El Aprendizaje
El Aprendizaje
Se entiende por aprendizaje al proceso a través del cual el ser humano adquiere o modifica
sus habilidades, destrezas, conocimientos o conductas, como fruto de la experiencia
directa, el estudio, la observación, el razonamiento o la instrucción. Dicho en otras palabras,
el aprendizaje es el proceso de formar experiencia y adaptarla para futuras ocasiones.
(por completar)
2) Factores que afectan el aprendizaje
● Estilo Activo: En este estilo, las personas son abiertos, apasionados, sin prejuicios
ante la adquisición de nuevas experiencias, llegando inclusive a aumentar su
motivación ante los retos Se implican totalmente y sin preocupaciones en las
experiencias nuevas. Disfrutan el momento y se dejan llevar por los acontecimientos.
● Estilo Reflexivo: Son personas que observan y analizan en forma detallada. Toman
en consideración todas las expectativas antes de tomar una decisión. Les gusta
observar y escuchar, se muestran moderados, discretos e incluso a veces distantes.
Tienden a tomar la posición de un observador que examina sus experiencias desde
muchas perspectivas distintas.
● Estilo Teórico: Presentan un pensamiento lógico e integran sus observaciones dentro
de teorías lógicas y complejas. Buscan la lógica, objetividad, exactitud y precisión.
Adecuan e integran las observaciones que realizan en teorías complejas y bien
fundamentadas lógicamente. Piensan en forma secuencial y paso a paso, integrando
hechos dispares en teorías coherentes.
● Estilo Pragmático: Colocan o intentan colocar en práctica las ideas concebidas.
Buscan ser eficaces en sus acciones y decisiones. Se muestran seguros cuando se
enfrentan a los proyectos que les ilusiona.
En este rubro las operaciones de pensamiento son determinantes para el aprendizaje y son
procesos bien definidos y complejos como: percibir (recibir a través de los sentidos los datos
proporcionados por el medio, es la forma personal de interpretar la información), observar
(tomar conciencia del mundo que nos rodea, prestar estricta atención y vigilancia a un
objeto o circunstancia movido por un propósito definido a través de nuestros sentidos),
interpretar ( explicar el significado que tiene una experiencia, dando un supuesto cierto,
seguro y razonable que, siendo válido, es incompleto y parcial porque tiene componentes
subjetivos), analizar (es la distribución y separación de las partes en un todo hasta llegar a
conocer sus principios elementales), asociar ( es la acción de relacionar una cosa con otra),
clasificar (organizar elementos y agruparlos conforme a sus principios y categorías, encierra
un proceso de análisis y síntesis que permite sacar conclusiones), comparar (establecer
semejanzas, diferencias y relaciones en dos series de datos, hechos o conceptos), expresar
(manifestar lo que se quiere dar a entender en forma clara de manera oral o escrita), retener
(conservar en la memoria un acontecimiento, información o idea), sintetizar ( componer un
todo por la composición de sus partes, es el resumen o el compendio de una materia, es la
conclusión de la comprensión), deducir ( derivar de su origen o principio, partir de un
principio general para llegar a un principio particular desconocido), generalizar (extender o
ampliar una idea o concepto, hacer general o común las características afines de los
elementos) y evaluar ( determinar la base sobre la cual se acepta haber aprendido o
adquirido conocimientos es atribuir un valor al aprendizaje). Las operaciones de
pensamiento descritas anteriormente nos revelan la forma como enfrentar la realidad del
mundo que nos rodea, la que resulta de un proceso de comprensión que trasmitimos a
través del lenguaje, nos permiten darles significado a las vivencias y al material en el que
trabajamos. Es una continua comparación entre percepciones del momento y las
experiencias acumuladas en la memoria, cuyo contenido es a su vez, constantemente
reorganizado según las nuevas experiencias en un proceso dinámico que utiliza
principalmente mecanismos de abstracción y generalización.
Factores afectivo-sociales:
Son factores que tienen relación con los sentimientos, las relaciones interpersonales y la
comunicación que se debe establecer para el logro eficaz del proceso de aprendizaje. Si se
considera el aprendizaje como un elemento de interacción del sujeto con el medio, no se
puede dejar de señalar que la actitud positiva hacia sí mismo, hacia los demás y hacia el
medio es un factor determinante para el éxito del aprendizaje escolar, es por ello que la
actitud, la motivación, la voluntad y las habilidades sociales juegan un papel importantísimo.
Son todos aquéllos elementos externos del medio ambiente que inciden positiva o
negativamente en la calidad del estudio realizado por el alumno y la disposición ordenada
de los elementos que conforman el acto de estudiar, entre los más importantes están el
organizar el lugar, la mente y el tiempo, pero este factor se tocará más detenidamente en el
siguiente capítulo.
Para Aristóteles, aprendemos gracias a las leyes de la asociación, que son la contigüidad, la
similitud y el contraste. La teoría Asociacionista que Aristóteles mencionaba se desarrolló en
su totalidad en Gran Bretaña y es llamada teoría conductista. Los filósofos empiristas Hume
y Locke (siglo XVII –XVIII) reformularon los principios del aprendizaje asociativo llegando a
nuestros días como teorías psicológicas del aprendizaje.
Ley del Efecto: si a una respuesta le sigue una recompensa, ese esfuerzo psicológico
aumenta la probabilidad de que la misma respuesta se produzca con frecuencia en el futuro;
en esta forma se da un aprendizaje efectivo. De esta ley se deriva la teoría del aprendizaje
por ensayo y error.
Edward Thorndike y para otros pioneros en esta teoría no hay nada en el intelecto que no
haya pasado por los sentidos. Todos los estímulos son neutros. Los organismos son todos
equivalentes.
Para las Teorías Conductistas la conciencia, que no se ve, es considerada como «caja
negra»
Origen: Esta corriente tiene su origen en los años 10, en 1913 de la mano de J. B. Watson,
quien fue un psicólogo que tenía una gran influencia en esta época y trabajó en la Universidad
John Hopkins al momento de escribir el artículo que se conocerá como “El Manifiesto
Conductista”, el título de este artículo era “Psychology as the behaviorist views it”. De esta obra
nació la escuela del conductismo, esta obra se vio influida por la filosofía naturalista, por Darwin
y la evolución, así como por el trabajo del fisiólogo ruso Iván Pávlov. Él consideraba la
psicología una ciencia natural y con una importante aplicación social. Esta obra destacó en su
momento porque abogaba por un estudio objetivo de la conducta, ya que para Watson la
psicología se tenía que estudiar como la física o la química, es decir, había que estudiar la
psicología desde fuera, sin método introspectivo. En esta obra Watson hizo mucho énfasis en el
ambiente, es decir, le da mucha importancia a la sociedad para hablar del comportamiento del
individuo. Watson se basó en la conducta observable como el objeto de estudio de la psicología,
más específicamente las conexiones entre los estímulos y respuestas que dan lugar al
comportamiento.
Con el tiempo, surgieron dos grandes tipos de variantes conductuales que complejizaron el
enfoque: una radical y una metodológica o mediacional. La primera de ellas (desarrollada por B.
F. Skinner12) se centró en las relaciones funcionales que establecen los organismos con su
ambiente en relación con la ley del efecto, es decir, en la manera como las consecuencias de lo
que hacemos regula la emisión de la conducta futura (conducta operante). La segunda
(desarrollada por Hull y Tolman entre otros), sobre la base de los reflejos condicionados
introdujo un factor (o variable) interviniente que podía ser neurofisiológica o mental, según el
caso.
El condicionamiento operante es un tipo de aprendizaje asociativo que tiene que ver con el
desarrollo de nuevas conductas en función de sus consecuencias, y no con la asociación
entre estímulos y conductas como ocurre en el condicionamiento clásico.
Pero también existen otras situaciones que se observan en educación y que son más discutibles aún,
como por ejemplo el empleo de premios y castigos en situaciones contextuales en las que el estudiante
guía su comportamiento en base a evitar los castigos y conseguir los premios, sin importarle mucho los
métodos que emplea y sin realizar procesos de toma de conciencia integrales.
Hoy día hay consenso en estimar un conjunto de aprendizajes posibles de desarrollar mediante
esquemas basados en las teorías conductistas, tales como aquellos que involucran reforzamiento de
automatismos, destrezas y hábitos muy circunscritos (recitar una secuencia de nombres, consolidar el
aprendizaje de tablas de suma y de multiplicar, recordar los componentes de una categoría [elementos
químicos, adverbios, etc.], etc.
David Paul Ausubel fue un psicólogo y pedagogo nacido en el año 1918 que llegó a
convertirse en uno de los grandes referentes de la psicología constructivista. Como tal,
ponía mucho énfasis en elaborar la enseñanza a partir de los conocimientos que tiene el
alumno.
Es decir, que el primer paso en la tarea de enseñar debía ser averiguar lo que sabe el
estudiante para así conocer la lógica que hay detrás de su modo de pensar y actuar en
consecuencia.
De este modo, para Ausbuel la enseñanza era un proceso por el cual se ayuda al estudiante
a que siga aumentando y perfeccionando el conocimiento que ya tiene, en vez de imponer
un temario que debe ser memorizado. La educación no podía ser una transmisión de datos
unilateral.
La asimilación obliteradora
Pero el proceso del aprendizaje significativo no termina ahí. Al principio, cada vez que se
quiera recordar la información nueva, se podrá hacer como si esta fuese una entidad
separada del marco cognitivo más general en el que se encuentra integrada. Sin embargo,
con el paso del tiempo ambos contenidos se funden en uno solo, de modo que ya no se
puede evocar solamente uno entendiéndolo como una entidad separada de la otra.
En cierto modo, el conocimiento nuevo que se aprendió al principio queda olvidado como
tal, y en su lugar aparece un conjunto de informaciones que es cualitativamente diferente.
Este proceso de olvido es llamado por Ausubel “asimilación obliteradora”.
Los tipos de aprendizaje significativo
Por ejemplo, para llegar a interiorizar la idea de lo que es una hiena es necesario
desarrollar una idea de “hienidad” que permita diferenciar a estos animales de los
perros, los leones, etc. Si con anterioridad hemos visto una hiena en un documental
pero no la pudimos diferenciar de un perro grande, ese concepto no existirá,
mientras que una persona familiarizada con los perros probablemente sí se dará
cuenta de esas diferencias anatómicas y comportamentales significativas y será
capaz de crear ese concepto como una categoría aparte de la de los perros.
Se considera al alumno poseedor de conocimientos sobre los cuales tendrá que construir
nuevos saberes. Según Ausubel «Solo habrá aprendizaje significativo cuando lo que se trata de
aprender se logra relacionar de forma sustantiva y no arbitraria con lo que ya conoce quien
aprende, es decir, con aspectos relevantes y preexistentes de su estructura cognitiva».
● El punto de partida son las ideas y preconceptos que cada estudiante tiene sobre los
temas a tratar en clase.
● A partir de la confrontación colectiva de las ideas y la guía del profesor se intenta
conseguir un desarrollo más completo y enriquecido gracias a estos conocimientos
previos.
● El aprendizaje humano se entiende como una construcción interior, activa y
participativa.
● Los conceptos aprendidos se relacionan con situaciones concretas prácticas.
● El aprendizaje, tanto de cuestiones básicas como leer o escribir como de otras
materias más complejas, debe ser lo más significativo posible. Es decir, el alumno ha
de ser capaz de encontrarle un sentido práctico y relevante a todo lo que aprende.
● Se potencia también el aprendizaje por descubrimiento, donde el profesor debe
explorar con sus alumnos las posibles soluciones a los problemas.
● Es muy importante fomentar la interacción de los alumnos mediante el aprendizaje
cooperativo, dinámico y comunicativo.
● Otro método de enseñanza muy utilizado en el enfoque pedagógico constructivista
es el aprendizaje por imitación, especialmente en los contenidos dedicados a
promover actitudes y aptitudes beneficiosas para uno mismo y la sociedad
(contenidos actitudinales).
En la teoría del aprendizaje social de Albert Bandura elaborada el año 1977 se basa en
teorías del aprendizaje conductista sobre el condicionamiento clásico y el condicionamiento
operante. Sin embargo, añade dos ideas importantes:
Así, mientras que “modelado” destaca el hecho de que exista un modelo a imitar,
“aprendizaje social” es un concepto amplio que pone el acento en el papel de este proceso
en la socialización, y “aprendizaje vicario” quiere decir que las consecuencias de la
conducta del modelo son aprendidas por el observador.
Se considera que Albert Bandura es el autor más destacado en el campo del modelado y
el aprendizaje social. Es muy conocido el experimento que realizó en 1963 junto a Richard
Walters, que demostró que los niños imitaban o no las conductas de los adultos en función
de si observaban que se les premiaba o se les castigaba.
Se trata, en suma, de un modo de representación y de transformación, que ayude al
estudiante a modificar su modelo discursivo inicial para mejorarlo. El modelado o modelaje
tiene una base sociocultural y de aprendizaje social (Bandura 1977), por observación o por
imitación.
Bandura propone cinco pasos esenciales para que se produzca el aprendizaje: observación,
atención, retención, reproducción y motivación.
Según Bandura el aprendizaje por modelado tiene lugar gracias a la mediación verbal e
imaginativa: cuando aprendemos por imitación lo hacemos a través de representaciones
simbólicas de las conductas observadas y de sus consecuencias.
Para este autor existen cuatro procesos que permiten que el comportamiento se adquiera y
se ejecute. La atención y la retención son necesarias para la adquisición de la conducta
objetivo, mientras que la reproducción y la motivación lo son para la ejecución.
1. Atención
Las personas sólo aprendemos nuevas conductas por observación si somos capaces de
prestar atención al comportamiento del modelo. Distintos tipos de variables facilitan o
dificultan el proceso de atención.
Por ejemplo, imitamos con más facilidad a los modelos que se parecen a nosotros en sus
características físicas o sociales, así como a aquellos que percibimos como prestigiosos y a
los que obtienen mayores recompensas.
La probabilidad del aprendizaje por imitación también depende del propio sujeto; así, la
ansiedad y los déficits sensoriales, como la ceguera, dificultan la atención al modelo. Por
otra parte tendemos a imitar a otras personas en mayor medida si la situación es incierta y
la tarea tiene una dificultad media.
2. Retención
Para poder imitar una conducta es necesario que seamos capaces de representarla en
forma de imágenes o verbalmente sin que el modelo esté presente. El repaso cognitivo del
comportamiento del modelo es muy importante para la retención.
3. Reproducción
El aprendizaje puede producirse sin que se ejecute una imitación; que esta se dé depende
en última instancia del valor funcional que la persona atribuya a la conducta adquirida. En
este proceso interviene la expectativa de reforzamiento.
Debe existir una probabilidad de obtener incentivos por la conducta; estos pueden ser
directos, pero también vicarios y autoproducidos. Por tanto, los procesos motivacionales son
clave en la imitación.
Tipos de modelado
Los distintos tipos de modelado se clasifican en función de muchas variables distintas, como
la dificultad de la conducta a imitar, la capacidad del modelo o la adecuación social del
comportamiento. Veamos cuáles son los tipos más importantes de modelado.
1. Activo o pasivo
Hablamos de modelado activo cuando la persona que observa imita la conducta del modelo
después de observarla. Por contra, en el modelado pasivo el comportamiento se adquiere
pero no se ejecuta.
En el modelado positivo la conducta aprendida es vista como adecuada por el medio social,
mientras que en el negativo se adquiere un comportamiento disruptivo. Por ejemplo, cuando
un hijo ve a su padre agrediendo a su madre. En el caso del modelado mixto se aprende
una conducta inadecuada y después una aceptable.
5. Individual o grupal
6. Simple o múltiple
La distinción es similar a la del caso anterior, si bien varía el número de modelos y no el de
observadores. Cuando el modelado es múltiple la generalización del aprendizaje es mayor
porque el sujeto es expuesto a distintas alternativas conductuales.
7. Modelado o automodelado
En ocasiones la persona que modela es la misma que observa; en tales casos nos
referimos al proceso como “automodelado”. El automodelado simbólico mediante montajes
de vídeo se ha mostrado muy útil para el tratamiento del mutismo selectivo.
8. Participativo y no participativo
El criterio que distingue estos dos tipos de modelado es el grado de competencia del
modelo. En el modelado de dominio la persona a imitar tiene desde el principio la capacidad
de ejecutar la conducta objetivo correctamente, sin errores.
Por contra, los modelos de afrontamiento van adquiriendo las habilidades necesarias para
llevar a cabo el comportamiento, de modo similar al proceso que tendrá lugar en el
observador. Se considera que este tipo de modelado tiende a ser más eficaz que el dominio
porque resulta más significativo para el observador.
Son los factores que pueden ayudar o dificultar la solución del problema o la satisfacción de
una necesidad y que, en muchas ocasiones, también pueden actuar de manera neutra,
dependiendo de las circunstancias que se confronten.
La teoría del aprendizaje social o TAS es la teoría en la cual las personas aprenden nuevas
conductas a través del refuerzo o castigo, o a través del aprendizaje observacional de los
factores sociales de su entorno. Si las personas ven consecuencias deseables y positivas
en la conducta observada, es más probable que la tomen como modelo a seguir.
La teoría del aprendizaje social se deriva del trabajo de Cornell Montgomery (1843-1904),
quien propuso que el aprendizaje social tenía lugar a través de cuatro etapas principales:
contacto cercano, imitación de los superiores, comprensión de los conceptos, y
comportamiento del modelo a seguir.
Julian B. Rotter se distanció de las teorías basadas en la psicosis y del conductismo radical,
y desarrolló una teoría del aprendizaje basada en la interacción. En Social Learning and
Clinical Psychology (1954), Rotter sugiere que el resultado de la conducta tiene un impacto
en la motivación de las personas para realizar esa conducta específica. Las personas
desean evitar las consecuencias negativas, y obtener las positivas. Si uno espera un
resultado positivo de una conducta, o piensa que hay una alta posibilidad de que produzca
un resultado positivo, entonces habrá más posibilidades de ejecutar dicha conducta. La
conducta se refuerza, con consecuencias positivas, llevando a la persona a repetirla. Esta
teoría del aprendizaje social sugiere que la conducta es influenciada por factores o
estímulos del entorno, y no únicamente por los psicológicos.1
Albert Bandura (1977) expandió la idea de Rotter,2al igual que la de un trabajo anterior de
Miller y Dollard (1941),3y se relaciona con las teorías del aprendizaje social de Vygotsky y
Lave. Su teoría comprende aspectos del aprendizaje cognitivo y conductual. El aprendizaje
conductual presupone que el entorno de las personas causa que estas se comporten de
una manera determinada. El aprendizaje cognitivo presupone que los factores psicológicos
son importantes influencias en las conductas de las personas. El aprendizaje social sugiere
que una combinación de factores del entorno (sociales) y psicológicos influyen en la
conducta. La teoría del aprendizaje social señala tres requisitos para que las personas
aprendan y modelen su comportamiento: retención (recordar lo que uno ha observado),
reproducción (habilidad de reproducir la conducta) y motivación (una buena razón) para
querer adoptar esa conducta.
Para Vygotski, el desarrollo sigue al aprendizaje y no viceversa. Es decir, para que haya
desarrollo, las personas tenemos que aprender primero. Y el aprendizaje se produce en
situaciones sociales significativas en las que se producen procesos de mediación. Desde
este punto de vista, todo avance en el desarrollo de una persona se produce primero fuera,
en un entorno de interacción social, para después internalizarse y convertirse en
pensamiento “individual”. Esto es a lo que Vygotski llama ley de la doble formación de los
procesos psicológicos superiores, según la cuál “en el desarrollo cultural del niño, toda
función aparece dos veces: primero, a nivel social, y mas tarde, a nivel individual; primero
entre personas (interpsicológica), y después en el interior del propio niño (intrapsicologica).”
Los seres humanos pueden conocer el mundo de ocho modos diferentes, que Gardner
llama las ocho inteligencias humanas: lingüística, lógico-matemática, espacial, musical,
corporal, naturalista, interpersonal e intrapersonal.
Inteligencia lingüístico-verbal[editar]
Artículo principal: Inteligencia lingüística
La función del lenguaje es universal, y su desarrollo en los niños es sorprendentemente
similar en todas las culturas. Incluso en el caso de personas sordas a las que no se les ha
enseñado explícitamente una lengua de señas, a menudo independientemente de una
cierta modalidad en ello, tienen dificultades para construir frases más sencillas. Al mismo
tiempo, otros procesos mentales pueden quedar completamente ilesos.
Capacidades implicadas. Destreza para comprender el orden y el significado de las
palabras en la lectura, la escritura, al hablar y escuchar.
Habilidades relacionadas. Hablar y escribir eficazmente, memoria y buena dicción.
Perfiles profesionales. Líderes políticos o religiosos, oradores, abogados, poetas, escritores,
etc.
Beneficios al desarrollar esta inteligencia. Mejora la imaginación y creatividad, agiliza la
mente, buen entendimiento, aumenta la ortografía, facilita el pensamiento, relaja, te expone
a nuevas experiencias e intereses.
Actividades y materiales de enseñanza que se podrían emplear para desarrollar esta
inteligencia. Debates, escribir diarios, lectura oral, presentaciones, libros, computadoras,
grabadoras, entre otras.
Inteligencia lógico-matemática[editar]
Artículo principal: Inteligencia lógico-matemática
En los seres humanos dotados de esta forma de inteligencia, el proceso de resolución de
problemas abstractos a menudo es extraordinariamente rápido: el matemático y científico en
general competente maneja simultáneamente muchas variables y crea numerosas hipótesis
que son evaluadas sucesivamente y, posteriormente, son aceptadas o rechazadas. Es
importante puntualizar la naturaleza no verbal de la inteligencia matemática así como del
resto de inteligencias excepto, claramente, en lo que respecta a muchos aspectos de la
inteligencia lingüístico-verbal. En efecto, es posible construir la solución del problema antes
de que esta sea articulada.
Se manifiesta por la facilidad en la elaboración de cuestiones que involucren cálculos, por la
capacidad de percibir la geometría en los espacios recorridos y por la satisfacción expresa
en la solución de problemas lógicos. Se percibe también en la sensibilidad y capacidad para
discernir patrones numéricos o lógicos y para manipular largas cadenas de raciocinio.
Alcanza su mayor potencia en la adolescencia y el inicio de la edad adulta, pero puede
estimularse desde la infancia en cualquier disciplina del currículo escolar.7
Capacidades implicadas: capacidad para identificar modelos abstractos en el sentido
estrictamente matemático, calcular numéricamente, formular y verificar hipótesis, utilizar el
método científico y los razonamientos inductivo y deductivo.
Habilidades relacionadas: razonar lógicamente, resolver problemas y armar rompecabezas.
Perfiles profesionales: Economista, ingenieros, científicos, matemáticos, contadores, etc.
Beneficios al desarrollar esta inteligencia: Mejora el pensamiento para hacer cálculos, buen
desarrollo de procesos, buen análisis financiero, buen entendimiento de fórmulas para
tomar buenas decisiones, buen manejo y administración de tus bienes.
Actividades y materiales de enseñanza que se podrían emplear para desarrollar esta
inteligencia: resolución de problemas abstractos, cálculos mentales, juego con números,
calculadoras, entrevistas cuantitativas, etc.
Inteligencia espacial-visual[editar]
Artículo principal: Inteligencia espacial
La resolución de problemas espaciales se aplica a la navegación y al uso de mapas como
sistema notacional. Otro tipo de solución a los problemas espaciales aparece en la
visualización de un objeto visto desde un ángulo diferente. También se emplea este tipo de
inteligencia en las artes visuales.
Aspectos biológicos: El hemisferio derecho (en las personas diestras) demuestra ser la sede
más importante del cálculo espacial. Las lesiones en la región posterior derecha provocan
daños en la habilidad para orientarse en un lugar, para reconocer caras o escenas o para
apreciar pequeños detalles. Los pacientes con daño específico en las regiones del
hemisferio derecho, intentarán compensar su deficiencia espacial con estrategias
lingüísticas: razonarán en voz alta, para intentar resolver una tarea o bien se inventarán
respuestas. Pero las estrategias lingüísticas no parecen eficientes para resolver tales
problemas. Las personas ciegas son un claro ejemplo de la distinción entre inteligencia
espacial y perspectiva visual. Un ciego puede reconocer ciertas formas a través de un
método indirecto, pasar la mano a lo largo de un objeto, por ejemplo, construye una noción
diferente a la visual de longitud. Para el invidente, el sistema perceptivo de la modalidad
táctil corre en paralelo a la modalidad visual de una persona visualmente normal. Por lo
tanto, la inteligencia espacial sería independiente de una modalidad particular de estímulo
sensorial.8
Capacidades implicadas: Capacidad para presentar ideas visualmente, crear imágenes
mentales, percibir detalles visuales, dibujar y confeccionar bocetos.
Habilidades relacionadas: realizar creaciones visuales y visualizar con precisión.
Perfiles profesionales: artistas, fotógrafos, arquitectos, diseñadores, publicistas, etc.
Actividades y materiales de enseñanza que se podrían emplear para desarrollar esta
inteligencia: actividades artísticas, mapas mentales, visualizaciones, metáforas, vídeos,
gráficos, mapas, juegos de construcción, etc.
Inteligencia musical-auditiva[editar]
Artículo principal: Inteligencia musical
Los datos procedentes de diversas culturas hablan de la universalidad de la noción musical.
Incluso los estudios sobre el desarrollo infantil sugieren que existe habilidad natural y una
percepción auditiva (oído y cerebro) innata en la primera infancia hasta que existe la
habilidad de interactuar con instrumentos y aprender sus sonidos, su naturaleza y sus
capacidades.
Aspectos biológicos: Ciertas áreas del cerebro, más difusas que las del lenguaje y situadas
generalmente en el hemisferio derecho, desempeñan papeles importantes en la percepción
y la producción musical. En ciertos casos de lesiones cerebrales, existe evidencia de
«amusia» (pérdida de capacidad musical).
Capacidades implicadas: capacidad para escuchar, cantar, tocar instrumentos así como
analizar sonido en general.
Habilidades relacionadas: crear y analizar música.
Perfiles profesionales: músicos, compositores, críticos musicales, etc.
Actividades y materiales de enseñanza que se podrían emplear para desarrollar esta
inteligencia - Cantar, tocar instrumentos, escuchar música, asistir a conciertos, cintas de
música, etc.
Recomendaciones para desarrollar ésta inteligencia en niños: proporcionar un ambiente
musical desde la gestación, realizar juegos musicales, facilitar elementos musicales en su
entorno, proporcionar experiencias directas con la música.
Inteligencia corporal-kinestésica[editar]
Artículo principal: Inteligencia corporal cinestésica
La evolución de los movimientos corporales especializados es de importancia obvia para la
especie; en los humanos esta adaptación se extiende al uso de herramientas. El
movimiento del cuerpo sigue un desarrollo claramente definido en los niños y no hay duda
de su universalidad cultural. La consideración del conocimiento cinético corporal como
«apto para la solución de problemas» puede ser menos intuitiva; sin embargo, utilizar el
cuerpo para expresar emociones (danza), competir (deportes) o crear (artes plásticas),
constituyen evidencias de la dimensión cognitiva del uso corporal.
Aspectos biológicos: El control del movimiento corporal se localiza en la corteza motora y
cada hemisferio domina o controla los movimientos corporales correspondientes al lado
opuesto[cita requerida]. En los diestros, el dominio de este movimiento se suele situar en el
hemisferio izquierdo. La habilidad para realizar movimientos voluntarios puede resultar
dañada, incluso en individuos que puedan ejecutar los mismos movimientos de forma refleja
o involuntaria. La existencia de apraxia específica constituye una línea de evidencia a favor
de una inteligencia cinética.
Capacidades implicadas: capacidad para realizar actividades que requieren fuerza, rapidez,
flexibilidad, coordinación óculo-manual y equilibrio.
Habilidades relacionadas: Utilizar las manos para crear o hacer reparaciones, expresarse a
través del cuerpo.
Perfiles profesionales: deportistas, actores, modelos, bailarines, etc.
Actividades y materiales de enseñanza que se podrían emplear para desarrollar esta
inteligencia: manuales, teatro, danza, relajación, materiales táctiles, deportes, etc.
Inteligencia Intrapersonal[editar]
Artículo principal: Inteligencia intrapersonal
La inteligencia intrapersonal es el conocimiento de los aspectos internos de una persona: el
acceso a la propia vida emocional, a la propia gama de sentimiento, la capacidad de
efectuar discriminaciones entre ciertas emociones y, finalmente, ponerles un nombre y
recurrir a ellas como medio de interpretar y orientar la propia conducta. Las personas que
poseen una inteligencia intrapersonal notable poseen modelos viables y eficaces de sí
mismos.9Pero al ser esta forma de inteligencia la más privada de todas, requiere otras
formas expresivas para que pueda ser observada en funcionamiento.
La inteligencia interpersonal permite comprender y trabajar con los demás; la intrapersonal,
en cambio, permite comprenderse mejor y trabajar con uno mismo. En el sentido individual
de uno mismo, es posible hallar una mezcla de componentes intrapersonal e
interpersonales. El sentido de uno mismo es una de las más notables invenciones humanas:
simboliza toda la información posible respecto a una persona y qué es. Se trata de una
invención que todos los individuos construyen para sí mismos.
Aspectos biológicos: los lóbulos frontales desempeñan un papel central en el cambio de la
personalidad, los daños en el área inferior de los lóbulos frontales pueden producir
irritabilidad o euforia; en cambio, los daños en la parte superior tienden a producir
indiferencia, languidez y apatía (personalidad depresiva).
Entre los afásicos que se han recuperado lo suficiente como para describir sus experiencias
se han encontrado testimonios consistentes: aunque pueda haber existido una disminución
del estado general de alerta y una considerable depresión debido a su estado, el individuo
no se siente a sí mismo una persona distinta, reconoce sus propias necesidades, carencias,
deseos e intenta atenderlos lo mejor posible.
Capacidades implicadas: capacidad para plantearse metas, evaluar habilidades y
desventajas personales y controlar el pensamiento propio.
Habilidades relacionadas: meditar, exhibir disciplina personal, conservar la compostura y dar
lo mejor de sí mismo.
Perfiles profesionales: individuos maduros que tienen un autoconocimiento rico y profundo.
Beneficios al desarrollar esta inteligencia: Mayor autoconocimiento, manejo de emociones,
mejor productividad, mayor equilibrio.
Actividades y materiales de enseñanza que se podrían emplear para desarrollar esta
inteligencia: instrucción individualizada, actividades de autoestima, redacción de diarios,
proyectos individuales, meditación, entre otros.
Inteligencia interpersonal[editar]
Artículo principal: Inteligencia interpersonal
La inteligencia interpersonal se constituye a partir de la capacidad para sentir distinciones
entre los demás, en particular, contrastes en sus estados de ánimo, temperamento,
motivaciones e intenciones. Esta inteligencia le permite a un adulto hábil, leer las
intenciones y los deseos de los demás, aunque se los hayan ocultado. Esta capacidad se
da de forma muy sofisticada en los líderes religiosos, políticos, terapeutas y maestros. Esta
forma de inteligencia no depende necesariamente del lenguaje.
Aspectos biológicos: Todos los indicios proporcionados por la investigación cerebral
sugieren que los lóbulos frontales desempeñan un papel importante en el conocimiento
interpersonal. Los daños en esta área pueden causar cambios profundos en la
personalidad, aunque otras formas de la resolución de problemas puedan quedar
inalteradas: una persona no es la misma después de la lesión. La evidencia biológica de la
inteligencia interpersonal abarca factores adicionales que, a menudo, se consideran
excluyentes de la especie humana:
La prolongada infancia de los primates, que establece un vínculo estrecho con la madre,
favorece el desarrollo intrapersonal.
La importancia de la interacción social entre los humanos que demandan participación y
cooperación. La necesidad de cohesión al grupo, de liderazgo, de organización y
solidaridad, surge como consecuencia de la necesidad de supervivencia.
Capacidades implicadas: trabajar con gente, ayudar a las personas a identificar y superar
problemas.
Habilidades relacionadas: capacidad para reconocer y responder a los sentimientos y
personalidades de los otros.
Perfiles profesionales: administradores, docentes, psicólogos, terapeutas y abogados10
Beneficios al desarrollar esta inteligencia: Mejora el autoconocimiento y la toma de
decisiones, mejora el rendimiento laboral, protege y evita estrés, favorece el desarrollo
personal.
Actividades y materiales de enseñanza que se podrían emplear para desarrollar esta
inteligencia: aprendizaje cooperativo, tutorías, juegos de mesa, materiales para teatro, etc.
Inteligencia naturalista[editar]
Artículo principal: Inteligencia naturalista
En 1995, se añadió este tipo de inteligencia. Esta inteligencia la utilizamos cuando
observamos la naturaleza o los elementos que se encuentran a nuestro alrededor. Se
describe como la competencia para percibir las relaciones que existen entre varias especies
o grupos de objetos y personas, así como reconocer y establecer si existen distinciones y
semejanzas entre ellos.
Los naturalistas suelen ser hábiles para observar, identificar y clasificar a los miembros de
un grupo o especie, e incluso, para descubrir nuevas especies. Su campo de observación
más afín es el mundo natural, donde pueden reconocer flora, fauna y utilizar
productivamente sus habilidades en actividades de caza, ciencias biológicas y conservación
de la naturaleza, pero puede ser aplicada también en cualquier ámbito del saber y la cultura.
En realidad, todos aplicamos la inteligencia naturalista al reconocer plantas, animales,
personas o elementos de nuestro entorno natural. Las interacciones con el medio físico nos
ayudan a desarrollar la percepción de las causas y sus efectos y los comportamientos o
fenómenos que puedan existir en el futuro; como por ejemplo la observación de los cambios
climáticos que se producen en el transcurso de las estaciones del año y su influencia entre
los humanos, los animales y las plantas. Una forma de desarrollar esta inteligencia es
observando cada detalle de nuestra naturaleza y estar más en contacto con ella por medio
de exploraciones y excursiones para conocer más los elementos de nuestro planeta.
Existen personas que se encargan de experimentar y observar nuestro entorno natural, son
los biólogos, ambientalistas, entre otros, quienes también defienden la naturaleza. Gardner
postula que este tipo de inteligencia debió tener su origen en las necesidades de los
primeros seres humanos, ya que su supervivencia dependía, en gran parte, del
reconocimiento que hicieran de especies útiles y perjudiciales, de la observación del clima y
sus cambios y de ampliar los recursos disponibles para la alimentación.11
Inteligencia emocional[editar]
La inteligencia emocional es una creación o una estructura que se refiere a las capacidades
y habilidades psicológicas que implican el sentimiento, entendimiento, control y modificación
de las emociones personales o extrañas, distinguir entre diferentes sentimientos y
etiquetarlos apropiadamente, utilizar información emocional para guiar el pensamiento y la
conducta, y administrar o ajustar las emociones para adaptarse al ambiente que lo rodea.
Aspectos biológicos: para comprender el gran poder de las emociones sobre la mente
pensante y la causa del frecuente conflicto existente entre los sentimientos y la razón
debemos considerar la forma en que ha evolucionado el cerebro. La región más primitiva
del cerebro es el tronco encefálico, que regula las funciones vitales básicas, como la
respiración o el metabolismo, y lo compartimos con todas aquellas especies que solo
disponen de un rudimentario sistema nervioso. De este cerebro primitivo emergieron los
centros emocionales que, millones de años más tarde, dieron lugar al cerebro pensante: el
neocórtex. El hecho de que el cerebro emocional sea muy anterior al racional y que este
sea una derivación de aquel, revela con claridad las auténticas relaciones existentes entre
el pensamiento y el sentimiento. El neocórtex permite un aumento de la sutileza y la
complejidad de la vida emocional, aunque no gobierna la totalidad de la vida emocional
porque, en estos asuntos, delega su cometido en el sistema límbico. Esto es lo que confiere
a los centros de la emoción un poder extraordinario para influir en el funcionamiento global
del cerebro, incluyendo a los centros del pensamiento.
Capacidades implicadas: La inteligencia emocional engloba muchas habilidades tales como
la motivación, la empatía, la autoconciencia emocional, una buena gestión de impulsos, etc.
Podríamos dividir la inteligencia emocional en dos grandes bloques:
Inteligencia emocional intrapersonal: ¿Quién soy?, ¿Cómo me siento?, ¿Qué estoy
sintiendo?, ¿Me conozco bien?, ¿Qué me hace sentir esta situación?, ¿Qué quiero en mi
vida?, ¿Soy capaz de gestionar mis emociones; y si es así, cómo las gestiono?… Se trata
de la gestión de uno mismo y de las propias emociones. Dentro de la inteligencia emocional
podríamos destacar varias capacidades: autoconocimiento, la autorregulación y la
automotivación.
Inteligencia emocional interpersonal: ¿Cómo nos relacionamos con nuestro entorno?
¿Cómo nos relacionamos con otras personas? ¿Soy capaz de ponerme en el lugar de otra
persona?… Este segundo bloque consiste en la gestión de uno mismo en referencia a los
demás. Se trata de tener en cuenta todo el entorno que nos rodea. Para ello, son
imprescindibles las siguientes capacidades o habilidades: conciencia social, teoría de la
mente, habilidades sociales, empatía y asertividad.
A continuación, algunas de las habilidades nombradas en estos dos grandes bloques:[1]
Capacidad de automotivación
Empatía
Autoconciencia emocional
Control de impulsos
Asertividad
Inteligencia existencial filosófica[editar]
Es la capacidad de algunos seres humanos para utilizar la razón y el pensamiento en
cuestiones existenciales, del tipo de, ¿quiénes somos?, ¿por qué estamos en el mundo?,
¿que hay después de la muerte?, etc. Las personas con esta capacidad buscan una
conexión entre ellos y el mundo que los rodea. Estas personas suelen decantarse por
disciplinas como la filosofía o la teología, para poder entender la conexión anterior.
Además, los niños suelen tener gran inteligencia existencial, y suelen realizar muchas
preguntas de este tipo. Las personas con mayor inteligencia existencial suelen tener unas
características; como su cercanía con todo lo relacionado con la naturaleza, son personas
muy profundas, con unas ideas y unos principios muy claros. Ha habido grandes personajes
a lo largo de la historia con esta capacidad, como Sócrates, que influenció a San Agustín.
10) Cognitivismo
Decodificación de significados
En pocas palabras, el cognitivismo es un proceso independiente que consiste en decodificar
los significados para adquirir conocimientos a largo plazo y desarrollar estrategias para
poder pensar libremente, investigar y aprender, y esto hace que toda materia sea valiosa en
sí misma.
El paradigma del constructivismo se desprende de esto, ya que se trata de una forma de
entender el aprendizaje como un proceso activo, en el cual cada ser humano construye su
propia realidad y sus propias experiencias. Para el constructivismo, cada persona se
involucra voluntariamente con otras para aprender y generar el conocimiento, apoyándose
de manera fundamental en la retroalimentación para adquirir los contenidos.
El cognitivismo es una teoría psicológica cuyo objeto de estudio es cómo la mente interpreta,
procesa y almacena la información en la memoria. Dicho de otro modo, se interesa por la
forma en que la mente humana piensa y aprende.
A partir de la segunda mitad del siglo XX, se produjo un freno al impacto de las teorías
conductistas, debido sobre todo a dos corrientes teóricas: en lingüística, el generativismo,
encabezado por N. Chomsky; en psicología, el cognitivismo y su interés por los procesos
mentales llevados a cabo en el procesamiento de la información. En ambos casos hay un
interés por el significado; especialmente importante en lingüística por oposición a la
importancia exclusiva de la forma que había propugnado el estructuralismo.
El término cognitivismo puede entenderse como polisémico y en cierto modo poco preciso,
pues son varias las disciplinas, pertenecientes a ámbitos diversos, designadas con el nombre
de cognitivismo. Sin embargo, cabe señalar que tales disciplinas comparten algunos
postulados (interés en los procesamientos de la información y en la conexión lógica entre los
diferentes datos almacenados en la memoria; relevancia del significado; importancia de la
experiencia como fuerza motriz de nuevos conocimientos, entre otros) que hace que sea lícito
adjetivarlas como cognitivistas: