El Ministerio Adventista de las Posibilidades (MAP) se basa en la creencia de
que el evangelio cambia todo, incluida la forma en que nos vemos a nosotros
mismos, a los demás e incluso a Dios. No hay una iglesia, escuela o familia
perfecta, pero la forma en que nos relacionamos con la imperfección es vital.
Tendemos a ir donde nos dan la bienvenida, pero nos quedamos donde nos
valoran. Para el cristiano, el valor es inherente a cada persona y no está
determinado por lo que una persona puede o no puede hacer. MAP no niega
las discapacidades o pérdidas sufridas por las personas, pero no se detiene
allí. Más bien, pone de relieve las posibilidades de la persona: lo que los
individuos pueden hacer y en lo que pueden llegar a ser. Su lema es: "Todos
son dotados, necesarios y valorados". El prisma a través del cual MAP ve las
posibilidades se expresa en siete ministerios distintos. Las siete áreas buscan
crear conciencia y aceptación de las personas como la preparación para
desarrollar planes de acción que generen esperanza, confianza y pensamiento
de posibilidad. Estos planes de acción se basan en la seguridad bíblica de que
cada persona es especial y tiene un propósito dado por Dios. Incluido en ese
propósito está el llamado a enriquecer la vida de los demás. Este deseo de
ministrar a los demás fluye de un sentido de gratitud por lo que ellos mismos
han recibido.