Unidad IV
1. Supremacía de la Constitución: Concepto y alcance.
La supremacía constitucional es uno de los principios básicos en que se asienta el
orden constitucional.
La constitución es la ley fundamental del Estado, en cuanto representa la base
sobre el cual se asienta toda estructura política y jurídica de él; y es suprema
porque ella está por encima de todas las demás normas jurídicas que constituyen
el ordenamiento jurídico.
Kelsen sustentaba este principio en la existencia de una norma hipotética
fundamental de la cual el reconocimiento de la constitución como ley suprema.
Otra parte de la doctrina no reconoce la existencia de esa norma hipotética
fundamental y han argumentado que el principio de supremacía constitucional se
basa en el reconocimiento de los derechos naturales y que su esencia es,
precisamente, tutelar la libertad y la dignidad humana.
La supremacía de la constitución comprende dos aspectos:
a) El reconocimiento de ésta como fuente primigenia, de la cual emana todo el
ordenamiento jurídico.
b) El reconcomiendo de ella como norma jerárquicamente superior a las
demás.
Norma jurídica: reglas que regulan la conducta de los particulares entre sí y de
estos frentes al Estado, son escritos, de carácter obligatorio y llevan una sanción
frente al no cumplimiento y son dictadas por la autoridad pública.
El orden de prelación del art 31 de la Constitución Nacional:
“Esta Constitución, las leyes de la Nación que en su consecuencia se dicten por el
Congreso y los tratados con las potencias extranjeras, son la ley suprema de la
Nación; y las autoridades de cada provincia están obligadas a conformarse a ella,
no obstante cualquiera disposición en contrario que contenga las leyes o
constituciones provinciales, salvo para la Provincia de Buenos Aires, los tratados
ratificados después del Pacto del 11 de noviembre de 1859”
Constitución
Nacional. Las autoridades de
cada provincia están
Leyes dictadas por el Ley suprema sometidas.
Congreso.
Tratado
-Las autoridades de las provincias están sometidos porque son ellas las que dictan
las normas jurídicas.
Cuando analizamos el casa de la Constitución con relación a las demás leyes, la
solución parece clara, si las leyes deben ser dictadas en su consecuencia por el
Congreso, es lógico concluir que ellas tienen que guardas armonía con la
Constitución; por tanto primero está la constitución y luego las leyes.
Más difícil es, en cambio, determinar el lugar que ocupan en la mención del art. 31
los tratados internacionales, y su relación.
En cuanto a los tratados internacionales primero debemos destacar que existen
dos sistemas con respecto al ordenamiento interno de los países:
- Monista.
- Dualista.
El enfoque monista considera que existe un solo ordenamiento jurídico
internacional y considera que el ordenamiento interno de cada país debe
someterse al mismo.
En el enfoque dualista considera que existen dos ordenamiento, uno interno propio
de cada Estado, y otro internacional que deberá subordinarse al primero (al
interno).
Para determinar nuestro sistema tendremos que dirigirnos al art. 27 de la CN:
“El gobierno federal está obligado a afianzar sus relaciones de paz y comercio con
las potencias extranjeras por medio de tratados que estén en conformidad con los
principios de derecho público establecidos en esta Constitución.”
El art 27 establece un sistema dualista mediante el cual se establece la obligación
del gobierno federal de afianzar sus relaciones de paz y comercio con potencia
extranjeras. Los tratados internacionales deben estar en conformidad con los
principios del derecho público establecidos en esta Constitución.
La reforma constitucional de 1994 introdujo variantes de importancia en la
consideración de este tema, si bien formalmente el art. 31 de la CN no estaba
habilitado para su consideración por el constituyente reformador, terminó sufriendo
las consecuencias derivadas de modificaciones introducidas en otras normas de
aquella.
A partir de la incorporación a la CN el art 75 inc. 22 en el cual establece una
jerarquía con respecto a los tratados internacionales firmados por nuestro país.
Art 75: le corresponde al Congreso:
Inc. 22. Aprobar o desechar tratados concluidos con las demás naciones y con las
organizaciones internacionales y los concordatos con la Santa Sede. Los tratados
y concordatos tienen jerarquía superior a las leyes.
La Declaración Americano de los Derecho y Deberes del Hombre; La Declaración
Universal de Derechos Humanos; La Convención Americano sobre Derechos
Humanos; El Pacto internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales;
El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y su Protocolo Facultativo;
La Convención sobre la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio; La
Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las formas de
Discriminación Racial; La Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de
Discriminación contra la Mejer; La Convención sobre la Tortura y otros Tratos o
Penas Crueles, inhumanos o Degradantes; La Convención sobre los Derechos del
Niño; en las condiciones de su vigencia, tienen jerarquía constitucional, no
derogan artículo alguno de la primera parte de esta Constitución y deben
entenderse complementarios de los derechos y garantías por ella reconocidos.
Sólo podrán ser denunciados, en su caso, por el Poder Ejecutivo nacional, previa
aprobación de las dos terceras partes de la totalidad de los miembros de cada
Cámara.
Los demás tratados y convenciones sobre derechos humanos, luego de ser
aprobados por el Congreso, requerirán del voto de las dos terceras partes de la
totalidad de los miembros de cada Cámara para gozar de la jerarquía
constitucional.
Sólo el Poder Ejecutivo podrá denunciar los tratados sobre Derechos Humanos
requiriendo para ello la aprobación de las dos terceras partes de la totalidad de los
miembros de cada cámara. Denunciar significa poder apartarse del tratado
internacional.
Art. 75 inc. 24 “Aprobar tratados de integración que deleguen competencia y
jurisdicción a organizaciones supraestatales en condiciones de reciprocidad e
igualdad, y que respeten el orden democrático y los derechos humanos. Las
normas dictadas en su consecuencia tienen jerarquía superior a las leyes…” (se
refiere especialmente al acuerdo del Mercosur y a las órganos creados por él).
La supremacía constitucional quedo de la siguiente manera:
-Constitución Nacional y Tratados Derechos Humanos con jerarquía
constitucional.
-Tratados con Organizaciones internacionales Concordatos con la Santa Sede.
-Tarados de integración que deleguen competencia y jurisdicción a organizaciones
supraestatales.
-Leyes Nacionales.
-Las autoridades de las provincias.
2. La Constitución y los Tratados Internacionales. Implicancias, véase Tomo I Ziulu
pagina 102 y 103.
3. Control de Constitucionalidad. Concepto. Sistemas.
Concepto: la supremacía constitucional sería un principio meramente retórico o
declarativo si no estuviera acompañada de un instrumento con eficacia suficiente
para resguardar de los posibles ataques que pudiera sufrir.
Los sistemas de control de constitucionalidad ofrecen múltiples variantes, según el
órgano que lo lleve a cabo, el modo de promoverlo y los alcances o efectos de la
eventual declaración de inconstitucionalidad.
Según el órgano competente, los sistemas de control suelen distinguirse en
políticos y judiciales. En el primero el control está a cargo de los propios poderes
políticos, generalmente el legislativo. En el segundo lo realiza el poder judicial.
También existen regímenes mixtos.
Conforme al modo de promoverlo, el control puede ser ejercido por la vía directa,
es decir, mediante acción, o por la vía indirecta, esto, es mediante excepción o
defensa. En el primer caso se puede cuestionar la constitucionalidad por medio de
una acción declarativa. En el segundo, sólo se admite su planteo como reparo
ante una demanda.
Según los alcances o efectos jurídicos del pronunciamiento de
inconstitucionalidad, cabe diferenciar entre los que producen la virtual abrogación
de la norma contraria a la constitución y los que sólo limitan su efecto al ámbito del
caso planteado.
Sistemas de control: Tradicionalmente se distinguen dos sistemas básicos: el
político y el judicial. Dentro de la primera modalidad se sitúa dentro de los
llamados “poderes políticos “ (legislativo y ejecutivo), la segunda alternativa,
dentro del ámbito del poder judicial.
Control político: comprende bajo esta denominación aquellos sistemas en los
cuales el control está a cargo de un órgano políticos, ya sea, en el ámbito del
poder legislativo o del poder ejecutivo.
En principio, parece evidente que el poder legislativo, que es el que hace la ley,
aparece como el menos apropiado para pronunciarse acerca de la
constitucionalidad de ella, una vez que ha emitido la norma. En todo caso, ese
control lo ejerce en la etapa de gestación de la ley.
Control judicial: en este sistema el control constitucional está a cargo por el poder
judicial, en este sistema cualquier juez puede ejercer el control constitucional
declarando la inconstitucionalidad, ya sea, de un acto público o privado.
4. El control del Constitucionalidad en el Derecho Argentino. Caracteres.
En nuestro país, el control de constitucionalidad es ejercido por el Poder Judicial.
La constitución nacional adoptó el sistema norteamericano; disponiendo en el art
116 “Corresponde a la Corte Suprema y a los tribunales inferiores de la Nación, el
conocimiento y decisión de todas las causas que versen sobre puntos regido por
la Constitución”.
El sistema de control puede ser concentrado o difuso:
El sistema judicial adoptado por la Argentina es el difuso, por cuanto le
corresponde su ejercicio a la Corte Suprema y a los tribunales inferiores de la
Nación, es decir, que cualquier juez o tribunal puede tiene competencia para
ejercer el control constitucional.
El sistema concentrado es aquel en que el control constitucional es ejercido por un
órgano jurisdiccional, es decir, por un tribunal constitucional o por una Corte
Constitucional.
También existe un sistema jurisdiccional mixto, en este sistema tienen la misma
competencia los jueces comunes y los Tribunales Constitucionales para declarar
la inconstitucionalidad.
Alcance: El control constitucional es aplicable, en principio, a las leyes y a los
demás actos de los poderes públicos federales y provinciales, y a los tratados.
También deben ser incluidos los actos de particulares.
El control de constitucionalidad sólo puede ser efectuado en el marco de una
causa judicial, el término “causa” se refiere a la existencia de un juicio, pleito o
controversia, queden excluidas, en consecuencia, las cuestiones meramente
hipotéticas, las consultas, las causas simuladas. Para que se puede efectuar el
control de constitucionalidad, la causa en la cual se formula el planteo debe ser
“judiciable”, es decir, de aquellas que le permiten al poder judicial ejercer en
plenitud su jurisdicción. Están excluidas de este carácter las causas políticas.
Vías:
Como principio general el control de constitucionalidad es ejercido por la vía
indirecta o d excepción, en esta situación el planteo de inconstitucionalidad se
incluyen en un proceso judicial cuyo objeto principal no es el control de
constitucionales sino otro diferente. Se contrapone a la vía directa de acción o de
demanda esta situación es producida cuando el proceso judicial se inicia, se
promueve para impugnar la presunta inconstitucionalidad del acto o de una norma.
El planteamiento de inconstitucionalidad por la vía indirecta debe ser efectuado
por quien tenga un interés legítimo en esa declaración, como defensa, y en forma
pura y simple en el pleito, o mediante la utilización del recurso extraordinario,
previsto por el art 14 de la ley 48, o del recurso por arbitrariedad, o por gravedad
institucional.
Poco a poco se está abriendo paso el reconocimiento de una vía directa, por
medio de la acción de inconstitucionalidad, que incluso ha sido contemplada,
todavía con limitaciones y reparos, por la jurisprudencia de nuestra Corte
Suprema.
Efectos: En el derecho federal argentino, la declaración de inconstitucionalidad
acarrea la inaplicabilidad de la norma o acto así declarado al caso concreto en que
fue planteado. Tiene efecto únicamente entre las partes; carece, por la tanto de
consecuencias erga omnes. No produce la derogación de la norma, sino que ella
sigue vigente pero no puede aplicársela al caso plateado en que se declaró la
inconstitucionalidad.
Otras vías:
El amparo, por su propia naturaleza, constituye un instrumento eficaz para
mantener y controlar la supremacía constitucional. A partir de la reforma
constitucional de 1994 ha reconocido la posibilidad de que mediante la acción de
amparo el juez declare “la inconstitucionalidad de la norma en que se funde el acto
u omisión lesiva”, es decir, que el juez de oficio (sin petición de parte) debe puede
declarar la inconstitucionalidad.
Art 43 primer párrafo: “Toda persona puede interponer acción expedita y rápida de
amparo, siempre que no exista otro medio judicial más idóneo, contra todo acto u
omisión de autoridades públicas o particulares, que en forma actual o inminente
lesione, restrinja, altere o amenace, con arbitrariedad o ilegalidad manifiesta,
derechos y garantía reconocidas por esta Constitución, un tratado o una ley.
En el caso, el juez podrá declarar la inconstitucionalidad de la norma en que se
funde el acto u omisión lesiva.
El hábeas corpus, otra variante que implica la posibilidad de utilizar una vía directa
en el control del constitucionalidad es prevista en el art. 6 de la ley 23.098, en
virtud de la acción de hábeas corpus, el juez puede declarar de oficio.