Ruth Carolina Castillo
Estudio del léxico y de la fraseología del español de Venezuela para la elaboración
de un diccionario fraseológico del español de Venezuela
Ruth Carolina Castillo
Università Roma Tre / Universidad de Alicante
1. Introducción
Esta investigación se propone aportar un granito de arena para un análisis de las UF
del español de Venezuela. Los motivos que nos lleva a realizarlo son varios. En
primera instancia, es necesario subrayar que la fraseología es una disciplina aún poco
estudiada en nuestro país, por lo cual buscamos desarrollar un estudio que impulse la
investigación en nuestra propia lengua. En segunda instancia, nos proponemos
colaborar con la búsqueda de recogida de materiales que servirán como materia prima
de un proyecto (en fase de preparación), que se propone redactar un diccionario
fraseológico del español de Venezuela. El proyecto prevé la colaboración de la
responsable del proyecto, la profesora María Eugenia Martínez de la Universidad
Central de Venezuela y la colaboración de la profesora Luisa A. Messina Fajardo de la
Universidad Roma Tre.
La fase inicial del proyecto prevé el establecimiento de una base de datos
fraseológicos (monolingües y plurilingües, generales y terminológicas), que,
actualmente cuenta con 5000 entradas. La investigación prevé: 1) Diseñar dos Bases de
Datos para el análisis con base en las categorías y variables establecidas; 2) Analizar las
UF con base en las categorías y variables establecidas; 3) Redactar las entradas del
diccionario con base en los resultados del análisis. 4) Realizar la búsqueda de la
documentación de las UF (en caso de ser necesario). 5) Documentar las UF redactadas.
6) Revisar las definiciones con criterio de pares.
En este estudio, preliminar, nos proponemos analizar el origen del léxico y algunas
unidades fraseológicas (UF) que forman parte del corpus. Para la labor de recogida de
las UF hemos consultado las siguientes fuentes: 1) Diccionario de venezolanismos I, II,
III; 2) Diccionario del habla actual de Venezuela de Pérez & Núñez, 3) Búsqueda de
Colecciones Fraseológicas del español de Venezuela presentes en la red; 4) entrevistas
informales realizadas a hablantes venezolanos.
Partimos del presupuesto que considera que la ceración léxica y fraseológica de un
territorio no puede prescindir de la influencia de determinadas circunstancias históricas,
económicas y sociales. En el caso venezolano, la perspectiva histórica, el contexto del
encuentro entre las civilizaciones aborigen, española, africana y norteamericana dejan
rastros muy evidentes en la evolución lingüística, tanto en el léxico como en la
fraseología.
El español de Venezuela y del resto de Hispanoamérica tiene su base lingüística,
como es sabido, en el español del siglo XVI. Hoy, la lengua es para el venezolano,
como afirma Ángel Rosenblat (1960), un patrimonio propio que se enriquece y renueva
de acuerdo con las necesidades. En él la creación verbal del venezolano, el juego
expresivo y el deseo de impresionar al interlocutor juegan un papel fundamental. Sin
embargo, la lengua venezolana abarca tanto ese carácter innovador, creativo y
pintoresco como el conservador, localizable en la presencia de voces y expresiones que
se conservan desde el siglo XVI, muchas de las cuales han sido abandonadas por el
castellano general (Messina Fajardo 2011).
La investigación se sustenta en el principio de que el usuario de una lengua, como el
español de Venezuela, emplea con mucha frecuencia UF de diferentes categorías:
locuciones, colocaciones y enunciados fraseológicos (Corpas). Nuestro corpus señala la
presencia de numerosas locuciones verbales y un alto uso de paremias de carácter
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popular (refranes, dialogismos, frases y locuciones proverbiales (Sevilla & Crida). Por
otro lado, nos ha parecido interesante señalar la presencia de UF que se construyen
metafóricamente con lexemas de ámbito somático; entre ellos los más frecuentes son:
ojos, manos, barriga, codo, patas como se muestra en la Tabla 11.
Tabla1. UF del español de Venezuela
Unidad Fraseológica / Léxico Significado
Le dan por el codo y tira pa´ la boca ser tacaño, “pichirre”
Mire con las manos y toque con los ojos advertencia, no entrometerse en osas ajenas
Las 12 y el hueso duro y la barriga de apuro se usa cuando llega el mediodía y no se ha
almorzado
No dijo ni negros tenéis los ojos aceptar todo, con gusto o disgusto
Tener los ojos como dos huevos fritos tener los ojos muy grandes; sorprendido por algo
Lo que hace con las manos lo desbarata con las hacer cosas maravillosas, y destruirlas después
patas
Los fraseologismos somáticos presentes en la tabla 1 son de uso exclusivo dentro de
la lengua coloquial venezolana. los fraseologismos somáticos son aquellos “que
contienen lexemas referidos a partes u órganos de la anatomía humana o animal”
(Mellado, 11).
Por otra parte, cabe señalar, que las particularidades lingüísticas que se encuentran
en el discurso venezolano se conocen como ‘venezolanismos’ y son todas aquellas
palabras típicas del discurso coloquial venezolano que definen y autodeterminan la
idiosincrasia del país.
2. Regionalismo / Venezolanismo
Antes de enfocar el tema de interés central de este estudio, es menester concentrar
nuestra atención, aunque de manera laxa, en algunos conceptos preliminares. Nos
referimos a los términos ‘regionalismo’ y ‘venezolanismo. Dentro de la unidad de la
lengua española existe un español regional venezolano que tiene fisonomía propia,
determinada por un conjunto de rasgos de múltiple tipología que lo hacen una
modalidad integral y diferenciada de dicha lengua general2. Según los estudios de
Colmenares (1995, 90) un venezolanismo es:
[...] es el modo de expresar una variante dialectal perteneciente a una clase que
se define como incluida en un subsistema. La clase incluida es el habla
venezolana. La clase incluyente es el español de América que, a su vez, es
incluida con respecto al sistema de lengua española. Además, como variante
dialectal, el venezolanismo es expresión de una idiosincrasia regional.
Muchos venezolanismos han sido reconocidos por el Diccionario de la lengua
española (DLE) como vocablos venezolanos; entre ellos: ‘borona’, ‘chamo’,
‘emparamar’, ‘faramallero’, ‘leche’ (buena suerte), ‘mecate’, ‘pana’, ‘pasa palo’, ‘rasca’
1
Resulta útil revisar el artículo de Luisa Messina Fajardo “Somatismos Fraseológicos del español de
Venezuela” presente en este número. Para ampliar algunos conceptos basilares ver Messina Fajardo 2020.
2
Con respecto al español de Venezuela expone María E. Martínez en su investigación Diccionario
fraseológico del español en Venezuela (Proyecto de Tesis Doctoral. Universidad Central de Venezuela.
En ejecución): “(…) De allí que su estudio supone orientar la investigación hacia una visión del lenguaje
más amplia que incluya factores culturales o ideológicos ya que son el preservador natural de las
creencias, tradiciones y símbolos de un pueblo (Luque Durán, J. y Manjón Pozas, F. 2002)”.
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y ‘sócate’. Otros en cambio no se encuentran registrados en el DLE, pero sí se hallan
registrados en el Diccionario de venezolanismos (Tejera 1993); algunos ejemplos son:
Tabla 2. Venezolanismos
ESPITAO Es correr muy rápido. Se origina a partir de las palabras Speed Out
que traducido del inglés significa, velocidad de salida o correr
mucho, o sea, salió espitao.
PETIPUÁS Palabra de origen francés Petit pois, que significa guisantes.
GUACHIMÁN Del inglés watch-man para referirse a los vigilantes.
BLUYÍN Del inglés blue jean para referirse a cualquier tipo de pantalón de
tela de mezclilla
CHÉVERE Palabra del idioma africano del yoruba ché egberi. En Colombia y
Venezuela se emplea para decir que algo es agradable, bueno o
excelente
FRIZZER para nombrar al congelador
Los venezolanismos tiene diferentes procedencias (Colmenares 1989; 1995);
algunos vienen de las lenguas aborígenes que se hablaban en Venezuela antes de la
conquista, como, por ejemplo: ‘guayoyo’ (café negro muy diluido), ‘caraota’ (fríjol o
frijol), ‘guacamaya’ (papagayo), entre otros. Bajo esta perspectiva, resulta interesante
atender al contenido histórico y social de algunos venezolanismos, y, otros que han
surgido gracias a la creatividad del hablante venezolano (Rosenblat).
3. Carácter histórico
Coroto, peroles: tiene su origen durante la presidencia de Antonio Guzmán Blanco.
En una ocasión el presidente Guzmán Blanco invitó a visitar el país a Jean Baptiste
Camille Corot, el famoso paisajista francés. El general solía recomendar insistentemente
al personal de servicio que tuviesen cuidado con el huésped: ¡cuidado con el Corot! No
había pasado mucho tiempo cuando, las criadas comenzaron a burlarse del coroto del
general y la expresión se fue extendiendo y tomando diversos significados. Existe otra
versión que atribuye el origen a dos cuadros de Corot que pertenecían al general José
Tadeo Monagas. Se cuenta que durante la derrota de la dictadura monaguista, el pueblo
saqueó la residencia presidencial y arrastró por las calles los dos cuadros de Corot. Uno
de los testigos del motín, al ver la suerte infortunada de los cuadros exclamó: ¡Adiós
corotos! El término ‘coroto’ empezó a emplearse asumiendo un significado genérico,
que es el mismo de ‘perol’, ‘peroles’. Aparece recogido en el DLE. En la primera
acepción lo define como “objeto cualquiera que no se quiere mencionar o cuyo nombre
se desconoce”.
Muérgano: su origen remonta a la época colonial, cuando las aguas del Mar Caribe
estaban asediadas por Piratas (corsarios ingleses). A partir de su conquista por los
ingleses en 1655, Jamaica se convirtió en un nido de corsarios dispuestos a atacar
navíos y ciudades españolas. El más célebre de ellos fue el galés Henry Morgan, que
saqueó Portobelo, Maracaibo y Panamá. Henry Morgan era temiblemente conocido en
el llamado Caribe Español por lo despiadado de sus métodos de tortura y el acecho de
sus naves en las aguas del Mar Caribe. Debido al éxito de Morgan en sus conquistas
(producto de sus acciones de piratería), muchos eran los solicitantes para formar parte
de la tripulación de Morgan. De esta manera, los miembros de la tripulación de Henry
Morgan eran llamados “muérganos” degeneración del término en inglés.
Macundales: surgió en la época de los inicios de la industria petrolera en el país. Se
cuenta que, en ese entonces las empresas estadounidenses que explotaban el petróleo en
esta nación, dotaban a sus trabajadores con un determinado equipo de materiales cuya
marca era ‘Mack & Dales’. En este sentido, cuando llegaba la hora de salida al terminar
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la jornada, la orden era recoger su ‘Mack & Dales’. Es así como este término fue
deformándose con el transcurrir del tiempo, llegando a simplificarse en la palabra
‘macundales’. Una pronunciación más sencilla para el lenguaje coloquial del
venezolano (Para mayor profundización se puede consultar Correa).
5. Carácter creativo
Emperifollao: que significa ‘bien vestido’. La palabra proviene del ‘perifollo’ una
planta herbácea similar al perejil y muy utilizada en cocina gracias a ser muy aromática
(desprende un aroma mezcla de perejil y anís). El perifollo estaba muy bien valorado en
la alta cocina francesa, siendo el adorno estrella con el que se coronaban muchos platos
de excelencia. Esto hizo que muchos otros cocineros de inferior categoría quisieran
imitar a los grandes chefs franceses sobrecargando sus creaciones culinarias con esta
hierba aromática e incluso, en muchos casos, sustituyéndola por perejil, ya que este
solía encontrarse más fácilmente. De ahí que los platos excesivamente recargados con
estas hierbas pasasen a ser conocidos como ‘emperifollados’ o ‘emperejilados’. Es así
que estos términos (y sus variantes) pasan a emplearse para referirse a aquellas personas
que suelen ir maquilladas, peinadas o vestidas en exceso o con mal gusto.
Caimanera: En las primeras dos décadas del siglo XX, los cronistas deportivos de
los diarios caraqueños denominaban “caimán” a los juegos de béisbol con muchas
carreras y errores. Así, “caimanera” trata de una competición deportiva informal, puede
ser de beisbol, softbol o futbol, pero también pelotica de goma, chapitas, etc. Este tipo
de encuentro deportivo es totalmente improvisado, sin arbitraje, y sin ningún tipo de
formalidades. Son muchos los venezolanismos que pudiéramos incluir en esta categoría
que procede de la creatividad del venezolano: ‘ñinguita’, ’ñinga’ (equivale a ‘poco’,
pequeña porción o pedazo); ‘zaperoco’ (significa desorden); ‘pataruco’ (refiere a la
actitud de cobardía); ‘chamo’ (se dice de persona joven); ‘catire’, ‘catirusia’ (se utiliza
para describir a una persona de pelo rubio); ‘firifiri’ (define a una persona muy
delgada); ‘pana‘ (se refiere a un amigo); ‘cachifa’ (designa la señora de limpieza o
doméstica); ‘patiquín’ (refiere a hombre débil, de ciudad); ‘musiú‘ (hace referencia al
extranjero, viene del francés monsieur ); pelazón (se refiere a escasez); ‘cónchale’ (se
utiliza para expresar asombro, molestia o alegría); ‘meter’ casquillo (persona empeñada
en fomentar la discordia); ‘parabólica’ (define a persona entrometida y chismosa).
6. Las unidades fraseológicas del español de Venezuela
Así como el léxico, el origen de las unidades fraseológicas presentes en el español
de Venezuela (Tejera 1985, 1988) puede ser rastreable en la historia, en la cultura
venezolana, en la gastronomía, y también, muchos derivan de la creatividad criolla. El
venezolano hace un uso hiperbólico de la metáfora que se refleja perfectamente en la
creación fraseológica; se expresa, además, constantemente tendiendo a lo redundante, al
barroquismo, a las alusiones. De hecho, prefiere bregar la arepa a ganarse el pan;
pelando el diente a sonreír.
La vitalidad venezolana y su carácter alegre y optimista se detectan incluso en la
gran variedad de locuciones que se utilizan para expresar la euforia: armarse un
alboroto, armarse un bochinche, armarse un bululú, armarse un la sampablera,
armarse un zaperoco, armarse un berrinche, armarse un guarandinga, armarse un
relinche.
Resulta, además, sorprendente la gran cantidad de UF que definen un carácter
tramposo o engañoso: ser un marramuncia, ser un tramposo, ser un sinvergüenza, ser
un tracalero. Para aconsejar a alguien que se ‘ponga las pilas’; o que ‘esté mosca’ se
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prefiere el refrán ‘come avispa que cigarrón atora’3; es un modo de decir muy
recurrente entre los venezolanos, y se halla documentado en la literatura venezolana en
la obra Pobre Negro de Rómulo Gallegos (403):
[...] aprovechando que tío conejo había pasado por la sacristía a despojarse, se
encaramó Tío Tigre en el púlpito y empezó a echar un sermón. Al principio los
comemonte(s) se dijeron: - ¡Coma avispa, compañero que cigarrón atora! Ese
parece como que es Tio Conejo.
Partiendo de un hecho histórico, de un personaje real o ficticio o de una situación
social, económica o política puede originarse una unidad fraseológica4. Veamos algunos
ejemplos:
Armarse una sampablera, tiene origen en Caracas de un hecho histórico referido
al encuentro que tuvieron liberales y conservadores en la plaza de San Pablo
el 2 de agosto de 1859 cuando el general Pedro Vicente Aguado llegó a La
Guaira con sus tropas puesto que estaba convencido de que en la capital se
había apostado a la Federación. Actualmente, en el lenguaje coloquial, se
usa ‘sampablera’ para referirse a un desorden o escándalo, a un pleito o
embrollo y también a un disturbio o protesta pública ruidos. En español de
España la expresión corresponde a armarse la gorda.
Dame la Colita: En las batallas en la época de la Independencia de Venezuela,
no había suficientes caballos para todos los soldados, así que gran parte de
ellos se veían en la necesidad de cubrir grandes distancias caminando. Por
eso, cuando les tocaba subir una pendiente, le solicitaban al soldado que iba
a caballo, mula o burro: ‘dame la colita’ en otras palabras, solicitaban
permiso para agarrarse de la cola del animal para subir con menos esfuerzo
la pendiente.
Hijo de la Panadera: La génesis de la frase se remonta a la época colonial y a la
llamada ley de limpieza de sangre. La reconstrucción histórica es expuesta
por Inés Quintero, historiadora venezolana, y refiere al suceso acaecido entre
la nobleza caraqueña y Sebastián Miranda─ padre de Francisco de Miranda
─ y los obstáculos que tuvo que superar el prócer debido a la humildad de su
proveniencia. Primogénito de Sebastián Miranda y de Francisca Rodríguez,
hijo de canarios el primero y de portugués y canaria la segunda, una pareja
de personas trabajadoras que se habían establecido en Caracas y levantado
una familia de seis hijos. A los doce años, Miranda ingresó en la cátedra de
latinidad en la Universidad de Caracas, paso indispensable para preparar la
tesis y presentar los exámenes que le permitirían obtener la licenciatura.
Continuó sus estudios de bachiller en artes, pero solamente por dos años; no
terminó el tercero, de manera que no se graduó; tampoco siguió la carrera de
las armas para convertirse en oficial al servicio de la Corona. Cumplidos los
20 años, el porvenir de Francisco de Miranda no ofrecía muchas opciones.
En una sociedad fuertemente jerarquizada como la caraqueña del siglo
XVIII, en la cual el futuro de las personas estaba determinado por la calidad
e hidalguía de sus ascendientes, y cuando todavía estaba fresco el incidente
que había enfrentado a su papá con los principales mantuanos de la ciudad,
el hijo mayor de los Miranda Rodríguez tenía dos posibilidades: o se
3
Diccionario de Venezolanismos (vol. I, 77) la defina como frase proverbial y señala que “se usa para
aconsejar malicia y rapidez”. Nota del Autor.
4
Definición que puede ser encontrada en el Diccionario de Historia de Venezuela. 2da Ed. Caracas:
Fundación Empresas Polar, 1997. Tomo IV, pp. 221-222. Nota del Autor.
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conformaba con vivir en un entorno en el cual sería considerado y valorado
como el hijo de la panadera, un sujeto ordinario y de baja esfera, o se
disponía a labrarse un futuro diferente fuera de su lugar natal. De allí la
frase: Ni que yo fuera el hijo de la panadera.
Jalar Bola/Jalar Mecate: en el “Diccionario de venezolanismos” de M.J. Tejera
se define como “Adulador”; y en el Diccionario del habla actual de
Venezuela de Pérez & Núñez está referido a “Persona que consecuentemente
utiliza la adulación como medio para obtener sus fines. (…)”. El DLE
registra la voz “jalador, ra”, con la marca de venezolanismo y definido como
“adulador”. Alexis Márquez Rodríguez (2013) recoge el origen de “Jala
Bolas” y “Jala Mecate” de la siguiente manera:
Se trata de la adulancia servil, generalmente al poderoso en cualquier campo,
sobre todo en el económico y en el político (…) El origen de “jalabolas” es
incierto. “jalabolas” viene de las cárceles del siglo XIX y comienzos del XX,
tiempos de Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez, algunos presos que, por
tener recursos, eran más o menos poderosos, hasta donde se puede serlo
estando en una cárcel, pagaban a otros presos para que les cargasen las
pesadas bolas de hierro que, atadas a una larga cadena que llevaban al pie,
les impedían correr, y para caminar tenían que cargar sobre sus hombros la
bola (origen de la expresión “echarse las bolas al hombro”), a fin de aliviarse
el impedimento. A esta especie de cirineos que cargaban aquellas bolas, para
que el que pagaba pudiera moverse con cierta facilidad, los llamaban
“cargabolas”, expresión que con el tiempo derivó hacia “jalabolas”. No doy
por segura esta explicación, pero luce muy verosímil. “Jalar Mecate”: Se
dice que esta expresión viene de la época de la guerra de independencia. Al
parecer al Libertador le gustaba que le mecieran la hamaca al dormir
valiéndose de un mecate. Para esta tarea se ofrecían peones, soldados y hasta
oficiales, buscando ganar favores o caer en gracia con Simón Bolívar. Hoy,
todo adulador o persona que busca favores con lisonjas también se le dice
“jala mecate”.
De un fenómeno socioeconómico se originó ‘ser un gran cacao’: durante la
Colonia, el cacao venezolano era muy estimado motivo que aumentó su cultivo y como
consecuencia su exportación representó una gran fuente de riqueza para el país. Los
amos de las numerosas haciendas eran muy ricos y a veces llegaban a comprar títulos
nobiliarios, a ellos se les llamaba ‘grandes cacaos’ (o ‘pez gordo’ en italiano ‘pesce
grosso’). Hoy en día se le dice así a la persona adinerada y con influencias.
Camisa de mochila: tiene una connotación despectiva, se empleaba y todavía se
emplea para designar al hombre muy pobre que tenía que hacer su ropa de
tela de saco. En 1898, Rafael Cabrera Malo emplea la locución en la obra
Mimí: «Josefita, mi muchacha se fue con una camisa de mochila, que no
tenía ni cinco, ni uno, ni nada». Hubo inclusive un periódico en 1896 “El
Camisa de Mochila”, que se proclamaba “El órgano del pueblo”.
Otra locución que tiene su origen de un fenómeno socioeconómico es Los gobiernos
pasan, pero el hambre queda: Referido a la ineptitud de los gobiernos. Frase que tiene
su origen en la contemporaneidad de Venezuela. La frase pertenece al actor y
comediante Alberto Debrot, mejor conocido como Jorge Tuero, al interpretar el
reconocido personaje “El Terror del Llano”.
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El Diccionario de Historia de Venezuela recoge locuciones que se originaron de
nombres de personajes reales o ficticios, como por ejemplo ‘ser un Juan Bimba’. En la
tradición cumanesa se recoge el origen de la locución. Se refiere al nombre de un loco
cumanés que se dice vivió antes de 1853. En 1860 Juan Vicente González usaba la
expresión ser un Juan Bimba con el significado de ser un tonto, ser un mentecato.
Desde 1900 la expresión se halla documentada aplicada al prototipo del hombre
humilde del pueblo. Fue con este significado que se fijó en la lengua y se popularizó
gracias también a Andrés Eloy Blanco (1896-1955) que la emplea en diversas
composiciones en forma humorística en la revista Fantoches (1930). La influencia
indígena está presente en las unidades fraseológicas, sobre todo, en los nombres de la
flora y la fauna5. En ámbito fraseológico se hallan muchos ejemplos:
De la fauna: Cachicamo (armadillo) diciéndole a morrocoy conchú (it. da che
pulpito viene la predica); después que matas al tigre, le tienes miedo al cuero; donde
ronca tigre no hay burro con reumatismo; hijo de tigre, sale pintado; a gallo que canta,
le aprietan la garganta; pájaro de mar por tierra.
De la flora: Si eso dice mamón blando qué dirá bizcocho duro; andar como lechoza
verde; estar chévere cambur; esta una locución verbal coloquial indica que algo está
muy bien, de manera excelente. La locución es de origen africano, contiene la voz
“chévere”, que es la palabra que por antonomasia define al venezolano, cuyo origen es
yoruba "ché egberi"—, y la voz “cambur” que es una voz congolese. Como sostiene
Ángel Rosenblat (20), el cambur es la fruta nacional e Venezuela, tanto por la cantidad
de platos que se realizan con la fruta bien sea madura bien sea verde o ‘pintona’, sino
también debido a la veintena de variedades que se cultivan. En Venezuela el cambur
tiene diferentes nombres muy pintorescos (topocho, locho, pineo, cuyaco, titiaro,
dominico, manzano, morado, negro, roso, mataburro, rabo de mula, jartón, zumbi, etc.).
Con la palabra cambur se hallan numerosas locuciones: tener un cambur (tener un
puesto público), estar muy encamburado (en España corresponde a enchufarse; en it.
essere raccomandato). perder el cambur, o cortar el cambur a alguien.
Siguiendo estas ideas, proponemos algunos ejemplos de UF cuya génesis se halla
dentro de la cultura venezolana:
Échale pichón: En Venezuela, cuando se le pide a una persona alguna tarea que
requiera de un esfuerzo adicional, se le dice ¡échale pichón! En la época en
la que no había acueductos ni sistemas de distribución de agua, esta se
extraía con bombas manuales que tenían una palanca que decía Push On. La
utilización de esta palabra, para decir que pusieran a funcionar las bombas,
derivó en pichón. Échale pichón era: dale a la bomba. Otro origen refiere a
los brebajes para dar fortaleza. Estos brebajes (principalmente en los Andes
Venezolanos) tienen como principal ingrediente un pichón. El elixir para la
autoinmunidad, fortaleza y sanar cualquier enfermedad no funciona si no se
le “echa pichón”.
Piano, piano: locución de origen italiano que el venezolano la emplea con el
significado de “poco a poco” o “lentamente”.
Ecole cua: es una manera de decir ‘exacto’ que deriva del italiano eccolo qua
con el significado de ‘aquí está’.
5
Somos deudores del estudio de Messina Fajardo, Luisa. “Come avispa, que cigarrón atora: paremiología
venezolana y “comparancias”.” En Antonio Pamies Bertrán, Juan de Dios Luque Durán & Patricia
Fernández Martin eds. Paremiología y herencia cultural. Granada: Granada Lingüística, 2011. 169-179.,
en el que se hace un estudio bastante documentado del la fraseología y la paremiología venezolanas. Nota
del Autor.
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Echar los perros: significa pretender a alguien de forma amorosa. Es la
actividad de ‘cortejar’ a las damas. Viene del término taurino de “echarle los
perros” al toro para cansarlo y ayudar al torero en su faena.
Echar un camarón: En las excavaciones petroleras, los capataces gringos de vez
en cuando querían echar una siesta. Pero para no ser vistos por los obreros
venezolanos se excusaban diciendo “I come around” (Ya vuelvo). Esta frase
al venezolanizarse quedó como camarón para definir la siesta que se echa en
medio de una jornada.
Desde el contexto gastronómico: soplar el bistec: la expresión es frecuente entre los
hablantes caraqueños que la usan con el significado de “quitarle la pareja a una
persona”. Tejera (1993, 138) define el verbo “soplar” con el significado de “vencer en
cualquier competición, discusión, juego”, “empreñar a una mujer” o “tener capacidad
sexual”.
Echar(le) coco: Se usa en Venezuela con el significado de pensar, reflexionar,
razonar. En el DEL se halla con el significado de “hacer cálculos, cuentas”;
por lo cual, este verbo metafóricamente señala que los pensamientos pueden
ser dirigidos. Por otra parte, la palabra/fruta “coco”, comparte ciertas
características con la cabeza de los humanos, que es la parte del cuerpo
humano donde se forjan las ideas.
Chúpate esa mandarina: se emplea cuando se ha vencido un debate o nuestro
argumento es infalible a cualquier refutación, se suele emplear la frase para
finalizar el discurso. Es similar a la expresión ‘Jaque Mate’.
Hallaca mal amarrada: Término utilizado para describir a una persona que luce
una vestimenta muy apretada y que no se adapta a su cuerpo. La hallaca es
un plato típico de la gastronomía venezolana.
Así como sucede con el léxico, el venezolano es muy creativo desde el punto de
vista paremiológico. Como afirma Messina Fajardo (2011), son numerosos los refranes
que surgen de la creatividad del hablante venezolano, observemos algunos ejemplos que
nos proporciona:
Aquí el que no toma vino, tira flechas o toca tambor: La paremia es un reflejo de
la negación del mestizaje, y pone de relieve las tres etnias que conviven en
Venezuela: blanca (europea que toma vino), india (aborigen que emplea las
flechas como arma de defensa), y negra (la africana representada con la
alusión a la percusión).
No hay mujer fea, sino pobre: Es un dicho que va de moda en la actualidad, su
contenido es verdaderamente sexista; aduce al hecho que, si la mujer no es
bonita, es porque es pobre, ya que actualmente para resolver el problema
físico, las mujeres recurren a la cirugía estética o plástica.
Caracas es Caracas, lo demás es monte y culebra: Aduce al hecho que en
Venezuela solo la capital está modernizada, en donde se han superado los
problemas de civilización y barbarie, porque en el resto del país se sigue
viviendo bajo forma de retraso.
Joder / mamar gallo: corresponde a ‘bromear’. Se usa para denotar que a alguien
se le está haciendo una jugarreta. En las peleas de gallos se acostumbra a
succionar la cabeza del gallo para que este se vuelva desconcertado y a la
hora de la lucha el mismo huya y no enfrente al otro gallo, logrando cansar a
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su oponente. Una vez recobrado el sentido de la orientación puede atacarlo
con mayor oportunidad. Dicha práctica se considera ilegal y poco honorable
y ante la sospecha de su uso se exclama: ¡Me están mamando gallo!
Para atrás ni para coger impulso/ chivo que se devuelve se esnuca: Frase
expresiva y sentenciosa con la cual se señala la necesidad o conveniencia, o
la voluntad de no retroceder en una decisión tomada.
7. Conclusión
En este trabajo hemos presentado un breve análisis del léxico y de UF presentes en
el español de Venezuela con el fin de evidenciar el uso de las UF y documentar la
importancia del contexto histórico y social en su proceso creativo. Por otro lado, cabe
subrayar que en la creación fraseológica un papel destacado lo cumple la creatividad del
hablante venezolano.
Pensamos que estudiar la fraseología y la paremiología venezolanas es importante,
como ya se hace en varios países de Hispanoamérica (México, Colombia, Argentina).
Es necesario que se propague, en Venezuela, el interés por el cultivo y recogida de
fraseologismos, y, de tal manera, poder contar con un inventario general fraseológico y
paremiológico antes de que dichas expresiones se pierdan y desaparezcan
definitivamente.
Es cardinal recordar que el estudio de la fraseología supone orientar la investigación
hacia una visión del lenguaje amplia que incluya factores culturales o ideológicos que
preserven no solo nuestra lengua sino también nuestra valores y símbolos de una
comunidad lingüística. Esta investigación representa el punto de partida de un trabajo
más amplio que prevé una primera fase de recogida de datos y otra de análisis sintáctico
semántico de las UF del español de Venezuela, prevista para un segundo trabajo, con el
fin de definir el comportamiento y las funciones de dichas unidades fraseológicas a
partir de las relaciones que se establecen dentro de sus componentes internos al ser
analizadas en su contexto.
La idea que sustenta este propósito es, como hemos adelantado en la introducción,
clasificar las Uf y sus componentes para redactar un diccionario fraseológico del
español de Venezuela que atienda a las últimas investigaciones en fraseología y
fraseografía, entendida esta última como una disciplina lingüística que se ocupa de la
recopilación de los elementos pluriverbales y fijos de las lenguas
ISSN 1540 5877 eHumanista/IVITRA 19 (2021): 498-507
Ruth Carolina Castillo 507
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