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La Romanización en la Península Ibérica

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2º BACHILLERATO - IES Emilio Pérez Piñero RESUMEN TEMA 1.

LA ROMANIZACIÓN

I. INTRODUCCIÓN
Para poder entender la romanización es preciso conocer los pueblos que la habitaban.
- Noroeste a este se distribuían por el territorio celtas, celtíberos e íberos.
- En el norte podían encontrarse pueblos preibéricos.
- Y a partir del siglo X se asentaron fenicios en las costas sur/sureste
- Y griegos en el levante peninsular.

Sin embargo, el factor clave será la aparición de los cartagineses que tras la Primera Guerra Púnica (264-241 aC) se sitúan
en la Península. Tras expandirse por gran parte de la Península, dio comienzo a la Segunda Guerra Púnica (219-201 aC), en
la que ganaron los romanos y que implicó que éstos ocuparan los territorios que hasta entonces habían sido cartagineses.

II. DESARROLLO
a) Concepto de romanización y vías. La romanización supone la adopción de los pueblos peninsulares, las estructuras
económicas, sociales, políticas y culturales de Roma. Fue un proceso lento y con características bien diferenciadas según el
territorio.
- Así, mientras que en el este y sur la romanización fue más rápida, intensa y pacífica.
- En las tierras centrales y occidentales la resistencia fue muy superior. Allí tuvieron lugar las guerras lusitanas y las
guerras celtíberas.
- Las mayores dificultades de conquista las hallaron en la zona cantábrica, que sólo pudieron dominarse, en tiempos ya del
Imperio (Augusto).

Más allá de la conquista, la romanización se produjo a través de la adopción del sistema urbano, las vías romanas y las
infraestructuras, la aplicación del derecho romano, el uso del latín y el arte.

b) Tipos de ciudades y organización administrativa. Al principio las ciudades se dividían en estipendarias, federadas y
colonias romanas, con el paso del tiempo todos los habitantes adquirieron primero la ciudadanía latina y despues la romana,
concedida por Caracalla en 212 dC y que implicaba el mismo estatus jurídico que cualquier ciudadano romano.

En cuanto a la división administrativa se dividieron en provincias, cuyos números fueron variando.

Así, durante el periodo de la conquista (197 aC), se distinguían la Citerior (Noreste hasta Cartago-Nova) y la Ulterior (hacia el
Sur). Con Augusto (14 aC), la Citerior pasó a denominarse Tarraconense, mientras que la Ulterior quedó dividida en la Bética,y
la Lusitana. Con Diocleciano (297) quedó dividida en siete provincias, las tres que ya existían además de: Gallaecia,
Cartaginense, Tingitana y Baleárica.

Las provincias podían ser: Senatoriales, cuando estaban bajo la administración del Senado, e imperiales, bajo la
administración del emperador. Asimismo, las provincias contaban con un pretor, una asamblea y un cuestor. A efectos de
administración de justicia las provincias se dividían en conventus.
Por su parte, las ciudades, eran los centros de producción e intercambio y eran administrados por los magistrados. Entre los
que se encontraban los cuestores, encargados de la recaudación, los ediles, encargados de la seguridad pública y de
imponer sanciones, y los duoviros, que eran el máximo poder ejecutivo del municipio.

c) Sociedad. Estaba formada por hombres libres, libertos y esclavos. Dentro de los hombres libres podían ser ciudadanos
romanos y no ciudadanos. Solo los primeros poseían derechos políticos, pero ambos poseían derechos civiles y de la opción
de alistarse al ejército. Los libertos eran los antiguos esclavos que ahora son libres, con derechos civiles como los hombres
libres, mientras que los esclavos carecían de cualquier tipo de derecho y pertenecían a su propietario.

d) Economía: colonial y esclavista. La economía de Hispania era de tipo colonial, es decir, los romanos obtenían sus
abundantes recursos naturales y luego importaban esos productos a Italia o a otras provincias orientales. Para explotar todos
estos recursos era fundamental la mano de obra esclava, abundante y barata tras las conquistas, por lo que se trataba de una
economía esclavista.

En agricultura destacaba el cultivo de la triada mediterránea (trigo, vid, olivo), mejoró gracias a la introducción de innovaciones
como el arado, el trillo de ruedas, regadíos o abonos.

En ganadería destacó la producción de lana en la cuenca del Duero y en el valle del Guadalquivir.

También tuvo gran peso la industria pesquera, destacando los salazones o la producción de salsa garum.

Asimismo, la minería permitía obtener importantes ingresos mediante la extracción de metales de gran valor como el oro, plata,
cobre, mercurio o plomo. Para el intercambio de estos productos fue fundamental la existencia de las calzadas romanas, los
puertos así como la unidad monetaria.

e) Romanización cultural: vectores. En los aspectos culturales, la introducción de la lengua latina, fluyó desde las clases
altas hacia el resto de la población. De esta forma, todas las lenguas peninsulares actuales proceden del latín, con la excepción
del euskera. También contribuyó en la implantación de los cultos romanos, que terminaron mezclados con los de los pueblos
indígenas, los fenicios, griegos y de otros pueblos orientales.
III. CONCLUSIÓN.

Nos encontramos ante un proceso a través del cual la Península se encuentra entre las dos potencias del momento, Cartago y
Roma, para después ser conquistada por los vencedores.

Sin embargo, a partir del siglo III, cuando el Imperio alcanzó su momento más alto territorialmente, empezará a caer en una
profunda crisis marcada por guerras civiles, que se junto con la amenaza de los pueblos germánicos. Esto da lugar al
abandono de la ciudad en favor del campo, es decir, la ruralización de la sociedad.

Tras un tiempo el Imperio se siguió deteriorando, lo que llevó a su división en dos Occidental y Oriental. Esta situación permitió
la entrada de vándalos, a cuya expulsión contribuyeron los visigodos. Sin embargo, con la caída de la parte occidental del
Imperio (476), los visigodos unificaron la Península (507-711), formando un reino independiente con capital en Toledo. Su
permanencia durará hasta 711, cuando los musulmanes se aprovechen de sus luchas internas para ocupar la Península.

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