datos del autor; 4) Origen de la fuente (soporte, transmisión, datos de su procedencia);
5) Integridad o fragmentariedad de la fuente; 6) Credibilidad y valoración de la fuente…
Las primeras cuatro quedan englobadas en la hermenéutica superior o crítica histórica,
en tanto la quinta en la hermenéutica inferior o crítica textual. Estos cinco conforman la
crítica interna del texto, mientras la sexta valoración queda relegada a la crítica externa.
La crítica externa se ocupa de descartar aquellas fuentes que no sean auténticas o
relevantes para la cuestión tratada. La crítica interna propone la interpretación de fondo
de las fuentes. La crítica superior se ocupa de determinar los datos de la fuente y el
estudio de su contenido. La crítica interna, una vez cumplida la etapa anterior, analiza el
testimonio, a partir de: el sentido o significado del mismo; la validez argumentativa y
lógica del discurso; la capacidad del autor para observar los hechos e informar sobre
ellos; y su parcialidad o motivación.
4) La fase ensayística: síntesis, argumentación y redacción… Esta fase responde
a la aceptación de ensayo como prueba y como informe escrito que ha de dar cuenta de
una tesis propia, basada en la hipótesis de partida y sustentada sobre la documentación
aducida como prueba. Esta fase es la más comprometida y difícil de todo el proceso de
investigación histórica, pues en ella se constatan los problemas a la escritura misma de
la historia… Por lo que se debe ser concreto, claro y serio. El historiador debe hacer uso
de la persuasión por medio del discurso escrito, combinando sus bases documentales y
los argumentos que los enlazan e interpretan. En este caso, y por su carácter de ciencia
humana, no exacta, la historia se acerca más al discurso persuasivo de la argumentación
que al discurso demostrativo de la matemática. En el proceso completo, la investigación
es necesariamente explicativa y argumentativa. (AGORRETA).
Sin embargo, no hay historia definitiva y esta no se agota ni con las fuentes ni
con las interpretaciones. El resultado-conocimiento nunca debe considerarse definitivo,
irrebatible. La ciencia progresa gracias a la discusión de los conocimientos… El camino
es difícil de seguir y entran en juego la multitud de errores que se comenten, en muchos
casos tan comunes en la investigación histórica que son difíciles de ver. Las trampas a
evitar en la investigación son: Anacronismo: solemos razonar en función del presente, y
no es función del pasado; Voluntarismo: consiste en querer demostrar a cualquier precio
una teoría. Para ello se seleccionan los documentos (no se los interroga) en función de la
tesis planteada a priori y, si es necesario, se silencian aquellos documentos “molestos”;
Nominalismo: esta trampa nos alerta de la tentación del historiador, que se basa en un
gran porcentaje en el documento escrito, a olvidar lo no dicho, lo no escrito; Ingenua
creencia de que sabemos todo: tendemos a pensar que lo sabemos todo, pero son raros
los historiadores que declaran honestamente: “no sabemos qué ha pasado, existe una
hipótesis A, B y C”. El historiador debe tener consciencia de los límites. (MIRANDA).
Empero… el método histórico que se aprehende a través de preceptos y normas
de carácter general y, en apariencia, absolutas, no es una llave que se adapte a cualquier
cerradura; es, por el contrario, un delicado instrumentos variable que debe, de hecho, ser
adaptado en cada uno de los casos gracias a la inteligencia y la sensibilidad del
estudioso. Lo que llamamos técnicas o ayudas técnicas, ha tenido durante mucho tiempo
el nombre de ciencias auxiliares. Rechazamos totalmente tal denominación, ya que esta
crea una discutible distinción entre una ciencia de categoría A (historia) y otras ciencias
de categoría B (paleografía, diplomacia, numismática, arqueología, epigrafía, etc.)…
Por otra parte también se rechaza la clasificación de fuentes. Consideramos totalmente
anti-histórico hacer una jerarquía de validez entre los varios tipos de fuentes. Una vez
realizadas estas aclaraciones: las técnicas proporcionan al historiador los instrumentos
necesarios para la comprensión de aquello sobre lo que se investiga. Las técnicas son de
gran importancia, usándolas con prudencia y crítica. (SAITTA).
Toda actividad específicamente humana se realiza con un orden determinado. La
falta de ese ordenamiento imposibilitaría nuestra acción. También el investigador debe
someterse a preceptos normativos para llevar adelante con éxito su tarea; y esas normas,
con la práctica, llegan a transformarse también en algo mecánico. En cuanto a lo que
diferencia lo rutinario de lo científico: en la primera se llega por imitación o ingenio; en
lo segundo por mérito del aprendizaje y la reflexión.
La palabra método tiene significado doble: por una parte es la búsqueda del
camino adecuado para resolver un problema determinado (método gnoseológico: o sea,
cuando queramos referirnos a la búsqueda de los fundamentos por los cuales debe
procederse de tal o cual manera para alcanzar el conocimiento, la manera propia de
conocer); por otra parte, la aplicación de los resultados obtenidos como consecuencia
de esa búsqueda (preceptiva metodológica: para referirnos al conjunto de normas de
procedimiento mediante las cuales podremos llevar adelante la investigación, o sea el
quehacer del investigador).
Los hechos, sucesos o acontecimientos, ocurrieron en el pasado; pero ellos sólo
son históricos cuando son repensados, vale decir recreados por el pensamiento histórico
presente (toda historia es historia contemporánea, a decir de Croce). Método histórico
será, entonces, el camino que debe seguir el investigador para transformar el pasado en
pasado histórico mediante una operación intelectual presente (el hecho histórico por sí
mismo no existe… solo hay historia en el hecho en la medida que se lo conoce a través
de la pesquisa de acciones específicamente humanas, es decir res gestae: lo que haya
pasado y no pueda pesquisarse será acontecer, transcurso, cambio, devenir, pasado,
pero no HISTORIA). (CASSANI y PÉREZ AMUCHÁSTEGUI).
Método y Preceptiva.
A partir de Heródoto, todos los historiadores siguieron, en mayor o menor grado,
un esquema común en cuanto al proceso técnico de investigación, que en grandes líneas
se resume en cuatro etapas: la heurística (la cual corresponde al hallazgo de noticias en
las fuentes de información), la crítica (es decir, el análisis cualitativo de los materiales
obtenidos), la síntesis (que corresponde al ordenamiento coherente de esos materiales y
la consiguiente “creación” histórica) y la exposición (la presentación de los resultados
obtenidos).
En la heurística podemos diferenciar cuatro momentos: bibliográfico; temático;
erudito; y diagnóstico. En la crítica también podemos diferenciar cuatro momentos: de
autenticidad (si el testimonio es auténtico); de veracidad (grado de verdad que encierra
la noticia contenida en él); hermenéutico o de interpretación (consiste en interpretar); de
valoración (se establece el valor del testimonio en relación al tema investigado o sus
derivados). La síntesis implica la composición, combinación o unión de las partes (no el
resumen), de todos aquellos elementos: el historiador debe conseguir la coherencia que
permita la comprensión del asunto. La misma posee dos momentos: selectivo (en línea
con la valoración del testimonio… en este momento seleccionará aquello que considere
necesario para comprender el hecho histórico); creador (a partir de la compresión tiene
que lograr re-crear intelectualmente el hecho, es decir producir la “creación histórica”…
el hecho pasado se convierte en hecho histórico y cobra, por tanto, contemporaneidad,
por obra de una creación presente del historiador). La etapa de exposición consiste en
presentar la “creación histórica”. (CASSANI y PÉREZ AMUCHÁSTEGUI)… Método
de investigación, según Julio Aróstegui, es “el conjunto de prescripciones y decisiones
que una disciplina emplea para garantizar, en la medida que alcance, un conocimiento
adecuado”. Prescripciones porque se llevara a cabo una serie de operaciones reguladas,
obligatorias. Decisiones porque un método es un sistema abierto: dentro del orden de las
operaciones, el investigador debe decidir muchas veces por sí mismo.
Técnicas.
El término “método” significa “camino hacia”, que significa a grandes rasgos el
modo o la manera de hacer, el sistema de proceder para obtener el fin perseguido. La
“técnica” no es el camino, sino el arte o la manera de recorrer ese camino. Las técnicas
son instrumentos a disposición de la investigación y organizados por el método con ese
fin. Las técnicas son medios para tratar los problemas que han sido concretados. “Las
técnicas no son sino operaciones que el investigador realiza para transformar los hechos
en datos”. (ARÓSTEGUI)… La elección de las técnicas que serán empleadas durante la
investigación dependen estrechamente del tema escogido y de las hipótesis de trabajo
planteadas. Las técnicas de investigación histórica se dividen en: cualitativas (no aspiran
a medir datos, sino a clasificar); cuantitativas (aspiran a medir relaciones, a cuantificar).
Y se clasifican en:
Según Aróstegui: 1) Cualitativas en: A) observación documental (extracción de
información, lectura de documentos hallados); B) técnicas filológicas (estudio de la
semántica, semiótica, etimologías, lenguaje metafórico); C) análisis de contenido (el
abordaje del documento, la interpretación de sus codificaciones internas); D) técnicas de
investigación oral (trabajo con testimonios, con la memoria, mediante la observación
directa y/o participante, etc.). 2) Cuantitativo en: A) estadística (medición de variables);
B) análisis textual cuantificado (mediante la informática se procesan textos); C) técnicas
gráficas (representación gráfica de un conjunto de datos cuantificables, incorporando
aspectos como su relación y evolución en el tiempo).
Según Miranda: 1) Cualitativas en: A) búsqueda y localización de información y
fuentes (rigurosa planificación, sobre la documentación); B) observación documental
(observar las fuentes y analizarlas, a partir del “análisis documental de contenido” que
se resume en la lectura comprensiva, el análisis y la síntesis, utilizando y sirviéndose de
las lecturas previas o el apoyo bibliográfico, el uso de técnicas o ciencias auxiliares de
la historia, y el trabajo interdisciplinario); C) observación directa (acercarse al testigo y
su testimonio: mientras la observación documental se aplica a documentos, las técnicas
de observación directa construyen ellas mismas los documentos… entre ellas destacan
las entrevistas, las encuestas y la observación participante); D) técnicas arqueológicas
(permiten el estudio de restos materiales inmuebles y muebles, partiendo de técnicas
como las fotografías aéreas, las imágenes de satélite, el carbono 14). 2) Cuantitativo en:
A) técnicas matemáticas (análisis comparativo, mediante la traducción de fenómenos en
cifras y símbolos que permiten comparar y confrontar características: estadística como
técnica por excelencia… no necesariamente tienen que ser números, ya que el único
requisito es que sean características homogéneas, por lo que puede ser valores, es decir
expresiones numéricas, o atributos, expresión no numérica… buscan cuantificar y a
partir de ello identificar); B) técnicas gráficas (consisten en representar los fenómenos
con figuras: comparar, confrontar, deducir… puede hacerse uso de datos numéricos,
mediante coordenadas de barras o curvas de frecuencia, o no, como mapas geográficos).
En fin… Entre estas no son opuestas, ya que las cuantificadoras reconocen que
lo que organiza el tema pertenece al dominio de la cualidad; y los fanáticos de la
cualidad están obligados a medir.
La aplicación de una técnica conduce a la obtención de información, la cual debe
ser guardada, de manera que los datos puedan ser recuperados, procesados, analizados e
interpretados posteriormente. A dicho soporte se le denomina instrumento. Por ejemplo:
Para la técnica del análisis documental se utilizan fichas, computadora. Para la técnica
del análisis de contenido se usan cuadro de registro. Para la observación (directa sobre
todo) es común la implementación del diario de campo, cámara de foto y video. Para la
encuesta oral o escrita se requiere de la guía de encuesta, grabador, cuestionario. Y para
la entrevista se requiere la guía de entrevista, grabador, libreta de notas. (ARIAS).
Las técnicas son esenciales para la historia, ya que esta parte de los hechos y las
técnicas ayudan en el descubrimiento de información que le servirá al historiador para la
realización de su investigación y la formulación de hipótesis… Las técnicas ayudaran al
investigador a construir su relato histórico. (MIRANDA).