Una capilla es una estructura de carácter
religioso, que sirve de espacio para la oración.
Puede ubicarse de manera independiente o
formar parte de una edificación mayor,
usualmente de una iglesia o palacio. Las
capillas también pueden encontrarse en otro
tipo de construcciones como hospitales o
aeropuertos. Las capillas son consideradas
una de las construcciones más resaltantes de la
religión cristiana.
Etimológicamente proviene, según el DRAE, del diminutivo latino de capa. Tal origen podría
provenir de la costumbre de los reyes de Francia de hacer colocar la capa de san Martín durante
las campañas militares en su tienda; esta pasó a denominarse "capilla", y los clérigos que ejercían
en ella su ministerio capellanes.
Las capillas se denominan con los patronímicos del santo patrón o la advocación del culto mariano
o cristológico en cuyo honor se erigen.
Si bien es cierto que muchas de las religiones cuentan con construcciones semejantes, la idea de
capilla se encuentra asociada particularmente con la religión cristiana y específicamente con la
católica. Las capillas pueden hallarse en cualquier parte del mundo cristiano, se caracterizan por lo
reducido de su espacio y por presentar una jerarquía menor a la de una iglesia o catedral.
Sin embargo, a pesar de ser espacios pequeños y de menor relevancia, la capilla es la que mayor
contacto tiene con los feligreses, esto se debe a que muchas de ellas se localizan dentro de las
comunidades, permitiendo que los pobladores, les sea más fácil asistir a ellas.
Partes que componen una Capilla
La capilla se compone esencialmente de retablo, altar, columnas o pilares pequeños, el techo
nunca remata con bóveda o cúpula, aunque existen capillas de mayor tamaño que sí lo hacen; la
imagen del santo patrón por cuya advocación se erigió este espacio, alguna tumba central en
donde haya sido enterrado un personaje importante y pocas bancas para los fieles que van elevar
sus rezos.
Las capillas se erigen como pequeñas hijas de la Gran Catedral o Basílica. Un dato importante a
mencionar de cómo se logra a ventilación e iluminación natural en las Capillas Católicas, es que
estas usualmente están influenciadas por diversos estilos arquitectónicos, el uso de vidrios de
color en ventanearía es uno de esos recursos, permitiendo así la proyección de luz en diferentes
colores, aprovechando las horas de mañana y tarde en relación a iluminación, aunque esto de
igual forma se puede lograr a través de otros recursos.
Retablo: El retablo es el elemento arquitectónico
que se sitúa detrás del sacerdote y que puede
exhibir pinturas, esculturas y otros componentes de
decoración. Los retablos pueden construirse en
piedra, madera, metal u otros materiales. En algunos
casos, se encuentran tallados y exhiben figuras en
relieve. En otros brindan soporte para la exposición
de los lienzos.
La costumbre cristiana de pintar escenas de la Biblia
en las paredes de las edificaciones religiosas para adoctrinar a los creyentes, se remonta al siglo XV
hacia enormes construcciones que integran trazas arquitectónicas.
La tipología de los retablos puede otorgar pistas sobre el momento en que fueron creados, puesto
que se adaptaron a los gustos estéticos y a los estilos de artistas afamados de la época.
Altar: Es una tabla consagrada que es empleada por el sacerdote durante la celebración de una
misa. Ubicado en el interior de la iglesia o capilla que mayormente es altar, cuenta con un retablo
a modo de ornamentación. Sobe él se pueden ubicar velas, cruces y otras piezas de carácter
simbólico. La noción de altar también puede hacer referencia al ara, que es una piedra que ha sido
consagrada.
Cúpula
El término tiene mucho empleo dentro de la arquitectura, el mismo hace alusión a un domo o
envoltura que tiene un aspecto propio de una media esfera o algo como una semiesférica, que
usualmente cubre una edificación o parte de una. La función principal de la cúpula es ocultar un
lugar específico, que puede ser de planta circular, poligonal o central.
También puede ser descrito como un objeto de tipo arquitectónico, al cual también se le llama
domo, empleado con la meta de envolver un espacio con una planta cuadrada, circular, poligonal
o elíptica utilizando arcos con un aspecto a su vez parabólico, semicircular u ovoidal.
Se puede decir que la superficie de una cúpula puede tener diferentes formas, según el método de
construcción y las costumbres formales,
alternando dependiendo la forma de la planta y el perfil
en función de la cónica que se emplee.
CAPILLAS ABIERTAS
Estas interesantes construcciones han oscilado entre las estimaciones que apoyan su singularidad
y las refutaciones de esta pretensión, que suelen agotarse abundando en los comprobados
precedentes europeos. Las “Capillas Abiertas” se debe mucho a la especial coyuntura de las
primeras décadas de evangelización en América y al deseo de concentrar la funcionalidad
requerida, tanto humanos como materiales, a la hora de la construcción en esta etapa inicial.
Usuarios en Capilla Católica
Para mejor comprensión podemos dividir los tipos de usuarios de la capilla en dos partes:
Feligreses: Son los que han cumplido con algunos de los sacramentos, por ejemplo, los bautizados
que confiesan ser católicos y que no se han separado de ella por alguna razón (voluntad propia,
excomunión).
Personal: Comprende a las personas capacitadas para la impartición de enseñanza religiosa, deben
conocer la psicología de la población. Son los guías espirituales de las comunidades, su misión es la
de ver crecer el número de feligreses y edificios.
Actividades dentro de la Capilla
Las actividades dentro de las capillas son reducidas en comparación a las realizadas dentro de una
iglesia parroquial, dado que esta tiene un carácter más contemplativo y de introspección. Por eso
para celebrar algún otro rito, se requiere una adecuación según lo amerite la ocasión.
Las actividades que se dan dentro de la capilla pueden ser:
Adoración Eucarística
Eucaristía (misa).
Cenáculos de Oración.
Oraciones comunitarias (rezos, liturgias de las horas)
Oraciones Individuales
Las particularidades de una capilla congregacional
Su particular programa arquitectónico demandaba requerimientos específicos distintos a aquéllos
de los templos públicos, donde suelen utilizarse amplios atrios y usos diferenciados para feligreses
y cuerpos eclesiales. En contraste, en las capillas congregacionales los asistentes se encuentran
conformados precisamente por los propios miembros de la iglesia —usualmente sacerdotes y
seminaristas, o bien, monjas y novicias— unidos por una vocación y objetivo común: dedicarse en
colectivo al servicio de la vida religiosa, independientemente de su sexo o su pertenencia al clero
regular o secular, por lo que el sentido de colectividad debe reflejarse en el acomodo y visibilidad
mutua entre los asistentes.
La segunda característica es la cercanía de los asistentes con el altar, sobre todo cuando se trata
de capillas a las que acuden miembros varones, ya que usualmente la misa es ofrecida por alguno
de los sacerdotes presentes (esto no ocurre con las capillas de monjas y novicias, a quienes
sabemos que por siglos la Iglesia católica les ha vedado inequitativamente la posibilidad de este
ministerio). Por último, la tercera característica de estas capillas es su localización dentro de un
conjunto arquitectónico —no hacia la calle—, ya que suelen estar integrados a dependencias
aledañas, tanto administrativas como habitacionales. Por ejemplo, si se trata de un convento de
monjas, la capilla estará cercana a sus espacios domésticos, lo mismo que a sus espacios de
trabajo y descanso. O bien, si se trata de un seminario, la capilla servirá para sacerdotes y novicios,
cercana a sus aulas y celdas habitacionales. Y si fuera edificio asistencial atendido por religiosos —
como sería el caso de asilos u hospicios—, las capillas suelen encontrarse siempre entre las
habitaciones de los religiosos y las habitaciones de los ancianos. No obstante, en todos los casos,
los miembros de la congregación constituyen siempre el usuario principal, por lo que cuando se
llega a permitir visitantes externos en la misa, éstos deben ocupar un lugar secundario,
circunstancia que se refleja en su posición en el espacio.
Los principales ejemplos arquitectónicos modernos pertenecientes al subgénero religioso de las
capillas congregacionales fueron realizados durante la década de 1950. Algunos de sus autores
eran los mismos arquitectos que ya habían proyectado parroquias públicas, como Enrique de la
Mora y Palomar (1907-1978), Félix Candela Outeriño (1910-1997), José Villagrán García (1901-
1982) y Honorato Carrasco Navarrete (1926-1992), quienes encontraron una oportunidad para
innovar en formas, espacios y estructuras arquitectónicas.
Para otros, constituía una puntual incursión alejada de las actividades profesionales
consuetudinarias, como fue el caso de José Creixell del Moral (1908-2003), más conocido por su
trabajo como calculista y constructor de casas y apartamentos. Hubo, en cambio, quienes nunca
abandonarían el género religioso, como ocurrió con el arquitecto y fraile Gabriel Chávez de la
Mora (n. 1929), quien desde el interior de su orden se ha dedicado a proveer innumerables
proyectos religiosos, educativos y asistenciales. También hubo quienes las circunstancias los
llevarían a producir una obra maestra dentro del género religioso, incluso nunca superada por
ellos mismos, como ocurrió con la capilla de las capuchinas de Luis Barragán Morfín (1902-1988).
Orden Fundamental en la Iglesia
Este contenido esencial determina un orden fundamental basado en la combinación de dos
principios espaciales: centralidad + axialidad. En la centralidad, en la convergencia centrípeta, se
da la figura de la asamblea, la forma de los ritos, en la semántica de los sacramentos que la
constituyen. Sólo mediante una equilibrada combinación arquitectónica de estas dos dimensiones,
una circularidad polarizada y orientada, sin que prevalezca una de las dos dimensiones por encima
de la otra, se puede realizar hoy un edificio-iglesia conforme a su contenido esencial, que es un
formulado por el Vaticano II.
Según su disposición en la iglesia
Capilla mayor. Parte principal de la iglesia, habitualmente en la cabecera de la nave mayor (en el
ábside o rodeada por la girola, según determine la forma de la planta), donde se sitúan el
presbiterio y el altar mayor.
Capilla lateral. Se abren en los muros de las naves laterales. Suelen contener altares y sepulcros de
las familias donantes. También se suelen abren capillas en los muros de la girola (por ejemplo, la
capilla de los Reyes Viejos y otras de la catedral de Toledo). La que ocupa el lugar central,
coincidente con el eje longitudinal del templo, se denomina capilla axial, y se suele dedicar a la
Virgen. Es muy habitual que una capilla, cercana a los pies de la iglesia, acoja la pila bautismal,
denominándose capilla bautismal (la denominación baptisterio se suele reservar para edificios
exentos).