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Referentes Clínicos en Psicoanálisis II

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PSICOANÁLISIS II

Los cuatro referentes clínicos que le permitieron a Freud dar cuenta de que había algo “Más
allá del principio de placer” son:

A) Agieren. Actuación en transferencia

El sujeto lleva al terapeuta cuestiones edípicas no resueltas, se muestran en forma de


reclamos por algún asunto frustrado y le provoca ubicarse en un lugar doloroso que se
repite. Puede que aparezcan celos de hermanos y padres. A menudo se vivencian
situaciones de provocación donde fantasea el ser poco mirado o atendido. En lo profundo
de su ser se siente abandonado. El paciente pasa factura por no haber resuelto cosas con sus
padres. En el caso de Agieren se va en contra de la vida simbólica. La persona atraviesa
situaciones que provienen de otro lugar, algo más mortífero que lo lleva a la compulsión de
repetición, lo cual está relacionado con la pulsión de muerte. La repetición consiste en la
reproducción del pasado. Lo que ocurre es que asuntos disruptivos ingresan al aparato
psíquico provocando energía móvil no ligada, o sea que no se une a ninguna representación.
Esto se presenta como un rapto ya que no es un recuerdo por no haber huella mnémica, al
haber una falla no hay memoria. Puede pasar que varíen los motivos de actuar del paciente
en cada sesión.

B) Neurosis de destino

En este caso hace la impresión de un destino que persiguiera a las personas, de un sesgo
demoníaco en su vivenciar. Esto significa que hay sujetos a los que no dejan de pasarle las
mismas cosas constantemente, es como que el individuo se pone una y otra vez en un lugar
de dolor. Gesta situaciones inconscientemente donde la pasa mal, toma una posición
masoquista como si fuera su destino, un destino fatal autoinducido. Freud alude al tema con
las personas que suelen tener protegidos y que finalmente las traicionan, siempre les sucede
lo mismo. Sin embargo, ene se lugar de pasarla mal por ser situaciones dolorosas resulta
que hay una ganancia de placer como si fuera un goce siniestro.

C) Neurosis traumática o de guerra

A Freud le consultan pacientes con sueños de guerra o traumáticos en el que despiertan con
un renovado afecto de terror. En el sueño se vivencia algo doloroso, triste, traumático
porque se encuentra parado en medio de la guerra. Esto sucede porque le quedaron
vivencias que no pudo procesar, metabolizar psíquicamente, por lo tanto vuelven a
molestar, ya que no existe algo que los prevenga de la angustia del terror. Esa energía
hipertrófica que ingresa al aparato psíquico no se pudo ligar, se repite porque hay intentos
de ligar y no se logra. Como ejemplo de algo traumático que no tiene que ver con la guerra
puede ser una accidente de tránsito, transporte, una traición o cualquier situación que los
sorprenda, los impacte causando dolor, algo de lo que no se tiene anticipación. Por lo tanto,
todo lo que no haya sido procesado se va a repetir porque el trauma resulta mortífero para
los sujetos ya que no se está preparado para afrontar situaciones difíciles y sorpresivas.

D) Fort-Dá. El juego infantil

Freud lo llamó el gran logro cultural e hizo tres interpretaciones:

1. Hacer activo lo pasivo. Como ejemplo es representar en el juego lo vivido en sus


primeras visitas al doctor.

2. Pulsión de apoderamiento. Domenio de la escena.

3. Venganza hacia la madre, no la necesita y la echa.

El juego es desarrollado por un niño de un año y medio que al tirar el carretel enunciaba “o-
o-o-o” Fort (se fue) y al traerlo decía “Dá” (acá está). Es un modo de trabajo del aparato
psíquico. Él no lloraba ante el abandono de su madre lo que hacía era un resarcimiento
porque escenificaba con los objetos ese desaparecer y regresar materno. Se adentraba en el
mundo simbólico haciendo activo lo pasivo. Lo revelador es que se repite la operación
dolorosa y desagradable que es el momento de la partida de su madre y ese acto refleja una
venganza hacia ella, como no la necesita la echa. Él sintió una perturbación en su economía
psíquica y lo que indica la pulsión de apoderamiento es que al repetirse de manera
compulsiva, lo que trata de hacer es de domeniar, controlar la escena. La repetición indica
que algo no se ligó, que se intenta pero no puede lograrlo y sufre.

E) La represión es una operación mediante la cual el sujeto intenta rechazar o mantener en


el inconsciente, fuera de la conciencia, representaciones ligadas a una pulsión. Sus tres
fases son:

1. La represión primordial que ocurre porque la agencia representante psíquica de la pulsión


no es admitida en la conciencia por lo que se fija al aparato psíquico. Es el acto inaugural,
originario de la separación del consciente y el inconsciente.

2. La represión propiamente dicha se genera por el proceso de repulsión que hace lo


consciente y la atracción de los núcleos inconscientes hacia las representaciones. Ese juego
de fuerzas continuo es el cumplimiento del propósito de la represión que necesita de la
existencia de algo reprimido primordialmente para recibir lo repelido por el consciente.

3. El retorno de lo reprimido refiere a esos retoños de lo reprimido primordial que pueden


acceder a la conciencia. Esos elementos reprimidos tienden a reaparecer de manera
deformada, como una transacción. Lo que remite a las manifestaciones del inconsciente
como los síntomas, chistes, sueños y operaciones fallidas.

F) El creador literario y el fantaseo trata acerca del niño que crea un mundo de fantasía en
un mundo real distinguiendo lo real de lo ficticio sin avergonzarse ni cuestionando el
pensamiento del otro al verlo jugar. Así le da lugar a su imaginación, Lo mismo ocurre con
el poeta que ofrece al lector un placer sin cuestionamientos ni remordimiento. Demuestra
empatía en sus escritos que muestran sus fantasías y deseos reales. En cambio, el hombre
adulto se avergüenza de sus fantasías, oculta su deseo como algo pueril e ilícito y al
resignarlos crea los sueños diurnos para poder cumplir sus deseos reprimidos. Al igual que
ocurre en la literatura donde el poeta expresa sus deseos. La insatisfacción padecida
provoca que se recurra a la fantasía para lograr la satisfacción.

G) La novela familiar del neurótico aborda el proceso que los individuos transitan en su
desarrollo, lo que implica un alejamiento gradual de la autoridad parental. Ese desasimiento
de los padres es crucial pero también muy doloroso; es fundamental para desarrollan la
autonomía y está ligado a la evolución de la sociedad. Los estadios descritos por Freud son
los que marcan el desarrollo de las fantasías que los niños crean sobre sus padres. La primer
fase asexual, se fantasea con reemplazar a los padres por no sentirse amado, su
insatisfacción lo lleva a querer otros padres de mejor estatus social. Sin embargo, lo que en
realidad buscan es volver a la etapa en que los padres son enaltecidos por ser perfectos. En
la fase sexual, las fantasías son eróticas, el niño en su curiosidad, imagina a su madre en
relaciones secretas. Desarrolla los sueños diurnos para satisfacer sus deseos no realizados
en el mundo real como meta erótica y como meta de ambición lo hace fantasear sobre su
éxito y el prestigio social. Finalmente sus fantasías pasan a su padre para enaltecerlo ya que
su conocimiento sobre la sexualidad le impone restricciones para fantasear libremente
como lo hacía antes.

H) La compulsión a la repetición es la tendencia inconsciente que existe en las personas y


las lleva a repetir situaciones dolorosas del pasado. Los sujetos reviven experiencias
traumáticas compulsivamente reflejadas en sus acciones diarias, en sus sueños e incluso en
sus relaciones interpersonales. La repetición tiene que ver con el intento de dominar o
procesar el trauma no resuelto. A pesar de que el sufrimiento puede incrementarse al repetir
no se puede evitar. Por eso Freud habla de pulsión de muerte, porque hay algo más
profundo más allá del principio de placer y es que el individuo tiende a la autodestrucción,
no es que quiera hacerlo pero lo hace de manera inconsciente, es como que encuentra placer
en el displacer. Es algo que hace mal pero que gusta aunque cause un sufrimiento infinito.
La única manera de revertir la situación es tomar la decisión de querer estar bien, de salir de
ese lugar, probablemente sería iniciando un tratamiento, una terapia para poder poner en
palabras lo que está molestando, lo que no se ligó, lo que no pudo ser procesado.

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