Tema 5. La crisis del Antiguo Régimen (1788-1833).
Liberalismo frente a
absolutismo.
1. La Guerra de la Independencia: antecedentes, bandos en conflicto y resumen de su
desarrollo.
2. Las Cortes de Cádiz y las características de la Constitución de 1812
3. Las etapas del reinado de Fernando VII.
1. La Guerra de la Independencia: antecedentes, bandos en conflicto y resumen de
su desarrollo.
Tras la ejecución de Luis XVI (1793), España se unirá a la coalición europea contra
Francia (Guerra de los Pirineos o del Rosellón o de la Convención; 1793-95).
Las derrotas sucesivas y la ocupación del norte por parte de Francia, llevan a la firma de
la Paz de Basilea (1795). Supondrá una renovación de los pactos de familia. Se renueva
en 1799 con Napoleón. En 1796, por iniciativa de Godoy, se firma el tratado de San
Ildefonso, que establecía una alianza militar contra Gran Bretaña.
A consecuencia de este tratado, la flota española será aplastada en la batalla de Trafalgar
(1805) y el comercio americano se verá bloqueado por Inglaterra.
Tras la firma en octubre de 1807 con Francia del tratado de Fontainebleau, por el que se
permite pasar a las tropas francesas por territorio español para invadir Portugal, que había
roto el bloqueo comercial impuesto por Napoleón sobre Gran Bretaña, tiene lugar la
conspiración del Escorial. Fernando es descubierto conspirando para derrocar a su padre
y acabar con Godoy, pero su confesión y delaciones, y su enorme popularidad permiten
que sea perdonado.
Desde febrero de 1808, las tropas francesas se van asentando en las principales ciudades
españolas del Norte. En marzo de 1808 tiene lugar el Motín de Aranjuez. La clara
actitud de las tropas francesas y el traslado de la familia real a Cádiz (aconsejados por
Godoy, para poder abandonar España en caso de invasión), provocan el clamor popular,
que en marzo, animados por la nobleza, asaltan el palacio de Godoy y fuerzan a que
Fernando exija la abdicación de su padre y sea proclamado Fernando VII Rey de España.
Napoleón traslada a Carlos IV a Bayona y obliga a Fernando VII a ir también, logrando
su abdicación (5-6 de mayo) y proclamando Rey de España a su hermano José I
Bonaparte.
2. La Guerra de Independencia (1808-1813)
El 2 de mayo de 1808, ante el inminente traslado a Bayona del infante Francisco, último
Borbón, el pueblo se lanza a la calle en Madrid, siendo duramente reprimido por las
fuerzas napoleónicas (fusilamientos 3 de mayo). La revuelta se extiende por todo el país,
dando inicio a la Guerra de Independencia
El conflicto tendrá un componente internacional (apoyo portugués e inglés) y civil (entre
afrancesados y patriotas). Y dará inicio al proceso de asentamiento del liberalismo en
España.
Varias fases en el conflicto:
1ª (hasta octubre de 1808). Los franceses no encuentran resistencia inicial, sin
embargo, la guerra de guerrillas y las rebeliones populares, dificultarán la acción
armada francesa, que en julio de 1808 sufrirá una severa derrota en Bailén y en
Portugal, debiendo replegarse hacia el País Vasco.
2ª (hasta julio de 1812). Napoleón llega a España junto a la Grande Armée (250.000
soldados). Toman el control de la península y restituyen a José I. El gobierno
provisional se traslada a Cádiz, que resiste los asaltos franceses. La respuesta será la
guerra de guerrillas.
3ª (hasta diciembre de 1813). Tras la dura derrota de Napoleón en Rusia, un poderoso
ejército inglés dirigido por el Duque de Wellington, derrota a los franceses en Arapiles
(1812) y Vitoria (1813), que se ven obligados a retirarse y firmar la paz de Valençay
(diciembre de 1813), que reconocía a Fernando VII como Rey.
Las consecuencias a nivel económico fueron desastrosas, con destrucción y abandono
de tierras de cultivo, fábricas textiles en Cataluña, sobrecostes militares. A nivel
demográfico se produjo una caída de población por causas bélicas, por epidemias,
hambrunas. Y el exilio de miles de familias de afrancesados. A nivel político, en
América arrancará el irreversible proceso emancipador colonial. En España se iniciará
la revolución liberal y el despertar nacionalista español.
3. El comienzo de la revolución liberal y el fin del Antiguo Régimen: Cortes de
Cádiz y Constitución de 1812.
La falta de un poder legítimo tras la proclamación de José I, va a dar lugar a la aparición
de Juntas de gobierno local y provinciales, que asumen las tareas de organización y
defensa en nombre de Fernando VII, constituidas por elección popular entre militares,
clérigos, funcionarios,... Pronto se ve la necesidad de coordinar los esfuerzos y tras la
victoria en Bailén y tras ciertos intentos frustrados, se decide la creación de una Junta
Suprema Central situada en Aranjuez (septiembre de 1808).
Mientras, José I se rodeará de ilustrados y tratará de aplicar un gobierno moderado
reformista, aprobando el Estatuto de Bayona (julio 1808), que impone una Monarquía
autoritaria, sin proclamar división de poderes, con un judicial nombrado por la corona,
un legislativo ratificador y un ejecutivo compartido entre el Rey y ministros, sufragio
indirecto, religión católica, recogiendo algunos derechos individuales. Creará
Prefecturas administrativas, abolirá los derechos señoriales, la Inquisición.
La Junta, trasladada a Cádiz, se disolverá tomando el poder un Consejo de Regencia,
que convocará elecciones a Cortes en septiembre de 1810. Se votará por sufragio
censitario indirecto a diputados locales, provinciales y americanos, agrupándose en
cuatro tendencias, los Liberales (reformas radicales; poder para las Cortes),
Jovellanistas (poder compartido entre el rey y las Cortes), Absolutistas (poder para el
monarca) y Americanos (derechos para las colonias). Queda compuesta por grupos
diversos, 1/3 miembros del clero, abogados, funcionarios, militares, nobles, burgueses
comerciantes...
Las primeras medidas irán encaminadas a disolver el Antiguo Régimen, suprimir la
Inquisición, desamortizar bienes eclesiásticos, abolición de privilegios feudales... pero
su obra más importante será la aprobación el 19 de marzo de 1812 de la primera
Constitución liberal (“La Pepa”). Compuesta por 384 artículos y 10 títulos. Recoge:
· Soberanía Nacional. Pueblo soberano.
· División de poderes. Legislativo: Cortes unicamerales (se agregará luego un
Consejo de Estado consultivo, a modo de Senado); Ejecutivo: Rey y ministros (con
“veto suspensivo”; no puede disolver las Cortes); Judicial: Tribunales independientes.
· Monarquía moderada hereditaria.
· Sufragio Universal masculino indirecto. Sólo los propietarios pueden ser
elegibles.
· Derechos individuales: libertad de imprenta, propiedad, igualdad ante la ley,
libertad educativa...
· Creación de la Milicia Nacional y obligatoriedad del servicio militar.
· Catolicismo como religión oficial. Otros cultos prohibidos.
Otras medidas tomadas por las Cortes fueron: Supresión del Régimen Señorial
jurisdiccional, liberalización económica, desamortizaciones (de bienes de afrancesados
y órdenes disueltas o conventos destruidos...), supresión de Gremios... División
provincial.
La guerra y la vuelta de Fernando VII imposibilitará la aplicación de estas medidas y la
constitución.
4. Fernando VII: Absolutismo y Liberalismo (1814-1833).
4.1. Restauración del Absolutismo (sexenio absolutista).
El regreso de Fernando VII es deseado por muchos sectores de la población, tanto por el
pueblo como por la nobleza y la Iglesia. En marzo de 1814 llega a España y en abril se
publica el “Manifiesto de los Persas”, donde diputados absolutistas solicitan recuperar
los privilegios, derogar la constitución y restablecer la monarquía absolutista.
Fernando VII dicta el decreto del 4 de mayo por el que se deroga la constitución,
disuelve las cortes y anula todos sus decretos, restablece el sistema señorial y la
Inquisición, abole la desamortización, inicia la persecución de los liberales (muchos
tendrán que exiliarse). Restablece el Antiguo Régimen. Se inicia el Sexenio Absolutista.
La ineficacia de los gobiernos, la pertinaz crisis de la Hacienda (agravado por el proceso
emancipador de las colonias americanas), las conspiraciones liberales y los sucesivos
pronunciamientos militares (opuestos al ascenso por linaje frente a los méritos;
fracasaron todos, Espoz y Mina, Porlier, Vidal, Lacy, ...) van a dificultar el reinado de
Fernando VII.
4.2. El Trienio Liberal.
El 1 de enero de 1820, el Teniente Coronel Rafael del Riego se pronuncia en Cabezas
de San Juan, logrando la adhesión de otras importantes ciudades, forzando a Fernando
VII a restaurar la constitución de 1812.
Los liberales toman el poder, pero se van a escindir en dos grupos, los Moderados o
“doceañistas” (reformas moderadas, Cortes y Rey, catolicismo, sufragio restringido...) y
los Exaltados o “veinteañistas” (llamados más adelante Progresistas; poder para las
Cortes, sufragio universal...).
Toma el poder una Junta provisional que dará paso a un gobierno Moderado, que
suprimen la Inquisición, división en provincias, decretan el fin del régimen señorial,
reducen el diezmo (provocará descontentos por no suprimirlo), crean la Ley de
instrucción pública (secularización y centralización), el código penal, desamortización
eclesiástica (se podía pagar con vales reales), supresión de monasterios y órdenes
religiosas... Se reestablece la Milicia Nacional, cuerpo armado de clase urbana popular,
separado del ejército, encargado de defender la constitución.
La oposición al liberalismo va aumentando, entre el ejército, clero, aristocracia,
campesinado, provocando algunas conspiraciones, como la sublevación de la Guardia
Real en 1822.
Tras este intento suben al poder los Exaltados, que acentúan las medidas liberales
radicales, provocando más revueltas absolutistas, como la Regencia de Urgell.
Fernando VII solicita ayuda a las potencias de la Santa Alianza (Austria, Rusia, Prusia y
más tarde Francia), que tras reunirse en el Congreso de Verona, deciden el envío de un
ejército al mando del Duque de Angulema, los “Cien Mil Hijos de San Luis”, para
restablecer el absolutismo. Llegan en abril de 1823 sin encontrar apenas oposición,
restableciendo el gobierno absoluto a Fernando VII.
4.3. La Década Ominosa (1823-1833).
Fernando VII va a recuperar un absolutismo intransigente y represivo. Se inicia una
persecución sangrienta contra los liberales, creándose las Juntas de Depuración. Muchos
tendrán que exiliarse hacia Inglaterra y Francia. Desde aquí organizarán insurrecciones
como las de Torrijos, María Pineda... que fracasarán.
La profunda crisis lleva a que se tomen algunas medidas liberalizadoras como la
creación del Consejo de Ministros, el Ministerio de Fomento, los Presupuestos
Generales del Estado o la creación de la Bolsa de San Fernando y de Madrid. Aparecen
absolutistas intransigentes en torno a la figura del infante Carlos María Isidro.
En 1830, Fernando promulga la Pragmática Sanción, con la que derogaba la Ley Sálica
que impedía reinar a una mujer (tras su cuarto matrimonio y restableciendo una de 1789
que no llegó a entrar en vigor). Poco tiempo después nace su primera hija, Isabel (en
1832 nace Luisa Fernanda). Esto cierra las puertas al trono a su hermano Carlos María
Isidro y a los absolutistas más intransigentes.
Fernando VII cae enfermo y pese a las presiones para restablecer la Ley Sálica, su
esposa María Cristina asumirá la regencia, manteniendo como heredera a Isabel, que en
septiembre de 1833, a la muerte de Fernando VII, se convierte en la legítima heredera
con su madre como regenta hasta su mayoría de edad. Carlos no reconoce la regencia y
se proclama Rey en el “Manifiesto de Abrantes” (1 de octubre), dando inicio a la
primera Guerra Carlista (1833-1839).