Entrenamiento y Rivalidad de Lefiya
Entrenamiento y Rivalidad de Lefiya
Entrenaba con Bete sin falta, salvo los días en que él tenía planes o su propio entrenamiento
que hacer. Una vez, después de constantes reverencias y súplicas, incluso se unió a él en su
exploración en el Calabozo, pero la amazona Lena había aparecido de la nada
—¡¿Un nuevo rival apareció desde el ángulo más inesperado?! ¡¿Una emboscada precisamente
aquí?! Espera, ¡¿nueva ropa y nuevo peinado también?! ¡Vas en serio con lo de embolsarte a
Bete Loga! ¡¡¡No voy a dejar que te quedes con mi hombre!!!
Lena fue expulsada después de eso. Sonaba casi feliz mientras gemía.
Cuando Lefiya, tras reflexionar sobre la imprudencia de sus propios actos, se disculpó
seriamente por interrumpir su �empo juntos, Bete le propinó un puñetazo bastante serio, que
dolió.
Pidió con avidez lecciones a su verdadera maestra. Aun así, Riveria cerraba los ojos como
conteniendo un suspiro cada vez que le decía, “Ahora deberías descansar”, “Estás
sobreu�lizando tu Mente” o “Puedes forzar algunas cosas con un estatus de Nivel Cuatro, pero
no debes sobrees�mar tus límites”, insis�endo en que fuera más disciplinada en su
autoentrenamiento.
Seguía enseñando lo que había que enseñar, por supuesto, y las enseñanzas nacidas de su
experiencia eran sin duda sabias. Pero dado lo estricta que había sido antes, Lefiya no pudo
evitar sen�rse desconcertada por el rumbo decididamente poco agresivo de Riveria. Lefiya
trató desesperadamente de explicar que no se estaba forzando, e incluso aportó un diario para
demostrar que descansaba todos los días cuando debía descansar. Tal vez fuera la primera vez
que se oponía a Riveria.
—Lefiya. Sólo se tú misma. Así como nadie más puede ser tú, tú no puedes ser nadie más.
No podía ignorar las instrucciones de la mujer, que era a la vez una alto elfo y su respetada
maestra. Cedió y aumentó sus descansos, al �empo que aumentaba la intensidad del
entrenamiento. Riveria sólo pudo suspirar.
La vida era tan ajetreada que los acontecimientos de Knossos empezaron a sen�rse lejanos al
llegar la época de los dos grandes fes�vales de la Ciudad Laberinto.
Sin embargo, cuando intentó disculparse, Elfie se limitó a sonreír y decir, “¡Puedes comprarme
una crema de uva Jyaga Maru Kun cuando volvamos!”
Alicia también le dijo, “Si alguna vez hay algo de lo que no puedas hablar con Lady Riveria,
puedes hablar conmigo todo lo que necesites”. Su ofrecimiento de prestarle oídos como elfo
mayor que la apoyaba sólo hizo que Lefiya se sin�era aún más culpable.
—Lefiya.
—... ¿Sí?
—¿...?
—Si alguna vez tomas un camino verdaderamente equivocado, te corregiremos. Eso es lo que
significa familia.
Hasta Alicia se lo había dicho. Los ojos de Lefiya se abrieron de par en par, y Alicia se sentó a su
lado, prestándole silenciosamente un hombro. Lefiya no entendía por qué lo hacía. La mujer
elfo a la que admiraba, como una hermana mayor, le tocó suavemente el cabello acortado.
Al menos ella se había tomado un día libre, pero después había vuelto a una expedición al
Calabozo en nombre de la formación prác�ca.
Cuando se dio cuenta, La Familia Hestia se había me�do en otro juego de guerra, precisamente
con Freya Familia. Para colmo, Bell Cranell y sus aliados se las habían arreglado para ganar,
aunque Lefiya no tenía ningún pensamiento par�cular al respecto.
—Huh.
—¿Hah?
—No me estoy quedando atrás, pero debería empezar a entrar un poco más en el Calabozo...
—Nivel Cinco...........................
El fuego rojo de la rivalidad se había conver�do en un infierno azul más tranquilo y caliente,
algo así.
Sin embargo, tal y como se había prome�do a sí misma, nunca se permi�ó holgazanear.
Día tras día, sen�a que se acercaba al obje�vo que se había fijado. Sen�a que se acercaba a su
versión ideal de sí misma gracias a su entrenamiento con Bete. Y cuando alcanzó ese ideal, se
fijó un nuevo obje�vo. Antes, se había centrado sólo en la defensa y la evasión durante su
Conjuro Simultaneo, pero ahora había añadido el ataque y el contraataque. Podía blandir su
espada con confianza, aunque Bete siempre contraatacaba con facilidad y solía añadir un
comentario burlón sobre adelantarse a los acontecimientos.
Pero aun así, necesitaba experimentar el lanzamiento mientras atacaba, defendía, se movía y
evadía tanto como fuera posible. Estaba pasando de ser una espadachina mágica más
orientada a la magia a una espadachina mágica orientada a la espada. Había un gran abismo
entre su potencia de fuego mágica y su habilidad en el combate cuerpo a cuerpo. Su cuerpo
era el de un conjurador de magia natural, por lo que su poder mágico fundamental crecería de
forma independiente mientras no aflojara en su entrenamiento diario. Se decía a sí misma que
eso era suficiente, que era bueno. Ser capaz de protegerse y salvar a cualquiera.
Su peso bajó un poco, así que empezó a tener cuidado con lo que comía. Pero siguió bajando.
Comenzó a consumir carne de forma más proac�va, a pesar de que, como a la mayoría de los
elfos, no le gustaba especialmente. En consecuencia, su pecho se hizo más grande. No
entendía por qué.
Lo que sí entendía era que Aiz y las demás estaban preocupados por ella. En comparación con
antes, interactuaba con ellas con menos frecuencia. No era por crueldad, y seguía comiendo
con ellas. Aun así, dejó de depender tanto de ellas. O tal vez sería mejor decir que había
dependido de ellas en el pasado.
—No creo que usted sea nadie para hablar cuando se trata de eso, Señorita Aiz.
Aunque pensó que tal vez había sido demasiado duro, todo fue para que Lefiya pudiera seguir
esforzándose.
—¡Eso es!; Loki sonrió delante de ella. —¡Eres una graduada! ¡¿Quién podría ser mejor para
agarrar a todos los mejores estudiantes de ese descarado lugar?! ¡Eres la que mejor nos
conoce a nosotros y a ellos!
Con la cooperación de la dirección del distrito escolar, los representantes de cada familia
celebrarían sesiones para explicar y promover sus facciones.
Para Orario, era una forma de reunir talento, y para el Distrito Escolar, una forma de ofrecer
oportunidades a sus alumnos. Dados los méritos de todos los implicados, este evento se había
patrocinado desde que se fundó la escuela, o más bien, la intención original al fundar el
Distrito Escolar era reunir a gente de todo el mundo en la Ciudad Laberinto.
Y en medio de todo eso, la administración podría solicitar que una familia enviara a un
miembro durante un periodo prolongado como reclutador. Podían establecer una relación más
profunda con los alumnos, enseñarles más cosas sobre su familia y hacer publicidad de sus
ac�vidades. Por lo general, desde la perspec�va del distrito escolar, esto se debía a que un gran
número de alumnos mostraba interés en unirse a una familia determinada y, como tal, era una
medida de adaptación para las familias más numerosas.
Como uno de los más fuertes de Orario, la Familia Loki era de gran interés para muchos
estudiantes.
—Royman y ellos me han estado acosando. Quieren asegurarse de que Orario coja a muchos
de los mejores estudiantes y todo eso.
Si lograban captar el interés de los estudiantes, la fuerza de Orario crecería, aunque todos
acabaran uniéndose a familias diferentes.
El Gremio estaba interesado en reclutar a los mejores de los mejores, futuros aventureros de
alto nivel.
Es cierto que los estudiantes son brillantes, pero ¿no era la Familia Loki poco agresiva a la hora
de reclutar? Oí que Loki sólo se había comprometido a regañadientes la última vez.
Ella era la primera estudiante del distrito escolar que la Familia Loki había aceptado.
—Qué te parece, la úl�ma vez enviamos a esas dos chicas como reclutadores. Aunque no
querría que se quejaran por tener que volver a hacer lo mismo, y por aquí se está mal sin ellos.
Dicho sin rodeos, Lefiya quería re�rar su nombre de la consideración, pero Loki no la dejaría
librarse tan fácilmente.
Incluso por el bien del fortalecimiento de la familia, Finn y el resto de los altos dirigentes no
podían marcharse durante mucho �empo. La familia dejaría de funcionar sin ellos. En cuanto a
los otros miembros del núcleo... siento decir que simplemente no son aptos para ello.
Aiz no era especialmente elocuente, Tiona y Tione probablemente romperían algo, y Bete
estaba fuera de lugar. En esa situación, los obje�vos obvios serían los miembros de segundo
nivel, en par�cular las tác�cas Anakity y Alicia.
Sin embargo, como mencionó Loki, ellas fueron las reclutadoras enviadas la úl�ma vez, cuando
Lefiya era estudiante.
—De todos modos, nada de entrenar con Bete durante ese �empo. Y nada de ir al Calabozo,
tampoco.
—Loki, en�endo mi condición mejor que nadie. No me estoy forzando, y estoy tomando
descansos. Por favor, no me imponga el trabajo como excusa para limitar mi libertad.
—No estoy diciendo nada de eso. Sólo quiero que te centres en el reclutamiento. Si vamos a
robar estudiantes, quiero que te concentres al cien por cien.
No podía andarse con medias �ntas si servía como reclutadora o representante oficial de su
familia. Probablemente significaría permanecer a bordo de la nave durante toda su visita.
Lefiya reconoció que todas las vías de escape estaban selladas por mucho que luchara.
—¡Y sobre todo! Piensa en esos estudiantes tan guapos e inocentes que te admiran a �, la ex-
alumna de su escuela. Imagina sus ojos brillando, llamándote hermana mayor. Puede que
florezcan uno o dos lirios preciosos.
Exasperada, miró fijamente a Loki, que no se molestó en ocultar sus segundas intenciones.
—¿Estás en contra?
Por supuesto. No tengo tiempo para esto. Quiero hacerme más fuerte. Justo cuando empezaba
a sentir el cambio...
Podía ver a través del corazón de Lefiya aunque mantuviera una cara seria y siguiera sonriendo.
—Gh...Loki.
Lefiya se inclinó hacia delante mientras su diosa jugaba la baza defini�va, pero...
—Es una pe�ción mía también, Lefiya. Nuestra familia ha sufrido bajas, incluida la gente que
perdimos en la úl�ma batalla. Me gustaría reclutar graduados del Distrito Escolar para
compensar algunas fuerzas perdidas. Más aún si hay estudiantes prometedores como tú.
—Capitán...
—¡Pero no creemos que los elfos como tú aparezcan todo el �empo! Si es así, ¡son mucho
mejores que nosotros enseñando a la gente! ¡Gajaja!
La risa gárrula de Gareth calmó los ánimos tras la sincera pe�ción de Finn.
—Aprovecha esta oportunidad para reexaminarte, Lefiya; Dijo Riveria. —No sólo a través de tus
propios ojos, sino también a través de los ojos de los demás.
El emblemá�co buque se ganó varias veces el �tulo del más grande del mundo.
Su cuerpo era un cilindro que di�cilmente podía llamarse puente. Era más correcto describirlo
como un barco flotante. Una gran manifestación del desarrollo industrial de la piedra mágica
de Orario, una amalgama de 500 disposi�vos de piedra mágica a gran escala---un disposi�vo de
flotación también u�lizado para el ascensor de Babel---le permi�a deslizarse por la superficie
del mar y viajar audazmente por todo el mundo.
La estructura redonda que componía el barco estaba dividida en tres capas: la capa de control,
la capa residencial y la capa académica. Las capas cilíndricas tenían más de veinte metros de
altura, lo que proporcionaba una enorme can�dad de espacio vital a pesar de estar en un
barco que normalmente se encontraba en alta mar. A bordo vivían más de diez mil personas, y
su escala era equiparable a la de una gran ciudad.
El nivel más alto, la capa académica, estaba bañada por la luz del sol bajo el cielo azul. Estaba
cubierto de escuelas, estadios a gran escala y otras instalaciones dispuestas con una bella
simetría. En el centro estaba el puente, una torre que parecía Babel.
La proa se asemejaba a la cabeza de una garza y podía moverse 360 grados, fijando el rumbo
del barco.
Descrito así por quienes lo vieron, fue objeto de envidia en todo el reino de los mortales.
Tanto un barco que recorrió el mundo como un mundo de conocimiento y estudio en sí mismo.
Acogiendo a los que estudiaban, iluminando a los que estaban perdidos, una luz guía que
extendía sus alas por todo el mundo.
Su nombre oficial era Hringhorni. Su otro nombre era Academia Marí�ma de Becas Distrital
Administra�vo Especial, también conocido como Distrito Escolar.
—Realmente ha vuelto...
Murmuró Lefiya mientras contemplaba el barco flotante que era su alma mater.
Construido en el borde del elíp�co y salobre lago Lolog, el puerto de Meren, que se extendía
desde el borde oriental hasta el centro, estaba dividido entre puerto comercial y puerto
pesquero. El lado occidental era un as�llero y un enorme atracadero que permi�a atracar a los
barcos más grandes.
—Viaja por el mundo, acogiendo a estudiantes de todas partes, así que su tamaño está
jus�ficado... o mejor dicho, ¿podría no menospreciar el lugar al que envía a uno de sus
seguidores?
Loki parecía que iba a escupir en cualquier momento mientras el carruaje retumbaba
ligeramente.
Lefiya se sorprendió al ver a su diosa protectora adoptar una postura tan hos�l hacia la escuela,
o más bien hacia su director, al que despreciaba por completo.
En todo el mundo, no había muchos puertos capaces de atracar un barco de 700 metros de
diámetro. Se detenía en el mar cada vez que visitaba otras �erras, y barcos más pequeños
facilitaban el movimiento entre él y �erra. No había forma de acomodarlo por completo si no
era construyendo un puerto específico para él, y Meren era el único del mundo.
Orario había estado muy involucrado en la creación del Distrito Escolar, y fueron los as�lleros
de Meren los que lo construyeron. Así que el puerto de aquí tenía la escala necesaria para
empezar, aunque con todas las mejoras y adiciones del Distrito Escolar a lo largo de los años,
incluso el puerto que le había dado origen estaba llegando a su límite.
Como cada año, volvió a Meren. El barco que llenaba más de la mitad del puerto de Meren
provocaba las quejas de todos los demás barcos que atracaban allí. El puerto occidental, que
normalmente estaba abierto, quedaba completamente ocupado, lo que limitaba drás�camente
el número de navíos que podían entrar en el puerto.
Con su visión mejorada de nivel 4, Lefiya detectó innumerables marcas de daños mayores y
menores en el costado de la enorme nave.
Mientras viajaba por el mundo, se enfrentaba a aventuras, era atacada por monstruos marinos,
se veía envuelta en disputas internacionales y cosas por el es�lo. Cuando estudiaba allí, una
Lefiya mucho menos experimentada se había visto sorprendida y envuelta en esas aventuras
en muchas ocasiones, aunque también fue así como consiguió subir de nivel incluso antes de
unirse a la Familia Loki.
Aunque era el producto de la industria de piedra mágica de Orario, líder en el mundo, seguía
necesitando inspecciones y mantenimiento regulares. Por eso, la nave se some�a
periódicamente a una revisión completa, que incluía el cambio del disposi�vo de flotación de
repuesto.
El papel anterior del Distrito Escolar era el de una fortaleza marí�ma, un punto de apoyo para
matar al Leviatán, una de las Tres Grandes Aventuras.
Zeus y Hera se propusieron acabar con el dragón gigante que dominaba el mar y derribaron al
an�guo monstruo con esta enorme plataforma y la ayuda de la Familia Poseidón.
Dados esos antecedentes, no era algo que se rompiera fácilmente---aunque, como la mayoría
esperaba, había sufrido graves daños en la gran batalla con Leviatán--- por lo que no era tan
extraño que la escuela se embarcara en alguna aventura. Por cierto, una de sus partes
externas, los sublimes atenuadores en forma de alas, estaban hechos con las aletas azules de
Leviatán.
Un símbolo de éxito en una de las Tres Grandes Aventuras... No le di mucha importancia como
estudiante, pero es natural que se le llame el barco más grandioso del mundo.
Esa misma escuela había cortado la corriente de su disposi�vo de flotación, que u�lizaba
constantemente, y en ese momento descansaba sobre la superficie del agua.
—Por cierto... ¿por qué usamos un carruaje como este? No habría sido un paseo di�cil para mí.
¿No es un gasto innecesario?
—¡Yo también estoy aquí! Meren está incómodamente lejos de Orario, y me cansaría. Y hacía
mucho �empo que no te tenía a solas en privado para acosarte tanto como quisiera, ¡vaya! Esa
era la mitad de la razón.
—¡Es tan triste! ¡Te has vuelto tan fría como Riveria y Aiz!
—Ademas...
Al bajar del elegante carruaje, el tenue aroma del agua de mar saludó a Lefiya... junto con una
gran ovación.
—¡¡¡Están aquí!!!
—¡Lefiyaaaa!
—Eran igual de salvajes cuando llegaron Alicia y Anakity. Orario es el centro del mundo, y
somos la Familia Loki, después de todo.
Entre todas las familias que habían venido a reclutar, la Familia Loki era sin duda la más
popular. Su nombre sonaba allá donde viajaba, e innumerables estudiantes los admiraban.
Cada vez que la lista de sus hazañas crecía, los estudiantes los aclamaban y esperaban
impacientes su regreso a Orario. Conver�rse en aventurero era una carrera estándar a la que
aspiraban muchos de los estudiantes del Distrito Escolar y uno de los trabajos más solicitados.
—... Aunque no soy la Sra. Aiz ni ninguna de las famosas aventureras de primer nivel...
A estas alturas estaba completamente insensibilizada, pero el �tulo de la facción más fuerte de
Orario no era sólo para aparentar. Ver las reacciones de los estudiantes le hizo reconocer la
posición en la que realmente se encontraban.
No pudo evitar pensar que seguía siendo demasiado exagerado, pero al recordar cómo ella
misma había estado una vez al otro lado como estudiante, se rió un poco para sus adentros.
La vieja Lefiya ni siquiera había aspirado a conver�rse en aventurera, así que no se había
emocionado tanto.
—¡Ja, me encantan esas porras femeninas! Las colegialas de aquí son de primera calidad como
siempre, ¡mmmmmmm!
—Loki...
Loki lanzaba besos a diestra y siniestra a los estudiantes de arriba mientras Lefiya observaba
cansada.
Para la Lefiya actual, los vítores de los estudiantes no eran especialmente agradables. En todo
caso, le resultaba di�cil aceptarlos porque sabía que no había hecho nada para merecer tan
ardientes vítores.
—Eso no va a funcionar, Lefiya. No puedo dejar que sigas con ese aspecto sombrío para
siempre. Los niños con ojos pesados que nunca sonríen acaban perdiendo la capacidad de
sonreír de corazón.
El tono de Loki cambió de repente. Su ac�tud poco seria se desvaneció en un instante y miró a
Lefiya con una sonrisa de diosa.
Esta vez, ella tocó a Lefiya en el hombro como una traviesa hermana mayor.
Mirando sus ojos bermellones arqueados, Lefiya exhaló ligeramente y luego miró hacia arriba.
Con una sonrisa en el rostro, saludó a los estudiantes.
—¡¡¡Kyaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!
Parecía que el propio Meren temblaba mientras Lefiya y Loki caminaban hacia la enorme nave.
Los vítores fueron incesantes. Los estudiantes dieron la bienvenida a la Familia Loki, que ocupó
un lugar de honor entre todos los reclutadores por ser el primero al que se permi�ó subir a
bordo.
Lefiya sólo tenía quince años. Seguro que todavía había alumnos mayores que ella.
No pudo evitar pensar que no tenía sen�do que se entusiasmaran tanto por una joven elfo,
pero le habían dado un trabajo como miembro de la Familia Loki. Elal decidió afrontarlo con la
gracia apropiada.
Eso fue lo que Lefiya se prome�ó a sí misma mientras los vítores llovían a su alrededor.
Umm. No digo que me moleste. De verdad, no me importa, pero... ¿por qué parece que hay
muchas más chicas animando?
—¡Es mucho más hermosa de lo que imaginaba! ¡Como si eso fuera lo que significa ser
realmente un elfo!
—¡¡¡Sí!!!
Todo lo que necesitaban para subir a bordo era hablar brevemente con la persona que hacía de
portero en el lado del puerto.
Subiendo por la pasarela, que se extendía como un puente levadizo desde la capa de control
situada en la parte inferior de la nave, pusieron pie en el Distrito Escolar.
—Bienvenidos, Diosa Loki y Sra. Lefiya Viridis. Soy Alisa Ragast. Seré su guía.
…… Alisa.
Lefiya se sorprendió visiblemente al ver a la chica humana, una vieja amiga, esperándoles.
Llevaba sus caracterís�cas gafas y el cabello oscuro recogido en la nuca. Sin duda se percató de
la mirada de Lefiya, pero mantuvo su sonrisa profesional.
—¡Ohhh! ¡Me acuerdo de �, Alisa! ¡Eres la chica linda de gafas que siempre estaba con Lefiya!
¡¿Te acuerdas de mí?!
—Por supuesto. Tal vez sea inapropiado decírselo a una deidad, pero es agradable ver que no
ha cambiado, Diosa Loki. Por aquí, por favor. El Dios Balder está esperando en la oficina del
director.
Alisa se ocupó hábilmente de la siempre indelicada Loki mientras los conducía al interior de la
nave.
—¡Ese suave presidente del consejo estudian�l es el mismo de antes! ¡Siempre es agradable
ver personalidades que no tenemos en casa!
Loki actuó como siempre, y Lefiya, pellizcando la cadera de la diosa para hacerla callar, la siguió
de cerca.
A diferencia de las capas residencial y académica, aquí había tuberías desnudas y paredes de
metal desnudo, así como olor a lubricante y a drogas experimentales que parecían desprender
olor a limón.
El núcleo del Distrito Escolar albergaba los centros de control de Hringhorni y los laboratorios
experimentales de los departamentos de compuestos, alquimia y misterios. El aspecto u�litario
de la capa de control era familiar para todos los alumnos, nuevos o an�guos, y a Lefiya le
resultaba nostálgico.
Los estudiantes que les habían vitoreado desde arriba no bajaron sólo para chillar un poco
más, pero la tripulación y los magos con los que se cruzaban en los pasillos les observaban con
interés.
Lefiya había sido una estudiante modelo cuando aún iba a la escuela aquí, pero nunca la
habían tratado así. Era extraño, pero volver a su alma mater reforzaba lo diferente que era su
posición ahora.
Con Alisa a la cabeza, atravesaron rápidamente las capas de control y residencial y llegaron a la
capa académica.
Bañados por la cálida luz del sol y la atención de los estudiantes que se arremolinaban al aire
libre, llegaron por fin al puente…… Breithablik.
En las grandes cámaras sagradas de la parte superior de la torre, ella fue recibida por su bello
an�guo dios protector, que le ofreció una amable sonrisa.
—No hay necesidad de ser tan formal, Lefiya. Aquí no hay nadie más que nosotros. Por favor,
habla conmigo como antes.
Cuando se conocieron, Lefiya creía que Balder era la personificación de lo que debía ser un
dios. Así de sabio, tranquilo, bello y, sobre todo, divino era el dios que tenía ante sí.
Siempre tenía los párpados cerrados y una sonrisa amable en los labios.
Su largo cabello rubio era aún más dorado que el de Aiz, y era especialmente delgado incluso
entre los dioses. Pero también era alto, más cercano a los 180 cen�metros que a los 170. Ves�a
ropajes sagrados de manga larga, con el pecho desnudo desde el hombro derecho hasta donde
la manga le colgaba del brazo. Su piel suave y lechosa podría inspirar envidia incluso a una
diosa.
Si pudiera hablar sin preocuparse de ser malinterpretada, Lefiya diría que no conocía a nadie
más divino que él. Era la encarnación viva de lo que un dios debía de ser para la gente del reino
mortal en la an�güedad.
—Lefiya obviamente piensa que eres asqueroso. Es por eso que ella se está manteniendo
formal, tonto. ¡Deberías haberte dado cuenta antes, novato! Se ha olvidado del pasado, ¡y
ahora pasamos todos los días locamente enamorados!
—Eres la misma de siempre, Loki.
Como era un dios de la luz, tenía la peor química posible con Loki, una diosa que había
dominado todas las formas de travesura y era la personificación misma de la temeridad y de
despojarse de todas las inhibiciones.
Se conocían desde su época en los cielos y, al parecer, Loki había intentado matarlo
simplemente porque “esa sonrisa suya siempre me molesta”. Sin embargo, con la ayuda del
muérdago de los cielos y de su hermano Hodur, logró frustrar su plan, riéndose todo el �empo.
Lefiya se había quedado atónita desde su primer encuentro, al ver a Loki tan enfadada con el
dios al que tanto quería y respetaba, y cuando supo que se había decidido que se uniera a la
Familia Loki, incluso se había sen�do incómoda por ello. Pero las palabras de Loki nunca
enfurecieron a Balder. En todo caso, incluso parecía aceptarla porque era una de las pocas
deidades que encontraba defectos en él.
Antes de entrar en la Familia Loki, cuando se estaba convir�endo de la Familia Balder, le había
hecho esa pregunta a Loki sin pensarlo.
—Aunque seas una preciosa niña elfo a la que le he echado el ojo, di una palabra más de eso y
no te lo perdonaré.
Loki respondió con una tranquila sonrisa mientras emanaba una presencia divina que hizo que
Lefiya se sin�era junto a una furiosa llama azul. Aquella fue probablemente la primera y única
vez que Lefiya se sin�ó aterrorizada por Loki como ser que sobrepasaba el ken de los mortales.
—¡Ahora Lefiya me coquetea todo el �empo! ¡Déjame decirte cuántas veces he sen�do sus
crecientes pechos con estas manos mías! ¿Qué te parece, eh?
—¡¿Argh?!
Ahora, como había aprendido de Riveria y los demás, Lefiya podía responder adecuadamente a
sus payasadas.
Loki se retorcía de dolor tras recibir un golpe en la nuca con la vara de Lefiya, mientras Balder
seguía sonriendo tan amablemente como siempre. La diferencia de personalidad era como la
noche y el día.
Lefiya pudo notar cómo el rostro de Alisa se tensaba mientras esperaba junto a la puerta.
Lefiya sin�ó como si el dios que tenía los ojos cerrados hubiera sido capaz de ver a través de
ella, incluyendo todo lo que había pasado en estos tres años, lo que había sen�do, lo que había
perdido.
—Hay mucho que me gustaría preguntar, mucho que me gustaría oír, mucho de lo que
ponerme al día... pero vayamos al grano. Antes de que Loki sufra algún pensamiento
desagradable.
—Demasiado tarde, amigo. El enfado subió a once en cuanto te vi la cara. Acabemos con esto
de una vez; Dijo Loki mordazmente mientras se levantaba.
—Por supuesto, celebraremos un seminario para quienes deseen apuntarse. Pero aparte de
eso, hay alumnos a los que me gustaría que enseñaras lo que has visto en Orario. Lo que has
sen�do... en el Calabozo.
—Todos ellos ambicionan conver�rse en aventureros. Sería justo decir que actualmente son los
mejores de la clase. Si algún estudiante alcanzara los estándares de la Familia Loki o la Familia
Freya…… ah, sí, ya no son una opción. Sin embargo, si alguien cumpliera con los estándares de
su familia, tendrían que ser ellos, a nuestro juicio.
—Suponiendo que hoy sólo hablemos de estudiantes preparados para el combate; Añadió
Balder con una mirada a Loki. —Puede haber, por supuesto, otros que posean gran habilidad y
potencial o que, de otro modo, podrían cumplir los cánones de belleza de Loki.
Loki resopló, molesta de que un viejo que ni siquiera era su amigo se an�cipara a sus
pensamientos.
—Se agradece su rápida comprensión. Para complementar, sin embargo, tal vez sería más
correcto decir que se los confiamos a usted como instructora en lugar de que los estudiantes
acepten una pasan�a.
—¿Yo... instructora...?
Balder asin�ó.
—La situación de este año es un poco diferente a la de la mayoría. Muchos de los estudiantes
son impacientes. Decidimos que sería preocupante celebrar las prác�cas del Calabozo en
Orario.
—En efecto. Hay otros niños que nos preocupan además de ellos, pero... con la ayuda de ese
chico, deberíamos poder arreglárnoslas con ellos.
—¿……?
Lefiya ladeó la cabeza, sin saber qué quería decir con eso.
—No es nada; Dijo Balder con una sonrisa. —Creo que en�endo lo implacable que puede ser el
Calabozo. Me gustaría que les enseñaras eso desde tu perspec�va.
—...
—Está bien amonestarles si es lo que necesitan. Si necesitan ánimo, también está bien. Me
gustaría que los observaras y compar�eras tus sinceros pensamientos, sean cuales sean.
También por tu propio bien.
Aunque Balder estaba haciendo pe�ciones, ella se limitó a observar en silencio a Lefiya.
Todos los ojos estaban puestos en la joven elfo. La decisión final era suya.
—... Muy bien. A mí también me enseñaron aquí. Nunca he olvidado ese privilegio. No creo
estar cualificada para enseñar a estudiantes, pero haré lo que pueda.
Consciente de su posición como elfo, eligió cuidadosamente sus palabras y aceptó la pe�ción, y
Balder se lo agradeció.
—No �enes que consultarme cada pequeña cosa, tonto. Si es por su bien, lo que sea está bien.
Desde ese día hasta la fecha acordada---unas dos semanas---Lefiya abandonaría la Familia Loki
y se instalaría a bordo del Distrito Escolar. Por lo que recordaba, Anakity y Alicia, las
reclutadoras cuando ella era estudiante, también se habían quedado a bordo, aunque sólo por
poco �empo. Lefiya había vivido en los dormitorios aquí como estudiante y no tenía ninguna
queja al respecto.
Balder parecía casi feliz ante la respuesta inequívocamente despec�va de Loki. Con una sonrisa
transparente, volvió a mirar a Lefiya.
—Leon está dando clases, así que no ha podido estar aquí para esta reunión, pero les dará una
explicación más detallada más tarde. Si hay algún problema con las necesidades personales...
Alisa, ¿podrías ayudarla?
Loki se marchó porque no quería quedarse ni un segundo más de lo necesario, así que Lefiya
no tuvo más remedio que hacer una leve reverencia a Balder y marcharse también.
—¡Esa estúpida sonrisa es lo peor! ¿Quién se cree que es, jugando con ese ángulo de “soy un
buen dios” todo el maldito �empo? ¡¿Está tratando de apagarme los ojos con lo deslumbrante
que es o algo así?!
Después de despotricar lo bastante alto como para que Balder seguramente pudiera oírlo a
través de la puerta, Loki despidió con el pulgar a Lefiya y Alisa y anunció. —¡Muy bien,
entonces, voy a ir a recoger algunas chicas lindas!
—Agh. Bromeaba, ¡sólo bromeaba! ¡Quiero decir que voy a olfatear talentos! Sólo estoy
buscando estrellas potenciales. ¡No �enes que dar tanto miedo, Lefiya! Esto es sólo una
pequeña exploración para ver cuántos hermosos y hermosas hay esta vez, ¡Guajaja!
—Ah... ¡Loki!
Lefiya vio con exasperación cómo su diosa se alejaba de ellas más rápido de lo que ella podía
reaccionar.
Pero al mismo �empo, se dio cuenta de que era la forma en que Loki la cuidaba.
—...Es ella dándonos algo de espacio y diciéndome que me tome mi �empo con un viejo
amigo, ¿verdad?
—Eso es lo que parece. Ella puede ser considerada de las maneras más extrañas a veces...
El tono de Alisa cambió del formal y educado de antes mientras se miraban. Finalmente, ambas
rieron.
—¡Y tú te cortaste el tuyo tan corto! Vine desde que dijeron que serías tú la que vendría, y aun
así no pude reconocerte al principio.
Ahora que estaban solas, podían olvidar por un momento sus posiciones y ser simplemente
ellas mismas.
Alisa Ragast.
Era dos años mayor y solía estar en la misma clase que Lefiya. Habían sido compañeras de
habitación y se hicieron muy amigas desde que Lefiya se matriculó.
El Distrito Escolar, ges�onado con el apoyo del Gremio en Orario, era un colec�vo de varias
familias. Como director y representante de la escuela, Balder estaba en lo más alto, pero
ninguna familia se consideraba superior o inferior, aunque cada una tenía sus peculiaridades.
Y dentro del Distrito Escolar, las familias se denominaban normalmente clases. La Familia Iðunn
se conver�a en la Clase Iðunn, la Familia Bragi en Clase Bragi, y así sucesivamente.
Los alumnos recibían falna de sus respec�vas deidades mientras hacían su vida escolar. Era una
peculiar estructura familiar que sólo se encontraba aquí.
Lefiya y Alisa habían pertenecido a la clase Balder.
—Pero es un alivio verte aquí, Alisa. Imagino que apenas queda gente de nuestra época.
Siempre me me�a en líos con�go, con Bardain y con los demás.
—¡Ajaja! ¡El rompe reglas Bardain! Eras tan blanda de corazón que siempre te veías envuelta
en sus travesuras y te trataba como un cañón conveniente para hacer explotar cosas. Siempre
se me�a de cabeza en nidos de monstruos y todo lo demás.
Si Lefiya era una estudiante modelo, Alisa era la presidenta del consejo estudian�l que siempre
tomaba las riendas. Su habilidad con la alquimia era increíble y, aunque palidecía en combate
en comparación con Lefiya, los profesores siempre la consideraron especialmente apta para
una carrera en la fabricación industrial.
—Fuiste la más lista de todos, Alisa. Fue habilidad. Estoy segura de que puedes llegar a ser
profesora aquí como siempre quisiste.
—Eso no es cierto en absoluto. Tengo las manos ocupadas intentando hacer todo lo que
puedo.
Caminando por el pasillo, Lefiya se fijó en el brazalete que Alisa llevaba en el brazo izquierdo.
El rayo de luz y el escudo del barco---el emblema de la clase Balder---eran la prueba de que era
prefecta, algo en lo que sólo unos pocos elegidos podían conver�rse.
Eran representantes de los alumnos que servían de puente entre los profesores y los alumnos
de cada clase. Tenían autoridad para disciplinar a los alumnos cuando lo consideraban
necesario. No sería erróneo describirlos como cuasi-profesores.
En términos de familia, los profesores eran como el núcleo de liderazgo, y los prefectos eran
candidatos para futuros ascensos al liderazgo. En el caso de la Familia Loki, se encontraban en
una posición similar a la de Raúl y los demás miembros de segunda fila.
Lefiya se había marchado a Orario, con el obje�vo de ser una aventurera, mientras que Alisa se
había quedado en el Distrito Escolar para conver�rse en profesora.
Conver�rse en profesor allí tenía las mismas pocas probabilidades que unirse a una de las
facciones más poderosas de Orario. Por supuesto, se requerían las cualificaciones adecuadas,
pero innumerables personas soñaban con ser como los maravillosos instructores y deidades
que les habían guiado a lo largo de su vida estudian�l.
Conver�rse en prefecto podría considerarse el camino más directo para llegar a ser profesor.
—¡Por supuesto! ¡Ges�onar una organización no oficial requiere influencia oficial! ¡Soy la líder
del Club de Fans de Leon! Pero no es abuso de autoridad. El trabajo de un prefecto es escuchar
las voces de los estudiantes y manejar las cosas para que no surjan fricciones entre ellos y los
instructores.
Al principio se propuso ser profesora porque quería estar más cerca de él. Pero aunque ese
anhelo fuera la chispa, su determinación de conver�rse en instructora era autén�ca.
Seguía esforzándose con ahínco por conver�rse en profesora aquí, por alcanzar su sueño.
—¡¿Lo has oído, Lefiya?! ¡Antes de que Orario enviara la solicitud de reclutador, Bell Cranell, de
la Familia Hestia, se coló sin permiso!
—¿Eh?
—¡El Poseedor del Récord era tan conocido en los países y ciudades en los que hemos estado
úl�mamente! ¡Y pensar que era tan desconsiderado! Fue una gran decepción. ¿Le conoces?
—Ya veo...
Y una diosa de cabello bermellón de aspecto sospechoso no dejaba de coquetear con ellos.
—Todavía hay muchas cosas de las que quiero hablar. No sé qué hacer. Ni siquiera puedo
decirlo todo. Y sólo han pasado tres años.
Detrás de las gafas de Alisa había un brillo cariñoso y abierto mientras se sujetaba el pelo, que
la brisa marina parecía ansiosa por llevarse.
Todos esos días turbulentos que pasó aventurándose en Orario estuvieron llenos de
innumerables experiencias que le dejaron la cabeza dando vueltas.
—¿Eh?
—Como dije antes, no te reconocí al principio. Pareces otra persona... ¿o quizá es que has
crecido?
—No... te has conver�do en una aventurera; Dijo con una risa solitaria. —Has tomado la
inicia�va. Es... frustrante. Seguro que eres la persona de nuestra generación que más ha
crecido. Quizá hiciste bien en elegir a la Familia Loki.
Alisa no quería decir nada con esas palabras. Simplemente decía lo que pensaba. Pero aunque
lo sabía, Lefiya sólo pudo esbozar una sonrisa falsa.
Era cierto.
Si no se hubiera conver�do en aventurera, nunca habría conocido a Aiz y a todos los demás, y
nunca habría necesitado experimentar una pérdida tan aplastante.
Pero al mismo �empo, aunque hubiera podido escapar de ese dolor, no podía decir con
convicción que hubiera sido la elección correcta.
No era exagerado decir que la ciudad podría haber sido destruida si Lefiya no hubiera estado
allí. Y no sólo ella. Si hubiera faltado una sola persona, las cosas podrían haber acabado de
forma muy dis�nta.
Si parecía que había cambiado, era porque se arrepen�a tanto de algo que no podía
perdonarse. Fue sólo después de darse cuenta de algo demasiado tarde cuando se encontró
aquí, delante de Alisa.
Cuando Alisa lo vio, se dio cuenta de que había dicho algo que no debía y se calló.
—...Pero tu fama se ex�ende por todo el mundo. Realmente, en todo �po de lugares. ¿Te lo
puedes creer? Oyendo historias sobre mi compañero desde el Imperio hasta el Desierto de
Kaios.
—Eso es... Estoy segura de que han sido exagerados. No soy tan famosa...
—¡Había uno sobre cómo Altena te tenía como obje�vo por celos!
Mirara a donde mirara, evocaba escenas del pasado y le evocaba fácilmente viejos recuerdos.
El mero hecho de hablar así con Alisa---contemplando el distrito escolar desde esta terraza---le
hizo recordar demasiadas cosas.
Aquí se vio obligada a enfrentarse a su an�guo yo, por mucho que quisiera mirar hacia otro
lado.
La ingenua estudiante que no sabía nada y sólo veía un futuro mejor, creyendo en un mañana
mejor con ilusión en los ojos.
Mientras hacía una pregunta que no podía ni empezar a responder, la mente de Lefiya se
deslizó hacia los recuerdos.