0% encontró este documento útil (0 votos)
36 vistas53 páginas

Riesgos del Cambio Climático en Mérida

REQUERIMIENTOS APA 2023

Cargado por

joaco200294
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Temas abordados

  • cambio climático y biodiversid…,
  • seguridad alimentaria,
  • efectos del calentamiento glob…,
  • desigualdad social,
  • cambio climático y salud,
  • cambio climático y políticas p…,
  • cambio climático y derechos de…,
  • percepción ciudadana,
  • cambio climático y política,
  • cambio climático y responsabil…
0% encontró este documento útil (0 votos)
36 vistas53 páginas

Riesgos del Cambio Climático en Mérida

REQUERIMIENTOS APA 2023

Cargado por

joaco200294
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Temas abordados

  • cambio climático y biodiversid…,
  • seguridad alimentaria,
  • efectos del calentamiento glob…,
  • desigualdad social,
  • cambio climático y salud,
  • cambio climático y políticas p…,
  • cambio climático y derechos de…,
  • percepción ciudadana,
  • cambio climático y política,
  • cambio climático y responsabil…

Percepciones y preparación ante riesgos consecuentes al cambio climático en Mérida

Antecedentes

Desde el inicio de su existencia, la humanidad se ha enfrentado a los efectos del clima


como parte de los diversos fenómenos naturales que la rodean. Sin embargo, la agudización
constante y prolongada de algunos fenómenos meteorológicos como las variaciones en la
intensidad y frecuencia de tormentas y huracanes, la abundancia o ausencia de las precipitaciones
pluviales, los deslizamientos de tierra así como el desbordamiento de ríos y presas, las olas de
calor, las sequías de duración inusual, el derretimiento de los glaciares y el incremento del nivel
del mar, entre muchas otras, muestran que las variaciones del clima van más allá de lo que se
considera natural. El Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC)
enfatiza el origen antropogénico del problema; sostiene que el aumento de los niveles de los
gases de efecto invernadero (GEI) generados por las actividades humanas han cambiado el clima,
siendo éstas las responsables del calentamiento del planeta por 1.10 C, desde 1850 hasta la
actualidad (Organización de las Naciones Unidas, 2021)

La Organización Meteorológica Mundial señaló que cuatro indicadores marcaron valores


récord durante el año 2021: a) concentraciones de gases de efecto invernadero, b) aumento del
nivel del mar, c) contenido calorífico de los océanos y d) acidificación de los océanos. De hecho,
esta organización pronostica que habrá un 50 % de probabilidades de que, en los próximos cinco
años la temperatura subirá temporalmente en 1.5 °C como media anual de la tierra. Estas
temperaturas pueden desencadenar enfermedades transmitidas por vectores, como el dengue o
zika; la enfermedad de Lyme o malaria; así como infecciones como el cólera por beber agua
contaminada (Organización Meteorológica Mundial, 2021).

En 2020, el dióxido de carbono (CO 2), que es el más abundante de los gases de efecto
invernadero (GEI) liberados a la atmósfera, alcanzó 413.2 partes por millón (ppm) y se sitúa
149 % sobre los niveles preindustriales. Aún con los cambios en la dinámica económica
derivada de la pandemia causada por COVID-19, estos niveles atmosféricos siguen aumentando.
El nivel del mar en el planeta en 2021 aumentó 4.5 mm, más del doble, desde 2013; causado
principalmente por la pérdida de la criósfera. Esta situación pone en riesgo y vulnerabilidad a
2

millones de personas que habitan en zonas costeras por los ciclones tropicales. Estos riesgos
climáticos pueden afectar aún más la salud humana, la seguridad alimentaria y el acceso al agua
limpia si los ecosistemas como los humedales costeros y manglares se encuentran dañados o
degradados, los cuales serían incapaces de proteger a la población ante el aumento del nivel del
mar (Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, 2021).

El IPCC calcula que en 10 años el cambio climático provocará una pobreza extrema para
más de 32 millones de personas. La inseguridad alimentaria, la mortalidad por olas de calor,
enfermedades cardíacas y problemas de salud mental serán consecuencias relacionadas al
calentamiento global. Asimismo, la falta o limitado acceso a servicios de salud, particularmente
en comunidades rurales o costeras, los conflictos socioambientales y la desigualdad en el
desarrollo regional, hacen vulnerables a las personas y comunidades para adaptarse al cambio
climático. Por ejemplo, entre 2010 y 2020 el reporte de mortalidad por sequías, tormentas e
inundaciones fue quince veces mayor en países muy vulnerables (Levin, Boehm y Carter, 2022).

En el ámbito económico, el cambio climático se considera como la mayor falla de


mercado en la historia de la humanidad. Las emisiones de GEI son generadas como subproductos
de las actividades económicas, necesarias para satisfacer las demandas de una sociedad
consumista. Las proyecciones globales de variación en la temperatura sugieren que el riesgo
climático que enfrentan los agentes económicos probablemente aumentará de manera
considerable tanto por eventos catastróficos como no catastróficos.

En el aspecto de salud, en los últimos años ha habido varios estudios sobre los impactos
que tiene el cambio climático sobre la población a nivel global, los cuales son graves y costosos.
Muchos de los debates políticos no consideran lo costoso que puede llegar a ser la inacción ante
este fenómeno. Hay, por lo tanto, una necesidad de informar cómo la salud humana puede ser
afectada por el cambio climático a nivel micro y meso (individual, comunidad y territorio). Es
vital actuar hacia la reducción de los gases de efecto invernadero, la adaptación y resiliencia de
las personas, con el fin de paliar la vulnerabilidad humana ante este fenómeno
(Cuadros, 2016; Limaye, 2021; Pathak & McKinney, 2021).

En este sentido, el concepto de vulnerabilidad social incorpora nociones de diversas


disciplinas como la sociología, la economía, ciencias políticas, antropología, entre otras. De
3

hecho, por ser un concepto que transita entre las fronteras de diversos campos y disciplinas, se
reconoce que este concepto se encuentra en constante proceso de construcción teórica y de
operacionalización metodológica. Filgueira (2001) menciona que uno de los mayores avances
logrados hacia la comprensión de la vulnerabilidad social fue el deslindarla de la dicotomía
pobre-no pobre, y proponer una dinámica de configuraciones vulnerables, susceptibles de
movilidad social descendente, las cuales pueden encontrarse en sectores marginados o no. Desde
la perspectiva de este autor, la vulnerabilidad social es una condición negativa, resultado de la
intersección de dos conjuntos: (i) uno a nivel “macro”, relativo a la estructura de oportunidades,
y (ii) otro a nivel “micro”, relativo a los activos de los actores.

Por su parte, Kaztman (1999)propone una analogía que coincide con la idea de Filgueira,
refiriéndose al nivel de vulnerabilidad como un hogar que lucha para tratar de controlar las
fuerzas que lo tratan de afectar, utilizando todos los recursos que posee para tratar de aprovechar
todas las oportunidades que brinda el medio en el que se desenvuelve, así como reducir sus
amenazas.

Busso (2001) considera que las condiciones de vulnerabilidad se refieren a la capacidad


de respuesta de individuos, hogares o comunidades, resultante de la relación entre el “entorno” y
el “interno”, como consecuencia de la exposición a algún tipo de amenaza. Menciona que el
“entorno” ofrece un conjunto de oportunidades vinculadas a los niveles de bienestar a los cuales
los individuos acceden en un determinado territorio y periodo de tiempo. Lo “interno” enfatiza la
cantidad, calidad y diversidad de los recursos, activos o capitales que pueden ser movilizados
para enfrentar la amenaza, es decir, su “capacidad de respuesta”.

Por su parte, Blaikie et al. (1996) proponen que la vulnerabilidad es una combinación de
características de una persona, hogar o comunidad, expresadas en relación con la exposición a
una amenaza, derivada de su propia condición social y económica. Para ellos, las amenazas no
son naturales, sino son los sistemas sociales y políticos los que crean las condiciones en las
cuales las amenazas tienen un impacto diferencial sobre diferentes grupos dentro de las
sociedades. Conciben que la naturaleza forma parte de la estructura de la sociedad, que utiliza los
recursos naturales para las actividades económicas, y las amenazas están entrelazadas con los
sistemas humanos al afectar los activos y medios de vida de las poblaciones.
4

En este sentido de ideas, la vulnerabilidad, al contrario de la pobreza, se construye y


manifiesta en el contexto de una amenaza real. Además, se infiere que las personas serán
vulnerables en diferentes grados, y a diferentes amenazas. Por ejemplo, una persona puede llegar
a ser vulnerable a la pérdida de sus propiedades o de su propia vida, esto por causa de fenómenos
naturales como inundaciones, pero al mismo tiempo no manifestar vulnerabilidad ante
fenómenos de sequías. Esto permite deslindar el concepto de vulnerabilidad del de pobreza. Para
entender esto, Blaikie et al. (1996) dan el siguiente ejemplo:

Un programa ante la pobreza se inició en Turquía para apoyar a aquellos afectados por
terremotos, aumentando sus oportunidades de ingresos, de modo que pudieran compensar sus
pérdidas financieras. A los miembros masculinos de los hogares se les dio la oportunidad de
trabajar como Gastarbeiter (trabajadores huéspedes) en la entonces Alemania Occidental. Ellos
pudieron ahorrar sumas relativamente grandes de dinero y llegar a ser menos pobres. Invirtieron
sus ahorros en casas grandes e inseguras desvirtuando con esto el propósito a largo plazo del
programa y aumentando la vulnerabilidad, pero reduciendo la pobreza.

Para el IPCC, la vulnerabilidad de las personas ante el cambio climático está definida
como el grado de susceptibilidad o de incapacidad de estas para afrontar los afectos adversos del
cambio climático, en particular, la variación del clima y los fenómenos extremos. Asimismo, su
grado de vulnerabilidad dependerá del carácter, la magnitud y el índice de la variación climática
a la que estén expuestas, así como a la capacidad adaptativa que tengan para enfrentarla
(CARE, 2010)
.

En este punto, es menester entender que variabilidad climática y cambio climático, a


pesar de ser conceptos utilizados regularmente como sinónimos, presentan importantes
diferencias. La variabilidad climática se refiere las fluctuaciones de las condiciones
predominantes de una zona, mientras que el cambio climático es la modificación de esas
condiciones predominantes alrededor de la cual oscilan esas condiciones
(Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático, 2018)
.

En los instrumentos internacionales, nacionales y del estado, los conceptos de


vulnerabilidad y capacidad se abordan como un binomio, pues el desarrollo de capacidades se
considera la medida más eficiente para la reducción de las vulnerabilidades. Desde 2001, el
5

IPCC reconoció que los impactos se distribuirán de manera diferenciada entre las regiones,
generaciones, edades, clases, ingresos, ocupaciones y sexos
(Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático
. La consideración de los factores que producen
diferenciación y desigualdad social es fundamental, y deben ser tomados en cuenta, tanto en los
estudios de vulnerabilidad como en el diseño de los procesos y acciones de desarrollo de
capacidades.

Planteamiento del problema

El cambio climático genera diversos impactos sobre las personas, sistemas productivos y
ecosistemas naturales, puesto que las dinámicas poblacionales humanas, de flora y de fauna están
directamente vinculadas con el clima. Para reducir el alcance y gravedad de los impactos del
cambio climático, debemos reducir la vulnerabilidad de las poblaciones al cambio climático.
Esto garantiza la preservación de los medios de vida y el bienestar de las personas, los sistemas
productivos y los recursos y servicios que obtenemos de la naturaleza. Podemos abordar la
reducción de la vulnerabilidad analizando sus factores por separado.

México es un país especialmente vulnerable a los efectos del cambio climático y, en


décadas recientes, se han presentado algunos efectos relacionados con este fenómeno, como:
disminución en disponibilidad de agua, inundaciones, sequías y enfermedades como dengue o
infecciones diarreicas agudas. De acuerdo con las características geográficas y a las condiciones
socioambientales, económicas y de salud, el problema puede intensificarse. La evaluación de la
vulnerabilidad y la implementación de medidas de adaptación deben realizarse a nivel local
respondiendo a condiciones particulares
(Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático, 2018)
.

Yucatán es una zona especialmente amenazada por los efectos del cambio climático. Una
variación de pocos grados en la temperatura superficial de los océanos tendrá impactos amplios y
complejos que van desde la posible elevación del nivel del mar, cambios en los regímenes de
precipitación pluvial y en las capacidades del suelo para asimilar el exceso de humedad o un
incremento en el número y la intensidad de ciclones tropicales y huracanes, incluso cambios en
las características ambientales de los ecosistemas mismos. Los impactos de los fenómenos
asociados al cambio climático ponen en riesgo no únicamente los ecosistemas sino la seguridad
6

de los recursos y activos de las poblaciones que habitan en las zonas costeras de la península de
Yucatán. Sin embargo, para analizar la vulnerabilidad de la población ante los impactos
asociados al cambio climático, debemos entender no solo la exposición al riesgo de la población
frente a huracanes, sino también a la naturaleza dinámica e interrelación de las diferentes
amenazas climáticas y su interacción con sus medios de sustento, las características
sociodemográficas de la población, sus niveles de marginación y exclusión económica y social,
así como las percepciones de la propia población con respecto a dicho fenómeno
(Panel Intergubernamental de Expertos sobre

Desafortunadamente se ha generado mucha información sobre el cambio climático en una


escala macro, pero a escala micro, que es justamente en donde se concretan y se manifiestan los
desastres, falta mucha información que generar. La mayor parte de los análisis y estudios sobre
el cambio climático en Mérida provienen del ámbito de las ciencias naturales, de ahí el énfasis en
los aspectos biológicos y físicos del fenómeno. La incorporación de las dimensiones sociales,
muy reciente por cierto, centra la atención en la estrecha interacción, de ida y vuelta, entre
relaciones sociales y la economía, el ambiente, la política, la cultura y la salud; las relaciones
sociales afectan el sistema natural y, a su vez, los cambios naturales tienen impacto en las
relaciones sociales.

Bajo la premisa de que la vulnerabilidad al cambio climático puede variar entre regiones,
comunidades, hogares e individuos y además, en función del género y de otros criterios como
edad, clase social, etnia, entre otros, y de que faltan investigaciones contextualizadas al
municipio de Mérida, surge la necesidad de realizar diagnósticos de vulnerabilidad social,
analizando sus capacidades sociales, institucionales e individuales que permitan planificar
efectivamente las acciones de adaptación, recuperando la información científica del cambio
climático, pero también el conocimiento y percepciones de los propios pobladores. Por esto,
surge la pregunta general de investigación.

¿ Cómo perciben y entienden el cambio climático los meridanos y cuáles son las
diferencias entre distintas zonas de la ciudad?

Objetivos
7

Objetivo General

Describir cómo perciben y entienden el cambio climático los meridanos y explorar las
diferencias entre distintas zonas de la ciudad.

Objetivos específicos

1. Describir los conocimientos o ideas que tienen los meridanos sobre los riesgos asociados

al cambio climático.

2. Conocer las previsiones o acciones que realizan los meridanos para hacer frente a los

riesgos del cambio climático.

3. Determinar el grado de consciencia que tienen los meridanos sobre los riesgos del cambio

climático.

1 Conceptos y definiciones relacionadas con el Cambio Climático

1.1 Cambio Climático

El cambio climático (CC) se refiere a un cambio en el estado del clima que puede

identificarse, mediante pruebas estadísticas, por cambios en la media o la variabilidad de sus

propiedades, y que persiste durante un período prolongado, generalmente décadas o siglos. El

CC puede deberse a procesos naturales internos del planeta o forzamientos externos, como

modulaciones de los ciclos solares, erupciones volcánicas y cambios antropogénicos persistentes


(Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambi
en la composición de la atmósfera o en el uso de la tierra
8

. La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el

Cambio Climático, en su artículo 2, define el CC como un cambio de clima que se atribuye,

directa o indirectamente, a la actividad humana, que altera la composición de la atmósfera global

y que está más allá de la variabilidad natural del clima observada durante períodos de tiempo

comparables. La CMNUCC, por lo tanto, hace una distinción entre el cambio climático atribuible

a las actividades humanas que alteran la composición atmosférica y la variabilidad climática

atribuible a causas naturales.

Las acciones humanas que contribuyen a este CC incluyen la quema de combustibles

fósiles, la pérdida de bosques y otras actividades producidas en el ámbito industrial, agrícola y

transporte, entre otros, que traen como consecuencia un incremento, por encima de los valores

naturales, de la retención del calor en la atmósfera generado por la radiación solar


(Comisión Económica para América Latina y el Caribe, 2019
. Esta última característica es conocida como

"efecto de invernadero"; entre los gases que producen dicho efecto en la atmósfera se encuentran

el dióxido de carbono, el óxido nitroso y el metano. Por otra parte, entre las modificaciones sobre

cualquier aspecto del clima del planeta, se distinguen propiedades tales como la temperatura, la
(Miller, 2007)
precipitación o la intensidad y las rutas de las tormentas . Otros efectos derivados

incluyen escasez de agua, sumergimiento de islas, intensificación del nivel del mar,

derretimiento de los glaciares, tasa de enfermedades, aumento de los traumas mentales, aumento

de las enfermedades diarreicas, generalización de la muerte y aumento de las aguas costeras.

La relación existente entre las variaciones climáticas extremas y el fenómeno del CC se

ha enfatizado en diversos informes internacionales, y se considera un aspecto cada vez más

relevante del trabajo ambiental y de sostenibilidad a nivel mundial, nacional y regional. Sin

embargo, el tratar de entender, explicar y predecir los diferentes tipos de climas extremos desde
9

el marco del CC es un trabajo complejo, dado que los elementos más significativos de este

fenómeno sólo pueden observarse a través del análisis de periodos muy extensos de tiempo, por

lo que resulta difícil atribuir eventos climáticos extremos, mayormente observables en periodos

cortos de tiempo, al CC. Sin embargo, resulta necesaria la comprensión pública del vínculo entre

los fenómenos meteorológicos extremos y el CC, para legitimar una mayor formulación de

políticas relacionadas con la planificación y las prácticas tanto de mitigación como de adaptación
(Berglez & Olausson, 2021).

1.2 Vulnerabilidad climática

De acuerdo con el
Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (2021)
, la vulnerabilidad se refiere a la propensión o predisposición a ser afectado

negativamente. La vulnerabilidad comprende una variedad de conceptos que incluyen la

sensibilidad o susceptibilidad al daño y la falta de capacidad de respuesta y adaptación.

Asimismo, la vulnerabilidad climática se encuentra en función de tres elementos: sensibilidad

(factores personales, como la edad o condiciones médicas preexistentes), mayor exposición

(factores ambientales, es decir, la medida en que el medio ambiente hace que las personas sean

más vulnerables a las amenazas climáticas) y capacidad de adaptación (factores sociales, es

decir, capacidad de preparación, respuesta y recuperación).

Operacionalmente, la vulnerabilidad (V) puede considerarse como la 'exposición' (E) de

una entidad a los cambios climáticos, su 'sensibilidad' (S) a esos cambios y su 'capacidad para

adaptarse' (AC) a esos cambios con éxito, es decir, V = E + S - AC. Por lo tanto, la

vulnerabilidad es una construcción interdisciplinaria que incorpora tanto las dimensiones

naturales (p. ej., procesos y eventos climáticos), como las sociales (p. ej., la capacidad de
10

adaptación) de los impactos del CC. Se postula que una entidad, a pesar de su exposición a los

cambios climáticos, puede permanecer ilesa si tiene la capacidad de adaptación requerida. A

nivel de país, dicha capacidad puede incluir los activos y la infraestructura de un país, la calidad

y eficacia de la gobernanza, la solidez científica y el nivel educativo de las poblaciones. La

exposición es la presencia de personas y activos en un área en la que pueden ocurrir eventos

peligrosos, y la vulnerabilidad se refiere a la propensión de las personas expuestas a sufrir

impactos adversos cuando se exponen a una amenaza


(Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, 2020)
.

La vulnerabilidad al cambio climático no es uniforme entre países, ni dentro de ellos,

pues depende de las condiciones locales (climáticas, socioeconómicas y políticas) de cada

región. En este sentido, los países en desarrollo son los más vulnerables al cambio climático,

dadas sus condiciones de pobreza y dependencia de los recursos naturales para sus actividades
(Fahad y Wang, 2018)
productivas .
11

2 Justicia ambiental

El inicio del movimiento de justicia ambiental en los Estados Unidos generalmente se

atribuye a las emergentes protestas que se dieron en el condado de Warren, Carolina del Norte en

1982. Esto porque, a pesar de la resistencia generalizada, se seleccionó una pequeña comunidad

predominantemente negra como el sitio en donde se establecería un vertedero peligroso, lo que


(Tzoumis, 1992)
provocó la indignación nacional . Esto ocasionó que, en los primeros días de las

protestas, la Iglesia Unida de Cristo acuñara por primera vez el término "racismo ambiental", que

implicaba que las personas de color estaban expuestas a la contaminación en cantidades

desproporcionadas, con el consentimiento de políticas públicas discriminatorias. Actualmente,

las definiciones modernas de justicia ambiental mantienen en esencia este sentimiento; de hecho,

el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo definió la justicia ambiental en un

informe de 2014 como un mecanismo para proteger los derechos de las poblaciones

desfavorecidas y prevenir los daños derivados de la degradación ambiental, al tiempo que


(PNUD, 2014)
elimina el acceso desigual a los recursos naturales .

A partir de la década de 1990, el movimiento de justicia ambiental se expande a nivel

mundial, con la creación de organizaciones y redes internacionales. En Estados Unidos, por

ejemplo, la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (USEPA, por sus siglas en

inglés) conceptualizó la justicia ambiental como el trato justo y la participación significativa de

todas las personas con respecto a las leyes y políticas ambientales, centrándose en mantener la
(U.S.E.P.A., 2021)
equidad, independientemente de la raza, color, origen nacional o ingresos .
12

2.1 Justicia ambiental y desarrollo urbano

En la actualidad, muchos debates se han centrado en la necesidad de incluir la justicia

ambiental en la planificación y el desarrollo urbano. Las crecientes tasas de urbanización

significan que un mayor número de personas se está asentando en áreas superpobladas, lo que

lleva a una mayor demanda de recursos para mantener el ritmo de las necesidades de desarrollo y

preparación para emergencias. De hecho, estudios recientes demuestran que más del 55 % de la

población mundial reside en áreas urbanas, y se espera que aumente al 60 % para 2030 y al 66 %

para 2050. El crecimiento de la población urbana proyectado en las regiones menos desarrolladas

aumentará a dos mil millones para 2050, con un aumento del 90 % en Asia y África
(G.A.O., 2020)
.

Por lo anterior, el desarrollo en el mundo moderno debe lograr un equilibrio entre las

necesidades ambientales y humanas, brindando el mayor beneficio, durante el mayor tiempo

posible, al mayor número de personas. En otras palabras, los proyectos de desarrollo urbano

deben ser resilientes, sostenibles y equitativos para mejorar efectivamente la calidad de vida de

las personas y los medios de subsistencia. Esta superposición entre sostenibilidad, equidad y

desarrollo en los Estados Unidos surgió, en parte, debido a argumentos históricos sobre el papel

del gobierno en la promoción de la justicia. Filósofos políticos como John Rawls abogaron por

una adopción de la justicia en el ámbito de la política que se aleja del marco utilitario.
Rawls (1958)
argumentó que la justicia podría definirse como equidad imparcial, defendiendo en

esencia que era responsabilidad del gobierno proteger el derecho de las personas a buscar lo que

consideraran una buena vida. A sus ojos, si a los humanos se les despojara del conocimiento de

nuestras identidades, nuestras dos primeras prioridades serían establecer la igualdad de derechos
13

y regular las desigualdades socioeconómicas. Como tal, las leyes e instituciones que no respetan
(Lyons, 2021)
estos valores deben reformarse o abolirse por completo .

Por su parte, el economista Amartya Sen se basó en este concepto y colocó esta

definición de justicia al frente de las discusiones sobre los esfuerzos de desarrollo. Sen

argumentó que garantizar que las personas tengan el derecho a seguir el tipo de vida que

prefieren requiere que también tengan acceso a los recursos necesarios para tomar esas

decisiones. De esta manera, es deber del gobierno buscar un desarrollo que elimine las barreras a

una asignación equitativa de recursos, asegurando que las personas puedan perseguir

razonablemente sus intereses. Esta idea ha ocasionado la reformulación de las medidas con las

que se mide la eficacia en el contexto del desarrollo. Sin embargo, mientras que las iniciativas

modernas de desarrollo generalmente se miden por su impacto económico, Sen propone que

estos proyectos deben ser juzgados por su capacidad para reducir las circunstancias injustas. El

economista considera que los proyectos de desarrollo que logran este objetivo se convierten en

proyectos exitosos y sostenibles, y perduran a lo largo de generaciones. Por esta razón, los

proyectos de desarrollo deben proporcionar una distribución justa del poder y los recursos para

garantizar que los miembros de la comunidad, hoy y en el futuro, sean capaces de ejercer la
(Lyons, 2021)
autodeterminación .

2.2 Componentes de la justicia ambiental

Como se ha mencionado, los primeros estudios de lo que hoy se conoce como justicia

ambiental, surgen del reconocimiento del racismo ambiental, y se centraron en identificar la


(G.A.O., 2020)
superposición espacial entre las comunidades de color y los peligros ambientales .
14

Esta es la forma fundamental del concepto básico de justicia distributiva y permaneció en el

centro de la mayoría de los estudios desde entonces. Sin embargo, con el paso del tiempo, los

investigadores también comenzaron a tomar en consideración el impacto de la cultura y la

representación política, lo que resultó en estudios de justicia de reconocimiento y representación,


(Blue etal., 2021)
respectivamente . De esta forma, estas tres categorías brindan una base sólida

para realizar investigaciones de justicia ambiental más completas y promover el desarrollo

sostenible a nivel local, regional y nacional.

2.2.1 Justicia distributiva

Si bien la idea de Justicia Ambiental tiene implicaciones procedimentales, de

reconocimiento y distributivas, predominan las investigaciones sobre cuestiones distributivas que

reafirman la importancia de generar un mejor acceso a un ambiente limpio y saludable,

independientemente de las características sociales de las comunidades urbanas. De hecho, la

justicia ambiental distributiva se ha concentrado históricamente en la distribución espacial de los

riesgos ambientales, tanto naturales (p. ej., inundaciones, olas de calor, huracanes) como

relacionados con el hombre (p. ej., industrias) como fuentes de cargas o males. Estos estudios

han demostrado que el origen étnico y el nivel socioeconómico aún influyen significativamente

en la exposición a estos riesgos y que generan una angustia permanente a los ciudadanos y

comunidades que viven en la pobreza o en viviendas de mala calidad, quienes corren más peligro

debido a sus medios limitados para responder a estas amenazas naturales o antropogénicas.

Además, otros estudios demuestran que, principalmente debido al racismo sistémico e

institucional, las minorías étnicas y raciales se ven obligadas a vivir más cerca de los usos de la

tierra localmente no deseados, como son instalaciones de desechos tóxicos, vertederos e


15

industrias que presentan impactos ambientales y de salud significativos


(Bullard y Johnson, 2020)
.

Sobre la base de la definición clásica de justicia de Rawls (1958), la justicia distributiva

está orientada a los resultados y se centra en la distribución de bienes y males entre diferentes

grupos de personas, como la exposición a la contaminación del aire o el acceso a agua limpia. La

atención a las diferencias sociales entre grupos de personas en lo que se refiere a marcadores

económicos, de género, de edad, de discapacidad, de sexualidad, raciales y étnicos es clave, y los

análisis en este sentido plantean preguntas sobre quién recibe y proporciona bienes y servicios.

Una asignación justa de beneficios y cargas es un objetivo clave, lo que significa que todos,

independientemente de sus diferencias sociales, deberían tener oportunidades similares de

experimentar la misma asignación de beneficios y cargas ambientales. La justicia distributiva fue

críticamente importante en el movimiento de justicia ambiental en los Estados Unidos, y de


(Bullard y Johnson, 2020).
hecho esta lógica continúa guiando muchos llamados a intervenciones

De esta forma, la justicia distributiva es quizás la forma de justicia ambiental más

investigada, medida y discutida. Esta forma particular de justicia ambiental ha sido

extremadamente común en la investigación, con temas de distribución que van desde daños

ambientales como empresas contaminantes o vulnerabilidad ante inundaciones, hasta beneficios

ambientales como espacios verdes urbanos. Hasta el día de hoy, el gobierno de los Estado

Unidos utiliza con mayor frecuencia esta forma de justicia ambiental cuando intenta identificar y
(U.S.E.P.A., 2021)
abordar problemas de equidad .
16

2.2.2 Justicia procesal

La justicia procesal (también llamada del debido proceso o justicia de representación) se

aleja de la asignación de recursos y el impacto de los peligros. En cambio, se centra en la

oportunidad de participar en los procesos de toma de decisiones que rodean y conciernen a la


(Blue etal., 2021)
política, el desarrollo y la legislación ambientales . Al analizar la justicia

procesal, los investigadores a menudo buscan identificar el grado en que las diferentes

poblaciones pueden hacer contribuciones significativas al discurso que rodea las decisiones

tomadas por entidades gubernamentales y no gubernamentales que afectarán su entorno. Los

investigadores con frecuencia se basan en una combinación de análisis cuantitativos y

cualitativos para identificar si las expectativas de justicia de representación se cumplieron


(Xie y Zhang, 2021)
satisfactoriamente .

La justicia procesal está orientada al proceso, preocupada por los procedimientos y

prácticas de la toma de decisiones y la evaluación de su inclusión. Esta dimensión examina cómo

se organiza la participación de varios grupos sociales, preguntando de qué formas y que niveles

de compromiso existen. Se arraiga en el principio democrático de que las personas afectadas

deben ser incluidas en la toma de decisiones directamente o a través de representantes


(Vanderheiden, 2008)
. El objetivo de la justicia procesal es una representación justa en las

instituciones encargadas de la toma de decisiones, en el análisis de los problemas y las

propuestas de soluciones, considerando las perspectivas de todos los grupos afectados. Un


Depietri etal. (2016)
ejemplo de esto es el estudiado por , quienes visibilizaron el proceso de

años de lucha por parte de movimientos sociales ecologistas y asociaciones de vecinos que

exigían voz y voto en la gestión de su entorno, esfuerzos que finalmente vieron resultados en la

construcción del Parque Natural de Collserola de Barcelona.


17

Sin embargo, estos estudios a menudo arrojan resultados específicos que no siempre son

escalables a otros lugares. Herramientas como trabajo de campo, encuestas, grupos focales, y las

entrevistas son particularmente importantes para recopilar datos a nivel individual, pero al

mismo tiempo consumen mucho tiempo, lo que limita el número de personas a las que se puede

llegar en un período de tiempo razonable. Además, estas prácticas dependen de la cultura, lo que

significa que deben adaptarse de un estudio a otro para que sean efectivas, lo que restringe aún

más su comparabilidad y repetibilidad. Abordar estas deficiencias no es una tarea fácil, pero en

ocasiones los investigadores adoptan un enfoque de métodos mixtos para complementar los datos
(Reeder etal., 2022).
de representación de nivel individual

2.2.3 Justicia de reconocimiento

Esta categoría o componente de la justicia se basa en el reconocimiento de que las

dimensiones culturales que rodean los temas y procedimientos ambientales influyen en su


(Blue etal., 2021)
resultado . En este caso, los aspectos culturales de la justicia ambiental abarcan

las percepciones, ideologías y opiniones que pueden impactar directa o indirectamente el entorno

circundante. Las identidades culturales también pueden tener impactos agravantes en la justicia,

con sesgos históricos que interactúan para exacerbar la discriminación moderna, influir en las

dinámicas de poder, afectar la efectividad del desarrollo, y enmarcar las formas en que se reciben
(Sovacool etal., 2020).
los esfuerzos de resistencia

El reconocimiento, el respeto y la legitimación de la diferencia grupal son base

importante en esta componente de la justicia. El reconocimiento se percibe específicamente

como una condición previa para la justicia distributiva y un componente necesario para abordar
18

las injusticias existentes. Es decir, las inequidades ambientales no pueden remediarse hasta que

quienes tienen el poder de emplear la remediación sepan que existen inequidades, para quién

existen y por qué existen. A pesar de su aparente importancia, el reconocimiento es la dimensión


(Young, 1990)
menos comprendida entre las tres dimensiones de la justicia .

El reconocimiento es un proceso que requiere que una entidad exprese la diferencia y otra

que sea receptiva a la diferencia. El trabajo teórico existente sobre la justicia de reconocimiento

se ha centrado especialmente en la lucha por el reconocimiento. Sin embargo, es importante

hacer hincapié en que los que tienen que reconocer a los grupos desfavorecidos son los líderes o

tomadores de decisiones que se encuentran en posiciones privilegiadas. Resulta entonces irónico

que la capacidad de estos líderes de institucionalizar directamente la justicia ambiental a través

de la implementación de políticas y programas depende, hasta cierto punto, de su reconocimiento

de los grupos desfavorecidos a los que están o deberían estar sirviendo. Es por esto por lo que, a

pesar del papel fundamental que tienen estos líderes o tomadores de decisiones, ya que influyen

directamente y en mayor grado en la aplicación de la justicia ambiental, la mayoría de las

investigaciones hasta la fecha se han centrado en estudiar los esfuerzos de los líderes emergentes

de justicia ambiental, por lo general activistas y organizadores comunitarios


(Baptista etal., 2022)
.

Por lo anterior, se considera que los estudios de la justicia de reconocimiento son

especialmente perspicaces, pero al igual que la justicia de representación, son difíciles de escalar.

Conceptos como la interseccionalidad (e incluso la justicia misma) dependen contextualmente de

la cultura, ya que se basan en sesgos que surgen de fuentes históricas e institucionales específicas

a nivel local. A modo de ejemplo, en un contexto estadounidense, los sesgos existentes llevarían

a alguien que es una persona de color y se identifica como homosexual a estar sujeto a la
19

marginación en relación con ambas identidades. Sin embargo, las personas con estas

características pueden no ser consideradas marginadas en otros países si la raza y la sexualidad

no tienen el mismo sesgo cultural. Además, la marginación puede existir en ambos contextos,

pero en diferentes grados. Por ello, surge la necesidad de que los investigadores tomen en

consideración el contexto al realizar las investigaciones, reduciendo la consistencia entre

estudios e introduciendo un nivel de subjetividad. En esencia, las identidades tienen impactos

compuestos en las injusticias, pero la gravedad y el alcance varían según el momento y el lugar
(Calderón-Argelich etal., 2021)
.

2.3 Identificación de la vulnerabilidad en la justicia ambiental

El concepto de vulnerabilidad juega un papel integral en la teoría y aplicación de la

justicia ambiental. La identificación y medición de la injusticia ambiental a menudo comienza

con el establecimiento de una comprensión de las vulnerabilidades existentes, ya sea a través de

una revisión de la literatura o el análisis empírico de los riesgos existentes. Definir, medir e

interpretar la vulnerabilidad es un paso integral y probablemente el más practicado para

comprender y medir la justicia ambiental. Observar las interacciones entre la vulnerabilidad

social, económica y física da como resultado impactos medibles que brindan información sobre

cómo podemos proteger, preservar y mejorar el bienestar de varias comunidades y grupos de


(Chakraborty etal., 2020)
población .

En su forma más básica, la vulnerabilidad se refiere al nivel de riesgo de daño que

enfrenta un individuo o grupo. En los estudios ambientales, la vulnerabilidad se evalúa y define

frecuentemente por proximidad geográfica. Esta medida es directa y fácil de evaluar, pero no
20

captura de manera integral a las personas cuya capacidad para prepararse, responder y

recuperarse de los eventos es relativamente limitada . Buscando explorar estas características y

ampliar las definiciones tradicionales de vulnerabilidad, Cutter et al., publicaron un estudio

fundamental que analiza la superposición espacial entre las amenazas y las poblaciones

socialmente vulnerables. Los autores definen a las personas socialmente vulnerables como

aquellas que tendrían más dificultades para recuperarse de un desastre debido a su acceso a

recursos, infraestructura debilitada, físico comprometido, creencias o poder político. Este marco

desafió la definición prevaleciente de vulnerabilidad, estableciendo medidas de vulnerabilidad

basadas en variables tanto físicas como socioeconómicas. Con esto en mente, los investigadores

a menudo incorporan factores que incluyen las estructuras de apoyo social, financiero y político

de una persona para mejorar los diagnósticos de vulnerabilidad. Al escalar este concepto a nivel

regional, se hace evidente que, durante una emergencia, las comunidades socialmente

vulnerables requerirán de manera desproporcionada más servicios de emergencia, apoyo

financiero y atención política. Identificar estas regiones antes de un evento presenta una

oportunidad para asignar recursos de manera más adecuada, generar resiliencia y realizar

cambios institucionales que salvarán vidas y medios de subsistencia


(Chakraborty etal., 2020; Cutter, 2020)
.

En este estudio, la vulnerabilidad se considera como una propensión a verse afectado

negativamente y se evalúa a través del marco del IPCC basado en tres dimensiones: exposición,

sensibilidad y capacidad de adaptación. La exposición se considera como la presencia de

personas, activos, medios de subsistencia, especies o ecosistemas en entornos que podrían verse

afectados negativamente. La sensibilidad se define como los factores que afectan a un sistema o

especie para ser dañado. La capacidad de adaptación se define como la habilidad de los sistemas
21

naturales y humanos para ajustarse al daño potencial. La vulnerabilidad tiene una relación

positiva con la exposición y sensibilidad del sistema y una relación negativa con la capacidad
(Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, 2020)
adaptativa del sistema .

Además, se considera que los estudios que pretenden abordar este concepto en

profundidad deben sintetizar los factores de vulnerabilidad social a través de la creación de un

índice de vulnerabilidad cuidadosamente estructurado. Un índice ideal actúa como una

herramienta eficaz para comparar y contrastar los niveles de justicia ambiental a lo largo del

tiempo y el espacio de una manera que reconozca la vulnerabilidad al identificar a las personas

que pueden tener dificultades para prepararse, responder y recuperarse de los impactos

derivados. Las variables para esta medida pueden incluir una amplia gama de factores

socioeconómicos, incluida la densidad de población, las tasas de recuperación anteriores y la

identidad, como la raza, el género y el nivel socioeconómico. Además, los estudios deben

incorporar factores biofísicos típicos que exacerban la probabilidad o la intensidad de los


(Chakraborty etal., 2020; Zhu etal., 2019)
desastres .

Por otro lado, las principales dificultades de estudios que buscan crear un índice de

vulnerabilidad con el fin de medir la justicia ambiental radican en la recolección de datos y la

selección de variables. Por un lado, la ubicación, la resolución y la confiabilidad limitan los datos

disponibles para un análisis significativo. Suponiendo que los datos de interés estén disponibles

para comenzar, la información probablemente provendrá de diferentes fuentes, lo que dará como

resultado una variedad de diferentes fechas de origen, extensiones geográficas y problemas de

confiabilidad. La modificación de estos datos para que se ajusten al mismo contexto geográfico y

temporal introduce la posibilidad de error, mientras que no hacerlo da como resultado una falta

de continuidad que dificulta sacar conclusiones precisas. Por esto, establecer límites y criterios
22

para la inclusión de variables puede ser clave para establecer un índice comprensible con una

cantidad manejable de datos. Además, los avances tecnológicos y metodológicos emergentes

brindan oportunidades para aprovechar cantidades cada vez mayores de datos,

independientemente de la justificación, lo que podría eludir el problema de confiabilidad en el


(Pineda-Pinto etal., 2020; Wang etal., 2016)
análisis de grandes cantidades de datos obtenidos .
23

3 Capitalismo, globalización, neoliberalismo y cambio climático

3.1 El capitalismo como detonador de la crisis ambiental

A lo largo de de la historia de la Tierra, se han presentado fluctuaciones en la

temperatura, con afectaciones en el clima de todo el planeta. Existe un proceso que los

científicos denominan efecto invernadero natural, en el que se reconoce que las fluctuaciones

climáticas han sido eventos originados inicialmente por cuestiones meramente naturales, ajenas a

la acción humana: las erupciones volcánicas, la caída de asteroides, las glaciaciones, las

tormentas eléctricas, entre otros. Sin embargo, en la actualidad, se ha propuesto que la

humanidad está ubicada en una nueva era denominada Antropoceno o Era de los Humanos. De
(2018)
acuerdo con Equihua et al. , esta etapa empieza a mediados del siglo XVIII y se

caracteriza porque la humanidad ha sido un ente clave de transformación ambiental a nivel

global. El hecho es que, en las últimas décadas, el planeta Tierra ha estado reportando

importantes variaciones y anomalías en la temperatura ambiental y en los patrones climáticos. En

efecto, el actual Cambio Climático (CC) es resultado de las transformaciones e impactos

ocurridos en los procesos y estructuras naturales debido a la intervención humana desde finales

del siglo XX y en lo que va del siglo XXI, se ha presentado el periodo de calor más alto en los

últimos 130 000 años. Específicamente, el año 2007 fue el más cálido desde 1880. En este

sentido, la humanidad enfrenta un problema ambiental que el mismo ser humano desencadenó
(Benavidez y León, 2006)
.

El sociológico Wallerstein (1996) expresa que el problema de CC tiene su origen en el

auge del liberalismo político y económico, y su consecuente Revolución Industrial en el siglo


24

XVIII, inicialmente en Gran Bretaña y pronto después se expandiría a países de Europa central

como Francia, Alemania y Holanda, entre otros. Décadas más adelante, los Estados Unidos y
(2005)
Japón se sumaron. De acuerdo con Otero y Mata , la Revolución Industrial fue un proceso

que consistió en una serie de trasformaciones económicas, políticas, sociales, culturales, entre

otras, con un elemento distintivo: la mecanización de la industria y el paso de una economía de

herramienta a una economía de máquina. Esto significó la conformación de una nueva economía,

una nueva visión política, una nueva organización social, y una nueva forma de relacionarse el

hombre con la naturaleza.

Desde su inicio, la Revolución Industrial basó su funcionamiento en la utilización de los

recursos naturales fósiles, iniciando por el carbón para la operación de la máquina de vapor que

permitía el funcionamiento de máquinas industriales y el desplazamiento de trenes y barcos.

Posteriormente, el petróleo y sus derivados se convertirían en el energético más utilizado. Bisso


(Bisso, 2022)
estima que a comienzos del siglo XIX la demanda del petróleo era de unos cuantos

miles de barriles al año, pero pronto se derivó su extracción a gran escala. De acuerdo con
(2013)
Barboza , a inicios del siglo XX, el acelerado desarrollo industrial capitalista llego a

diversos países, significando el aumento de la producción y demanda del petróleo a escala

global.

A pesar de que los problemas socioambientales derivados del uso intensivo de los

recursos fósiles ya estaban presentes en el siglo XX, éstos eran considerados como cuestiones

locales, y la confianza en el conocimiento y la tecnología hacían pensar que los problemas

ambientales podrían ser resueltos sin problema alguno. De hecho, la degradación ambiental no

era vista como una modificación de la naturaleza, sino como un intercambio con fuerzas, a
(Deléage y Hémery, 2021)
menudo sagradas, a la que el humano tenía derecho . Sin embargo, fue
25

en 1945 cuando científicos de la Universidad de Chicago empiezan con la publicación del “Reloj

del Juicio Final”, donde exponen la crisis ambiental que sufre el planeta y advierten que la
(Torres, 2021)
humanidad está dirigiéndose a un escenario catastrófico .

Para los años de la década de 1950, la sociedad de consumo se expande debido a la

potencialización del marketing y la publicidad. De esta manera, se conforma un nuevo mundo

simbólico. En este contexto, los recursos naturales son catalogados como “ilimitados” e

“inagotables”, lo que supone que el proceso de apropiación y transformación de éstos tampoco


(2021)
presenta límites. De acuerdo con Deleage y Hémery , es en este momento de la historia

cuando hay un aumento en la frecuencia de los desastres ecológicos de origen humano. En

Londres, en 1952, mueren aproximadamente 4,000 personas debido a una alta concentración de

smog en el aire. A raíz de esto, se prohibió utilizar el carbón con azufre en las chimeneas y

dieron paso a la calefacción alimentada por gas y electricidad. Años después, en Japón surge la

“enfermedad de Minamata” afectando al sistema nervioso de las personas; pronto se supo que la

causa del problema se debía a las altas concentraciones de metales pesados, como el mercurio,

que eran vertidos a los océanos por las grandes empresas.

A finales de la década de los 1960 e inicios de la de los 1970, la degradación ambiental,

la sobreexplotación de los recursos y la producción de desechos pasaron a ser un proceso

innegable y muy preocupante debido a la notoriedad de los impactos negativos en todos los

ecosistemas –desiertos, tundras, pastizales, bosques, manglares, y en especial las selvas

tropicales, las cuales fueron brutalmente deforestadas por el aumento en la demanda de insumos

agroindustriales y mineros, y el cambio de uso del suelo para fines de agricultura intensiva y
(Acosta-Reveles, 2021)
extensiva . Esto último representa un gran peligro para la humanidad, ya

que contribuye enormemente al calentamiento global debido a que las selvas, como el
26

Amazonas, son un pulmón del planeta, ya que fungen como captador natural de dióxido de

carbono, y al mismo tiempo producen oxígeno.

La exacerbada producción de gases derivados de la combustión de recursos fósiles ha

conducido a una degradación progresiva del aire en muchas urbes del planeta. En las últimas

décadas han ido al alza las enfermedades respiratorias en personas que no fuman, tales como la

rinoconjuntivitis, el asma y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica -EPOC-, debido a la

gran cantidad de gases nocivos presentes en el aire de las grandes ciudades. Incluso, la

Organización Mundial de la Salud -OMS- advirtió sobre casi siete millones de muertes

prematuras debido a la contaminación del aire. En metrópolis como la Ciudad de México,

Shanghái o Nueva Delhi se perciben paisajes inmersos en una áspera capa de neblina tóxica; y,

estar expuestos y respirar aire de estas características equivale a fumar de 20 a 30 cigarrillos al


(Ardusso etal., 2019)
día . De la misma forma, en las últimas décadas, la lluvia que cae en las

grandes metrópolis es ácida debido al uso indiscriminado de compuestos ricos en óxido de azufre
(2021)
y nitrógeno que son expulsados a la atmósfera terrestre. Según Déleage y Hémery , el pH

del agua de la lluvia antes de la Revolución Industria era neutro; en la actualidad, el pH es de 5,

es decir, se trata de lluvia ácida.

Además, el IPCC ha registrado el aumento en los niveles de los océanos debido al

derretimiento del Polo Sur y el Polo Norte desde inicios del siglo XX. El aumento fue progresivo

a lo largo del siglo anterior. Se proyecta que para finales del siglo XXI el nivel del mar

incremente hasta 122 cm. Esta situación afectara a millones de personas de prácticamente todos

los países del mundo que cuentan con zonas costeras, ya que los obligará a migrar a zonas más

altas para salvaguardar sus vidas. Debido a esta crisis e incertidumbre socioambiental que padece

la humanidad en el siglo XXI, en el 2020 se encendió el reloj climático -Climate Clock- para
27

evidenciar y concientizar sobre la situación que enfrenta la humanidad: un punto de no retorno


(Torres, 2021)
frente a la crisis climática . El reloj revela que tenemos siete años para realizar una

transición energética que pueda evitar que la temperatura ambiental suba lo previsto por las

agencias mundiales climáticas.

En este sentido, el fenómeno del CC se reconoció como un problema de origen antrópico

vinculado al sistema económico capitalista de producción masiva, y potenciado por la

Revolución Industrial, la cual precisa la utilización intensiva de los recursos fósiles. Por esto, se

considera que el problema del CC es producto de la dinámica productivista que tiene como

imperativo la obtención de crecientes beneficios económicos infinitos, a través de la

transformación y mercantilización de los recursos naturales finitos que ofrece la naturaleza. Se

habla entonces de una racionalidad económica que tiene el inescapable impulso hacia el

crecimiento, pero que es incapaz de detener la degradación entrópica que genera. Es así como el

siglo XXI hereda una crisis socioambiental, la más grande de los tiempos recientes, con graves

consecuencias para la humanidad y la vida planetaria en su conjunto. Desafortunadamente, frente

a la conciencia generada por la crisis ambiental, la racionalidad económica se resiste al cambio,

induciendo una estrategia de simulación y perversión del discurso de la sustentabilidad


(Leff, 1998)
.

3.2 El capitalismo y la naturaleza

En medio de la crisis ambiental mundial, el debate sobre la sostenibilidad del capitalismo


es un tema abierto. La relación capital-naturaleza está siendo repensada debido a los cambios
teóricos, así como en las políticas públicas orientadas hacia una transición energética y una
28

economía verde. En la actualidad existe un claro reconocimiento respecto a las catastróficas


consecuencias que el CC puede traer a la economía mundial, así como a la necesidad de cambios
para detenerlo, y que pueden sumir a la economía en una profunda crisis. Todo lo anterior ha
llevado a actualizar la discusión abierta por la publicación en la década de los 1970 de Los
límites del crecimiento (Meadows etal., 1972) .

En efecto, el capitalismo no es sostenible: un sinfín de evidencias disponibles atestiguan


el hecho de que las costumbres actuales de la vida humana bajo el capitalismo nos están llevando
a traspasar los límites planetarios. Textos dedicados a comentar los aumentos exponenciales en la
temperatura del planeta en las últimas décadas ahora han ingresado al debate público y han
alcanzado el estatus de best-sellers junto con aquellos que buscan defender un cambio
verdaderamente significativo para atender la crisis ambiental (Klein, 2019). Esto se debe en gran
medida a que cada nuevo informe del IPCC u otros organismos internacionales similares traen
consigo nuevas evaluaciones con problemas que empeoran. Debería quedar muy claro que los
sistemas ecológicos globales, incluido el clima, el ciclo del nitrógeno, el océano y nuestra
capacidad de vivir junto con otras formas de vida, corren el riesgo de colapsar.

En su libro, Cambio climático, capitalismo y corporaciones, Wright y Nyberg


(Wright y Nyberg, 2015)
describen cómo el capitalismo corporativo es diametralmente opuesto a la noción
de sostenibilidad ecológica global. En el análisis más simple, el capitalismo es una forma de
sociedad de clase entregada a la producción perpetua de excedentes (Harvey, 2010). En el medio
contemporáneo, tal sistema se manifiesta como una máquina social orientada principalmente
hacia la reproducción infinita del dinero. Los intentos de producir definiciones más sistemáticas
del capitalismo crean listas de características que destacan, entre otras cosas, una fuerte
componente de propiedad privada de los medios de producción, intercambio de mercancías y
mercados libres, la venta de trabajo por un salario y los usos del dinero para facilitar los sistemas
crediticios. Sin embargo, lo más crucial para tener en cuenta sobre el capitalismo, tal como existe
ahora, es su dependencia del consumo de la naturaleza para su propio desarrollo
(Wright y Nyberg, 2015)
.

En El capital, Marx señala cómo la producción capitalista busca continuamente extraer la


mayor plusvalía posible del trabajo, sin ningún interés intrínseco en garantizar la duración o la
29

calidad de vida de las unidades individuales de trabajo, siempre que su productividad no se vea
afectada. El capitalismo funciona socavando simultáneamente las fuentes originales de toda
riqueza: el suelo y el trabajador. Asimismo, Marx avanza la idea del capitalismo como un
mecanismo revolucionario a través del cual la historia se impulsa hacia adelante. En sus
anotaciones, comenta sobre la tendencia natural del capital a seguir prácticas que transforman la
naturaleza, de un poder por derecho propio a un objeto que puede ser usado con el propósito de
extraer plusvalía (Marx, 1971).

Lo anterior significa que el capitalismo superará continuamente cualquier límite,


atravesará cualquier horizonte de posibilidad, superará cualquier obstáculo en la medida en que
esto signifique la obtención de más riqueza privada. Esto convierte al capitalismo en un sistema
que facilita la producción y el consumo de casi cualquier producto o servicio concebible, siempre
que sea financieramente rentable hacerlo. Es por esto por lo que algunos autores consideran que
el capitalismo ya ha comenzado a tratar de convertir el Antropoceno en una oportunidad
rentable. Argumentan que la crítica ambientalista del capitalismo ha sido recuperada a través de
actividades lucrativas. Esto es, que toda la moda de la llamada “revolución verde” y las
corporaciones que usan marcas verdes para acceder a mercados conscientes del medio ambiente,
es toda la evidencia que se necesita para concluir que el capitalismo ha internalizado el
movimiento ambiental y ahora lo usa para sus propias ganancias.

Los flujos de deseo canalizados hacia formas de vida que existen en mayor armonía con
los sistemas planetarios ya han sido decodificados y axiomatizados por el capitalismo. Las dietas
veganas han pasado de ser una opción de estilo de vida que refleja compromisos profundamente
arraigados con los derechos de los animales y el medio ambiente, a una opción relativamente
convencional atendida por casi todas las empresas dentro de la industria de alimentos y bebidas,
con un precio regularmente mayor a su versión normal. Esto demuestra que este modelo
económico hegemónico va cambiando -y de hecho el sistema capitalista ha demostrado una
notable capacidad de adaptación y transformación-, pero una tendencia se ha consolidado en los
últimos siglos: cada vez más riqueza en cada vez menos manos (Castro, 2021).

Por otro lado, la economía circular se ha enmarcado como una importante oportunidad
comercial que tiene el potencial de acelerar las ventas y, en última instancia, conducir a un
30

mayor uso de recursos. Las plataformas de intercambio como Airbnb, cuyo objetivo es mejorar
el uso eficiente de los activos infrautilizados, no siempre provocan una disminución en el
consumo de servicios "normales" como las habitaciones de hotel y, al ofrecer alternativas más
baratas, crean una demanda adicional que aumenta las emisiones relacionadas con los viajes
(Hobson, 2021). La eficiencia de combustible en los automóviles se ha visto contrarrestada por la
preferencia del consumidor por vehículos más grandes. La liberación de los flujos del deseo en
forma de hiperconsumismo significa que incluso las iniciativas que buscan mejorar la
sostenibilidad son capturadas por el capitalismo de modo que las medidas de ecoeficiencia
engendran el molesto efecto rebote y la paradoja de Jevons, donde las mejoras de eficiencia son
contrarrestadas por los consumidores, decidiendo emplear los ahorros en aumentar el consumo
(Larrinaga y Garcia-Torea, 2022).

Del mismo modo, la información ambiental, en el marco de la creciente preocupación


internacional por la crisis ambiental, ha sido objeto de un perverso plan por parte de capitalismo
para darle un uso más simbólico que real. Esto es dolorosamente claro en los informes
elaborados por gigantes de los hidrocarburos como Chevron, ExxonMobil, BP y Shell, los
cuales, a pesar de tener compromisos anuales con la descarbonización y la promoción de energía
renovable, sus acciones continúan encaminadas al uso indiscriminado de combustibles fósiles y a
las inversiones aparentemente exageradas pero insignificantes en energía renovable, y un
esfuerzo continuo para presionar a los gobiernos para debilitar las regulaciones ambientales y
asegurar un apoyo fiscal favorable. Desafortunadamente, a menudo los gobiernos sucumben a la
presión empresarial. Un ejemplo de esto es que en el Reino Unido, un país que tiene la
obligación legal de lograr cero emisiones netas de carbono para 2050, Shell y BP no
pagaron impuestos por las operaciones petroleras del Mar del Norte entre 2018 y 2020, y
reclamaron incentivos fiscales de casi 400 millones de libras esterlinas, mientras que repartían
más de 44 000 millones de libras esterlinas en dividendos a los accionistas
(Ungoed-Thomas, 2021)
.
31

3.3 Capitalismo y globalización

La globalización es un proceso de extensión, aceleración e intensificación de las

interconexiones económicas, políticas y sociales en todo el mundo. El significado de la

globalización puede interpretarse desde al menos tres aspectos: la globalización como proceso, la

globalización como palabra clave de la política y la economía mundiales, y la globalización

como agenda política. En primer lugar, como proceso, la globalización no es un fenómeno

nuevo, sino un proceso histórico en evolución. El proceso de globalización comenzó en la era de

la civilización agrícola. La globalización de este período se manifestó en el comercio a larga

distancia y la proyección de poder a través del espacio entre los centros de civilización agrícola

de Eurasia, África y América. Las etapas posteriores de la globalización incluyen la

globalización temprana moderna (1500–1850), la globalización moderna (1850–1945) y la


(Held etal., 2020)
globalización contemporánea (1945–actualidad) .

Otros académicos tienen diferentes métodos de clasificación; por ejemplo, Murray y


(2014)
Overton consideran que la globalización se desarrolló después de 1500 y crearon un

marco para representar las etapas de la globalización y sus características. El marco comienza

con el surgimiento del imperio español a principios del siglo XVI, y luego el proceso de

globalización se divide en dos oleadas: globalización colonial (1500-1945) y globalización

poscolonial (1945-actualidad), cada ola se descompuso aún más en dos etapas: la primera ola

incluyó la fase Mercantilista (1500-1800) y la fase Industrialista (1800-1945). La segunda ola

consta de la fase de Modernización (1945-1980) y la fase Neoliberal (1980-actualidad). La

mayoría de estos estudios, que consideran la globalización como un proceso de desarrollo, son

análisis históricos típicos, que enfatizan la continuidad histórica y las características escénicas de

la globalización.
32

Finalmente, la globalización como agenda política se refiere a las poderosas

consecuencias políticas que comenzaron con la popularidad del término “globalización” en la

década de 1980 (Firth, 2000). El significado político del término “globalización” vincula cada

vez más las políticas nacionales con la aceptación de que el crecimiento económico y el

desarrollo dependen de la integración con los mercados globales y la liberación del comercio del
(Sparke, 2018)
control estatal . Dicho de otra manera, es la globalización económica del

neoliberalismo, impulsada por la competencia global después de la Segunda Guerra Mundial

entre los Estados Unidos y la entonces Unión Soviética, junto con la creación de una serie de

instituciones de gobernanza global, especialmente después de la crisis del petróleo en 1973


(Murray y Overton, 2014)
. Por lo tanto, a juicio de algunas personas, la connotación de

globalización se asocia a menudo con las influencias políticas y la presión reformista de esta

globalización neoliberal.

En general, estas tres explicaciones diferentes de la globalización muestran la

complejidad de este fenómeno en sí. Como proceso, la globalización aboga por comprender el

proceso espaciotemporal desde una perspectiva histórica lejana. Por otro lado, como término

clave en la política y la economía mundial, la globalización enfatiza el proceso y las influencias

de la interdependencia global contemporánea. Sin embargo, la globalización como agenda

política se deriva de la necesidad de expansión de la globalización impulsada por el capitalismo


(Sparke, 2018)
. No obstante, frente a la creciente brecha de desarrollo regional, la actual crisis

económica mundial y otros desafíos del desarrollo y la gobernanza mundial, el enfoque de la

globalización impulsado por el capitalismo se enfrenta a un escepticismo cada vez mayor y

obliga al mundo, especialmente a las regiones en donde la profunda crisis estructural es más

severa, a buscar urgentemente alternativas a la globalización.


33

3.4 Capitalismo y cambio climático

Existe evidencia irrefutable y abrumadora de que el CC es producto del modo de


(Betts, 2021)
producción capitalista . Las principales respuestas a la crisis climática han hecho
(Walk, 2010)
poco por reconocer sus orígenes capitalistas . Las observaciones directas realizadas

sobre la superficie de la Tierra indican que el clima del planeta está cambiando

significativamente
(Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, 2020)
. Esto se ha manifestado de diferentes maneras. En los últimos años, los incendios

forestales en Oriente Medio, Australia, la República Centroafricana y Grecia, el aumento del

nivel del mar en Bangladesh, las sequías en todo el Cuerno de África, así como los huracanes y

las inundaciones en los Estados Unidos y Nicaragua se han cobrado vidas y han devastado

ecosistemas. Aunque el clima de la Tierra ha estado en un estado de cambio constante a lo largo

de la historia, los cambios observados en las últimas siete décadas han sido enormes. De hecho,

hace 800 000 años, las emisiones de carbono eran inferiores a 300 partes por millón (PPM). Sin

embargo, desde la década de 1950, la actividad industrial se ha incrementado constantemente, y

las emisiones de carbono han alcanzado niveles históricos, aumentado a más de 420 PPM
(Betts, 2021)
.

Los costos económicos, sociales y relacionados con la salud del CC están bien

documentados. En 2009, se registraron más de 238 000 muertes como resultado de desastres

naturales y más de 200 millones de personas se vieron afectadas por eventos de CC, y las

vulnerabilidades existentes empeoraron por las cosechas interrumpidas por condiciones

climáticas extremas. Asimismo, existe un reconocimiento y una aceptación cada vez mayor,
34

entre los formuladores de políticas y en las esferas de la seguridad nacional, de que la propensión

al CC y las condiciones climáticas extremas constituyen una amenaza significativa para la

cohesión social y la estabilidad. Por ejemplo, en la Asamblea General de las Naciones Unidas de

2018, el presidente de Nigeria abogó por la recarga de la cuenca del lago Chad. Afirmó que los

conflictos violentos en el Sahel y el eje de la cuenca del lago Chad, especialmente Nigeria, han

sido alimentados en parte por factores y dinámicas socioambientales, como la escasez de agua
(Naciones Unidas, 2020)
.

La naturaleza globalizada de una crisis climática es otra dimensión importante de la

emergencia climática. Los eventos climáticos en una región afectan a otras. Por ejemplo, los

incendios turcos que ocurrieron en 2021 fueron alimentados por una ola de calor del sur de
(Jazeera, 2021)
Europa, y esta a su vez fue alimentada por aire caliente del norte de África . De

manera similar, aunque El Niño se origina en el Pacífico tropical, tiene efectos globales muy

graves en el clima estacional, así como en los sectores ecológico, social y ambiental de gran
(Jiang y Fortenbery, 2019)
parte del planeta . Es importante destacar que el carácter globalizado

de la crisis climática no se experimenta de manera uniforme. Las comunidades de bajos ingresos

y las naciones más pobres, cuando se ven afectadas por desastres relacionados con el clima, no

son priorizadas por los esfuerzos de socorro en casos de desastre de la misma manera que lo son

los países y comunidades más ricas. Los ricos pueden comprar su salida del aumento del hambre,

los desastres climáticos, los huracanes, las malas cosechas, los incendios forestales, la

contaminación del aire y el aumento del nivel del mar. Además, las poblaciones e individuos más

ricos no están sujetos a los tipos de desplazamiento forzado, destrucción material y degradación
(Barnwell y Wood, 2022)
cultural a los que el CC somete a las comunidades más pobres . La
35

crisis climática, por lo tanto, exacerba las condiciones materiales ya de por sí pésimas de las

poblaciones menos favorecidas por el capitalismo global.

Sin embargo, es falso proclamar que toda la humanidad es igualmente responsable de la

crisis climática. La abrumadora evidencia indica que casi todas las emisiones de carbono son el

resultado de la industria, es decir, el modo de producción capitalista que se basa en la incesante


(Moore, 2021a)
extracción y explotación de la tierra y de la mayoría de los seres humanos .

Mirando las enormes desigualdades engendradas por el capitalismo, está claro que la gran

mayoría de las personas pobres y trabajadoras emiten mucho menos carbono que la minoría rica
(Maitland etal., 2022) (2021b)
. En este sentido, Moore considera que el argumento del

Antropoceno es algo limitado en el sentido de que enfatiza al agente individual a costa de

nombrar el arreglo sistémico global (es decir, el capitalismo) más responsable del cambio

climático. En cambio, ha defendido lo que él llama el Capitaloceno (o Era del Capital), en el que

las relaciones de producción capitalistas explotadoras se entienden como los determinantes

fundamentales de la catástrofe del CC actual. Moore considera que el capitalismo no solo

organiza nuestra economía política, también organiza las relaciones entre las personas y el medio

ambiente. Por lo tanto, se puede entender el capitalismo de forma dialéctica, en la que degrada

sus principales fuentes de riqueza: el trabajo y la naturaleza. El CC es parte integral del

capitalismo (es decir, la extracción de plusvalía), y no se puede considerar a los seres humanos

por separado de la naturaleza. Los humanos siempre se encuentran dentro y son parte del medio

ambiente, y si bien el cambio climático es ciertamente un problema de emisiones, también es un

problema de procesos industriales de extracción y producción, con alto contenido de carbono


(Amin, 2014)
.
36

De esta forma, el consumo excesivo de los recursos finitos de la naturaleza explica la

desestabilización sin precedentes del sistema de soporte vital de la Tierra. Esto, apoyado por un

capitalismo alimentado por carbono, ha sido fundamental para la acumulación de riqueza en el


(Barnwell y Wood, 2022)
Norte Global y la privación de derechos del Sur Global . Estos

procesos de extracción capitalista se aceleraron a partir de la Revolución Industrial. De hecho, se

ha registrado que la concentración de CO2 atmosférico ha aumentado un 48 % desde la


(Yao etal., 2019)
Revolución Industrial . Además, en un informe histórico, se descubrió que 100

de las corporaciones más grandes del mundo son responsables del 71 % de los gases de efecto

invernadero industriales en la atmósfera terrestre. Otro informe encontró que un solo

multimillonario emite un millón de veces más carbono anualmente que cualquier otra persona
(Maitland etal., 2022)
fuera del 10% más rico de la población mundial . Los efectos de estas

emisiones son siempre más agudos en el Sur Global y en las comunidades más pobres y

significan los efectos devastadores de un capitalismo imperial que busca expandirse y controlar
(2020)
territorios. De acuerdo con Ingle , ya sea la contaminación del aire, la sequía, la

desertificación, los huracanes, la escasez de alimentos o el aumento del nivel del mar, los

impactos del CC afectan de manera desproporcionada a los más pobres.

Por otro lado, el capitalismo contiene en sí lo que Marx llamó contradicciones, o intereses
(Malherbe, 2022)
en competencia, que impactan negativamente en el clima . En las proféticas

palabras de Ellen Meiksins Wood “el capitalismo puede ser capaz de acomodar algún grado de

cuidado ecológico, especialmente cuando la tecnología de protección ambiental es rentable en sí

misma. Pero la irracionalidad esencial del impulso por la acumulación de capital, que subordina

todo a los requisitos de la autoexpansión del capital y el llamado crecimiento, es inevitablemente


(Wood, 1988, p. 5)
hostil al equilibrio ecológico” .
37

La idea de una interferencia gubernamental limitada coloca al propietario del capital en

una posición ventajosa para explotar la naturaleza sin descanso. Incluso cuando los gobiernos

intervienen en las relaciones de mercado, normalmente lo hacen al servicio del capital, y se

observa muy poca separación entre los intereses del estado capitalista y los de las grandes
(Puaschunder, 2018)
empresas . Por ejemplo, varias empresas de Big Tech fueron nombradas en

un caso presentado por familias de niños muertos o heridos mientras extraían cobalto en la

República Democrática del Congo. La extracción de cobalto se ha relacionado con abusos contra
(Kelly, 2019)
los derechos humanos, corrupción, trabajo infantil y destrucción ambiental . En este

sentido, además de la corrupción y de los evidentes intereses ocultos, se debe lidiar también con

el daño ambiental que provoca esta práctica. Esto demuestra que el capitalismo necesariamente

depende de la destrucción de tierras, vidas y ecosistemas naturales.

Esta y muchas otras actividades productivas desligadas de los límites naturales del

planeta han provoca que la tierra ya haya experimentado un aumento de 1,2 °C desde la

Revolución Industrial. En este sentido, el IPCC considera que el calentamiento

global puede limitarse potencialmente a 1,5 °C si las emisiones globales netas de carbono se

reducen en un 45 % para 2030 y se eliminan para 2050


(Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, 2020)
. Se necesitan entonces cortes aún más rápidos sin suposiciones

optimistas sobre el papel de la remoción de carbono. Sin embargo, si los países continúan en su

curso actual, es probable que el planeta se caliente entre 3 °C y 4 °C para fines de siglo
(Arias etal., 2021)
.

Considerando esto, es evidente que el impulso hacia el crecimiento económico ha tenido

un impacto no solo en los recursos finitos de la Tierra sino también en las personas que
(Poffenberger, 1990)
interactúan con estos recursos ya sea a través de su trabajo o en su vida diaria
38

. De hecho, se considera que el CC en términos del Capitaloceno deja en claro que el

capitalismo siempre se ha basado en el trabajo no remunerado. En este sentido, la ideología

capitalista busca justificar la violencia y la expropiación del trabajo gratuito de las mujeres, de

los sujetos colonizados y del medio ambiente; abaratando efectivamente toda la vida (tanto
(Amin, 2014)
natural como humana) y el trabajo en el proceso . Moore caracteriza este proceso

de dominación como la división de clases climática, el apartheid climático y el patriarcado

climático que, juntos, forman la “trinidad capitalogénica” que ahora nos conduce a toda
(Moore, 2021a, 2022)
velocidad hacia el infierno planetario .

3.5 Neoliberalismo y cambio climático

El neoliberalismo es un proyecto pluralista, lo que lo convierte en una idea resbaladiza y


que puede ser difícil de definir. Las ideas fundamentales del pensamiento neoliberal surgieron
como respuesta al auge de la planificación económica por parte de los gobiernos a principios del
siglo XX. El libro de Hayek de 1943, Camino de servidumbre, pretende mostrar que la
planificación económica de los gobiernos conduce a la sociedad por una pendiente resbaladiza
hacia el despotismo. Sin embargo, el caso del neoliberalismo se ilustra mejor en el artículo
posterior de Hayek sobre El uso del conocimiento en la sociedad, que argumenta que las
economías de mercado superan a las economías planificadas porque hacen un mejor uso de la
información descentralizada. “El conocimiento… no se le da a nadie en su totalidad”, escribe
Hayek. Un planificador central con perfecto conocimiento de las tecnologías, los recursos y las
preferencias, podría, en teoría, maximizar el bienestar público (por ejemplo, coordinando los
esfuerzos para reducir las emisiones de GEI); el problema es que ese conocimiento está
demasiado disperso para que lo obtenga una autoridad central (Brown, 2015; Peck, 2008).

En el pensamiento neoliberal, Phillip Mirowski sostiene que “se postula que el mercado
es un procesador de información más poderoso que cualquier cerebro humano, por lo que el
39

mercado siempre supera la capacidad del estado para procesar información


(Mirowski, 2009, p. 435)
. De manera similar, Harvey (2010) consideró al neoliberalismo una teoría de las prácticas
político-económicas que propone que el bienestar humano se promueve mejor liberando las
libertades y habilidades empresariales individuales. En este sentido, el pensamiento neoliberal
comenzó a ganar terreno en los Estados Unidos con la publicación de Capitalismo y Libertad de
Friedman en 1962, y la campaña presidencial fallida de Barry Goldwater en 1964. El
neoliberalismo tomó el poder político por primera vez con la elección de la Primera Ministra del
Reino Unido Margaret Thatcher en 1979 y el Presidente Ronald Reagan en 1980, y se convirtió
en un asunto bipartidista con las elecciones del presidente Bill Clinton y el primer ministro Tony
Blair.

Sin embargo, la forma en que las ideas de los pensadores neoliberales han influido en la
política climática sigue siendo una pregunta abierta. Mientras que el pensamiento neoliberal
promueve la acción individual, desatar el individualismo también genera externalidades. Hayek
ignora en gran medida estas externalidades. Sin embargo, Hunt y d'Arge (1973) argumentan que
las externalidades son de hecho omnipresentes en todas las transacciones de mercado. Las
empresas, los hogares y los gobiernos han explotado la energía fósil, y la falta de regulación o
fijación de precios, para finalmente hacer del CC el mayor fracaso del mercado que el mundo
haya visto (Stern, 2006). Además, el neoliberalismo ha frustrado los esfuerzos para reducir las
emisiones causantes de la crisis climática a través de argumentos ideológicos para:

 Descentralizar la democracia: una característica del orden neoliberal ha sido la


descentralización sistemática del gobierno para mitigar el “fracaso del gobierno”. El
neoliberalismo ha promovido el federalismo para someter al Estado a las fuerzas del mercado, lo
que ha exacerbado una carrera a la baja en la política climática.
 Desfinanciar la inversión pública: los neoliberales desmantelaron el consenso
keynesiano de que el estado tiene un papel importante que desempeñar en la provisión de bienes
públicos, la estabilización de la macroeconomía, el abordaje de las externalidades generalizadas
y la solución de problemas de coordinación.
 Desregular la economía: el neoliberalismo ha lanzado un ataque concentrado a la
capacidad del gobierno para regular la economía. En lugar de ver las regulaciones como
herramientas útiles para dar forma a los mercados, los neoliberales descartan las regulaciones
40

gubernamentales y las consideran como "simple burocracia", lo que aumenta el costo de hacer
negocios y debilita la economía (MacNeil y Paterson, 2012).

Por otro lado, Naomi Klein ha popularizado la idea de que el neoliberalismo ha jugado un

papel importante en la perpetuación del calentamiento global. El su popular libro Esto lo cambia

todo: el capitalismo frente al clima, argumenta que los principios básicos del libre mercado

amenazan la capacidad humana de responder audazmente ante la crisis climática


(Klein, 2019)
. Asimismo, en su libro de 2021 Sobrecalentado: cómo el capitalismo rompió el planeta y

cómo lo defendemos, se argumenta que se deben imaginar e implementar rápidamente

alternativas radicales al neoliberalismo si se quiere evitar una catástrofe climática. Ambos

autores señalan al capitalismo como un problema central, pero reconocen que es poco probable

derrocar al capitalismo en la escala de tiempo necesaria para evitar un calentamiento catastrófico.

Por el contrario, proponen la necesidad de transformación urgente del neoliberalismo, ya que

esto se dilucida como un objetivo a corto plazo más alcanzable y deseable, dada la urgencia,

gravedad y magnitud del problema que enfrenta la humanidad.

La idea de que el neoliberalismo tiene la culpa del fracaso de EE. UU. en cambiar de

rumbo y reducir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero también ha ganado
(Ciplet y Roberts, 2017; Lukacs, 2017; Parr, 2014)
relevancia dentro de la academia . Los críticos

del pensamiento neoliberal argumentan que éste mercantiliza la naturaleza y se obsesiona con el

crecimiento económico a corto plazo (Rees, 2020). Otros investigadores afirman que el propio

neoliberalismo “impide la transformación real” hacia una sociedad sostenible a largo plazo,

señalando su postura ideológica inflexible que abrazó el libre mercado y vio la acción del
(Hatzisavvidou, 2020).
gobierno como un anatema
41

En contraste, muchos economistas ecológicos argumentan que la causa fundamental del

cambio climático (y otras formas de degradación ambiental) no es el neoliberalismo sino el

crecimiento económico, y que se debe adoptar un nuevo paradigma económico en torno


(2020)
al decrecimiento. Por ejemplo, Li argumenta que el crecimiento económico no puede

continuar si se van a cumplir los objetivos de emisiones del Acuerdo de París; sin embargo, esto

contrasta con el trabajo de los principales economistas, así como de los científicos e ingenieros

climáticos, que abogan por caminos que permitan el crecimiento económico y limiten el
(Arias etal., 2021)
calentamiento a menos de 2 °C . A pesar de sus diferencias, los críticos del

neoliberalismo y los críticos del crecimiento económico están ampliamente de acuerdo en temas

clave. El argumento del decrecimiento adopta esencialmente una postura anticapitalista. Los

economistas ecológicos reconocen que en el sistema económico neoliberal actual, el

decrecimiento se manifiesta como desempleo masivo y estancamiento, por lo que tiene poco
(Buch-Hansen, 2018)
apoyo político .

Sin embargo, culpar al neoliberalismo de la crisis climática puede parecer ignorar

la siempre presente solución neoliberal al CC: la tarificación del carbono. Poner un precio al

carbono, a través de un impuesto o límite al carbono, proporcionaría a las empresas, los hogares

y los gobiernos un incentivo financiero para reducir las emisiones. El economista


(2006)
conservador Mankiw ha instado a los economistas a unirse al “Club Pigou” y gravar el

carbono, y la mayoría de los economistas han hecho precisamente eso. Un gran grupo de

eminentes economistas envió recientemente una carta abierta a los formuladores de políticas,

argumentando que un precio modesto del carbono proporciona la palanca política más rentable

para aprovechar la mano invisible del mercado para guiar a los actores económicos hacia un
(Akerlof etal., 2019)
futuro bajo en carbono . Pero, si bien la fijación de precios del carbono
42

puede funcionar en teoría, la aprobación de precios sustanciales del carbono a través de

iniciativas legislativas o electorales sigue siendo difícil de lograr. El precio global promedio del

carbono es de solo $2 (dos dólares estadounidenses) por tonelada de dióxido de carbono,

demasiado bajo para cumplir con los objetivos establecidos en el Acuerdo Climático de París
(Fondo Monetario Internacional, 2019)
.
43

CAPÍTULO 4 METODOLOGÍA

En este capítulo se describirá el tipo de investigación utilizado en este estudio, así como su
diseño, las unidades de análisis en función de sus sujetos de investigación, las referencias
metodológicas consultadas, la definición conceptual de las variables, así como operacional de los
indicadores y las técnicas e instrumentos de recolección de datos.

4.1 Tipo de investigación

El presente estudio desarrolla una investigación con enfoque cualitativo. De acuerdo


con (Hernández, Fernández and Baptista, 2014) , el objetivo de este tipo de investigación
es “describir, comprender e interpretar los fenómenos a través de las percepciones y
significados producidos por las experiencias de los participantes” (p. 11). Para lograrlo,
“utiliza la recolección y análisis de los datos para afinar las preguntas de investigación o
revelar nuevas interrogantes en el proceso de interpretación” (Hernández etal., 2014) . De
igual manera, para este tipo de enfoque es el instrumento analítico por excelencia para
quienes se preocupan por la comprensión de significados.

Se considera que en este tipo de investigación, el propio investigador juega un papel


fundamental, debido a que se involucra personalmente en el proceso de recaudación de
datos e información y, por ende, es parte del instrumento de recolección. Asimismo, el
investigador debe indagar en un contexto natural para evaluar el desarrollo natural de los
sucesos, sin manipulación ni estimulación de la realidad (Corbetta, 2007). Por su parte,
(Mejía, 2004) considera que la investigación cualitativa es el procedimiento
metodológico que utiliza palabras, textos, discursos, gráficos e imágenes para
comprender la vida social por medio de significados y desde una perspectiva holística,
pues se trata de entender el conjunto de cualidades interrelacionadas que caracterizan a un
determinado fenómeno. En este sentido, este enfoque permitirá conocer y comprender la
percepción de distintos grupos de ciudadanos, de tres diferentes zonas de la ciudad de
Mérida, sobre los riesgos consecuentes al cambio climático, y dilucidará la manera en
cómo éstos están preparándose para hacerles frente a estos retos climáticos.
44

La investigación será clasificada por los siguientes criterios: el objeto, el objetivo, la


fuente, el método, el alcance y el período. Según el método de estudio, la investigación
será de carácter factual, debido a que se estudiaron hechos y situaciones en un contexto
real, tal es el caso de tres diferentes zonas de la ciudad de Mérida, esto con el propósito
de comprender el fenómeno que se pretende estudiar en un panorama realista y actual. De
la misma forma, el estudio recolectará datos e información por medio de investigación
documental y de campo, para posteriormente generar conocimiento empírico que podrá
ser consultado por tomadores de decisiones para la implementación de políticas
gubernamentales, con la finalidad de incrementar el bienestar social de los mismos
habitantes, lo que convierte el estudio en una investigación con carácter aplicativa, la cual
tiene el propósito de utilizar la información recabada para resolver problemas en un
contexto real (Hernández etal., 2014) .

De la misma manera, de acuerdo con Hernández etal., (2014) , la investigación se


considera “no experimental”, y será de carácter descriptivo, por lo cual buscará describir
fenómenos, percepciones, situaciones, contextos y sucesos sin ningún tipo de
manipulación de las variables; únicamente buscará detallar cuáles son las percepciones
de los sujetos de estudio sobre el cambio climático, cuál es su grado de consciencia
respecto a este fenómeno, así como de sus efectos, y cuáles son las previsiones o acciones
que realizan y que les permite prepararse para afrontar los riesgos asociados al cambio
climático en su contexto urbano. Asimismo, la investigación tendrá un periodo de 2 años,
en los cuales sólo se recolectarán datos en una única ocasión, lo que clasifica la
investigación como transeccional o transversal.

4.2 Diseño de la investigación

La investigación se realizó en tres fases, cada una con etapas y actividades específicas
para alcanzar los objetivos específicos planteados anteriormente en el capítulo 1. En la
tabla 4.1 se exponen las fases, las etapas y las actividades (las cuales vienen dadas por los
45

instrumentos a aplicar) utilizadas en la investigación para alcanzar los objetivos


específicos.

Tabla 4.1
Definición del diseño de la investigación
Fase Etapa Actividades /Instrumentos
Descripción de los conocimientos
e ideas de los meridanos
Fase 1 Entrevista semiestructurada
con relación al cambio
climático

Descripción de las previsiones o


acciones que realizan los
Fase 2 Entrevista a profundidad
meridanos para hacer
frente al cambio climático

Determinación del grado de


consciencia que tienen los
Fase 3 meridanos sobre los ---
riesgos asociados al
cambio climático
Fuente: Elaboración propia

En la primera fase, se tendrá como objetivo conocer las percepciones de diferentes


grupos de ciudadanos sobre los cambios en el clima en la región, con el fin de entender y
describir los conocimientos e ideas que éstos tienes sobre el cambio climático y sus
riesgos asociados. Las preguntas que conformaron el cuestionario para lograr el objetivo
mencionado anteriormente se muestran en el anexo I.

En la segunda fase, con base a la información obtenida en la primera fase, se


tendrá como objetivo conocer las previsiones o acciones que realizan los meridanos para
hacer frente a los riesgos asociados al cambio climático. Para lograr esto, se pretende
seleccionar al menos cinco de los más relevantes sujetos de investigación, de cada una de
las tres zonas estudiadas, con el fin de aplicar una entrevista a profundidad para conocer
con mayor detalle cómo se están preparando para hacer frente a los retos climáticos
venideros. Las preguntas que conformaron la entrevista a profundidad se muestran en el
anexo II.
46

En la tercera y última fase se tendrá como objetivo determinar, con base a la


información obtenida en las dos primeras fases, el grado de consciencia que tienen los
meridanos sobre los riesgos que representa el cambio climático para ellos. Esto se
pretende hacer con base a toda la información obtenida de los ciudadanos entrevistados y,
en adición, se espera complementar la información con al menos tres puntos de vista de
actores clave del sector gubernamental e inmersos en políticas públicas climáticas, a nivel
nacional, estatal y municipal.

4.3 Unidad de análisis, población y muestra

Según (Rodríguez, Gil and García, 1996) , en el estudio de caso, se puede investigar
un pequeño número de personas, hasta uno solo, pero en profundidad. Asimismo,
(Hernandez, Fernández and Baptista, 2010) mencionan que se puede seleccionar el
número de sujetos de investigación dependiendo de la profundidad del estudio a realizar.
Considerando esto, para la presente investigación, se estudiarán un total de 102 estudios
de caso, entre los que se encuentran 90 ciudadanos de 3 diferentes zonas de la ciudad de
Mérida, 9 ciudadanos catalogados como “de interés” para conocer más detalladamente
sus percepciones, 3 de cada zona estudiada y 3 actores clave inmersos en el sector
gubernamental, a nivel nacional, estatal y municipal.

Tabla 4.2
Sujetos de la investigación
Fase Unidad de Análisis Sujeto de estudio

Ciudadanos de tres
Fase 1 distintas zonas de 90 ciudadanos
Mérida

Ciudadanos considerados
Fase 2 9 ciudadanos
“de interés” para
47

conocer sus
percepciones a
profundidad
Fuente: Elaboración propia

Por otro lado, según Hernández (2014), el muestreo no probabilístico es de gran valor,
pues logran recabar información que le interesa al investigador y llega a ofrecer una gran
riqueza para el análisis de datos. Debido al diseño y tipo de investigación, se concluye
que la muestra es de clasificación “No probabilística y por conveniencia”, ya que se
espera que los sujetos de estudio accedan de manera voluntaria a participar en la
investigación.

Figura 4.2 Tipos de muestreo de la investigación


Fuente: Elaboración propia con datos de Hernández et al., 2014

4.4 Revisión de opciones metodológicas

La investigación utilizará el estudio de caso, el cual es un método de investigación


que busca la particularización, en lugar de la generalización. Este método también
propone entender la complejidad de un fenómeno que interactúa con su entorno. Su fin es
48

tomar un caso particular y llegar a conocerlo de forma profunda. Los casos pueden ser
personas, programas, grupos, entre otros (Stake, 1998). Este método es un buen recurso
que puede ayudar a contrastar contextos, basado en las miradas de distintas disciplinas
como las ciencias políticas, económicas, sociología, psicología, etc., mediante el
involucramiento de diferentes actores sociales y una realidad con múltiples dimensiones.
Por tal motivo, el estudio de caso convoca a la interdisciplina y la transdisciplina, con el
fin de poder contrastar información para la mayor comprensión del caso (Martínez
Carazo, 2006; Peña Collazos, 2009).

Asimismo, de acuerdo con (Yin, 1989) , el método de estudio de caso es una


herramienta valiosa de la investigación cualitativa, y su mayor fortaleza radica en que, a
través del mismo, se mide y registra la conducta de las personas involucradas en el
fenómeno estudiado. En contraste, los métodos cuantitativos se apoyan en la recolección
de información verbal, obtenida a través de encuestas y cuestionarios. Por otra parte,
(Monje, 2011) considera que el estudio de caso es una descripción específica y profunda
de diversos aspectos de un mismo fenómeno o entidad social, por lo que se utiliza para
obtener un panorama específico y holístico del mismo; su propósito es comprender la
particularidad del fenómeno y conocer cómo funcionan las partes que lo componen y las
relaciones entre ellas.

4.5 Definición conceptual y operacional de los indicadores de la

investigación

El diseño de las entrevistas semiestructurada y a profundidad se realizó mediante la


identificación y selección de variables e indicadores utilizados en estudios de índole similar
a la que pretende esta investigación. Sin embargo, la selección de estas variables e
indicadores, bajo metodologías de investigadores externos, vendrá acompañada con
modificaciones propias y validada por un panel de expertos en el tema. En este sentido, se
realizó un diseño propio, con base a la propuesta de componentes, dimensiones e
indicadores de Giri, Bista, Singh y Pandey de 2021. Estos se muestran en la tabla 4.3, a
49

continuación.
50

Tabla 4.3
Componentes, dimensiones, indicadores y su relación funcional con la vulnerabilidad
51

Fuente: Giri, Bista, Singh y Pandey, 2021

4.6 Técnicas e instrumentos utilizadas

Para llevar a cabo la recolección de datos en las tres zonas de Mérida se utilizaron las
siguientes técnicas e instrumentos de recolección de datos.

4.6.1 La entrevista semiestructurada


52

La entrevista se puede definir como “una conversación amistosa entre informante


y entrevistador, convirtiéndose este último en un oidor, alguien que escucha con atención,
no impone interpretaciones ni respuestas, guiando el curso de la entrevista hacia los temas
que a él le interesan” (Díaz et al., 2013).

(Corbetta, 2007) menciona que en este tipo el entrevistador posee un guion con el cual
recoge los temas que debe tratar a lo largo de la entrevista, aunque no existe un orden
estricto de los temas a tratar y del modo en el que se realizan las preguntas. Según Rojas
(1991), la diferencia de este instrumento con la entrevista estructurada es que ésta (la
semiestructurada) carece de un guion rigurosamente estructurado; por el contrario,
contiene un guion flexible para orientar la entrevista hacia lo que se quiere saber,
pudiéndose modificar a medida que se lleva a cabo la entrevista y dependiendo de las
características del sujeto informante. Para la recolección de datos mediante esta técnica,
se diseñará y aplicará una guía de entrevista semiestructurada, con el fin de recabar
información sobre las percepciones ciudadanas asociadas al cambio climático de tres
diferentes zonas de Mérida.

Validez y confiabilidad

Según (Alvarez-Gayou, 2003) y (Hernandez, Fernandez and Baptista, 2010) , la


validez y la confiabilidad de la investigación cualitativa se pueden comprobar a través de
la triangulación de métodos de recolección de datos, información de diversas fuentes o la
validación de investigadores expertos en el tema, mediante la interpretación de los
resultados. En este sentido, para otorgarle validez y confiabilidad a la investigación se
utilizará la triangulación de los instrumentos de recolección de datos y la validación
metodológica por parte de un panel de expertos en el tema (ver anexo III). Algunos de los
procesos para determinar la validez de la investigación cualitativa según (Creswell, 2009)
son:

 Triangular: Triangular información de diferentes fuentes, examinando evidencias para


53

construir una justificación coherente.


 Usar descripciones amplias para comunicar los resultados: La descripción amplia podrá
llevar a los lectores a imaginar específicamente lo investigado, una detallada descripción
del tema aclararía cualquier tipo de dudas o perspectivas.
 Aclarar el sesgo del investigador: Reflexionar acerca de uno mismo, como investigador,
creará una honesta relación con el lector.
 Presentar información opuesta de los temas. Al presentar información negativa, la
información ofrecida en los temas se verá más contrastante y evidente, y si hubiera
diferentes perspectivas la información opuesta podría aclarar las situaciones.
 Pasar mucho tiempo en el campo: De esta manera, el investigador puede describir
profundamente el entendimiento del tema a estudiar, conociendo el lugar y las personas
de estudio.
 Usar un auditor externo: Una segunda opinión, para revisar todo el proyecto de
investigación puede proporcionar una asesoría objetiva.

4.7 Análisis y tratamiento de la información

Con la información obtenida de los instrumentos de recolección, se realizará un


análisis manual, con el propósito de analizar y describir el grado de consciencia de los
riesgos asociados al cambio climático de diferentes grupos de ciudadanos de Mérida. Esta
descripción, se realizará cruzando la información adquirida de cada uno de los
instrumentos, sin utilizar una en especial, ya que cada instrumento aportará información a
la investigación. Este cruce de información se realizará utilizando una guía en donde se
indique el instrumento y la información correspondiente obtenida de cada uno. Esto
permitirá generar un cruce de datos obtenidos a través de los instrumentos utilizados, lo
que permitirá generar información significativa para responder a la pregunta general de
investigación.

Common questions

Con tecnología de IA

La justicia ambiental destaca el concepto de 'racismo ambiental', donde las comunidades de color sufren desproporcionadamente la contaminación debido a políticas públicas discriminatorias. Este enfoque busca integrar la equidad en las políticas públicas para garantizar que las cargas medioambientales sean distribuidas equitativamente, promoviendo la inclusividad en las decisiones políticas .

Las comunidades enfrentan vulnerabilidad al cambio climático debido a la interacción de la sensibilidad, exposición y capacidad de adaptación. La sensibilidad incluye factores personales como edad y condiciones médicas preexistentes. La exposición trata de la presencia de personas en áreas propensas a eventos climáticos peligrosos. La capacidad de adaptación se refiere a la capacidad de respuesta y recuperación ante el cambio climático, influida por factores sociales y recursos disponibles .

El cambio climático tiene un impacto significativo en la salud pública, aumentando la inseguridad alimentaria, enfermedades, y mortalidad por condiciones climáticas extremas. La inacción implica altos costos económicos, ya que ignorar estos problemas puede resultar en mayores gastos en salud y desastres. Estos factores subrayan la urgencia de reducir emisiones y mejorar la adaptación para mitigar los efectos de salud y económicos .

Las percepciones ciudadanas del cambio climático en Mérida, capturadas mediante entrevistas, influyen directamente en la planificación urbana al informar sobre las acciones y previsiones necesarias para enfrentar el cambio climático. Estos datos pueden guiar a los tomadores de decisiones a desarrollar políticas que reflejen las necesidades y realidades de la población local, fortaleciendo la resiliencia urbana .

La crítica principal al término 'Antropoceno' es que enfoca la responsabilidad en los individuos, ignorando el arreglo sistémico global del capitalismo como principal causante del cambio climático. En su lugar, se propone el término 'Capitaloceno', que resalta las relaciones de producción capitalistas como los verdaderos determinantes de la crisis climática, proponiendo un análisis más sistémico de las causas del daño ambiental .

Una entidad puede mantener su integridad frente a los riesgos climáticos teniendo una alta capacidad de adaptación a través de activos e infraestructura robusta, gobernanza eficaz, base científica sólida y un alto nivel educativo. Estos elementos permiten a las comunidades prepararse, responder y recuperarse adecuadamente, minimizando los daños causados por su exposición .

El estudio del impacto del cambio climático en Mérida utiliza un enfoque no experimental y descriptivo, recolectando información mediante entrevistas semiestructuradas y a profundidad para entender las percepciones ciudadanas. La investigación se desarrolla en tres fases y emplea un diseño de caso de estudio para un análisis detallado, con una muestra no probabilística por conveniencia .

La validez y confiabilidad en la investigación cualitativa sobre el cambio climático se asegura mediante la triangulación de métodos, la inclusión de diversas fuentes, y la validación por expertos. También se busca a través de descripciones detalladas, aclaración de sesgos del investigador, y contraste de perspectivas, asegurando que los resultados sean consistentes y representativos del fenómeno estudiado .

El calentamiento global agrava la desigualdad social al impactar más severamente a las comunidades de bajos ingresos, que son menos priorizadas en esfuerzos de socorro. El capitalismo intensifica esta desigualdad al ser el principal motor de emisiones de carbono y al explotar tanto la naturaleza como el trabajo humano, provocado un enriquecimiento en el Norte Global a expensas del Sur Global .

La vulnerabilidad social en el contexto del cambio climático es vista como una condición negativa resultante de la intersección entre estructuras macro de oportunidades y micro activos individuales. Diferentes disciplinas contribuyen a esta definición, incluyendo sociología, economía, ciencias políticas y antropología, integrando factores sociales, económicos y físicos para evaluar la capacidad de respuesta y adaptación .

También podría gustarte