Lucía
(Escrito en octavo semestre.)
—Lucía querida, ¿sucede algo?
―Un choque —respondió.
—¿Un choque? Vamos, vuelve a la cama.
Ella se dio la media vuelta. Su esposo, apenas un bulto escondido entre las
sombras, acaba de despertar. Había notado la ausencia de su mujer en la cama, hasta
donde había alcanzado a filtrarse la luz nocturna del exterior. Ella estaba al otro
extremo de la habitación, parada junto al ventanal.
—Hay mucha sangre en la nieve.
—¿Qué? —dijo sorprendido—. Vamos, Lucía, vuelve a la cama.
—No, Patricio —le contestó, casi suplicante. Se giró nuevamente de cara al
ventanal—. Te digo que hay mucha sangre en la nieve.
Advertido por la presencia de un nuevo episodio, se levantó de inmediato y se
dirigió hasta donde ella estaba. No había nada en la avenida.
—No pasa nada —le susurró Patricio al oído. Había decidido seguirle el juego
esta vez—. En un segundo llamo a la policía. Vendrán a revisar y todo quedará listo.
No hay nada de qué preocuparse, Lucía querida.
No muy convencida, dejó que la condujera de vuelta a la cama. Ahí sentada se
quedó mirando con fijeza el ventanal mientras él tomaba el teléfono y hacía como que
llamaba a la policía.
—¿Vendrán? —le preguntó cuando vio que hubo terminado.
—En diez minutos.
Se quedaron un momento en silencio. Luego, ella se dirigió nuevamente hacia
el ventanal. Mirando fijamente a la calle, dijo extrañada:
—¿Por qué me mientes, Patricio? ¿Por qué me dices que hay sangre en la
nieve? —Él no sabía qué decir—. Solo es la ciudad que comienza a inundarse.
—Es que no estoy muy seguro de lo que sucede. —Parecía derrotado—. Se fue
la luz en todo el edificio y desde esta altura no alcanzo a distinguir bien lo que ocurre
allá abajo.
—Si se fue la luz, ¿cómo pudiste utilizar el teléfono para hablarle a la policía y
avisarle del choque y la sangre en la nieve? ¿Por qué me mientes tanto, Patricio?
—Lucía querida…
—¿Por qué me complicas la vida? —Su semblante estaba entristecido.
También estaba derrotada. Se quedaron un rato callados. Después ella volvió a hablar:
—Patricio, hay mucha sangre en la nieve. Hay que llamar a la policía.