Universidad Tecnológica de Honduras
Derecho de Integración – II Parcial
Clase & Parcial:
Abg. Sergio Banegas
Catedrático:
Brenda Dinora Espinoza | 201610110574
Yarien Alessandra Perdomo | 201610050009
Yoselin Gabriela Raudales | 201610070025
Gustavo Adolfo Rivera | 201610110512
Estudiantes & Números de Cuenta:
Informe BETRIX
Tema:
Miércoles 11 de marzo del 2020
Fecha:
ÍNDICE
1.1. Portada.
1.2. Índice.
1.3. Introducción.
1.4. Marco Teórico.
1.5. Marco Legal.
1.6. Conclusiones.
1.7. Anexos Bibliografía.
1.8. Apéndices.
INTRODUCCIÓN
En la siguiente información daremos a conocer sobre lo que es la salida de gran
Bretaña de la unión europea para obtener mejores conocimientos de los que es la
clase de los tratados.
El 29 de marzo de 2017, el Reino Unido notificó oficialmente al Consejo Europeo su
intención de abandonar la UE. El 31 de enero de 2020 a medianoche, hora central
europea, el Reino Unido abandonó la Unión Europea.
La salida del Reino Unido de la Unión Europea, también conocida popularmente
como brexit, fue un proceso político que consiguió el abandono por parte del Reino
Unido de su condición de Estado miembro de la Unión Europea.
El 23 de junio de 2016 se celebró en el Reino Unido y en Gibraltar un referéndum
sobre la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea. 1 La pertenencia
británica en la Unión Europea había sido un asunto controvertido desde que el país
se integró en la Comunidad Económica Europea en 1973, con debates recurrentes
sobre la salida del Reino Unido de la Unión Europea (llamado comúnmente "Brexit")
desde entonces.
MARCO TEÓRICO
La salida del Reino Unido de la Unión Europea, también conocida popularmente
como brexit, palabra combinada de las palabras inglesas Britain, Gran Bretaña
y exit, salida , fue un proceso político que consiguió el abandono por parte del Reino
Unido de su condición de Estado miembro de la Unión Europea. Tras
un referéndum celebrado el 23 de junio de 2016 en el que el 51,9 por ciento de los
votantes apoyó abandonar la Unión Europea, el Gobierno
británico invocó el artículo 50 del Tratado de la Unión Europea, iniciando un proceso
de dos años que debía concluir con la salida del Reino Unido el 29 de marzo de
2019. Ese plazo fue prolongado en primer término hasta el 12 de abril de 2019. El
plazo volvió a ser prolongado hasta el 31 de octubre de 2019. Por tercera y última
vez, el plazo volvió a ser prorrogado hasta el 31 de enero de 2020. Pasada esa
fecha, tras haberse aprobado definitivamente el Acuerdo de Retirada a las 00:00
horas del viernes 31 de enero, Reino Unido abandonó automáticamente la Unión
Europea a las 23:00 horas (hora británica) de dicho día. En virtud de dicho acuerdo,
habrá un periodo transitorio hasta el 31 de diciembre de 2020 por el cual Reino
Unido se mantendrá en el mercado europeo y los ciudadanos y las empresas no
notarán diferencias.5 Reino Unido y la UE deberán negociar una nueva relación
comercial los siguientes meses.6
La retirada de la Unión Europea ha sido defendida principalmente por
los euroescépticos de derecha (aunque también en menor medida por los
de izquierda), mientras que los preeuropeos, que abarcan todo el espectro político,
han abogado por la membresía continua y el mantenimiento de la unión aduanera y
el mercado común. Ya en 1975 se había celebrado un primer referéndum sobre la
permanencia del país en la Comunidad Económica Europea, precursora de la UE,
con resultado favorable a la permanencia. En los años setenta y ochenta, la salida
de la Comunidad Europea fue abogada principalmente por la izquierda política, y el
manifiesto electoral de 1983 del Partido Laborista abogó por la retirada total. En
1987, el Acta Única Europea, la primera revisión importante de los Tratados de
Roma de 1957, estableció formalmente el mercado único europeo y la Cooperación
Política Europea.
Desde la década de 1990, la oposición a una mayor integración europea vino
principalmente de la derecha. Cuando en 1992 el Tratado de Maastricht, que creó
la UE y el mercado único y garantizó las cuatro libertades básicas (la libre
circulación de bienes, servicios, capitales y personas en toda la UE) fue presentado
ante el Parlamento, hubo divisiones dentro del Partido Conservador, lo que llevó a
una rebelión sobre el Tratado.
El Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP por sus siglas en inglés),
formado en 1993, creció fuertemente a principios de la década de 2010 y la
influencia de la campaña People's Pledge («Compromiso del Pueblo») entre
partidos también se ha descrito como influyente para lograr un referéndum.
El primer ministro conservador, David Cameron, prometió durante la campaña para
las elecciones generales de 2015 celebrar un nuevo referéndum, una promesa que
cumplió en 2016 tras la presión del ala euroescéptica de su partido. Cameron, que
había hecho campaña para permanecer, renunció después del resultado y fue
sucedido por Theresa May, su ex-Ministra del Interior. Llamó a elecciones generales
anticipadas menos de un año después, pero perdió su mayoría general. Su gobierno
minoritario fue apoyado en votos clave por el Partido Unionista Democrático.
May anunció la intención del gobierno de no buscar ser miembro permanente
del mercado interior europeo o de la unión aduanera de la UE después de
abandonar la UE y prometió derogar la Ley de Comunidades Europeas de 1972 e
incorporar la legislación vigente de la Unión Europea en la legislación nacional del
Reino Unido. Las negociaciones con la UE comenzaron oficialmente en junio de
2017. En noviembre de 2018, se publicó el Proyecto de Acuerdo de Retirada,
negociado entre el Gobierno del Reino Unido y la UE. La Cámara de los
Comunes votó en contra del acuerdo por un margen de 432 a 202 (la mayor derrota
parlamentaria en la historia para un gobierno del Reino Unido en funciones) el 15
de enero de 2019, y nuevamente el 12 de marzo con un margen de 391 a 242 en
contra del acuerdo.
El 14 de marzo de 2019, la Cámara de los Comunes votó para que May le solicite a
la UE una extensión del período permitido para la negociación. Miembros de toda la
Cámara de los Comunes rechazaron el acuerdo. Los líderes sindicales exigieron
que cualquier acuerdo debe mantener una unión aduanera y un mercado
único. Theresa May acabó dimitiendo en julio de 2019 y fue sustituida por Boris
Johnson, quien obtuvo un gran resultado electoral en diciembre de ese año.
El amplio consenso entre los economistas es que el brexit tiene la posibilidad de
reducir la renta per cápita real del Reino Unido a mediano y largo plazo, y que el
referéndum sobre el brexit en sí mismo dañó la economía. Existe la posibilidad que
el brexit reduzca la inmigración desde países del Espacio Económico
Europeo (EEE) al Reino Unido, y plantea desafíos para la educación superior y la
investigación académica del Reino Unido. A partir de julio de 2019, el tamaño de la
"ley de divorcio" —la parte del Reino Unido de las obligaciones financieras de la
UE— y las relaciones con Irlanda y otros Estados miembros de la UE siguen siendo
inciertas. El impacto en el Reino Unido depende de si el proceso será
un brexit «duro» o «blando», o si hay un brexit sin acuerdo, por el cual el Reino
Unido abandonaría la UE sin un acuerdo de retirada.
Referéndum 1975 sobre la permanencia de Reino Unido en la Comunidad
Económica Europea
En 1975 se celebró un referéndum en el que el electorado decidió sobre la
permanencia británica en la CEE. Todos los principales partidos políticos y la prensa
apoyaron la continuidad en el mercado común. Sin embargo, hubo fracturas internas
significativas entre los laboristas (en aquel momento el partido gobernante), dado
que sus militantes habían votado a favor de la salida en una conferencia celebrada
el 26 de abril de 1975, cuya duración había sido de un día. Puesto que el gobierno
estaba dividido entre acérrimos proeuropeos y antieuropeos, Harold Wilson autorizó
que sus ministros hicieran campaña pública en favor de cualquiera de las dos
opciones. En total, siete de los treinta y dos miembros del gobierno se opusieron a
la pertenencia a la CEE.
El 5 de junio de 1975, los electores tuvieron que decidir si votaban sí o no a la
pregunta: «¿Piensa que el Reino Unido debe permanecer en la Comunidad Europea
(Mercado Común)?». Todos los condados administrativos del Reino Unido
registraron una mayoría de votos afirmativos, con la excepción de las islas
Shetland y las islas Hébridas Exteriores. Como resultado, el Reino Unido
permaneció en la CEE.17
Votos del sí Sí (%) Votos del no No (%) Participación (%)
17 378 581 67,2 8 470 073 32,8 64,5
Periodo entre referéndums
El Partido Laborista, en la oposición, hizo campaña en las elecciones generales de
1983 para que el Reino Unido saliera de la Comunidad Económica Europea.18 La
propuesta no tuvo mayor calado por la aplastante victoria de Margaret Thatcher,
que fue reelegida en las elecciones.18 A partir de ese momento, el Partido Laborista
cambió su política hacia Europa.18
Como resultado del Tratado de Maastricht, la CEE se convirtió en la Unión Europea.
En 1994 se formó el antiguo Referéndum Party de la mano de James Gold
Smith para concurrir a las elecciones generales de 1997 con el objetivo de celebrar
un referéndum sobre la permanencia en la UE. Presentó candidatos en 547
circunscripciones en aquellas elecciones y consiguió 810 860 votos. No logró
ningún escaño en el parlamento por la dispersión de su voto, de manera que
perdieron sus depósitos (aportados por Gold Smith) en 505 circunscripciones.20
A comienzos de la década de 1990 también se formó el Partido de la Independencia
del Reino Unido (UKIP). Es un partido euroescéptico en contra de la participación
del Reino Unido en la Unión Europea. Consiguió el tercer lugar en el Reino Unido
en las elecciones europeas de 2004, el segundo en las de 2009 y el primero en las
de 2014. Los comicios de 2014 fueron los primeros desde 1906 en los que el partido
más votado no era el Partido Conservador ni el Partido Laborista.
El debate lo volvió a retomar en 2013 el primer ministro, David Cameron, al
proponer un referéndum sobre el mantenimiento del Reino Unido en la Unión
Europea, proyectado en 2014, pero marcado para 2017.21 A partir de la victoria en
las elecciones generales de 2015 del Partido Conservador y por las presiones del
nuevo partido UKIP, que tiene un importante respaldo de la población por la crisis
económica y las presiones que genera el aumento de la llegada de más migrantes
de Europa, el proyecto de buscar la salida de Inglaterra de la Unión Europea se
consolidó, dado que era uno de los puntos clave de la campaña.
Durante 2016 el primer ministro Cameron llevó a cabo una serie de negociaciones
con la UE sobre concesiones que la Unión Europea podría realizar al Reino Unido a
cambio de un gobierno británico favorable a la UE.
Referéndum de 2016
El 23 de junio de 2016 se realizó el Referéndum sobre la permanencia del Reino
Unido en la Unión Europea, también conocido como brexit, el resultado indica que
el 51,9 % de los votantes era partidario de abandonar la UE, frente a un 48,1 %
partidario de permanecer. Sin embargo, en Escocia, Irlanda del Norte y Gibraltar,
además de la mayoría de Londres, predominó la opción de la permanencia.24 Tras
los resultados del referéndum, el primer ministro David Cameron anunció su
dimisión del cargo en octubre del mismo año, argumentando que un liderazgo fresco
debe llevar al país a la opción elegida en la votación. 25 Una iniciativa popular de
recogida de firmas en la web de peticiones del parlamento de Westminster para que
el parlamento se planteara la realización de un segundo referéndum recabó más de
cuatro millones de apoyos en los días siguientes a la consulta.26 Debido al gran
apoyo popular recibido por esta petición, el comité de peticiones de la Cámara de
los Comunes ha programado un debate en Westminster Hall, la segunda cámara de
debate de los Comunes, para el día 5 de septiembre de 2016. Pese a que esta
cámara no tiene la capacidad de aprobar proyectos de ley ni decisiones que vinculen
al gobierno, es incierto el resultado que este debate podría tener en la opinión
pública.
El proceso de retirada del Reino Unido de la Unión Europea se inició una vez que
el Reino Unido invocó el artículo 50 del Tratado de la Unión Europea, lo que sucedió
el miércoles 29 de marzo de 2017. Se estima que el proceso durará entre 18 y 24
meses, habiendo abandonado el Reino Unido totalmente el club comunitario antes
del 29 de marzo de 2019. No obstante, si debiera ser prorrogado el plazo,
necesitaría la autorización expresa de los Veintisiete, por unanimidad, además de
la conformidad del Reino Unido.28 La fecha de retirada de Reino Unido se acabó
retrasando en dos ocasiones. La última, tan solo un día antes de la salida efectiva
de país británico, cuando, tras una larga reunión, los 27 acordaron retrasar esta
fecha hasta el 31 de octubre de 2019.
Votos del Si Si (%) Votos del No No (%) Participación (%)
16 141 241 48,1 17 410 742 51,9 72,2
El controvertido Brexit llega finalmente con la salida oficial de Reino Unido de la
Unión Europea (UE) este 31 de enero, aunque la incertidumbre respecto a sus
efectos prácticos todavía está lejos de ser despejada.
Una de las principales reivindicaciones de quienes apoyaron este proceso en el
referéndum de 2016 es que el gobierno británico recupere el control total sobre las
políticas migratorias.
Bajo el ala de la UE, Londres tenía que seguir las regulaciones acordadas por todos
sus Estados miembros, aunque solo en algunas áreas. Por ejemplo, uno de los
principios básicos de la UE es el del "mercado interior", que consiste en permitir la
libre circulación de bienes, servicios, capital y personas.
Desde la entrada en vigor de este mercado único en 1993, "los ciudadanos
europeos pueden vivir, trabajar, estudiar o hacer negocios con libertad" en cualquier
otro Estado de la UE.
Preguntas básicas para entender la salida de Reino Unido de la Unión Europea
Como consecuencia de ello, el saldo migratorio neto anual de ciudadanos de la UE
a Reino Unido se disparó hasta alcanzar su punto más alto durante el primer
trimestre de 2015, con 219.000 llegadas. Desde el referéndum, sin embargo, está
cifra ha caído hasta los 48.000 del segundo trimestre de 2019.
A la vez, miles de ciudadanos británicos se beneficiaron de esta política y emigraron
a otros países de la UE.
Por ejemplo, la colonia británica más grande se encuentra en España, donde viven
unas 250.000 personas provenientes de las islas británicas. Más de un tercio tiene
más de 65 años, ya que el sol y un clima más amable que el de Reino Unido
convierte al país en un atractivo destino para jubilarse.
Todos estos inmigrantes británicos y europeos tienen la libre circulación garantizada
hasta el 31 de diciembre de 2020, cuando acaba el llamado periodo de transición.
Para entonces, Reino Unido y la Unión Europea deberán haber acordado los nuevos
términos de la relación que tendrán en el futuro.
¿Y América Latina?
¿Cambia algo para los latinoamericanos que quieran ir a Reino Unido a hacer
turismo, estudiar o trabajar?
No. La libre circulación de personas solo se aplicaba a ciudadanos de la UE y
Estados con acuerdos especiales como Suiza o Noruega. Los llamados
extracomunitarios, personas de fuera de la UE, estaban y siguen sujetos a otras
normas.
Por ejemplo, muchos de los países europeos son firmantes del Acuerdo de
Schengen. Según este, sus territorios conforman el Espacio Schengen y todo aquel
que haya entrado en él, podrá moverse libremente de nación en nación sin tener
que pasar por controles fronterizos.
Es por eso que, por ejemplo, cuando alguien solicita una visa de turismo a Francia,
esta le sirve también para entrar luego en Alemania, Portugal o cualquier otro de los
26 países que forman parte del Espacio Schengen. Pero no en Reino Unido.
Los británicos siempre prefirieron mantenerse fuera de este acuerdo e imponer las
exigencias para el ingreso de personas a su país según su propio criterio.
Por eso, por ejemplo, si eres peruano o colombiano, no tendrás que pedir visa para
visitar un país Schengen. Pero sí deberás hacerlo si quieres ver el Big Ben en
Londres o darte un paseo por Escocia.
En cuanto a las visas de trabajo, cada país europeo concede la suya bajo distintos
criterios. Es por eso que alguien con una visa de trabajo para Suecia solo podrá
trabajar en Suecia.
Lo mismo ocurre con las visas de estudio para periodos de más de tres meses:
alguien con una visa de estudio para Bélgica solo podrá estudiar en Bélgica. En
ambos casos, su visa permitirá viajar libremente por el Espacio Schengen, pero no
realizar esas actividades.
¿Y Reino Unido? Como ya regulaba por su cuenta las visas, nada cambiará para
los ciudadanos extracomunitarios, como los latinoamericanos, que tendrán que
seguir pidiéndola para estudiar y trabajar allí.
MARCO LEGAL
La salida del Reino Unido de la Unión Europea, también conocida popularmente
como Brest, palabra combinada de las palabras inglesas Britania, Gran Bretaña y
éxito, salida, fue un proceso político que consiguió el abandono por parte del Reino
Unido de su condición de Estado miembro de la Unión Europea el Gobierno británico
invocó el artículo 50 del Tratado de la Unión Europea, iniciando un proceso de dos
años que debía concluir con la salida del Reino Unido el 29 de marzo de 2019. Ese
plazo fue prolongado en primer término hasta el 12 de abril de 2019. El plazo volvió
a ser prolongado hasta el 31 de octubre de 2019. Por tercera y última vez, el plazo
volvió a ser prorrogado hasta el 31 de enero de 2020. En los años setenta y ochenta,
la salida de la Comunidad Europea fue abogada principalmente por la izquierda
política, y el manifiesto electoral de 1983 del Partido Laborista abogó por la retirada
total. En 1987, el Acta Única Europea, la primera revisión importante de los Tratados
de Roma de 1957, estableció formalmente el mercado único europeo y la
Cooperación Política Europea. El Partido de la Independencia del Reino Unido
(UKIP por sus siglas en inglés), formado en 1993, creció fuertemente a principios
de la década de 2010 y la influencia de la campaña Popeles Plenge («Compromiso
del Pueblo») entre partidos también se ha descrito como influyente para lograr un
referéndum. El primer ministro conservador, David Cameron, prometió durante la
campaña para las elecciones generales de 2015 celebrar un nuevo referéndum, una
promesa que cumplió en 2016 tras la presión del ala euroescéptica de su partido.
Cameron, que había hecho campaña para permanecer, renunció después del
resultado y fue sucedido por Teresa Muy, su ex-Ministra del Interior. Llamó a
elecciones generales anticipadas menos de un año después, pero perdió su
mayoría general. Su gobierno minoritario fue apoyado en votos clave por el Partido
Unionista Democrático.
Referéndum 1975 sobre la permanencia de Reino Unido en la Comunidad
Económica Europea En 1975 se celebró un referéndum en el que el electorado
decidió sobre la permanencia británica en la CEE. Todos los principales partidos
políticos y la prensa apoyaron la continuidad en el mercado común. Sin embargo,
hubo fracturas internas significativas entre los laboristas (en aquel momento el
partido gobernante), dado que sus militantes habían votado a favor de la salida en
una conferencia celebrada el 26 de abril de 1975, cuya duración había sido de un
día. Puesto que el gobierno estaba dividido entre acérrimos preeuropeos y
antieuropeos, Harold Wilson autorizó que sus ministros hicieran campaña pública
en favor de cualquiera de las dos opciones. En total, siete de los treinta y dos
miembros del gobierno se opusieron a la pertenencia a la CEE.
El 5 de junio de 1975, los electores tuvieron que decidir si votaban sí o no a la
pregunta: «¿Piensa que el Reino Unido debe permanecer en la Comunidad Europea
(Mercado Común)?». Todos los condados administrativos del Reino Unido
registraron una mayoría de votos afirmativos, con la excepción de las islas Shetland
y las islas Hibridas Exteriores. Como resultado, el Reino Unido permaneció en la
CEE.
Referéndum de 2016
El 23 de junio de 2016 se realizó el Referéndum sobre la permanencia del Reino
Unido en la Unión Europea, también conocido como Brest, el resultado indica que
el 51,9 % de los votantes era partidario de abandonar la UE, frente a un 48,1 %
partidario de permanecer. Sin embargo, en Escocia, Irlanda del Norte y Gibraltar,
además de la mayoría de Londres, predominó la opción de la permanencia.24 Tras
los resultados del referéndum, el primer ministro David Cameron anunció su
dimisión del cargo en octubre del mismo año, argumentando que un liderazgo fresco
debe llevar al país a la opción elegida en la votación.25 Una iniciativa popular de
recogida de firmas en la web de peticiones del parlamento de Westminster para que
el parlamento se planteara la realización de un segundo referéndum recabó más de
cuatro millones de apoyos en los días siguientes a la consulta.26 Debido al gran
apoyo popular recibido por esta petición, el comité de peticiones de la Cámara de
los Comunes ha programado un debate en Westminster Hall, la segunda cámara de
debate de los Comunes, para el día 5 de septiembre de 2016. Pese a que esta
cámara no tiene la capacidad de aprobar proyectos de ley ni decisiones que vinculen
al gobierno, es incierto el resultado que este debate podría tener en la opinión
pública. El controvertido Brexit llega finalmente con la salida oficial de Reino Unido
de la Unión Europea (UE) este 31 de enero, aunque la incertidumbre respecto a sus
efectos prácticos todavía está lejos de ser despejada.
Una de las principales reivindicaciones de quienes apoyaron este proceso en el
referéndum de 2016 es que el gobierno británico recupere el control total sobre las
políticas migratorias.
Bajo el ala de la UE, Londres tenía que seguir las regulaciones acordadas por todos
sus Estados miembros, aunque solo en algunas áreas. Por ejemplo, uno de los
principios básicos de la UE es el del "mercado interior", que consiste en permitir la
libre circulación de bienes, servicios, capital y personas.
Desde la entrada en vigor de este mercado único en 1993, "los ciudadanos
europeos pueden vivir, trabajar, estudiar o hacer negocios con libertad" en cualquier
otro Estado de la UE.
Preguntas básicas para entender la salida de Reino Unido de la Unión Europea.
CONCLUSIONES
La conclusión es de carácter económico, ya que hay que tener muy presente que la
Unión Europea es el socio comercial más importante del Reino Unido. El 44 % de
las exportaciones británicas tienen como destino la Unión, representando el
Mercado Único Europeo un espacio económico y comercial de primer orden para la
actividad de las empresas británicas. Por consiguiente, un abandono de la Unión
afectará muy significativamente a las empresas implantadas en territorio británico,
en general de todos los sectores de actividad y, muy en particular, a las del sector
financiero por la relevancia de la “City” en Londres. No es concebible acuerdo
alguno entre el Reino Unido y la UE beneficiándose del acceso al mercado interior
europeo y excluyendo la obligación de respetar la libertad de circulación de
personas.
ANEXOS
Tres años y medio después del referendo en el que Reino Unido votó a favor de
abandonar la Unión Europea (UE), el Brexit se formaliza.
Este 31 de enero fue el último día de la sociedad y ahora comenzarán 11 meses de
transición, en el que ambas partes negociarán cómo será su futura relación.
La aplastante victoria de Boris Johnson en las elecciones de diciembre de 2019 le
garantizó al Primer Ministro británico suficientes votos para conseguir la aprobación
del acuerdo de salida que ya había negociado con Bruselas.
El primer ministro británico, Boris Johnson, en un mensaje televisado señaló que
"lo más importante que hay que decir es que esto no es un final, sino un
comienzo".
"Queremos que sea el inicio de una nueva era de cooperación amistosa entre la
Unión Europea y un energético Reino Unido", agregó.
BIBLIOGRAFÍA
• Mangas Martín, Araceli (2016). «La retirada del Reino Unido de la Unión
Europea». Foro, Nueva época 19 (1): 29-63. ISSN 1698-5583.
• https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-51266689
APÉNDICE
Ya viene brexit.
Después de tres años de regateo con el parlamento británico, de convulsiones en
la cúpula gubernamental y súplicas a Bruselas para atrasar la salida, Gran Bretaña
da vuelta a la página y pone fin a casi medio siglo de vínculos cercanos con
Europa el 31 de enero.
La separación con la Unión Europea quedó sellada cuando el Partido Conservador
del primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson, obtuvo una victoria aplastante
en la elección general de diciembre. Eso le dio a Johnson la mayoría
parlamentaria que necesitaba para aprobar la legislación a principios de enero que
fijara las condiciones para la partida de Gran Bretaña, un objetivo que su
antecesora, Theresa May, no logró en varias ocasiones. Los parlamentarios
europeos le dieron al plan su bendición más tarde.
Johnson, un impetuoso defensor de la retirada, ahora guiará a la nación a través
de la etapa más crítica del brexit: las negociaciones comerciales que determinarán
qué tan vinculado quedará Gran Bretaña con el bloque europeo.
Poco cambiará de la noche a la mañana. A la medianoche del 31 de enero en
Bruselas —11 de la noche en Londres, un recordatorio de que fue la Unión
Europea la que fijó los términos de la partida— Gran Bretaña comenzará una
transición de once meses en la que seguirá cumpliendo con las reglas y regulación
del bloque mientras decide qué tipo de brexit seguirá.
Lo que finalmente surge mientras Gran Bretaña se despide de la Unión Europea
podría determinar el curso de la nación y su lugar en el mundo durante décadas. A
continuación presentamos una guía básica al brexit: qué es, cómo se convirtió en
un lío político y de qué forma podría resolverse.
Empecemos por el principio
¿Por qué se le dice “brexit”?
Brexit —contracción de las palabras Bretaña y salir, exit, en inglés—, se convirtió
en la abreviatura preferida de la propuesta de que Gran Bretaña se separe de la
Unión Europea y cambie su relación con el bloque en materia de comercio,
seguridad y migración.
Gran Bretaña ha estado debatiendo los pros y los contras de la membresía a una
comunidad europea de naciones casi desde el momento en que se planteó la idea.
Realizó su primer referéndum sobre la membresía a lo que entonces se llamaba la
Comunidad Económica Europea en 1975, menos de tres años después de su
adhesión. En ese momento, el 67 por ciento de los votantes apoyaba pertenecer al
bloque.
Pero el debate no terminó ahí.
En 2013, el entonces primer ministro, David Cameron, prometió un referéndum
nacional en torno a la membresía a la Unión Europea con la idea de zanjar el
asunto de una vez por todas. Las opciones presentadas a los votantes eran
amplias y vagas —Quedarse o Irse— y Cameron estaba convencido de que
Quedarse ganaría sin problemas.
Fue un grave error de cálculo.
Cuando los británicos acudieron a las urnas el 23 de junio de 2016, una crisis de
refugiados había convertido la migración en un tema candente en toda Europa.
Mientras tanto, la campaña por Irse fue acusada de que se había basado en
mentiras y violado las leyes electorales.
Al final, resultó que el 52 por ciento de los votantes apoyaban abandonar el
bloque, a pesar de que esto no estuviera bien definido.
¿Fue el fin del debate? Difícilmente.
Los defensores del brexit habían pospuesto la enredada pregunta de lo que
vendría después. Incluso ahora que Gran Bretaña ha establecido los términos de
su partida, aún no está claro qué tipo de relación con la Unión Europea quiere
para el futuro, un asunto que podría ser tan divisivo como el debate sobre la
retirada.
¿Cómo se distribuyó el voto?
La mayoría de los votantes en Inglaterra y Gales apoyaron el brexit, sobre todo en
zonas rurales y ciudades más pequeñas. Eso logró aventajar el apoyo mayoritario
de los votantes de Londres, Escocia e Irlanda del Norte a quedarse en el bloque.
Los jóvenes votaron sobre todo por quedarse mientras que los mayores querían
irse.
¿Por qué es tan importante?
Europa es el mercado más importante para las exportaciones de Gran Bretaña y
su mayor fuente de inversión extranjera, mientras que la membresía en el bloque
ha ayudado a Londres a consolidar su posición como centro financiero global.
Cada tanto, las principales empresas han anunciado que abandonan Gran Bretaña
debido al brexit o al menos han amenazado con hacerlo. Entre las compañías que
piensan en reubicarse está Airbus, que emplea a 14.000 personas y apoya a más
de 100.000 otros trabajos.
El gobierno ha proyectado que, en 15 años, la economía del país sería de un 4 al
9 por ciento menor si Gran Bretaña dejara la Unión Europea que si se quedara,
dependiendo del modo en que se dé la salida.
Theresa May había prometido que Brexit pondría fin al libre movimiento, es decir,
al derecho de las personas en el resto de Europa a trabajar y vivir en Gran
Bretaña. Era un triunfo para la clase trabajadora, muchos de quienes consideran
que la migración amenaza sus empleos. Pero poner fin al libre movimiento sería
recíproco y esto desanimaba a los jóvenes británicos que desean estudiar o
trabajar en el extranjero.
¿Por qué se puso como fecha límite el 31 de enero?
Antes de que el parlamento aprobara el acuerdo de retirada de Johnson en enero,
la única otra decisión que estaba clara sobre el brexit era el aviso formal de 2017
de que se marchaban según el artículo 50 del Tratado de Lisboa de la Unión
Europea, un proceso legal que estableció un plazo de dos años para la salida. Eso
hizo que el 29 de marzo de 2019 fuera la fecha formal del divorcio.
Pero la salida se demoró cuando quedó claro que los legisladores conservadores
de línea dura a favor del brexit no aceptarían el plan de retirada de May, que,
dijeron, dejaría a Gran Bretaña atrapada en el mercado europeo.
La Unión Europea acordó mover la fecha al 12 de abril. Pero el nuevo plazo no
logró mayor acuerdo en Londres y May se vio obligada otra vez a pedir más
tiempo. Esta vez, los líderes europeos insistieron en un plazo mayor y pusieron
como fecha el 31 de octubre.
Johnson asumió el poder en julio y prometió que para entonces, con o sin
acuerdo, el país estaría fuera del bloque. Pero los parlamentarios de oposición y
algunos rebeldes de su partido se apoderaron del proceso del brexit y se
organizaron para bloquear una salida sin acuerdo, lo que habría dejado a Gran
Bretaña sin un colchón para amortiguar el golpe de una separación súbita.
Eso forzó a que Johnson pidiera una extensión, algo que dijo que “prefería estar
muerto en una zanja” a hacer. Los líderes europeos acordaron darle un plazo de
tres meses, hasta el 31 de enero de 2020, mientras Gran Bretaña sopesaba sus
alternativas.
Al final, Johnson persuadió a suficientes legisladores de la oposición para que
aceptaran una elección general anticipada. Su Partido Conservador ganó una
mayoría de 80 escaños, la mayor desde Margaret Thatcher en 1987.
¿Qué pasará ahora?
Aunque el 31 de enero marca un hito simbólico, es simplemente el comienzo de
un capítulo potencialmente más volátil de un divorcio turbulento, en el que los
líderes políticos y empresariales discuten cómo será el brexit.
Cada camino conlleva riesgos para Johnson, más aún después de una elección en
la que lo apoyaron los votantes de antiguos bastiones del laborismo en el norte y
centro de Inglaterra, quienes, se espera, sufrirán al instalarse las barreras
comerciales con Europa.
Y el tiempo corre: el final del período de transición es el 31 de diciembre.
Cualquier solicitud para extender ese plazo deberá hacerse antes de junio.
Sin embargo, Johnson ha prometido en varias ocasiones completar la salida a
finales de año. Si cumple con su palabra, Gran Bretaña y la Unión Europea
tendrán que llegar a un acuerdo que regule el comercio a través del Canal de la
Mancha de manera acelerada. (Por ejemplo, renegociar el acuerdo comercial
entre Canadá y la Unión Europea de 2016 tomó siete años).
También habrá negociaciones sobre el comercio de bienes manufacturados y
servicios, que conforman gran parte de la economía británica. Si las partes no
logran un acuerdo, así sea uno limitado que deje para el año siguiente algunos
asuntos, Gran Bretaña saldría disparada del bloque sin acuerdo, lo cual abriría la
puerta a aranceles e interrupción fronteriza, un escenario similar al del brexit sin
acuerdo que los legisladores han temido desde hace mucho.
Entre los puntos de desacuerdo estará el deseo de Johnson de separarse de los
estándares laborales, ambientales y de seguridad europeos. Cuanta más distancia
ponga Gran Bretaña entre sus reglas y las de Europa —han dicho los líderes del
bloque— más dificultarán el acceso de Gran Bretaña al mercado europeo.
Cualquier restricción de ese tipo amenazaría los empleos británicos, ya que
muchos de ellos dependen de clientes europeos.