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Conocimiento Esencial de Dios en la Fe

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Conociendo a Dios

Serie de estudios bíblicos sobre la doctrina de


Dios

Juan Olivo
Contenido
Lección 1

El conocimiento que debemos tener de Dios

Lectura: Jeremías 9: 23-24

Propósito: Que veamos la importancia de un


conocimiento correcto de Dios, porque esto glorifica su
Santo Nombre.

Texto para memorizar: Jeremías 9:24


Introducción
¿Qué la biblia nos habla sobre nuestra repuesta a Dios? ¿Qué Dios quiere
de su Pueblo? ¿Cuál es la mayor necesidad para el cristiano? ¿Cómo
podemos crecer espiritualmente? ¿Cómo podemos amar más a nuestro
Dios? La respuesta a todas estas preguntas es: conociendo a Dios.

1. ¿Cuál es el mayor bien de todos?


Unos de los problemas que en la actualidad se manifiesta es la ausencia
de la centralidad de Dios. el pueblo de Dios debe reorientarse a la fuente
que es Dios.
A las personas les encantan los bienes, pero la palabra de Dios nos
enseña que hay un bien mayor. Dice el libro de los Salmos: “Oh alma mía,
dijiste a Jehová: Tú eres mi Señor; No hay para mí bien fuera de ti”
(Salmos 16:2). El salmista está expresando la singularidad de Dios y su
exclusividad. Cuando dice “no hay para mi bien fuera de ti” nos da a
entender que: (1) Dios es el bien absoluto y supremo. El que sacia
nuestra alma. (2) No existe nada fuera de Dios que nos complemente.
(3) no puedes tener en tu corazón cosas que capturen más tu atención
que Dios. Él debe ser el centro de tu vida.
Antes de venir a los pies de Cristo, no entendíamos que Dios era el
mayor bien de todos; hasta que el Espíritu Santo obró en nuestros
corazones para el conocimiento de él. Agustín de Hipona hablaba de que
fuimos creados para Dios y que nuestros corazones estarán inquietos
hasta que descansen en Dios.
¿Para qué fuimos creados? ¿Cuál es el principal propósito del
hombre? El fin principal y más noble del hombre es el de glorificar a Dios
y gozar de él para siempre1.

 Glorificar a Dios por lo que dice Romanos 11:36 y 1Corintios 10:31.


 Gozar de Él para siempre por lo que dice Salmos 73:24-26 y Juan
17:22-24.

1 El catecismo mayor de Westminster.


2. ¿En qué nos debemos gloriar?
El texto base de Jeremías 9:23-24 contrasta la gloria de Dios con la gloria
de los hombres. Tambien a modo de mandamiento nos dice que no
debemos gloriarnos en los medios y habilidades o virtudes humanas.
El sabio no debería gloriarse en su propia sabiduría. El
proverbista dice: “Todos los caminos del hombre son limpios en su propia
opinión; pero jehová pesa los espíritus” (Proverbios 16:2). Además, dice:
“No seas sabio en tu propia opinión; teme a Jehová y apártate del mal”
(Proverbios 3:7; véase Romanos. 12:16). La sabiduría del mundo no
agrada a Dios. La verdadera sabiduría está en el Señor y debemos pedir
sabiduría a Dios, “el cual da a todos abundantemente y sin reproche y le
será dada” (Santiago 1:5).
Pablo dice: “la sabiduría de este mundo es insensates para con
Dios…” (1Corintios: 3:19). En cambio, la sabiduría del cristiano es Cristo,
y Cristo es poder de Dios en nuestras vidas (1Corintios 1:24). Por lo
tanto, nuestra fe debería basarse en el poder de Dios y no en los hombres
(1Corintios 2:5).
El valiente no se vanaglorie en su valentía, sino en Dios. muchos
pueden desviar los ojos de Dios para confiar en sí mismo y no en Dios
como el fuerte y valiente, el poderoso en batalla (Isaias. 24:8). La
valentía viene de Dios y no de nosotros. David fue valiente porque Dios
le ayudó, así mismo Josue. Si Dios nos da una victoria no fue por nuestra
valentía o habilidades humanas, sino por su poder. Si Dios retirase su
presencia estaríamos escondidos y temerosos ante el reino de las
tinieblas.
El rico no se debería gloriar en sus pertenencias, sino en Dios.
La biblia dice sobre alguien que se afanaba por lograr y atesorar
riquezas en el mundo; ignorando el estado de su alma. A estas personas
Dios les llama: necios. ¿Por qué? Las riquezas perecen, pero los
verdaderos tesoros son los celestiales y la verdadera riqueza es en Dios
(Lucas12:21). Guarda tu corazon de amar las riquezas porque perecerás
como todo lo que es perecedero.
Muchas veces nos gloriamos de lo que hacemos por Dios, pero esa
no debe ser la razón, sino el gloriarnos en Dios. Jeremías 9:24 nos enseña
que nos gloriemos solamente en Dios en conocerle y entenderle. Tanto
conocer y entender tienen el mismo significado. El punto es que Dios
quiere que nos gloriemos en conocerle a él.
a) Dios se deleita cuando conocemos que Él es el gran YO
SOY.
Debemos estar dispuestos a cambiar la razón del gloriarnos en nosotros
mismos, para gloriarnos solamente en el Señor. Muy importante es esto
que el mismo Pablo lo enfatizó en la primera y segunda carta a los
Corintios (1Co. 1:31; 2Co.10:17). La Escritura dice que El espíritu de
Dios que mora en nosotros nos anhela celosamente. El creyente es
pertenencia de Dios. Si Dios nos anhela tambien debemos de anhelarle

b) Dios demanda que lo conozcamos en su ser y obras.


En su ser porque dice “en conocerme que Yo Soy y, en sus obras porque
dice “que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra”. Dios hace todas
esas cosas. Esto nos enseña a que tenemos que hacer lo que Dios quiere
y si Dios nos demanda algo es porque él es el primero que lo hace. Si Dios
nos pude que seamos justos es porque él es justo. Debe de haber una
compatibilidad entre Dios y los hombres por medio de seguir el camino
de Dios.
El pasaje de jeremías nos ha enseñado que el conocer a Dios es la
gloria del hombre. Muchas de las cosas que los padres cristianos
procuran para sus hijos es que alcancen metas, sean grades, sean activos
en el ministerio, etc. Pero el propósito más elevado no es ninguna de
estas cosas; es conocer a Dios. Eso es lo que tiene peso en la eternidad.

3. ¿Me conoces?
No podemos tomar a la ligera el estudio de Dios. Cuando Dios
claramente nos expresa algo tenemos que ser atentos a sus
declaraciones.
Si el Señor te preguntara qué piensas de él, ¿qué le dirías?, ¿le
dirías eres un profeta, un maestro? O ¿le dirías lo que por revelación
divina lo que Jesús es? Tú eres el Cristo el Hijo del Dios viviente (Mateo
16:16). A nuestro Señor Jesucristo le interesa que le conozcas.
Podríamos identificarnos con Felipe si no somos como los que
buscan conocer más al Dios de gloria como lo hizo Moisés cuando
exclamó: “Te ruego que me muestres tu gloria” (Exodo: 33:18). En una
conversación que Jesus tuvo con Felipe, le dijo: “[9] Jesús le dijo: “¿Tanto
tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? ...” (Juan
14:9).
Es posible que durante mucho tiempo hayas ignorado la
importancia de conocer a Dios. si fallamos en eso, fallamos en todo.
Solemos pensar que el activismo en la iglesia es sinónimo de ir en pos
del conocimiento de Dios, pero esto es una idea equivocada. Felipe
participaba juntamente con los discípulos en los trabajos del Señor, y
aun así Felipe no le conocía. No seas como Felipe. No importa lo que
hagas en la congregación, si descuidas lo que Dios quiere: que le
conozcas. No todo el que está en las actividades de la iglesia conoce a
Dios, pero el que conoce a Dios no se queda sin hacer nada. Toma a
consideración que Dios es más importante que el ministerio.
El profeta Oseas dice: “[4] ¿Qué haré a ti, Efraín? ¿Qué haré a ti, oh
Judá? La piedad vuestra es como nube de la mañana, y como el rocío de
la madrugada, que se desvanece. [5] Por esta causa los corté por medio
de los profetas, con las palabras de mi boca los maté; y tus juicios serán
como luz que sale. [6] Porque misericordia quiero, y no sacrificio, y
conocimiento de Dios más que holocaustos” (Oseas 6:4-6).
Mientras que tengamos a Dios como alguien al cual no
procuramos conocerle, todo lo que hagamos en la casa de Dios, es como
esa piedad que se desvanece, no tiene valor. ¡Cuan serio es Dios cuando
se trata de conocerle! ¿es esa tu mayor preocupación?
Además, dice: “Mi pueblo fue destruido, porque le faltó
conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del
sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré
de tus hijos” (Oseas 4:6).
Las consecuencias terribles, producto de no tomar en cuenta
conocer el carácter de Dios: causaron que el pueblo fuera destruido,
castigado severamente por Dios (4:1,9). Ellos tenían al conocimiento de
la palabra de Dios, de hecho, Dios estaba hablando a través del profeta
Oseas; pero el problema consistía en que desecharon conocer a Dios.
Cuando desecharon el conocimiento de Dios, automáticamente se
olvidaron de su ley.
Esto nos enseña que podemos tener conocimiento sobre Dios, y
aun así ser ateos (negar a Dios) en la práctica. Cuando desechamos
dirigir nuestro corazon hacia el conocimiento de Dios, los efectos se
mostrarán en nuestro estilo de vida. Nuestras vidas revelan lo que
tenemos en el corazon. El conocer a Dios y el no conocerle tienen un
efecto evidente en la forma como vivimos.

4. ¿Cómo creceremos en el espíritu?


Lo primero es que temeos que derribar un obstáculo: y es el de
pretender de que ya conocemos a Dios y que no necesitamos seguir en
pos de su conocimiento. Ahí radica el estancamiento de nuestro espíritu,
cuando nos creemos que ya es suficiente, que lo hemos alcanzado todo.
¿Por qué esto es un gran muro y por qué tiene que ser derribado?
La respuesta la da Pablo: [12] No que lo haya alcanzado ya, ni que
ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual
fui también asido por Cristo Jesús. [13] Hermanos, yo mismo no pretendo
haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que
queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, [14] prosigo a la meta,
al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús (Filipenses
3:12-14).
Pablo nos está revelando un principio y es el de “seguir en pos de
Dios”, Pues dice: “No que lo haya alcanzado”, “sino que Prosigo a la meta”,
“extendiéndome a lo que está delante”. No importa el tiempo que tengas
en la casa de Dios y todas aquellas maneras en que por la gracia de Dios
has servido para el reino de Cristo; aún nos falta algo, y es mirar y
avanzar en conocer al que nos llamó en Cristo. Aunque Pablo realizó más
que los otros apóstoles por la gracia de Dios (1Corintios 15:10), no se
bastó con eso, sabía que tenía que ir en pos de Dios. Esta búsqueda del
conocimiento de Dios representa un punto esencial de la madures
cristiana.
Este obstáculo de pensar que ya se ha llegado al máximo impide el
crecimiento espiritual porque nos detiene en nuestro progreso hacia
una relación más profunda con Dios. Derribarlo significa mantener una
actitud humilde y una disposición constante de aprender y crecer en
nuestro entendimiento de Dios, siguiendo el ejemplo de Pablo de
perseverancia y búsqueda continua.
Lo segundo que tenemos que considerar es nuestra
dependencia: no somos autodependientes, sino dependientes de Dios.
La Escritura lo afirma cuando Jesus dice: [1]Yo soy la vid
verdadera, y mi Padre es el labrador. [2]Todo pámpano que en mí no lleva
fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve
más fruto. [3] Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he
hablado. [4] Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no
puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco
vosotros, si no permanecéis en mí. [5] Yo soy la vid, vosotros los pámpanos;
el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque
separados de mí nada podéis hacer (Juan 15:1-5).
La “vid” era una planta muy común en la época de Jesus. La vid
aparece en el Antiguo testamento como una metáfora sobre los frutos
tanto naturales como espirituales (Salmos 80:8; Zacarías 8:12). Jesus se
presenta como la vid verdadera. todo fruto surge de una planta, y
mientras permanecemos en esa planta que es Cristo, los frutos se van
evidenciando. Tenemos que permanecer en una vinculación con nuestro
Señor si queremos crecer espiritualmente.
El comentarista William Hendriksen observa la lección general de
este pasaje joanico: “Así como un pámpano da fruto sólo si permanece
en la vid, así también los creyentes producirán fruto espiritual sólo si
permanecen en Cristo. En consecuencia, el mandato que subyace a toda
la sección es permaneced en mí para que deis fruto abundante. Resulta
claro que ésta es, de hecho, la idea principal por la frecuencia con que
ocurren las palabras dar fruto y permanecer”2.
No podemos pretender que avanzaremos y creceremos mientras
estemos desvinculados de Cristo, sin buscar cada día crecer en nuestra
unión con él. Por el contrario, buscar acercarnos a nuestra vid que es
Cristo abundaremos en su conocimiento y nunca esteremos sin el fruto
espiritual. ¿Estas permaneciendo en el conocimiento de Cristo?

2Hendriksen, W. (1981). Comentario al Nuevo Testamento: el evangelio según San Juan.


Grand Rapids, Michigan. Libros desafío. pp. 430.
Conclusión
Aquí se ha expresado la idea de que Dios es el bien supremo y que
nuestra verdadera satisfacción y plenitud solo se encuentran en Él. Este
concepto es central en la Biblia y en la vida cristiana. Este entendimiento
transforma nuestra perspectiva sobre la vida y nos lleva a buscarlo con
todo nuestro ser.
Dios anhela que su pueblo lo conozca íntimamente, no solo de
manera teórica, sino en una relación personal y transformadora. Esto
implica conocer su carácter, sus atributos y su voluntad a través de las
Escrituras y de una vida de comunión con Él.
Conocer a Dios va mucho más allá de tener conocimiento
intelectual sobre Él; implica una relación vivencial que transforma
nuestras vidas, nuestros valores y nuestras decisiones.
Hay que preciar que siempre hay más por conocer de Dios y no
estancarse en la creencia de que ya se ha alcanzado todo el conocimiento
es crucial, si queremos avanzar, así como lo hacía Pablo. El apóstol Pedro
nos da un mandamiento a resolver: “Antes bien, creced en la gracia y el
conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora
y hasta el día de la eternidad. Amén” (2 Pedro 3:18).
Lección 2
Los efectos positivos de conocer a Dios

Lectura: Efesios 1:15-17


Propósito: Mostrar los efectos producidos por el
conocimiento abundante de Dios.
Texto para memorizar: Efesios 1:17
Introducción
Hoy en día vivimos en un tiempo donde se exalta al hombre, sus
intereses, su comodidad; más que a Dios. Esto es tan alarmante que
podríamos cuestionarnos si el culto que ofrecemos es para Dios o para
el hombre. Algunos piensan que centrarnos en Dios es un asunto del
pasado. Sin embargo, ideas como estas, expresan la decadencia
espiritual nacida del rechazo a la realidad de la naturaleza y carácter de
Dios. Estas ideas tambien expresan la naturaleza misma de la apostasía.
En cambio, si vamos a dirigirnos por el buen camino espiritual y encarar
este problema tenemos que empezar por el conocimiento de Dios.

Necesitamos preguntar por la senda antigua, aquella que nos


mostraba el verdadero camino del cristiano: que consistía en orientarse
hacia el conocimiento de Dios. Solamente así saldremos de: “El pobre
concepto de Dios que prevalece entre los cristianos de una manera casi
universal…” 3. El pastor estadounidense A. W. Tozer considera a fondo
la problemática interna y espiritual de la falta de conocimiento de Dios,
y nos dice: “La única forma de recuperarnos de nuestras pérdidas
espirituales es regresar a la causa de ellas y hacer las correcciones que
exija la verdad. La falta de conocimiento del Santo es lo que nos ha traído
nuestros problemas. El redescubrimiento de la majestad de Dios logrará
grandes cosas en cuanto a la solución de esos problemas”4.

El teólogo evangélico J. I. Packer en su obra clásica Hacia el


conocimiento del Dios santo dice:
“En la contemplación de la Divinidad hay algo
extraordinariamente beneficioso para la mente. Es un tema
tan vasto que todos nuestros pensamientos se pierden en su
inmensidad; tan profundo, que nuestro orgullo se hunde en su
infinitud. […] Ningún tema de contemplación tenderá a
humillar a la mente en mayor medida que los pensamientos de
Dios”5.

3 Tozer, A. W. (1996). El Conocimiento Del Dios Santo. Estados Unidos: Vida Publishers. pp.
5.
4 Ibid., pp. 6
5
Packer J, l. (2006). El conocimiento del Dios Santo. Miami, Florida: Editorial vida. pp. 19-
20.
Lo que Packer señala es que pensar en la naturaleza de Dios es lo
más elevado de nuestro pensamiento, pero tambien, este pensamiento
de la grandeza de Dios, produce que nos humillemos reconociendo
nuestra finitud y pequeñez.
El llamado príncipe de los predicadores Charles H. Spurgeon nos
habla de la grandeza del concomimiento acerca de Dios diciendo:
“El estudio apropiado para el cristiano es la Deidad. La ciencia
más elevada, la especulación más encumbrada, la filosofía más
vigorosa, que puedan jamás ocupar la atención de un hijo de
Dios, es el nombre, la naturaleza, la persona, la obra, los hechos
y la existencia de ese gran Dios a quien se llama Padre ... Es un
tema tan vasto que nuestros pensamientos se pierden en su
inmensidad; tan profundo que nuestro orgullo se hunde en su
infinidad ... Nada hay que desarrolle tanto el intelecto, que
magnifique tanto el alma del hombre, como la investigación
devota, sincera. y continua del gran tema de la Deidad”6.

1. Un ruego ampliamente necesario.


El texto paulino a los efesios dice: “[16]No ceso de dar gracias por
vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones, [17] para que
el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de
sabiduría y de revelación en el conocimiento de él” (Efesios 1:16-17).
Aunque estos creyentes habían recibido la redención por la sangre
de Cristo, el perdón de los pecados según las riquezas de su gracia
(Efesios 1:7), y en esta gracia, una sobreabundante donación de
sabiduría y entendimiento; y muchos otros beneficios más provenientes
de la gracia, no por ello Pablo deja de orar constantemente. El “Para que”
del versículo 17 está indicando el propósito de la oración de Pablo. La
razón por la que Pablo oraba por estos creyentes, era para que ellos
recibieran aún más de Dios: “espíritu de sabiduría y de revelación en el
conocimiento de él”.
La oración constante de Pablo nos da a entender la necesidad
apremiante de tener un mayor conocimiento de Dios que le exalte.
Debemos conocer a Dios para la gloria de Dios. Esto también revela que

6
Hoff P. (2005). Teología evangélica Tomo 1 y 2. Pp. 176-77.
no bebemos de conformarnos o limitarnos con lo que ya sabemos, sino
escudriñar más y más de nuestro Dios. ¿En nuestras oraciones es
prioridad el conocer más a Dios mismo?
Conocer más a Dios abre más nuestro entendimiento para que
sepamos la esperanza que Dios nos tiene y a la que nos ha llamado en
Cristo. También nos ayuda a conocer la gloriosa herencia preparada
para los santos (Efesios 1:18). Conocer más a Dios despierta nuestras
mentes ante las realidades espirituales. El Conocer más a Dios nos lleva
a conocer sus propósitos para nosotros en virtud de Cristo. solo
mediante la fe en Cristo y la búsqueda del conocimiento de él
experimentaremos la operación poderosa de Dios en nuestras vidas
(Efesios 1.19)
Pasemos a analizar entonces, los efectos positivos que surgen al
conocer a Dios.

2. Promueve la adoración genuina.


Tozer dice: “Lo que nos viene a la mente cuando pensamos en Dios es lo
más importante de nosotros”. Cuando pensamos, actuamos o hablamos
mostrará la idea que tenemos de Dios. Un ejemplo de esto es lo que la
mujer samaritana le dice a Jesús: “Nuestros padres adoraron en este
monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar”
(Juan. 4:20). Pero Jesús le responde: “Mujer, créeme, que la hora viene
cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. [22] Vosotros
adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la
salvación viene de los judíos. [23] Mas la hora viene, y ahora es, cuando los
verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque
también el Padre tales adoradores busca que le adoren. [24] Dios es
Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que
adoren”.

Cuando desarrollamos este pasaje podemos darnos cuenta de que


la mujer samarita responde de una manera y vivía de una manera en
proporción a su percepción que ella tiene de Dios. es decir, su idea
errónea sobre Dios la llevaba a pensar de una manera inapropiada sobre
la deidad y, por supuesto, a vivir como ella pensaba que era correcto.
Ella daba más importancia al lugar para la adoración, que al Dios de la
adoración. Es cierto que los judíos iban al templo y ofrecían culto a Dios
allí. Sin embargo, Jesús no discute como un judío celoso por el templo de
Jerusalén, sino que le enseña lo que corresponde a una adoración
verdadera al Dios verdadero.

¿Por qué Jesús le dijo vosotros adoráis lo que no sabéis? Porque el


conocimiento que ellos tenían de Dios era distorsionado, además, por su
rechazo a los libros proféticos y otros escritos. Por ello, pensaban de
forma errónea sobre Dios. Gran parte de la revelación de la naturaleza,
atributos y carácter de Dios se contempla en los libros proféticos.

Además, Jesús le dice en el (v.23): “Mas la hora viene, y ahora es”,


significando la culminación de la adoración circunscrita a un lugar,
antigua y ceremonial, por una adoración sin velo, sin sombras, sino en
Espíritu y verdad7. Dios anda buscando que le adoren de esta manera.
Jesús explica la razón: “Porque Dios es Espíritu” (v.24). Tanto los judíos
como los samaritanos estaban equivocados. Porque Dios estaba
buscando a auténticos adoradores. Si eres uno de esos adoradores, la
evidencia de ello es que continuamente buscarás a Dios con todo tu
corazón, no limitándote a un lugar como en la iglesia, sino que
diariamente ministrarás a Dios con tu vida. Los verdaderos adoradores
Meditan en Dios día y noche (Salmos 63:6, 72:12, 104:34). William dice:

“La necesidad de una adoración realmente espiritual tiene sus


raíces en la esencia de Dios: Dios es Espíritu… ¡Dios es
completamente espiritual en su esencia! ¡No es un dios de
piedra, ni un árbol, ni una montaña para que se le tenga que
adorar en este o aquel monte; p.ej., el Gerizim! Es un Ser
incorpóreo, personal e independiente. Por ello, los que le
adoran deben adorarle en espíritu y en verdad. Los
verdaderos adoradores no sólo adorarán al Padre en Espíritu
y en verdad; sino que deben hacerlo así”8.

Este relato nos muestra que la adoración correcta es el efecto de


haber obtenido un conocimiento apropiado de Dios. Esto es tan
importante porque si no conocemos a Dios estaríamos adorando a un

7
Hendriksen, W. (1981). Comentario al Nuevo Testamento: el evangelio según San Juan.
Grand Rapids, Michigan. Libros desafío. pp. 154. “Es cierto que la adoración al Padre en
espíritu y en verdad no alcanzará la perfección hasta el gran día de la consumación de
todas las cosas; pero ya ahora empieza a desvanecerse la religión de la antigua
dispensación que daba tanta importancia a días, lugares y otras observancias externas.
Pronto se rasgará el velo del templo de arriba abajo (Mt. 27:51), y, con él, cesará de
existir el último residuo de la validez de la adoración ceremonial” (pp. 154).
8 Ibid., pp. 155.
dios de nuestra propia invención. Una adoración decadente es aquella
que ha perdido la centralidad de Dios, por el entrenamiento o servicio al
hombre. Sin el verdadero Dios no hay verdadera adoración. Tozer dice:
“Tener un concepto correcto de Dios es algo fundamental, no sólo para
la teología sistemática, sino también para la vida cristiana práctica”9.

3. Elimina la aparición del pecado de la idolatría

La naturaleza de idolatría es mucho más profunda de lo que pensamos.


Aunque con regularidad, cuando la Escritura hablan de los ídolos lo hace
en referencia al culto de representaciones físicas e inanimadas, como si
fueran dioses. “No os haréis ídolos, ni os levantaréis imagen tallada ni
pilares sagrados, ni pondréis en vuestra tierra piedra grabada para
inclinaros ante ella; porque yo soy el SEÑOR vuestro Dios” (Levítico 26:1).
El ídolo se caracteriza por ser “obra de manos de hombre” (Salmos
135:15).
La idolatría es más un asunto del corazon. Cuando el corazon está
torcido tambien los pensamientos estarán torcidos. Un corazon dirigido
hacia los ídolos, pensará que algo que no tiene vida podrá ayudarle. La
idolatría es cambiar la gloria de Dios por cualquier otra cosa que no es
Dios (Romanos 1:23). Tambien la idolatría se asocia con la
desobediencia. Para Dios es “la desobediencia, como iniquidad e
idolatría” (1 Samuel 15:23). Cuando no adoramos al Dios verdadero
caemos en idolatría. La desobediencia a Dios es pecado, y el pecado es
idolatría, pues, es cambiar al Dios verdadero para inclinarse a dioses que
han producido nuestro corazon. Pablo dice: “Velad debidamente, y no
pequéis; porque algunos no conocen a Dios; para vergüenza vuestra lo
digo” (1corintios 15:34).
Tozer nos escribe lo siguiente:
“Entre los pecados a los que tiende el corazón humano, es
difícil hallar otro que sea más odioso para Dios que la idolatría,
porque la idolatría es en el fondo un libelo con respecto a su
personalidad. El corazón idólatra da por sentado que Dios es
otro distinto a quien es —algo que es en sí un monstruoso
Pecado— y sustituye al Dios verdadero por otro hecho a su
propia semejanza. Este Dios siempre se conformará a la

9
Tozer, A. W. (1996). El Conocimiento Del Dios Santo. pp. 8.
imagen del que lo ha creado, y será bajo o puro, cruel o
bondadoso, según el estado moral de la mente de la cual ha
surgido. Es muy natural que un dios engendrado en las
sombras de un corazón caído no sea una verdadera semejanza
del Dios verdadero”10.

Si observamos lo que Pablo dice respecto al problema del hombre


pecaminoso entenderá porqué Tozer escribió eso. Pablo dice: “Pues
habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron
gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio
corazón fue entenebrecido” (Romanos 1:21).

Por el contrario, cuando conocemos al Dios verdadero le


glorificamos como a Dios, vivimos en gratitud, tenemos sabiduría de lo
alto y nuestros corazones reflejan la luz santa del Santo. Un ejemplo de
esto se encuentra en la comunidad de los de Tesalónica, los cuales se
convirtieron de los ídolos al Dios vivo y verdadero (1Tesalonisenses
1:9). Identifique los dioses de su corazon que es una fábrica de ídolos, y
abandone tales dioses que se colocan en el trono de su corazon, pues,
solamente Dios es digno de estar sentado como Dios y Rey de su vida.

4. Nos proporciona fuerza para servir a Dios.


Dice el profeta Daniel: “… más el Pueblo que conoce a su Dios se esforzará
y actuará” (Daniel 11:32). El Contexto señala a un hombre halagador,
llamado un hombre despreciable o abominable, el cual persuadirá a
muchos con sus halagos para que abandonen el Pacto santo del Señor
(Daniel 11.21). Esto será de tal manera que no solo abandonarán el
pacto santo, sino que profanarán el santuario de manera abominable (la
abominación desoladora) y todos aquellos que quebrantaron el pacto del
Señor se dejarán seducir (vv.31-32).
Pero los que conocen a Dios no se quedarán quietos cuando el
nombre del Señor sea deshonrado. “La deshonra que se esta haciendo al

10 Ibid., pp. 9. Las ideas equivocadas sobre Dios no sólo son la fuente de la que fluyen las
aguas contaminadas de la idolatría; ellas mismas son idolátricas. Nociones pervertidas sobre
Dios pronto pudren la religión en que aparecen. La larga historia de Israel demuestra esto con
suficiente claridad, y la historia de la Iglesia lo confirma. Es tan necesario para la Iglesia el
tener un alto concepto de Dios que, cuando ese concepto declina, la Iglesia, con su adoración
y sus normas morales, declina junto con él. pp.10.
nombre de Dios los impulsa a la acción”11. Nuestras actitudes cambian
cuando conocemos a Dios. cuando conocemos a Dios glorificamos su
nombre y no lo utilizamos en vano. El mandamiento nos enseña a no
utilizar el nombre de nuestro Dios a la ligera. Si usted no va a mencionar
a Dios para adorarle o engrandecerle, no lo mencione. Su nombre es
bendito. Los que conocen a Dios muestran un celo por ÉL.
En el libro del Profeta Daniel se evidencia aquel ánimo y actuación
para honrar a Dios. Por ejemplo:
 “Y Daniel propuso en su corazon no contaminarse con la porción de
la comida del Rey, ni con el vino que él bebía; pidió, por tanto, al jefe
de los eunucos que no se les obligase a contaminarse” (Daniel 1:8).
¿Haría usted algo así, si le invitan a participar de ciertas
actividades contrarias a Dios? Propóngase en su corazon el
horrar a Dios. Tanto Daniel como sus tres amigos (Sadrac, Mesac
y abed-nego) por honrar a Dios, se mostraron más ilustres, sabios,
inteligentes, que todos los demás. (Daniel 1:17).

 “Y volví mi rostro a Dios el Señor buscándole en oración y ruego, en


ayuno, cilicio y ceniza” (Daniel 9:3). Packer dice: “Los hombres que
conocen a Dios son antes que todo, hombres de oración, y el
primer aspecto en el que su celo y su energía por la gloria de Dios
se ponen de manifiesto en sus oraciones”12. Por el contrario, dice
Packer—, “si en cambio no se manifiesta en nosotros ese poder
para la oración y, en consecuencia, no podemos ponerla en
práctica, tenemos entonces una prueba segura de que todavía
conocemos muy poco a Dios”13. Daniel conocía tanto a Dios que
su oración empezó con un interés en Dios y culminó con ese
mismo interés. Observe: “Oye, Señor; oh Señor, perdona; presta
oído, Señor y hazlo; no tardes, por amor de ti mismo, Dios mío;
porque tu nombre es invocado sobre tu ciudad y sobre tu pueblo”
(Daniel 9:19).

11 Packer J, l. (2006). El conocimiento del Dios Santo. pp. 35.


12 Ibid., pp. 36.
13 Ibid., pp. 38
5. Nos da firmeza y confianza en momentos
difíciles.
Siempre los momentos adversos nos pondrán en una situación donde
tenemos que tomar una decisión. Pero los que conocen a Dios sabrán
qué hacer, pues están claros de que tienen que honrar a Dios. Lo poco
que queremos horrar a Dios es un indicativo de lo poco que conocemos
de Dios. Los amigos de Daniel ((Sadrac, Mesac y abed-nego) mostraron
firmeza y confianza. ¿Qué es la firmeza? Es no titubear, no ser de doble
ánimo, sino ser constante, estar definido o claro en algo sin tambalearse.
¿Qué es la confianza? Es estar seguro y no sentir temor, es no ser
conmovido por nada, sino seguro, como en este caso, en Dios.
¿Cómo estos varones mostraron firmeza y confianza? En que no
se rindieron a adorar ante la estatua del Rey Nabucodonosor. Sin temor
a la advertencia a ser echados al horno de fuego si no adoraban la
estatua, ellos firmemente confiaron en la voluntad del Señor.
Nabucodonosor muy fiado de sí mismo preguntó: “¿y qué dios será aquel
que os libre de mis manos?” (Daniel. 3:15). La respuesta fue: “He aquí
nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego
ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará” (Daniel 3:16). En este
versículo vemos que mostraron confianza. Pero ellos mostraron firmeza
diciendo que, si Dios no los librara, aun así, no adorarían y servirían a
dioses ni a la estatua (Daniel 3:17). Viendo el rey a otra figura (v.24) y
como ni un cabello de ellos había sido quemado, sino que estaban
intactos; prorrumpió el Rey en exaltación a Dios como el único que
liberta, el cual los libró por cuanto habían confiado en Dios. Y
consecuencia de este evento el nombre de Dios fue exaltado (Daniel
3:28-29).

Tambien esta firmeza y confianza lo vemos en Daniel, en que a


pesar del edicto firmado por el rey Darío de que no se debía de pedir
sino solo al rey, fuera echado en el foso de los leones; Daniel siguió
sirviendo a Dios en oración tres veces al día con las ventanas abiertas
(Daniel 6:10). Luego de que por esta ley Daniel fuera arrojado al foso de
los leones, Dios lo libró de ser comido (Daniel 6: 22). La firmeza se
muestra en que no tubo temor de hacer lo que continuamente hacía,
orar y rogar a Dios. No vemos pasaje alguno que nos muestre que tuvo
temor, si no lo tuvo con el edicto, menos aún con las consecuencias. El
mismo Darío tuvo que testimoniar la confianza que tenia Daniel en Dios
(Daniel 6:23).

Conclusión
La petición más urgente, el mensaje más necesario, la actividad más
devota es aquella orientada a conocer más al Dios de la Biblia. La razón
por la que con dificultad confiamos en Dios es porque aún no conocemos
lo suficiente a Dios. El alto concomimiento que tanto Daniel como sus
amigos tenían de Dios lo llevó a actuar, confiar, y a amar a Dios costara
lo que fuera. Solamente si conocemos a Dios tendremos, la piedad, la
pasión por la gloria de Dios, la energía y la confianza en ÉL.
Lección 3

El Dios de la creación

Lectura: Genesis 1:1-3

Propósito: Que podamos entender en quién se


fundamenta la creación y cuál es la relacion de Dios con
lo creado.

Texto para memorizar: Genesis 1:1


Introducción
Lo más esencial que llegamos a comprender seas creyente o no: es que
Dios es creador. Ser el creador es un predicado divino porque solo a Dios
es que se le puede atribuir esta palabra. No podemos referir la creación
a los ángeles, o ningún otro ser, sino únicamente a Dios. No obstante, el
tema sobre Dios y su relacion con la creación es más profundo de lo que
comúnmente pensamos. Por consiguiente, en esta lección
aprenderemos por qué Dios es creador y cuáles son los principios
esenciales que distinguen a Dios de su creación.

1. ¿Cuál es la principal manera en cómo Dios se nos


ha revelado?
La creación misma nos deja una nota muy interesante sobre Dios, a
saber, que Dios es un Dios que se revela. Un Dios que no es como muchos
piensan, un Dios escondido que permanece en lo oculto (el deísmo). Más
bien Dios, se nos ha revelado a través de su creación. Dios se revela en
la creación y la creación lo revela o apunta hacia él. Si Dios no hubiera
tomado la iniciativa de crear el mundo no pudiéramos decir que la
creación lo hace manifiesto. Sin embrago, porque Dios es el que crea,
esto supone que Dios es antes de las cosas formadas.

Por lo tanto, la creación no es eterna, sino únicamente Dios.


porque es evidente que, si el cosmos tuvo un inicio, este iniciador es
tanto previo a lo creado y todopoderoso. Lo que caracteriza a la creación
es, precisamente, que llegó a existir. Este existir se entiende desde la
participación de la existencia. Es decir, Dios que existe por sí mismo y es
la base de todo cuanto es, cuando Dios creó el mundo participó la
existencia y por eso existen las cosas hechas (Jn. 1:3). El fundamento
racional del mundo se encuentra en Dios. no solamente el espacio y la
materia fueron tuvieron lugar en la creación, sino también el tiempo
mismo. La palabra en el principio, es una proposición clara que expresa
la creación ex nihilo (de la nada).

La creación no es una emanación de Dios, sino una creación de


Dios. Por ejemplo, del sol emana la luz, pero tanto la luz como todas las
demás propiedades del sol siempre han existido. Por lo tanto, si la
creación es una emanación de Dios, Dios seria parte de la creación y
viceversa. Tampoco la creación es una extensión de Dios porque Dios no
se extiende, no se alarga o amplia. La única similitud entre el mundo y
Dios es que ambos existen. Sin embargo, difieren en naturaleza. Porque
Dios no es parte de la creación, sino el Dios de ella.

Los filósofos hablaban de Dios como el primer motor o como la


causa primera y absoluta de todo cuanto existe. Dios es el único principio
absoluto del mundo. Explicaban que la razón por la que una cosa es,
radica en Dios porque él es (Deus est), y Dios es quien ha hecho que lo
inexistente pase a lo existente por su poder divino. Por lo tanto, Dios es
la razón principal como tambien la razón última de lo que llamamos la
creación.

Charles Hodge dice: Las Escrituras reconocen claramente que las


obras de Dios revelan su ser y atributos. Y esto lo hacen no sólo
mediante frecuente referencia a las obras de la naturaleza como
manifestaciones de las perfecciones de Dios, sino mediante una
declaración directa. «Los cielos cuentan la gloria de Dios, y eI
firmamento anuncia la obra de sus manos. Un día comunica mensaje a
otro día, y una noche a otra declara la noticia. No es un lenguaje de
palabras, ni es oída su voz. Pero por toda la tierra salió su pregón, y hasta
el extremo del mundo su lenguaje» (Sal 19:1-4)14.

2. El poder de Dios en la creación


Salmos dice: Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, Y todo el
ejército de ellos por el aliento de su boca. Él junta como montón las
aguas del mar; Él pone en depósitos los abismos. Tema a Jehová toda la
tierra; Teman delante de él todos los habitantes del mundo. Porque él
dijo, y fue hecho; Él mandó, y existió (Sal. 33:6-9).

El autor del libro de Genesis está indicando que Dios existía antes
del mundo y que el mundo fue hecho por la palabra de Dios. La idea
principal a la cual apunta la creación es a Dios mismo como su
fundamento o principio. Si todo fue hecho por la palabra de Dios, esto
significa que la palabra de Dios es poderosa. Dice el autor de Hebreos:

14Hodge, C. (2010). Teología sistemática: Teología reformada clásica. España: Editorial


CLIE.
Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra
de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía (He.
11:3).

No solamente Dios origina el mundo con su poder, sino que lo


forma, le da forma, pues el cosmos se encontraba amorfo, lo que quiere
decir sin forma. Por ello, los versículos posteriores a Genesis 1:1 no son
independiente del (vv.2,3). Se trata de una unidad, donde se expresa el
origen del cosmos por Dios (elojim). Dios crea (bara) y juntamente le da
la forma a lo creado. Esto muestra que Dios es un Dios de orden y que
hace las cosas con propósitos, especificando cada área de la cual se
compone el cosmos.

La creación, aunque en gran manera maravillosa, solamente nos


da un pequeño atisbo del sobreabundante poder y grandeza de Dios.
Nótese que fue por la palabra de Dios que hizo el universo. Hablar no
implica mucho esfuerzo. Luego de un tiempo los niños comienzan a
expresar sus primeras palabras. Sin embrago, la palabra de Dios no es
como las nuestras. Solamente la palabra de Dios tiene poder. Porque la
palabra de Dios es de por sí poderosa. Esto es conocido por los
estudiosos como el fiat de Dios. Es decir, la palabra de Dios fue un
“hágase inmediatamente”, es decir un imperativo. En pocas palabras,
Dios dijo y fue.

En la creación hecha por Dios, encontramos varias respuestas


para quienes piensan de forma contraria y para que malinterpretan la
relación de Dios con lo creado.

 Responde a los que niegan la existencia de un primer motor absoluto


que es Dios (a los ateos).
 Responde a las nociones politeístas: la idea de que hay tres dioses o
variedad de dioses; esto lo vemos en el paganismo. En cambio, la
Biblia dice que fue Dios quien creó. Solamente hay un único Dios
verdadero (monoteísmo).
 Refuta la idea de que el mundo siempre ha sido eterno. Puesto que la
Escritura nos muestra que todo lo creado tiene un principio, y este
por un principiador o primer motor de quien procede por su palabra
todo lo creado.
 Responde a las ideas panteístas (“pan” significa todo y “teísmo”
quiere decir Dios; todo lo que existe es Dios). Dicha idea consiste en
que relaciona a Dios con la creación de una manera tan extrema que
no hay distinción entre Dios y el mundo, el increado y lo creado, lo
infinito y lo finito.

3. El alcance del conocimiento de Dios

¿Hasta qué punto puede llegar el hombre en su conocimiento natural de


Dios? Pablo en su carta a los Romanos dice: “Porque lo que de Dios se
conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó” (Ro. 1:19).

El hombre está por sí mismo imposibilitado respecto al conocer a


Dios desde una forma intima, es decir, en términos de una relación
especial con Dios. Pero el hombre, puesto que es un ser racional,
entiende o percibe aquello que es propio de Dios, a saber, el darse a
conocer al hombre. Es manifiesto a todos los hombres que Dios existe.
La creación misma es manifestación del Dios invisible, el cual hace
notorio su poder de modo que pueda ser conocible. Cuando dice Pablo
“pues, Dios se lo manifestó” está indicando que solamente podemos
alcanzar el conocimiento de Dios si Dios toma la iniciativa de darse a
conocer. Por consiguiente, esto revela que el conocer a Dios es algo que
provine de Dios y que no descansa en el hombre. El hombre accede al
conocimiento de Dios, solamente porque Dios ha abierto las ventanas a
través del cual muestra la gloria de su deidad.

Además, el desarrollo paulino sigue diciendo así: “Porque las cosas


invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles
desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas
hechas, de modo que no tienen excusa” (Ro. 1:20). Según el texto, ¿Qué
cosas han sido visibles a los sentidos y al entendimiento humano? (1) su
eterno poder y deidad. ¿Por medio de qué se ha alcanzado este
entendimiento de los atributos divinos? (2) Pablo dice siendo
entendidas por medio de las cosas hechas.

Juan Calvino escribió lo siguiente: “Esto, pues, deberán tener por


seguro todos aquellos que juzgan rectamente: que está esculpido en el
alma de cada hombre un sentimiento de la Divinidad, el cual de ningún
modo se puede destruir; y que naturalmente está arraigada en toda esta
convicción: que hay un Dios”15.

15 Calvino J. institución. 1.3. 4


Todos los hombres, naturalmente, tienen este sentido de
la divinidad, pero, aunque este conocimiento sea en sí mismo
una apertura a la realidad divina, no es toda la verdad respecto
a qué punto podemos conocer a Dios.

4. Revelación general y revelación especial


1. La revelación natural de Dios produce un conocimiento natural de
Dios. Con revelación natural queremos decir que: Dios a querido
revelarse a si mismo mediante la creación del mundo. Para el hombre
es evidente la deidad por razón de que Dios se ha revelado. Dios no es
un Dios escondido que se esconde en un laberinto esperando que lo
encuentren, sino el Dios que revela en la creación. Esta revelación de
Dios por medio de lo creado solamente produce un entendimiento
limitado sobre Dios. Lo que hace necesario que Dios se revele de una
manera mucho más profunda y especial para que el hombre pueda
conocerle aún más.

2. La Revelación especial de Dios, es aquella que el hombre


necesita para que pueda conocer el carácter y el propósito redentor de
Dios. Tambien se le llama revelación espiritual. Esta produce un
conocimiento especial de Dios. Porque conocer a Dios como el redentor
no se adquiere por el entendimiento humano, sino hasta que por medio
de la revelación escritural conozca que Dios es redentor. La Biblia es esa
revelación escritural con la cual conocemos más al Dios creador.
Tambien es por medio de la Escritura donde Dios se revela en la historia
a través del pueblo de Israel, y especialmente en Cristo nuestro gran
redentor. Los pasajes precisos sobre la revelación espiritual se
encuentran en la carta de Pablo a los Corintios.

Pablo dice: “Pero cuando se conviertan al Señor el Velo se les


quitará… Por tanto, nosotros todos, mirado a cara descubierta como por
un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en
la misma imagen, como por el espíritu del Señor” (2Co. 3:16; 18). El
conocimiento común sobre la existencia del creador lo puede tener
cualquier persona. Sin embargo, no es suficiente para producir en las
personas una transformación, sino hasta que las tinieblas que cubren el
corazon del hombre sean disipadas por la luz del evangelio de la gloria
de Cristo (2Co. 4:3-4).

La revelación natural nos expresa que Dios es creador y su


creación fue por designio divino. Pero la revelación especial expresa así:
“Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el
que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del
conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo” (2Co. 4:6). Jurgen
Moltmann dice: “El conocimiento de Dios que santifica viene
exclusivamente de la revelación sobrenatural de Dios en Jesucristo
porque conduce a la comunión perfecta con Dios”16.

El primero es una gracia común en el que, por decirlo así, de forma


universal los hombres tienen. Pero el segundo es una gracia especial,
que de forma limitada los hombres tienen tras recibir el evangelio. El
conocimiento especial de Dios implica una relacion con Dios por medio
de Jesucristo.

5. La inteligencia divina
Proverbios 3:19 dice: “Jehová con sabiduría fundó la tierra; afirmó los
cielos con inteligencia”.

Solamente una creación como la que percibimos nos declara o nos


remonta a una causa inteligente. El mundo ha sido totalmente diseñado
inteligentemente por Dios. El mundo Dios lo ha diseñado de modo que
fuera posible la vida de seres diversos. Ha sido justamente afinado por
Dios para el curso regular de la vida.

La creación no es otra cosa que un diseño divino. El mundo tuvo


un diseñador: Dios. Este diseñador es inteligente. Porque solo un ser
trascendente e inteligente puede crear un mundo diseñado y con
propósito.

Vemos cuatro cosas que Dios como ser inteligente ha realizado en


la creación:

 Finamente ordenado. Es decir, hay un orden evidente en las


cosas creadas.

16 Moltmann, J. Dios en la creación. pp. 71


 Es lógico. Lo razonable es pensar que el mundo siendo como
es, solo se explica desde alguien que lo haya diseñado y
asignado significado o propósito a cada cosa existente de su
creación Hay una teleología (propósito) en la creación, y si
tiene propósito alguien se lo ha dado.
 Actúa según sus leyes. Una de ellas es muy conocida por
muchos que es la gravitatoria.
 Su diseño hace posible la vida. La vida es algo complejo y
Dios ha hecho que lo animado (lo que tiene vida) pueda
subsistir.

Todas estas verdades sobre el libro de la creación presentan en


una unanimidad lo que el Salmo 19 expresa con belleza: Los cielos
cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos
(v.1). Un universo tan altamente diseñado y con propósito nos muestra
no simplemente un mundo observable, sino su valor profundo y su
sentido verdadero17.

Tenemos que tener bien claro de nuestro Dios que su creación


consistió en un acto de su voluntad la cual expresa su gloria. Dios creó
desde la nada con su Poder. ¿Por qué Dios hizo un universo tan amplio,
con millones y millones de estrellas, gran cantidad de planetas y
galaxias; si solamente Dios nos colocaría en este planeta? Para que
tengas una idea de la majestad y grandeza de Dios. La respuesta
adecuada es un asombro ante el poder y sabiduría de Dios expresadas
en el libro de la creación.

Conclusión

17 McGrath, A. (2018). Teología práctica: Cómo la fe cristiana explica el


mundo. España: Publicaciones Andamio.
Lección 4
De la santísima Trinidad

Lectura: Juan: 16:13-15


Propósito: Presentar por medio de las Sagradas
escrituras que Dios es tanto uno como trino. Que el
verdadero y único Dios existe en tres personas: El Padre,
el Hijo y el Espíritu Santo.
Texto para memorizar: 2Corintios 13:14.
Introducción

¿Podemos conocer la trinidad en la Biblia? ¿Cómo se nos revela la


Trinidad?, ¿la Trinidad es contraria a la idea bíblica de que existe un solo
Dios?, ¿Qué Significa que Dios es tres y a la vez uno? Y ¿Qué no es la
trinidad? En esta lección conocerá la definición, y la fundamentación
bíblica de la doctrina.

La trinidad es uno de los temas centrales de la fe cristiana. El que


rechaza este punto se estaría colocando en contra de las Escrituras las
cuales nos revelan a un único Dios que se nos ha revelado en tres
personas. Algunos rechazan la doctrina porque no pueden entenderla.
Pero la trinidad no se trata de que entiendas todo lo relacionado a ella,
sino de aceptar lo que la Biblia nos indica. Algunos tambien han
rechazado la dotrina de la trinidad porque no encuentran el termino
como tal. Pero, aunque claramente el término no se encuentra, sí
podemos encontrar el concepto y las expresiones que nos indican a un
único Dios que se ha revelado en tres personas: El Padre, el Hijo y el
Espíritu Santo. No hay razón alguna para descartar la trinidad, podrás
sacarla de tu cabeza, pero nunca de la Palabra de Dios.

En esta lección veremos como las escrituras del antiguo


Testamento nos muestran los datos que sostienen tanto la unidad divina
como la trinidad de personas. Tambien veremos lo que el Nuevo
Testamento nos enseña sobre el Dios trino. Pero antes es preciso definir
con claridad y precisión lo que es la trinidad, puesto que muchas veces
se hace una presentación poco justa del misterio más grande de las
escrituras y de la teología.

1. ¿Qué es la trinidad?
¡Lea con mucho cuidado!

Es más fácil decir lo que no es la Trinidad que lo que sí es. Pero


podríamos decir con mucho cuidado que la Santísima Trinidad lo que
indica es que: En el único, perfecto y eterno Dios, coexisten la persona
del Padre, la persona del Hijo y la Persona del Espíritu Santo. Estas tres
personas existen en la única deidad. Cada una de las personas son
eternas e iguales en su naturaleza. La igualdad de naturaleza quiere
decir que las tres divinas personas es el mismo Dios.

En la trinidad se reconoce la unidad de la naturaleza o esencia


divina y la distinción en cada de cada una de las personas. Respecto a las
distinciones en el único Dios, decimos que el Padre no es el Hijo y el Hijo
no es el Padre, y el Espíritu Santo no es ni el Padre ni el Hijo. Poque hay
tres personas o relaciones que se distinguen. Por ejemplo, no fue el
Padre que murió en la cruz, sino el Hijo. No fue el Padre que se encarnó,
sino el Hijo; no fue el Padre que vino en el día del pentecostés, sino el
Espíritu Santo. Esto es evidencia de que hay tres personas y que hay un
único y verdadero Dios.

La trinidad es lo único que compagina la unidad de sustancia y la


pluralidad de personas. Pareciera que trinidad y unidad se contraponen,
pero la enseñanza de la trinidad nunca ha sido que Dios es Uno y tres en
el mismo sentido, sino uno concerniente a la esencia y tres concerniente
a las personas, por lo que de esta manera no se sigue una contradicción.

El credo de Atanacio nos da una definición muy importante:


“Adoramos a un solo Dios en la trinidad, y a la Trinidad en la unidad; sin
confundir las personas ni separar la sustancia. Porque una es la persona
del Padre, otra la persona del Hijo, y otra la del Espíritu Santo; pero el
Padre y el Hijo Y el Espíritu Santo tienen una sola deidad, gloria igual y
coeterna majestad”18.

¿Porque una definición tan extensa? Porque se comete errores


graves si no se hacen ciertas aclaraciones.

2. Lo que no es la Trinidad.

La Trinidad no es triteismo. El triteismo enseña que Dios esta dividido


es tres dioses. No hay un único Dios sino tres seres divinos. Cada una de
las personas son concluyen en tres esencias diferentes. El Padre es un
dios, el Hijo es un dios y el Espíritu Santo es otro dios. En cambio, los que

Tomado del libro de Wiley O. H. (2012). Teología Cristiana. Tomo 1. Kansas, EE. UU: Casa
18

Nazarena de Publicaciones. pp. 383.


no conocen la trinidad la han catalogado de triteismo. Pero claramente
la trinidad no enseña a tres dioses.

La trinidad no se divide en partes. Si bien hay tres personas en


Dios esto no significa que la esencia divina se divide en tres, como si una
parte fuera del Padre, otra la del Hijo y otra la del Espíritu Santo, y que
juntos se componen para formar uno solo. En cambio, la unidad de la
esencia divina no se divide, pues Dios no es compuesto por partes como
un rompecabezas. La suma unidad se mantiene numéricamente en la
pluralidad de personas.

La trinidad no es modalismo. Se le llama modalismo a la idea


herrada que tenia un maestro llamado Sabelio. Este enseñaba que Dios
era un único ser y una única persona que tenia tres modos o mascaras
para darse a conocer, o tres papeles. El Dios que creó los cielos y la tierra
es una persona con tres maneras de actuar, actúa como Padre, como Hijo
y como Espíritu Santo. En esta idea no existe realmente las personas
divinas, sino que son modos de Dios manifestarse. Esta enseñanza es un
error porque enseña que Dios cambia de un modo a otro y, además,
niega que exista la persona del Padre del Hijo y del Espíritu Santo. La
enseñanza modalista conllevaba la idea de que el Padre murió en la Cruz.

En resumen, la Trinidad: “Significa que, dentro de la esencia


singular de la deidad, tenemos que distinguir tres personas las cuales ni
son tres dioses por un lado ni tres partes (papeles) o modos por otro,
sino son Dios, coiguales y coeternos”19.

3. La Trinidad en el Antiguo y Nuevo Testamento.


En primer lugar, tomemos en cuenta la unidad divina y luego la
evidencia de la pluralidad de personas en el único Dios.

a) La unidad divina. (Dios es uno).

En libro sobre el comienzo encontramos que: “En el principio Dios Creo


los cielos y la tierra” (Genesis 1:1). La creación es atribuida solamente a
Dios. Dios es el creador como vimos en la lección previa. Pero tambien
el famoso texto del Shemá (Credo de los hebreos) que se encuentra en el
libro de la segunda Ley y dice asi: “Oye Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová
19 Hoff P. (2005). Teología evangélica Tomo 1 y 2. Miami, Florida: Editorial Vida. pp. 253.
uno es” (Deuteronomio 6:4). Tambien en el Nuevo Testamento
encontramos que Dios es uno (Santiago 2:19). Pablo tambien dice que no
hay más que un Dios (observe 1Corintios 8:4-6). Pablo creía firmemente
en el monoteísmo (un único Dios), pero esto incluía el rechazo de las
personas divinas y en este pasaje de Corintios lo podemos observar. En
Romanos Pablo declara que Jesucristo, el cual es mediador entre Dios y
los hombres (1 Titmoteo 2:5-6)—, es Dios verdaderamente, “el cual es
Dios sobre todas las cosas” (Romanos 9:5).

b) La pluralidad de personas

El Antiguo Testamento los enseña la trinidad en pasajes como (Genesis


1:26) que dice: “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra
imagen, conforme a nuestra semejanza…”. Aquí vemos la singularidad en
la palabra “dijo Dios”, pero la pluralidad la encontramos cuando dice
“hagamos”, este verbo está en plural y se refiere al único Dios que existe
en tres personas. Este hagamos era en relacion a las tres personas. Los
ángeles no participan en el acto creador, sino solamente Dios.

En Isaias vemos la pluralidad de personas cuando dice: “Acercaos


a mí, oíd esto: desde le principio no hablé en secreto; desde que eso se hizo,
allí estaba yo; y ahora me envió Jehová el Señor y su Espíritu (Isaias.
48:16). En la primera parte es el Hijo quien habla porque dice “me envío
Jehová (el Padre) el Señor (Adonay)”, y su Espíritu. Tambien vemos tres
sujetos en (Iasias 61:1), pues alude al Espíritu, el ungido, y Jehová.

En el Nuevo Testamento vemos a las tres personas divinas en el


evento del anuncio sobre la concepción virginal de Cristo. (véase Lucas
2: 30-35). En el bautismo de Jesus vemos a las tres personas (Lucas 3:21-
22). En el Nuevo Testamento hay un patrón trinitario muy evidente. Por
ejemplo, el Hijo de Dios dice que enviará la promesa de Padre que es el
Espíritu Santo (Lucas 24:49). El mismo autor de Hechos que es lucas nos
muestra a Pedro dando testimonio del cumplimiento de esta promesa
desde un marco trinitario: “A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos
nosotros somos testigos. Asi que, exaltado por la diestra del Padre, y
habiendo recibido del Padre la Promesa del Espíritu Santo, ha derramado
esto que vosotros veis y oís” (Hechos 3:32-33). Sobre la gran comisión
Jesus dijo: “Por tanto, id haced discípulos a todas las naciones.
Bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”
(Mateo 28:19).
Además, las Escrituras nos enseña que el Hijo es Dios
verdadero, igual a Dios. Ser igual a Dios solo es posible si se mantiene
una unidad en la esencia. Por ejemplo, Pablo dice del Hijo que existía en
forma de Dios, que es igual a Dios. (Filipenses 2:6). Aquí es evidente la
igualdad del Hijo respecto a la deidad del Padre. La misma deidad del
Padre es la deidad del Hijo. En Hebreos el Hijo es llamado Dios (Véase
Hebreos 1:8). En Tito vemos que el Hijo es llamado “el gran Dios y
salvador Jesucristo” (Tito 2:13).

El espíritu Santo tambien es Dios. Pues cuando Ananías y Safira


mintieron, ellos no mintieron a hombre sino a Dios (Hechos 5: 3-4).
Mentir contra el Espíritu Santo es mentir contra Dios. Pablo dice que el
Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor allí hay libertad (2
Corintios 3:17). En Efesios Pablo dice que somos morada de Dios en el
Espíritu. En otras palabras, somo con una habitación donde el Señor
habita en nosotros (Efesios 2:22). Pero si Dios mora en nosotros tambien
del Espíritu se dice que somos su templo (1 Corinitos 6:19). Para un judío
el templo significaba la gloria de Dios entre ellos. Pero ahora en Cristo
no se trata de templo fisco, sino que somos hechos templo del Espíritu
de Dios.

Para resumir, la unidad divina lo vemos en que solo Dios es el


creador, pero la pluralidad lo vemos en que en la creación participa las
tres personas divinas.

 Al Padre (Salmos 102:25).


 Al Hijo (Juan 1:2; Colosenses 1:16; Hebreos 1:10).
 Al Espíritu Santo (Genesis 1:2; Salmos 104:30).

Todo esto nos muestra que la trinidad no solo es un estudio para


alimentar la razón, sino que influye en nuestras vidas de forma práctica.
En la Trinidad hay funciones, lo que tambien se le llama “Trinidad
económica”. Esta se relaciona con la obra de Dios respecto a la salvación
donde las tres personas actúan de manera unidas. “El padre
proyectando la salvación, el Hijo realizándola, y el Espíritu
aplicándola”20. Dicho de otro modo: el Padre hace la función de crear, el
Hijo de redimir, y el Espíritu de Santificar.

20
Packer J, l. (2006). El conocimiento del Dios Santo. pp. 23.
Conclusión
La Trinidad es un misterio profundo que refleja cómo Dios se revela de
manera compleja pero coherente en la Biblia. Aunque el término
“Trinidad” no se encuentra explícitamente en las Escrituras, el concepto
es respaldado por la enseñanza bíblica tanto del Antiguo como del
Nuevo Testamento. La Trinidad enseña la unidad esencial de Dios junto
con la distinción en las personas divinas, y tiene implicaciones
profundas en la vida cristiana, mostrando la rica interacción y la
plenitud de la vida divina. La doctrina de la Trinidad no es solo un
concepto teológico abstracto, sino que tiene un impacto práctico y
profundo en la vida cristiana.
Lección 5
La Trinidad y el creyente

Lectura: Efesios 1:3-4


Propósito: Conocer la relacion que tenemos con la
santísima trinidad en materia de la obra de la salvación.
Texto para memorizar: Efesios 1:3
Introducción
Dios que existe en tres personas nos ha salvado. Es decir que somos
salvos en el propósito del Padre, por nuestro Señor Jesucristo y
mediante el Espíritu Santo. la obra de la salvación le pertenece a Dios y
como Dios existe en tres personas, por lo tanto, somos trinitariamente
salvados. Cada persona tuvo su rol en la obra de la salvación. Gloria sea
al Padre al Hijo y al Espíritu Santo como siempre ha sido desde la
eternidad.

Cada una de las personas han operado juntamente para el bien de


los pecadores, para sanarnos de la mayor enfermedad que es el pecado
y darnos por su gracia, el don de la salvación como lo enseña Pablo en
(Efesios 2:8). Por lo tanto, no podemos al hablar de la salvación excluir
a ninguna de las personas de la trinidad.

En esta lección veremos los diversos roles o funciones de la


trinidad. En la Escrituras sobreabundan los pasajes que nos enseñan
sobre las operaciones del único Dios en tres personas a favor del bien
del genero humano.

Recordemos que Dios no nos salvó porque estaba obligado a


hacerlo, sino de pura misericordia. Por su buena voluntad.

En primer lugar, es importante que definamos lo que quiere decir


Trinidad funcional o Trinidad económica (ambos términos son iguales).

1. Trinidad funcional
Cuando se habla de Trinidad funcional siempre se habla en relacion a la
obra salvífica de Dios. La trinidad funcional nos enseña que cada una de
las personas divinas tienen sus respectivas funciones en la obra de la
redención. La "Trinidad funcional" nos revela cómo las tres personas
divinas trabajan en unidad en el plan de salvación: el Padre planea y
dirige la creación y la salvación, el Hijo lleva a cabo la redención a través
de Su vida, muerte y resurrección, y el Espíritu Santo aplica la salvación
en la vida de los creyentes, santificándolos y guiándolos. Esta
cooperación revela una armonía perfecta en la obra divina y enfatiza la
importancia de cada persona en el proceso de salvación, mostrando así
la relevancia y la profundidad de la Trinidad en la experiencia cristiana.
en la Trinidad funcional encontramos sobre nuestra salvación y
comunión con Dios:

1. La Trinidad funcional nos muestra a un Dios cercano, que se


interesa en revelarse al hombre (ver Juan 14:23). Este pasaje de
Juan nos muestra como el Padre y el Hijo vienen a intimar con el
hombre que sigue la palabra de Dios. aunque jesus era hombre,
este era tambien verdaderamente Dios, y aquí lo está revelando,
cunado dice: “y vendremos a él y aremos morada con él”. El Hijo se
coloca junto al Padre al decir “vendremos”, aludiendo a la relación
interna de las personas divinas. Y tambien alude a la comunión
viva que Dios tendría con nosotros. Ahora bien, no solamente se
trata del Padre y del Hijo sino tambien del Espíritu Santo. Pablo
dice de manera retorica que somos templos de Dios el Espíritu
Santo (1Corintios 3:16).

2. La Trinidad funcional nos muestra que Dios ha querido salvarnos


según su plan de salvación el cual es antes de la fundación del
mundo. Pues, el apóstol Pablo dice: “según nos escogió en él antes
de la fundación del mundo” (Efesios 1:4).

En necesario entender lo que Pablo nos quiere dejar dicho en este


inicio de la carta a los Efesios. Porque así veremos como el Dios Trino
nos ha salvado. ¿Qué nos dice Efesios sobre el Padre, el Hijo y el Espíritu
Santo en materia de su función salvadora?

a) Sobre el Padre.

Al Pablo decir en el versículo tres: “Bendito sea el Dios y Padre de


nuestro Señor Jesucristo”, no solo expresa la afirmación bíblica de la
paternidad (Dios el Padre) y la felicitación (Dios el Hijo), sino que
también aquí Pablo hace una doxología al Padre cuando dice “bendito sea
el Dios". Una doxología es una declaración de glorificación a Dios donde
se exalta a Dios (véase Efesios 3:20-21). Pablo bendice al Padre porque
"nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en
Cristo". Al decir "con toda bendición espiritual" nos aclara que esas
bendiciones no se encuentran en este mundo, y tampoco no las puede
producir, sino que se encuentran en los lugares celestiales en Cristo.
Estas bendiciones espirituales conciernen a todas las áreas de nuestra
salvación, dígase la justificación por fe, la adopción por medio del cual
venimos a ser hijos del Padre y una herencia venidera para los creyentes
y el sello del Espíritu (Efesios 1:11;13).

b) Sobre el Hijo

Todas estas bendiciones espirituales se encuentran en Cristo.


Pablo tiene nos enseña dos cosas cuando dice "en Cristo". Lo primero es
que esta es una expresión clave en el pensamiento de Pablo y denota la
unión del Creyente con Cristo. Es decir que, al estar en Cristo tenemos
todas las bendiciones espirituales que el Padre tiene a disposición.
Segundo la expresión tambien indica dónde se encuentra las
bendiciones espirituales para los creyentes. Se encuentra en Cristo. Es
en Cristo donde se nos muestra la abundante riqueza de la gracia de Dios
(Efesios 2:7). El propósito eterno de Dios Padre para el creyente tiene su
fundamento en Cristo (Efesios 3:11). En otras, palabras el Padre, según
su propósito, quiso edificar nuestra salvación en su Hijo. Es en Cristo
que somos escogidos, aún antes de la fundación del mundo (Efesios 1:4).

c) Sobre el Espíritu Santo

El Espíritu Santo está tambien involucrado, pues, la elección de los


creyentes por el Padre, en razón de estar en Cristo, es con el propósito
de que fuéramos santos y sin macha, no delante de los hombres, sino
delante de Dios. (Efesios 1:4). En las Escrituras, la obra de la santificación
del creyente se relaciona al Espíritu Santo. A esta persona divina se le
llama Espíritu de santidad (Romanos 1:4). Pablo ruega pidiendo que
Dios nos santifique por completo (1Tesalonisenses 5:23). Es mediante el
Espíritu que damos muerte a las obras de la carne (Romanos 8:13). Un
resumen muy claro sobre las funciones de la Trinidad lo expresa el
mismo Pablo en (2Tesalonisenses 2:13-14).

2. Imitando a las tres personas de la Trinidad según


la Biblia
La Biblia nos manda a que seamos imitadores de Dios, pero ¿de qué
forma podemos los creyentes mostrar las funciones de cada una de las
personas divinas?
a) Imitando al Padre en amor y unidad

Podemos reflejar en nuestras vidas las acciones del Padre mostrando


amor incondicional, es decir, sin esperar nada a cambio. Teniendo
compasión de las personas. Perdonándonos unos con otros, así como
Dios nos perdonó en Cristo (Efesios 4:32). Mostrando un espíritu de
unidad. En la oración que hace Jesús por los discípulos y los que han de
creer, ora diciendo: “Mas no ruego solamente por éstos, sino también por
los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno;
como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros;
para que el mundo crea que tú me enviaste” (Juan 17:20-21). Por lo tanto,
cuando andamos en unidad y en amor los uno con los otros, mostramos
al Padre. Pregunta de reflexión: ¿Estoy mostrando unidad y amor con
mis hermanos?

b) Imitando al Hijo en su amor sacrificial y humildad.

Pablo dice: “Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se


entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor
fragante” (Efesios 5:2). Aquí Pablo nos exhorta a que sigamos el ejemplo
de amor de Cristo. otra forma en que podemos imitar al Hijo es en la
humildad. La Biblia dice: “Y estando en la condición de hombre, se humilló
a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz”
(Filipenses 2:8). Pablo nos está hablando de la humildad (en griego
tapeinós) de Cristo, de una humildad que lo llevó a la obediencia no solo
respecto a la ley, sino aquella obediencia que lo llevó a la cruz. No hay
mayor muestra de humildad que la de Cristo. Tanto la humildad como la
obediencia se relacionan. Marcos en su evangelio dice: “Porque el Hijo
del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida
en rescate por muchos” (Marcos 10:45). Por eso el Hijo quiso ser humilde
y obediente, para servir o darnos una el rescate que necesitábamos por
su sangre. Pregunta de reflexión: ¿Estamos imitando la humildad de
Cristo?

c) Imitando al Espíritu Santo en la guía.

La Escritura dice que el Espíritu Santo es el consolador (Juan 14:26). La


palabra consolador en griego es Parakletos, que quiere decir abogado,
guiador. El Espíritu Santo vela por nosotros y nos ayuda en nuestras
debilidades e intercede por nosotros (Romanos 8:26). Del mismo modo,
tenemos que ayudarnos en nuestras debilidades, fortalecer a lo que
están débiles espiritualmente para que sean fortalecidos en el poder del
Señor (1Tesalonisenses 5:14; Romanos 15:1). Asi como el Espíritu
intercede por nosotros, también demos interceder por nuestros
hermanos (Efesios 6:18). El Espíritu Santo tambien guía a toda verdad,
su función es hacer que las personas se dirijan a Cristo, pues vino a dar
testimonio de Cristo (Juan 15:26). Por lo tanto, también debemos dar
testimonio de Cristo.

Conclusión
La obra de la salvación es una manifestación perfecta de la Trinidad en
acción. Cada Persona de la Trinidad desempeña un rol esencial y único
en la redención: el Padre planea y dirige, el Hijo lleva a cabo la redención
a través de su vida, muerte y resurrección, y el Espíritu Santo aplica y
santifica la vida de creyente. Esta cooperación revela la unidad divina y
una profundidad en la obra de la salvación.

Como creyentes, estamos llamados a reflejar las cualidades y


funciones de cada Persona de la Trinidad en nuestras vidas. Podemos
imitar al Padre mostrando amor incondicional y unidad; seguir el
ejemplo del Hijo en humildad y amor sacrificial; y actuar como el
Espíritu Santo guiando, consolando y testificando de Cristo. Al vivir
estos principios, no solo honramos a Dios, sino que también
fomentamos una vida cristiana auténtica y transformadora.
Lección 6
¿Cómo entendemos los atributos divinos?

Lectura: Éxodo 3:14


Propósito: Conocer lo que se entiende por los atributos
de Dios. Es un estudio sobre qué son los atributos divinos.
Texto para memorizar: Éxodo 3:14
Introducción
En este tema consideraremos el estudio no cuales son sus atributos, sino
qué son los atributos. ¿Qué es lo que quiere decir atributos divinos?
¿Cómo compaginan los atributos divos? ¿Cuál es su estructura? ¿son
propios los atributos o simplemente son facultades que Dios posee?
¿son naturales en Dios o son instrumentos por medio de los cuales
actúa? Todas estas cuestiones son importantes a la ora de abordar este
tema. El estudio de Dios es un estudio serio, cuidadoso y apasionante. Es
el estudio de lo más elevado (lo más sublime). Hay dos preguntas
sublimes: ¿QUÉ ES DIOS? esto es respecto a su esencia, y ¿QUÉ SON SUS
ATRIBUTOS? Dios se da a conocer en sus atributos.

1. ¿Qué entendemos por atributos divinos?


Luis Berkhof dice: “Son cualidades esenciales de Dios inherentes a la
esencia de su Ser y que coexisten con El. Estas cualidades no sufrirían
alteración sin que también la sufriera el Ser de Dios. Y siendo todas ellas
cualidades esenciales, cada una nos revela algún aspecto del Ser de
Dios”21.

2. ¿Qué no es sus atributos?


Millard Erickson dice: “Cuando hablamos de los atributos de Dios, nos
estamos refiriendo a las cualidades de Dios que constituyen lo que es,
las características mismas de su naturaleza. No nos estamos refiriendo
a sus actos, como crear, guiar y sustentar, ni a sus roles
correspondientes tales como Creador, Guia y Sustentador”22.

A) ¿Qué quiere decir que son cualidades esenciales de


Dios inherentes de su ser?

Esto quiere decir que, cada uno de los atributos de la deidad, como, por
ejemplo, su justicia, santidad, amor, omnipotencia, etc., son propios de
su esencia. En otras palabras, no es que Dios tiene vida, poder, santidad,
justicia; sino que el es en todos sus atributos. No es que el posee amor,

21 Berkhof L. Teología Sistemática. pp.37


22 Erickson, M. (2009). Teología sistemática. España: Editorial CLIE. pp. 290.
sino que es amor (1Juan 4:8). No es que el tenga justicia, sino que él es
justicia. Cada uno de los atributos de Dios expresan su naturaleza, o
mejor aún, constituyen su naturaleza.

B) ¿Qué es el ser de Dios?

Es la realidad de Dios. Dios existe. “Ser” implica todo aquello que tiene
existencia. La existencia de Dios y sus atributos no son realidades
excluyentes, sino que sus atributos se expresan en el ser de Dios. Charles
Hodge dice: “Por ello, Dios es en su naturaleza una sustancia, o esencial,
infinita; eterna e inmutable; el sujeto común de todas las perfecciones
divinas, y el agente común de todos los actos divinos (…) Ambas cosas
son inseparables. Al conocer lo uno conocemos lo otro. No podemos
conocer la dureza excepto si conocemos algo duro”23.

Podemos entenderlo de la siguiente manera: No podemos decir


que la roca es dura si no existe la roca. La naturaleza de la roca es que es
sólida. Por lo tanto, tenemos la realidad de la roca juntamente con su
cualidad o atributos. Así también Dios, él es y se expresa en su ser. Todo
ser tiene una esencia o naturaleza. Todos los atributos perfectísimos de
Dios expresan su naturaleza.

C) ¿Qué sucede si los atributos de Dios no le son propios,


sino que son cualidades que tiene?

Si Dios tiene atributos como algo obtenido, significa que los puede
perder y que no nos refieren a su esencia. Además, de que Dios no sería
perfecto Dios. Porque para ser Dios, él tiene que ser perfecto en su ser.
Como el amor de Dios es en su naturaleza, no puede ser algo que el tenga.
Un animal puede de color blanco o de color negro, el color no alude a la
esencia del animal porque el animal es animal independientemente del
Color. Lo que hace que el animal sea lo que es no es su color, sino su
naturaleza de animal. Por ello, lo que hace que Dios sea Dios es su
naturaleza. Y su naturaleza es sus perfecciones o atributos.

D)¿Los atributos divinos componen a la esencia de Dios?

23Hodge, C. (2010). Teología sistemática: Teología reformada clásica. España: Editorial


CLIE.
Un peligro que tenemos que evitar es la idea herrada de que Dios se
compone de algo. Si Dios se compone de algo también puede
descomponerse como una mesa armable. Si Dios se compone sería el
resultado de aquello de lo que fue compuesto. Dios no es formable, más
bien él nos forma a nosotros. Un pastel se compone de una receta para
poder llegar a ser un pastel, y este pastel puede ser partido o dividido.
Pero Dios no es como un pastel, Dios no es el resultado de partes unidas.
Sino una unidad de ser de naturaleza indivisible. Los atributos no son
partes que componen a Dios, sino las cualidades en las que él se nos ha
revelado. El hombre es compuesto de partes, el alma espiritual y el
cuerpo que forman lo que es el hombre.

Luis Berkhof dice: “Naturalmente, debemos ponernos en guardia


contra la idea de separar la esencia divina y los atributos o perfecciones
divinas; y también contra un falso concepto de la relación que guardan
entre sí. Los atributos son verdades determinativas del Ser divino, o, en
otras palabras, cualidades inherentes del Ser de Dios”24.

Una cuestión más seria preguntarnos, ¿En los atributos divinos uno es
mayor que otros? Berkhof señala:

“En general debe decirse que la Escritura no exalta un atributo


de Dios a expensas de los otros, sino que los presenta, dando
la impresión de que existen en perfecta armonía en el Ser
divino. Es verdad que a veces se insiste sobre uno, y en otras
sobre otro; pero la Escritura claramente intenta dar el debido
énfasis a cada uno de los atributos divinos. El Ser de Dios se
caracteriza por una profundidad, plenitud, variedad y gloria
que sobrepasa toda nuestra comprensión, y la Biblia lo
presenta como un todo gloriosamente armónico sin ninguna
inherente contradicción. Y esta plenitud de vida no encuentra
otra manera posible de expresión que en las perfecciones de
Dios”25.

Berkhof dice: “Se acostumbra decir en teología que los atributos de


Dios son Dios mismo según se nos ha revelado”26. Erickson alega que:

24 Berkhof L. Teología Sistemática. pp.36.


25 Ibid., pp. 32.
26 Ibid., pp. 35.
“Los atributos son inseparables del ser o la esencia de Dios”27. A. W.
Tozer arguye: “La doctrina de la unidad divina no sólo significa que
existe un Dios único; significa también que Dios es simple, incomplejo,
uno consigo mismo. La armonía de su ser no es el resultado de un
perfecto equilibrio entre las partes, sino de la ausencia de partes. Entre
sus atributos no puede existir contradicción alguna. Él no necesita
suspender uno para ejercitar otro, porque en Él todos sus atributos son
uno. Dios no se divide a sí mismo para realizar una obra, sino que obra
en la unidad total de su ser”28.

3. La clasificación de los atributos divinos

La clasificación de sus atributos nos ayuda a comprenderlos mejor. Por


ello, los estudiosos han organizado los atributos divinos, no solo de una
forma, sino varias formas para ampliar su estudio.

a) Atributos incomunicables y comunicables

Esta es la clasificación básica en la que podemos desarrollar aun mas sus


atributos. Con atributos incomunicables se plantea aquellos atributos
que solamente los puede tener DIOS. atributos que Dios no comunica a
sus criaturas. Por ejemplo: Dios es todopoderoso, todo lo conoce, está
en todo lugar; pero la criatura no. Dios es soberano pero la creatura no.
Dios es autosuficiente y eterno pero la creatura no.

Por otro lado, con atributos comunicables se plante aquellos


atributos que el hombre sí puede manifestar. Por ejemplo: el amor, la
santidad, la misericordia, la justica, la gracia. De hecho, al hombre se
llama a ser imitador de Dios como hijos amados (Filipenses 3:17). Dios
nos dice que amemos porque Dios es amor (1juan 4:7); que seamos
santos (1Pedro 1:16); ser misericordiosos como nuestro Padre (Lucas
6:39); debemos vivir en la justicia (Filipenses 4:8) y manifestar la gracia
de Dios (Mateo 10:8).

Con atributos comunicables no se pretende enseñar que el


hombre puede amar de la misma manera que Dios, es decir, amar de un
modo infinito, sino que el amor de Dios puede mostrarse en el hombre
de manera parcial y no total o infinito.

27
Erickson, M. (2009). Teología sistemática. pp. 290.
28 Tozer, A. W. (1996). El Conocimiento Del Dios Santo.
B) Atributos esenciales y morales

Lo que esta clasificación designa es los atributos que no ameritan la


actividad voluntaria de Dios y los que si lo ameritan. Erickson nos
explica diciendo: “Nuestra clasificación final es la de los atributos
naturales y morales. Los atributos morales son los que en el contexto
humano se relacionan con el concepto de justo (como opuesto a injusto).
La santidad, el amor, la misericordia y la fidelidad son ejemplos. Los
atributos naturales son los superlativos no morales de Dios, como la
sabiduría y el poder”29.

Sin embargo, según lo que hemos aprendido de los atributos de


Dios, a saber, que todos los atributos divinos es su esencia; esto significa
que no hay un atributo que no sea esencial en la deidad. Tanto la
eternidad como la verdad de Dios nos hablan de la esencia de Dios. Pero
esta clasificación lo que plantea es que hay atributos que no son morales
como la omnipotencia de Dios, a esta clase de atributos se les llama
“naturales”.

Esta clasificación no es la más adecuada.

b) Atributos de grandeza o bondad.

Esta clasificación se parece a la anterior, la única diferencia es que


resaltan el carácter trascendente de los atributos incomunicables. Entre
ellos se encuentra la soberanía, la espiritualidad, infinitud e
inmutabilidad. Mientras que enseña que los atributos morares
manifiestan la bondad de Dios. por ejemplo: su fidelidad, gracia, amor,
santidad, justicia y su misericordia30.

4. La perfección de los atributos divinos.

Dios es totalmente perfecto, o si queremos usar un superlativo, Dios es


perfectísimo. Algo que es perfecto no necesita mejoras. Dios no necesita
modificarse, Dios no va adquiriendo más grados de poder, Dios no crece
más y más en conocimiento. Pues, lo que es perfecto es lo último. Dios

29 Erickson, M. (2009). Teología sistemática. pp. 291.


30 Ibid., pp. 291.
no necesita algunas mejoras para actualizarse, es el perfectísimo. La
perfección del gran Dios se expresa todos sus atributos.

 Si decimos que Dios ama, el ama de una manera perfecta.


 Dios es perfecto en Justicia.
 Perfecto en todas sus obras.
 Perfecto en gloria.
 En santidad.
 En bondad.
 En poder.

Conclusión: Dios es perfectísimo y esta verdad muestra la grandeza


y belleza de Dios.

La Biblia nos habla con mucha claridad sobre la perfección de


Dios. Seguramente usted ha oído a alguien decir que no somos perfectos
ante un Dios perfectísimo. Pero muchas veces lo que se pretende es
justificar nuestras imperfecciones. Pero la biblia no enseña a ser
perfectos.

¿Qué es ser perfectos? Ser perfectos es ser intachables, sin mancha


o irreprensibles, estar completos. Se relaciona con nuestra santificación,
con una continua obediencia a Dios. “Por tanto, sean perfectos, así como
su Padre celestial es Perfecto” (Mateo. 5:8). Vistámonos de amor que, “es
el vínculo perfecto” (Colosenses 3:14).

Los datos bíblicos nos inducen a ver desde ambos puntos la


perfección de Dios.

1. Dios es perfecto en todos sus caminos y su palabra es intachable


(Salmos 18:30). Si su camino es perfecto es mejor andar en él. Si su
palabra es perfecta es mejor escucharla y guardarla porque ellas
nos perfeccionan a nosotros.

2. El amor de Dios es tan perfecto que hecha fuera el temor (1Juan


4:18). Cuando somo perfeccionados en amor nos sentimos
seguros y en paz por medio de nuestro Señor Jesucristo. Cuando
estamos completos en el amor de Dios, no hay temor alguno a la
condenación (Romanos 8:1).

3. Dios en su perfectísima bondad nos concede perfectos dones que


reflejan su perfección (Santiago. 1:17).
4. Las escrituras inspiradas de Dios tienen la intención de
conducirnos a la perfección por el don de Dios (2Timoteo 3:16-17).

5. Somos dichosos, es decir, benditos si transitamos por el camino


perfecto del Señor (Salmos 119:1).

Conclusión

El estudio de los atributos divinos revela aspectos profundos y


esenciales sobre la naturaleza de Dios. Los atributos divinos no son
simplemente características que Dios posee, sino que son
manifestaciones de Su esencia misma. Cada atributo, como la justicia, el
amor y la omnipotencia, no es una parte separada de Dios, sino una
expresión integral de Su ser eterno y perfecto. Los atributos divinos son
inherentes a la esencia de Dios. Ellos no son cualidades externas que
Dios posee, sino que constituyen Su naturaleza. Dios no tiene vida, amor
o justicia; Él es vida, amor y justicia. Estos atributos forman parte
intrínseca de Su ser y no pueden ser separados ni alterados sin afectar
Su esencia misma.

Los atributos divinos son perfectos y no necesitan ajustes ni


mejoras. La perfección de Dios se refleja en cada uno de Sus atributos,
que son plenos y absolutos en Su ser. Los atributos divinos están en
perfecta armonía y no se contradicen entre sí. Los atributos divinos se
pueden clasificar en incomunicables (propios solo de Dios) y
comunicables (atributos que los seres humanos pueden manifestar en
menor medida). Dios no necesita suspender un atributo para manifestar
otro; todos Sus atributos operan en unidad y plenitud. Esta armonía
revela un Dios que es simple y sin divisiones, y cuya esencia es completa
y perfecta en todos sus aspectos.

La perfección de Dios y la manifestación de Sus atributos tienen


implicaciones profundas para la vida de los creyentes. Se nos llama a
imitar Sus atributos comunicables, como el amor y la justicia, y a buscar
una relación íntima con Él.
Lección 7

El Dios vivo y verdadero

Lectura: Deuteronomio 5:24-26


Propósito: Que reconozcamos lo que significa que Dios es
el Dios viviente y lo que implica para nuestras vidas.
Texto para memorizar: Deuteronomio 5:26
Introducción

La razón por la que existimos es que Dios vive. La vida proviene de la


fuente de vida que es Dios. Dios no tiene vida, sino que él es la vida
misma. Dios se ha revelado como el Dios viviente. En esta lección
aprenderemos lo que significa, lo que implica y cómo debemos accionar
ante un Dios vivo.

1. ¿Qué significa que Dios es el Dios vivo?


Las Escrituras nos enseñan que Dios es un Dios vivo, significando la
actividad de Dios en medio de su pueblo. El hecho de que Dios hablara a
su pueblo les daba a entender que verdaderamente él vive y reina. Lo
contrario a lo vivo es lo muerto, y Dios no se define así, sino como el Dios
viviente (Mateo 16:16). Este es uno de los artículos fundamentales sobre
el Dios de la Biblia. El hecho de que Dios vive nos habla de Dios desde
una forma concreta, de un Dios personal que se relaciona y que actúa
con grandeza y de un Dios verdadero.

Podríamos señalar una base lógica a todo esto:

(1) Todo lo viviente es verdadero.

(2) Dios es el Dios viviente.

(3) Por lo tanto, Dios es verdadero.

Dios se había revelado en el monte Sinaí y el pueblo comprendió algo


nuevo de Dios: “Hoy hemos visto que jehová habla al hombre, y este aún
vive” (Deuteronomio 5:24). Ellos entendían que Dios es grande y que no
había hombre que le mirase y permaneciera vivo (Éxodo 33:17). Por eso
estaban sorprendidos. Pero, ¿qué sucedió, que ellos permanecieron
vivos? Lo que sucedió es que Dios quiso mantenerlos con vida. Sin
embargo, la presencia de Dios era tan fuerte que no podía aguantarlo
otra vez, por esto, ellos pensaban que era posible que murieran si Dios
nuevamente se manifiesta con poder y gloria. Ellos dijeron: “Ahora, pues,
¿por qué vamos a morir? Porque este gran fuego nos consumirá; si
oyéremos otra vez la voz de Jehová nuestro Dios, moriremos”
(Deuteronomio 5:25). Ellos pensaban que morirían porque sus vidas
eran como nada ante el Dios viviente. La presencia del Dios vivo era
irresistible. Esto se confirma cuando dice: “Porque, ¿qué es el hombre,
para que oiga la voz del Dios viviente que habla de en medio del fuego,
como nosotros la oímos, y aún viva?” (Deuteronomio 5:26). Esta era la
reacción del pueblo cuando Dios se manifestaba: sentían la inferioridad
de su existencia ante el gran YO SOY.

Una experiencia similar es cuando Isaías tiene la visión de Dios


sublime y escucha la voz de los serafines que decían “Santo, santo, santo,
Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria” (Isaías 6:3).
Por lo que Isaías exclama: “Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto;
porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo
que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los
ejércitos” (Isaías 6:5).

2. El Dios vivo es el Dios verdadero

Hay una diferencia drástica entre los ídolos y el Dios verdadero. Los
ídolos son formados por manos humanas y son objetos inanimados, sin
vida. En el Salmo titulado Dios y los ídolos se describe detalladamente
la insensates de la idolatría (Salmos 115:2-8). En cambio, Dios es el Dios
verdadero y único porque él vive, y su vida es por los siglos de los siglos.
Dios es el que da vida. Los judíos hablaban del Dios vivo con el motivo
de diferenciar o resaltar al Dios verdadero. Ellos habían sido marcados
por esta realidad, porque veían la actividad de Dios en medio de ellos. El
Dios vivo denota que Dios es verdadero.

En el libro de los Reyes encontramos la Historia del profeta Elías


y los de Baal en donde se expresa cuál es el Dios verdadero y vivo. O es
el incomparable Jehová el Señor o es Baal. El relato histórico dice que el
profeta Elías había sido encontrado por Abdías mientras se dirigía a
buscar hierbas para conservar la vida de los animales (1Reyes 18:5-7).
Abdías era mayordomo de Acab, pero sobre todo era temeroso de Dios
en gran manera, y desde su juventud (1Reyes 18:2; 12). Este temor y
servicio a Dios se evidenció en proteger en a cien profetas del Señor en
cuevas por causa de Jezabel (18:4). Abdías no quería que Elías fuera a
donde Acab, porque no quería que fuera muerto por dirección de
Jezabel. Pero Elías se decide encontrarse con Acab (18:15). Acab le
preguntó a Elías insinuando que él era el problema, pero en realidad el
problema consistía en que Acab y toda su familia habían dejado los
mandamientos del Señor y siguiendo a los baales (18:17-18). Luego el
profeta Elías manda a Acab a congregar en el monte carmelo al pueblo
de Isrrael, a los cuatrocientos cincuenta profetas de Baal y las
cuatrocientas profetas de Asera (18:19-20). Cuando todos están en el
monte carmelo Elías se indigna de que el pueblo de Israel divagaba en si
serviría a los dioses o a Dios. (18:21-22). Elías les propone un reto a los
profetas de Baal, diciéndoles que invocaran a su Dios y el que
respondiere por medio del fuego, ése sea Dios (18:24). Así lo hicieron,
prepararon su sacrificio y comenzaron a invocar a baal, a dar vueltas
sobre el sacrificio y a cortarse con cuchillos, pero no había respuesta.
Elías al ver que era medio día y no sucedía nada comienza a burlarse de
ellos (18:27).

La parte más significativa de la trama es cuando llegó el turno de


Elías. Éste mandó a preparar el altar de Jehová que estaba arruinado.
Después de reconstruir el altar y colocar el animal, mandó a que
rociaran agua de manera la zanja alrededor del altar se llenó de agua
(18:30-35). Cuando Elías consagró el altar invocando el nombre de Dios,
sucedió que fuego de Jehová descendió del cielo que consumió todo el
altar hasta el agua. Cuando el pueblo vio esto se humillaron y dijeron:
¡Jehová es el Dios, Jehová es el Dios! (18:36-39).

3. ¿Qué nos enseña esta historia?


a) La supremacía del Dios verdadero. Solamente es Dios el Poderoso,
el viviente y el que responde. Pero los dioses falsos nada son y del
mismo modo, no pueden hacer nada.

b) La valentía y la fidelidad. Elías lo mostró al desafiar a los


ochocientos cincuenta profetas contra él solo. Elías se mantuvo de pie
sin ser amedrantado, porque Dios estaba con él. Aunque estos
profetas eran muchos no significaba nada, porque un hombre con
Dios es mayoría.

c) La necesidad de tener lealtad a Dios. Elías se mantuvo puro, sin


dejarse contaminar siguiendo la tendencia a los dioses falsos. Todo
lo que se interpone entre tu corazón y Dios atenta contra la lealtad
que tenemos que tener hacia Dios.

d) La repuesta de Dios. La historia nos muestra que solamente Dios


responde las oraciones, si nosotros le clamamos con fe. “Sin fe es
imposible agradar a Dios. Porque es necesario que el que se acerca a
Dios, crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan”
(Hebreos 11:6).
4. ¿Que implica que Dios es verdadero?

Es lógico que pensemos que si Dios es Dios verdeo también su palabra


tenga la misma característica. Su misma palabra expresa la naturaleza
del Dios verdadero. Dios es verdad, y esto apunta hacia dos direcciones:
a sus mandamientos y a sus promesas. La Biblia es palabra de Dios, y es
verdadera en dos sentidos: en sentido de que apunta al Dios verdadero,
y en sentido de que el Dios verdadero expresa su verdad en ella. De
manara que obtenemos una fuente de veracidad tanto para el aspecto
instructivo como para el aspecto de la consolación. Es decir, la palabra
verdadera de Dios instruye y fortalece nuestra confianza en el Dios de
toda verdad.
a) Los mandamientos de Dios son verdad
En el capitulo más largo de la Biblia dice: “Todos tus mandamientos son
verdaderos” (Salmos 119:151). Una de las características de la verdad es
que no varía, sino que es estable o permanente. La verdad es verdad
impedientemente de si muchas personas afirman que el blanco es negro.
La verdad no puede ser alterada. Así también los mandamientos del
Señor. Lo que el Salmista está diciendo es que la suma de tu palabra es
verdad.
Los mandamientos de Dios son verdaderos porque contrarrestan a la
mentira. La verdad nos lleva a la libertad, pero la mentira a la esclavitud.
Los mandamientos de Dios muchas veces se miran desde un ángulo
meramente restrictivo y no bondadoso y libertador. En cambio, los
mandamientos de Dios al ser verdad nos proporcionan luz contra los
engaños y nos da un sentido de firmeza y principios nobles. El carácter
verdadero de sus mandamientos nos indica que todo lo contrario a ellos
es mentira. Además, la verdad de sus mandamientos no pretende ahogar
al hombre en un conjunto de normas, sino es rescatarlo del error tanto
de la idea como también de la práctica incorrectas. Los mandamientos
de Dios no es sinónimo de esclavitud sino de libertad. “Andaré en
libertad porque busqué tus mandamientos” (Salmos 119: 45).
b) Las promesas de Dios son verdad
Solamente Dios puede hacer que se realice un vínculo entre promesa y
cumplimiento. Podemos nosotros fallar en nuestras promesas o no
actuar conforme a como hemos declarado; pero Dios a todo lo que ha
dicho no ha habido ninguna variación en el cumplir sus promesas.
“Todas sus promesas de Dios son en el sí, y en él amén…” (2 Corintios 1:10).
Josué declaró: “No faltó palabra de todas las buenas promesas que Jehová
había hecho a la casa de Israel; todo se cumplió” (Josué 21:45). La
fidelidad de Dios es demostrable en el constante cumplimiento a cada
una de sus promesas. Cuando Dios declara una promesa él se dispone a
lo que ha prometido. Dios actúa según sus promesas y no según nuestros
deseos.
Si las promesas de Dios son verdad, no deberíamos mostrar
incredulidad, pues, “de todas las buenas palabras que jehová vuestro Dios
había dicho de vosotros; todas os han acontecido, no ha faltado ninguna
de ellas” (Josué 23:14). La promesa de Dios a Abraham es un ejemplo de
que las promesas de Dios son verdad.

5. El Dios vivo que da vida


Todo lo que proviene del Dios viviente es vida. Esto nos lo muestra Pablo
cuando dice que “la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor
nuestro” (Romanos 6:23). En el evangelio de Juan dice: “Porque como el
Padre levanta a los muertos, y les da vida, así también el Hijo a los que
quiere da vida” (Juan 5:21). Aquí Juan nos expresa que tanto el Hijo como
el Padre tienen el poder de darnos vida. En este pasaje, la idea de darnos
vida se refiere a la resurrección de entre los muertos.

La palabra de Dios, por el hecho de venir de Dios son vida (Juan 6:63).
Cuando la palabra de Dios es recibida en el corazón esta ´produce vida
espiritual (véase Hebreos 4:12). Cuando el inconverso se entre al
evangelio de Cristo, el poder vivificante de Dios actúa en él. Pablo dice
que “aun estando muertos en el pecado nos dio vida juntamente con
Cristo” (Efesios 2:5). Es que el pecado produce muerte, pero Dios
produce en nosotros vida porque el es el Dios vivo. Él es Dios de vivos y
no de muertos (Mateo 22:32). Esta verdad servía como fundamento para
la creencia en la resurrección del cuerpo. Enseñanza común entre los
judíos y enseñanza central para los cristianos. Como toda vida proviene
de la fuente de vida que es Dios, solo Dios puede dar vida a todas las
cosas (1Timoteo 6:13)

6. Dios es persona
¿Qué es ser persona? Una persona es un sujeto racional, con voluntad, y
afectos. La idea de persona se aplica a Dios, a los ángeles y a los hombres.
Aunque son de naturaleza distintas, el Dios personal nos ha querido
dotar de estas facultades: El entendimiento y la voluntad. Y una persona
tiene la capacidad de relacionarse con los demás.

La realidad de Dios como el viviente también nos revela su


carácter y su personalidad. Esto no quiere decir que Dios es una
persona, sino que es persona. ¿Cuál es la diferencia? La diferencia está
en que si digo que es una persona estaría excluyendo la trinidad. Pero si
digo que es persona no caigo en el error.

La presoneidad nos indica que Dios es conciente de su propia


existencia. Esta verdad lo vemos en (Exodo 3:14). Este punto es muy
importante y fundamental de Dios, porque en otras religiones su idea de
Dios consiste en una fuerza impersonal como en el budismo. El budismo,
contrario a la Biblia enseña que no hay un Dios creador y personal.

La personeidad de Dios tiene la misma connotación que el Dios


viviente. Como Dios es el Dios viviente él tiene voluntad (Romanos 12:2;
Lucas 12:32), conoce (Salmos 92:5, 94:11) y actúa (Salmos 98:1;
119:126). Su querer y su actuación muestran que es persona. Por lo
tanto, él también quiere que nos acerquemos a él, pues, dado que Dios
es persona el quiere tener una relación íntima con el hombre. Dios se
comunica, él nos habla por medio de su Palabra, y especialmente por
medio de Jesucristo (Hebreos 1:1-2). Dios es accesible cuando nos
acercamos a él.

Dios no es un Dios de entidad abstracta, es decir, un concepto. Sino


que esencialmente él es el Dios vivo que interactúa contantemente. Esto
anula la idea de que Dios es inactivo y que no interactúa con los hombres
que ha creado. Al contrario, Dios se acerca a nosotros, Dios es Emanuel
(Dios con nosotros. Mateo 1:23).

Si Dios no es personal estos significarían que no podríamos


relacionarnos con Dios ni confiar en él. Además de que no hubiera
revelación de Dios al hombre, porque si se anula que Dios es persona
también se socava el mutuo conocimiento entre Dios y la criatura. Y
también no tendría sentido relacionarnos efectiva y verdaderamente
con Dios.
Conclusión

La idea de que Dios es el "Dios vivo" y la "persona" tiene profundas


implicaciones para nuestra comprensión de Su naturaleza y nuestra
relación con Él.

Reconocer a Dios como el Dios vivo y personal nos llama a una


respuesta activa y comprometida. Nos invita a acercarnos a Él con fe y a
mantener una lealtad sincera, sabiendo que Él es el único que responde
a nuestras oraciones y actúa en nuestras vidas. Este entendimiento
también nos anima a vivir de acuerdo con Su voluntad, apreciando Su
cercanía y buscando una relación más profunda con Él.

El reconocimiento de Dios como el Dios viviente y personal no solo


afirma Su existencia y Su naturaleza activa, sino que también nos invita
a una relación íntima y significativa con Él, basada en la fe, la fidelidad y
el compromiso.
Lección 8

Dios ha hablado

Texto: Genesis 1:3-4


Propósito: Analizar lo que significa que Dios ha
hablado y las diferentes maneras de su
comunicación.
Texto para memorizar: Genesis 1: 3
Introducción

Hemos escuchado muchas veces a las personas decir que Dios habla en
la actualidad. Esto es cierto, pero, no con la misma frecuencia con que lo
hacía antes. Algunos desean escuchar la vos de Dios lo cual es bueno,
pero ignoran la Escritura al no decir tiempo a ella. Es necesario hacer un
análisis de este punto, puesto que fácilmente el creyente puede ser
desviado de la verdad de Dios por estar escuchando a hombres decir que
Dios le ha hablado. Tenemos que tener mucho cuidado con esto porque,
así muchos se han desviado al sensacionalismo, alejándose del
fundamento de la Escritura.

Pablo mismo observo este problema en los gálatas y les dijo:


“Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó
por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya
otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el
evangelio de Cristo. Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare
otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema
(maldito)” (Gálatas 1:6-8)31.

Pablo observó y se impresionó de que los gálatas se desviaban del


fundamento de la gracia de Dios para seguir otro anuncio, agradable o
novedoso. Así como Moisés se impresiono de que tan pronto los
israelitas cambiaran a Dios por el becerro de oro. Así muchas veces
cambiamos la palabra de Dios por las supuestas palabras frescas, que en
la mayoría de los casos nacen del sensacionalismo. También es allí
donde nace la apostasía cuando sacamos el evangelio según las
Escrituras del pulpito de la iglesia.

Por lo tanto, tenemos que tratar este tema con propiedad y


objetividad, es decir, explicar desde la palabra lo que sígnica que Dios ha
hablado y de qué forma se ha expresado la palabra de Dios.

1. Dijo Dios (Gn. 1:3).


Es sorprendente que esta sea la base de la proposición Dios ha hablado
en la Escritura, expresándonos que Dios es un Dios que habla. La
expresión “y dijo Dios” está vinculada a los días de la creación. Aquí es
Donde Dios habla por primera vez en relación con el mundo. Dios es

31
El paréntesis en el texto es mío.
quien recibe la acción verbal de “decir”. Este es un pasaje de contenido
taxativo32. Es decir, indiscutiblemente se trató de que Dios dijo y las
cosas fueron. Dios como sujeto del predicado indica que la creación del
mundo se debe naturalmente a Dios como su causa. Esto significa que la
palabra de Dios tiene poder. Y cuando Dios dice algo automáticamente
se cumple. “Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, Y todo el
ejército de ellos por el aliento de su boca” (Salmos 33:6). Veamos algunas
características

 La expresión “dijo Dios” también es una expresión que nos marca


su poder y soberanía. Su poder porque crea y su soberanía porque
fue un mandato. Su palabra es poderosa por sí misma y no
necesitó Dios una ayuda adicional porque él mismo es suficiente.
 Es efectiva porque causa las cosas.
 También es especificativa porque cuando Dios dice algo expresa
algo en concreto.
 Es eficaz porque Dios que es la causa (y dijo Dios) trajo el efecto
inmediato (y fue la luz).
 Es una palabra ordenativa porque distingue cada una de las cosas
creadas.

2. Dios ha hablado mediante los profetas.

32 Carballosa, E. (2017). Génesis: La Historia de Los Orígenes. Estados Unidos: Portavoz.


Lección: 9

La espiritualidad de Dios

Lectura: Juan 4:23-24


Propósito: Comprender que Dios es Espíritu Puro y no se
compone de nada material según las sagradas Escrituras.
Texto para memorizar: Juan 4:24
Introducción

En quien podemos tener un conocimiento más cercan de lo que es Dios,


es por medio de Jesús. Nuestro Señor lo ha dado a Conocer (Juan 1:18;
15:15), y si Jesús dijo que Dios es espíritu, entonces, yo debo de recibir
esta verdad en mi vida. tenemos que aferrarnos a lo que la Escrituras
enseñan sobre Dios y no lo que previamente pensamos de Dios. también
interpretarla de manera apropiada.

Cualquiera puede saber que Dios es espíritu. no hay que hacer un


esfuerzo excesivo para aprender esta verdad. La afirmación Dios es
Espíritu lleva una implicación. ¿Qué implicancia tiene? Lo que implica es
que dado que Dios es Espíritu no puede ser otra cosa que Espíritu. Esta
implicación (entre muchas otras), se fortalece más cuando entendemos
profundamente su espiritualidad.

1. Fundamentos bíblicos
Antes de dar una definición es necesario presentar los fundamentos
bíblicos:

“Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es


necesario que adoren” (Juan 4:24). Juan dice que Dios es Espíritu no un
Espíritu. Al decir esto Jesús, puso de relieve que la adoración no se limita
a un espacio geográfico, sino que debe ser Espiritual puesto que Dios es
Espíritu. Si Dios no se circunscribe en el monte Gerizim, tampoco en el
templo de los judíos en Jerusalén. La verdad de que Dios es Espíritu nos
orienta a la verdadera adoración.

“El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, Siendo
Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos
humanas” (Hechos 17:24). El contexto señala que Pablo se encontraba en
Atenas, lugar caracterizado por la idolatría. Pablo observaba todas las
figuras consideradas divinidades por los atenienses y se encontró con
un altar que decía al Dios no conocido (Hechos 17:23). Luego de Pablo
verlo les habló del Dios verdadero y creador, el cual no habita en
templos de manos humanas, queriéndoles decir que Dios no se limita a
un lugar construidos por los hombres. La conclusión de Pablo es en
cuando dice: “No debemos pensar que la Divinidad sea semejante a oro, o
plata, o piedra, escultura de arte y de imaginación de hombres” (Hechos
17:29).

Dice Erickson: “En los tiempos bíblicos, la doctrina de la


espiritualidad de Dios era un mecanismo para combatir la práctica de la
idolatría y el culto a la naturaleza. Dios, al ser espíritu, no se podía
representar mediante objetos físicos o similares. Que él no este
restringido por su localización geográfica también contrarresta la idea
de que Dios pueda ser contenido y controlado”33.

El evangelista Juan dice: “A Dios nadie le vio jamás” (Juan 1:18).


Juan nos quiere decir que no podemos ver a Dios con nuestros ojos, pues
Dios es Espíritu. Sin embargo, por medio de la encarnación del Hijo de
Dios (Juan 1:14), él nos ha dado a conocer a Dios. Esto significa que
también, que solo Dios puede dar a conocer de manera exacta a Dios. en
otras palabras, una criatura no puede dar a conocer cabalmente a Dios,

33
Erickson, M. (2009). Teología sistemática. pp. 292.
solamente el Hijo que conoce y ve al Padre puede darlo a conocer (Véase
1Tito 6:16).

En el evangelio de Lucas encontramos a Jesús luego de resucitar


corporalmente diciendo: “Un espíritu no tiene carne ni huesos” (Lucas
24:39). Aquí Jesús está diciendo lo que no tiene un espíritu. cuando Jesús
resucito comió con los discípulos y le demostró que no era un éxtasis,
sino una experiencia palpable.

2. ¿Qué Significa que Dios es Espíritu?

A la luz de estos pasajes bíblicos podemos entender que Dios es un ser


Espiritual que no tiene una forma corporal, definido por un cuerpo
físico. Dios es invisible. Es Espíritu puro o totalmente Espíritu, lo que
significa “sin cuerpo”. Como Dios es Espíritu es, por lo tanto, indivisible.
No se compone de partes como las manos, la boca, los ojos. Todo eso son
partes del cuerpo humano, Dios el Padre y El Espíritu Santo no tienen
cuerpo. Pero el Hijo sí por causa de la encarnación. Pero generalmente,
la esencia divina no se define en un cuerpo. Dios es inmaterial.

Razones por las que si Dios tuviera cuerpo físico sería


perjudicial para la doctrina de Dios:

1. Todo lo que tiene cuerpo es visible a los sentidos, por lo tanto, si


Dios tuviera cuerpo fuera visible al ojo humano.

2. Un cuerpo es definido por su circunscripción a un espacio. Si Dios


tuviera cuerpo estuviera bajo las limitaciones del cuerpo
condicionado a un espacio.

3. Todo cuerpo, dado que se compone de partes, puede ser dividido.


Si Dios tuviera cuerpo, en efecto, fuera divisible y no una unidad
divina.

4. Si Dios tuviese cuerpo se negaría la omnipresencia de Dios que es


Espíritu. Dios es una esencia puramente espiritual.

5. Las cosas que son corporales son finitas o limitadas. Pero Dios es
infinito, por lo tanto, DIOS no tiene cuerpo.
3. El leguaje Antropomórfico

En la biblia también encontramos expresiones que al parecer nos llevan


a pensar que Dios tiene cuerpo. Por ejemplo, la mano de Jehová, los ojos
de jehová, la boca, etc. Sin embargo, ¿cuál es el propósito de esta forma
de lenguaje con el que los Escritores bíblicos hablaron de Dios? y ¿son
literales estas descripciones?

En primer lugar, Dios se ha revelado de tal manera a los hombres


que ellos pudieran entender, y no hay manera más efectiva que
mediante el lenguaje antropomórfico. Este termino se compone de dos
palabras griegas: anthropos (hombre) y Morphe (forma o figura). Dios se
ha revelado así mismo en forma de hombre. El antropomorfismo es una
figura litería donde los autores hablaron de Dios con cualidades
humanas Para que fuera más entendible la revelación de Dios a la mente
humana. Las Escrituras fue inspirada por Dios, y esta palabra de Dios
nos habla de Dios con ciertos términos humanos, como, por ejemplo,
cuando el Salmista dice: Tuyo es el brazo potente; fuerte es tu mano,
exaltada tu diestra (Salmos 89:13), o los ojos de Jehová (Genesis 6:8), o la
boca de Jehová (Isaías 40:5)
Segundo, como el propósito de esta figura literaria es ayudarnos a
entender mejor las acciones de Dios, no pretende, por lo tanto,
enseñarnos que Dios es ojo, es boca, es brazo. El fundamento bíblico de
que Dios es Espíritu nos ayuda entender que estas descripciones son
figuras literarias y no expresiones literales.

En Genesis 6:6 dice que Dios se arrepintió de haber hecho al


hombre. Podríamos plantearnos la pregunta “¿Dios se arrepiente?”, no
obstante, es claro que Dios no se arrepiente, él no es hijo de hombre para
arrepentirse, sino que es Dios (Números 23:19). ¿Cómo debemos de
interpretar este texto? Tomando en cuenta que esto es un
antropomorfismo. Dios no se impresionó cuando la humanidad en Adán
había caído. Cuando dice: “se arrepintió Dios” lo que está diciendo es que
a Dios le desagradó el cambio de la humanidad, porque la había creado
buena y con el pecado se corrompió. En palabras de José M. Martínez: A
Dios nada le sorprende, pues es omnisciente y el futuro aparece ante El
tan real como el presente. Dios tampoco cambia en su esencia o en sus
propósitos. Lo que el hebraísmo «arrepentirse» denota en su caso es que
se ha producido una variación en su relación con el hombre rebelde a
causa del pecado”34.

Dios no se alarma o pierde el control ante situaciones difíciles que


podemos enfrentar. Más bien Dios ya lo conoce y sabe como actuar para
nuestro bien.

Conclusión

La Escritura revela que Dios es Espíritu, lo que implica que Él no posee


una forma corporal ni está limitado por un espacio físico. Esta verdad
subraya que Dios no puede ser representado por objetos materiales o
espacios específicos, desafiando así la idolatría y el culto a la naturaleza.
La espiritualidad de Dios significa que Él es inmaterial, indivisible e
infinito, en contraste con las limitaciones de los cuerpos físicos que son
visibles, espaciales y divisibles.

El lenguaje antropomórfico usado en la Biblia, como "la mano de


Jehová" o "los ojos de Jehová", es una herramienta literaria para ayudar
a los humanos a comprender mejor la acción y la naturaleza de Dios. Sin
embargo, estas descripciones no deben interpretarse de manera literal,
sino como figuras que facilitan una comprensión más accesible del
carácter y la acción divina.

Así, para adorar a Dios en "espíritu y en verdad", es crucial


reconocer Su esencia espiritual y trascendental, evitando la tentación de
limitar a Dios a las categorías físicas humanas y permitiendo que Su
revelación nos guíe en una adoración auténtica y libre de restricciones
geográficas.

34Martinez, J. M. (2013). Hermenéutica Bíblica. España: Vida Publishers. PP. 147.


Lección 10

La trascendencia de Dios

Lectura: Isaias 57:15


Propósito: Presentar la noción bíblica de la
trascendencia divina y tambien la actividad de Dios
dentro de su mundo creado.
Texto para memorizar: Isaias 57:15
Introducción:

En el mundo podemos observar diferentes clases de cosas, desde una


montaña hasta una hormiga; y solemos hacer comparaciones entre ellas.
Decimos que una montaña es claramente mucho más grande que una
hormiga. Aquí, sin darnos cuenta estamos haciendo distinciones
categóricas. Un animal, por ejemplo, piense en un perro, es más valioso
que una hormiga. ¿Por qué pensamos así, si ambos son seres vivos?
porque uno es más valioso, con más dignidad, mientras que la hormiga,
es menos significativa comparativamente hablando.

Otro ejemplo, de distinción sería una montaña, esta tiene más


altura, amplitud o inmensidad, cuerpo o masa; que un niño. Pero nadie
cuestionaría si el niño es más valioso que una montaña. El niño es más
valioso porque fue creado, según nos enseña Genesis, a imagen y
semejanza de Dios. todo esto nos enseña que existe seres inferiores
como también mayores. Así también, cuando hablamos de Dios y los
hombres, Dios es mayor que el hombre. También Dios es mayor que los
ángeles, pero no hay nada mayor que Dios. porque Dios es el principio
de todas las cosas y trascendente.

1. ¿Qué es la trascendencia de Dios?


Al hablar sobre la trascendencia tenemos que reconocer que el ser de
Dios no tiene comparación alguna con cualquier otro ser existente. Dios
es absolutamente el punto de distinción entre todas las criaturas, dígase
las celestiales y las terrenales. Nada puede colocarse al lado de Dios y
pesar lo mismo, de hecho, no existe balanza alguna. Dios es el
incomparable. Tozer dice: “Cuando hablamos de Dios como
trascendente, queremos decir que Él es exaltado muy por encima del
universo creado; tan por encima, que el pensamiento humano no puede
ser capaz de imaginárselo”35.

Muchas veces perdemos el sentido de la trascendencia de Dios


porque no reconocemos el peso y significado de su trascendencia.
Muchas veces cuando hablamos de Dios de una manera tan cercada o
familiar, ignorando que Dios es el santo trascendente, sucumbimos a
empequeñecer a Dios. Es cierto que Dios es secano al mundo, y a los
hombres, pero Dios es naturalmente distinto, no se compara, sino que
es muy por encima de todos nosotros. Tozer logra ver lo la distinción
entre la eminencia y la trascendencia de Dios.

“No debemos comparar el ser de Dios con ningún otro [...] No


debemos pensar que Dios es el más alto dentro de un orden.
ascendiente de seres que comienza con la célula simple y va
pasando del pez al ave, al animal, al hombre, al ángel, al
querubín y por fin a Dios. Esto sería concederle a Dios la
eminencia, incluso la preeminencia; pero eso no basta. Le
debemos conceder la trascendencia, en el significado más
pleno de esta palabra. Dios permanece distinto para siempre,
en una luz inalcanzable. Él está tan por encima de un arcángel,
como de una oruga, porque, al fin y al cabo, el abismo que
separa al arcángel de la oruga no es más que un abismo finito.
La oruga y el arcángel, aunque tan distantes la una del otro en
la escala de los seres creados, son sin embargo uno, en el hecho
de que ambos son creados. Ambos están situados dentro de la

35 Tozer, A. W. (1996). El Conocimiento Del Dios Santo. pp.77.


categoría de "aquello que no es Dios", y los separa de Dios la
infinitud misma”36.

El punto de Tozer es que Dios es otro distinto, por razones infinitas.


Su ser no se mide o se compara, sino más bien se encuentra lejos de toda
comparabilidad porque es trascendente. Solo Dios por ser trascendente
tiene la cualidad de ser la causa incausada de todas las cosas. El hecho
de que Dios no es criatura “lo hace trascender por encima de todas las
criaturas”37.

2. Fundamento bíblico.
En la palabra de Dios la trascendencia se muestra de varías maneras.
Dios nos trasciende en todos los sentidos. El pensamiento de que Dios
no tiene limites puede causarnos asombro si con un espíritu meditativo
contemplamos la profundidad de su altitud.

a) Dios trasciende nuestro intelecto. Todas las limitaciones de


nuestras facultades no son más que un medio para darnos cuenta de
que hay una distinción radical entre la creatura y Dios. El profeta
Isaías declara: “Como son más altos los cielos que la tierra, así son
mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos
más que vuestros pensamientos” (Isaías 55:9). Isaías está utilizando
un símil para mostrar la altura de los caminos y pensamientos de
Dios, altura que no podemos llegar, aunque tuviéramos en
concentración a todas las mentes más brillantes del mundo y de los
ángeles. ¡Oh, cuan alto eres Señor!

El hombre suele pensar que lo sabe todo, que tiene un


conocimiento preciso como el ojo de un águila y que es suficiente.
Muchos cristianos tienen esta manera de pensar respecto a las cosas de
Dios. Piensan que lo saben todo, que tienen a Dios tan conocido que
creen que no necesitan conocer nada más. Sin embargo, se le preguntará
a un grupo de creyentes sobre la naturaleza del Ser de Dios, en el mayor
de los casos se dirá algo apropiado de Dios. Esto se debe a que el objetivo
de la iglesia que es ir hacia el conocimiento de Dios se ha puesto a un
lado, total o parcialmente. Pensar de esa manera es una afrenta a la
trascendencia de Dios. Porque su inmensidad supera en sumo grado
nuestra capacidad de razón. Aún ni el borde de sus vestidos podemos

36 Ibid., pp. 78.


37 Tozer, A. W. Los atributos de Dios. pp. 31.
alcanzar con nuestros pensamientos, pues, ¿podrá el hombre sondear la
mente del trascendente Dios?

b) Dios trasciende el espacio. El joven Estaban guiado por el Espíritu


Santo dijo conforme a las sagradas Escrituras: “El cielo es mi trono, Y
la tierra el estrado de mis pies. ¿Qué casa me edificaréis? dice el Señor;
¿O cuál es el lugar de mi reposo? ¿No hizo mi mano todas estas cosas?”
(Hechos 7:49-50). Uno de los términos superlativos que expresa la idea
de que Dios trasciende el espacio es el término “Altísimo”. Como Dios
es trascendente él no está sujetado, dentro o confinado al espacio. El
hombre a diferencia de Dios está limitado a existir dentro del espacio,
esto implica que tiene que moverse de un lado a otro. Pero Dios no
necesita moverse de un lado a otro porque él va más allá de nuestras
limitaciones. Dios no es una cosa de este mundo, no es un algo que se
mide, sino que es un Ser Espiritual absoluto y personal. Totalmente
otro y santo y, bondadoso con sus criaturas.

Este texto que alude al capítulo 66 de Isaías, plantea que el cielo es el


trono de Dios, significando que Dios no es de la tierra, sino por encima
de ella. Pero también. El Espíritu de Dios quiso darle a entender por
medio de Esteban a los judíos que Dios hizo el mundo, por lo tanto, no
tiene lógica que Dios sea circunscrito al templo hecho por hombres.
Pareciera que estos judíos se gloriaban más en el templo que en el Dios
que está por encima de toda edificación humana. En el paganismo, los
dioses se encuentran circunscritos en los templos. Pero no para con el
Dios Altísimo. Dios no se queda quieto en un lugar, o se mueve de un
lugar a otro. Este pasaje de (Isaías 66:1) mencionado por esteban
confronta esta idea del paganismo, la cual no podemos proyectarla en
Dios. Por lo tanto, tenemos que confesar como el Profetas Isaías declaró
en el capítulo (57:15).

c) Dios es un ser trascendente. La afirmación de la trascendencia


divina propone que Dios es distinto a las demás criaturas y que no
está en crecimiento o aprendiendo. La existencia de Dios es
indefectible y su naturaleza inafectable. Dios puede actual en nuestro
mundo porque lo ha creado, pero no es cambiado o afectado por el
mundo. Dios que diseñó el mundo conoce todo respecto al mundo
antes de haberlo creado, por lo tanto, Dios no está en un proceso de
aprendizaje constante como lo enseña la teología del proceso. Sino
que Dios es como un arquitecto que conoce su diseño en su totalidad
sin tener que estar aprendiendo. En pocas palabras, Dios no aprende
porque lo conoce todo, pero el hombre constantemente está
aprendiendo.

3. La Trascendencia de Dios y su inmanencia

Claramente la Biblia nos enseña que Dios es distintito del hombre del
mundo, pero también nos enseña que Dios se comunica, actúa u opera
en su creación y, que está en todo lugar del universo. En la doctrina
sobre Dios a parte de señalarse su trascendencia también se señala lo
que se conoce como: “la inmanencia de Dios”.

Cuestión 1. ¿Qué es la inmanencia de Dios? La inmanencia quiere decir


“dentro de” o “permanecer en”, se compone de raises latinas “in” (hacia
dentro), “manere” (permanecer) y el sufijo “ia” (cualidad). Cuando
hablamos de inmanencia se refiere a la operación de Dios en el mundo
o en la historia de los hombres. Lo que supone este atributo de
operación a diferencia de la trascendencia es que Dios se relaciona con
su creación llenándolo todo con su gloria y sosteniéndolo todo con su
poder.

Podemos encontrar los fundamentos bíblicos en:

 Salmos 139:7-10: “¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré


de tu presencia? Si subiere a los cielos, allí estás tú; Y si en el Seol
hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás. Si tomare las alas del alba
Y habitare en el extremo del mar, Aun allí me guiará tu mano, Y me
asirá tu diestra”.

 Hechos 17:27-28: “Para que busquen a Dios, si en alguna manera,


palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de
cada uno de nosotros. Porque en él vivimos, y nos movemos, y
somos; como algunos de vuestros propios poetas también han dicho:
Porque linaje suyo somos”.

 Jeremias 23: 23-24: “¿Soy yo Dios de cerca solamente, dice Jehová, y


no Dios desde muy lejos? ¿Se ocultará alguno, dice Jehová, en
escondrijos que yo no lo vea? ¿No lleno yo, dice Jehová, el cielo y la
tierra?”.
 Colosenses 1:17: “Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas
en él subsisten”.

Estos pasajes entre otros más nos muestran que Dios está activo y
que está pendiente de su creación incluyendo a la humanidad. Dios es el
sustentador de todas las cosas. Como Dios es también un Dios cercano
al hombre, él quiere escuchar sus oraciones. El pasaje de colosenses 1.17
correlaciona la trascendencia y la inmanencia. Porque Pablo está
diciendo que Dios es antes de todo lo creado lo que denota su
trascendencia y que todo lo creado existe por causa de él y, a su vez es
mantenido por él lo que denota su inmanencia.

Cuestion 2. ¿Podemos hablar de un Dios que trasciende pero que


también es inmanente? Claramente sí. Un principio clave es que la
biblia no se contradice, por lo tanto, podemos afirmar que Dios es
distinto del mundo en ser y naturaleza, separado o independiente del
mundo y que también es un Dios que actúa íntimamente en el mundo
según su obrar. En Isaías se contempla la correlación de ambos atributos
divinos. El profeta dice: “Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita
la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la
santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el
espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados”
(Isaias 57:15).

A) Cuando dice “Alto y sublime” se indica su trascendencia respecto a


que es un ser distinto a los seres creados por él.
B) Cuando dice “el que habita en la eternidad” se indica su
trascendencia respecto al tiempo y al espacio.

C) Cuando dice “Yo habito en la altura y la santidad, y con el


quebrantado y humilde de espíritu” se indica de manera armoniosa
tanto la trascendencia como la inmanencia. Si Eligiera un pasaje
que resumiera los términos mencionados sería Isaías 57:15

4. La trascendencia y la cruz

¿De qué manera podemos relacionar la lo que la biblia nos enseña sobre
la trascendencia y la cruz de Cristo?
La noción de la trascendencia desde la cruz o mostrada en la cruz
se encuentra en el libro de los Hebreos. Puesto que, cuando habla sobre
la obra de Cristo, nos muestra la naturaleza suprema de este evento
salvador, el cual involucró la vida, es decir, la sangre de nuestro Señor
Jesucristo.

Varios puntos desatacan la manera en que la cruz de cristo trasciende


todas las cosas.

1. Un sacrificio trascendente. La obra de Cristo en la cruz cumple


con las promesas mesiánicas e introduce mejores promesas y una
firme esperanza a través del cual nos acercamos a Dios (Hebreos
7:19). Al Cristo haber dado su vida por los pecadores tenemos la
oportunidad de acercarnos a Dios. Oportunidad que tiene cada
cristiano y no solamente algunos. Cristo, ofreciéndose a si mismo
una vez y para siempre, como señala hebreos, manifiesta el valor
trascendental de su sacrificio (Hebreos 7:27). Solamente la
muerte de Cristo, el cordero de Dios, ´podía quitar el pecado del
mundo (Juan 1:29).

2. Un sacrificio que establece un mejor pacto. Cristo también hace


la función de un sumo sacerdote, el cual ofrece un sacrificio y este
sacrificio es él mismo. El autor de hebreos señala que el ministerio
sacerdotal de Cristo es mejor ministerio que el de la ley (el antiguo
pacto), porque es mediador de un mejor pacto, establecido sobre
mejores promesas (Hebreos 8:6). Por el hecho de haber un
segundo pacto mediante el derramamiento de la sangre de Cristo,
esto evidencia la trascendencia de su obra sacrificial por encima
de los sacrificios defectuosos del antiguo ministerio.

3. Un sacrificio que abre el camino. El templo se dividía en dos


partes por un velo o cortina. Después del velo se entraba al lugar
santísimo. Allí el sumo sacerdote entraba cada año no sin
derramar sangre a favor de sí mismo y de los pecados del pueblo.
Sin embargo, aún no había sido abierto el camino para participar
del Lugar santísimo, sino hasta que Cristo entró e hizo posible que
los creyentes participaran de ello. Así dice el autor de Hebreos:
“Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes
venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho
de manos, es decir, no de esta creación, y no por sangre de machos
cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para
siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna
redención” (Hebreos 9:11-12). Con la muerte de Cristo el velo que
dividía el templo de rasgó, dando a entender que podemos tener
libre acceso a su presencia por la eficacia de la obra de Cristo en
la Cruz (Lucas 23:45). Cuando Cristo estaba en la cruz, su obra
tuvo una repercusión en la presencia de Dios, porque no fue una
obra terrenal como aquellos viejos sacrificios, sino uno de valor
espiritual y perfecto, sino que su obra impactó en la presencia de
Dios, en el cielo, para presentarse delante del Padre a favor de
nosotros (Hebreos 9:24). Ya el camino nuevo y vivo está libre por
su sacrificio (Hebreos 10:19-20). La trascendencia de la cruz se
muestra aquí en que solamente la obra de Cristo podría logras
estos veneficios tan sublimes.

4. La grandeza de su sangre. Cristo fue verdadero hombre por lo cual


puedo ofrecer verdadera sangre y sufrir en su carne. Pero su
sangre o, en otras palabras, su vida, tenía un valor trascendente
para nuestra salvación. Puesto que no era cualquier sangre sino la
sangre del Hijo de Dios, es precisamente este punto que distingue
su sacrificio en la cruz de las muertes de cristianos en el pasado.
Miles de mártires no se comparan al sacrificio de un hombre en la
Cruz llamado Jesús el Cristo. Pablo dice: “En quien tenemos
redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de
su gracia” (Efesios 1:7). Su sangre era inmaculada, sin pecado,
pura, perfecta. Jesús no era pecador, sino el redentor
incomparable de los tales

Conclusión

La trascendencia de Dios, tal como se describe en la Biblia, resalta su


absoluta grandeza y distinción respecto a la creación. Dios es
inalcanzable en su pureza y majestad, lo cual nos lleva a reconocer que
ningún ser creado, ya sea un ángel o un ser humano, puede compararse
a Él. Esta trascendencia se manifiesta en su infinitud y su independencia
de las limitaciones del espacio, el tiempo y la creación misma.

Sin embargo, la Biblia también nos revela la inmanencia de Dios,


es decir, su cercanía y participación activa en el mundo. Dios no solo es
trascendente, sino que también se relaciona íntimamente con su
creación, sosteniéndola y guiándola.
La cruz de Cristo representa una manifestación sublime de ambas
verdades (su trascendencia e inmanencia). El sacrificio de Cristo es un
acto de trascendencia suprema, superando todos los sacrificios
anteriores y estableciendo un nuevo pacto con una esperanza firme y
eterna. Al mismo tiempo, la cruz nos muestra la inmanencia de Dios, ya
que Cristo, el Hijo de Dios, interviene en el mundo de manera tangible
para ofrecer redención a la humanidad. A través de su sacrificio, Cristo
no solo abre un camino hacia la presencia de Dios, sino que también
demuestra la profundidad del amor y la cercanía de Dios hacia nosotros.

En suma, la trascendencia y la inmanencia de Dios no se oponen,


sino que se complementan, ofreciendo una visión completa de un Dios
que es a la vez infinitamente grande y sorprendentemente cercano. La
cruz de Cristo es el punto en el que estos atributos divinos se encuentran
de manera definitiva, revelando la grandeza y el amor de Dios en su
máxima expresión.
Conclusión

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