0% encontró este documento útil (0 votos)
17 vistas10 páginas

Filosofía Moderna, René Descartes (2024-25)

Cargado por

Pablo
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
17 vistas10 páginas

Filosofía Moderna, René Descartes (2024-25)

Cargado por

Pablo
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

LA FILOSOFÍA MODERNA

RENÉ DESCARTES

1. El autor y su contexto filosófico

René Descartes nace en 1596. Se formó en el colegio jesuita de la Fléche (1604-1612),


donde estudia humanidades clásicas, filosofía, escolástica y matemáticas. Tal como relata en
la primera parte de su Discurso del Método, al finalizar sus estudios se siente decepcionado
por la educación recibida y decide aprender “en el gran libro del mundo”. Se alista en varios
ejércitos y viaja por toda Europa. Al mismo tiempo, profundiza en los estudios de
matemáticas y física. En 1628 se instala en Holanda, época en que comienza su fecunda
producción filosófica. Permanece en Holanda hasta 1649. La reina Cristina de Suecia solicita
del filósofo ser instruida en su filosofía. Descartes se traslada a Estocolmo donde muere en
1650.
Sus obras más importantes son: Reglas para la dirección del espíritu, escrito
probablemente en 1628 y publicado póstumo en 1701; Tratado del Mundo, donde el autor
mantiene la tesis de Copérnico; se publica después de su muerte, en 1677. Discurso del
Método, en 1637; Meditaciones de filosofía primera, con objeciones y respuestas, de 1641;
Principios de filosofía, 1644; Las pasiones del alma…
Descartes (1596-1650) es considerado habitualmente el padre de la filosofía moderna.
Aunque no todo en él es realmente original, sí intentó en el siglo XVII restaurar la filosofía
desde sus mismas raíces y encontrar un método con el que poder asegurar la verdad en las
ciencias.
Desde el punto de vista histórico, el siglo XVII es el siglo de la división religiosa y cultural
de Europa. Tiene lugar la Guerra de los Treinta Años que tuvo un origen religioso. Dejó un
continente empobrecido y azotado por el hambre. El Imperio Español cedió ante la
consolidación del poder de otros países como Francia, Inglaterra y Holanda.
En España y en Italia la Iglesia católica mantuvo un férreo control sobre lo que se
pensaba y sobre lo que se escribía. La Inquisición detuvo durante mucho tiempo el progreso
científico en el sur de Europa. Por ejemplo, en 1633 se produjo la condena a Galileo. Estos
hechos tuvieron influencia en la vida de Descartes. Emigró a Holanda tratando de encontrar
paz para pensar, aunque también allí encontró algunas dificultades.
Descartes abre el período de la filosofía moderna. Para él el problema fundamental es
el conocimiento:
Es un representante ilustre del Racionalismo. Propone un nuevo método y construye un
sistema metafísico que rompe con la filosofía escolástica que dominaba en las universidades
Descartes inaugura una nueva época de la filosofía caracterizada por la autonomía absoluta
de la razón. La autonomía de la razón implica que su ejercicio no sea coartado o regulado por
ninguna instancia exterior o ajena a la razón misma, sea ésta la tradición, la autoridad o la
fe religiosa. La autonomía de la razón implica que ésta es el principio y el tribunal supremo al
que corresponde juzgar lo verdadero y lo conveniente, tanto en el ámbito del conocimiento
teórico (importancia del método científico) como en la actividad moral y política.

Filosofía Moderna, René Descartes, página 1


2. El método cartesiano: las reglas del método y la superación del
escepticismo.

Descartes es un fiel representante de la filosofía de su época. Se plantea como objetivo


fundamental la búsqueda de la verdad en las ciencias, objetivo prioritario de los teóricos de
la filosofía moderna, centrada en cuestiones epistemológicas.
Descartes propone unas reglas o preceptos metodológicos sencillos y eficaces con los
que discernir, sin confusión alguna, el conocimiento verdadero. El punto de partida es, pues,
su actitud crítica frente al saber escolástico de su tiempo, saber al que ha tenido acceso
durante sus años de formación en el colegio de La Flèche.
El método cartesiano toma sus principios de la ciencia más fiable y certera, las
matemáticas, que partiendo de principios simples y por procesos deductivos (método
deductivo) conducen a un conocimiento libre de dudas.
La duda es también un punto central en la filosofía cartesiana: es el punto de partida de
su revisión crítica del saber; hay que someter a duda el conjunto de las ciencias para desechar
clara e indudablemente el error. Una vez determinado el método, que tiene como punto de
partida la duda, se aplica al resto de las ciencias, especialmente a la disciplina más polémica
y controvertida, la metafísica.

En su obra Reglas para la Dirección del Espíritu define el método como un "conjunto de
reglas ciertas y fáciles, que hace que quien las observe atentamente nunca tome lo falso por
verdadero y sin malgastar inútilmente las fuerzas de su razón, llegue al conocimiento
verdadero de todo aquello de que es capaz".
La finalidad del método es dirigir correctamente la razón. Puesto que la razón es la
fuente del conocimiento y es igual en todos los hombres, no basta con tenerla sino que lo
principal es aplicarla bien. Por eso la necesidad del método para dirigir bien la razón y
encontrar la verdad en las ciencias. Se trata de aplicar de modo sistemático el proceder
natural de la razón. Sólo así es posible aumentar los conocimientos y progresar en la
investigación de la verdad.
Toma como modelo del nuevo método el de las ciencias formales. Analiza, en concreto,
el método matemático, por ser el que posee más claridad, exactitud y ausencia de duda y,
acorde con las reglas usadas en las matemáticas, propone el uso del método en el resto del
conjunto del saber
Establece cuatro preceptos o reglas metodológicas:
1. Descartes establece como criterio de verdad, la evidencia: un conocimiento es cierto
si es indudable. Es indudable si es evidente. Es evidente si es claro y distinto. Claro es el
conocimiento que no requiere ni explicación ni demostración. Distinto es el conocimiento
que no presupone ningún otro para su comprensión.
Conocimientos de esta naturaleza son muy pocos en el conjunto de saber y de las
ciencias. Son las naturalezas simples. Estas naturalezas simples o ideas claras y distintas son
los principios a partir de los cuales se despliega todo el conocimiento. Se conocen sin
necesidad de explicación, mediante la intuición.
2. El segundo precepto del método alude al proceso que la mente debe seguir para
llegar a las naturalezas simples. Dicho proceso es el análisis. Consiste en dividir o
descomponer la dificultad compleja en sus partes simples, hasta llegar a los elementos más
simples, aprehensibles por la intuición.

Filosofía Moderna, René Descartes, página 2


3. El tercer precepto es conducir ordenadamente los pensamientos, ascendiendo
gradualmente, desde los más simples hasta los más complejos. Este proceso es el de la síntesis,
al cual responde la segunda operación fundamental del espíritu, que es la deducción.
4. El cuarto precepto representa la comprobación del análisis y de la síntesis: del
análisis, mediante el recuento o la enumeración; y de la síntesis, mediante larevisión.

Este método se inspira en el procedimiento matemático, insistimos.

El punto de partida de la aplicación del método es la duda (duda metódica). El sentido


de la duda de Descartes es constructivo: representa una crítica radical a las opiniones
admitidas hasta entonces como verdaderas. Pero esta crítica se hace con vistas a hallar lo
indudable, a partir de lo cual reconstruir con paso firme el sistema del saber. De este modo,
la duda de Descartes enlaza con el primer precepto de su método: dicho precepto ordena no
tomar como verdadero más que aquello que se presente tan clara y distintamente a la razón,
que no haya ocasión de ponerlo en duda; ahora bien, ello supone el uso previo de la duda
como paso preliminar para llegar a la certeza, a la evidencia.
Es necesario aplicar este método de modo sistemático. Hay que dudar de los
conocimientos establecidos como verdaderos.
-En primer lugar, cabe dudar de los conocimientos que nos llegan a través de los
sentidos. La razón de ello es que los sentidos nos engañan a veces; por ejemplo -dice Descartes
en su Meditación sexta “Muchas veces he observado que una torre, que de lejos me había
parecido redonda, de cerca aparecía cuadrada, y que estatuas enormes, levantadas en lo más
alto de esas torres, me parecían pequeñas vistas desde abajo.” Ahora bien, si los sentidos me
engañan algunas veces, cabe pensar que me engañen siempre; pues, según Descartes, no es
prudente fiarse nunca más de quien nos ha engañado una vez.
-De la realidad y de su conocimiento objetivo. Nos equivocamos y cometemos errores
en el razonamiento incluso en las operaciones más sencillas.
-De las vivencias propias que pueden ser producto de un sueño. Puesto que algunas
veces mientras dormimos tenemos representaciones semejantes a las que tenemos cuando
estamos despiertos, cabe pensar que tal vez estemos dormidos, y que incluso las
percepciones que parecen más manifiestas, por ejemplo, que abro los ojos, que muevo la
cabeza, no sean más que mentirosas ilusiones. Pone en entredicho desde las percepciones
más presentes hasta las nociones mismas de las ciencias. Lo único que queda a salvo son las
verdades de la matemática; pues, duerma yo o esté despierto, dos más tres serán siempre cinco
y un cuadrado tendrá siempre cuatro lados.
-También duda de la posibilidad de que no haya ninguna verdad porque todo sea
producto del engaño de un genio maligno. La hipótesis del genio maligno o Dios engañador
supone cuestionar el criterio de verdad de la Edad Media, el criterio de autoridad, Dios como
garantía y origen del conocimiento, como exponían, entre otros, San Agustín y Santo Tomás:
puesto que mi espíritu tiene la opinión de que hay un Dios todopoderoso, por quien he sido
creado, nada me impide pensar que me haya creado de tal modo que yo siempre me engañe,
incluso cuando sumo dos más tres o enumero los lados de un cuadrado. Si Dios existe y si es
engañador en vez de suma bondad podría tener el poder de engañarme hasta en las cuestiones
más claras y evidentes. Este planteamiento es una hipótesis (hipótesis del genio maligno).
Para refutarla tiene después que demostrar que existe y que no es maligno.

Filosofía Moderna, René Descartes, página 3


El autor se plantea si queda algo que sea indudable, si hay alguna certeza que resista
todo proceso de duda. Lo único indudable es que “yo dudo”. Puesto que dudar es una actividad
mental, tenemos la certeza absoluta de que pensamos y, por tanto, aunque sea como meras
cosas pensantes, existimos: “Pienso, luego existo”, “Cogito, ergo sum”.
Aunque todo lo que pensemos sea dudoso, e incluso falso, es indudable que pensamos
y para pensar hay que existir. La duda metódica ha cumplido su cometido, pues el resultado
ha sido el descubrimiento de la primera verdad indudable.
La duda cartesiana no desemboca en el escepticismo. Del hecho de dudar surge la
primera certeza, la existencia del yo que piensa. “Pienso, luego existo” se presenta como la
primera verdad, capaz de resistir a todo posible motivo de duda, incluso al más radical de
todos, el del genio maligno.
Esta primera verdad constituye además el criterio de certeza del conocimiento: todo
conocimiento es verdadero si es indudable; es indudable si es tan claro y distinto, es decir,
tan ausente de duda como esta primera verdad. Esta primera verdad indudable constituye
el principio fundamental sobre el que asentará su filosofía.

En definitiva, la duda cartesiana es:


1.- Una duda general, radical, es decir, afecta al ámbito del saber en su totalidad, desde
las percepciones remotas, hasta las verdades matemáticas.
2.- Una duda metódica: punto de partida para la aplicación del método.
3.- Provisional, en tanto que se practica como paso previo al hallazgo de la certeza. El
objetivo no es dudar para destruir. Es dudar para construir un conocimiento cierto, libre de
duda. Por eso es provisional: una vez superada la duda se puede asegurar la verdad en las
ciencias. Es un planteamiento escéptico, revisionista, crítico. No es dudar por dudar, es dudar
para librarse de la duda.

3. La aplicación del método a la metafísica. Las tres sustancias y


su relación.

Una vez establecido el criterio de certeza y el método, Descartes pasa a aplicarlo a la


ciencia más polémica: la metafísica. Analiza la naturaleza de las tres sustancias y la
posibilidad de conocerlas. Las tres sustancias son: la sustancia Dios, la sustancia mundo, la
sustancia yo.
El concepto de sustancia es fundamental en la filosofía de Descartes y también lo será
en todos los filósofos racionalistas. Descartes nos dio una célebre definición de la sustancia
como una cosa que existe de tal modo que no necesita de ninguna otra cosa para existir. Si
tomamos esa definición en un sentido literal, es evidente que sólo puede haber una sustancia
que es la sustancia infinita. Los seres finitos, los pensantes y los extensos, son creados por
él. En los Principios Descartes defiende que en efecto esa definición sólo puede aplicarse de
modo absoluto a Dios, si bien la definición se puede mantener por lo que se refiere a la
independencia mutua entre la sustancia pensante y la sustancia extensa, que no necesitan la
una de la otra para existir.

Dicho eso, Descartes se propone probar la existencia del mundo, del alma y de Dios,
las tres sustancias de las que tradicionalmente se había ocupado la metafísica, pero deducidas
ahora de principios firmes e inquebrantables, sobre los que pretendió reconstruir el cuerpo
del saber. Analiza tres tipos de sustancias: el yo pensante (alma, mente, espíritu o res
cogitans), Dios (res infinita) y el mundo (res extensa).
Filosofía Moderna, René Descartes, página 4
1. El yo pensante (res cogitans):
Su atributo (su principal característica) es el pensamiento o conciencia. Pensar hay que
entenderlo en un sentido amplio ya que incluye operaciones muy diferentes: dudar, entender,
afirmar, imaginar, sentir…
Descartes descubrió la existencia de esta sustancia después de aplicar la duda radical.
Defiende una concepción dual, al más puro estilo platónico: el hombre es una suma de cuerpo
y alma (res cogitans y res extensa). El cuerpo se reduce, de esta manera, a una máquina regida
por las leyes de la física, y la vida a un movimiento mecánico que carece de alma y
pensamiento. Se afirma que el alma está unida al cuerpo, concretando esa unión en la
glándula pineal, que Descartes sitúa en el centro del cerebro. En ella se funden las sensaciones
corporales y, a través de ella, el alma recibe los estímulos orgánicos bajo la forma de
representaciones confusas. En consecuencia, es el alma la que percibe y sufre las pasiones
(deseos, tristeza, odio...), que Descartes explica en el contexto de su radical mecanicismo.

2. Dios (res infinita):


Es una idea innata que debe su existencia a la realidad externa que la sustenta (Dios
mismo)1. Dios es una sustancia infinita, eterna, inmutable, independiente, omnisciente,
omnipotente. Es bueno y veraz, y, por tanto, garantiza que todas aquellas ideas puramente
racionales que tenemos de forma clara y distinta tienen que ser, ahora sí, definitivamente
verdaderas. La sustancia infinita le sirve a Descartes para desterrar la hipótesis del genio
maligno: Dios existe y no es engañador. Dios se convierte en el sistema de Descartes en el
garante de la verdad: todas las cosas que concibamos clara y distintamente son verdaderas
tal y como las concebimos; es decir, Dios respalda la aplicación del criterio general de certeza.
Descartes expone las siguientes pruebas de la existencia de Dios:
o Dios como causa de su idea en mí. La idea de perfecto e infinito en el hombre
no puede provenir del hombre mismo. Tiene que proceder de un ser que sea perfecto e
infinito.

1
La noción de idea es fundamental en toda la historia de la filosofía. Ya hemos visto qué papel más
importante tiene en Platón. Pues bien, digamos que en Descartes la noción de “idea” es diferente a la que tenía
la filosofía anterior.
Sin entrar en muchos detalles digamos algo fundamental. Para Descartes el objeto del pensamiento son
las ideas. Las ideas son el objeto directo e inmediato del pensamiento.
Teniendo esto en cuenta, en una idea podemos distinguir dos aspectos o, dicho de otro modo, podemos
verlas desde dos perspectivas.
-Las ideas en cuanto actos mentales.
-Las ideas en cuanto que poseen un contenido objetivo.
En cuanto actos mentales las ideas son todas iguales, mientras que en cuanto al contenido no lo son.
Podemos verlo con un ejemplo. Puedo tener la idea de una mesa, de un unicornio o de Dios mismo. Para
Descartes en cuanto actos mentales son iguales. Las tres son ideas, sin embargo, tienen un contenido muy
diferente. Viendo que las ideas difieren Descartes se dedica a investigar qué clases de ideas hay.
1) Las llamadas ideas adventicias. Hay ideas que parecen provenir de nuestra experiencia externa.
Por ejemplo, la idea de árbol, o la de mesa o la idea de encerado, parecen provenir de que efectivamente existan
el árbol, la mesa o el encerado.
2) Las ideas facticias. Son las ideas que construye la mente a partir de otras ideas. Pensemos en
un caballo con alas. Tenemos su idea, pero está construida a partir de dos ideas, la de caballo y la de ave.
Podemos poner cualquier otro ejemplo en ese sentido.
3)Hay ideas también que no son ni adventicias ni facticias. Entonces, si no provienen de la experiencia
externa ni tampoco son construidas a partir de otras ideas ¿Cuál es su origen? La única respuesta posible es
que el pensamiento las posee en sí mismo, es decir, son innatas. Ideas innatas serán, por ejemplo, la de
pensamiento o la de existencia, que no son construidas por mí ni tampoco proceden de la experiencia externa,
sino que las encuentro en la proposición simple “pienso, luego existo”.

Filosofía Moderna, René Descartes, página 5


o Dios como causa, no ya sólo de su idea en mí, sino también como causa de mi
existencia. Dios nos ha creado. Si nos hubiésemos creado nosotros mismos nos habríamos
creado infinitos y perfectos. Somos producto de la creación divina.
o El argumento ontológico de Anselmo de Canterbury. Es la prueba más
conocida de Descartes. El esquema de la demostración es el siguiente: la existencia es una
perfección, Dios tiene todas las perfecciones, luego Dios tiene la existencia.

Hay que insistir en un punto que acabamos de mencionar: una vez reconocida la
existencia de Dios y su naturaleza, como la de un ser que posee todas las perfecciones,
Descartes puede afirmar sin temor la veracidad divina, y destruir de una vez por todas la
hipótesis del genio maligno: pretender engañar no es en realidad un signo de potencia, sino
cierto indicio de debilidad, de malicia, en definitiva, de imperfección, y, por tanto, no puede
darse en Dios. Dios se convierte en el sistema de Descartes en el garante de la verdad: todas
las cosas que concibamos clara y distintamente son verdaderas tal y como las concebimos;
es decir, Dios respalda la aplicación del criterio general de certeza.

3. El mundo: la existencia de las cosas corpóreas y su conocimiento.


De los objetos del mundo sólo son cognoscibles científicamente las cualidades
matematizables (traducibles a números). Las cualidades secundarias (color, sonido, sabor…)
son subjetivas, no analizables científicamente. El autor está asumiendo la distinción de
Galileo entre cualidades primarias o matematizables y cualidades secundarias o subjetivas.
Cree que son válidas aquellas ideas que pretenden representar los aspectos matemáticos o
cuantitativos de los cuerpos, las cualidades primarias: así, por ejemplo, la extensión, que se
traduce en figuras geométricas y en el movimiento.

4. El dualismo antropológico cartesiano: la relación pensamiento-


extensión.

Descartes tiene una concepción dualista del ser humano. El ser humano está
compuesto por:
- Cuerpo, res extensa (sustancia extensa, materia o cuerpo).
- Alma, res cogitans (sustancia pensante, pensamiento o alma).
Estas dos realidades son distintas por su naturaleza pero son inseparables,
interdependientes:
- El cuerpo está sometido a las leyes naturales por ser materia, es decir, que su
atributo principal es la extensión (longitud, anchura y profundidad), que se manifiesta a
través de la figura y el movimiento (sus dos modos reales de ser). El cuerpo es considerado
como una máquina (mecanicismo) regido por las mismas leyes de la naturaleza.
- El alma, res cogitans, tiene como atributo principal el pensamiento, y sus modos
de ser son muchos, entre ellos el entendimiento, la memoria. El alma explica el pensamiento
pero no es principio de vida como en la filosofía de Aristóteles, ya que la vida se reduce para
Descartes a movimiento mecánico.
Defiende la naturaleza del alma como una sustancia diferente e independiente del
cuerpo, materia extensa, y que, pese a su estrecha unión, puede existir sin él. El cuerpo no es
más que una máquina acoplada al espíritu; o, si se prefiere, la relación de la mente al cuerpo
es análoga a la que existe entre el piloto y la nave.

Filosofía Moderna, René Descartes, página 6


Con la afirmación de la independencia del alma respecto al cuerpo Descartes trata de
defender la libertad del hombre, ya que la concepción mecanicista de la materia no deja lugar
para la libertad. Liberando el alma humana de la realidad material escapamos del
mecanicismo y se hace posible la defensa de la libertad humana.
Pero la independencia de las sustancias res cogitans y res extensa plantea a Descartes el
problema de la comunicación entre ellas: el alma reside en la glándula pineal, situada en el
cerebro y que para él es la sede del alma. A través de esa glándula se establece una doble
circulación del cuerpo hacia el alma y del alma hacia el cuerpo y así se realiza la unión entre
ambas sustancias.
A partir de esta distinción establece la teoría de las pasiones del alma, causadas por el
cuerpo, sin intervención de la voluntad, pues proceden de los movimientos del corazón, la
sangre y el sistema nervioso. Las pasiones, a su juicio, son emociones del alma causadas por
el cuerpo. Distingue seis emociones primitivas en el hombre, que oscilan entre lo fisiológico
y lo psicológico: admiración, amor, odio, deseo, alegría y tristeza; luego, esas pasiones se
combinan entre sí, produciendo otras más complejas. Añade que el hombre puede controlar
sus pasiones, modificando las condiciones físicas que las producen. Si dominamos las
pasiones, dominaremos el cuerpo; y esto puede hacerlo el hombre, primero, porque dispone
de libre albedrío, cualidad que le hace muy superior a los animales (pues las bestias están
impulsadas por pasiones que no pueden cambiar), y segundo, porque, mediante su razón
puede clarificar sus ideas, para evitar equivocarse al elegir.
Un hombre dotado de una voluntad orientada por ideas claras y distintas, obtenidas
mediante la aplicación de un método de razonamiento adecuado, y una serie de reglas que le
ayuden a dirigir bien su espíritu, estará en condiciones de controlar mejor sus pasiones,
pudiendo así elegir más racionalmente y disfrutar de un mayor grado de libertad.

TEXTO DE DESCARTES.
Primera parte.
Aspectos importantes:
1.
-Definición de razón.
-Concepción de la inteligencia humana
-La importancia de aplicar bien el entendimiento.
-La necesidad en definitiva del método.
2.
-La razón está entera en cada hombre.
3.
-Formación del método.
-Intención última del método.
4.
-Táctica de Descartes en el Discurso.
-Descartes cuenta de qué manera ha dado con el método adecuado de investigación.
5.
-Se trata de la exposición personal del método. Propone lo dicho a modo de “historia” o de
“fábula”. Espera que sea útil para alguien sin ser nocivo.
6
-Comienza explicando su formación. Actitud en principio positiva y enseguida claramente
negativa. Le asaltan las dudas y sólo ha reconocido su ignorancia.
-Comienza a ver una gran distancia entre lo que se le promete en la escuela y lo que
efectivamente se le da.

Filosofía Moderna, René Descartes, página 7


7.
-Repasa todas las enseñanzas que se impartían en la escuela.
8.
-Comienza a criticar la sabiduría del pasado.
9.
-Le gustaba mucho la elocuencia y la poesía.
10.
-Primera alusión fundamental a las matemáticas. Le interesan por la certeza y por la evidencia
de sus razones. Le interesan por sus cimientos tan firmes y sólidos.
11.
-Respeto por la teología. Además las verdades reveladas están por encima de nuestra
inteligencia.

12.
-La primera actitud de Descartes frente a la filosofía. Ha sido cultivada por personas muy
inteligentes, sin embargo, “no hay en ella cosa alguna que no sea objeto de disputa y que por
consiguiente no sea dudosa”.
-Además hay opiniones muy diversas sobre los mismos temas. Pero verdad no puede haber
más que una, con lo cual debe haber en ella mucho de falsedad.
13.
-Las demás ciencias, que toman sus principios de la filosofía, no pueden haber edificado nada
sólido.
14.
-Vemos a Descartes desencantado de toda la formación que ha recibido. Por eso dice que
abandonó completamente el estudio de las letras y quiso buscar una “ciencia que pudiese hallar en
mí mismo o bien en el gran libro del mundo”.
-Considera esencial pensar por sí mismo.
-Considera esencial que lo que se piense sea importante para la vida humana y no sea el
producto de una meditación separada de la vida de los hombres.
-Por último nos expone la intención de “aprender a distinguir lo verdadero de lo falso para ver
claro en mis acciones y andar con seguridad en esta vida”.
15.
-En el estudio del mundo Descartes encuentra algo semejante a lo que había encontrado en la
filosofía: dudas, multitud de costumbres etc.
-Como consecuencia no se guía sólo por la costumbre, por lo transmitido.
-Consecuencia fundamental. Descartes ha estudiado las ciencias y ha estudiado el mundo y las
costumbres. Por todos partes ha encontrado variación y cambio constante de criterios. Ante este
camino de incertidumbre, la opción que le queda es “estudiar también en mí mismo y emplear todas
las fuerzas de mi espíritu en la elección del camino a seguir”.

Segunda parte
1.
-La situación del pensador Descartes. Retirado “se entregó completamente a sus
pensamientos”.
-Descartes está convencido de que es mejor pensar por uno mismo. Un solo ingeniero es mejor
que una multitud de arquitectos, como nos dice a modo de ejemplo.
-La enseñanza que quiere resaltar es que es muy difícil hacer adecuadamente las cosas cuando
se trabaja sobre lo hecho por otros.
Por eso dice Descartes “Y así pensaba yo que las ciencias expuestas en los libros, habiéndose
formado y aumentado poco a poco con las opiniones de varias personas, no se acercan tanto a la
verdad como los simples razonamientos que un hombre de buen sentido puede hacer naturalmente
acerca de las cosas que se presentan”.
Por último es también importante que desde pequeños estamos acostumbrados a recibir
opiniones de los demás y nuestros juicios no son “puros ni sólidos”, o al menos no tanto como si los
hubiésemos pensado por nosotros mismos.

Filosofía Moderna, René Descartes, página 8


2.
-No parece razonable que un particular prescinda de todos los conocimientos que ha
adquirido, pero sí que puede someter a examen las opiniones anteriores y con respecto a ellas “lo
mejor que podía hacer era acometer, de una vez, la empresa de abandonarlas para sustituirlas por
otras mejores o aceptarlas de nuevo cuando las hubiese sometido al juicio de la razón”.
Esto es lo fundamental. Someter las opiniones al juicio de la razón.
Para Descartes esto es una cuestión vital. Se trataba de que de ese modo lograría dirigir su vida
mucho mejor que si lo hiciese sobre cimientos ajenos “sin haber examinado nunca si eran ciertos o
no”.

3.
-De nuevo nos propone Descartes lo esencial de todo su proyecto: “Mis designios no han sido
nunca otros que tratar de reformar mis propios pensamientos y edificar sobre un terreno que sea
enteramente mío”.

4.
Descartes pone ejemplos interesantes que le hacen ver que no hay ninguna persona ni ninguna
costumbre de la que se tenga que fiar más que de sí mismo. Por eso emprende el camino de “dirigirse
a sí mismo”.

5.
Ante estas circunstancias, Descartes se ve solo y en la oscuridad y ve la necesidad de ir despacio
y cuidadoso. Lo que intenta encontrar es el “verdadero método para llegar al conocimiento de todas
las cosas de que mi espíritu fuera capaz”.

6.
Exposición del método.
Parte fundamental del texto. Descartes nos expone una serie de preceptos que se han de seguir
para buscar la verdad.
-Aceptar sólo lo evidente, lo claro y distinto.
-Dividir las dificultades en partes (análisis)
-Ascender de lo más simple a lo más compuesto (síntesis).
-Revisar continuamente.

7.
Comparación entre el modelo matemático (geometría) y el del conocimiento.
Es un párrafo importante. Nos da idea de las ganancias que Descartes sacó de la matemática
para su propio método filosófico.

8.
La certeza que se obtiene de las matemáticas, al menos en muchos de sus tramos, es absoluta.

9.
-Aplicación del mismo método que Descartes ha empleado en el estudio del álgebra a otras
ciencias.
-Necesidad de encontrar principios ciertos en filosofía.
Ya tenemos todo el proyecto cartesiano.

Cuarta parte
1. FUNDAMENTAL
-Insistencia en encontrar fundamentos sólidos.
-Rechazo de todo lo falso en lo que se pueda encontrar la menor duda.
-Engaño de los sentidos.
-Engaños en matemáticas.

Filosofía Moderna, René Descartes, página 9


-Engaños en la distinción entre la vigilia y el sueño.
-La duda extendida a todo, menos a una proposición: “Pienso luego existo”.
-Se trata del primer principio buscado.

2.
-Somos una res pensante, una sustancia cuya naturaleza consiste en pensar.
-Distinción entre el alma y el cuerpo.

3.
-Búsqueda del criterio de verdad.
-Ya tenemos una proposición verdadera. ¿Qué características tiene? Se trata de que es clara y
distinta.
-La claridad y la distinción como el criterio de verdad.

4.
-Comienzo de demostración de la existencia de Dios.
-Demostración de Dios a partir de las ideas.

5.
-Continuación de la demostración de la existencia de Dios. Semejanzas con el argumento de
San Anselmo.

6.
-Declaración de principios del racionalismo: preeminencia del entendimiento, de la razón,
frente a los sentidos.

7.
-Dios como garante de que apliquemos adecuadamente el criterio de verdad.

8.
-De nuevo la importancia y preeminencia general de la razón.
-Dios sigue actuando como garante de que lo que percibimos despierto corresponde
verdaderamente a las cosas.

TERMINOS IMPORTANTES DE DESCARTES: Razón, certeza, método, duda, evidencia,


“cogito”, idea y substancia (también se puede escribir “sustancia”).

Filosofía Moderna, René Descartes, página 10

También podría gustarte